La 50ª edición de la Superbowl ha contado con muchas novedades. Empezando por la denominación, desapareciendo los habituales números romanos -que en esta ocasión sería la L, identificada con la palabra losers, perdedores- por los arábigos, pasando por el estreno de Levi's de Santa Clara (California) como sede de un atípico enfrentamiento entre Carolina Panthers y Denver Broncos y donde la franquicia de Denver se ha alzado por tercera ocasión en su historia con el trofeo Vince Lombardi, coronando la carrera profesional de su mariscal Peyton Manning, quien no ha cuajado un buen partido pero se despide en lo más alto con un segundo anillo, al igual que su hermano.
La quincuagésima Super Bowl llegaba como un choque generacional entre dos estilos de quaterbacks,: Peyton Manning como representante de la vieja escuela y una saga familiar dedicada al fútbol americano -como su padre y hermano-, ante el descaro de Cam Newton, abanderado de la nueva generación de fútbol americano. Dos jugadores a los que no solo les separa la edad sino también el modo de entender el juego, tanto dentro como fuera del tapete verde.
Panthers vs Broncos
Primer cuarto
Joe Montana, mito de la NFL y emblema de los San Francisco 49ers, anfitriones de esta edición, hizo el lanzamiento de moneda para el inicio de un encuentro donde el equipo de Colorado se estrenó con tres puntos, tras concluir con un field goal en su primera posesión en el encuentro.
El cartel de mejor equipo defensivo por parte de Denver se justificó acto seguido, frenando el ataque de Cam Newton. Y anulándolo en su segunda ocasión, robando el oval de las manos del propio Newton para anotar un touchdown legendario.
Una postrimera acción defensiva sobre Manning fue la mejor noticia de los de Charlotte de estos 15 minutos de color blanco, azul y naranja, los tonos de los Broncos.
Segundo cuarto
Parecieron despertar los de Carolina en el segundo cuarto. Newton avanzaba, pasaba y distribuía con la soltura que no había mostrado hasta entonces. Un salto acrobático de Stewart puso la guinda para los Panthers, reduciendo la desventaja.
Pero un retorno grandioso de Norwood puso en bandeja de nuevo a Denver para estirar el marcador. Una circunstancia que aprovecharon a medias, con un FG que supo a poco. (7-13)
Las infracciones eran de nuevo el mayor problema de las 'panteras'. Anderson hurgaba en la herida con otra estratosférica carrera con la que derribaba el muro rival. Un tesoro que Manning dejaba escapar con otra intercepción evitable, de las que duelen, en una actuación para olvidar.
El espectáculo del descanso
El tradicional espectáculo musical del descanso correspondió al grupo británico Coldplay, recogiendo el testigo de Katy Perry, y su célebre tiburón, quien fuera la inesperada estrella de la última cita.
Al combo inglés le acompañaron otros artistas como Beyoncé o Bruno Mars, en una edición que quedó algo deslucida tratándose de las boda de oro del torneo y que posiblemente no pasará a la historia de este show del entretiempo, el cual ha contado en otras ocasiones con grandes actuaciones de mitos como Michael Jackson, Madonna,U2, Aerosmith, Prince, Bruce Springsteen, The Rolling Stones...
Tercer cuarto
Se repetían los mismos argumentos que se habían vivido antes del entretiempo, las defensas eclipsaban al ataque en un duelo plagado de imprecisiones.
Todo iba en contra del equipo de Carolina, quien mandaba al palo una patada desde una distancia de 40 yardas. Un regalo que fue respondido por los Broncos en su drive, con otro FG que bien pudo haber obtenido mayor rédito si la dirección de Manning hubiera estado algo más acertada.
El 7-16 daba un cómodo colchón a los de Colorado en una tarde-noche no apta para los quaterbacks. La intercepción a Newton así lo corroboraba.
Último cuarto
Dado que el protagonismo no pertenecía a los directores de orquesta, los puntos se sumaban con cuentagotas, a pequeños tirones, como el FG conseguido por Carolina a diez minutos del final, estrechando el electrónico al 10-16.
Las panteras continuaban sufriendo las trampas propias y ajenas, con penalizaciones que hacían desandar todo lo caminado. O con Newton bajando su porcentaje de efectividad en pases y dejándose robar el cuero para que Anderson cerrara el encuentro con una brecha de 14, tras la conversión posterior de los 2 puntos extra.
