domingo, 17 de septiembre de 2017

El primer título de Liga de la Real Sociedad fue el más corto de la historia del Real Madrid

Antes de que el Real Madrid convirtiera a Tenerife en su isla maldita, dejándose dos campeonatos de Ligas en tierras canarias, el conjunto blanco vivió una situación similar, e incluso peor, cuando se precipitó en celebrar un título que terminó convirtiéndose en el primer alirón de la Real Sociedad.

Real Sociedad, Real Madrid y Atlético mantenían un bonito duelo por el campeonato en la temporada 1980-81. A dos jornadas del final, el triunfo blanco en el derbi dejaba a los colchoneros fuera de combate y a los madridistas como la única amenaza donostiarra para alcanzar el título.

La Real Sociedad afrontaba la última jornada con 44 puntos y una incómoda visita al Molinón, mientras que el Real Madrid viajaba con 43 puntos a Valladolid, un rival que tradicionalmente se le da bien a los merengues como visitante. Para lograr el campeonato español, el cual sumaba por aquel entonces dos puntos por triunfo, el Real Madrid necesitaba ganar y que la Real perdiera, dado que el empate a puntos beneficiaba a los vascos.

Los blancos no empezaron bien su partido ante los pucelanos en el viejo Zorrilla aquel 26 de abril de 1981. Un gol anulado al Real Valladolid suponía el primer susto blanco de una tarde dominical que estaría repleta de sobresaltos. Mientras, la Real Sociedad, que disputaba su encuentro a la vez, a las 17:30 horas, se adelantaba en el Molinón tras un claro penalti a López Ufarte de Maceda, posteriormente jugador del Real Madrid, anotado por Kortabarría, famoso también por ser uno de los jugadores que portara la ikurriña -todavía prohibida-, junto a Iribar, en el césped de Atotxa en el célebre derbi vasco de 1976.

Sporting - Real Sociedad, en la última jornada de la Liga en 1981.

La tensión y los nervios eran palpables. Por ello, el colegiado Pes Pérez había pedido en la primera mitad que la megafonía del estadio vallisoletano no volviera a informar de los resultados que venían desde Asturias para así no inquietar más tanto a los aficionados como futbolistas. 

Dos goles al unísono y justo antes del descanso, Mesa en Gijón bajo un césped encharcado y Santillana en Valladolid aprovechando una indecisión blanquivioleta, devolvían la emoción al desenlace del campeonato, que todavía estaba en manos guipuzcoanas por tener un mejor goalaverage en los duelos particulares -3-1 había ganado la Real en San Sebastián frente al 1-0 del Real Madrid en Chamartín-. Con los resultados vividos en ambos campos, la primera parte terminaba con el título momentáneo a favor de la Real Sociedad.


Alineación Real Madrid esa jornada: Agustín; Camacho, García Navajas, Sabido, García Cortés; García Hernández, Stielike, Del Bosque, Isidro; Santillana, Juanito (Cambios: Miguel Ángel, Pineda) Entrenador: Boskov.

Alineación Real Sociedad esa jornada: Arconada; Olaizola, Górriz, Kortabarría, Celazeta; Zamora, Perico Alonso; Diego, López Ufarte; Satrústegui, Idígoras (Cambios: Larrañaga, Bakero) Entrenador: Ormaetxea.

Las segundas mitades arrancaron con mucho ritmo. Otro gol de Mesa en el minuto 46' cambiaba la alegría de ciudad y de estadio. El tanto del Sporting, 2-1 en aquel momento, hacía al Real Madrid líder. El empate de Moré para el Real Valladolid ofrecía el enésimo cambio de guión de la tarde, que no el último, porque Santillana en el 72' y Stielike en el 84' echaban tierra de por medio y aseguraban un sufrido triunfo merengue en Valladolid. A la espera de que el resultado en El Molinón siguiera siendo el mismo para poder cantar el alirón.



En el minuto 89 se registraba un 1-3 del Real Madrid en Valladolid y el 2-1 del Sporting frente a la Real, justo la fórmula que hacía campeón a los blancos. Y eso es lo que creyó la plantilla del Real Madrid, porque las informaciones de aquel entonces, en una época sin móviles, con marcadores que eran cambiados manualmente y con menos intercomunicación, eran confusas pero hablaban de la victoria sportinguista, celebrada con énfasis por parte de la parroquia madridista, quienes incluso daban entrada al mítico portero Miguel Ángel en un cambio con sabor homenaje para que celebrara el supuesto título.

El resto del plantel vivía un éxtasis mayor. García Hernández se lanzaba al césped para ser abrazado por Sabido. Para complicar más la situación, alguien confundió a Juanito al mencionar un tercer tanto del Sporting, haciendo que '7' brincara de alegría y extendiera a sus compañeros la 'noticia', preparado para cumplir la promesa que de desplazarse de rodillas hasta el vestuario. El pitido final desató la locura entre los merengues, abrazados y disfrutando del alirón más corto en la historia del Real Madrid. Porque aquella edición 50ª de La Liga se marcharía definitivamente a San Sebastián, pocos segundos después.

Jugadores del Real Madrid abrazándose al pensar que eran campeones de Liga.
El encuentro en El Molinón no había terminado todavía, marchaba con algo de retraso, y en una embarullada jugada, en la que el barro ya era otro invitado más al partido, y tras un intento de pase sobre Perico Alonso, padre del futuro madridista Xabi Alonso, llegaba un balón muerto a Jesús Mari Zamora para que batiera al guardameta Castro, hermano de Quini, situando el empate y devolviendo el trofeo liguero a la Real Sociedad. La noticia del empate fue poco a poco llegando a Valladolid, convirtiéndose en un jarro de agua fría para los madridistas.

Más emociones no se podían pedir a una tarde irrepetible de fútbol auténtico donde las falsas informaciones, hasta el mítico portero vasco Luis Miguel Arconada reconocería después que a le habían dicho que el Valladolid iba ganando todo el partido, fueron tan protagonistas como el gol de Zamora o la corta, pero efusiva celebración, de un Madrid que fue campeón por unos minutos de una edición legendaria. La Real Sociedad conseguía, de este alocado modo, su primera liga de la historia.

viernes, 4 de agosto de 2017

Hamman puso el punto seguido al antiguo Wembley

El antiguo Wembley pertenece a ese selecto club de estadios que se han convertido en templos del fútbol. Inaugurado en 1923, y derruido en 2002 para ser reconstruido sobre el mismo terreno, vivió y vive grandes momentos tantos en la historia del deporte como de la música. Tuvo que ser un futbolista alemán, Dietmar Hamman, el que pusiera punto seguido a la magia de esta catedral futbolística en su primera etapa.

El viejo Wembley fue el escenario de todas las finales de la F.A. Cup, con el paréntesis de 1970 cuando se repitió la final en Old Trafford. Precisamente fue una cita copera, en 1923 entre Bolton y West Ham, la que sirvió de estreno al estadio. Aquel partido pasó a la historia no solo por ser el primero celebrado en Wembley, sino también por la imagen icónica de un caballo blanco de la policía, cuyo color realmente sería grisáceo, dividiendo a la multitud, la cual rebasaba cualquier expectativa de afluencia.

