miércoles, 24 de septiembre de 2014

El curso que el Hellas Verona enamoró a Italia

La historia de la primera división italiana, la llamada Serie A, está marcada por la lucha entre los principales clubes del país. Al igual que España, en el país transalpino existe un estrecho grupo de equipos que entran siempre en las quinielas por hacerse con el 'Scudetto'. Dicho selecto tren de cabeza está formado por Milan, Inter y Juventus.

Scudetto

Los dos equipos de Roma fueron la lógica excepción, dada las grandes inversiones realizadas, a cuatro décadas de títulos repartidos entre dichas cinco escuadras -Juventus, Inter, Milan, Lazio y Roma-. Una tendencia habitual en Italia sólo rota en tres momentos: el Nápoles de Maradona, la Sampdoria de Mancini y Vialli y el sorprendente Hellas Verona.

Hellas, el club tradicional de la ciudad
El Hellas es el equipo histórico de Verona, y el más popular. Creado en 1903 por un grupo de alumnos que a petición de su profesor de Historia y Arte pusieron el nombre de Hellas, que es la manera clásica como los griegos llaman a su tierra, deriva de Helios (dios del sol).

En su escudo aparece la mencionada escalera, una bandera tricolor y una pequeña figura de dos perros mastines en honor al primer señor de Verona de la familia Scala, Mastino I. Todo el conjunto se sitúa sobre un fondo rayado amarillo y azul, tonos representativos de la ciudad.

Símbolos y colores que comparte en cierta medida con otro de los equipos de la población, de la periferia de Verona, y que desde hace un tiempo se mantiene en la máxima categoría. El partido contra el Chievo es conocido como el 'derbi de la Scala'.

EScudo del Heelas Verona

El Hellas rompe las quinielas 
El curso 1984-85 arrancaba en Italia. La considerada por aquel entonces como mejor Liga del continente tenía un quinteto principal con Juventus, Roma, Inter, Nápoles y Milan como claros candidatos al título. Incluso el Torino, el cual cumplía el décimo aniversario de su campeonato, contaba con opciones al 'scudetto'.

En el vagón de los olvidados se encontraba el Hellas Verona, quienes a pesar de haber sumado un par de buenas campañas tras su regreso a la élite -con un par de finales de Coppa incluidas-, seguían con el estigma de haber esquivado un descenso desde Serie B en 1981.

Platini, Boniek y Rossi (Juventus), Sócrates y Passarella (Fiorentina), Zico (Udinese), Falcao, Cerezo y Conti (Roma), Altobelli y Rummenigge (Inter), Aldo Serena (Torino), Baresi (Milan) y Maradona (Nápoles) acaparaban las portadas de los rotativos transalpinos a mediados de los ochenta. Periódicos de tirada nacional en los que raramente asomaban los jugadores del Hellas, hasta aquella temporada.

Michel Platini, el '10' de la Juventus

La clave del éxito comenzó por una gran dirección tanto táctica como institucional. La dupla formada por Emiliano Mascetti, máximo goleador de la historia del club y director deportivo en aquella etapa, junto a Osvaldo Bagnoli, gran estratega capaz de generar variantes en el esquema de los Gialloblu, dio pronto sus frutos. La amistad surgida entre ambos y el entendimiento deportivo fue otro de los motores de los veroneses.

La construcción de una familia
La buena relación que emanaba el tándem Mascetti-Bagnoli se vio rodeada de una serie de futbolistas jóvenes y talentosos a los que les faltaban minutos en los equipos grandes y que terminaron contagiados del espíritu del vestuario, convirtiendo a la plantilla en una insuperable familia que compartía el tiempo de ocio en grupo. Esta política sirvió de base para el ascenso a Serie A y de trampolín para el 'scudetto' de 1984-85.

El equipo necesitaba un fichaje de prestigio para dar el salto de calidad. El elegido fue Lothar Matthäus, quien se encontraba cerca de dar el salto desde el Borussia Mönchengladbach al Bayern Múnich. Ante la imposibilidad de contratarle se pasó al segundo de la lista: Hans-Peter Briegel.

El polivalente futbolista germano, procedente del Kaiserlautern e internacional con Alemania, hizo pareja de foráneos con Preben Elkjær  -en una etapa en la que sólo se permitían dos extranjeros por equipo y donde no existía el término comunitario o europeo-.

