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martes, 16 de junio de 2026

Todos los raros fuimos al Botánico a ver a John Boy bajo la lluvia

Un nicho de mercado a veces es más rentable que una campaña global. Sin buscarlo, Love Of Lesbian firmaron esta sentencia a partir de 2005 al aparcar el inglés en sus letras y abrazar el castellano. Con este gesto, llegó su explosión comercial, convirtiéndose en una de las banderas del 'indie español' desde principios del siglo XXI.

A veces un error es también un acierto, la grabación accidental de una película porno lésbica dio al traste con los recuerdos de la infancia del cantante barcelonés Santi Balmes, pero otorgó un nombre con gancho para este proyecto musical que camina con soltura entre el pop y el rock, siempre con un trasfondo poético en sus letras.

Ahora que se acerca su trigésimo aniversario, el grupo catalán ofrece tres conciertos en Madrid dentro del Festival Noches del Botánico, emulando e su paisana Rigoberta Bandini —con quien han colaborado musicalmente—, y demostrando el poder de convocatoria de ambas formaciones.


Love Of Lesbian en el Festival Noches del Botánico de Madrid, 15 de junio de 2026

Un poco más tarde de lo acordado, el habitual cuarteto catalán, convertido para esta gira en una sección de diez músicos, se presentaba ante su Ejército De Salvación de Madrid. Título homónimo de su último disco y una grandísima canción, de esas que navegan con soltura entre el pop, con un arranque suave y otoñal, para desembocar en el rock más independiente en una noche tormentosa de primavera.

Se empezaba por lo más nuevo para seguir con lo más antiguo, como los primeros días en la playa, donde muestras lo primero que te has comprado y luego sigues con las prendas de siempre, que venían en forma de Cuando No Me Ves, Bajo El Volcán o 1999.


Entre medias llegaba otra de las nuevas, Contradicción, con Rigoberta Bandini en la grabación de estudio asomando en las pantallas, lo que restaba naturalidad al dueto, justo sobre el mismo escenario donde Paula Ribó había estado una semana antes.

La Champions Y El Mundial, título tan apropiado en estas fechas, sí que es una contradicción. En un vídeo que sirve como homenaje a Tarantino —que cuenta con la colaboración de Leiva— y donde el grupo disfruta por TV de la primera Copa de Europa del Barça, la de Koeman, que también está en el Mundial, aunque aquello no fuera todavía la Champions. Una pequeña contradicción que se perdona.

No fue el único guiño futbolístico a la noche, porque el nombre de Cucurella y su fichaje por el Real Madrid también salió a colación entre tema y tema.

Santi Balmes, y Julián Saldarriaga se marcaban un set acústico con mucha nostalgia y sensibilidad. Música Para Ascensores elevaba el directo a otro nivel de intimidad, a la planta elegida por los soñadores, quienes también se habían tomado Un Día En El Parque muy tranquilo y evocador, especialmente estando en el Jardín Botánico de la Complutense.


25 años son muchos, y también muchos éxitos y pocos fracasos. La noche no se iba a alargar, pero La Noche Eterna se volvía épica con la aparición de la lluvia. La cual espabilaba a los 4.000 seguidores de la banda, hasta entonces tímidos y apocados.


 El diluvio, lejos de estropear el desenlace, ofrecía una estampa única y mística. El nuevo himno La Hermandad —que podría también firmarlo Arde Bogotá— sonó más creíble, con una comunidad envuelta en chubasqueros azules que bailaban la nueva danza de la lluvia. Los mismos que forman parte del Club De Fans De John Boy. como el viejo himno que no podía faltar a la cita. Lo nuevo y lo viejo dándose el relevo.



Y no, lejos de terminar, el espectáculo seguía con Allí Dónde Solíamos Gritar, Los Irrompibles y Oniria e Insomnia, digna despedida para mandar a dormir a su público, y aprovechar para secarse por tanta agua acumulada y melancolía desbordada.


sábado, 6 de junio de 2026

Rigoberta Bandini encuentra su centro de gravedad

 Los apodos o alias son muy habituales en el mundo de la música. Rigoberta Bandini, cuyo verdadero nombre es Paula Ribó, adoptó su seudónimo de sumar el nombre de Rigoberta -homenaje indirecto a la activista guatemalteca Rigoberta Menchú- y el apellido Bandini -un guiño al personaje de ficción Arturo Bandini, de John Fante-, con esta identidad, se ha consolidado como una de las figuras relevantes del indie español.