La policía trata, sin éxito, de contener al público en la final del 'caballo blanco'.
Bajo las legendarias torres gemelas del feudo londinense, tan míticas como los 39 escalones de distancia que había hasta el palco, Wembley fue acrecentando su fama como casa de la selección inglesa y por acoger hasta cinco finales de la Copa de Europa, entre ellas la que significó el primer título para el Barcelona en 1992, también de la Recopa, además de ser sede del Mundial de 1966, incluyendo la polémica final ante Alemania Federal e Inglaterra con el gol fantasma de Hurst que dio el único campeonato mundial a los británicos, y de la Eurocopa de 1996, donde Alemania cobró su particular venganza al llevarse un título que ansiaban los ingleses como los anfitriones.


El último partido disputado en Wembley no podía ser otro que un Inglaterra contra Alemania, correspondiente a la fase de clasificación del Mundial 2002. El único gol del encuentro de aquel 7 de octubre de 2000 fue anotado por Hamman de violento disparo, quien por entonces jugaba en la Premier, para dar mayor morbo a la derrota, defendiendo los colores del Liverpool.



El hogar de todos los deportes
Wembley no solo ha sido la cuna del fútbol inglés. El recinto londinense albergó los Juegos Olímpicos de 1948 y también se disputaron encuentros de rugby internacionales, así como pruebas hípicas y encuentros de exhibición de lacrosse, fútbol gaélico o fútbol americano. Además de atletismo o pruebas olímpicas, en Wembley también ejerció regularmente de canódromo o acogió pruebas de velocidad de coches, como si fuera un circuito más del calendario automovilístico.

El mejor escenario del mundo
Wembley se transformó también en el escenario más deseado de la música pop y rock. Llenar las gradas, o simplemente tocar en el estadio era sinónimo de éxito. Muchos de ellos terminaron grabando dichos directos para convertirlos en discos, casos de Queen o el famoso Live Aid, concierto multitudinario de carácter benéfico celebrado en 1985. Aunque de todos los artistas que más veces actuaron fue Michael Jackson, encabezando una lista en la que asoman nombre tan variados como Celine Dion, Tina Turner, Madonna, Guns N’ Roses, David Bowie, U2, Bruce Springsteen…

Tampoco el cine se olvidó de Wembley, como en la escena inicial de ‘El Discurso del Rey’, con Colin Firth interpretando al monarca Jorge VI, quien libró una dura batalla para superar los trastornos del habla que padecía.

En octubre de 2002 comenzaron las obras de demolición de una de las fachadas del estadio, concretamente la que contenía a las dos torres, símbolo antiguo del recinto que daba su relevo al gran arco que actualmente da personalidad al nuevo estadio, reinaugurado en 2007 sobre el escenario del antiguo emplazamiento, tratando de perpetuar la magia del viejo Wembley.

lunes, 5 de junio de 2017

Guns N' Roses pone el broche de oro al Vicente Calderón

Si el mundo del rock se equipara al del fútbol, Guns N' Roses encarnaría la historia de un histórico que llegó a lo más alto y se terminó descomponiendo para después regresar de nuevo, un cruce entre el Milan, por su regreso a la élite, y el Forest, porque al fin al cabo fue un periodo victorioso breve pero intenso, con una discografía exigua que dejó huella, suficiente para ocupar puestos en el Olimpo de la música y discutirle en trono a Metallica durante la década de los 80 y 90.

En esta vuelta de Guns N' Roses a los ruedos casi con la alineación inicial, contando al menos en la formación con Axl Rose, Duff McKagan y Slash, y brevemente con Izzy Stradlin, regresaban al Vicente Calderón 24 años después de su recordado show en la capital correspondiente a la etapa del 'Use Your Illusion', cuando dominaban el mundo a través de sus guitarras y su fama era más que justificada.

Guns N' Roses, Madrid, Vicente Calderón, GN' R, 1993,

La banda angelina cumplía de este modo el sueño de muchos seguidores de reunir a Axl y Slash sobre un mismo escenario bajo el nombre de Guns N' Roses, después de haber protagonizado numerosos rumores e innumerables riñas durante años, alimentando páginas de revistas y generando multitud de hipótesis.

La publicación del álbum 'Chinese Democracy' en 2008 por parte del vocalista Axl, como único miembro fundador presente, y la posterior gira sirvieron de aperitivo para muchos, de sucedáneo, con un envoltorio parecido al original pero sin llegar a tener el mismo efecto. Un guión parecido al que escribía Slash en paralelo, solo que sin el nombre comercial a sus espaldas, y con la diferencia de que al virtuoso guitarrista los proyectos no paraban de llamar a sus puertas, pero sin el eco del pasado, sin llegar a triunfar por todo lo alto, pese a que el grupo Velvet Revolver, junto a Duff, recibiera siempre elogios por parte de la crítica, pero sin terminar de calar del todo en el público.

Sumar fuerzas siempre ha sido el mejor método para hacer más ruido. Y es lo que pensaron Slash y Axl para 2016, recuperando las antiguas giras de la banda, desempolvando las pistolas y con las rosas cambiadas por estar marchitas, pero llevando en las maletas las mismas viejas melodías, que no son muchas y que caben en los cinco discos que plasmaron juntos, más ese pomposo álbum que firmó Axl. Un quiero y no puedo que siempre echó de menos a Slash, Duff e Izzy y que no paraba de echarlos guiños en la distancia.


Guns N' Roses en el Vicente Calderón, 4 de junio de 2017

El legendario guitarrista Brian May, exmiembro de Queen, y los inclasificables Suicidal Tendencies fueron la curiosa y extraña combinación que sirvieron de teloneros en 1993 a unos Guns N' Roses en pleno apogeo. Ahora, más de dos décadas después, eran Mark Lanegan, antiguo líder de Screaming Trees -grupo clave en la historia del grunge- y Tyler Bryant los que ejercían de maestros de ceremonias ante el regreso de uno de los grupos más míticos del rock, los Guns N' Roses.

Con una puntualidad británica, y desconocida para Axl y compañía, arrancaba un concierto que iba de menos a más, no por los primeros temas elegidos, que eran bastante potentes, It's So Easy, Mr. Brownstone o Welcome To The Jungle, sino por la pobre voz que mostraba el cantante estadounidense, voluntarioso pero sin dar el tono. A este comienzo desdibujado se le sumaba las apariciones de los temas del 'Chinese Democracy', carentes de la popularidad del 'Apettite For Destruction' o del doble álbum 'Use Your Illusion', y los primeros bamboleos en un repertorio con bastantes versiones intercaladas y algún himno propio, como la grandilocuente Estranged, la canción que en su día se convirtió en el videoclip más caro de la historia, hasta que Madonna y Michael Jackson volvieran a hacer saltar la banca posteriormente.


Tuvo que ser precisamente un tema del 'Chinese', This I Love, y tras haber desperdiciado la bala del You Could Be Mine, el que mostrara al Axl más reconocible, en su versión idónea, la cual no paró de ir creciendo a medida que avanzaba la noche, pese a que se noten los estragos de la edad. Y es que como un ave nocturna, Axl iba calentando la voz y dominando la situación, mientras no dejaba de moverse de un lado a otro del escenario, como un quinceañero enamorado, ni de realizar sus habituales cambios de vestuario, muchos de ellos con su habitual estética de camisa de cuadro anudada a la cintura y bandana en la cabeza al que incluyó brevemente una bufanda rojiblanca de una peña heavy del Atlético de Madrid como guiño al lugar donde estaba.