El once tipo de aquel Hellas campeón era el formado por: Garella; Ferroni I, Marangon I; Briegel, Tricella, Fontolan I; Fanna, Volpati, Galderisi, Di Gennaro, Elkjær. Una escuadra que jugaba de memoria y en el que cada pieza conocía perfectamente su rol de sacrificio y de generosidad, bajo la batuta paternalista de Bagnoli.

Hellas Verona

Una temporada de ensueño
El curso 1984-85 no pudo empezar mejor para los veroneses, quienes firmaron cuatro triunfos, entre ellos Nápoles -en el debut en Italia de Maradona, anulado por el marcaje de Briegel- y Juventus -con gol de Elkjaer, quien anotó sin una de sus botas-, además de un empate -ante el Inter- en las cinco primeras jornadas, aupando al Hellas a lo más alto de la tabla.

Lugar que no abandonaron en toda la temporada, a pesar sentir de la persecución ejercida por los 'neroazzurro' y de la lógica presión por la falta de costumbre de la institución de luchar por la Liga. El clásico 'mal de altura' que el entrenador Bagnoli siempre supo gestionar, con su habitual tranquilidad.

El alegre fútbol de los 'gialloblu' encontraba su recompensa en los favorables marcadores que sonreían al conjunto de Verona. La tensión saltó en uno de los duelos menos esperados, contra el Avellino, en una derrota no prevista que se vio minimizada por el empate en aquella jornada de Inter y la derrota del 'Toro'. La ciudad de Romeo y Julieta respiró tranquila.

El discurso optimista de Bagnoli caló en la plantilla, cada vez más consciente de la posibilidad de hacer historia ante el ilusionado público del Estadio Bentegodi, quienes llenaban las curvas de banderas amarillas y azules desde la primera fecha.

Hellas Verona, once, equipo titular

El respeto que produjo la segunda vuelta del campeonato fue amainando con tres citas claves que disputaron en febrero. Por un lado, el sufrido triunfo ante Udinese (con 3-5 final) y las tablas frente a Inter y Juve. Empates indispensables teniendo en cuenta que la victoria todavía contaba por 2 puntos y que ambos eran los principales perseguidores en la clasificación.

El golpe de mando definitivo se produjo en Florencia al barrer a la Fiorentina por 1-3. Era la señal definitiva de que no iban de farol. Un mensaje recibido por el resto de escuadras de Italia. Los 'mastines' andaban sueltos, con hambre de títulos.

Durante la primavera, la distancia de seis puntos acaudalada menguó peligrosamente después de caer en casa al Torino, en la segunda derrota de toda la temporada. Un revés que no fue aprovechado por el resto de candidatos y que dejó en bandeja a los de Verona para optar matemáticamente al 'Scudetto' a sólo 100 kilómetros de casa.

La invasión de Bérgamo
Alrededor de 120 autobuses y unos 10.000 aficionados tomaron Bérgamo para colorear de amarillo y azul las gradas del viejo estadio del Atalanta. El conjunto bermascano se adelantó y Elkjaer niveló la contienda. El resultado favorecía a ambos: los locales rubricaban su mejor presencia en toda su historia en Serie A y los veroneses se hacían con el campeonato. Todo esto hizo que los minutos finales se vivieran con una alegría compartida en la grada y un pacto de no agresión en el césped.


Verona tocó aquella tarde el cielo con un dedo, enamorando al 'calcio' con un juego atractivo que supuso otra licencia para un 'tapado' en la Serie A. Una tendencia que se ha frenado con el paso del tiempo. La Sampdoria fue en 1991 el último encargado de escribir su propia versión de Cenicientas que cambian el sentido a los cuentos y que se cansan de no acudir a la fiesta del 'Scudetto'.

El plantel de Bagnoli se desmontó en la edición siguiente del 'calcio'. Las nuevas estrellas veronesas salpicaron a los grandes del torneo transalpino, si bien todos dejaron parte de su corazón en la ciudad de los 'Capuletos y Montescos', tanto que volvieron a los 25 años para disputar un partido homenaje a aquella inolvidable temporada del Hellas Verona.

martes, 9 de septiembre de 2014

Ronaldo Nazario, el último 'fenómeno' de Brasil

Brasil es sinónimo de fútbol y alegría. Dos conceptos que siempre se juntaron en las botas de Ronaldo Luis Nazario de Lima. Un delantero letal con una amplia carrera internacional. Un luchador nato que se sobrepuso a sus lesiones para pasar a la posteridad por la puerta grande.