La edición 50ª de la Superbowl ha vuelto a ser esquiva para el equipo favorito en todas las casas de apuestas y ha significado el colofón a la gloriosa carrera de Peyton Manning, con el desenlace deseado aunque no con el guión deseado. Una noche gris de dos quaterbacks que hoy han cruzado caminos.
lunes, 8 de febrero de 2016
sábado, 30 de enero de 2016
La autocanasta de Pedro Ferrándiz con el Real Madrid
El objetivo del baloncesto es conseguir sumar más puntos en la canasta de tu rival al final del partido. ¿Y qué ocurre si el balón entra en tu propio aro? El 18 de enero de 1962 el entrenador Pedro Ferrándiz ordenó a Lorenzo Alocén que realizara una autocanasta. Una estrategia que dio resultado al Real Madrid y que obligó a cambiar esa regla para que nadie lograra sacar ventaja de ello.
Un palmarés envidiable
Pedro Ferrándiz es uno de los más laureados entrenadores del baloncesto español. Llevó al Real Madrid desde los banquillos a conquistar cuatro Copas de Europa, once Copas de España y diez Ligas. Un dilatado palmarés cosechado en apenas quince años, desde 1960 a 1975.
La importancia de su carrera deportiva ha hecho que sea, junto a Antonio Díaz Miguel, los únicos entrenadores españoles incluidos en el salón de la fama del baloncesto situado en Estados Unidos.
Además de los numerosos homenajes y premios personales recibidos, el nombre de Ferrándiz estará para siempre vinculado a su ciudad, Alicante, donde el pabellón de deportes lleva su nombre al igual que en la localidad de Alcobendas y, especialmente, es recordado por una genialidad, una ocurrencia que define su habilidad con la pizarra.
La Copa de Europa de la temporada 1961-62
Pedro Ferrándiz entraba en la década de los años sesenta con el respaldo de los primeros títulos y la confianza de la plantilla merengue. Aquel innovador técnico, que apenas había entrado en la treintena, afrontaba el reto de arrebatar la corona europea a los equipos soviéticos, quienes eran los grandes dominadores de la época en la recién creada Copa de Europa de baloncesto.
El duelo ante el Ignis Varese de octavos de final
El equipo blanco tenía el difícil compromiso ante el Ignis Varese, vigente campeón de Italia, en la segunda ronda del torneo, en los octavos de final. Un campeonato en el que no existían los cabezas de serie y donde las eliminatorias eran resueltas, a imagen y semejanza del fútbol, por partidos de ida y vuelta.
El Real Madrid afrontaba ante el Ignis un encuentro que se empezó a torcer tras el descanso, el cual había terminado con ventaja madridista de ocho puntos. Los contratiempos en el segundo tiempo, en aquella época eran dos partes de 20 minutos, jugaban en contra de los blancos. Hightower estaba lesionado, el otro estadounidense, Morrison, eliminado, al igual que Carlos Sevillano y el resto de principales jugadores, como Emiliano, estaban en el banco cargado de personales, mientras el marcador se estrechaba anunciando una temida prórroga para el Real Madrid.
El Ignis había rechazado cambiar de cancha, a la cercana Milán -a menos de 60 kilómetros-, para disputar este encuentro en el pequeño y asfixiante pabellón de Varese, donde la presión del público, unas 2.000 personas, era más patente.
A falta de dos segundos, y con un Madrid diezmando, el Ignis empataba el encuentro a 80 puntos. El Madrid sacaba de línea de fondo con la imposible misión de cruzar todo el campo y anotar o esperar a vivir una complicada prórroga que colocara una brecha insalvable para el encuentro de vuelta. Y es aquí cuando surgió la pizarra de Ferrándiz, pidiendo un tiempo muerto y sacando al base maño Lorenzo Alocén con unas precisas instrucciones para lograr una canasta que salvara al equipo.
Estas fueran las órdenes de Ferrándiz, reproducidas años después en una entrevista ofrecida al periodista Iñako Díaz-Guerra, del diario As.
Así lo narraba el propio Alocén:
El partido terminaba con 82-80 a favor de los italianos. Una renta corta para lo que presumiblemente habrían conseguido los italianos en una tiempo extra que el Real Madrid afrontaba con muchas bajas.
