viernes, 3 de marzo de 2017

Garci hizo que Sporting y Atlético se llevaran un Oscar

El fútbol y el cine han sido durante décadas dos de los grandes referentes de ocio en la sociedad española. Si hubiera que citar al partido más cinematográfico de la historia de la Liga, este sería el Sporting contra el Atlético, concretamente el que se disputó en Gijón en 1981.


Sinopsis
‘Volver a empezar’ es una película dirigida por José Luis Garci que habla del regreso a España, concretamente a Asturias, de un célebre escritor, incluso agraciado con el Nobel de Literatura, que habitualmente vive en Estados Unidos debido al exilio. Esta vuelta al hogar es a la vez al pasado, a los recuerdos de personas y lugares que le marcaron en su vida. Todo ello con un tono nostálgico y melancólico, acrecentado con el 'Canon en Re mayor' de Pachelbel que no deja de sonar, al igual que el ‘Begin The Beguine’.

El fútbol rodea a 'Volver a empezar'
En ese paseo reposado por su vida en imágenes que realiza el actor Antonio Ferrandis, y donde incluso asoma un amor de juventud interpretado por Encarna Paso, destacan las vistas de la ciudad de Gijón, de Cudillero y una gran pasión por el fútbol, salpicando de escenas todo el metraje, con visita incluida al Mareo, vivero de grandes futbolista, y al Estadio El Molinón, en plenas obras con motivo del Mundial de España 82 y terminando por la asistencia a un partido de la Liga al propio estadio gijonés.
Volver a empezar, fútbol,

Esta devoción por el fútbol del personaje principal de la historia es un reflejo de la afición del director José Luis Garci, quien filmó parte del encuentro disputado el 29 de marzo de 1981 entre el Sporting ante el Atlético para usarlo en la película. En dicho partido los gijonenses se impusieron por 3-0, con goles de Cundi, Ferrero y Antonio Maceda, el cual también aparece fugazmente en la película, señalado por el discurso del actor José Bódalo como la gran promesa del fútbol nacional que acabó siendo, tanto en el Sporting, la Selección, como en el Real Madrid.

Curiosamente, José Bódalo, en su rol como actor secundario, hace las veces en el film de exjugador del Sporting, al igual que Ferrandis. Un papel, el de futbolero, que no le debió suponer mucho esfuerzo de asimilar, dado que Bódalo tuvo mucha devoción por el fútbol, haciendo sus pinitos incluso como jugador y dejándose la garganta como aficionado, siendo hincha tanto del Rayo Vallecano y del Real Madrid. Incluso sus cenizas estuvieron cerca de ser esparcidas por el Santiago Bernabéu, aunque finalmente reposaran en un columbario del cementerio de la Almudena.

José Luis Garci, pasión por la rojiblanca
La elección del Sporting y Atlético para la película no es casual. Y es que, además de compartir sendos clubes los colores a rayas rojas y blancas, también ocupan el corazón del cineasta madrileño de raíces asturianas. Dos equipos cuyas aficiones guardan, curiosamente, una gran relación.



El primer Óscar del cine español
Posteriormente, y pese a que las críticas no fueron del todo favorables al principio, ‘Volver a Empezar’ representó a España en la gala de los Oscars de 1983, siendo la primera película española de la historia en recibir la estatuilla de la Academia del Cine de Hollywood, una recompensa bañada en oro y vestida de rojiblanco por Garci.

viernes, 24 de febrero de 2017

¡Vota por 'Memorias de una cinta VHS' en el concurso!

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jueves, 16 de febrero de 2017

Los cuatro partidos que separaron más a las dos Alemanias

Alemania es la nación que mejor representa la fractura que supuso la 'Guerra Fría' para la humanidad. El país fue dividido físicamente desde 1961 en dos mitades por el muro de Berlín, el cual hacía a su vez de límite del denominado telón de acero, separando la parte más dependiente de Estados Unidos de la que se cobijaba bajo la Unión Soviética, separando la Europa occidental de la oriental, el lado capitalista del comunista, a alemanes de alemanes.