A Civil War le siguió el Black Hole Sun, como homenaje al músico recientemente fallecido Chris Cornell y Coma, justo antes de dar paso al solo de Slash, luciéndose en la oscuridad de la capital con su reinterpretación personal de la melodía de la película 'El Padrino', haciéndose gustar y demostrando que este regreso de GN'R es histórico por contar con su guitarra de vuelta.



La fiesta era casi completa, ya solo faltaba que tanto Axl como Slash aparcaran sus diferencias y egos para salir ambos en el mismo plano, una instantánea que todos buscaban, y que obtendrían al final, pero que olvidaron cuando sonaba Sweet Child O' Mine, haciendo vibrar a un público que pocos minutos después encontraba su lado más tierno con November Rain, evidenciando Axl que es mejor pianista que cantante, pese a que su nivel ya había superado el suficiente alto a esas alturas, como demostró con Knockin's On Heaven's Door, actualmente tan de Guns N' Roses como de Dylan, y Nightrain, ambas a buen nivel acústico.

Axl Rose, Guns N' Roses, Vicente Calderón, Atlético de Madrid,

Casi sin tiempo a descansar, ni a reaccionar, y tras una breve presentación, a Axl parecía que las energías le duraban, por lo que el apoyo de la corista ya casi desapareció en este tramo donde Don't Cry y Patience llegaban de la mano. La mejor dupla para dar paso a Paradise City, que finalizaba las tres horas de concierto con un espectacular castillo de fuegos artificiales y una lluvia de confetis, como si se tratara de un 4 de julio en cualquier lugar de los Estados Unidos, el broche de oro a la historia del Vicente Calderón, cuyo penúltimo servicio ha sido el de acoger a uno de los dinosaurios del rock cuyos miembros cerraban la actuación con un postrimero abrazo, más protocolario que afectuoso, con el que despedir a Madrid. ¿O será un hasta luego? Lo que sí es seguro, es que no será en el Calderón. No en esta vida.

domingo, 30 de abril de 2017

Placebo: "Amas sus canciones, pero no al cantante"

Placebo regresaba a Madrid casi dos años desde su última visita. Después de haber dejado de nuevo el listón muy alto con un concierto redondo que sirvió de presentación del álbum 'Loud Like Love' y de celebración por los 20 años cumplidos como banda musical. Ahora tocaba otro nuevo 'tour' de homenaje, en esta ocasión para conmemorar las dos décadas desde la publicación del primer disco: el homónimo 'Placebo'.

Placebo, logo

Placebo ha terminado siendo el grupo inglés surgido en los 90 más estable, fiable y duradero. Fue encuadrado con la etiqueta de 'britpop' junto a otros iconos musicales de las islas como Oasis, Blur, Suede, Elastica, Pulp u Ocean Color Scene, con los que coincidía más en la procedencia geográfica y menos en el estilo, dado que Placebo pronto marcó un camino distinto, más experimental y alternativo, ininterrumpido desde 1994 y con solo cambios en la percusión, pero conservando la dupla Molko y Olsdal como los cerebros creativos al frente del proyecto.

Curiosamente, del resto de compañeros de viaje a los que la crítica especializada sumó en la aventura musical de Placebo solo Ocean Color Scene se ha mantenido sobre los escenarios todos estos años, aunque perdiendo parte del éxito que llegaron a disfrutar, mientras que Suede, Pulp y Blur han regresado a lo largo del milenio para reeditar una segunda etapa más nostálgica que brillante, una era que también podrían firmar pronto los hermanos Gallagher, en esa esperada vuelta de Oasis que nunca acaba por fructificar.

Y es que mucho ha cambiado el mundo en estos 20 años, empezando por los gustos musicales del público, a los cuales se ha adaptado Placebo con variaciones en sus creaciones e introduciendo nuevos elementos que han modernizado el estilo de la banda, pasando por el propio crecimiento personal de los componentes y terminando por la pérdida del gran David Bowie, el padrino, el gran mentor de los inclasificables Molko y Olsdal.

Placebo en el WiZink Center (Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid) 
El vídeoclip Every You Every Me precedía a la entrada del grupo al escenario y Pure Morning servía de inicio al paseo distinto por la discografía de Placebo donde se iban alternando novedades, Jesus' Son, con caras B, caso de Soulmates, y viejas perlas rescatadas del joyero como I Know, cuya frase inicial define la opinión de mucha gente sobre la banda "you love the song but not the singer". Y es que la voz nasal y estridente sumado al aspecto andrógino y una eterna actitud displicente han hecho de Molko uno de los artistas más queridos y odiados a la vez del rock, de los que no dan lugar a la indiferencia.



Era una noche de contrapuntos, de mostrar lo que fue y será Placebo, de los guitarreos rabiosos propios de los noventa, con 36 Degrees o Without You I'm Nothing como representantes, a una etapa más recargada y menos oscura, con los teclados como elemento novedoso y abanderada por Devil In The Details y Too Many Friends, poniendo de nuevo el acento en la sexualidad y jugando al desconcierto: "My computer thinks I'm gay", cantaba Molko sin ruborizarse, aunque realmente la letra hable de la falsa sensación de estar relacionado en este mundo aparentemente interconectado pero realmente vacío de vínculos de amistad.


Igual de desconcertante y estimulante era el repertorio, muchos de ellos con velocidades distintas a la versión de estudio, con saltos constantes en el tiempo, de una etapa a otra, evidenciando la riqueza del grupo a lo largo de los años y resumidas en el corte Twenty Years, el sencillo elegido para promocionar en su momento el recopilatorio y que se está convirtiendo en uno de los temas más esenciales del grupo, aunque esta vez sonara de forma casi irreconocible, pero igualmente atractivo.

El primer bloque del concierto acababa con un póquer de lujo formado por Slave To The Wage, Special K, Song To Say Goodbye y The Bitter End, ambas premonitorias por anunciar el descanso, que no el final del espectáculo.

Placebo, Madrid, Palacio Deportes,

En una noche dedicada al primer trabajo del grupo no podían faltar algunos de sus cortes más significativos con los que componer el bis: Teenage Angst, en versión pausada, y Nancy Boy devolvían al público a finales del siglo XX para continuar con Infra-red, del disco 'Meds', sorprendiendo con la elección y por olvidar alguno de los grandes himnos que han elevado a este grupo a los altares del rock alternativo. Para terminar, y como viene siendo habitual, la versión del Running Up The Hills hacía de colofón, sonando mejor que nunca, incluso que cuando la popularizó Kate Bush en los ochenta. Un broche de oro para un espectáculo de más de dos horas.

Placebo hacía honor a su nombre, produciendo un efecto tremendamente favorable en una audiencia que lleva acompañando fielmente 20 años a Molko y Olsdal, amando sus canciones y a sus componentes, empezando por su enigmático cantante, cuya simpatía y cercanía crece con los años, y siguiendo por ese larguirucho bajista sueco que ha encontrado en un Madrid multicolor su segundo hogar.

jueves, 16 de marzo de 2017

Volkov logró el triple más largo de la historia ante Sabonis

El desenlace en 1989 en el segundo partido de la liga soviética entre el Budivelnik Kiev y Zalgiris Kaunas no solo es parte de la historia del baloncesto soviético sino también del deporte universal, tanto por la importancia de los protagonistas que lo vivieron -Alexander Volkov, Rimas Kurtinaitis y Arvydas Sabonis-, como por el triple anotado sobre la bocina, el recordado como el más largo de toda la historia.

