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viernes, 8 de marzo de 2013

El miedo escénico del Santiago Bernabéu: las remontadas europeas del Real Madrid

Siempre que el Real Madrid tiene un resultado adverso en una eliminatoria se suele hablar del 'espíritu de Juanito', del 'miedo escénico' y de las 'mágicas noches Europeas en Chamartín', una conjura para la remontada que hace tiempo que no se produce y que se acuñó con seis partidos claves en la historia del equipo blanco donde se mezclaban varios factores.

Europa por aquel entonces era una duda constante, nadie conocía con certeza a los rivales y el factor cancha tenía un peso importante. Los equipos españoles solían sufrir mucho en el extranjero y era extraño ver ganar a los nuestros en campo contrario, incluso ante rivales inferiores, con lo que adquiría gran importancia jugar el partido de vuelta ante tu público, que en el caso madridista era un ambiente diferente al actual con un 'gallinero' (parte alta del graderío del Bernabéu) abarrotado e implicado que se dejaba contagiar por el ambiente del fondo sur.

Con el público metido en el partido la consigna era ser firmes e intentar embotellar al equipo contrario en su campo desde los inicios y ser los primeros en chutar a puerta. En el descanso, había que dar una sensación de ansiedad y aparecer antes de que el árbitro estuviera en el campo. Un ideario que aplicó el Real Madrid a rajatabla en aquellos años. Estas fueron sus siete principales víctimas.

1. Copa de Europa (5 de noviembre de 1975), Real Madrid 5-1 Derby County (1-4)

Derby CountyLa vieja Copa de Europa enfrentaba, por aquel entonces, en eliminatorias directas a los campeones de las distintas ligas. Un formato atractivo y peligroso El Derby County era el vigente campeón de Inglaterra, un segundo título para la institución, y último hasta ahora, que confirmaba las buenas vibraciones que había tenido el equipo, tres años antes, con el mítico entrenador Brian Clough y que en esa temporada tenía a Dave Mackay en la dirección técnica.

La competición partía de los treintaidosavos de final donde merengues y carneros (rams, en alusión al animal de su escudo) se habían deshecho del Dinamo de Bucarest y Slovan de Bratislava, respectivamente.

En el duelo de ida de dieciseisavos de final, en el Baseball Ground, los ingleses se habían impuesto por un rotundo 4-1, dos de los tantos desde el punto de penalti, ante un equipo blanco que llegaba herido a Madrid por el varapalo recibido. Aún así, el público acudió en masa a un Chamartín que rozó los 100.000 espectadores.

El técnico yugoslavo Miljan Miljanic, uno de los pioneros a la hora de trabajar el apartado físico en el entrenamiento, dirigía a un equipo que presentaba el siguiente once: Miguel Ángel; Sol, Benito, Pirri, Camacho; Breitner, Del Bosque, Netzer; Amancio, Santillana y Roberto Martínez (4-3-3).


Roberto Martínez anotó los dos primeros, a los 3' y 51', Santillana puso de cabeza el tercero en el 55' que desnivelaba la eliminatoria para los blancos, un minuto después era el Derby el que marcaba con un golazo a la escuadra. A falta de diez minutos para el final, Pirri igualaba el resultado de la ida, desde los 11 metros, para jugarse una prórroga donde el cántabro Santillana tenía la habilidad para controlar el balón con el pecho, hacer un sombrero y golpear de volea. La gesta estaba concluída.

El camino del conjunto blanco llegó hasta las semifinales donde la 'bestia negra' de los madridistas, el Bayern de Múnich, se imponía con un equipo de ensueño con el que dominaba Europa y en el que Maier, Beckenbauer, Rummenigge, Gerd Müller o Uli Hoeness se dedicaban a coleccionar 'orejonas' por afición.

