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viernes, 17 de enero de 2014

Maljkovic y Obradovic reparten Copas por Europa en los 90

La década de los 90 supuso el final del dominio de los clubes yugoslavos en el palmarés de la Copa de Europa. La guerra de los Balcanes y el mayoritario éxodo de sus estrellas al extranjero hizo ceder el testigo al resto de potencias del continente, las cuales contaban en gran parte con técnicos balcánicos dirigiendo sus banquillos. Antes de que ello ocurriera, dos equipos escribían su nombre en el palmarés de vencedores como parte de Yugoslavia.

El mencionado trienio del KK Split (1989. 90 y 91) firmaba su último capítulo en 1991, confirmando la calidad de un colectivo muy compensado en todas sus líneas -Perasovic, Tabak, Radja, Savic, Ivanovic y Kukoc- y por el buen hacer en los banquillos, tanto a través de Maljkovic como posteriormente de Pavličević.

Camiseta de Kukoc, Kukoc's shirt, Split, Jugoplastika
La Jugoplastika o Pop 84 pasaba a ser otro de los obstáculos que el Barcelona se encontraba en la Copa de Europa. Los azulgranas eran un club condenado por aquel entonces a quedar fuera del premio final, a pesar de contar con uno de los mejores aleros españoles de todos los tiempos, Epi, y uno de los mejores foráneos de la historia de la ACB, Audie Norris.

Último partido de Yugoslavia como nación
El Eurobasket de 1991 servía de colofón y abrupto punto final a una generación a la cual se le robó la oportunidad de haber aumentado su leyenda. Drazen Petrovic era uno de los principales ausentes de aquella edición dentro de una selección que se desquebrajaba por las tensiones políticas y que seguía aplastando a sus rivales. En aquella cita continental, sólo España terminó el partido a menos de 10 puntos de los flamantes campeones. Italia, que jugaba como anfitrión, terminó segunda.


El Partizán de Fuenlabrada
El equipo blanquinegro de Belgrado paladeó en 1992 su temporada más extraña y a la vez más mágica. A causa de la guerra de los Balcanes, la FIBA había prohibido a los clubes yugoslavos disputar sus partidos en casa obligando a los conjuntos clasificados aquella temporada para Europa -Slobodna Dalmacija (antigua Jugoplastika de Split), Cibona de Zagreb y Partizan de Belgrado- a buscar cobijo en algún pabellón en el resto del continente.

Los tres equipos balcánicos eligieron como sede España: Coruña, Cádiz y Fuenlabrada hicieron de provisionales canchas de la Slobodona, Cibona y Partizán, respectivamente. Los dos primeros no lograron su objetivo de clasificarse para la Final Four. Todo lo contrario que los partisanos.

El cariñosamente denominado Partizán de Fuenlabrada convirtió el Fernando Martín en su segunda casa, en un nuevo Pionir trasladado miles de kilómetros de distancia de Belgrado y con fuenlabreños en la grada haciendo de improvisados seguidores. La comunión entre los jugadores y afición iba en aumento consiguiendo 6 de sus 7 triunfos en 'casa', sólo Estudiantes pudo ganar al Partizán en su destierro.
Partizan de Fuenlabrada
Aquella plantilla expatriada se componía de Aleksandar Djordjević, Predrag Danilović, Nikola Lončar, Igor Perović, Zoran Stevanović, Igor Mihajlovski, Dragiša Šarić, Željko Rebrača, Mladan Šilobad, Slaviša Koprivica, Vladimir Dragutinović, Ivo Nakić, Branko Sindjelić. Todos ellos bajo la dirección de un jovencísimo Željko Obradović, otro de los nombres que golpearían con fuerza en este decenio.

Los cuartos de final fueron el único momento en el que el Partizán pudo regresar a Belgrado en la eliminatoria a tres partidos ante la Knorr Bolonia que sirvió de antesala para la Final Four de Estambul, donde pasaron de llevar el papel de cenicienta a campeones de Europa, merced a la canasta en el último segundo de Djordjević ante el Joventut de Badalona, cuyo momento de gloria estaba por venir. Antes de que eso pasara, su cancha iba a ser testigo del mejor espectáculo jamás visto.

Partizan de Fuenlabrada, Belgrado

La fiesta de ensueño de los JJ.OO.
El permiso de la FIBA, otorgado en 1989, para que los jugadores profesionales de la NBA participaran en los distintos campeonatos internacionales posibilitó que los JJ.OO. de Barcelona disfrutaran del mejor plantel posible: el llamado 'Dream Team', que transformó el Pabellón Olímpico de Badalona en la fiesta del mejor baloncesto.

