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sábado, 1 de marzo de 2014

El curioso torneo de fútbol del bicentenario de los EE.UU.

Las celebraciones que se produjeron con motivo del bicentenario de la Declaración de independencia de los Estados Unidos -redactado en Filadelfia el 4 de julio de 1776- tuvieron su reflejo en un deporte que estaba empezando a brotar en el país: el fútbol, cuyo torneo internacional pasó a la historia del balompié por su singularidad.

declaración independencia Estados Unidos

La fiesta del bicentenario
El día de la independencia ('independence day') es una de las festividades más tradicionales en el calendario estadounidense, junto al 'Día de Acción de Gracias' -que se celebra el cuarto jueves del mes de noviembre-. A diferencia de ésta, el 4 de julio tiene un componente más patriótico y menos familiar.

La declaración de independencia de las trece colonias respecto a la metrópoli británica ha estado presente en la cultura universal gracias al cine o incluso al deporte, donde los Philadelphia 76ers homenajean el lugar y la fecha con su apodo. 

La organización del bicentenario se esmeró en los eventos, algunos de los cuales se desarrollaron durante un año antes. Entre ellos, el denominado Tren de la Libertad Americana que recorrió, durante 21 meses, 48 de los 50 estados, exceptuando Alaska y Hawai.

Numerosas personalidades internacionales, entre ellas la reina británica Isabel II, visitaron Estados Unidos en 1976, que por aquel entonces estaba bajo la presidencia de Gerald Ford, y que contó con una nueva bandera conmemorativa izada junto a las barras y estrellas.


El 'soccer' se profesionaliza en Estados Unidos
El Mundial de 1966, disputado en Inglaterra, relanzó la fe de varios patrocinadores norteamericanos por promover definitivamente un proyecto de 'soccer', palabra con la que se conoce al fútbol en Norteamérica y proveniente del término asociación (soc). El problema fue que surgieron dos ideas paralelas -National Professional Soccer League (NPSL) y la United Soccer Association- que convivieron hasta fusionarse en una sola liga.

En diciembre de 1967 se tomaba la decisión de juntar sendos torneos bajo el nombre común de la NASL (North American Soccer League). Un campeonato formado por 17 franquicias que duró hasta 1984.
    La llama por el fútbol en Canadá y EE.UU se reavivó definitivamente con el Mundial de 1994 y la confección, un año antes, de la MLS (Major League Soccer), una Liga que debe mucho tanto a la NASL como a este torneo de exhibición de 1976.


    Inglaterra e Italia, libres de compromisos internacionales
    La Eurocopa de 1976 contó con una criba motivada por la fase de clasificación previa, en formato de liguilla, y una ronda de cuartos de final para dejar finalmente un póker de candidatos al triunfo: Yugoslavia, Checoslovaquia, R.F.A. y Países Bajos, en una fase final que se celebró en el propio país balcánico.

    Italia e Inglaterra habían caído a las primeras de cambio, en las preliminares. Los ingleses fueron segundos en un grupo comandado por Checoslovaquia, a la postre campeón merced al mítico penalti de Panenka, mientras que los transalpinos habían vivido una intensa lucha junto a Holanda y Polonia por el liderato, que recayó en los tulipanes.

    La consecuencia de todo ello era que ambas selecciones estaban libres de todo tipo de compromisos internacionales para aquella primavera del 76. Circunstancia que permitió aceptar la propuesta norteamericana de disputar la Copa del Bicentenario Norteamericano.

    torneo del bicentenario, 1776

    Los anfitriones se nutren de grandes estrellas
    Inglaterra, Italia, Brasil y el denominado 'Team America' -como anfitrión-, formaron parte del cuadrangular de exhibición de 1976. Con el fin de equiparar las fuerzas, y dado que EE.UU. no poseía un equipo potente, se nutrió al conjunto 'yankee' de importantes futbolistas de la NASL:
    • Pelé (Brasil)
    • Ramón Mifflin (Perú) 
    • Mike England (País de Gales)
    • Giorgio Chinaglia (Italia)
    • Bobby Moore (Inglaterra)
    • Tommy Smith (Inglaterra)
    • Keith Eddy (Inglaterra)
    Un plantel que se pudo incrementar con George Best (Irlanda del Norte) y Rodney Marsh (Inglaterra), quienes se cayeron de la lista por distintos motivos.

