sábado, 24 de marzo de 2018

Los cuatro minutos que el Barcelona estuvo en Segunda

Real Madrid, Barcelona y Athletic son los tres únicos clubes de LaLiga que siempre han jugado en primera división desde que el torneo español diera comienzo en 1929. El conjunto azulgrana estuvo cerca de pisar la categoría de plata tras una desastrosa temporada en 1942 que pudo ser clave en la historia deportiva de la entidad culé y que acabó siendo anecdótica desde la perspectiva actual.

La campaña 1941-42 del Barcelona fue tan nefasta que llegaron incluso a ser colistas con 9 jornadas disputadas de las 26 que duraba el torneo, y fueron penúltimos a falta de tres fechas para el final de la liga. Los buenos resultados del tamo decisivo: dos victorias -frente al Sevilla y Castellón-, además de un empate ante el Real Oviedo, permitieron al Barcelona sortear los dramáticos dos últimos puestos que suponían el descenso automático, pero no evitaban que los catalanes se lo jugaran todo a una eliminatoria de permanencia. Aliviados, pero todavía sobre el alambre.


   Clasificación Liga 1941-42  Puntos
CampeónValencia40
Real Madrid33
Atlético Aviación33
Deportivo28
Celta28
Sevilla27
Atlético Bilbao27
Castellón26
Español26
Granada25
PromociónReal Oviedo23
PromociónBarcelona19
DescensoHércules17
DescensoReal Sociedad17

El Valencia se estrena ante los exiliados madrileños
El Valencia terminó aquella temporada de forma brillante como campeón de Liga en su primer título de la historia, gracias en gran parte a los goles de Mundo, y por delante de los dos clubes madrileños: Real Madrid y Atlético Aviación -denominación que tomó el Atlético de Madrid después de la Guerra Civil-. Curiosamente ninguno de los equipos de la capital, ni merengues ni colchoneros, ejercían de locales en Madrid en aquel curso.

El Real Madrid jugaba en Chamartín, pegado a la actual ubicación del Santiago Bernabéu, y el Atlético lo hacía en Vallecas por las obras del viejo Metropolitano debido a los desperfectos causados por la Guerra. En aquellos tiempos Chamartín de la Rosa y Vallecas eran poblaciones aparte, no distritos de Madrid.

Viejo Chamartín y construcción del Nuevo Chamartín, futuro Santiago Bernabéu - Foto propiedad del archivo del Real Madrid


El drama del descenso y de la promoción
Hércules y Real Sociedad perdían la categoría en aquel 1942 y eran relevadas sus plazas en la élite por el Real Betis y Real Zaragoza, quienes ascendían de Segunda. Por su parte, Real Oviedo y CF Barcelona -su denominación en esta primera época franquista- se medían en la doble promoción respectivamente a Sabadell y Real Murcia, tras haberse ganado ambos las plazas en una interminable fase de grupos.

El sistema de la promoción era sencillo, los equipos de Primera se medían a los de Segunda en un partido único y en un estadio neutral, Chamartín. Las dos eliminatorias eran Real Oviedo contra Sabadell y Barcelona ante Real Murcia.

El 4 de junio de 1942 el Real Oviedo vencía en el viejo Chamartín al Sabadell por 3-1. Tres semanas después, el 28 de junio de 1942, era el Barcelona el que afrontaba el duelo ante el Real Murcia en el campo del Real Madrid, aunque cabe destacar que en aquel entonces la rivalidad entre Barça y Madrid no era la actual, ya que los principales rivales de los blancos eran tanto el Atlético como el Athletic, por entonces denominado como Atlético Bilbao.

                                           

Los peores cuatro minutos de la historia del Barcelona
El Barcelona regresaba al viejo Chamartín una semana después de haberse proclamado campeón de la Copa Generalísimo al vencer al Atlético Bilbao en un vibrante 4-3 que necesitó de la prórroga. Con la corona de campeón sobre sus cabezas, los azulgranas fueron sorprendidos en aquel encuentro de promoción ante el Real Murcia con un gol de los pimentoneros a través de un golpe franco. El 1-0 momentáneo de los murcianos enviaba a Segunda al Barcelona, el cual necesitó solo de 4 minutos para reaccionar.

Crónica de la 'Verdad de Murcia' sobre el Barcelona - Murcia de promoción de 1942.