Ronaldo 9.jpg

La selección sub-17 brasileña y el Cruzeiro fueron los primeros escaparates por los que el carioca se dio a conocer al mundo. En el club de Belo Horizonte, Cruzeiro, coincidió con otro crack del país, Jairzinho, culpable del descubrimiento de este irrepetible delantero nacido en Río de Janeiro en 1976.

El desembarco de Ronaldo en los Países Bajos
Muchos equipos europeos se interesaron por Ronaldo. En especial, dos conjuntos de los Países Bajos. Frank Arnesen, ex futbolista danés criado en la cantera del Ajax, fue el director deportivo responsable de la contratación de Ronaldo para el PSV tras cotejar el mercado brasileño en busca de una nueva perla. Un jugador con un talento capaz de igualar al exhibido por Romario en su etapa en Eindhoven.

El fichaje por el conjunto de la Philips estuvo cerca de no fructificarse debido al acuerdo que había llegado previamente el Ajax con el Cruzeiro. Finalmente, Ronaldo tomaba el mismo camino que había tomado Romario en Europa, estrenándose en la Eredivisie de rojiblanco.

La estancia del 'Fenómeno' en el PSV superó cualquier expectativa gracias, además de su calidad, al genial entendimiento del brasileño con su compañero en el ataque, el belga Luc Nilis, derivando en 42 dianas en 46 encuentros disputados en un par de temporadas.

Ronaldo en PSV.jpg

Aunque no todo era felicidad: el clima, las primeras intervenciones quirúrgicas -como la de febrero de 1996 con 4 meses de baja- y su desconocimiento del idioma hicieron que el peregrinaje en Holanda pidiera un cambio, una salida a un campeonato mayor, a un club de más renombre y a una ciudad con otra temperatura.

La joya de la corona del proyecto de Josep Lluis Núñez
Ronaldo se declaró en rebeldía para acelerar su traspaso al Barcelona. El fichaje del brasileño se convirtió en 1996, y durante unos cuantos años, en el más caro de la historia, a razón de 2.500 millones de pesetas. El por entonces vicepresidente azulgrana, Joan Gaspart, reconoció que se vistió de camarero para poder acceder a la habitación del astro y así convencerle de su incorporación al Barça.

Lo que parecía un idilio de larga duración se transformó en una única campaña donde Ronaldo jugó su mejor curso futbolístico, con exhibiciones para la posteridad como el gol de Compostela, con el sello habitual de la casa, mezcla de potencia y habilidad.

Los 47 tantos en 51 encuentros fueron un reclamo más que suficiente para que uno de los 'capos' de la Serie A, por aquel entonces el torneo más potente, rascara los bolsillos con el objeto de firmar al mejor '9' del momento, quien se encontraba molesto con la directiva culé por una subida de sueldo nunca aceptada.

camiseta de Ronaldo del Barcelona

Del azulgrana al 'neroazzuri'
La aparición de Massimo Moratti como presidente del Inter de Milán revolucionó un mercado de fichajes que ya se encontraba agitado desde la irrupción de la 'Ley Bosman', la cual llevaba un año de implantación. Normativa internacional que permitió a los futbolistas de la Unión Europea jugar en otros países miembros sin ocupar plaza de extranjeros, eliminando las trabas que ya estaban disfrutando otros trabajadores.

El conjunto interista, con esa eterna capacidad de transformar cada año su plantel, pagó la cláusula de Ronaldo, valorada en 4.000 millones de pesetas. Un giro de acontecimientos para el Inter, ya que la idea inicial era haber fichado a Batistuta como referencia ofensiva.

Con esta operación se reivindicaba el dominio del fútbol italiano en el continente y de Moratti, junto a la compañía Pirelli, como motores económicos de los 'neroazzurri'. No en vano, Ronaldo se erigió en uno de los iconos publicitarios de la empresa milanesa de neumáticos.