La artista catalana eleva el término "artista" a lo más alto. No solo canta, compone, escribe y actúa; también brilla en el papel de presentadora, como en la gala de los Goya, galardón que obtuvo en 2024, y fue la voz de personajes tan icónicos como Chihiro, Caillou o la princesa Mérida en 'Brave', dada su vertiente de actriz de doblaje. Aunque no fue hasta 2019 cuando el proyecto musical ve la luz y es en 2022, a raíz de su participación en el Benidorm Fest, cuando salta realmente a la fama. 

Y es que aquella edición histórica del Benidorm Fest de 2022, con Chanel, Tanxugueiras y Rigoberta Bandini como grandes candidatas a acudir a Eurovision, dio con la hispano-cubana como candidata de RTVE al certamen y Paula Ribó junto a su equipo fueron agraciados con el cariño del público, demostrando la máxima de que a veces los "perdedores" terminan siendo ganadores, especialmente con ese Ay, Mamá que va camino de ser un nuevo himno generacional. 

En estos últimos años Paula Ribó no deja de añadir buenas noticias a su intensa vida, más ahora con su segundo embarazo recién anunciado. En el apartado musical, dos son sus creaciones: 'La Emperatriz' y 'Jesucrista Superstar', haciendo alusión a su edad en el momento de gestación del disco, 33 años, y a la reivindicación de la mujer, una temática habitual y presente en su obra.

Rigoberta Bandini Noches del Botánico

Rigoberta Bandini en el Festival Noches del Botánico de Madrid, 5 de junio de 2026

En una edición especial como es el décimo aniversario del Noches del Botánico, Paula Ribó y su proyecto musical Rigoberta Bandini no podían faltar a la cita, abriendo el festival y firmando tres noches consecutivas de actuaciones, a la altura de una gran estrella, a la altura de lo que es. 

El pop electrónico, a veces psicodélico e inclasificable, evidenciado en JAJAJA arrancaba un repertorio tan variado como la vida misma: Simpática Pero Problemática, con ese aire ochentero, e In Spain We Call It Soledad, con su atmósfera más vanguardista y experimental; ambas igualmente bailables y disfrutables. Si Almodóvar hubiera nacido en este siglo, habría compartido una versión de la Movida Madrileña con ella.

Ribogerta Bandini en el Botánico

Sonaron otros temas más intimistas, como esa carta de amor de una madre a su hijo hecha canción y que toma por nombre Canciones De Amor A Ti o Amore Amore Amore, presentada con una ronda de chupitos para las primeras filas y con un leve toque de radiofórmula italiana clásica, tanto como el homenaje a Massiel con El Amor, la gran bandera eurovisiva en España. Hablando de banderas e iconos, Pamela Anderson también tenía su homenaje particular en el concierto, al igual que Julio Iglesias.


La ternura de Aprenderás o Cançó De Primavera, cantada en su lengua materna, se cruzaban con el humor de rescatar aquel célebre Mayonesa, que todavía no ha caducado, y que se agitaba con el contorneo de las simpáticas coristas, empezando por Belén Barenys, prima de Paula, cuyo rol va más allá haciendo duetos y voces de apoyo.

Llegaba el instante de repasar los grandes temas de la barcelonesa, como ese pegadizo Kaiman, formado por unos estribillos geniales y modernos, que rivalizan con los de Perra, donde el sonido de los sintetizadores flotaba como libélulas en una noche estrellada como las de Van Gogh y coloridas como un cuadro de Gauguin. 


Si algo tiene Rigoberta Bandini es el espíritu positivo de su mensaje, a la par que reivindicativo, tras pasar por una batidora emocional que diluye los grumos de la realidad. Too Many Drugs precedía al duelo de cabeza, como si fuera un pulso entre Real Madrid - Barça o un Barça - Real Madrid, club muy vinculado al padre de la barcelonesa, Pepe Ribó, quien es presidente de las Peñas del Real Madrid en Cataluña. Otra contradicción más dentro de este genial rompecabezas.

Ay Mamá se transformaba en una nana grupal y reivindicativa, escenificado al mostrar los pechos, para culminar con Busco Un Centro De Gravedad Permanente porque, como dice el tema, ella busca "un lugar del que no se quiera bajar". Un lugar que, al menos, ya ha encontrado su público madrileño después de estas noches.


martes, 1 de julio de 2025

Sharleen Spiteri, las hadas del Botánico van de Texas a Escocia

 Desde hace unos años hay tres formas para saber que ha llegado el verano: el calor, obviamente, el anuncio de Estrella Damm, que sitúa nuestras vacaciones en un nivel que luego muchas veces no se corresponde con la realidad, y el Festival Noches del Botánico de Madrid, que durante los meses de junio y julio ofrece conciertos diarios en la capital española.