2. Copa de Europa (19 de marzo de 1980), Real Madrid 3-0 Celtic (0-2)

El segundo capítulo se producía en cuartos de la Copa de Europa de 1980 con otro incómodo marcador traído desde tierras británicas. En aquella temporada estaba otro balcánico en los banquillos, Vujadin Boskov y el reto de disputar la final en casa dado que la UEFA celebraba las bodas de plata de la Copa de Europa y había elegido el Bernabéu como sede de la final.

El equipo del Real Madrid estaba formado por: García Remón; Sabido, Benito, Pirri, Camacho, Del Bosque, Stielike, Ángel, Juanito, Santillana y Cunningham.

Celtic GlasgowOtra vez Chamartín respondía en un día festivo y familiar dada la fecha. El cuadro merengue salió revolucionado con un Sabido que realizó varias entradas escalofriantes para amedrentrar a los jugadores del Celtic.

Aquel día el Real Madrid tardó en disparar a puerta, en cambio los 'bhoys' dispusieron de más ocasiones en los primeros instantes. Antes del descanso, un córner de Cunningham, con su habitual estilo con el exterior del pie derecho, generaba dudas en la defensa de los escoceses y Santillana aprovechaba para rematar desde el suelo.

Los siguientes 45 minutos cumplieron los cánones de las remontadas con el plantel madridista lanzado en tromba y encerrando al conjunto de Glasgow. Una pared de Juanito con Cunningham, primer futbolista inglés en fichar por el Real Madrid, terminaba en la testa de Santillana quien con inteligencia amortiguaba el cuero hacia Stielike para empatar la eliminatoria.

El encuentro se abrió para ambos conjuntos, con los merengues permutando posiciones y apareciendo por oleadas hasta que un tsunami llamado Juanito cabeceaba a las mallas el tercero, el que volteaba el marcador. Ángel y demonio, un futbolista genial que empañó sus habilidades con su temperamento y agresividad.
Brian Clough y Peter Taylor en la final de Madrid

En semifinales, el Hamburgo de Kevin Keegan y Felix Magath echaban a los blancos con la misma medicina: un 2-0 en Chamartín fue respondido con rotundidad por un histórico y doloroso 5-1 de los teutones, quienes finalmente se quedaron rozando la 'orejona' para ser acariciada y besada por esa dupla mítica formada por Brian Clough, Peter Taylor en el Nottinghan Forest, único club del mundo que tiene la curiosidad de haber ganado más torneos continentales que nacionales. (2 Copas de Europa y una Supercopa de Europa frente a una Liga inglesa).


3. Copa de la UEFA (12 de diciembre de 1984), Real Madrid 6-1 Anderlecht (0-3)

La competición de la UEFA era el segundo título europeo en importancia, por delante de la Recopa al que acudían los campeones de las Copas nacionales, aunque a veces por su calidad de los integrantes en el torneo se convertían en el título más duro de todos los disputados.

El por qué era sencillo. Para luchar por la Copa de Europa sólo había un representante por país, aquella campaña fue el brillante Athletic de Javi Clemente, mientras que en la UEFA podían aparecer hasta cuatro clubes de Ligas como la española, alemana o italiana, conjuntos que generalmente habían crecido en calidad al fichar más estrellas por no haber sido vencedores en sus campeonatos ligueros el curso anterior.

En el torneo de la UEFA de 1984-85, cayeron en primera ronda el Atlético, Real Betis y Real Valladolid -se ganó el puesto europeo tras haber ganado la extinta Copa de la Liga-, dejando al Real Madrid como único representante español tras la primera criba que se convirtió en un calvario con el choque de dieciseisavos ante el Rijeka (1-3, 3-0) en otra meritoria remontada que gozó de bastantes favores arbitrales y que dejo a los yugoslavos diezmados.


En octavos tocaba el Anderlecht. Los blancos tenían una buena mezcla de veteranía y juventud, comandada por una generación de jugadores surgidos de la cantera y denominados como la 'Quinta del Buitre' (Martín Vázquez, Míchel, Pardeza, Sanchís y Butragueño).