Bandera de la Alemania Federal (RFA)
Bandera de la Alemania Oriental (RDA)









El deporte fue usado en ambos bandos como una gran reivindicación política.Y el fútbol, obviamente, fue parte de esta excusa. Cuatro fueron los grandes partidos entre la R.F.A. y la R.D.A., dos correspondientes a selecciones y otros tantos de clubes, evidenciando que la distancia entre ambos países era mucho más elevada que la altura del muro berlinés.


  • Alemania Federal ante Alemania Democrática en los Juegos Olímpicos, 8 de septiembre de 1972
El atentado terrorista perpetrado durante los Juegos Olímpicos de Múnich, el 5 de septiembre de 1972, por el comando palestino denominado ‘Septiembre Negro’ enturbió aún más el ambiente ya de por sí politizado en aquellas olimpiadas. En dicho suceso perdieron la vida once atletas israelitas, un policía alemán y varios secuestradores, provocando el caos y el desconcierto, aunque no se paralizara el certamen olímpico, el cual siguió su curso.

Las dos Alemanias cruzaron sus caminos en la segunda fase de la categoría de fútbol, en un duelo clave para la lucha por la medalla de bronce, apenas tres días después de la tragedia de Múnich y en el propio escenario donde se habían celebrado poco antes los homenajes a las víctimas.

De todos los futbolistas que participaron en el Olímpico de Múnich destacaban en el lado de la R.D.A. el guardameta Croy y los jugadores Streich, Pommerenke y Sparwasser, referentes del Magdeburgo y posteriores protagonistas del Mundial del 1974, mientras que el lado occidental contaba con un plantel casi juvenil, dado que en aquel entonces no podían participar futbolistas profesionales. Pese a ello, dos de los miembros de esta R.F.A. seguirían posteriormente con gran éxito su carrera ligada al fútbol del más alto nivel: Höeness -quien labraría tal reputación en el Bayern que terminaría incluso como presidente del club bávaro- y Ottmar Hitzfeld, cuya importancia sería mayor en los banquillos, haciendo décadas después campeón de Europa al Borussia Dortmund y también al Bayern.

El encuentro se convirtió en una sucesión de alternativas por ambos equipos. Abrió el marcador Pommerenke, para luego igualar Hoeness con un golazo de volea antes del descanso. El mismo guión se repitió en la segunda parte, siendo el tanto de Streich neutralizado por un gran cabezazo de Hitzfeld. Y a poco del final era otro testarazo de Vogel el que inclinaba la balanza hacia la RDA, privando a sus vecinos de optar a la medalla. La Alemania Democrática terminó colgándose el bronce al empatar 2-2 con la U.R.S.S. en el partido por el tercer y cuarto puesto.

Alemania Federal ante Alemania Democrática en el Mundial, 22 de junio de 1974
El partido más conocido de esta rivalidad entre las dos Alemanias fue el que se produjo dentro de la Copa del Mundo de 1974, edición en la que la Alemania occidental ejercía de anfitrión y la Alemania oriental se estrenaba en un cita mundialista. La casualidad del destino y de los bombos quisieron emparejar a ambas selecciones en el mismo grupo y hacer que su duelo cerrara la primera fase.

Chile y Australia eran los otros países que componían el grupo. El pobre papel de ambos planteles en el Mundial hizo que este 'derbi' entre las dos Alemanias se convirtiera en el emparejamiento decisivo para conceder la primera o segunda plaza de grupo, con ambos equipos ya clasificados hacia la siguiente ronda.

Hamburgo fue el escenario de este encuentro al que la RFA llegaba como favorito, tanto por jugar en casa como por contar con un mayor número de estrellas en su equipo, la mayor parte procedentes del Bayern Múnich y del Borussia Mönchengladbach, mientras que el Carl Zeiss Jena, Lokomotiv Leipzig y el Magdeburgo eran la base de la RDA, país con menor tradición futbolística y tradicionalmente más orientado al atletismo.

No eran las únicas diferencias de este partido, el cual era visto como un enfrentamiento político-social entre la Europa occidental y capitalista ante la Europa oriental y comunista; el Oeste contra el Este.

Bajo grandes medidas de seguridad, dada la magnitud e importancia del partido y el precedente de los Juegos Olímpicos de Múnich, arrancó un partido que se resolvió a los 77 minutos con un fulgurante ataque de la Alemania Democrática culminado por Sparwasser, delantero del Magdeburgo, quien se llevó con fortuna el cuero ante Beckenbauer y Vogts para después batir al legendario Maier, entrando así en la historia del fútbol.