El Real Madrid lograba en el Frontón de Vista Alegre de la capital, pocos días después, remontar los escasos dos puntos de desventaja de la ida con un contundente 82-63 que permitía a los blancos seguir en la competición, en una edición donde alcanzaron la final, cayendo ante el Dinamo Tbilisi. Un anticipo de los cuatro títulos europeos que llegarían más tarde con Ferrándiz dirigiendo a un equipo donde sobresalía otro futuro estratega -Lolo Sáinz-, perfectamente escoltado por Julio Descartín y los citados Emiliano Rodríguez y Carlos Sevillano.
La autocanasta provocó cambios en las reglas
La FIBA decidió modificar la norma meses más tarde para evitar otro caso como el de la autocanasta ideada por Ferrándiz en el Real Madrid. El castigo, en caso de que algún club lo volviera a intentar, era de 1.000$ y la expulsión del torneo por dos años.
Aunque se puede perdonar si la acción no es intencionada, como ocurrió en el reciente despropósito del Eslovaquia contra México del campeonato de baloncesto femenino sub-17 -ver vídeo- donde una serie de errores en cadena, tanto de jugadores como árbitros, dieron por buena una autocanasta.
Así quedó la regla del baloncesto desde entonces:
Esta estratagema ideada por Ferrándiz sirvió para encarrilar una eliminatoria perdida y hacerse un hueco en la historia de un deporte en el que siempre dejó huella.
Un palmarés envidiable
Pedro Ferrándiz es uno de los más laureados entrenadores del baloncesto español. Llevó al Real Madrid desde los banquillos a conquistar cuatro Copas de Europa, once Copas de España y diez Ligas. Un dilatado palmarés cosechado en apenas quince años, desde 1960 a 1975.
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| Pedro Ferrándiz, en el 'Hall Of Fame'. Foto propiedad de Sabilla27 -usuario de Wikimedia- |
Además de los numerosos homenajes y premios personales recibidos, el nombre de Ferrándiz estará para siempre vinculado a su ciudad, Alicante, donde el pabellón de deportes lleva su nombre al igual que en la localidad de Alcobendas y, especialmente, es recordado por una genialidad, una ocurrencia que define su habilidad con la pizarra.
La Copa de Europa de la temporada 1961-62
Pedro Ferrándiz entraba en la década de los años sesenta con el respaldo de los primeros títulos y la confianza de la plantilla merengue. Aquel innovador técnico, que apenas había entrado en la treintena, afrontaba el reto de arrebatar la corona europea a los equipos soviéticos, quienes eran los grandes dominadores de la época en la recién creada Copa de Europa de baloncesto.
El duelo ante el Ignis Varese de octavos de final
El equipo blanco tenía el difícil compromiso ante el Ignis Varese, vigente campeón de Italia, en la segunda ronda del torneo, en los octavos de final. Un campeonato en el que no existían los cabezas de serie y donde las eliminatorias eran resueltas, a imagen y semejanza del fútbol, por partidos de ida y vuelta.
El Real Madrid afrontaba ante el Ignis un encuentro que se empezó a torcer tras el descanso, el cual había terminado con ventaja madridista de ocho puntos. Los contratiempos en el segundo tiempo, en aquella época eran dos partes de 20 minutos, jugaban en contra de los blancos. Hightower estaba lesionado, el otro estadounidense, Morrison, eliminado, al igual que Carlos Sevillano y el resto de principales jugadores, como Emiliano, estaban en el banco cargado de personales, mientras el marcador se estrechaba anunciando una temida prórroga para el Real Madrid.
El Ignis había rechazado cambiar de cancha, a la cercana Milán -a menos de 60 kilómetros-, para disputar este encuentro en el pequeño y asfixiante pabellón de Varese, donde la presión del público, unas 2.000 personas, era más patente.
A falta de dos segundos, y con un Madrid diezmando, el Ignis empataba el encuentro a 80 puntos. El Madrid sacaba de línea de fondo con la imposible misión de cruzar todo el campo y anotar o esperar a vivir una complicada prórroga que colocara una brecha insalvable para el encuentro de vuelta. Y es aquí cuando surgió la pizarra de Ferrándiz, pidiendo un tiempo muerto y sacando al base maño Lorenzo Alocén con unas precisas instrucciones para lograr una canasta que salvara al equipo.
Estas fueran las órdenes de Ferrándiz, reproducidas años después en una entrevista ofrecida al periodista Iñako Díaz-Guerra, del diario As.
