No es extraño escuchar a Metallica a través de un cuarteto de cuerdas o con un tono más clásico. Es más, el grupo finlandés Apocalyptica nació interpretando versiones de Metallica con cellos en la década de los 90, en su ya célebre disco 'Plays Metallica by Four Cellos' (1996).
Antes de que terminara el milenio, era la propia banda estadounidense la que se unían con la orquesta sinfónica de San Francisco, bajo la batuta del malogrado Michael Kamen, para publicar aquel álbum llamado 'S&M' (1999), en el que Metallica mezclaba el thrash metal con la música clásica, logrando momentos únicos como el Nothing Else Matters. Este disco fue el último trabajo del bajista Jason Newsted.
Para aquellos que nunca han podido ver ni escuchar a Apocalyptica y/o que nunca hayan podido ver ni escuchar el 'S&M' de Metallica, existe la posibilidad de vivir emociones similares a través del formato Candlelight: una experiencia distinta donde se realizan tributos de tus artistas favoritos a través de la música clásica, con el aliciente de vivirlo en lugares únicos y bajo la luz de las velas. ¡Planazo!
Candlelight de Metallica en el Hotel Wellington de Madrid, 15 de febrero de 2026.
El Hotel Wellington es uno de los lugares más lujosos y exclusivos de Madrid. Un cinco estrellas que ha contado con el escritor Ernest Hemingway como selecta clientela, pasando por toreros, porque posiblemente sea el hotel más taurino de la capital, hasta actores de Hollywood. Un elenco tan variopinto como selecto, dentro de un distrito ya de por sí famoso por su glamour como es el de Salamanca.
Una hora aproximadamente duró el repertorio de los cuatro músicos interpretando los grandes clásicos de los 'Cuatro Jinetes', como se los conoce a los miembros de Metallica. Una hora que se hizo corta y amena gracias al cuarteto Parallel Quartet: el grupo musical formado por Alfredo Ancillo, Laura Hidalgo, Fátima Poblete y Stamen Nikolov. Un diez en ejecución y un diez en interacción con el público, a través de comentarios personales con mucho sentido de humor.
El repertorio arrancaba con ese himno antibelicista que es One, pasando por la pesadilla personal que dibuja el Enter Sandman, siguiendo con dos de los grandes medio tiempos de la formación Fade To Black y The Unforgiven. Las habituales guitarras de Metallica adquirían otro sonido distinto. Otra nueva dimensión.
Seguía el espectáculo con Sad But True, Seek & Destroy, For Whom the Bell Tolls, con letra inspirada en la visión de Hemingway por la Guerra Civil en España, para anticipar la fiesta de San Patricio con ese clásico folk irlandés que es Whiskey in the Jar.
Emulando a James Hetfield, Lars Ulrich, Kirk Hammett y Robert Trujillo, el concierto acababa con dos de las habituales para cerrar un concierto de Metallica: la rejuvenecida Master of Puppets, que ha sido descubierta por toda una generación gracias a la serie Stranger Things y la eterna Nothing Else Matters, tan apropiada para estas fechas tan románticas y para poner el broche de oro a una hora de Metallica entre velas.

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