La convocatoria estaba formada por:
    Dream Team, Barcelona 1992
  •     Charles Barkley de Philadelphia 76ers
  •     Larry Bird de Boston Celtics
  •     Clyde Drexler de Portland Trail Blazers
  •     Patrick Ewing de New York Knicks
  •     Magic Johnson de Los Angeles Lakers
  •     Michael Jordan de Chicago Bulls
  •     Scottie Pippen de Chicago Bulls
  •     Christian Laettner de la Universidad de Duke
  •     Karl Malone de Utah Jazz
  •     John Stockton de Utah Jazz
  •     Chris Mullin de Golden State Warriors
  •     David Robinson de San Antonio Spurs
Entrenador: Chuck Daly de New Jersey Nets

Los norteamericanos se alzaron con un oro que tenía su nombre grabado en el metal. La lucha encarnizada por la plata cayó del lado de la joven nación croata, debutante, que contaba con su particular selección de ensueño liderada por Petrovic, Perasović, Cvjeticanin, Kukoc, Tabak, Vrankovic, Komazec, Radja o Naglic. El bronce fue a parar a otro gran plantel, Lituania, en el que brillaban Chomicius, Kurtinaitis, Sabonis, Karnisovas o Marčiulionis.

La nueva configuración política había resquebrajado a la U.R.S.S. y Yugoslavia en multitud de repúblicas. Croacia y Lituania aprovechaban la oportunidad en esta cita donde Serbia y Montenegro no tenían permiso para participar por la sanción impuesta por la ONU. Mientras que doce de las quince ex repúblicas soviéticas, a excepción de las tres bálticas, lo hicieron bajo bandera olímpica y con la denominación de 'equipo unificado' en un último brindis al pasado soviético.

La revolución del Limoges y el luto croata
Si el baloncesto a nivel de selecciones no daba lugar a sorpresas, el de clubes se llevaba la palma en 1993. Limoges no era un desconocido en el basket europeo -7 ligas francesas. dos Copa Korac y la Recopa- avalaban a un equipo con tradición al que faltaba la guinda definitiva, un postre final servido por el gran estratega Božidar Maljković quien repetía después de la experiencia exitosa en Split.

El conjunto amarillo basaba su juego en posesiones largas -agotando los 30 segundos reglamentarios, que pasaron a 24 a partir del curso 200-01-. Aquel basket control daba sus frutos bajo la dirección de Michael Young y la ejecución de Bilba o Dacoury en partidos que rara vez sobrepasaban los 65 puntos por equipo. No en vano, el club francés se imponía en la Final Four de Atenas al Real Madrid de Sabonis -semifinales- y a la Benetton Treviso de Kukoc -en la final-, dejando a sendos equipos en 52 y 55 puntos respectivamente. 

Limoges, 1993, campeón de Europa

En junio de 1993, el baloncesto mundial se ponía el traje de luto con el fallecimiento de Drazen Petrovic en accidente de tráfico. El 'genio de Sibenik, con 28 años de edad, estaba recuperando su confianza y juego en la NBA con la camiseta de los Nets tras haber pasado por el ostracismo en Portland. Se iba uno de los grandes genios europeos de la canasta; un jugador irrepetible y único.

La selección croata, debilitada por la muerte de Petrovic, quedaba tercera en el Eurobasket ganado por Alemania, deshaciéndose en la final de Múnich de Rusia. El triunfo germano se añadía al del Limoges en un año sorprendente en cuanto a victorias.

Doblete español con dos clásicos de la ACB
Joventut de Badalona y Real Madrid pasaban a ser los nuevos dominadores del continente con Olympiacos como rival en ambas ocasiones y Obradovic en sendos banquillos. Los dos equipos que más tiempo han permanecido en la élite de la Liga española de baloncesto recibían su recompensa en la máxima categoría europea.

Se trataba del primer entorchado de los verdinegros, habituales en Europa y en la Final Four pero sin el 'punch' final para ser candidatos a levantar el trofeo. En 1994, la 'Penya' había contratado a uno de sus recientes verdugos, Obradovic, responsable del triunfo de Partizán dos años antes. Junto al entrenador serbio se encontraban los hermanos Jofresa, Villacampa, Morales, Ferrán Martínez, Mike Smith y Thompson. Cuatro jugadores de la casa, talentosos, sumados a grandes fichajes lograban sobreponerse a los favoritos del torneo: Barcelona y Olympiacos.