El Festival, que está situado en el Real Jardín Botánico Alfonso XIII de la Universidad Complutense de Madrid, no confundir con el Real Jardín Botánico del Paseo del Prado de la capital, ha ido ganando público, notoriedad y relevancia con el paso del tiempo. Un clásico moderno con un sello personal.

Si uno buscase la definición de ecléctico en un diccionario, debería de aparecer la imagen de este Festival, que no acaba de estar etiquetado con ningún estilo, porque siempre dan cabida a distintos artistas en un entorno único. El enclave y la variedad musical son la llave del éxito. Entre ellos, los escoceses Texas, con un tono meloso y una de las voces, y rostro, más dulces que tiene el pop-rock: Sharleen Spiteri.

Texas en el Festival Noches del Botánico de Madrid, 30 de junio de 2025

El Real Jardín Botánico Alfonso XIII de la Universidad Complutense de Madrid es un oasis de silencio en mitad del bullicio de Madrid. Un paraje idóneo para escuchar al grupo escocés Texas, cuyo título proviene de la película de Wim Wenders. Aunque Escocia también ese país es ruidoso, especialmente cuando se disputa un Celtic - Rangers en Glasgow, la ciudad natal del grupo.

Bajo un amenazante cielo gris, que apenas descargó agua, Sharleen Spiteri comenzó susurrando su célebre frase "I don't want a lover, I just need a friend", de su primer disco, de su primer flechazo, ya ha llovido desde 1989, aunque no lo hiciera en esta noche tórrida de calor tropical.

Texas Botánico Madrid

Te das cuenta que los años han pasado pero que por algunas personas han pasado algo menos. Sharleen Spiteri era tu crush, aunque por aquel entonces no sabías qué era eso, y ahora sigue siendo un rostro hermoso. 

Halo es potente y guitarrera. Es un temazo que arranca con aire oriental y sigue de un modo más occidental. ¡Vaya manera de empezar! Texas es el clásico grupo que piensas que conoces dos temas y, aunque tengas un oído vago, y por poco que escucharas música en el anterior siglo, la cifra pasa a ser como mínimo de una decena de canciones populares, como Everyday Now. imposible no conocerla, o So In Love With You, con ese toque exótico tan sensual, otro habitual de la radio.

Summer Son habrá sonado muchas veces en todo el planeta, pero en un día de verano y en un sitio tan soleado como España encaja a la perfección. Es un tema que muestra ese ramalazo más discotequero y experimental de la banda, donde los sintetizadores y la electrónica habían ganado la batalla a las guitarras con el paso de las décadas. Aunque en esta ocasión fuera ofrecida en una versión más guitarrera y gamberra. Lo de rescatar Thrill Has Gone en el repertorio era todo un acierto y una grata sorpresa.


 
Si las hadas conceden tres deseos, Texas ofrece innumerables canciones eternas: The Conversation, con ese aire sureño renovado, country del siglo XXI, con el que dar paso a When We Are Together, In Demand, con el actor Alan Rickman siendo todavía seducido en una gasolinera en la mente de todos en una noche que parecía no tener fin.

Y esta noche también iba a tener fin, aunque antes sonara Mr. Haze y Black Eyed Boy, devolviendo el protagonismo a las guitarras, y Say What You Want como primer cierre.

De repente recuerdas cómo te impactó 'Trainspotting', paseas mentalmente por el casco viejo de Edimburgo y hasta lucharías junto a William Wallace para liberar Escocia si pudieras viajar en el tiempo. Todo te parece hermoso en ese momento, especialmente si Sharleen Spiteri está delante.

Y es que encima es agradable, simpática, dicharachera a más no poder, recalcando el calor que hacía, hablando de su hija o de sus orígenes, cualquier tema era válido. Aunque es un riesgo hablar en inglés con el público, sabiendo que España está llena de personas con un CV que reza que el nivel del segundo idioma es medio-alto, aunque el medio sea aquí bajo y el alto no llegue a la altura.

El bis final llegaba con Inner Smile, en cuyo videoclip se hacía un guiño a Elvis Presley, para ya ser completo al sonar Suspicious Minds, cantada por el Rey, escrita por el compositor Mark James, casualmente nacido en Texas, y ahora inmortalizada por Sharleen Spiteri, eterna hada del Botánico, la cual ha vuelto a demostrar por qué el grupo siempre ha gustado tanto en España, con una gran colección de canciones, mucha conversación, una preciosa voz y mucha magia.


martes, 2 de julio de 2024

Birdy y James Vincent McMorrow, voces prodigiosas en el Botánico

 Hay artistas a los que ciertos escenarios les encaja como anillo al dedo. El festival 'Noches del botánico' tiene algo de bucólico, con mucho encanto. Durante los meses de junio y julio la Ciudad Universitaria de la Complutense pierde su aparente tranquilidad nocturna para dejar paso a la música, con infinidad de artistas y estilos.