    Un torneo de 8 días
    El torneo del bicentenario arrancó en mayo de 1976. La idea de este curioso campeonato era disputar los duelos en tres jornadas y en seis sedes distintas cargadas de gran simbolismo. Se empezó en la capital para pasar por Nueva York, sede de los míticos Cosmos, y concluir en Filadelfia -ante Inglaterra, en el lugar de la firma de la declaración de independencia- y New Haven -primera ciudad planeada del país, cuna del fútbol americano y hogar de la Universidad de Yale-.


    El espectáculo estaba garantizado, ocho días -desde el 23 al 31 de mayo-, en los que ofrecer una exhibición de fútbol con tres selecciones campeonas del mundo y un combinado nacional con estrellas internacionales de la liga local norteamericana.

    A decir verdad, deportivamente no dejó grandes momentos, pero sí que quedaron imágenes para el recuerdo: como Pelé, Chinaglia o Moore defendiendo los colores del 'Team America' ante sus selecciones -cuyas federaciones no reconocieron estas citas como oficiales-, Inglaterra vistiendo por primera y única vez de amarillo o contemplar un partido de fútbol sobre un campo de béisbol.

    Nota: En la imagen podemos apreciar a Moore y Pelé con la camiseta roja del 'Team America', una indumentaria que parece similar pero que es a la vez distinta. Moore lleva las tres rayas de Adidas y Pelé la franja de Puma, una situación nada habitual en el fútbol que sí se aprecia en otros deportes como el tenis, en la Copa Davis. 

    En medio de ambos, Francis posa con la equipación oficial de Inglaterra, confeccionada por Admiral en un sorprendente tono amarillo pálido. Las marcas deportivas estaban viviendo su primera edad de oro, faltaba dar el salto al público.

    Bobby Moore, Gerry Francis y Pelé, antes del duelo entre el 'Team America' e Inglaterra.
    Fútbol sobre béisbol
    Uno de los platos fuertes del cuadrangular fue el choque entre Inglaterra e Italia. El original emplazamiento elegido para la ocasión fue la casa de los Yankees de Nueva York, sobre el legendario césped del Yankee Stadium.

    Foto aérea del Yankee Stadium, tomada por Severin St. Martin
    La llamada catedral del béisbol había sufrido en 1976 una profunda remodelación, la última antes de su definitivo traslado -realizado en 2008-. La característica forma de diamante del perímetro ofreció singulares imágenes de aquel Inglaterra-Italia.

    Alienaciones del partido:


    Los 'pross', dirigidos por Don Revie -mítico entrenador del Leeds United-, vencieron por 3-2 con 40.000 espectadores en el Bronx, siendo la mejor entrada de los seis encuentros disputados en esta Copa. Graziani, delantero del Torino, adelantó a Italia con dos tantos que fueron remontados en el segundo acto.

    Casualidad, o no, los cinco goles se marcaron en la portería que tenía césped, donde no había que superar los obstáculos compuestos por el montículo del pitcher, las tres bases y la zona de arena alrededor del denominado infield.
     
    'Fútbol sobre béibol' en 1976.

    Brasil se alza con el torneo
    Otro de los encuentros a destacar fue el duelo entre Brasil e Italia, en la tercera fecha, saldado con 4-1 a favor de la 'verde-amarela', repitiendo el resultado de la final de 1970. Fue un partido duro, con cuentas pendientes, reflejado en las tres expulsiones: Causio, Bettega y Lula, la cual llegó a interrumpir el choque durante un cuarto de hora por las protestas. Incluso se produjo una invasión de los integrantes de ambos banquillos al campo con constantes conatos de peleas y discusiones. Todo ello, con la presencia de Henry Kissinger en el palco, Secretario de Estado, y gran seguidor del fútbol, aunque brillara por su ausencia aquella tarde en New Haven.