El conjunto del Pireo repetía, al año siguiente, con otro equipo español en la final de 1995. El deja-vu para los griegos crecía al tener a Panathinaikos como contrincante en la semifinal y a Obradovic de nuevo como entrenador rival en la final, en esta ocasión dirigiendo al Real Madrid de Arlauckas y Sabonis.

Los blancos inscribían por octava vez su nombre en el continente. Como curiosidad, la Final Four de Zaragoza sirvió para que una de las peñas madridistas, Orgullo Vikingo, estrechara su amistad con la sección 'Gate 13' de Panathinaikos, cuyos hinchas animaron a los españoles con el objetivo de evitar un triunfo de su rival, Olympiacos.

Panathinaikos

Estados Unidos y Yugoslavia, un mano a mano constante
A pesar del éxito a nivel de clubes, España no refrendaba su privilegiada posición con el combinado nacional dentro de una época en la que los EE.UU. dominaban con autoridad a sus rivales en sus distintas versiones del 'Dream Team' con nuevas oleadas formadas por Charles Barkley
Anfernee Hardaway, Karl Malone, Reggie Miller, Hakeem Olajuwon, Shaquille O'Neal, Gary Payton, Scottie Pippen, David Robinson o John Stockton.

El Mundobasket de 1994 y los JJ.OO. de Atlanta de 1996 concluyeron con las barras y estrellas ondeando por encima de las clásicas potencias como Croacia, Rusia y Yugoslavia, manteniendo su nombre y legado a través de las repúblicas serbias y montenegrinas. Un palmarés que crecía con el oro en el europeo de 1995. Las heridas de la guerra de los Balcanes no se habían cerrado y se demostraba con los croatas, bronce en esta edición, abandonando la ceremonia de entrega de medallas justo en el momento en el que sus antiguos compatriotas se subían al cajón más alto de aquel Eurobasket de 1995.

Dos años más tarde, repetían experiencia en el torneo disputado en España en 1997, sin Divac pero con un experimentado sexteto de ases  Dejan Bodiroga, Predrag Danilović, Zoran Savić, Aleksandar Djordjevic, Zeljko Rebraca y Dejan Tomašević.

La inversión y el talento se dan la mano en Grecia
El poder económico en la década de los 90 residía en la península helena. La liga griega aglutinaba los mejores traspasos de la época y las más sonadas incorporaciones. De hecho, toda una estrella de la NBA como Dominique Wilkins se buscaba un incentivo económico antes de sus jubilación para llevar a Panathinaikos al Olimpo frente al Barcelona en un duelo polémico que pudo decidirse bajo otro signo si los colegiados hubieran dado como buena una canasta legal de Montero en el último segundo.

Por encima del glamour del norteamericano se encontraban sobresalientes referencias del deporte de la canasta como Panagiotis Giannakis, Alvertis o Vrankovic. Todos ellos baja la batuta de Božidar Maljkovic. Un seguro para el éxito con su cuarta copa de Europa como técnico -dos con la Jugoplastika Split, una con Limoges y Panathinaikos-.

Los culés firmaban su quinta final perdida en el siguiente curso, 1997, con otro trágico desenlace ante una escuadra griega. Olympiacos era el encargado de echar otro nuevo proyecto azulgrana capitaneado por Djordjevic, Karnisovas y Andrés Jiménez, y a cargo de Aíto García Reneses. Los griegos grababan su nombre en el palmarés del torneo con otra plantilla base de hombres de la casa y de talonario: Fassoulas, Papanikolau y Sigalas, entremezclados con Nakic, Tarlac, Rivers y Welp.

El técnico rojiblanco Dušan Ivković reivindicaba el saber hacer de los balcánicos con la pizarra, siendo el cuarto entrenador de la antigua Yugoslavia -junto a Pavlicevic, Maljkovic y Obradovic- en ganar el máximo trofeo continental en los 90. Una de las características de este decenio.
Olympiacos, escudo

La coronación de Italia
Varese, Cantú y Roma eran las ciudades que habían dado a Italia la posibilidad de coronarse en el viejo continente a nivel de clubes. Un listado incompleto en el que faltaba la ciudad más apasionada por el baloncesto, una ciudad que vive el deporte de la canasta con especial devoción a través de dos colores y dos escudos: Virtus y Fortitudo.