Los merengues saltaron al césped con: Miguel Ángel; San José, Sanchís, Gallego, Camacho; Míchel (Salguero, min. 55), Stielike, Lozano (Martín Vázquez, min. 71); Butragueño, Santillana y Valdano.

 Los 'malvas de Bruselas' traían un cómodo 3-0 y una flamante estrella, de apenas 18 años, como Enzo Scifo llevando la manija de los belgas quienes sufrieron desde el principio con una apabullante primera media hora local que redujo la ventaja (con goles de  Sanchís, Butragueño y Valdano) y destrozó la defensa adelantada del Anderlecht. 

El 3-1 de Frinmann pareció estropear la fiesta que se estaba viviendo en las gradas, pero de nuevo Valdano y Butragueño dejaban el partido finiquitado que acababa con la guinda de un 'hat-trick' del 'Buitre' en el último suspiro. En una de sus mágicas exhibiciones.


4. Copa de la UEFA (24 de abril de 1985), Real Madrid 3-0 Internazionale (0-2)

El Real Madrid caminaba con paso firme y triunfal por la UEFA, al Anderlecht siguió un correoso Tottenham de Glenn Hoddle y en semifinales esperaba uno de los 'cocos', el Inter de los Zenga, Bergomi, Altobelli, Brady y Rummenige.

Como era costumbre, los blancos sufrieron en el Guisseppe Meazza interpretando un papel de equipo encerrado que tan malos resultados ha dado históricamente a los blancos. Pero los merengues estaban tranquilos, a pesar de los dos goles había una extraordinaria confianza en dar la vuelta en Madrid a la eliminatoria y por ello Juanito dedicó a Bini, jugador interista, aquella frase mitad en español, mitad en italiano y totalmente chulesca:  “Noventa minuti en el Bernabéu son molto longo”.

Escudo del Inter en los 80, conocido como 'Il Biscione'. Fuente DDF

Los 90 minutos de Chamartín dieron la razón a Juan Gómez. El Real Madrid fue fiel al decálogo de acciones en una remontada. Aquella noche jugaron con: Miguel Angel, Chendo, Salguero (Fraile 24´), (Juanito 76´), Stielike, Camacho, Michel, San José, Gallego, Pineda, Santillana y Valdano.

Santillana subía el 1-0 antes del primer cuarto de hora fruto del empuje inicial de los blancos y elevaba el segundo al electrónico con un remate de cabeza, marca de la casa, en el momento clave del choque, en el 43'. Con la eliminatoria igualada, el Inter se lanzó al ataque y se abrió el duelo. Stielike salvaba bajo palos un gol cantado y acto seguido era Míchel el que certificaba la proeza con un fuerte chut.

Después de rondas igualadas y remontadas inverosímiles, el Real Madrid se enfrentaba en la final a un rival de menor entidad y deshabituado a las presiones. Los blancos vencieron con holgura en Hungría al Videoton, 0-3, para tener una vuelta relajada y plácida en la que incluso perdieron por la mínima, 0-1. En aquella época el torneo de la UEFA se decidía a doble encuentro. Los madridistas estrenaban de este modo su palmarés en la competición y se alzaban con el primer título.


5. Copa de la UEFA (11 de diciembre de 1985), Real Madrid 4-0 Borussia M'gladbach (1-5)

Athletic, Sporting, Osasuna y Real Madrid eran los representantes de la Liga entre los 64 conjuntos candidatos a conseguir la UEFA, sólo rojiblancos y merengues llegaron a octavos de final donde esperaban el Sporting de Portugal y el Borussia Mönchengladbach.

La victoria de los vizcaínos en San Mamés no sirvió para pasar de ronda y los otros 'leones', los de Lisboa, se imponían con un contundente 3-0 en el José Alvalade.

El equipo blanco y vigente campeón de la competición vivió otra de sus habituales pájaras europeas en las que parecía un 'sparring' al que pagaran por encajar goles para después voltear el combate. En aquella ocasión, el correctivo fue todavía más duro. El partido se celebró en Düsseldorf en lugar de Mönchengladbach ya que el
Rheinstadion disponía de mayor capacidad.