    La 'canarinha' fue el único combinado capaz de ganar los tres compromisos, por lo que se llevó tanto el trofeo como el galardón a mejor anotador, que recayó sobre la figura de Gilberto Alves, jugador de Fluminense y autor de 4 dianas, por delante de los tres tantos de Graziani o los dos de Fabio Capello y Kevin Keegan.

    A pesar de la colección de estrellas, el 'Team America' perdió todos los encuentros y sólo marcó un gol, el conseguido por Stewart Scullion frente a Inglaterra. El futbolista escocés se hizo con un hueco en el once merced a su gran rendimiento en la NASL con Tampa Bay. Un hueco en el que no entró este cuadrangular llamado a ser histórico y que con el paso del tiempo es visto más como un evento de poco fútbol y grandes anécdotas. 

    lunes, 28 de enero de 2013

    Las estrellas de Steve Ross en el New York Cosmos

    Etimológicamente, la palabra cosmos sirve para designar al universo, en oposición al caos. Es decir, un sistema ordenado y armonioso contrario al estado del desorden y confusión. Justo la experiencia opuesta a la que se vivió en aquel equipo neoyorquino de ‘soccer’ en la década de los 70. Esta es la historia del Cosmos.

    El fútbol británico regresa a EE.UU.
    La fiebre por el fútbol había perdido fuerza en la NASL (North American Soccer League), tanto que en 1969, se volvió a recurrir a los clubes importados, como había ocurrido en la segunda parte de la temporada de 1967. En esta ocasión, fueron cinco los equipos que llegaron:
    Dundee United badge
    • Aston Villa jugaba en lugar de Atlanta Chiefs
    • West Ham United como Baltimore Bays
    • Dundee United repetía haciendo de los Dallas Tornado
    • Wolverhampton Wanderers, sustituyendo a Kansas City Spurs
    • Kilmarnock F.C., en el papel de St. Louis Stars
    Tres equipos ingleses y dos escoceses formaron el quinteto de entidades británicas. Los Wolves y el Dundee Utd reeditaban su participación, los ingleses habían representado anteriormente a Los Angeles y el Dundee parecía encariñado con su papel como el Tornado de Dallas. Wolverhampton Wanderers repitió triunfo en el campeonato (ya lo ganó en la edición de 1967), esta vez representando a Kansas City.

    El escaso público que poblaba los estadios, en el estreno de la competición, se vio reducido a la mitad en apenas un año. Las franquicias estaban en quiebra y parecían incapaces de durar unos pocos cursos. El espectador estadounidense no encontraba alicientes en un ‘extraño’ juego alejado de la cultura deportiva norteamericana donde los descansos e interrupciones eran parte del espectáculo.

    Steve Ross, el rey Midas de los negocios
    Pong Steve Ross fue el primer gran hombre de negocios de los medios de telecomunicación. Era el presidente de la Warner Communications, lo que suponía tener en su nómina a gente tan diversa como Robert Redford, Barbra Streisand, Dustin Hoffman, Bob Dylan, The Rolling Stones o Ray Charles. Su visión comercial le hizo aventurarse con la televisión por cable y un emergente negocio como el de las videoconsolas, a través de la compra de Atari, la empresa creadora del primer juego de éxito, el Pong.

    Cualquier negocio parecía posible para Steve Ross, incluso poseer algo tan exótico como un equipo profesional de ‘soccer’ en Estados Unidos y hacerlo parte del ‘show’ mediático. Pocos creían que aquella locura pudiera tener éxito.


    La 'pasión turca' anima a Steve Ross
    Otra de las piezas determinantes fue la figura de los hermanos Ertegun, nacidos en Estambul, y responsables de la producción de discos a través del exitoso sello Atlantic Records (creado en 1947), que contaría después con los legendarios AC/DC y Led Zeppelin como futuros abanderados de la discográfica.

    Atlantic pasó a formar parte de la Warner tras la absorción de su empresa en 1967. Una lucrativa compra a la que también se añadió el interés de los otomanos por el fútbol, una pasión que trasladaron a Ross.

