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viernes, 22 de julio de 2011

Historia de los Mundiales: Argentina (1978)

Máximo Goleador: Mario Kempes (Argentina) 6 goles
Sedes: Rosario, Córdoba, Mendoza, Mar De Plata, Buenos Aires (3 estadios en la capital)
Número de partidos: 38
Número de goles (Media por partidos): 102 goles (2’68)
Número de espectadores (Media por partidos): 1.546.151 (40.688)
Participantes: 16 (África, 1) Túnez (Asia, 1) Irán (América, 4) Brasil, Perú, México y Argentina (Europa, 10) Austria, Escocia, España, Francia, Hungría, Italia, Holanda, Polonia, RFA y Suecia.

Final del campeonato: 25-Junio-1978. Estadio Monumental, Buenos Aires. Argentina 3-1 Holanda (1-0 al descanso, 1-1 en el tiempo reglamentario)

Numerosas selecciones debatieron si debían boicotear el torneo como protesta contra el régimen totalitario del General Videla, que había tomado el poder en 1976, y sus violaciones de los derechos humanos. Finalmente, todas las naciones que se habían clasificado para la Copa del Mundo viajaron a Argentina.

Argentina 1978
Selecciones ausentes y debutantes
No lograron clasificarse selecciones como Inglaterra (por segunda vez consecutiva), la U.R.S.S y Yugoslavia. Otros países con menos tradición futbolística, como Irán y Túnez, disfrutaban de su primera participación y Francia, después de doce años de ausencia, volvía.

La batalla de Belgrado de 1977
Los balcánicos se había convertido en nuestra particular 'bestia negra', aquel partido decisivo en el “pequeño Maracaná” de Belgrado, en 1977, es recordado por varios lances, como el mítico gol en semifallo de Rubén Cano, tras extraordinario servicio de Cardeñosa, o el botellazo lanzado desde la grada sobre Juanito al ser cambiado, después de haber hecho el gesto de la derrota al público, en un choque que estuvo dominado desde el primer instante por la violencia en el terreno de juego, reflejo del feroz ambiente bélico de la grada que acabó con Pirri lesionado y numerosas tanganas a lo largo de los 90 minutos.

Juanito en Belgrado, botellazo

Mascota y balón
Gauchito fue el nombre de la mascota: un niño con sombrero gaucho y camiseta albiceleste.
Adidas sacaba el balón que terminaría siendo muy popular, el 'Tango'.


Dada la situación política, se extremaron las medidas de seguridad, con militares poblando los estadios. A pesar de ello una bomba explosionó en el centro de prensa antes de la ceremonia inaugural, falleciendo un policía.

Tres estrellas que se quedan en casa
Cabe destacar la ausencia de tres figuras del fútbol; Maradona por inexperiencia (en palabras de Menotti), Cruyff -por decisión propia- y Beckenbauer -por decisión técnica-.

Primera fase: Cuatro grupos de cuatro equipos:

  • Se clasificaron Italia y Argentina en el primer grupo, Francia, ya con Platini en sus filas, quedó tercera. Lo que obligó a los anfitriones a trasladarse de Buenos Aires a Rosario para la siguiente fase. Como anécdota mencionar que en el Francia-Hungría por coincidencia de colores, los galos tuvieron que cambiar de camiseta, al no disponer de la segunda equipación, se les prestó una verdiblanca perteneciente al equipo del Kimberley (equipo local del Mar de Plata).
  • Polonia y la RFA se clasificaban en el segundo grupo, donde Túnez consiguió la primera victoria africana en la historia de los Mundiales al vencer a México por 3-1.

  • Austria y Brasil lo hacían por el tercero, dejando fuera a España que había perdido ante Austria (1-2), ganado a Suecia (1-0) y empatando frente a Brasil (0-0), Cardeñosa tuvo la clasificación con un disparo, sin portero, que fue repelido por un defensa.
  • En el cuarto grupo, Perú y Holanda pasaban de ronda, dejando sin opciones a Escocia por gol-average. A pesar de la victoria y el maravilloso gol de Gemmill frente a Holanda. Recordado, de una manera peculiar y con una metáfora sexual, en la película Trainspotting (1996).
    El extraordinario futbolista peruano Cubillas también dejaba, durante esta fase, otro gol antológico para la posteridad, de falta directa y con el exterior.

