sábado, 20 de agosto de 2011

El 'epitafio' de Bad Religion supera las tres décadas

Bad Religion nacía en California en 1979 de la mano de dos pilares principales que la sustentaban: Greg Graffin (voz) y Brett Gurewitz (guitarra).

El nombre y el logotipo del grupo son obra de dos adolescentes, de 15 años, que querían provocar con un título agresivo, que representara la lucha contra lo establecido y un símbolo sencillo que provocara el rechazo paterno. El emblema elegido fue una cruz con la señal de prohibición, que encajaba perfectamente con el título del grupo.     

Logo Bad Religion, crossbuster
El primer disco sale al mercado
En 1982 publicaban su primer disco "How Could Hell Be Any Worse?" -tras haber editado el año anterior un E.P.-. El debut de la banda angelina era una interpretación melódica del punk que canalizaba la furia adolescente hacia unos textos con un tono de desencanto con el sistema, cargados de una mordaz ironía.

Un pensamiento apropiado para un grupo juvenil que exteriorizaba el inconformismo a través de la música. Destacaban como temas: We're Only Gonna Die, y Fuck Armageddon...This is Hell. 

Curiosamente la estética del combo se alejaba del arquetipo del punk británico, sustituyendo las crestas coloridas, los harapos y las cadenas al cuello por un pelo corto, pantalones piratas y camisetas surferas, que encajaban mejor con la calurosa California.

Entre lo desconocido y lo conocido
Bad Religion
El camino que habían iniciado con su ópera prima se torció de golpe, cuando al año siguiente sacaron a la luz un disco con un título muy revelador: "Into The Unknown"(1983). Donde el punk se diluía en un extraño ejercicio alternativo con teclados, un giro impropio de estilo hacia lo desconocido, que supuso un paso atrás para la trayectoria del grupo, haciendo actualmente de este disco una extraña pieza para coleccionistas de un grupo punk que quiso emular a la banda Devo.

Retomar la senda del punk no fue sencillo, al principio asomaron la cabeza levemente, como avergonzados, con un E.P. titulado, con mucho humor, “Back To The Known” (1985), para en 1988 con una formación más consolidada, tras las idas y venidas de algunos miembros, y así enterrar tantos años de sufrimiento enderezando el rumbo con “Suffer”.

Iniciando con este álbum una extraordinaria trilogía de discos que sirvió de piedra angular al punk norteamericano y referencia para grupos posteriores con una premisa simple: discos cortos, de apenas 30 minutos, pero repletos de dos guitarras rápidas con un sonido virtuoso muy limpio (ajeno a los riffs simples y “sucios” del punk anglosajón), y un uso más melódico de la voz, que sumado a las letras, hicieron que se convertían pronto en himnos generacionales temas como Best Of You o You Are (The Government).

Epitaph marca la senda del éxito
Bad Religion se consagraba mundialmente, su éxito caminaba paralelo al del sello independiente que lo comercializaba, Epitaph, o lo que es lo mismo la discográfica que el guitarrista Brett Gurewitz había creado para publicar los discos de Bad Religion.

La banda californiana realizaba otros álbumes para cerrar esta primera ración de hardcore melódico servida a modo de trilogía: No Control (1989) y Against The Grain (1990) fueron los nombres elegidos para este Nuevo Testamento del Punk, que tenían como otra de las señas de la casa: el sonido de la batería y de los platos, que eran aporreados por las baquetas de Pete Finestone.

El grupo había encontrado la fórmula para generar singles exitosos, cortos en duración pero efectivos e intensos, con un punk dócil en su escucha gracias a los juegos de voces. Temas como I Want To Conquer The World, Change Of Ideas, No Control, Faith Alone, Modern Man y la soberbia Anesthesia se convertían en la banda sonora de California y sus temas pasaban a formar parte del cancionero de los skaters norteamericanos y después europeos, gracias a las revistas especializadas en patinaje urbano que hacían un hueco en sus páginas para anunciar las novedades de los Bad Religion e incluso regalar a los suscriptores los discos.


El mecenazgo del punk californiano
Los años 90 fueron la década donde el grunge despegó gracias al poder de las bandas de Seattle, mientras que el heavy y thrash pasaban de los círculos pequeños y reducidos a enaltecer a las masas y llenar estadios. El punk parecía seguir enarbolando su bandera gracias a los Bad Religion, que además de seguir publicando discos, promocionaban otras formaciones a través de Epitaph.