    Por si le faltaban argumentos para creer en el potencial de este deporte, la final del Mundial de 1966 entre Inglaterra y la R.F.A. había tenido una audiencia para la BBC de 32 millones de telespectadores en el Reino Unido. Definitivamente, el fútbol era comercialmente rentable.

    Las primeras patadas del 'soccer' profesional
    Cosmos logo, badgeEl fútbol profesional en EE.UU., que había comenzado en 1967, caminaba despacio, con unos torpes y temblorosos pasos propiciados por la inestabilidad de las franquicias y la inestable estructura de la competición.

    La inolvidable Copa del Mundo de 1970 había coronado a Brasil como campeona y a Pelé como el mejor futbolista del momento, dos elementos que hicieron retomar el sueño de convertir a Nueva York en un referente universal del fútbol, una ciudad que había tenido un anterior equipo, el de los ‘Mets’ (metropolitano). Dadas las pretensiones faraónicas de este nuevo proyecto se eligió un apodo similar pero con un grado superlativo, Cosmos parecía ser la palabra adecuada para bautizar esta megalómana aventura.

    El Cosmos arranca con gloria pero sin repercusión
    Gordon Bradley fue la primera piedra del sideral proyecto en la ‘Gran Manzana’, se trataba de un mediocampista inglés con una corta trayectoria en su país y que había desarrollado la mayoría de su carrera deportiva en Norteamérica, donde había llegado en 1963. Su misión era la de transformar la franquicia en un equipo competitivo, una tarea difícil por la poca tradición futbolísitca de la plantilla.

    A pesar de ello, en 1972 se proclamaron campeones en la NASL sin apenas repercusión en los medios de comunicación. Los inversores habían empezado a perder la fe e incluso vendieron sus acciones bajo el simbólico precio de 1$. Sólo Ross parecía creer en el Cosmos.

    Cosmos, New York, Nueva York, 1971
    En 1974, los Cosmos comenzaron a disputar sus partidos en el Downing Stadium, en la Isla de Randall, cerca de una prisión y del puente que une Bronx y Queens, un inhóspito paraje lleno de cristales rotos y suciedad. El panorama deportivo era igual de decrépito, con 14 derrotas en 20 partidos. Era la cuarta temporada de una franquicia que parecía estar tocando fondo; la entidad agonizaba.

    El sorprendente fichaje de Pelé
    A finales de 1974, Pelé había anunciado su retirada del Santos. Los acercamientos de la franquicia neoyorquina con el astro brasileño se habían iniciado en 1970, habían intentado convencer con el hecho de que la equipación del Cosmos se basaba en la de la ‘canarinha’. Ross no sólo veía a Pelé como una figura para el equipo sino también como una fuente de ingresos, un icono publicitario con el que comerciar innumerables productos (botas, balones, jerseys, colonias…).

    La Juventus y el Real Madrid estaban al acecho del fichaje del ‘10’. Un contrato deportivo por tres campañas, otro discográfico (una de las grandes pasiones del jugador), y finalmente uno publicitario (ligado con la Warner por una década). Todas estas razones, junto a  los casi 5 millones de dólares acordados, convencieron a Pelé para marcharse al Cosmos.

    Nota: Sobre su actividad fuera de los terrenos de juego, lo más destacable fue la participación de Pelé en la película "Evasión o Victoria" (1981) junto al que fuera jugador del Cosmos Werner Roth, quien asumió el papel de capitán del equipo nazi.

    La noticia del fichaje de Pelé causó un gran revuelo, tanto que incluso llegó a las más altas instancias políticas de ambos países. El astro del Santos era considerado un tesoro nacional y el presidente brasileño pidió que reconsiderara su decisión. Dadas las circunstancias, como si fuera un conflicto diplomático, Nelson Rockefeller, vicepresidente de EE.UU., medió en las negociaciones que fructificaron cuando intervino Henry Kissinger, el por entonces secretario de Estado.