La Virtus levantaba en 1998 el trofeo de campeón de campeones al imponerse al AEK dentro de una final rácana que concluyó con un atípico marcador, 58-44. Los boloñeses, dirigidos por Ettore Messina, se componían de dos duplas: la italiana formada por Abbio y Binelli más la serbia de Danilovic y Savic, junto a Rigaudeau (Francia), Nesterovič (Eslovenia) y Sconochini (Argentina). Una plantilla que acudía a otra Final Four en el curso siguiente tras derrocar a su eterno enemigo, el Fortitudo Bolonia, en unas fraternales semifinales.


La final de 1999 iba a parar al Zalgiris de los Zukauskas, Stombergas y Bowie. El legendario cuadro lituano -donde habían jugado Kurtinaitis, Homicius y Sabonis- se sobreponía al poderío transalpino que confirmaba su edad de oro con el Eurobasket celebrado en aquel verano ante España.

Era la 'azzurra' de Gregor Fučka, Carlton Myers, Andrea Meneghin, Roberto Chiacig, Denis Marconato, Alessandro Abbio, Alessandro De Pol, Gianluca Basile, Giacomo Galanda, Davide Bonora, Marcelo Damiao y Michele Mian. Todos ellos, verdugos de una España que asomaba de nuevo la cabeza a través del aro y que esperaba su dorado relevo para echar una mano a la generación que lideraban Carlos Jiménez y Alberto Herreros, dos pupilos surgidos de la prolífica cantera de Estudiantes.

Italia y España se desquitaban del papel ejercido en el campeonato del mundo de 1998, donde habían sido cuartofinalistas y en el que Yugoslavia se había impuesto a Rusia en la final, demostrando que si los Estados Unidos acudían con universitarios a un torneo intercontinental eran una selección más.

Obradovic cierra el milenio
La productiva relación de títulos continentales entre Zeljko Obradovic y Panathinaikos comenzaba en el curso 1999-2000. Año en el que los verdes sumaban su segunda Copa de Europa y la primera, de las cinco posteriormente cosechadas, con el técnico serbio en los banquillos, el cual posee el récord absoluto de la competición con ocho entorchados desde la dirección técnica, con cuatro clubes diferentes -Partizan Belgrado, Joventut, Real Madrid y Panathinaikos-.


La fuerza del pabellón OAKA y la brillantez del cóctel mezclado por Obradovic a partir de dos griegos Alvertis, Fotsis y un ramillete internacional con Gentile, Johnny Rogers, Rebraca, Bodiroga y el israelí Kattash quien se vengaba de sus compatriotas Sharp, Jamchi, Sheffer en la cita de Salónica con el Maccabi Tel Aviv. Un partido que cerraba el milenio y abría un periodo extraño para el baloncesto europeo de clubes con una campaña convulsa en el plano extradeportivo que pudo costar caro al deporte de la canasta.

sábado, 25 de mayo de 2013

El clásico más sabroso de Bolonia: Virtus y Fortitudo

El baloncesto es considerado por la mayoría de analistas como el segundo deporte con más peso de Europa. Su práctica e importancia se reduce tradicionalmente a ciertas zonas del viejo continente como España, Italia, Grecia, Turquía, las antiguas repúblicas de Yugoslavia y algunas de las federaciones de la extinta Unión Soviética. En las últimas décadas, Francia y Alemania han extendido su práctica y seguimiento para consolidarse también en la élite.

La ciudad de Bolonia
Bolonia es una milenaria ciudad situada en el nordeste de la península itálica. Es la capital de la región de Emilia-Romaña y cuenta con una población inferior a los 400.000 habitantes, si bien a lo largo de su historia fue una de las cinco urbes más pobladas de Europa.

Bolonia es universalmente famosa tanto por la rica gastronomía, con la inigualable salsa boloñesa salpicando los platos, como por su Universidad, la más antigua de Europa -siglo XI (1088)- que le confieren un carácter joven a sus antiguas calles.

Universidad de Bolonia

El color rojizo de sus tejados y paredes sumados a los resultados políticos que han arrojado tradicionalmente las elecciones municipales la han hecho recibir el seudónimo de la Ciudad Roja. No en vano, Bolonia -junto a Livorno- son parte de los bastiones del comunismo italiano.

Vista de Bolonia, la ciudad Roja

La liga italiana de baloncesto
La Liga de basket en Italia es conocida como Lega Basket Serie A o simplemente como Lega A. Fue fundada en 1920 y se trata actualmente de la tercera competición de baloncesto más importante del mundo, por detrás de la NBA norteamericana y la ACB española.

