domingo, 16 de noviembre de 2025

Helloween sopla su tarta de cumpleaños con 40 calabazas

 El grupo alemán Helloween ha alcanzado a sus 40 años el cenit de su carrera profesional. Ha recuperado en el camino a dos de sus hijos pródigos, -Kai Hansen y Michael Kiske- y sigue manteniendo su impronta en cada disco, demostrando que son los padres del 'power metal' y que no paran de crecer musicalmente.

España no podía faltar en este tour; es un país fetiche para el septeto germano. No en vano, dos son las citas en la Cubierta de Leganés para soplar la tarta de cumpleaños, y ya de paso repasar la discografía, empezando por el reciente 'Giants & Monsters' (2025), el 17ª disco del grupo. Casi nada.

Helloween & Beast In Black 2025

Helloween + Beast In Black en la Nueva Cubierta de Leganés (Madrid), 15 de noviembre de 2025

Los finlandeses Beast In Black son los segundas espadas de Helloween en este tour. Una banda de garantías, consagrada, con una década sobre las tablas pero capaces de asumir su rol de teloneros en esta ocasión. Caras conocidas para una fecha tan señalada.

El cantante griego Yannis Papadopoulos, que tiene apellido de ser alero de Olympiacos o Panathinaikos, demostró su poderío vocal. El batería Atte Palokangas puso la nota de humor constantemente, aunque sufriera todo el rato el mal sonido que nacía de su bombo. Una pena, porque las ganas que estaban echando merecían más. Gustaron mucho, como siempre.

Preparar el repertorio de un tour debe de ser lo más parecido a ser seleccionador nacional antes de un Mundial. Hay nombres que no han de faltar, algunos que hay que promocionar y otros que van a sorprender. Casi siempre el público tiene un listado en su mente que, muchas veces, no se corresponde con la realidad. 

Andi Deris, Michael Kiske, Michael Weikath, Kai Hansen, Markus Grosskopf, Sascha Gerstner y Dani Löble salieron a lo grande en la Cubierta, como diestros en la plaza de toros. Meter March Of Time o Future World, Twilight Of The Gods, que no sonaba en directo desde los 80, entre los seis primeros temas de la noche era una declaración de intereses. Honrar el pasado. Y es que no nos olvidemos que el doble álbum 'Keeper Of The Seven Keys' (1987 y 1988) es una de las claves de bóveda de este género musical.

Helloween Madrid 2025

Era un día para rememorar el legado vivo de Helloween, aunque no toda los álbumes salieran a relucir, para presumir del sello que han dejado en forma de guardianes, llaves y anillos mágicos, y lo que deparará todavía el futuro. The King For a 1000 Years, que es todo vértigo y melodía, We Burn, con número de pirotecnia a lo Rammstein incluido, y la sorprendente This Is Tokyo, con esos coros más propios del hard rock, se movían con soltura entre tanto clásico.

El desfile era continuo, al igual que los cambios a la hora de llevar la voz cantante, nunca mejor dicho, porque Andi Deris, quien no paraba de hablar un español de "puta madre", y Michael Kiske se alternaban en el micrófono según el tema que sonara, no parando de derrochar simpatía y regalar sonrisas. O incluso jugaban con los duetos, como con la balada Into The Sun, dejando a Kai Hansen los cortes de la primera etapa de la formación, como en Ride The Sky, mientras sus dedos bailaban sobre el mástil de la guitarra como un patinador surca el hielo.

Está visto que algunos temas del último trabajo funcionan mejor fuera de los estudios, Universe (Gravity For Hearts) es muy agradecido en directo y Hell Was Made In Heaven es una de esas sorpresas que tiene esta gira. Un tema que llevaba más de una década sin aparecer en los setlists, aunque fuera recibido con más tibieza que otros grandes éxitos.

Después del genial solo de batería llegaba el tema más célebre de Helloween, porque I Want Out conserva la esencia y suena igual de rápido y adictivo que siempre. El espectáculo era redondo, con un escenario muy profundo y con grandes paneles luminosos que no dejaban de mostrar vídeos o impactantes imágenes. Todos, a excepción del impertérrito Weikath, aunque siempre profesional y discreto, disfrutaban con el resultado.

De la potencia a la frenada, pero con estilo, porque In The Middle Of A Heartbeat demuestra la sensibilidad de estos teutones para los temas lentos. Andi Deris y Michael Kiske podrían ganarse la vida como cómicos, afortunadamente se la ganan como cantantes, y aprovecharon este set acústico para evidenciarse como dos de las mejores voces, hasta homenajearon a Elvis Presley.  