La albiceleste estaba compuesta por jugadores que militaban en la liga argentina -curiosamente ninguno de Boca Juniors-, a excepción de Kempes, quien estaba en las filas del Valencia. El delantero todavía no se había estrenado en el campeonato.

Los dorsales del equipo argentino fueron adjudicados de forma alfabética, teniendo Alonso el número 1 (mediocampista), Ardiles el 2, Fillol el 5 (portero) y Kempes el mítico 10. Pasarella era el capitán y Menotti el técnico de un conjunto obligado a ganar para dar una satisfacción al pueblo.

Segunda fase: Se formaron dos grupos clasificándose en el siguiente orden:

  • Grupo A, liderado por Holanda y seguido por Italia, la RFA y Austria.
  • Grupo B, comandado por Argentina, seguida por Brasil, Polonia y Perú.

Brasil venció a Polonia y dos horas después comenzaba el Argentina-Perú, la albiceleste necesitaba vencer por cuatro goles para pasar a la final. Para aumentar la suspicacias, el guardameta peruano, Quiroga, era un argentino nacionalizado. Por todo ello, existe la controversia de un posible amaño, Argentina venció (6-0).

Final: El partido empezó con polémica ya que el futbolista tulipán René fue obligado a quitarse la escayola que había llevado todo el campeonato, a instancia de Ardiles que advirtió al colegiado de tal circunstancia. Los holandeses amenazaron con abandonar el campo, como protesta.

Kempes adelantó a los anfitriones, pero Nanninga anotaba con un testarazo tras extraordinario centro desde la derecha. Apenas quedaban 8 minutos y el Monumental enmudecía para helarse posteriormente los corazones al ver cómo otro remate de los tulipanes milagrosamente golpeaba el poste en el último minuto.

Hubo que esperar a la prórroga para que la albiceleste, por mediación de Kempes y Bertoni, lograra su primer título con el público como espectador y principal aliado que sembraba un mar de papelitos y confetis cada partido que la selección anfitriona jugaba. El pueblo argentino por fin tenía una alegría. Los Países Bajos se quedaban de nuevo sin el título, como en 1974.


Clasificación final:
  1. Argentina
  2. Países Bajos
  3. Brasil
  4. Italia

miércoles, 22 de junio de 2011

Antonin Panenka o la osadía desde el punto de penalti

Posiblemente no exista en el mundo un lanzamiento más famoso desde los once metros que el que realizó el jugador de Checoslovaquia Antonín Panenka el 20 de junio de 1976 durante la final de la Eurocopa.

Checoslovaquia era una nación acostumbrada a los éxitos deportivos, como los vividos con los subcampeonatos en los Mundiales de 1934 ante la Italia de Mussolini y en 1962 en Chile frente a una Brasil sin Pelé, lesionado, pero que contaba con Vavá, Garrincha y Amarildo.

La Eurocopa de 1976
La Eurocopa había nacido en 1960 como un campeonato europeo de naciones emulando a la Copa América de la CONMEBOL. La U.R.S.S. (1960), España (1964), Italia (1968) y la R.F.A.(1972) ya habían estampado su nombre como vencedores del torneo.

Firma de Antonin Panenka.
En la edición de 1976, Checoslovaquia había eliminado a la poderosa U.R.S.S., a doble partido, en el enfrentamiento de cuartos de final, primero con victoria en Bratislava -hoy en día Eslovaquia- por 2-0, con gol de Panenka, para empatar en Kiev -actualmente Ucrania- a dos tantos.

La fase final del campeonato europeo
La ronda decisiva del torneo, celebrada en Yugoslavia, suponía otro reto para los checoslovacos. En semifinales esperaba la ‘naranja mecánica’ de Cruyff y Neskeens. El partido terminó empate y en la prórroga el equipo de Panenka anotaba dos goles que le daba el pasaporte para la final, donde esperaba el campeón del mundo, la Alemania Federal de Beckenbauer.