Mariano Martín, que ya había sido uno de los héroes en la Copa, se erigió de nuevo en el papel de salvador en el 'play-off' llevando el empate al marcador y obrando la remontada en la segunda parte con tres tantos más, que junto a la quinta diana de Sospedra, eludían que el Barcelona se hubiera convertido en equipo de Segunda, aunque por cuatro interminables minutos vivió esa condición en casa de su rival más acérrimo en la actualidad.

miércoles, 21 de marzo de 2018

Rhapsody entona su último adiós en Madrid

Rhapsody se ha ganado en estas dos décadas de historia un lugar entre los grupos más importantes del metal, no solo por el buen número de discos y temas que dejan para el recuerdo, sino también por poseer un estilo inconfundible y personal, de los que marcan escuela.

El compositor italiano Luca Turilli junto al teclista Alex Staropoli sentaron las bases musicales de una formación que poco a poco iba sumando miembros y que buscaba fusionar la velocidad que ofrecen las guitarras del power metal con la riqueza de otros instrumentos orquestales como pianos o violines. Siempre bajo un ritmo rápido y alegre.

Los referentes del grupo eran tan variados como desde los pioneros del estilo power metal, Helloween, el rock progresivo, las bandas sonoras de las grandes producciones de Hollywood y, en especial, los músicos clásicos Johann Sebastian Bach y Antonio Vivaldi. Todo bañado con una temática de mundos mágicos plagados de guerreros, magos, espadas, dragones y batallas épicas.

Disco y libreto de 'Symphony Of Enchanted Lands' de 1998 (arriba) y la segunda parte de 2004 (abajo).

La llegada a la formación de otro compatriota, Fabio Lione, con una voz envidiable, propia de un tenor, terminó por dar el sello definitivo propio a Rhapsody, que arrancaba su aventura discográfica en 1997 con el 'Legendary Tales' y confirmaba más tarde su brillante comienzo con el indispensable 'Symphony Of Enchanted Lands' de 1998, que seguía la saga argumental de su antecesor, la cual se mantendría durante cinco álbumes.

Precisamente, y pese a la marcha reciente de Fabio Lione del grupo, el vigésimo aniversario del inicio de la banda iba a servir de excusa para interpretar gran parte de sus éxitos en una gira de despedida que iba a contar con Fabio al micrófono, Luca de eterno escudero y sin la presencia de Alex Strapoli, el tercer pilar sobre el que se asentó Rhapsody en su origen.

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Rhapsody Of Fire, en la Sala La Riviera de Madrid, 20 de marzo de 2018

Los rumanos Scarlet Aura y los finlandeses Beast In Black ejercieron su papel de teloneros a la perfección, logrando despertar el interés del público que empezaba a agolparse en La Riviera esperando la descarga de los italianos.

A las 21:15 horas, con una puntualidad digna del mejor reloj suizo, la melodía heroica del In Tenebris de los Rhapsody, renombrados desde 2006 a Rhapsody Of Fire por problemas legales, resonaba sobre el escenario madrileño para dar inicio a un repertorio que trataba de repasar la carrera del grupo, pero centrándose en la 'sinfonía de las tierras encantadas'.

Dawn Of Victory y Wisdom Of The Kings fueron las dos primeras en asomar en la noche, demostrando que la voz de Fabio es capaz de enmudecer cualquier público y manifestando que, pese a los esfuerzos de Luca y demás componentes de la formación por actuar, muchas partes orquestadas de los temas están grabados, restando méritos a la puesta en directo del conjunto.

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La simpatía de Fabio fue otro 'hándicap'. Su interés en dialogar con el público -mezclando el inglés, con el italiano y el español- para explicar ciertos aspectos fue valorado de desigual manera. Se tomó con interés de forma generalizada aunque también se escucharon leves silbidos, mientras el cantante recordaba que Wings Of Destiny fue una de sus primeras baladas o que tocar íntegramente la homónima Symphony Of Encahnted Lands no era habitual.

También trató temas más personales, como dedicar una canción al fallecido actor Christopher Lee, quien hizo migas con la banda al colaborar con ellos tanto como narrador o incluso como cantante, o su encuentro casual en Italia con Andrea Bocelli, discurso previo a la grandiosa interpretación del Con Te Partiró.



Holy Thunderforce supuso el punto y seguido de la actuación para Rhapsody, momento que aprovecharon el resto de compañeros en la carretera, como son los grupos Scarlet Aura y Beast In Black para sumarse a la fiesta y salir todos al escenario, del modo que fuera, daba igual que lo hicieran en ropa interior, con botella en mano o con unas gafas siderales con un mensaje, cualquier forma era válida para dar este primer hasta luego.

El segundo y último hasta luego, que fue un adiós, no tardaría en llegar, por mucho que Fabio contara curiosas anécdotas o que presentara con profundo respeto al resto de sus compañeros en estas dos décadas, para ser luego él que recibiera las alabanzas de Luca, mostrando mucha sintonía entre ambos.