    Pelé fue presentado como la rutilante estrella y primera pieza del fastuoso Cosmos. El mundo por fin sabía que Nueva York tenía una franquicia de ‘soccer’. Un equipo que marchaba último, en el año 1975, con sólo 3 triunfos en 9 encuentros pero que iba a contar con el mejor futbolista del mundo, que por aquel entonces tenía 34 años.
    Pelé junto a Steve Ross, en la presentación del brasileño como nuevo jugador del Cosmos.
    Pelé revoluciona la NASL
    El debut fue retransmitido a través de la CBS. El 15 de junio de 1975, Pelé saltaba a la cancha ante los Dallas Tornado con su característico ‘10’ a la espalda. El ambiente en las gradas, con un lleno absoluto, hacía presagiar que la decisión de incorporar a la estrella mineira había sido todo un acierto.

    La cúpula directiva del equipo neoyorquino decidió cambiar la sede de la entidad al Giants Stadium, con 75.000 asientos. Un colosal recinto más acorde con la llegada de ‘O Rei’ que fueron respondidas con 5 goles y 4 asistencias, aunque la franquicia quedara fuera de los ‘pay-off' por el título.

    El mayor triunfo de la incorporación de Pelé al torneo de la NASL fue el desembarco de otros mitos mundiales del fútbol como Gordon Banks (portero inglés que había realizado una mítica parada en México’70, ante el propio Pelé), Geoff Hurst (autor del hat-trick en la final de 1966), Eusebio (la ‘pantera negra’) o el legendario norirlandés George Best, una de las figuras de la 'Santísima Trinidad' del Manchester United.

    La llegada de Chinaglia
    Ross no parecía satisfecho, quería más joyas para su estrenada corona. El delantero Giorgio Chinaglia, uno de los responsables del primer scudetto de la Lazio, fue el siguiente de la lista. Apenas puso dificultades para su incorporación al Cosmos. Su tiempo en Italia se había agotado y su pasado en Gales, jugando para el Swansea, le permitía superar la barrera idiomática. Su imagen de 'dandy' italiano y su manera de vivir el fútbol, como un espectáculo, encajaban con la filosofía de la franquicia.

    Chinaglia, Cosmos

    El rendimiento en el campo fue inmejorable, convirtiéndose en el mejor artillero de la historia de la NASL. A ello se le sumó otro hecho, la extraordinaria amistad que comenzó a tener con el ‘capo’ del equipo, Steve Ross que contraponía la celosa y tensa relación con Pelé.

    Pelé, Chinaglia, Cosmos

    La vida que llevaron ambos jugadores era más propia de estrellas desfasadas del rock que de unos profesionales del fútbol. Las fiestas en el Studio 54 se sucedían y el cartel de ambos era conocido en todo el país. Aprovechándose de ello, sus rivales en el 'play-off' por el título les tendieron una trampa al ponerles una limusina con alcohol y mujeres. El resultado fue que al día siguiente ambas estrellas estaban apagadas, Tampa Bay Rowdies vencía por 3-1 y echaba al equipo galáctico de la lucha por la gloria.

    Como ‘castigo’ Steve Ross obligó a la plantilla a embarcarse en un lujoso y costoso tour europeo de exhibición, como si fueran los mismísimos Rolling Stones.

    El 'Kaiser' y Carlos Alberto conquistan Nueva York
    Beckenbauer, CosmosFranz Beckenbauer fue el siguiente icono balompedístico en incorporarse al Cosmos, el 'Káiser' aterrizaba como campeón del mundo en 1974 con Alemania Federal, pero la lista parecía inacabable. Ross se convirtió en un coleccionista de leyendas todo con el objetivo de vender y engrandecer el producto final que disfrutaban políticos, bandas de rock y actores, que se arremolinaban junto a Steve Ross para contemplar el 'show' desde las tribunas del estadio.

    El defensa brasileño Carlos Alberto, uno de los responsables del éxito de la 'canarinha' en México'70, completaba el póker de ases del equipo neoyorquino de la temporada de 1977 que acabó, por fin, con el triunfo de Cosmos ante Seattle (2-1) en la final del torneo denominada 'Soccer Bowl'. Pelé se despedía del fútbol profesional con un título, gracias a Chinaglia quien fue el autor del gol de la victoria.