Zalgiris - Budivelnik, segundo partido de la Liga soviética 1988-89

El Zalgiris había tomado en 1984 el relevo al CSKA Moscú como el gran dominador de la liga soviética. Los moscovitas habían sumado 15 títulos casi consecutivos, desde 1969 a 1985, con el leve paréntesis del Spartak Leningrado en 1975. La presencia de Sabonis en Kaunas a partir de 1981 se tradujo en tres campeonatos y dos subcampeonatos, en un duelo a tres bandas junto a CSKA y Budivelnik Kiev, quienes pese a haber contado al imponente ruso Tkachenko, hasta 1982, y al prometedor Volkov, desde 1981, siempre se quedaban con la plata como mayor botín.

Budivelnik - Zalgiris, la final a tres partidos
El play-off por el título del curso 1988-89 medía en una inédita final a Zalgiris y Budivelnik, dos clubes acostumbrados a vivir bajo la sombra del CSKA moscovita, siendo el Zalgiris los favoritos por las tres ligas sumadas entre 1985 y 1987, y por contar con algunos de los pilares de la potente selección de la U.R.S.S., como los lituanos Kurtinaitis y Sabonis.

Budivelnik, que también contaba con dos grandes estrellas como los ucranianos Volkov y Belostenny, quien más tarde fue el primer jugador soviético en participar en la ACB española, sorprendió en el encuentro de Kiev, llevándose los ucranianos el primer partido de la serie con un ajustado 97-94.

El campeonato se podía decidir en Kaunas en el segundo partido previsto para el 25 de abril de 1989 o vivir un tercer episodio. Tan igualado iba el encuentro que Zalgiris, que ejercía de local y contaba con la ausencia de Sabonis por lesión pero con su presencia en la grada, empató a falta de pocos segundos con un lanzamiento de tres puntos de Kaprikas.

La última posesión correspondía a Budivelnik, Volkov tomó la responsabilidad y con los segundos agotándose se levantó desde el exterior, a una distancia mayor de 10 metros y en posición frontal, e introdujo el balón limpiamente en la cesta rival. Los colegiados no dieron validez a la canasta por considerarlo fuera de tiempo y el partido prosiguió con una prórroga, siendo Kurtinaitis el encargado de aumentar la renta para los suyos en el tiempo extra y conducir a los de Kaunas a un 98-93 que nivelaba la eliminatoria.



El tercer partido debía disputarse pocas horas después, justo al día siguiente, con el oro en juego para el ganador, pero la Federación decidió, tras revisar la legalidad del triple que había anotado Volkov, otorgar el campeonato al Budivelnik Kiev, primero en su historia y que llegó de la mano de un triple lejanísimo de Volkov y muy largo, no en distancia sino en tiempo, ya que duró un día en ser considerado canasta.

viernes, 3 de marzo de 2017

Garci hizo que Sporting y Atlético se llevaran un Oscar

El fútbol y el cine han sido durante décadas dos de los grandes referentes de ocio en la sociedad española. Si hubiera que citar al partido más cinematográfico de la historia de la Liga, este sería el Sporting contra el Atlético, concretamente el que se disputó en Gijón en 1981.


Sinopsis
‘Volver a empezar’ es una película dirigida por José Luis Garci que habla del regreso a España, concretamente a Asturias, de un célebre escritor, incluso agraciado con el Nobel de Literatura, que habitualmente vive en Estados Unidos debido al exilio. Esta vuelta al hogar es a la vez al pasado, a los recuerdos de personas y lugares que le marcaron en su vida. Todo ello con un tono nostálgico y melancólico, acrecentado con el 'Canon en Re mayor' de Pachelbel que no deja de sonar, al igual que el ‘Begin The Beguine’.

El fútbol rodea a 'Volver a empezar'
En ese paseo reposado por su vida en imágenes que realiza el actor Antonio Ferrandis, y donde incluso asoma un amor de juventud interpretado por Encarna Paso, destacan las vistas de la ciudad de Gijón, de Cudillero y una gran pasión por el fútbol, salpicando de escenas todo el metraje, con visita incluida al Mareo, vivero de grandes futbolista, y al Estadio El Molinón, en plenas obras con motivo del Mundial de España 82 y terminando por la asistencia a un partido de la Liga al propio estadio gijonés.
Volver a empezar, fútbol,

Esta devoción por el fútbol del personaje principal de la historia es un reflejo de la afición del director José Luis Garci, quien filmó parte del encuentro disputado el 29 de marzo de 1981 entre el Sporting ante el Atlético para usarlo en la película. En dicho partido los gijonenses se impusieron por 3-0, con goles de Cundi, Ferrero y Antonio Maceda, el cual también aparece fugazmente en la película, señalado por el discurso del actor José Bódalo como la gran promesa del fútbol nacional que acabó siendo, tanto en el Sporting, la Selección, como en el Real Madrid.

Curiosamente, José Bódalo, en su rol como actor secundario, hace las veces en el film de exjugador del Sporting, al igual que Ferrandis. Un papel, el de futbolero, que no le debió suponer mucho esfuerzo de asimilar, dado que Bódalo tuvo mucha devoción por el fútbol, haciendo sus pinitos incluso como jugador y dejándose la garganta como aficionado, siendo hincha tanto del Rayo Vallecano y del Real Madrid. Incluso sus cenizas estuvieron cerca de ser esparcidas por el Santiago Bernabéu, aunque finalmente reposaran en un columbario del cementerio de la Almudena.

José Luis Garci, pasión por la rojiblanca
La elección del Sporting y Atlético para la película no es casual. Y es que, además de compartir sendos clubes los colores a rayas rojas y blancas, también ocupan el corazón del cineasta madrileño de raíces asturianas. Dos equipos cuyas aficiones guardan, curiosamente, una gran relación.



El primer Óscar del cine español
Posteriormente, y pese a que las críticas no fueron del todo favorables al principio, ‘Volver a Empezar’ representó a España en la gala de los Oscars de 1983, siendo la primera película española de la historia en recibir la estatuilla de la Academia del Cine de Hollywood, una recompensa bañada en oro y vestida de rojiblanco por Garci.

viernes, 24 de febrero de 2017

¡Vota por 'Memorias de una cinta VHS' en el concurso!

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Se puede hacer de varias formas. El modo más rápido es desde mi propio blog, donde tengo un enlace directo que se encuentra en el lado derecho del texto o pinchando en este enlace.


 5. Votar:
Es el lugar donde me podéis votar es dentro de mi perfil en la blogoteca de '20 Minutos', para ello presionaremos sobre el recuadro azul que se transformará en verde cuando hayamos votado.


Las estrellas que hay encima no repercuten sobre el concurso, aunque ya que estáis, ponéis 5 estrellas -si creéis que lo merece-. ;-)

Gracias por todo.
P. D.: Como usuarios de 20 minutos podéis votar en el resto de categorías del concurso. Tenéis otros 19 votos para utilizar en el resto de temáticas que está dividido el concurso.

jueves, 16 de febrero de 2017

Los cuatro partidos que separaron más a las dos Alemanias

Alemania es la nación que mejor representa la fractura que supuso la 'Guerra Fría' para la humanidad. El país fue dividido físicamente desde 1961 en dos mitades por el muro de Berlín, el cual hacía a su vez de límite del denominado telón de acero, separando la parte más dependiente de Estados Unidos de la que se cobijaba bajo la Unión Soviética, separando la Europa occidental de la oriental, el lado capitalista del comunista, a alemanes de alemanes.