El tiempo se agotaba y el espectáculo daba a su fin a lo grande con un tema en italiano Lamento Eroico y, acto seguido, con el que fuera primer sencillo de estos transalpinos internacionales: Emerald Sword, con el que plantaron batalla hace 20 años en el mundo musical y que ha sido la elegida para decir adiós en esta gira de despedida en la que han echado el telón en Madrid. Esperemos que no sea para siempre.

martes, 6 de febrero de 2018

Metallica demuestra en Madrid su poderío en directo

El grupo estadounidense Metallica ofreció en Madrid su segundo concierto consecutivo en el WiZink Center, evidenciando que su caché sigue estando en lo más alto y que su mayor aval continúa siendo el magnetismo de su directo.

La realidad es que los californianos ya no logran la unanimidad con sus discos, un mantra que les acompaña desde el giro musical que realizaron en 1991 con el disco negro y que ahora es visto en la distancia como uno de los mejores de la carrera de los 'cuatro jinetes'.


Y es que aquel 'Black Album', sobrio en su presentación y más relajado musicalmente hablando, fue el techo del grupo en ventas y su entrada definitiva al Olimpo del rock, tras haber escrito en el espacio de ocho años cuatro de las obras claves en la historia del metal, dando las pautas del thrash metal.

El grupo regresaba a Madrid con motivo de la gira del WorldWired Tour para presentar en sociedad este décimo trabajo de estudio que ha tardado nada menos que ocho años en dar a luz y que tampoco se ha visto ajeno a las críticas, pese a presentar un sonido potente con aires clásicos, pero al que se le echa en cara un punto de virtuosismo y alma, como si la contundencia estuviera reñida con la creatividad.

Metallica, en el WiZink Center de Madrid, 5 de febrero de 2018
La actuación de los noruegos Kvelertak sirvió de preámbulo para la descarga de los de San Francisco, quienes eligieron arrancar, como es habitual, con la melodía del western 'Bueno, el Feo y el Malo' para después empezar con dos cortes de su reciente disco, los dos más celebrados y que mejor sensación dejan desde la primera escucha: Hardwire y Atlas, Rise!, los cuales sonaron más compactos en directo, pese a que el sonido del Pabellón parecía algo amortiguado, como filtrado.


El cuarteto se movía cómodo por el escenario en forma de diamante, recuperado para este tour y que permite de un modo inteligente la visión desde cualquier ángulo del graderío. Además, multitud de pantallas LED con forma de monitor se movían arbitrariamente de forma vertical, proporcionando un juego de colores y luces tremendamente efectista al que después se sumaría un original ejército de drones que aparecieron desde una trampilla para situarse por encima del grupo, sorprendiendo a propios y extraños.

Pero Metallica no solo son luces de artificio y llamaradas de fuego. Por eso no tardó en James Hetfield en recurrir a los viejos clásicos para ir alentando a las masas. Seek And Destroy y Harvester Of Sorrow daban paso al primer gran momento de la noche con Fade To Black, al que más tarde le acompañaría un For Whom The Bell Tolls que adquiere más sentido al ser interpretado en España.

Ya no había vuelta atrás. Nunca la hubo. Lars Ulrich no cejaba de moverse y de acelerar a la audiencia desde su set de batería situado en el centro del escenario, evidenciando la importancia capital que tiene la percusión y el danés en el peso de la banda.


Todos aportaban y sumaban, como los solos que se marcaron Hemmet y Trujillo que desembocaron en una versión del Los Rockeros van al Infierno de Barón Rojo. El espectáculo estaba estudiado al mínimo detalle, tratando de dar un toque personal por su visita a la capital, siempre con la intención de lanzar guiños y agradar -como la aparición de la bandera española en los monitores- o los diálogos con el público para comprobar quién asistía por primera vez a un concierto de Metallica o quién estuvo en el viejo Pabellón del Real Madrid.


Tras rescatar el Last Caress, versión de los Misfits, llegaba una buena ración de himnos de distintas etapas con Moth Into The Flame, del último álbum, colándose en un tridente indispensable formado por Sad But True, One -intercalando imágenes a través de los monitores de la película 'Johny cogió su fusil', en la que se basa la letra del tema- y siguiendo con Master Of Puppets.

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Con las dos horas de concierto cumplidas se produjo el primer descanso largo y el consiguiente bis compuesto de Blackened, una sentida versión de Nothing Else Matters en la que todo el mundo se sumó a cantar alguna estrofa y se terminaba con la triunfal Enter Sandman, digno colofón a un tour donde de poco ha importado la gran presencia de temas del nuevo disco porque en directo adquieren otra dimensión, la que da uno de los mejores grupos de la historia del rock, demostrando constantemente su poderío desde el escenario, como esta noche.

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