El frío, el campo helado y el gran juego del Gladbach se atragantaron al Real Madrid. Los alemanes estaban dirigidos por uno de sus grandes mitos del club teutón, Jupp Heynckes, y contaban con jugadores como Uwe Rahn o Hans-Jörg Criens que aquella noche pasaron como un tren de mercancías sobre el conjunto madridista.


Para añadir épica, Molowny no podía contar para el duelo de vuelta con varios de sus hombres claves como Hugo Sánchez, Chendo y Gordillo, a ellos se añadía la lesión a última hora de Sanchís. Los elegidos para aquella noche fueron: Ochotorena; San José (Cholo 75'), Maceda, Salguero, Camacho; Míchel, Ricardo Gallego, Juanito (Martín Vázquez 90'); Valdano, Santillana y Butragueño.

El mismo guión que en anteriores ocasiones era interpretado en Chamartín. Valdano, en el 7' y en el 20', ponía el miedo en el cuerpo a los germanos que reculaban hasta parapetarse en su campo. El Madrid no se entretenía en las celebraciones y el balón no dejaba de moverse. Con la mitad del trabajo hecho, el tercero se hizo de rogar y apareció en una jugada de pizarra que acababa con una volea de Santillana, a los 76', antesala del cuarto, obra también del cántabro en el 89'.

El delirio llegaba a las gradas y al césped con imágenes históricas como la montaña humana sobre Santillana mientras otros jugadores corrían sin sentido gritando por el césped. El posterior cambio de Juanito y sus saltos hacia el túnel de vestuario cierran el álbum de recuerdos madridistas de aquella hazaña.

6. Copa de la UEFA (16 de abril de 1986), Real Madrid 5-1 Inter Milán (1-3)
Si los octavos de final habían sido duros, no menos fueron los cuartos ante el Neuchatel donde Juanito y Stielike revivieron sus antiguos desencuentros en el vestuario de Chamartín con un duelo frente a frente en busca de las semifinales.

El futbolista alemán había recalado en el conjunto suizo y la suerte caprichosa de los bombos quiso servir una dosis de ración de morbo a la historia. Ambos protagonizaron varios roces durante el partido que serían 'coronados' con un salivazo del malagueño a Stielike dejando definitivamente patente las diferencias que siempre existieron entre ambos jugadores. Juanito protagonizaba otro de sus enésimos capítulos como diablo, como jugador irascible e incontrolado capaz de lo peor. El Real vencía por un global de 3-2 a los helvéticos (3-0 y 0-2).      



En semifinales tocaba reeditar el partido de la anterior campaña. El Inter se había impuesto en la ida, por 3-1, y la vuelta parecía complicarse con la lesión de Sanchís.

El Madrid jugó con: Agustín; Chendo, Camacho, Maceda, Sanchís, (Salguero 13´), Gordillo,
(Juanito 111´), Butragueño, Michel, Hugo Sánchez, Gallego y Santillana.

En esta ocasión, los neroazzurri no cayeron en la trampa de los primeros minutos y supieron sostener las embestidas iniciales. Cuando los italianos se las prometían felices llegaba el psicológico tanto de Hugo Sánchez en el 44', desde los once metros y tras una discutible pena máxima sobre Míchel.

Gordillo adelantaba a los de Chamartín a los 63' y otorgaba momentáneamente el pasaporte a la final. Acto seguido era Brady el que anotaba para los interistas, de penalti y Hugo Sánchez, de nuevo, nivelaba la desventaja de la ida desde los once metros merced a una vertiginosa acción de Butragueño.

En la prórroga, Santillana permanecía fiel a su cita con el gol ante los interistas, su particular verdugo, anotando con un testarazo y más tarde culminando una contra que suponía la manita.