    El último partido de Pelé fue un amistoso entre el Cosmos y el Santos, el 1 de octubre de 1977. Jugó una parte con cada equipo ante 75.000 personas que abarrotaban el Giants Stadium, sólo pudo anotar con la camiseta de la franquicia neoyorquina.

    La campaña de 1978
    A pesar de la marcha del ‘10’, Ross reclutó nuevos talentos para su equipo de ‘soccer’. Incluso Rivellino y Cruyff tuvieron una testimonial aparición. A su vez, crecían el número de franquicias con el objetivo de desbancar a los Cosmos de Nueva York.

    Las semifinales de aquel curso se resolvieron con un ‘shoot out’, un método inspirado en el hockey hielo para resolver los empates y que consistía en avanzar desde el centro del campo para en un tiempo de 5 segundos, como máximo intentar, anotar en la portería rival. El guardameta contra el jugador, como un duelo del viejo oeste. Carlos Alberto lo resolvió con tres toques y una vaselina, calidad brasileña para acceder a otra ‘Soccer Bowl’ donde vencieron a Tampa Bay (3-1). Tercer entorchado, segundo consecutivo y objetivo cumplido.


    El fin del viaje
    La campaña siguiente, 1979, el ‘shoot-out’ eliminaba al equipo de la Warner, con él se desmoronaba el imperio televisivo y el reclamo que había generado el exótico fútbol en la tierra de las oportunidades. A pesar de que la Liga seguía contando con grandes talentos importados como Teófilo Cubillas (Ft. Lauderdale), Trevor Francis (Detroit), Johan Neeskens (New York Cosmos), Johan Cruyff (Los Angeles) o Gerd Müller (Ft. Lauderdale), figuras que salpicaban al resto de franquicias inflando los presupuestos, dado que no existía un límite salarial.

    El agujero económico generado por la alocada gestión económica de todas las entidades y la falta de ingresos propiciada por la baja audiencia, que habían echado de una patada al ‘soccer’ de sus pantallas con apenas 2 millones de televidentes, fueron determinantes para que el público se desconectara del 'soccer'.

    El espectáculo toca a su fin
    Los siguientes títulos del Cosmos, 1980 y 1982, no tuvieron ninguna repercusión. En 1983, Ross veía cómo la FIFA elegía, de nuevo, a México para realizar el Mundial de 1986 (una Copa del Mundo inicialmente pensada para ser disputada en Colombia). Aquella decisión supuso una bofetada en la cara del dueño de la Warner que abandonaba el mecenazgo del fútbol, también empujado por una posible bancarrota.
    Steve Ross, el máximo mandatario del Cosmos y de la Warner.
    En 1984, la plantilla del Cosmos se desintegraba y se llevaba a la NASL (North American Soccer League) en su onda expansiva. Para 1985, el balón dejaba de rodar, de forma profesional, en los Estados Unidos.

    El legado de Steve Ross
    La selección norteamericana volvió a participar en una Copa del Mundo en 1990, 40 años después del histórico triunfo ante Inglaterra. El capitán de aquel equipo, Mike Windischmann, fue uno de los niños que habían ido a buscar a Franz Beckenbauer al aeropuerto años atrás, apareciendo en una de las primeras fotos que se tomaron del 'Káiser' en el aeropuerto Kennedy. Otro de los componentes de aquel equipo, John Harkes -90 veces internacional- participó en ese Mundial y en el de 1994 con el '6' a la espalda, a imagen y semejanza de Beckenbauer, al que solía ver desde su posición de recogepelotas del Cosmos.

    La idea de Ross de que el verdadero y gran mercado del fútbol estaba en Estados Unidos fue recogida por la FIFA que dio luz verde a la celebración del Mundial en 1994. Steve Ross no pudo presenciarlo, había fallecido dos años antes de ver que el ‘soccer’ volviera a reinar sobre Norteamérica.

    Poco después, en 1996 se creaba la MLS (Major League Soccer). El fútbol profesional vivía otra oportunidad para ocupar su espacio en la TV y en los tabloides deportivos con renovadas franquicias y otros mitos a los que alabar. Sólo falta el regreso del Cosmos para que el espectáculo vuelva a comenzar. 

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