"Lo teníamos previsto y habíamos estudiado la jugada antes del partido. Jugábamos en Varese en octavos de la Copa de Europa, era el partido de ida y quedaba la vuelta en Madrid. En el primer tiempo ganábamos 36-44, pero la cosa se puso fea. Hightower estaba lesionado y Emiliano en el banco. A falta de dos segundos metieron la canasta del empate a 80 y eliminaron por faltas a Morrison. Estábamos en inferioridad clara y la prórroga no nos convenía. Pedí tiempo muerto y saqué a Alocén".
Así lo narraba el propio Alocén:
"Me dijo: 'Lorenzo, ya sabes lo que tienes que hacer'. Sacábamos de debajo de nuestra canasta y me la pasó Lluís. Emiliano estaba esperando para palmear si la fallaba, pero la metí limpia y fingí celebrarlo. La afición italiana empezó a gritar alborozada '¡Lorenzini, Lorenzini!".
El partido terminaba con 82-80 a favor de los italianos. Una renta corta para lo que presumiblemente habrían conseguido los italianos en una tiempo extra que el Real Madrid afrontaba con muchas bajas.
"Nosotros le agarramos como si se hubiera vuelto loco para que los árbitros no pitaran técnica y anularan la canasta. Pero un jugador del Varese, Toth, empezó a recriminarnos. El público se dio cuenta y empezó a tirarnos de todo"
El Real Madrid lograba en el Frontón de Vista Alegre de la capital, pocos días después, remontar los escasos dos puntos de desventaja de la ida con un contundente 82-63 que permitía a los blancos seguir en la competición, en una edición donde alcanzaron la final, cayendo ante el Dinamo Tbilisi. Un anticipo de los cuatro títulos europeos que llegarían más tarde con Ferrándiz dirigiendo a un equipo donde sobresalía otro futuro estratega -Lolo Sáinz-, perfectamente escoltado por Julio Descartín y los citados Emiliano Rodríguez y Carlos Sevillano.
La autocanasta provocó cambios en las reglas
La FIBA decidió modificar la norma meses más tarde para evitar otro caso como el de la autocanasta ideada por Ferrándiz en el Real Madrid. El castigo, en caso de que algún club lo volviera a intentar, era de 1.000$ y la expulsión del torneo por dos años.
Aunque se puede perdonar si la acción no es intencionada, como ocurrió en el reciente despropósito del Eslovaquia contra México del campeonato de baloncesto femenino sub-17 -ver vídeo- donde una serie de errores en cadena, tanto de jugadores como árbitros, dieron por buena una autocanasta.
Así quedó la regla del baloncesto desde entonces:
16.2.2 Si un jugador convierte accidentalmente un lanzamiento en su propia canasta, la canasta valdrá dos (2) puntos y se anotará como si hubiesen sido logrados por el capitán en el terreno de juego del equipo contrario.
16.2.3 Si un jugador convierte intencionadamente un lanzamiento en su propia canasta, es una violación y la canasta no es válida.
Esta estratagema ideada por Ferrándiz sirvió para encarrilar una eliminatoria perdida y hacerse un hueco en la historia de un deporte en el que siempre dejó huella.
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Álvaro Lamela
a las
18:44
4 comentarios:
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sábado, 16 de enero de 2016
El primer gol de la historia de la Champions League
La máxima competición europea sufrió en 1992 un lavado de cara que no solo afectó al nombre, pasando la Copa de Europa a ser conocida como Champions League, sino que también cambiaba la configuración del torneo, un sistema que ya se había puesto en práctica durante la edición anterior.
El clásico formato de eliminatorias directas a doble partido se había transformado en un bloque de liguilla con el que alargar los cuartos de final y por qué no decirlo, lograr dos objetivos:
Además de esta nueva situación, las federaciones de Israel e Islas Feroe eran adscritas a la UEFA, engordando el número de afiliados.
El paso de Copa de Europa a la Champions League
El triunfo del Barcelona ante la Sampdoria en Wembley en mayo de 1992 no solo fue histórico por tratarse del primer título azulgrana en la máxima competición europea sino por ser también la última considerada como Copa de Europa.