Ronaldo coincidió con una pléyade de lo más granado del fútbol sudamericano. Un elenco formado por Iván Zamorano (Chile), Javier Zanetti, Diego Pablo Simeone (Argentina) y Álvaro Recoba (Uruguay). A ellos había que añadir la clase de Kanu o Djorkaeff para tratar de cambiar la filosofía de una escuadra defensiva que todavía conservaba la marca al hombre.

Como curiosidad, Zamorano, poseedor del dorsal 9 en esa etapa, cedió el número a Ronaldo a su llegada a la capital lombarda. Por su lado, el bravo futbolista chileno optó por colocarse el 1+8, con el signo más entre ambos guarismos. Una decisión inédita.

La temporada de este Inter tan hispanoamericano acabó con la consecución de la Copa de la UEFA, segundo título europeo tras la conquista de la Recopa con el Barça. El scudetto quedó aparcado e inaccesible debido a un polémico y decisivo enfrentamiento, en la jornada 31, contra la Juventus donde los penaltis, uno no señalado en área del Inter y otro inexistente dado como válido en área contraria, condujeron al triunfo 'bianconero'.

De este modo, el brasileño cerraba el año de debut en Italia a la espera de la celebración del Mundial de Francia.

El extraño final de Francia 1998
La experiencia vivida por el delantero en el Mundial de Estados Unidos, donde acudió a la cita de 1994 -aunque no disputara ningún minuto- y su evolución futbolística, situaban al carioca con la madurez y galones necesarios para ser el pilar de la 'Seleçao' en 1998.

Ronaldo llegó a Francia confiado, dentro de un plantel comprometido con conquistar para Brasil otra Copa del Mundo. Él, junto a Rivaldo y Bebeto eran el tridente elegido para refrendar el título de la edición anterior.

La liguilla concluyó con el liderato para la 'verdeamarela' y la decepción de haber cerrado la ronda con una inesperada derrota frente a Noruega.

Chile, Dinamarca y Países Bajos fueron los siguientes obstáculos antes de acceder a la final, donde los anfitriones esperaban bajo la batuta de Zinedine Zidane.

Ronaldo, Francia 1998

Aquel Francia-Brasil de Saint Denis ha pasado a la historia por muchos motivos: el triunfo de los galos y su primer Mundial, los tantos de cabeza de Zidane... y el estado de salud de Ronaldo. El atacante brasileño disputó el partido tras haber sufrido un shock, una serie de convulsiones que pudieron llevarse la vida del astro carioca. Su participación en el choque, obviamente mermada, fue obligada -opinan algunos- por intereses comerciales derivados de sus patrocinadores.

"Sentí un miedo terrible. Perdimos el Mundial, pero yo gané otra copa, la de la vida", declaró el propio Ronaldo más tarde.

La grave lesión en el Olímpico
El episodio de París tuvo otra continuación dentro del capítulo de desgracias sufridas por Ronaldo. Una primera lesión, sufrida ante el Lecce, le tuvo fuera de los terrenos de juego durante 6 meses. A su vuelta y aparentemente recuperado, con el Olímpico como escenario, la Lazio de rival y la Coppa como objetivo, una bicicleta del 'Fenómeno' sobre un firme irregular precipitó la caída del jugador, sollozando al borde del área. Una imagen que muchos interpretaron como la triste despedida de un genio, antes de tiempo.

Era abril de 2000. Los reproches se sucedían y salpicaban a todos, empezando por los facultativos del PSV a los que algunas voces señalaban como responsables de las desgracias del atacante, acusándoles de haber dopado al brasileño en su desembarco al fútbol holandés.

Grandes en Japón
La nefasta relación del ariete con el técnico Héctor Cúper y los sinsabores en el campeonato, donde una derrota ante el Lazio condenó al fracaso a los interistas, forzaron a replantearse su futuro en el 'calcio'.

EL Mundial de Corea del Sur y Japón (2002) confirmó el buen estado en el que se encontraba Ronaldo. Sus goles y regates ayudaron a la victoria de la 'canarinha' en un campeonato descafeinado que contó con el final más clásico: Alemania - Brasil en el último peldaño.