Bandera de la Alemania Federal (RFA)
Bandera de la Alemania Oriental (RDA)









El deporte fue usado en ambos bandos como una gran reivindicación política.Y el fútbol, obviamente, fue parte de esta excusa. Cuatro fueron los grandes partidos entre la R.F.A. y la R.D.A., dos correspondientes a selecciones y otros tantos de clubes, evidenciando que la distancia entre ambos países era mucho más elevada que la altura del muro berlinés.


  • Alemania Federal ante Alemania Democrática en los Juegos Olímpicos, 8 de septiembre de 1972
El atentado terrorista perpetrado durante los Juegos Olímpicos de Múnich, el 5 de septiembre de 1972, por el comando palestino denominado ‘Septiembre Negro’ enturbió aún más el ambiente ya de por sí politizado en aquellas olimpiadas. En dicho suceso perdieron la vida once atletas israelitas, un policía alemán y varios secuestradores, provocando el caos y el desconcierto, aunque no se paralizara el certamen olímpico, el cual siguió su curso.

Las dos Alemanias cruzaron sus caminos en la segunda fase de la categoría de fútbol, en un duelo clave para la lucha por la medalla de bronce, apenas tres días después de la tragedia de Múnich y en el propio escenario donde se habían celebrado poco antes los homenajes a las víctimas.

De todos los futbolistas que participaron en el Olímpico de Múnich destacaban en el lado de la R.D.A. el guardameta Croy y los jugadores Streich, Pommerenke y Sparwasser, referentes del Magdeburgo y posteriores protagonistas del Mundial del 1974, mientras que el lado occidental contaba con un plantel casi juvenil, dado que en aquel entonces no podían participar futbolistas profesionales. Pese a ello, dos de los miembros de esta R.F.A. seguirían posteriormente con gran éxito su carrera ligada al fútbol del más alto nivel: Höeness -quien labraría tal reputación en el Bayern que terminaría incluso como presidente del club bávaro- y Ottmar Hitzfeld, cuya importancia sería mayor en los banquillos, haciendo décadas después campeón de Europa al Borussia Dortmund y también al Bayern.

El encuentro se convirtió en una sucesión de alternativas por ambos equipos. Abrió el marcador Pommerenke, para luego igualar Hoeness con un golazo de volea antes del descanso. El mismo guión se repitió en la segunda parte, siendo el tanto de Streich neutralizado por un gran cabezazo de Hitzfeld. Y a poco del final era otro testarazo de Vogel el que inclinaba la balanza hacia la RDA, privando a sus vecinos de optar a la medalla. La Alemania Democrática terminó colgándose el bronce al empatar 2-2 con la U.R.S.S. en el partido por el tercer y cuarto puesto.

Alemania Federal ante Alemania Democrática en el Mundial, 22 de junio de 1974
El partido más conocido de esta rivalidad entre las dos Alemanias fue el que se produjo dentro de la Copa del Mundo de 1974, edición en la que la Alemania occidental ejercía de anfitrión y la Alemania oriental se estrenaba en un cita mundialista. La casualidad del destino y de los bombos quisieron emparejar a ambas selecciones en el mismo grupo y hacer que su duelo cerrara la primera fase.

Chile y Australia eran los otros países que componían el grupo. El pobre papel de ambos planteles en el Mundial hizo que este 'derbi' entre las dos Alemanias se convirtiera en el emparejamiento decisivo para conceder la primera o segunda plaza de grupo, con ambos equipos ya clasificados hacia la siguiente ronda.

Hamburgo fue el escenario de este encuentro al que la RFA llegaba como favorito, tanto por jugar en casa como por contar con un mayor número de estrellas en su equipo, la mayor parte procedentes del Bayern Múnich y del Borussia Mönchengladbach, mientras que el Carl Zeiss Jena, Lokomotiv Leipzig y el Magdeburgo eran la base de la RDA, país con menor tradición futbolística y tradicionalmente más orientado al atletismo.

No eran las únicas diferencias de este partido, el cual era visto como un enfrentamiento político-social entre la Europa occidental y capitalista ante la Europa oriental y comunista; el Oeste contra el Este.

Bajo grandes medidas de seguridad, dada la magnitud e importancia del partido y el precedente de los Juegos Olímpicos de Múnich, arrancó un partido que se resolvió a los 77 minutos con un fulgurante ataque de la Alemania Democrática culminado por Sparwasser, delantero del Magdeburgo, quien se llevó con fortuna el cuero ante Beckenbauer y Vogts para después batir al legendario Maier, entrando así en la historia del fútbol.

Este triunfo por la mínima fue ensalzado desde el otro lado del muro como una victoria, más política que deportiva, aunque posteriormente saliera ganando el perdedor, dado que la derrota situó a  Alemania Federal en un grupo más asequible para la segunda ronda -con Polonia, Yugoslavia y Suecia-, mientras que Alemania Democrática compartió fase con Argentina, Brasil y Países Bajos, quien se terminaría citando en la final con la RFA, vencedor final de esta Copa del Mundo.



Bayern Múnich - Magdeburgo, 23 de octubre y 6 de noviembre de 1974
Si la casualidad había querido que las dos Alemanias se enfrentaran tanto en los Juegos Olímpicos como en el Mundial, el destino tenía previsto un retorcido desenlace al cruzar al Bayern con el Magdeburgo en los octavos de final de la Copa de Europa 1974-1975, dos equipos que habían decidido no enfrentarse meses antes por motivos políticos.

El Magdeburgo era uno de los equipos más poderosos de la Alemania Oriental. No en vano, la base del equipo olímpico que había terminado consiguiendo el bronce en 1972 y del equipo nacional del Mundial 1974 estaba formada por jugadores de dicho club.

El Magdeburgo estaba viviendo en los 70 su mejor momento de la historia tras haberse proclamado campeón de la R.D.A. en cuatro ocasiones y haber trasladado dicha hegemonía al viejo continente levantando la Recopa de Europa, derrotando al Milan en la final, quien previamente se había deshecho del Borussia Mönchengladbach, lo que hubiera supuesto una final entre alemanes por el extinto torneo.

El Bayern, por su parte, había comenzado su dominio en la Copa de Europa, que duraría tres curso, merced al célebre partido de desempate disputado ante el Atlético de Madrid que arrebató la 'orejona' a los colchoneros.

La recién instaurada Supercopa de Europa cumplía su tercera edición en 1974. Por primera vez este nuevo trofeo no se celebraría ya que medía al Bayern, campeón de la Copa de Europa, y al Magdeburgo, campeón de la Recopa. Si bien la versión oficial sería que no se pusieron de acuerdo con las fechas, las latentes tensiones entre las dos Alemanias pudieron provocar que no se hiciera un hueco en el calendario.