Pink Bubbles Go Ape era otro de los tapados, reducida a pocos acordes, el cual no habría entrado en ninguna quiniela, porque A Tale That Wasn't Right debía sonar obligatoriamente, y lo hizo con la suavidad que caracteriza a uno de las baladas más hermosas de la historia del metal. Piel de gallina.

Los siguientes temas mostraban algunas de las características tradicionales de Helloween: el sentido del humor, A Little Is a Little Too Much, la celeridad, la melodía y cambios de ritmo, con dos piezas esenciales: Heavy Metal (Is the Law) y ese eterno Halloween que nos devolvía a principios de noviembre y a décadas anteriores.

Muchos de los presentes se hubieran conformado con este repertorio, pero es cierto que no todos los días se cumplen años, y menos una cifra redonda como 40, por lo que había que seguir con la fiesta. Y la fiesta era antológica, de más de dos horas de duración. 

Eagle Fly Free, con ese pegadizo estribillo, la fuerza de Power, como el nombre lo indica, precedían al cachondeo musical y lírico de Dr. Stein para culminar con la clase, aunque fueran unos breves retazos del extenso Keeper Of The Seven Keys, el título homónimo de la llave que abrió la cerradura del éxito para Helloween y de los corazones de sus millones de fans, adictos a las calabazas desde 1985.


miércoles, 12 de noviembre de 2025

Un espectáculo 'madonniano' llamado Katy Perry

 La música y el espectáculo siempre han ido de la mano. Especialmente, con el paso del tiempo y desde que la tecnología casi no pone límites a la imaginación de los artistas. 

Artistas, hablando en femenino, hay muchas y algunas de ellas han marcado época. Madonna sigue siendo el gran espejo donde mirarse, entre otras cosas porque es la artista solista con más ventas de discos y tanto su legado musical como estilo están intactos.

Posiblemente seis han sido las mujeres que han optado a su trono. Seis herederas de Madonna para el siglo XXI: Lady Gaga, Britney Spears, Rihanna, Beyoncé, Taylor Swift y Katy Perry, siendo estas dos últimas las que mantuvieron una relación más estrecha, primero de amistad para pasar luego a la rivalidad.

Hablando de rivales, Taylor Swift es la que se ha llevado la palma, al menos en el apartado musical, porque el cinematográfico es territorio de Lady Gaga, y han hecho de Taylor Swift la gran reina del pop, la reina Midas que convierte en oro todo lo que toca. Un reinado donde sigue habiendo sitio para que otras estrellas brillen, como Katy Perry.


Katy Perry + Becky Hill en el Movistar Arena Madrid, 11 de noviembre de 2025

Becky Hill debe mucho al programa británico de 'La Voz' (The Voice UK), y a su versión del Ordinary People, para su presencia en esta gira y para haberse ganado el cariño del público. Voz poderosa que ha cautivado al mercado discográfico anglosajón y que ahora pretende hacer lo mismo en España.

Sonaron algunos de sus mejores temas, con ese toque eurobeat, que es tan pop como música dance, de hecho cuenta con un colaboración con David Guetta en el tema Remember. El problema que tuvo Becky es que su actuación estuvo desangelada. Solo ella, y su larga melena rubia, en el escenario con la pista de ritmos pregrabada.

Katy Perry Madrid

Si hay un país en el mundo donde sus habitantes saben dar espectacularidad a sus puestas en escena es en Estados Unidos, máxime si ya son artistas consagradas. Katy Perry es de Santa Monica y una de las máximas figuras de la música, por lo que el espectáculo estaba garantizado. Pan y circo para todos, pero circo del bueno.

El show estaba dividido en seis partes diferentes que corresponden a cinco momentos de su vida (Lifetimes) o niveles, como si fueran fases de un videojuego: Nivel 1: Artificial; Nivel 2; Woman's World; Nivel 3: Nirvana; Nivel 3,5: Choose Your Own Adventure; Nivel: 4: Mainframe y nivel 5: End Game.

Decía Pilar Rubio que Sergio Ramos era un hombre del Renacimiento porque "toca la guitarra, compone, pinta… Es como el Da Vinci del siglo XXI". Katy Perry no ha jugado para el Sevilla FC ni el Real Madrid o la selección española, pero canta, baila, actúa, desfila y es también muy simpática, además de guapa, por lo que podría tener su hueco como en el Renacimiento, aunque en aquella época el papel de la mujer desafortunadamente era secundario. Y ese es otro de sus objetivos, el de reclamar el rol de la mujer en la sociedad actual, con el altavoz que da un micrófono.