Ronaldo versus Kahn, Japón-Japan, 2002

El doblete de Ronaldo ante el guardameta Kahn devolvieron la corona y el cetro al carioca, bajo la atenta mirada del Real Madrid, cuyo presidente, Florentino Pérez, le había reservado un lugar en la delantera de un equipo de ensueño.

El Real Madrid galáctico
Si alguien tenía dudas del rendimiento que podía ofrecer Ronaldo, a pesar del aval de los 8 goles en un Mundial, éstas se disiparon cuando necesitó sólo 11 segundos para inaugurar su casillero con los blancos, en un partido en el Santiago Bernabéu contra el Alavés y con el público merengue entregado al brasileño.

El brillante plantel, comandado por Zidane, Figo, Beckham, Raúl y Roberto Carlos, tampoco fueron suficiente para que Ronaldo lograra el máximo trofeo continental: la Champions League. Un título que se alejaba cada vez más de sus manos con el desmoronamiento del Madrid 'galáctico'

Debut

Regreso a Milán
La eliminación de Brasil en cuartos de final en 2006 y su consiguiente adiós en la 'Seleçao', al que le quedó un epílogo a modo de despedida formal en 2011, no fueron los únicos cambios personales que padeció en aquella temporada. Su salida de Chamartín, motivada por la falta de confianza de Fabio Capello, precipitaron en un regreso a Milán, al equipo 'rossoneri'.

Los problemas de peso y el hipotiroidismo detectado en 2007 acompañaron a la estrella en los dos años que estuvo de rojinegro. Un par de temporadas en las que sólo disputó 20 encuentros -9 goles-. Cifras inferiores a las esperadas debido a su estado físico y a la aparición de nuevas lesiones, como la sufrida ante el Livorno.

Ronaldo en el Milan

Recuperando el antiguo Ronaldo
La recuperación, casi espartana, consistente en ejercicios de gimnasio realizados en su país devolvieron al ariete a tener una figura casi no vista hasta entonces. Dichas sesiones, maratonianas, invitaron a muchos clubes brasileños a contratarle, confiando en haber recuperado al gran delantero de Brasil.

A pesar de su amor por Flamengo y de haber entrenado durante aquellos meses con ellos, fue el Corinthians el equipo que firmó el último contrato del crack. Su estreno con el 'Timao' se saldó de la mejor manera, con un testarazo ante el histórico rival, Palmeiras.

La efervescencia de su juego fue menguando hasta desparecer casi por completo en el curso 2010-11. El 14 de febrero de 2011 Ronaldo rompió el corazón de sus seguidores al anunciar públicamente que dejaba su carrera profesional.

El mundo perdía a uno de sus mayores referentes sobre el césped y Brasil a uno de sus últimos iconos -98 internacionalidades y 62 goles-, números sólo superados por Pelé. Demostrando que el 'Fenómeno' ha estado a la altura de cualquier mito del país y del resto del planeta.

jueves, 21 de agosto de 2014

Los apodos de la Conferencia Oeste, división Pacífico

La tercera de las divisiones de las que se compone la conferencia Oeste, de la liga profesional de baloncesto norteamericana (NBA), está formada por cinco equipos pertenecientes a las ciudades de: Oakland, Los Angeles, Phoenix y Sacramento.

Se dan dos circunstancias distintas en la división Pacífico respecto al resto de la competición:
  • por un lado nos encontramos con la única ciudad, Los Angeles, con dos equipos: Clippers y Lakers.
  • De todas las franquicias de la NBA, Golden State Warriors es la única que no lleva el nombre ni del estado ni de la ciudad que lo representa. Un hecho inaudito.  

Golden State Warrriors
La 'fiebre del oro' fue un movimiento migratorio de trabajadores que se vivió en California en el siglo XIX. Personas procedentes de todos los puntos del país se lanzaron al 'estado dorado' en busca de pepitas y del preciado botín.

El deporte californiano no fue ajeno a esta fiebre del oro, bautizando a su célebre equipo de la NFL como los San Francisco 49ers, con el año en el que se inició el desplazamiento (1849) y al conjunto de Oakland como los 'Golden State', sobrenombre del estado.