7. Copa de la UEFA (30 de abril de 1986), Real Madrid 5-1 Colonia (0-2)
 
La segunda final consecutiva de la UEFA se resolvió en Chamartín con otro inapelable 5-1 ante el Colonia. Un buen equipo en el que destacaban Schumacher, Pierre Littbarski y Klaus Alloffs como principales referentes. Los germanos se adelantaron en el marcador y después cayeron bajo el embrujo del "miedo escénico". Hugo Sánchez y Gordillo, en apenas cuatro minutos, recuperaban la ventaja para los blancos. En el segundo tiempo, un doblete de Valdano y otra postrimera diana de Santillana dejaban vía libre para el título.

El Colonia supo dar la réplica en la vuelta, en un semivacío Olímpico de Berlín, con un 2-0 que se quedaba corto y que daba el segundo título de la UEFA a los madridistas. Un bicampeonato que nadie ha alcanzado y un trofeo que no volvería a las vitrinas del Santiago Bernabéu.


El fin del miedo escénico
En muchas ocasiones ha recurrido el madridismo y el periodismo a invocar el 'espíritu de Juanito' y el ambiente de las grandes remontadas. Lo cierto es que el 'miedo escénico' ha desaparecido de Chamartín por un ambiente más sosegado y las grandes gestas han quedado en las hemerotecas y en la mente de los aficionados.

Durante las últimas décadas sólo el Estrella Roja, en cuartos de final de la Copa de Europa (1986-87) y el temido Bayern Múnich, 1988 y 2002, han sufrido una remontada que ni tenían la magia de estos partidos ochenteros ni la desventaja para convertirlas en gestas. Hazañas que todavía son recordadas cuando el Real Madrid sufre un revés en Europa y que forjaron parte de su leyenda en el continente.

miércoles, 30 de mayo de 2012

The Damned United: Brian Clough vs Don Revie

El fútbol no es una temática que haya aportado grandes películas al cine. Apenas unos cuantos filmes han pasado a la historia. Entre ellos 'The Damned United', adaptación de la novela de David Peace y llevada a la gran pantalla por Tom Hooper en 2009, antes de otorgarle un discurso al rey Jorge VI, en su siguiente éxito.

En esta ocasión, aprovechando la tormentosa, y pasajera, estancia del entrenador Brian Clough en el Leeds, sirve de eje para narrar, de manera no lineal, la carrera de uno de los técnicos más carismáticos del fútbol inglés, ligada a su amigo Peter Taylor y a la de su rival en los banquillos, Don Revie.

The Damned United

Brian Clough, el gran delantero
Brian Clough nació en Middlesbrough, como jugador tiene unos números envidiables en Inglaterra a razón de 251 goles en 274 partidos con el Middlesbrough (197 goles en 213 encuentros) y Sunderland (54 dianas en 61 partidos). Colgó las botas en 1965 tras una grave lesión que le tuvo apartado dos años de los terrenos y que condicionó su prematura retirada.

La First Division perdía un gran ariete y ganaba un nuevo entrenador, el más joven de la era profesional, de apenas 30 años.

Clough y Taylor se especializan en ganar ligas
Si como futbolista sus números eran soberbios, en los banquillos terminó por ser un personaje legendario. Como entrenador inició su actividad en el Hartlepools United formando pareja con su inseparable e indispensable compañero de fatigas, Peter Taylor, con quien ya había compartido vestuario durante la etapa de ambos en el Middlesbrough.

Clough y Taylor guiaron a dos clubes hacia las cotas más altas de su historia: el Derby County (dirigido en la etapa de 1967-73), que llevaba una década abandonado y naufragando por la categoría de plata y conducirlo al histórico primer campeonato de liga para los 'carneros'. Posteriormente, trabajando para el Nottingham Forest realizaron la misma exitosa ruta, desde la segunda división a 'First Division', consiguiendo también el estreno liguero para los 'reds' y alcanzando sueños impensables al lograr dos veces la Copa de Europa (1979 y 1980), firmando un curioso dato, que probablemente nunca se superará: ser la institución con más títulos continentales que campeonatos nacionales.