Los octavos de final de la Copa de Europa citaron a las dos instituciones por entonces más representativas de la R.F.A. y la R.D.A., al campeón de la Copa de Europa ante el vencedor de la Recopa, al Bayern de Maier, Beckenbauer, Müller, Hoeness y un jovencísimo Rummenigge frente al Magdeburgo de Pommerenke, Sparwasser y Hoffmann, quien luego sería oro en Montreal 1976. 

El 23 de octubre y el 6 de noviembre de 1974 fueron los dos días elegidos. El equipo bávaro logró remontar en el Olímpico de Múnich el 0-2 en contra, a través de un tempranero autogol y otra diana de Sparwasser, el protagonista del Mundial, con dos torpedos de Müller y otro tanto de Wunder, apagando el incendio inicial.

En la vuelta, donde hasta 7.000 personas velaban por la seguridad -incluyendo miembros de la Stasi-, el guión varió en todos los aspectos, hasta en la realización televisiva, siendo la retransmisión en blanco y negro y no en color, mientras que sobre el césped eran los muniqueses los que se adelantaron en esta ocasión con otro doblete de Müller. El postrimero gol de Sparwasser no evitó la clasificación del equipo de occidente, quien lograba vengar con su clasificación al combinado olímpico y la selección nacional de la Alemania Federal.



Tuvieron que pasar muchos años, concretamente hasta 1989, para que las barreras que separaban sendas Alemanias, empezando por el muro de Berlín, se desplomaran. Un nuevo país, lleno al principio de desconfianza e inseguridades, volvía a unirse. Nadie mejor que el grupo alemán Scorpions para resumir esas sensaciones con la canción Wind Of Change: "el mundo acercándose, pensaste alguna vez que podríamos estar tan juntos, como hermanos".

sábado, 11 de febrero de 2017

Skunk Anansie vuelven a dejarse la 'piel' en Madrid

Skunk Anansie se ha sumado a la moda de regresar en este milenio tras haberse hecho un nombre anteriormente en el mundo de la música. La formación londinense fue durante muchos momentos una de las innumerables grandes esperanzas del rock británico. Una etiqueta que les acompañaría durante sus primeros siete exitosos años de existencia y tres álbumes. Un periodo que ahora vive su segunda parte con otra trilogía de discos, tan sobresaliente o más que sus primeras tres entregas.

El batería Robbie France, recientemente fallecido precisamente en España, fue el responsable del nacimiento de Skunk Anansie. El polifacético France, que además de músico era productor y periodista, participó en la creación del disco de debut  'Paranoid & Sunburnt' (1995), para luego abandonar la formación, siendo el único miembro que ha dejado el combo inglés.

Skunk Anansie, logo, band,

Skin, Skunk Anansie, Madrid, Riviera, 2017,
Skin, cantante de Skunk Anansie
Skunk Anansie, además de mantener los mismos miembros desde el inicio, exceptuando el paso fugaz de Robbie France, destaca por la elegante y potente voz de Skin, acompañada de su aspecto agresivo ausente de pelo, pasando por el exotismo que aporta tanto el nombre del grupo como el bajista Richard Keith Lewis “Cass” o la propia Skin, y terminando con un trasfondo de eterna disconformidad, plasmada en unas letras plagadas de reivindicaciones político-sociales. Rabia. Mucha rabia contra el sistema y las desigualdades raciales y sexuales, evidenciadas al tener dos miembros de raza negra y una mujer al frente.

Rock en estado puro y a la vez renovado por las nuevas influencias tanto exteriores como internas, dada la creciente labor de la cantante también como DJ.

La mayor parte de los grupos que regresan lo hacen más por un brindis al sol que por la necesidad de ofrecer algo nuevo. Ese no ha sido el caso de Skunk Anansie. El combo inglés ha vuelto en buena parte por la presión de los seguidores, y también, restando romanticismo, por seguir haciendo negocio en una industria a la que cuesta ofrecer ideas, especialmente por parte de los grupos noveles.

Skunk Anansie había publicado tres maravillosos álbumes en la década de los noventa que dejaron huella y adeptos. Incluso el cine espoleó muchas de sus canciones, al incluir algunos de los temas en bandas sonoras de películas del momento, como el 'Arte de morir' o la futurista 'Días extraños'.
Cass, Skunk Anansie, Madrid, Riviera, 2017,
'Cass', bajista.

Justo antes de que entrara el siglo XXI, Skunk Anansie se había convertido en un bonito recuerdo que era recuperado con la aparición de un recopilatorio en 2009, antesala de una esperada segunda etapa, tan brillante o más que la anterior, y constituida con otra terna de trabajos: 'Wonderlustre' (2010), 'Black Traffic' (2012) y 'Anarchytecture' (2016), recién sacado del horno y presto para ser presentado en una nueva gira.


Skunk Anansie en la Sala La Riviera, el 10 de febrero de 2017
Una dupla formada por dos mujeres -guitarra y kit de batería- amenizaron la espera de la descarga principal de la noche. The Pearl Harts, que así se llamaba esta mínima expresión de grupo musical, cumplió con su cometido, máxime las limitaciones que supone no tener más variedad de instrumentos.

La Riviera asistía expectante ante el regreso de Skunk Anansie. Un público rejuvenecido y con mayoría femenina respondió de forma estruendosa a la entrada al escenario del quinteto inglés, liderado por una inquieta Skin, tan rebelde y sensual como siempre, tan dicharachera y pizpireta como hace dos décadas.


La química de la lenguaraz cantante londinense con el público fue inmediata, como una reunión de viejos amigos que llevan tiempo sin verse y que solo necesitan una pequeña chispa para recuperar sensaciones pasadas. Así fue el paso de Skin y los suyos por la ribera del Manzanares.

Todo funcionaba a la perfección. El sonido surgía tremendamente limpio, mención especial a la notoriedad del bajo de Cass en cada tema, uno de los sellos personales, una de las marcas de la casa. Por su parte la voz de Skin no sufría altibajos; es más, se exhibía, pese a lo inquieta que se mostraba durante las tablas. Tanto, que hasta llegó varias veces a saltar la valla para mezclarse con la audiencia, generando el delirio en las masas y el recelo de su personal de seguridad, mientras ella volaba literalmente sobre la sala madrileña.



El grupo seguía desgranando los temas con una aplastante seguridad: alternando la etapa primera con la actual, mezclando temas más tradicionales con otros experimentales, incluso extraídos de las pistas de baile, combinándolo con el ska y el rock alternativo, demostrando que el mestizaje no solo es racial sino también musical.

Because Of You, Weak, Twisted (Everyday Hurts), Hedonism (Just Because You Feel Good), God Loves Only You o la reivindicativas Little Baby Swastikkka y Yes It's Fucking Political se hacían notar en el variado repertorio elegido.

Tras casi una veintena de canciones se llegaba al obligado receso que daba paso a un bis donde reinaban Tracy's Flaw y Charlie Big Potato. Dos de los cortes más significativos de la trayectoria de la banda. El colofón más obvio a una noche que se iba a resistir a acabar.