El palmarés del torneo está caracterizado por el éxito de pequeñas ciudades que históricamente han sido referentes el deporte de la canasta y que han contado con el apoyo de importantes empresas: Varese (menos de 90.000 habitantes), Siena (por debajo de 60.000 habitantes) -con el apoyo del banco más antiguo de Europa, el Monte dei Paschi (s.XV)-, Treviso (inferior a 85.000 habitantes) -antes resguardada bajo el estiloso paraguas verde de la empresa Benetton-, Cantú (menos de 40.000 habitantes) o Pésaro (90.000 habitantes) -campeón de Italia merced al mecenazgo de la marca Scavolini, dedicado al sector de las cocinas y baños-.
Ignis Varese
Ignis Varese, campeón de Europa en 1970.
Palmarés de la Lega

La pasión boloñesa por el baloncesto
Es conocida popularmente como la capital del basket de Italia debido a la pasión que despierta este deporte. No en vano, la sede de la Lega A se encuentra en Bolonia. Dos de los equipos de la ciudad han escrito importantes páginas en la historia de la Lega: la Virtus y la Fortitudo; dos nombres que han recibido el bautismo ocasional de distintos patrocinios.

Virtus Bologna
La institución fue fundada en 1871 como asociación de gimnasia y a partir de 1922 dentro de la disciplina del basket. Es el segundo club italiano con más entorchados domésticos. Las envidiadas vitrinas acumulan  15 Ligas -motivo por el que luce la estrella, representando la decena de scudettos- y 8 Copas italianas, además de 2 Euroligas y una Recopa, trofeo actualmente desparecido. La Virtus ha sido conocida también con el nombre de sus distintos sponsor. Entre ellos: Knorr, Candy, Buckler, Kinder... 

Los colores blanquinegros han sido lucidos por estrellas como:
  • Augusto Binelli 18 temporadas: '80-'81, '83-'00
  • Roberto Brunamonti 13 temporadas: '83-'96 
  • Renato Villalta (13): '76-'89
  • Marco Bonamico (9)  '75-'76, '77-'78, '80-'86, '88-'89
  • Alessandro Abbio (8)  '94-'02 
  • Claudio Coldebella (7) '89-'96
  • Riccardo Morandotti (7) '91 '96, '97
  • Predrag Danilović (6) '92-'95, '97-'00
  • Antoine Rigaudeau (6) '97-'03   
  • Arijan Komazec: '95-'97
  • Zoran Savić: '96-'98
  • Emanuel Ginóbili: '00-'02
  • Marko Jarić: '00-'02
  • Walter Magnifico: '96-'97
 Roberto Brunamonti y Renato Villalta tienen retirados sus dorsales. Brunamonti llevaba el '4' y Villalta el '10'.
    Virtus Bolonia, Bologna
    Buena parte de los éxitos de la Virtus son debidos al entrenador Ettore Messina. El técnico de Catania ha dirigido hasta en cuatro etapas diferentes a la escuadra boloñesa hasta sumar más de una década al frente del banquillo blanquinegro con un exitoso resultado de 14 títulos para el club.

    Virtus Bolobna, Bolonia

    Fortitudo Bologna
    Diez años después del nacimiento de la Virtus surgía otro club en Bolonia, en el seno de la Società Ginnastica Fortitudo, una entidad que bajo el águila azul de su escudo gestó una de las rivalidades más fuertes e intensas del baloncesto contemporáneo y que también posee una connotación social. La Virtus tiende a estar más vinculada a la burguesía mientras que la Fortitudo encajaba mejor dentro de las clases más modestas.

    Fortitudo Bologna, Bolonia
    Atesora un palmarés más comedido que sus vecinos de la Virtus a razón de: 2 Ligas, 1 Copa y 2 Supercopas italianas. En Europa se quedó con la miel en los labios rozando el título en 1997 y 2004, en sendas ocasiones fue subcampeón de la Korac y la Euroliga respectivamente. Por motivos comerciales ha sido conocido por diversos nombres como: El Dorado, Filodoro, Teamsystem, Paf, Skipper, Climamio...