Precisamente, los Warriors comenzaron su andadura en Filadelfia, de donde tomaron el apodo de guerreros, posteriormente se trasladaron a San Francisco (1962-1971) antes de que la franquicia aterrizara finalmente en Oakland, donde se le añadió la coletilla del estado dorado. En los últimos años se está planteando un regreso de la entidad a San Francisco.

Colores: Oakland es la tierra del roble y del oro. En la bandera consistorial aparece el árbol sobre fondo dorado. El mismo color que utiliza el equipo. Otro de los tonos habituales es el azul, habitual en casi todos los equipos norteamericanos.

Logotipo: Ha evolucionado, desde la utilización del mapa del estado de California y la situación de Oakland, pasando por la imagen del puente hasta caricaturizar tipo cómic tanto el alias como la figura que lo acompaña.

A día de hoy, y con el regreso del gusto por lo antiguo, el emblema tiene cierto aire 'vintage' con el puente de la bahía (Bay Bridge) imperando. El mismo puente que une Oakland de San Francisco. Dos ciudades rivales que precisamente pugnan por hacerse dueñas de esta franquicia.

Golden Street Warriors

Campeonatos: 3
La institución posee una la larga trayectoria -fue fundada en 1946- en la que ha sumado 3 títulos, dos de ellos cuando estaba asentado en Filadelfia; el tercero, perteneciente a la etapa en Oakland, el cual data de 1975.


Los Angeles Clippers
Los Clippers son otro ejemplo de franquicia itinerante que no acaba de encariñarse con ninguno de sus destinos. Arrancó en Buffalo en 1970 donde tomó el sobrenombre de los Braves (valientes) para ser los Clippers a su llegada a San Diego en 1978.

Su siguiente etapa no le llevó muchos muchos kilómetros, ni siquiera se cambió de estado. La tranquilidad de San Diego fue cambiada por el ajetreo de Los Angeles. A pesar de la mudanza, los Clippers mantuvieron el nombre, referido a un rápido velero del s.XIX que se convirtió en la última esperanza para doblegar a los barcos movidos a motor.

La embarcación Cutty Shark, famosa por ser la imagen del whisky con el mismo nombre, fue uno de los últimos clippers.
La historia de los Clippers ha sido la versión baloncestística del 'patito feo'. Durante años ha estado a la sombra del otro equipo de la ciudad: Los Lakers, con mejor palmarés y una nutrida selección de grandes jugadores que avanzaban en las eliminatorias por el título y coleccionaban anillos.

La tendencia está cambiando es este lustro con las recientes victorias de los Clippers en los emparejamientos particulares y se especular con originar en breve a una gran rivalidad entre ambos, aunque nunca al nivel como se viven los derbis en el baloncesto europeo, a pesar de compartir el pabellón -Staples Center-.

Campeonatos: 0

Colores: Azul, blanco y rojo. Tonos heredados desde Buffalo y respetados en la etapa californiana en San Diego.

Los Angeles Clippers

El Staples Center pabellón donde juegan numerosas franquicias del deporte angelino, tanto L.A. Clippers y los L.A. Lakers -ambos pertenecientes a la NBA- como los Kings -dentro de la NHL- o los Sparks, dentro del basket femenino.

Logotipo: Criticado por algunos sectores debido a su parecido con el de los Lakers


Los Angeles Lakers
Se trata de una de las instituciones con más renombre en el baloncesto mundial. Los éxitos cosechados y la relevancia de muchos de los jugadores que han conformado su plantilla -Wilt Chamberlain, Magic Johnson, Kareem Abdul-Jabbar, Shaquille O'Neal, James Worthy, Jerry West, Kobe Bryant...- han provocado un gran número de fans a lo largo del planeta.

Además del gran magnetismo de los Lakers como equipo y del glamour que siempre ha desprendido el conjunto -empezando por su equipación y siguiendo por su hollywoodiense hinchada- están sus legendarios duelos contra Detroit Pistons, Chicago Bulls y Boston Celtics, en el enfrentamiento clave entre los dos grandes abanderados del basket profesional estadounidense.

Los Angeles Lakers, logo

El germen de la franquicia se remonta primero a los Detroit Gems, dentro de la NBL -competición fundada por importantes empresas y que supuso el espaldarazo final a la NBA- y más tarde a los Minneapolis Lakers (1947), paso del que tomó su consabido apodo, ya que Minnesota posee el sobrenombre del estado de los 10.000 lagos. Hubo que esperar a 1960 para que los Lakers definitivamente se establecieran en Los Angeles.