Sólo una leyenda como Herbert Chapman había logrado en Inglaterra conquistar la competición doméstica con dos equipos diferentes: Huddersfield Town Football Club y el Arsenal. De esta manera, el tándem formado por Clough y Taylor entraban en un selecto grupo de técnicos de prestigio, igualando así a otros mitos contemporáneos de los banquillos ingleses como Don Revie en el Leeds y Bill Shankly en el Liverpool.

Peter Taylor y Brian Clough
Peter Taylor (izquierda) y Brian Clough (derecha)
Don Revie, el rival a batir 
Nació, al igual que Clough, en Middlesbrough y también jugó como delantero bajo la camiseta rojiblanca del Sunderland. Su historial de traspasos, sumando sus cuatro ventas, le convirtieron en el futbolista más caro de la historia en aquel momento: Hull City, Manchester City, donde vivió la legendaria final de 1956 con Bert Trautmann en la portería, Sunderland y Leeds.

Su paso en el Leeds, en el final de su carrera le sirvió para tomar la responsabilidad de compaginar el papel jugador y entrenador en su última campaña, una decisión transitoria tomada por la institución que acabó marcando una era.

Sus drásticas propuestas sorprendieron en el club: una de sus primeras medidas fue la de modificar la política del filial y la segunda: cambiar la indumentaria del equipo, que pasaba del azul y amarillo al blanco, emulando al mejor equipo del momento, década de los 60, el Real Madrid.

Casualidades de la vida, de blanco el Leeds rompió la mala racha de resultados y vivió una etapa gloriosa caracterizada por triunfos, títulos y un regreso a la élite del fútbol inglés en 1964, que no se abandonó hasta 1982.

Los chicos de Revie (desde 1961 a 1974), con jugadores como Peter Lorimer, Jack Charlton -hermano de Bobby-, Johnny Giles y el talentoso escocés Billy Bremner, se hicieron con 2 Ligas, 1 Copa, 1 Copa de la Liga y 2 Copas de Ferias, llenando las vitrinas de Ellan Road que no se volverían a abrir hasta 1992 para recibir la tercera liga.

Esta brillante época se caracterizó por un juego físico, más agresivo, profesionalizado y brusco que los hizo valedores de ser uno de los planteles más odiados de la First Division. ganándose el sobrenombre del dirty Leeds (el sucio Leeds).


El mérito de Revie fue hacer del equipo un cuadro compacto, gracias a su gran conocimiento táctico al que se le añadía un trato paternalista hacia sus pupilos que se sentían protegidos y ligados a su míster, ofreciendo su mejor versión, con un punto de agresividad mayor que el de sus adversarios y llevando los encuentros al aspecto físico, donde el Leeds era superior al resto de equipos ingleses.

Don Revie y Billy Bremner, en la final de Copa de 1972. Foto propiedad de mightyleeds.co.uk
En 1974, Revie daba el paso más importante de su carrera: tomar los mandos de la selección que había sufrido el fracaso de no acudir a la Copa del Mundo de 1974, siendo eliminados en la fase de clasificación ante Polonia, recordada por la grandiosa actuación del meta visitante Tomaszewski en Wembley.

Revie dejaba tras de sí el recuerdo de 13 exitosos años en el Leeds, cuyo banquillo iba a ser sorprendentemente ocupado por uno de los técnicos con el que había tenido más problemas y discusiones: Brian Crough.

Se rompe el matrimonio deportivo
La pareja Clough-Taylor se rompió por un espacio de tiempo, Taylor continuó al frente del Brighton & Hove Albion y Clough aceptaba un reto personal de dirigir al mejor equipo de Inglaterra: el Leeds, que además tenía el morbo personal de haber sido entrenado por su gran rival, Don Revie.