El estreno de la Champions llegó durante el curso 1992-93 con el enfrentamiento final entre dos de los mejores equipos de aquella década: el Olympique de Marsella y el Milan. Ambas escuadras estaban viviendo una etapa dorada bajo el mandato de los polémicos empresarios Bernard Tapie y Silvio Berlusconi, cuya gestión vino de la mano del desembarco de los futbolistas más deseados a nivel internacional y los fichajes más acertados a nivel nacional.
Los marselleses, quienes contaban con Fabien Barthez, Jocelyn Angloma, Basile Boli, Marcel Desailly, Abedi Pelé, Didier Deschamps, Rudi Völler y Alen Bokšić, vencieron 1-0 en Múnich a los milanistas Mauro Tassotti, Paolo Maldini, Demetrio Albertini, Alessandro Costacurta, Franco Baresi, Gianluigi Lentini, Frank Rijkaard, Marco van Basten, Roberto Donadoni, Daniele Massaro y un Jean-Pierre Papin que se había pasado del lado galo al italiano durante el verano.
La recién bautizada como Liga de Campeones se diferenciaba de la anterior edición en contar con cuatro equipos más e inaugurar el logotipo que hoy conocemos, aunque no estuviera acompañado del icónico balón compuesto por estrellas, cuyo estreno llegó con el nuevo milenio, en la final del curso 2000-01 con Valencia y Bayern Múnich como contendientes.
El estreno goleador de la Champions
Olympique de Marsella y Milan accedieron a la final de Múnich en 1993 después de encabezar los dos grupos de clasificación que sustituyeron a las antiguas eliminatorias de los cuartos de final. Esta liguilla es la que empieza a ser considerada como Champions.
De los cuatro partidos que se jugaron aquel 25 de noviembre de 1992 tuvo que ser el celebrado en el Olympiastadion de Brujas el que recibiera el privilegio de asistir en directo a la primera diana de la Champions League.
La máxima competición del fútbol europeo demostraba su globalización cuando el nigeriano Daniel Amokachi batía a los 16 minutos al guardameta moscovita Dmitriy Kharin en la victoria por la mínima del Club Brujas sobre el CSKA.
Las águilas verdes de Amokachi
Anotar el primer gol de la Champions no fue el mayor éxito de Daniel Amokachi. El prometedor mediapunta africano no logró sobresalir en su aventura europea a nivel de clubes -Brujas, Everton y Besiktas- pero sí destacó en su contribución a la selección nacional de Nigeria: las 'águilas verdes'.
Amokachi participó en dos mundiales con Nigeria -1994 y 1998- y fue parte integrante del equipo olímpico que se colgaría el oro en los JJ.OO. de Atlanta en 1996 ante Argentina por 3-2.
Era el triunfo de una generación que demandaba éxito y que tenía a Finidi George, Augustine Okocha, Uche Okechukwu, Sunday Oliseh, Rashidi Yekini, Wilfred Agbonavbare, Nwankwo Kanu, Celestine Babayaro, Taribo West, Mutiu Adepoju, Jay-Jay Okocha, Garba Lawal, Tijjani Babangida y el propio Daniel Amokachi.
Una lista que no para de crecer
La Champions League se ha convertido en el mayor acontecimiento mundial a nivel de clubes. Un espectáculo que no para de sumar dianas y que arrancó con un gol de Daniel Amokachi.
Curiosamente, Ángel Di María subió recientemente la cifra a los 7.000 goles en otro 25 de noviembre, 23 años después de que Amokachi empezara la cuenta anotadora de la Champions League.
El clásico formato de eliminatorias directas a doble partido se había transformado en un bloque de liguilla con el que alargar los cuartos de final y por qué no decirlo, lograr dos objetivos:
- Aumentar el número de partidos y con ello el de ingresos publicitarios
- Evitar las sorpresas y facilitar el acceso de los grandes favoritos a las semifinales
Además de esta nueva situación, las federaciones de Israel e Islas Feroe eran adscritas a la UEFA, engordando el número de afiliados.
El paso de Copa de Europa a la Champions League
El triunfo del Barcelona ante la Sampdoria en Wembley en mayo de 1992 no solo fue histórico por tratarse del primer título azulgrana en la máxima competición europea sino por ser también la última considerada como Copa de Europa.
El estreno de la Champions llegó durante el curso 1992-93 con el enfrentamiento final entre dos de los mejores equipos de aquella década: el Olympique de Marsella y el Milan. Ambas escuadras estaban viviendo una etapa dorada bajo el mandato de los polémicos empresarios Bernard Tapie y Silvio Berlusconi, cuya gestión vino de la mano del desembarco de los futbolistas más deseados a nivel internacional y los fichajes más acertados a nivel nacional.