Colores: Oro y púrpura, desde 1967. Mismos tonos que los Kings de hockey hielo, colores siempre vinculados a la monarquía.

Durante un tiempo los Lakers fue la única franquicia que disputaba sus partidos de casa sin el habitual blanco inmaculado que el resto de equipos portaban en su propia cancha. El amarillo, dorado en realidad, se consideraba válido como uniforme local puesto que no confundía a los espectadores que siguieran el partido por las televisiones y que percibían la señal en blanco y negro.

El blanco, es también utilizado en las últimas temporadas pero como tercera indumentaria y con carácter de homenaje, concretamente a la figura del speaker Chick Hearn, siempre y cuando los Lakers disputen el partido en el Staples Center y que coincida en domingo.

Logotipo: Casi invariable e icónico, como el de sus máximos rivales: los Celtics.

Campeonatos: 16
Segunda franquicia con mejor palmarés, sólo por detrás de los 17 entorchados de los Boston Celtics.

Celtics vs Lakers

Sacramento Kings
La cuarta entidad de California lleva un tiempo viviendo en el alambre, más cerca de su desaparición que de labrar un prestigio en la NBA.

La capital del estado de California ha sido la última etapa en la larga historia de los Kings. Atrás quedaron Rochester (Nueva York), donde permanecieron tres décadas bajo el apodo de los Seagramas y posteriormente Royals, debido al patrocinio del whisky del mismo nombre.

Los Kings sufrieron el primer traslado a Cincinnati, Ohio en 1957 y otra posterior mudanza a Kansas City, en 1972. Fue aquí, en Misuri, donde se bautizó de manera forzosa como los Kings, con un significado similar al anterior, ya que el equipo de beisbol de la ciudad ya se llamaba Royals.

En 1985, los Kings se movilizaban otra vez desde Kansas City a Sacramento, con la amenaza constante de dejar California y realizar otro éxodo. Todo ello, a pesar de contar con una de las hinchadas más bulliciosas y de mayor apoyo del torneo.


Colores: Pasó del rojo y azul al púrpura y gris, desde 1994. Entre las razones para escoger el púrpura hay muchas. Morado es el tono habitual de la realeza y era el color con el que se presentaba el estuche de lujo del whisky Royal. Por otro lado, la propia ciudad de Sacramento tiene el morado reinando en la mayor parte de la bandera consistorial.


Campeonatos: 1 
El título fue en la época de Baltimore Royals.

Logotipo: También evolucionó en 1994. Del simple símbolo compuesto por un balón que tenía dientes de sierra en su parte superior, y que asemejaba a una corona, al modernizado emblema a base de corona, balón y un par de lanzas cruzadas.

Phoenix Suns
Phoenix es la capital de Arizona. Estado situado al sur del país y que pasa por ser uno de los más deshabitados y calurosos. Sólo la parte norte de Arizona se libra de las altas temperaturas reinantes en el resto del territorio y que llevó a los españoles a bautizarlo como árido.

El paraje desértico y la situación de Phoenix dentro del "valle del sol" fueron motivos suficientes para que el equipo escogiera el sobrenombre de 'Suns'.

Colores: Púrpura, naranja y negro. Los dos primeros han convivido siempre con la franquicia. El morado viene del emblema de la ciudad y el naranja bien podría ser por el tono de la tierra -donde destaca el cañón del Colorado-, el rojo y amarillo de la bandera del estado o el propio color que ofrece el sol.


Campeonatos: 0 

La mascota del equipo, 'Gorilla Suns', es una de las más importantes de la NBA. Lleva desde 1980 entreteniendo con su espectáculo.


El origen del gorila fue fruto de la casualidad. Justo en el momento en el que los dirigentes de los Suns buscaban una mascota que actuara ante el público apareció un mensajero vestido de primate al estadio, durante un partido de baloncesto. Aquella casualidad fue el inicio de otro de los símbolos del cuadro de Phoenix.

Logotipo: Ha permanecido la misma idea con leves cambios -un balón envuelto en llamas y brillando- y alguna modificación en los colores.

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