Si algo ha caracterizado siempre a Skunk Anansie es por la rebeldía y por una relación muy directa con los fans. Por ello, presos de la emoción del momento y de la calurosa acogida, la formación repitió con otro bis no planeado y fuera de guión, tanto que hasta recibieron la advertencia de que estaban fuera de hora, con 100 Ways To Be A Good Girl y Charity como regalos añadidos, detalles que estrechan el vínculo entre público y grupo. De los que convierten a Skunk Anansie en uno de los favoritos de la capital, porque siempre se dejan la piel en cada actuación.

lunes, 6 de febrero de 2017

Tom Brady hace historia en una legendaria Super Bowl

New England Patriots se ha impuesto a Atlanta Falcons por un apretado 34-28 en la edición 51ª del Super Bowl, la cual pasará a la historia por ser la primera que llega a la prórroga y por la gran remontada llevada a cabo por los bostonianos, quienes escriben por quinta ocasión su nombre entre los campeones.


Matt Ryan, en su estreno en la Super Bowl, ha perdido la partida ante el experimentado Tom Brady en el duelo de directores de orquesta, aunque ambos sufrieron numerosas intercepciones y varios placajes, dejando al quaterback de Nueva Inglaterra en el Olimpo con cinco anillos.


New England Patriots llegaban a esta cita como el gran favorito; tanto por plantilla, comandada por Tom Brady, como por historia, en la novena vez que los de Nueva Inglaterra se plantaban en la final de la NFL, la franquicia que más veces lo ha conseguido, quedándose con esta plusmarca a partir de ahora a título individual, tras haberlo compartido durante un breve tiempo con Steelers y Cowboys, que continuarán con ocho participaciones.

Los de Boston jugaban contra la presión, el miedo que suponía protagonizar otro récord, en este caso negativo, como la entidad que más Super Bowl había perdido. Una deshonra que seguirá perteneciendo a Denver Broncos y sus cinco finales desperdiciadas. Precisamente, Denver Broncos fue el verdugo de los Falcons en la única SB vivida hasta entonces por los del sur en 1999, quienes no han logrado cambiar el curso de su historia en este milenio.

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Patriots vs Falcons

Primer cuarto
El NRG Stadium de Houston albergaba por tercera vez la mayor fiesta del fútbol americano profesional, en un arranque caracterizado por las buenas acciones defensivas, con 'sacks' que evitaban el avance de los ataques, en especial los comandados por Brady, cuyas buenas acciones se vieron cortadas con dos placajes recibidos.

Tal era el peso de la defensa sobre el ataque que se llegaba al final de los primeros quince minutos con empate sin puntos, sin presagiar el huracán de emociones que vendría después.

Segundo cuarto
El ritmo no dejaba de cortarse en el segundo cuarto, evitando que se estrenara el marcador. El cuadro de Georgia lograba a través de la carrera el primer touchdown del encuentro merced a las incursiones de Freeman. Todo ello precedido por la meritoria acción del rookie Deion Jones, quien le había quitado la posesión al running back de los Patriots.


La brecha de los Falcons crecía con un segundo TD, en esta ocasión de pase preciso de 19 yardas de Ryan hacia Hooper, uno de los animadores de la noche junto a Jones. De este modo, y en apenas tres minutos y medio, Atlanta dejaba una clara ventaja en el luminoso.


Cuando se esperaba la réplica de los Patriots, en buena parte avanzando debido a las infracciones de su rival que le permitían salir airosos de situaciones comprometidas, asomaba el golpe aparentemente definitivo de los 'Halcones' con una intercepción de Alford en propia yarda 12 que se volvía en otra conversión para los del sur, muy inesperada y letal, de las que hacen daño.


Los intentos de los de Boston por disminuir la sangría en este segundo cuarto se quedaron reducidas a su mínima expresión cuando solo consiguieron rascar un field goal casi sobre la bocina por mediación de Gostkowski, infalible en esta temporada y protagonista instantes después por un error.

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Tercer cuarto
Al grandioso espectáculo musical proporcionado por Lady Gaga en el descanso, entre los mejores de la historia de los halftime show- le siguieron los despropósitos de los de Massachusetts, añadiendo más desaciertos a una tarde-noche aciaga que luego terminaría con fuegos artificiales. Todo lo contrario en ese momento que Atlanta, los cuales, además de tener el reloj a favor, contaban con la conexión de Ryan con Gabriel o Coleman, autor del tercer TD del día, dejando la final en un severo 3-28 que mandaba a la UVI a su rival.

Era el momento de las estrellas y de los referentes. Brady acudió a la llamada para sacar lo mejor de su juego, además de una gran dosis de orgullo, para mantener al bloque de Nueva Inglaterra dentro de un duelo tremendamente adverso hasta entonces para sus intereses. El ataque de pundonor del mariscal de campo tuvo recompensa con un TD de White, pero al que se le escapó sorprendentemente el punto extra de Gostkowski, repelido por el palo, evidenciando que el guión era retorcido con los 'Pats'.


Último cuarto
El 9-28 se antojaba suficiente renta para los Falcons para el último cuarto de hora del choque, tiempo suficiente para el giro argumental que pocos esperaban y que se estaba fraguando.

Brady trataba de meter a los suyos en el partido. Su plan volvió a torcerse con dos derribos casi seguidos que obligaban a New England a usar el FG como último recurso, ante la imposibilidad de regresar al extremo de la cancha.

Con 12-28 y diez minutos en el cronómetro llegaba la lógica premura del cuadro de Boston por avanzar. El fumble -o balón suelto- provocado por la defensa de NE y la conexión entre Brady y Mitchell, más la posterior conversión de dos puntos de Amendola, apretaban el marcador a un 20-28, impensable minutos atrás cuando el margen llegó a ser de 25 puntos.

La réplica de Atlanta vino de la mano, nunca mejor dicho, de Julio Jones, atrapando en el aire un balón imposible sobre el alambre que no terminaba de sostener a los suyos, dado que se plantaban a falta de 3' 30" ante una última posesión de los Patriots, a quienes la fortuna ahora sí le sonreía, en especial con el pase completado, casi circense, de Edelman.

Inmediatamente, Brady obraba el milagro y conectaba con White para firmar el 26-28 y la posterior conversión que conducía al empate, hacia una histórica prórroga que por primera vez asomaba en la historia de la final del fútbol americano.


Prórroga
Los números de Brady no paraban de crecer, empujados por su público, que empezaba ahora a rugir, y la fuerza de la remontada, propia del argumento de una película deportiva firmada por Hollywood y a las que se les acusa generalmente de falta de realismo.

Pero la realidad es que la gesta se estaba produciendo y la hazaña se cerraba en solo cuatro minutos del tiempo extra, donde James White ponía la rúbrica final al abrirse paso en la muralla roja y depositar el balón en uno de los extremos del campo, sentando cátedra en una noche increíble, no un domingo cualquiera sino un domingo para recordar y que ha entrado por derecho propio en los anales de la historia de este deporte.

sábado, 7 de enero de 2017

Hungría - El Salvador, la mayor goleada de los Mundiales

El Mundial de España de 1982 sigue manteniendo vivo su recuerdo con el paso de los años. Muchos son los motivos para que esta Copa del Mundo perdure en la memoria colectiva:
  • No solo porque la imagen de Naranjito se haya vuelto más popular que cuando se concibió.
  • O por la cantidad de estrellas que se reunieron en el torneo -Maradona (Argentina), Zico (Brasil), Platini (Francia), Boniek (Polonia), Karl-Heinz Rummenigge (Alemania Federal), Rossi (Italia), Kevin Keegan (Inglaterra), Blokhin (U.R.S.S.)...- 