La corta estancia de Clough, apenas 44 días, estuvo marcada por la huella que había dejado Revie y la nula relación de Clough con los capos del vestuario de Ellan Road condicionada por declaraciones incendiarias tanto a su llegada como por las que había realizado habitualmente, en una de las columnas periodísticas donde escribía, en contra de uno de los equipos que practicaba un fútbol más trabado, sucio y al límite del reglamento.

Además, Clough intentó imponer su vieja guardia, trayendo futbolistas leales que habían estado junto a él en otros proyectos y todo ello sin Peter Taylor. Los nefastos resultados y el ambiente irrespirable en el vestuario del vigente campeón de liga, acabaron con la aventura de Clough, incapaz de haber superado a su archienemigo Revie en su propia casa.


La entrevista en la televisión de Yorkshire
Tras ser despedido del Leeds, en 1974, Clough fue entrevistado junto a Don Revie, en un encuentro pactado (no como aparece en la película) que sirvió para mostrar claramente el odio mutuo que ambos técnicos se profesaban. Fue un programa moderado por el periodista Austin Mitchell en un debate tenso, enriquecedor y sincero en el que dos posturas diametralmente opuestas se encontraban en un plató de la TV de Yorkshire.

Revie era el espejo en el que la mayoría de técnicos querían mirarse, pero Brian Clough comenzaba a escribir su particular versión de Blancanieves para mostrarse como el mejor de todo el reino.


Taylor, el contrapunto de Clough
Clough, quien padecía serios problemas de alcoholismo, era una persona prepotente, arrogante, con un discurso directo, mordaz, polémico y un extraordinario motivador que sabía llevar a sus hombres al mejor estado anímico con prácticas poco habituales como: llevarse toda la plantilla del Forest a Mallorca para desfasar durante toda semana, como previo a la disputa de la final continental contra el Hamburgo o hacer que Frank Carson, cómico irlandés, contara chistes en el vestuario antes de un partido.

Taylor era el contrapunto, dejando los focos y la atención a Clough, siendo el equilibrio en las decisiones que en la mayoría de los casos provocaban situaciones tensas en las relaciones entre la dirección técnica y la cúpula directiva.

Ambos imprimieron a sus clubes un toque de romanticismo, un brillo de tradicionalismo entre un profesionalismo que comenzaba a emerger en las Islas con un fútbol práctico, de toque y apertura a bandas, respetuoso con los colegiados, tenían prohibido protestar, y algo alejado de la violencia que adquirían ciertos encuentros de la década de los 70 y 80.

Peter Taylor y Brian Clough
Peter Taylor y Brian Clough, en la final europea de Madrid en 1980

Clough y Taylor sabían elegir a sus jugadores, futbolistas en muchos casos con grandes cualidades que habían permanecido ocultas hasta la aparición del tándem técnico que sabía exprimir el talento de sus hombres. Uno de los casos más notables fue el de John McGovern que pasó de jugar la cuarta división a levantar la ‘orejona’ como campeón de Europa.

Todo ello gracias a un vínculo de confianza y lealtad que creaba con sus hombres, que solían acompañar a Brian Clough en cada uno de los destinos, como Dave Mackay, el citado Mc Govern, O’ Hare, Collin Todd o el escocés , famoso por su gol en 1978, Archie Gemmill. Futbolistas, en muchos casos, que dejaban de brillar cuando no estaban bajo la dirección de Clough y Taylor

El milagro futbolístico del Forest 
La nefasta experiencia del Leeds fue compensada, con creces, con el milagro futbolístico del Forest. Un conjunto de segunda división al que Clough, acompañado esta vez de Taylor, supo moldar con sus propios patrones. En esta etapa volvían a sumarse la retahíla de lugartenientes fieles a la pareja: McGovern, O’Hare, Gemmill, a los que se alistaban jugadores que Taylor era capaz de localizar, futbolistas sin apenas opciones de mostrar su categoría, pero con hambre de títulos y una enorme necesidad de explotar aunque fuera en sus últimos días de carrera deportiva.