El primero de ellos fue el grupo formado por mujeres, L7. Más tarde llegaría el mecenazgo de otros grupos locales que acabaron escribiendo momentos cumbres en el punk internacional: NOFX, Pennywise, Rancid y Offspring, cuyo inesperado éxito, a través del disco Smash, 11 millones de copias vendidas, catapultaba a California como la nueva cuna del punk y a Bad Religion como los inspiradores del movimiento. Epitaph crecía y los Bad Religion seguían contribuyendo a su asentamiento como uno de los sellos independientes con mayor mercado.

Antes de que este bonito cuento de hadas se acabara, el grupo californiano ofrecía dos nuevos motivos para tener fe en su credo: Generator (1992) y Recipe For Hate (1993) demostrando una madurez compositiva con cortes como: Atomic Garden, Generator, Kerosene (con coros a cargo de Eddie Vedder, de Pearl Jam) y el extraordinario American Jesus.

Goliat vence a David
En 1994 el grupo anuncia sorprendentemente su fichaje por Atlantic para realizar el nuevo disco, Stranger Than Fiction. La historia romántica del grupo de amigos de la infancia con una discográfica creada por ellos tocaba a su fin y ello suponía la marcha de Brett. Un peaje demasiado caro para continuar la senda del éxito. David había pedido ayuda a Goliat, aunque curiosamente Epitaph había logrado expandirse ese año por Europa gracias a las filiales recién creadas, y su comercialización de discos no tenía que envidiar nada a cualquier sello internacional. Los fans se cebaron con Graffin por tal decisión, aunque el disco fuera de una gran calidad, más de medio millón de copias vendidas en EE.UU lo atestiguan, en especial el corte Better Off Dead, curiosamente compuesto por Gurewitz.


El inicio de la decadencia
Los años posteriores tuvieron como seña identificativa, una aparente carencia de creatividad y un creciente conformismo por un estilo musical que parecía haber perdido frescura. En 1996 y 1998 The Gray Race y No Substance, respectivamente, contribuyeron a pensar en ello. La fe en la ‘mala religión’ parecía perder feligreses y aumentar críticas por un par de disco insustanciales.

Brett devuelve la esperanza
En el nuevo milenio, The New America (2000) ofrecía dosis de esperanza, con un álbum más maduro y acorde a la carrera del grupo, y para el 2001 Mr. Brett volvía a "su" banda, compaginando su papel en Epitaph con su rol sobre el escenario y la parte compositiva de los Bad. A pesar de la expectación generada y de la ilusión con la que el público recibió la reunión de sus dos ídolos, el nuevo trabajo: The Process Of Belief (2002) no llegaba al aprobado. La mejor noticia del álbum era que se editaba bajo el sello Epitaph. A pesar de todo, las giras posteriores siguieron siendo un éxito, dada la personalidad de Brett en el escenario y que los ánimos del respetable se habían calmado con la vuelta del hijo pródigo. Como muestra, el concierto de Madrid de 2004, donde un espontáneo subió al escenario para cantar con Greg y terminó con la guitarra de Mr.Brett ante la sorpresa y posterior jolgorio del público que disfrutó viendo a sus ídolos juntos, y a caballito, sobre el escenario interpretando el Atomic Garden.
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Retomando el vuelo Pero los discos seguían sin funcionar, The Empire Strikes First (2004) no ofrecía nada nuevo y daba la sensación de que los Bad Religion se habían convertido en un viejo grupo incapaz de tocar sus nuevos temas en las giras debido a la baja repercusión. Cuando parecía que la formación había perdido el norte musical, apreció una nueva hoja de ruta: New Maps Of Hell (2007) que lo situaba de nuevo en el pódium del planeta musical. Un trabajo que tiene un regusto a añejo a los Bad ochentenos y que lo confirmaba con el The Dissent of Man (2010). La fábrica de hacer discos de los Bad Religion continúa funcionado y sus dos capataces siguen marcando el ritmo de trabajo.

3 comentarios:

  1. Fue grande aquel concierto de Madrid una pena que nos perdiésemos la primera canción.


    Gonzalo Largacha

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  2. Sí, me quedo con éste. Porque en el Metrorock al ser espacio abierto no tuvo la misma gracia.

    Gracias por comentar ;-)

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  3. La de metrorock fue un poco así así, los conciertos tienen que ser en salas cerradas después de haber tomado una cervezas y un par de Kalimotxos


    Gonzalo Largacha

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