Este triunfo por la mínima fue ensalzado desde el otro lado del muro como una victoria, más política que deportiva, aunque posteriormente saliera ganando el perdedor, dado que la derrota situó a  Alemania Federal en un grupo más asequible para la segunda ronda -con Polonia, Yugoslavia y Suecia-, mientras que Alemania Democrática compartió fase con Argentina, Brasil y Países Bajos, quien se terminaría citando en la final con la RFA, vencedor final de esta Copa del Mundo.



Bayern Múnich - Magdeburgo, 23 de octubre y 6 de noviembre de 1974
Si la casualidad había querido que las dos Alemanias se enfrentaran tanto en los Juegos Olímpicos como en el Mundial, el destino tenía previsto un retorcido desenlace al cruzar al Bayern con el Magdeburgo en los octavos de final de la Copa de Europa 1974-1975, dos equipos que habían decidido no enfrentarse meses antes por motivos políticos.

El Magdeburgo era uno de los equipos más poderosos de la Alemania Oriental. No en vano, la base del equipo olímpico que había terminado consiguiendo el bronce en 1972 y del equipo nacional del Mundial 1974 estaba formada por jugadores de dicho club.

El Magdeburgo estaba viviendo en los 70 su mejor momento de la historia tras haberse proclamado campeón de la R.D.A. en cuatro ocasiones y haber trasladado dicha hegemonía al viejo continente levantando la Recopa de Europa, derrotando al Milan en la final, quien previamente se había deshecho del Borussia Mönchengladbach, lo que hubiera supuesto una final entre alemanes por el extinto torneo.

El Bayern, por su parte, había comenzado su dominio en la Copa de Europa, que duraría tres curso, merced al célebre partido de desempate disputado ante el Atlético de Madrid que arrebató la 'orejona' a los colchoneros.

La recién instaurada Supercopa de Europa cumplía su tercera edición en 1974. Por primera vez este nuevo trofeo no se celebraría ya que medía al Bayern, campeón de la Copa de Europa, y al Magdeburgo, campeón de la Recopa. Si bien la versión oficial sería que no se pusieron de acuerdo con las fechas, las latentes tensiones entre las dos Alemanias pudieron provocar que no se hiciera un hueco en el calendario.

Los octavos de final de la Copa de Europa citaron a las dos instituciones por entonces más representativas de la R.F.A. y la R.D.A., al campeón de la Copa de Europa ante el vencedor de la Recopa, al Bayern de Maier, Beckenbauer, Müller, Hoeness y un jovencísimo Rummenigge frente al Magdeburgo de Pommerenke, Sparwasser y Hoffmann, quien luego sería oro en Montreal 1976. 

El 23 de octubre y el 6 de noviembre de 1974 fueron los dos días elegidos. El equipo bávaro logró remontar en el Olímpico de Múnich el 0-2 en contra, a través de un tempranero autogol y otra diana de Sparwasser, el protagonista del Mundial, con dos torpedos de Müller y otro tanto de Wunder, apagando el incendio inicial.

En la vuelta, donde hasta 7.000 personas velaban por la seguridad -incluyendo miembros de la Stasi-, el guión varió en todos los aspectos, hasta en la realización televisiva, siendo la retransmisión en blanco y negro y no en color, mientras que sobre el césped eran los muniqueses los que se adelantaron en esta ocasión con otro doblete de Müller. El postrimero gol de Sparwasser no evitó la clasificación del equipo de occidente, quien lograba vengar con su clasificación al combinado olímpico y la selección nacional de la Alemania Federal.



Tuvieron que pasar muchos años, concretamente hasta 1989, para que las barreras que separaban sendas Alemanias, empezando por el muro de Berlín, se desplomaran. Un nuevo país, lleno al principio de desconfianza e inseguridades, volvía a unirse. Nadie mejor que el grupo alemán Scorpions para resumir esas sensaciones con la canción Wind Of Change: "el mundo acercándose, pensaste alguna vez que podríamos estar tan juntos, como hermanos".

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