Aquella plantilla dominó el continente por dos años consecutivos, además del título doméstico, un éxito sin precedentes que coronó a una generación de jugadores como Martin O'Neill, Peter Shilton, Viv Anderson, Trevor Francis o John Robertson.

Celebración de los jugadores del Forest tras el gol de Robertson en la final europea de 1980
Una vida con el Forest 
Su idilio con el Notthinghan Forest duró 18 temporadas, hasta 1993, firmando la mejor época del club bajo su eterno jersey verde, aunque su despedida se vio empañada por el descenso de categoría de la institución y la imagen deteriorada de Clough, cuyo alcoholismo avanzaba mermando la capacidad del brillante técnico.

A pesar de sus números, tanto como jugador y entrenador, su historia personal con la selección fue la de un amor platónico: se enfundó dos veces la camiseta de los tres leones y nunca fue seleccionador con Inglaterra, un eterno candidato cuyas formas no casaban con la rectitud de la Football Association.

La pérdida de Peter Taylor
Desde 1982, la eterna pareja Clouh-Taylor se rompió deportivamente llegando en los últimos años a deteriorarse la relación amistosa. En 1990 la media naranja deportiva de Clough, Taylor, dejaba de exprimir talentos y fallecía en España.

Brian Clough murió en septiembre de 2004, su dependencia a la bebida, acrecentada desde la muerte de Peter Taylor, provocó numerosos problemas físicos que terminaron por quitarle la vida.

Estatua de Clough y Taylor en Derby. Foto propiedad de Russ Hamer
A título póstumo tiene otro hito, el hecho de que se hayan erigido tres estatuas en lugares distintos: Middlesbrough, Nottingham y Derby, en la que comparte espacio para la posteridad con su amigo Peter Taylor.

A pesar de la rivalidad existente entre estas dos últimas localidades: Derby y Nothingham, el legado que dejó en los corazones de la provincia hizo que la carretera que une dichas ciudades se denomine la carretera de Clough. Es hijo adoptivo de ambas poblaciones y el encuentro que los enfrenta tiene en juego el trofeo en honor al malogrado técnico.
El camino de Clough. Foto propiedad de Russ
Frases para la posteridad de Clough
  • "Si Dios hubiera querido que jugáramos al fútbol en las nubes, hubiera puesto hierba ahí arriba". 
  • "Dicen que Roma no se hizo en un día. Pero yo no estaba dirigiendo aquel trabajo". 
  • A sus hinchas del Derby "Sólo empezaron a cantar al final, cuando ya íbamos ganando por un gol. Quiero oírlos cuando estemos perdiendo. Son vergonzosos".
  • A los jugadores del Leeds en su primer día de trabajo: "Hasta donde yo sé, podéis tirar todas esas medallas que habéis ganado estos años a la basura, ya que las ganasteis todas robando". 
  • Tras sus 44 días al frente del Leeds: "Hoy es un día espantoso... para el Leeds United" .
  • Sobre su delantero: "John Robertson era un joven realmente muy poco atractivo. Si un día me encontraba un poco mal, me sentaba al lado suyo. Parecía el maldito Errol Flynn comparado con él. Pero le dabas un metro de césped y era un artista. El Picasso de nuestro deporte". 
  • "Si me discutiera un jugador, nos sentaríamos juntos unos veinte minutos, hablaríamos del asunto y al final decidiríamos que yo tengo razón".
  • "Dios no te ha dado seis tacos para que los claves en la pierna de un rival".
  • "No fue un gran partido, ellos fueron un equipo aburrido. De hecho, Suecia es una nación aburrida. Pero hemos ganado, qué importa lo demás".
  • "No digo yo que fuera el mejor entrenador del mundo. Pero siempre ocupé el primer puesto de la lista".
  •  "No quiero epitafios de frases profundas ni nada de ese rollo. He aportado algo. Espero que eso sea lo que digan de mí, y ojalá le haya gustado a alguien".
Claro que sí, señor Clough.

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