 El Circo del Sol versión Katy Perry tuvo de todo, a veces mucho más impactante en el plano visual que en el sonoro: cambio de vestuarios, bailarines que hacían unas veces de autómatas y otras una excelente coreografía, números circenses como si fueran trapecistas... y mucho baile, aunque no asomara la cabeza ninguna pareja de tiburones por esta marea humana instalada en la calle Goya.

Katy Perry Madrid 2025

Arrancó con Artificial y cerró la primera parte con Dark Horse. El escenario con forma helicoidal parecía quedarse pequeño ante el ímpetu de la norteamericana, quien daba incluso volteretas mientras se desplazaba suspendida en el aire. Poco más se podía pedir a la actuación, transformando el espacio en una gigantesca caja de sorpresas sin papel de regalo.

La trinidad formada por California Gurls, Teenage Dream y Hot N' Cold convertían a Madrid en el mayor local de karaoke de todo el país. Y ese es quizás uno de los puntos negativos del concierto, el bajo volumen de sonido que salía por los altavoces en ciertos momentos. Por mucho que se haya intentado, la acústica del Palacio va siempre despacio.

I Kissed A Girl sacaba el lado reivindicativo, brevemente escenificado con una bandera arcoíris. También había tiempo para elegir a varias personas del público, hacer cumplir sueños e incluso ejercer momentáneamente de terapeuta. Muy tierno algunos de esos momentos, con llamada incluida a la madre de uno de los espectadores, y las reacciones espontáneas del público, variado en edad e inquietudes, llenando el Movistar Arena y vistiéndolo de infinidad de colores y disfraces. La vida misma ante nosotros.

Katy Perry Madrid público

El protagonismo de la gente era tan importante que hasta decidieron algunas de las canciones, sonando By The Grace Of God en lugar de Unconditionally, que se colaba antes de All The Love en un interminable repertorio. Por cierto, para Roar hasta se subió encima de una gigantesca mariposa futurista para deleite de los fans, en el enésimo hechizo para una velada mágica que era un derroche de imaginación.

Katy Perry Madrid mariposa

Daisies sonó menos country y personal de lo habitual, más electrónica, pero igualmente disfrutable, es el tema dedicado a la hija de la artista con Orlando Bloom, y Lifetimes se pasaba volando en un tramo final más acelerado para cumplir el horario del Pabellón, otro de los condicionantes que tiene este recinto, con su toque de queda.

 

Todo espectáculo estadounidense termina con un castillo de fuegos artificiales y una lluvia de confetis, con forma de mariposa en este caso. Como si fuera el 4 de julio, aunque sea noviembre, y Madrid fuera Iowa, aunque realmente hay un Madrid en Iowa, las luces, los colores y esa estrella llamada Katy Perry iluminaban el Palacio de los Deportes, que por un momento parecía vivir de nuevo la Superbowl 2015, mientras sonaba ese festivo Firework con el que despedir un concierto 'madonniano', porque la misma Madonna habría firmado y aplaudido también este concierto.


viernes, 10 de octubre de 2025

Lordi, unos monstruos vienen a vernos desde Finlandia

 Hay lugares en el mundo que tienen la particularidad de perfeccionar un movimiento que llegó a sus tierras desde otra zona. El fútbol, por ejemplo, naciera o no en China, se convierte en un deporte en Gran Bretaña para transformarse en arte en Sudamérica. Algo parecido le ocurre al rock, surgido en los Estados Unidos pero con una denominación de origen muy singular en los países nórdicos, particularmente en Suecia, Noruega y Finlandia.

Son estos tres países los que han hecho del rock una bandera, y de esa bandera un abanico muy amplio en el que entran muchos estilos musicales distintos, desde el pop-rock de Abba, Roxette, o A-ha, capaz de triunfar en cualquier rincón del mundo, a etiquetas más metaleras y ambiguas, con ese mismo resultado, porque Nightwish, Turbonegro o Europe también tomaron el mundo, a su manera y con sus armas.

Los tres países son habituales referentes en el festival de Eurovisión, siendo Suecia el país que más veces ha conquistado el galardón, con Noruega en un digno quinto lugar con tres victorias y Finlandia con un único triunfo, pese a ser una delegación que envía artistas consagrados al certamen.

Porque, al contrario que otros países, más dadas a participar últimamente en este concurso musical con artistas o grupos noveles, Finlandia se ha atrevido a contar con Nightwish, aunque se quedaran en las semifinales de su país en 2000, y otros artistas consagrados como Blind Channel, The Rasmus o Lordi, quienes lograron el primer y único triunfo finés en toda su historia en 2006.