Blokhin, Blochin, URSS, U.R.S.S., USSR, Soviet Union, Unión Soviética
  • O porque algunos de los partidos disputados han entrado de lleno en la lista de mejores encuentros de la historia de los Mundiales -como el Brasil - Italia disputado en Sarriá o el R.F.A. - Francia del Pizjuán...-
  • Por la pantomima vivida en El Molinón con el polémico Alemania Federal - Austria, donde ninguna de las dos selecciones quiso ganar y terminaron obligando a la FIFA posteriormente a unificar horarios para evitar otro bochornoso espectáculo similar.
  • O por los récords conseguidos en el campeonato, algunos muy difíciles de igualar: como el del jugador más joven en debutar, el norirlandés Norman Whiteside, o el de la mayor goleada registrada en un Mundial, en el Hungría ante El Salvador, en la cual participó uno de los mejores futbolistas de la historia, pero no como ejecutor sino como paciente sufridor, Jorge Alberto González Barillas. 'magico' González.
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La guerra no evita la machada de El Salvador
La Guerra Civil vivida en El Salvador durante más de una década, 1980-92, entre las tropas gubernamentales y el denominado FLMN, hicieron resquebrajar al pequeño país centroamericano, el cual se encontraba inmerso en una crisis social debido a las grandes diferencias económicas entre las clases altas y las más desfavorecidas.

A pesar de este panorama, los azul y blanco se clasificaban para el Mundial de España al alcanzar el segundo puesto del hexagonal de la CONCACAF, obteniendo así el billete para el Mundial contra todo pronóstico, dado que el México comandado por Hugo Sánchez era el gran favorito, rival al que precisamente vencieron en casa por 1-0, por primera vez en toda su historia, en uno de los partidos claves de esta ronda final y con gran tensión en el terreno de juego por unas declaraciones previas en la que los aztecas habían declarado que "en Centroamérica se jugaba con pelota cuadrada".

El primer puesto del hexagonal se lo adjudicaba Honduras, país con el que precisamente los salvadoreños habían mantenido años antes un conflicto armado con el fútbol como trasfondo.

Este triunfo, y la clasificación para España, se tradujo en breve proceso de paz y alegría, con el fútbol como único argumento conciliador.

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El grupo C del Mundial de 1982
El grupo C de la Copa del Mundo de España en 1982 estaba compuesto por Argentina, favorita absoluta para ser líder, acompañado de tres selecciones -Bélgica, Hungría y El Salvador- que partían con posibilidades desiguales, superiores en el caso de los belgas por ser los vigentes subcampeones de Europa e inferiores en El Salvador, no por el plantel, sino por la guerra que dejaban atrás en su país y las dificultades económicas para costear la estancia de la selección en España, evidenciadas en la escasez de materia deportivo, las deudas de la federación con los jugadores y el maratoniano viaje en avión hasta Madrid con innumerables escalas.

Una de las características de esta Copa del Mundo, además del extraño formato con otra liguilla de cuatro selecciones en la segunda fase, eran las sedes dobles, ciudades cercanas que albergaban los partidos del grupo, siendo Alicante y Elche las elegidas para este grupo C, a excepción del encuentro entre Argentina contra Bélgica, celebrado en el Camp Nou de Barcelona por ser el partido inaugural de este campeonato mundial que arrancó el 13 de junio de 1982.

Dos días después, el 15 de junio, y perteneciente a esta primera jornada, se celebraba en Elche el partido entre Hungría contra El Salvador. Un encuentro a priori menos atractivo que otros y que a la postre ha pasado a ser una cita histórica por la cantidad de goles anotados, una cifra que difícilmente será superada en otras ediciones.

El Hungría - El Salvador de Elche de 1982: La mayor goleada de la historia de los Mundiales
El denominado por entonces como Nuevo Estadio de Elche, y actualmente conocido como Martínez Valero, acogía este choque entre una selección que ya no tenía el glamour de antaño, Hungría, la cual distaba mucho de los éxitos de aquella exitosa generación de los 50 con Puskás a la cabeza, y otra selección que vivía su segunda gran experiencia internacional, con el mérito de haber alcanzado la clasificación ante tanta adversidades, pero con el lastre de no haber tenido ni la preparación más adecuada ni los mejores medios a su alcance, tampoco ayudados por el comité organizador -como el extraño lugar que tuvieron de concentración-, a la vez que un 'jet lag' arrastrado desde el principio.

Con todos estos ingredientes en contra, sumados a la ausencia de suerte, El Salvador afrontó esta exagerada goleada, que forzó a los operarios del estadio ilicitano a que se las ingeniaran para que cupieran los dos dígitos.

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Foto perteneciente a la colección de Raúl Díez, en la Memoria Digital de Elche

Las dianas de los húngaros estuvieron muy repartidas: Tibor Nyilasi (2), Gábor Pölöskei, László Fazekas (2), József Tóth, László Kiss (3), Lázár Szentes. Fue en la segunda parte donde los centroeuropeos cimentaron la goleada, después de que la primera mitad acabara con 3-0 y varias ocasiones para El Salvador, quienes fueron castigados por su valentía en el ataque y por consecuencia defender con pocos efectivos a causa de los tempraneros goles encajados.

Kiss fue uno de los grandes triunfadores de esta cita donde todo le salió de cara al conjunto magiar. El jugador del Vasas anotó un 'hat-trick' en solo 7 minutos, habiendo salido desde el banquillo.

Hungría, pese a este 10-1 no pasó de ronda y quedó eliminada del Mundial de España. En cambio, El Salvador, la gran derrotada de este encuentro, firmó un hito histórico que todavía es recordado en el país centroamericano, ya que el fútbol era el único elemento unificador de una nación descosida.


El único gol de El Salvador
Luis Baltazar Ramírez Zapata, apodado 'Pelé', fue el autor para los salvadoreños el único gol del partido, que significaba el 5-1 parcial, culminando una jugada que había nacido de las botas de 'Mágico' González, uno de los jugadores más extraordinarios de todos los tiempos y que, curiosamente, destacaría posteriormente en el fútbol español, especialmente en las filas del Cádiz.

Aquel gol, celebrado durante el encuentro con mucho júbilo por ser el estreno anotador en la historia de El Salvador en un Mundial, ejerció de preámbulo a dos meritorios encuentros: ante Bélgica, vigente subcampeona de Europa, cayendo solo por 1-0, y frente a Argentina, campeona por entonces del Mundo y con Maradona como gran reclamo deportivo, saldado con 2-0 en contra.

Pese a la humillante derrota ante Hungría, la mayor goleada en una Copa del Mundo, El Salvador terminó dando la cara en España, mostrando su orgullo y haciendo que por momentos se uniera una nación que seguía en guerra y que perdería casi 90.000 hombres en este conflicto armado que duró más de una década.

Pero a su regreso a casa todo eran reprimendas, el colista de España 1982 tuvo un atroz recibimiento por su hinchada, incluyendo agresiones -en especial el cancerbero Luis Guevara Mora, el más joven en debutar en una Copa del Mundo-, también quejas de los propios clubes locales, rechazando algunos como castigo a los integrantes del combinado nacional, el cual mostró su orgullo en un momento tan difícil y terminó haciendo historia en un partido ya de por sí histórico y demasiado cruel, acorde a los días que se vivieron en el pequeño país centroamericano.

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