Los marselleses, quienes contaban con Fabien Barthez, Jocelyn Angloma, Basile Boli, Marcel Desailly, Abedi Pelé, Didier Deschamps, Rudi Völler y Alen Bokšić, vencieron 1-0 en Múnich a los milanistas Mauro Tassotti, Paolo Maldini, Demetrio Albertini, Alessandro Costacurta, Franco Baresi, Gianluigi Lentini, Frank Rijkaard, Marco van Basten, Roberto Donadoni, Daniele Massaro y un Jean-Pierre Papin que se había pasado del lado galo al italiano durante el verano.
La recién bautizada como Liga de Campeones se diferenciaba de la anterior edición en contar con cuatro equipos más e inaugurar el logotipo que hoy conocemos, aunque no estuviera acompañado del icónico balón compuesto por estrellas, cuyo estreno llegó con el nuevo milenio, en la final del curso 2000-01 con Valencia y Bayern Múnich como contendientes.
El estreno goleador de la Champions
Olympique de Marsella y Milan accedieron a la final de Múnich en 1993 después de encabezar los dos grupos de clasificación que sustituyeron a las antiguas eliminatorias de los cuartos de final. Esta liguilla es la que empieza a ser considerada como Champions.
De los cuatro partidos que se jugaron aquel 25 de noviembre de 1992 tuvo que ser el celebrado en el Olympiastadion de Brujas el que recibiera el privilegio de asistir en directo a la primera diana de la Champions League.
La máxima competición del fútbol europeo demostraba su globalización cuando el nigeriano Daniel Amokachi batía a los 16 minutos al guardameta moscovita Dmitriy Kharin en la victoria por la mínima del Club Brujas sobre el CSKA.
Las águilas verdes de Amokachi
Anotar el primer gol de la Champions no fue el mayor éxito de Daniel Amokachi. El prometedor mediapunta africano no logró sobresalir en su aventura europea a nivel de clubes -Brujas, Everton y Besiktas- pero sí destacó en su contribución a la selección nacional de Nigeria: las 'águilas verdes'.Amokachi participó en dos mundiales con Nigeria -1994 y 1998- y fue parte integrante del equipo olímpico que se colgaría el oro en los JJ.OO. de Atlanta en 1996 ante Argentina por 3-2.
Era el triunfo de una generación que demandaba éxito y que tenía a Finidi George, Augustine Okocha, Uche Okechukwu, Sunday Oliseh, Rashidi Yekini, Wilfred Agbonavbare, Nwankwo Kanu, Celestine Babayaro, Taribo West, Mutiu Adepoju, Jay-Jay Okocha, Garba Lawal, Tijjani Babangida y el propio Daniel Amokachi.
Una lista que no para de crecer
La Champions League se ha convertido en el mayor acontecimiento mundial a nivel de clubes. Un espectáculo que no para de sumar dianas y que arrancó con un gol de Daniel Amokachi.
| Gol número | Jugador | Nacionalidad | Club cuando marcó | Rival | Fecha |
|---|---|---|---|---|---|
| 7000 | Ángel Di María | Argentina | PSG | vs Malmö | 25-noviembre-2015 |
| 6000 | Sergio Ramos (pp) | España | Real Madrid | vs Manchester United | 5-marzo-2013 |
| 5000 | Luisao | Brasil | Benfica | vs Hapoel Tel Aviv | 14-septiembre-2010 |
| 4000 | Peter Crouch | Inglaterra | Liverpool | vs PSV | 11-abril-2007 |
| 3000 | Daniel Trezeguet | Francia | Juventus | vs Olympiacos | 10-diciembre-2003 |
| 2000 | Fernando Couto | Portugal | Lazio | vs Nantes | 19-septiembre-2001 |
| 1000 | Dmitri Khokhlov | Rusia | PSV | vs Benfica | 9-diciembre-1998 |
| 1 | Daniel Amokachi | Nigeria | Club Brujas | vs CSKA | 25-noviembre-1992 |
Curiosamente, Ángel Di María subió recientemente la cifra a los 7.000 goles en otro 25 de noviembre, 23 años después de que Amokachi empezara la cuenta anotadora de la Champions League.
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