Lordi + Blood White en la Sala Revi Live de Vicálvaro (Madrid), 10 de octubre de 2025

Los alemanes Blood White fueron los encargados de calentar el ambiente. Es una banda que puede recordar, tanto musicalmente como estéticamente, a Slipknot o Rammstein, con los que comparten nacionalidad, todo ello con una etiqueta de vestimenta muy clara: ir completamente de blanco, también los instrumentos e incluso el micrófono.

Con ese aspecto de científicos locos, médicos salidos de un psiquiátrico o pacientes agresivos, como si fuera un Halloween adelantado de fecha, interpretaron algunos de sus temas más famosos como Don't Blame Me, Guns And Fear o Run Or Die

Blood White, Madrid

La carrera musical de Lordi, cuyo nombre viene del nombre artístico de su cantante, es tan amplia como desconocida. Fundados en 1992 y con una decena de discos de estudio, no fue hasta el triunfo de Eurovision en 2006 cuando su nombre cruzó las fronteras de las frías tierras del norte. 

Eran las 20:10 cuando el quinteto salía a las calientes tierras del sur con su habitual estética monstruosa, que cambian con cada álbum, y los cuales parecen un homenaje al cine de terror de serie B o a clásicos del rock que usaron la teatralidad y el maquillaje en la puesta en escena, como W.A.S.P., Twisted Sister o KISS.

También a estos tres grupos debe mucho musicalmente y es que, a pesar de su aterradora presencia, el resultado es más calmado de lo que uno piensa. Máxime si el primer tema con el que arrancaron el concierto era un melódico Legends Are Made Of Clichés, cuyas notas de teclado de Nalle, quien sustituía a Hella, invitaban a mover el esqueleto ante estas grotescas majestades, cuya verdadera identidad no ha sido revelada, a excepción de su cantante.

Girls Go Chopping tiene guiños a Rob Zombie, a quien le encaja también este ambiente demoníaco y de mazmorras, y Who's Your Daddy afilaba la guitarra de Kone y el bajo de Hiisi en este aquelarre orquestado donde los solos de teclado, batería, a cargo de Mana, o de guitarra eran complementos que sumaban, como las graciosas conversaciones de Lordi con el público, chapurreando español y mostrando sus conocimientos sobre anatomía, o esos espectáculos de magia que encajan tan bien con el grupo.

Porque no solo es un concierto de rock, es también un baile de máscaras, un homenaje al cine de terror, un guiño a las ferias y a los números de circo, trucos que se ven que son trucos pero que gustan porque entretienen y son artesanales, como un tren de la bruja sin bruja, como si fuera un tren fantasma sin vagones. porque si algo tiene Lordi es que es entretenimiento puro y duro. 

Los temas seguían sonando: Beast Of Both Worlds recuerda mucho a Megadeth o Metallica y puede levantar de su tumba a cualquier muerto. Los estribillos son otra de las armas de Lordi, muy directos y simples, como con Girl In Suitcase, con esos coros acompañando a los teclados dentro de una actuación teatral y macabra del señor con lleva una persona descuartizada en su maletín.

Hablando de sintetizadores, Syntax Terror es otro corte donde los teclados son claves. Era ya la mitad del show y Call Off The Wedding ponía el contrapunto con ese aire de romance tétrico y de balada desde el más allá, seguro que Tim Burton podría acompañar la melodía con ingeniosos personajes. 

La Sala Revi Live, muy coqueta y con un amplio escenario, a estas alturas ya parecía una casa encantada, como en el videoclip de Hellizabeth, perteneciente a su reciente disco 'Limited Deadition' (2025), principal razón por la que estos monstruos han decidido realizar una nueva gira.

Blood Red Sandman, con un videoclip que es casi un cortometraje de terror en sí -y también en tributo a la película Evil Dead-, Devil Is A Loser y Would You Love a Monsterman? ponían a prueba la característica voz ronca de Mr. Lordi y las numerosas gargantas que le seguían. El tiempo volaba porque cuando uno se lo pasa bien, las manecillas van a otra velocidad. Volaba tanto que hasta Mr. Lordi había mostrado sus alas de ángel caído.

Lordi, alas, wings, live, Madrid,

El concierto no podía terminar de otro modo, imaginando que fuera de nuevo 2006 y Vicálvaro esté en Atenas, y se estuviera celebrando la edición de Eurovisión en la que el Viejo Continente premió a Finlandia con el máximo de puntos. El Hard Rock Hallelujah sonaba atronador, un tema que bebe mucho de Kiss y que sirve para que nuestros monstruos favoritos del rock vuelvan a conquistar Europa. ¡Aleluya!


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