El desenlace del campeonato, disputado en Belgrado, terminaba con empate a dos, al estilo germano. Es decir, con un gol en el último minuto, que los llevaba al tiempo extra, donde el marcador no se movió. Los penaltis iban a decidir por primera vez al vencedor de un torneo internacional.

Fue el periodista español Rafael Ballester, el que ideó este sistema pionero para dilucidar el vencedor del trofeo veraniego Ramón de Carranza, en 1962. Sustituyendo al arcaico lanzamiento de moneda. Poco a poco todos los torneos internacionales lo fueron introduciendo en sus reglamentos.

La tanda de penaltis de Belgrado
En el cuarto lanzamiento, Hoeness, actual presidente del Bayern Múnich, había errado su penal, mandándolo a las nubes. El último de la tanda de Checoslovaquia correspondía al jugador del Bohemians de Praga: Antonin Panenka, curiosamente también máximo mandatario a día de hoy del club checo. Estaba en juego el primer título para Checoslovaquia y el rival era el legendario portero del Bayern, Maier.
Antonin Panenka
Panenka fiel a sí mismo, lanzó como solía hacerlo -llevaba dos años practicándolo-, a pesar de que algunos compañeros sabedores de su peculiar estilo trataran de disuadirle. Y así lo ejecutó, por el centro y suave, con una sutil vaselina que hizo entrar el balón en la red, dando a Checoslovaquia su primer título internacional, convirtiéndose gracias a su osadía en uno de los mitos inmortales del fútbol y creando escuela con una nueva forma de materializar un penalti.


Según Panenka, ningún guardameta era capaz de permanecer en el centro del arco en la ejecución de los 11 metros. En aquel entonces, todos tendían a lanzarse a uno de los lados en el último momento. A esta conclusión había llegado desde el instante que los entrenamientos del Bohemians concluían con una apuesta en forma de cerveza y chocolate, mientras Panenka intentaba marcar penas máximas y el cancerbero atajarlas.

Antonin Panenka, actualmente

Imitadores de Panenka
Muchos futbolistas se han disfrazado de Panenka con mayor o menor éxito: como Zidane, Totti, Juan Román Riquelme, Neymar, o Sebastián Abreu, convirtiendo el descaro del bigotudo checo aquella noche de junio de 1976 en una nueva genialidad para el fútbol.

sábado, 16 de abril de 2011

Fuenlabrada animó al Partizán a conquistar Europa

La Guerra de los Balcanes comenzó en 1991 afectando en mayor o menor medida a las seis ex repúblicas que formaban parte de Yugoslavia: Serbia, Croacia, Eslovenia, Macedonia, Bosnia-Herzegovina y Montenegro, las cuales se vieron inmersas en una guerra civil.

El deporte obviamente no fue ajeno y la selección yugoslava de fútbol, que tan brillantemente había destacado en la Copa del Mundo de Italia 1990, tuvo que ceder su puesto en la Eurocopa de 1992, celebrada en Suecia, a Dinamarca, quien caprichosamente se proclamaría campeón de un torneo al que acudieron de rebote.

Los equipos exiliados encuentran cobijo en España
En baloncesto se produjo un éxodo de los equipos balcánicos buscando cobijo por las canchas de Europa, debido a la prohibición de la FIBA de jugar en casa para la campaña 1991-92.
Tres eran los clubes clasificados por Yugoslavia, y afectados por esta medida, el lugar que eligieron fue España.

El Slobodna Dalmacija, antigua Jugoplastika de Split (Croacia), escogió Coruña. Eran los reyes de Europa y acudían a tierras gallegas defendiendo su corona que habían conseguido en las tres ediciones anteriores, con jugadores de la talla de Kukoc, Radja, Savic o Perasovic.

Partizan de Belgrado
La Cibona de Zagreb, antiguo equipo del mítico Drazen Petrovic, se desplazó a Cádiz, donde había jugado torneos internacionales veraniegos en la cancha de Puerto Real. El conjunto croata disputó dos temporadas en tierras gaditanas.

 Mientras que el equipo serbio del Partizán de Belgrado fue a Fuenlabrada, cercana a Madrid, en el recién inaugurado pabellón dedicado al primer jugador español que disputara la NBA, Fernando Martín, quien había perdido la vida en 1989 en un accidente de tráfico.