    Los jugadores más relevantes en vestir la casaca azul marino y blanca fueron:
    • Stefano Mancinelli  (9): '01-'09
    • Andrea Dallamora (8): '86-'94
    • Dan Gay (8): '93-'00, '06-'07
    • Gianluca Basile (7) : '98-'05
    • Carlton Myers (6): '95-'01
    • Daniele Albertazzi (6): '87-'93
    • Gregor Fučka (5): '97-'02
    • Gary Schull  (5): '68-'73
    • Giacomo Galanda (5): '97-'98, '99-'03
    • George Bucci  (5): '85-'90
    • John D. Douglas (4): '83-'87
    • Marco Belinelli (4): '03-'07
    • Erazem Lorbek (3): '03-'06
    • Aleksandar Đorđević (2): '94-'96
    • Marko Jarić  (2): '98-'00
    • Artūras Karnišovas (2): '98-'00
    • Dominique Wilkins (1): '97-'98
    Gary Schull, Fortitudo Bologna

    El derbi boloñés en las gradas
    Bolonia se paralizaba cuando Virtus-Fortitudo se cruzaban en el calendario. Un espectáculo único que monopolizaba la atención de la región y que era amenizado por dos de las hinchadas más originales de Italia: los Forever Boys en el lado blanquinegro y la Fossa Dei Leoni en el lado de las águilas, con el mismo título y logotipo que el legendario desparecido grupo ultra del Milan, pioneros en el mundo de los tiffosi dentro del 'calcio'.

    Son famosas las coreografías y 'tifos' preparados por los dos colectivos. A destacar el del trigésimo aniversario de los ForeverBoys (2009) o el de la Fossa Dei Leoni en el centenario de los enfrentamientos boloñeses (2007). Mención aparte, el realizado en 1999 por la Fossa con los pantalones bajados y el trasero en pompa para hacer una gigantesca 'V', mofándose de su rival y enemigo deportivo.


    Hablando de la Fossa y sus vínculos con otros clubes, desde la década de los 90 están hermanados con los miembros de Indar Baskonia, seguidores del equipo de baloncesto del conjunto vitoriano. Dichos grupos comparten ideología antirracista y una fuerte amistad que todavía pervive a pesar de las dificultades por las que está atravesando la institución italiana.

    Las dos finales de la Lega A 
    En sólo dos ocasiones se han disputado los equipos boloñeses el título final. En 2001, con victoria de la Virtus por un contundente 3-0 en el play-off merced a la labor del argentino Emanuel Ginóbili y anteriormente en la inolvidable serie -al mejor de cinco partidos-, celebrada en 1998, tras haber liderado sendas escuadras la clasificación de la liga regular. Un Virtus - Fortitudo para la historia.


    Era la época dorada del baloncesto en Bolonia. La plantilla de la Kinder (Virtus) contaba con: Danilovic, Rigaudeau, Nesterovic, Savic, Abbio. Mientras que la Teamsystem (Fortitudo) tenía a: Carlton Myers, Dominique Wilkins, Fucka o Rivers. Dos colosos frente a frente que llegaban al quinto y definitivo choque para el título.

    A falta de 27 segundos, Fortitudo tenía 4 puntos de ventaja y un segundo tiro libre a favor que era errado por Fucka. Con todo de cara saltó la sorpresa, haciendo honor al patrocinador de la Virtus -Kinder-, en uno de los más inverosímiles desenlaces del baloncesto contemporáneo. Un increíble triple de Predrag Danilovic y el posterior lanzamiento adicional -por falta del ex NBA Dominique Wilkins- nivelaban el electrónico y abrían el periodo de la prórroga donde el serbio se volvía exhibir con una actuación que registró 10 puntos en el tiempo extra para sentenciar el derbi más dramático del centenar de duelos vividos en Bolonia.


    Las nuevas águilas del Fortitudo
    La 'fuerza' del Fortitudo se fue poco a poco apagando, desde 2009, en la institución biancoblú. Una entidad acostumbrada a vivir envuelta en rumores de desapariciones -debido a los problemas económicos-institucionales-, y que lanzaba su último tiro a canasta al cesar oficialmente su actividad como club profesional tras sucesivos descensos deportivos a las catacumbas de la competición transalpina. La defunción se certificó con fecha de 14 de julio de 2012.

    El 11 de mayo de 2013, desde diversos medios se anunciaba el enésimo nuevo proyecto para resucitar al 'Effe' después de varios intentos fallidos sin tocar aro. Bolonia debe recuperar una de sus señas de identidad. La capital del baloncesto echa de menos la rivalidad en sus gradas y la historia que han escrito ambos en forma de plato sabroso y delicioso de buen basket. Hay hambre por ver otro Virtus-Fortitudo.

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