Juntar en una misma noche a dos cantantes tan similares, y a la vez tan distintos, como James Vincent McMorrow y Birdy sonaba muy bien. Dos extraordinarias voces, intimistas, privilegiadas, que brotan como sendos susurros en la noche, a quienes llegó la fama en España de una manera casual. Al primero, al irlandés, por poner la música para la promoción de la Lotería de Navidad en 2014, y a ella, aunque ya era conocida para un sector especializado, fue mayor su impacto también a raíz de su aparición en varios anuncios de TV.

James Vincent McMorrow y Birdy en las Noches del Botánico de la Complutense, 1 de julio de 2024

Si algo une también a James Vicent McMorrow con Birdy, además del idioma, es esa sencillez y timidez pese a las tablas que poseen. James era bañado por el sol cuando cantaba sus primeros temas. Ataviado con una gorra azul y luciendo la poblada barba daba la apariencia de un conductor de la Ruta 66 o de un apasionado del 'grunge'. Y es que la pasión es uno de sus fuertes. 

Vicent puso ganas y su torrente de voz para domar la selva del Botánico. Él solo bastaba, pese a contar con otros tres compañeros de fatiga a su alrededor, para centrar la atención de todos. Le dio tiempo a repasar su discografía, además de dejar gran versión del Wicked Game, e incluso mostrar su lado más dicharachero. Fue tan brillante su actuación que no necesitó ni focos para mostrarse.

James Vincent McMorrow

Birdy llegó a la música de manera precoz. Su acertada versión del Skinny Love de Bon Iver, hizo que su largo nombre casi imposible de recordar, que podría servir de clave wi-fi, Jasmine Lucilla Elizabeth Jennifer van den Bogaerde, y menor apodo y fácil de recordar, Birdy, fuera etiquetado como el de una futura gran promesa para el pop británico. Una lista interminable de la se suele tachar más nombres de los que se deja, entre ellos el de esta hija de pianista y de escritor. Una mezcla que explica mucho.

Birdy irradia ternura. Su hilillo de voz al hablar, que no al cantar, conjunta con unos ojos vivos y una leve sonrisa como tarjeta de presentación. Llegó a Madrid con ese aire de época victoriana que transforma a esta mujer en una bailarina de una pintura de Degas mecida por el viento, con la diferencia que este cuadro tiene banda sonora propia. 

Hablando de BSO, la británica eligió como primer tema Not About Angels de la película 'Bajo la misma estrella' (The Fault In Our Stars). Salió al escenario descalza, porque sabía que para dejar huella solo tenía que usar el micrófono y conjuntar las teclas.

Apenas ha llegado a la treintena y ya lleva más tiempo en la industria de la música que fuera de ella. Una vida plena de éxitos para esta cantautora que a veces es más conocida, curiosamente, por sus acertadas 'covers', como el People Held The People, cuya versión original es de la banda Cherry Ghost.

Su voz es una como una brisa veraniega, suave y aterciopelada, tan apropiada para dar la bienvenida a julio entre ese vergel en mitad del conocimiento que es el Real Jardín Botánico Alfonso XIII de la Universidad Complutense de Madrid. Por ello su actuación, en mitad casi del bosque, tenía algo especial y distinto. Además, la complicidad del público, con un respetuoso y sepulcral silencio durante su actuación, contribuían a esta magia.

'Portraits' era el disco más usado de la noche. También el más actual. I Wish I Was A Shooting Star sucedía a Ruins II y Paradise Calling. Por ahí se colaban Young Heart y Young Blood. El repertorio seguía sumando muescas a su revolver. Listas para ser disparadas.

Si para el resto de canciones había ciertas dudas, para el tramo final había pocas sospechas y muchas certezas. El último tramo se componía de Skinny Love y Winter, además de la extraordinaria Wings, que volaba por el Botánico como una luciérnaga en la noche, brillando como solo lo saben hacer las grandes estrellas. 

Cuando parecía que todo había terminado, sin sorpresas y de una forma abrupta, es cuando Birdy devolvió con dulzura el cariño y respeto del público en forma de un tema extra, con un muy elocuente título, porque I'll Never Forget You define el sentimiento de esta jornada de lunes dedicada a las voces prodigiosas, las cuales brillaron y serán difíciles de olvidar. 


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