El Pionir-Fernando Martín
Fernando MartínDespués de dos rondas clasificatorias, quedaban 16 equipos para optar al trono europeo. El Partizan fue encuadrado en el mismo grupo que el Philips Milano, el Aris de Salónica, Maes Pils de Malinas, Bayer Leverkusen, Comodor Den Helder de Holanda y los conjuntos españoles del Joventut de Badalona y Estudiantes.

Parecía muy complicada la clasificación para el equipo serbio, máxime no jugando en casa, pero el público fuenlabreño se identificó con el Partizan convirtiendo al pabellón  Fernando Martín en una sucursal de la cancha Pionir de Belgrado.

El Partizán enamora a Fuenlabrada
El objetivo era quedar entre los cuatro primeros para acceder a cuartos de final, y Fuenlabrada se alió con el Partizán, consiguiendo el conjunto balcánico 6 victorias en “casa”, incluyendo el sorprendente partido ante Joventut con el pabellón madrileño animando al equipo serbio en vez de al cuadro catalán. Lo que irritó y sorprendió en el conjunto verdinegro y gran parte del periodismo nacional. La única derrota vino ante Estudiantes, que actuaba más de local en aquel partido que el propio conjunto de Belgrado, dada la cercanía con Madrid.

Con 9 victorias y 5 derrotas el Partizán pasaba a cuartos de final dirigido por un debutante Obradovic, 31 años, quien comenzaba su leyenda como entrenador en la Euroliga.

Regreso a casa en cuartos de final
Tras el alto el fuego decretado en la guerra, la FIBA permitió al Patizán jugar su primer y único partido de la temporada en Belgrado, con representación fuenlabreña en el palco de honor, frente a la Knorr de Bolonia, de Brunamonti y Binelli, al que eliminó en tres partidos con el factor cancha en contra.

La 'Final Four' de Estambul
Como el nombre del club indica, los partisanos fueron unos guerrilleros que lucharon ante la adversidad, y el club de Belgrado se había encontrado muchas hasta llegar a la Final Four de Estambul, donde volvían a verse las caras con viejos conocidos, todos provenían del grupo B de clasificación, primero en semifinales ante el Philips de Milán, de Riva, Pittis y Rogers, y después en la gran final ante el Joventut de Badalona, que había derrotado a Estudiantes.

Triple Djordjevic Partizán
En aquel encuentro, con apenas 300 seguidores serbios en las gradas para animarlos, el electrónico reflejaba un empate a 68 en los minutos finales. Los nervios habían podido con Villacampa y Morales que tuvieron desde los tiros libres la posibilidad de dar el título al equipo catalán, pero fue Tomás Jofresa, quien estaba tomando la responsabilidad del ataque de la 'penya' en las últimas acciones, el que anotó de manera inverosímil una entrada a canasta que parecía ser la definitiva.

Si hay una zona en Europa que tienen 'gen ganador' esa está en los Balcanes y “Sasha” Djordjevic, que después jugaría en el Barça y en el Real Madrid, era especialista en dar la puntilla desde la línea de tres puntos.

Aquella noche del 16 de abril de 1992 no fue una excepción, a falta de 4 segundos en una posición incómoda y defendido por dos hombres, se levantó para anotar dando al Partizán, y a Fuenlabrada, su único campeonato de Europa.


Plantilla del Partizan de 'Fuenlabrada':
4. Aleksandar Djordjević, 5. Predrag Danilović, 6. Nikola Lončar, 7. Igor Perović, 8. Zoran Stevanović, 9. Igor Mihajlovski, 10. Dragiša Šarić, 11. Željko Rebrača, 12. Mladan Šilobad, 13. Slaviša Koprivica, 14. Vladimir Dragutinović, 15. Ivo Nakić, 16. Branko Sindjelić.

Dirigidos por Željko Obradović que tiene el increíble palmarés de haber ganado siete veces la competición: Partizan 1992, Joventut 1994, Real Madrid 1995, Panathinaikos 2000, 2002, 2007 y 2009.

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