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martes, 24 de junio de 2014

Rob Zombie sumerge a Madrid dentro de sus pesadillas

La capacidad creativa del norteamericano Robert Bartleh Cummings parece no tener límites. Hijo de unos feriantes heredó de ellos el carácter nómada, el del artista sin hogar que busca fortuna y provenir en cualquier punto.

El fundador del grupo de metal White Zombie, en 1985, siempre se decantó por la carrera artística en su amplio sentido de la palabra: música, animación, cómics y cine son parte de la producción de este norteamericano ajeno a los convencionalismos y que abraza un universo personal que bebe las influencias del cine de terror, el espectáculo circense y los personajes extravagantes.

De White Zombie a Rob Zombie
Los 13 años de convivencia de la formación neoyorquina fueron moldeando el futuro proyecto personal del cantante. Si a White Zombie, como banda de renombre, le había costado sacar la cabeza de la madriguera, el primer trabajo en solitario de Rob Zombie recogía los éxitos del combo anterior para llegar al mayor número de público posible. Sin cambiar mucho del estilo, sólo modernizando su sonido, e incluso conservando a alguno de sus miembros.

Hellbilly Deluxe, Rob Zombie

'Hellbilly Deluxe' (1998) aunó todas las ideas de Rob Zombie en un solo producto. Metal industrial con ramalazos electrónicos como concepto musical, un libreto interior propio de una obra de culto de la mejor muestra de novela gráfica y una serie de videoclips que exhibían el lado más socarrón y burlesco de Rob; actuando y dirigiendo con el sello marca de la casa.




El cantante que quiso ser director o el director que siempre quiso ser cantante
El paso de los años intensificaron los trabajos de Rob Zombie. La nueva banda, con John Tempesta como fiel escudero y único componente que quedaba desde White Zombie, desgranaba discos con algo de dificultad, bajando el gran nivel musical situado con el debut de 1998. La explicación era sencilla, Zombie se encontraba en la encrucijada de continuar con la música o emprender el camino de director de cine, donde había dejado su huella con la 'Casa de los 1000 cadáveres'.

Zombie siempre ha sabido añadir con estilo su condimento a platos ya preparados. Estéticamente bebe de la escenografía de Alice Cooper y musicalmente de Ozzy y Black Sabbath. Lo mismo se podría decir del cine, donde los 70 son su década de referencia, colocando en un cóctel a John Carpenter con toques del Tarantino más gamberro, con quien coincide en el gusto por los filmes menos conocidos, la infravalorada serie B.

Zombie sabe perfectamente a qué público se dirige. Ninguna de sus obras ha sido fácil de digerir. Lo que no quiere decir que no sea aplaudido o reconocido, como ha quedado demostrado con el reciente premio honorífico en el festival de cine fantástico de Sitges. Y es que la perturbadora, pero genial, 'Renegados del Diablo' no deja indiferente a nadie, con ese estilo insano que repugna o atrapa

Aquel fue el punto de inflexión para que Zombie asumiera el reto de relanzar el mito de 'Halloween', presentando un Michael Myers paradójicamente más humano, extraño viniendo de un apasionado de caricaturizar a los personajes y de crear iconos inesperados, como el Capitán Spaulding.


Rob Zombie, en directo, 23 de junio de 2014 en la Riviera (Madrid)
La importancia de los teloneros es casi tan clave como un repertorio adecuado. La presencia del grupo de nu-metal Powerman 5000, cuyo líder es hermano de Rob Zombie, y de los incombustibles Def Con Dos garantizaron que la audiencia calentara motores, máxime si el 'Día de la Bestia' sonaba atronador, anunciando que el despertar de los muertos de George A. Romero iba a tomar Madrid.

El cuarteto de Rob Zombie salió confiado al escenario de La Riviera que apareció engalanada con imágenes de iconos del terror clásico -King Kong, Frankestein, el Hombre Lobo...-, incluso la forma del micrófono era la de Nosferatu, guiños constantes del de Massachusetts al horror en el séptimo arte.

Rob Zombie, Madrid, La Riviera

El homenaje al vampiro más clásico del celuloide prosiguió con la apertura del concierto a través de Teenage Nosferatu Pussy y una continuación arrolladora formada por Superbeast y Living Dead Girl, dos de las piezas angulares de su aclamado 'Hellbilly Deluxe'.

Todo encajaba dentro de la escaleta planeada por Zombie. A la que se sumaba el guitarrista John 5, robando protagonismo a través de sus multitudes cambios de look, siempre espectaculares y sorprendentes, un recurso ya utilizado en su etapa compartida con Marilyn Manson, de donde también ha desembarcado el gran batería Ginger Fish, cuya integridad física no peligra como junto al Reverendo.  

John 5 y Rob Zombie, Madrid

El set list forzó pequeños altibajos, en parte paliados porque la implicación de Zombie fue de menos a más, de casi no dirigirse al público hasta mezclarse con él, de un modo que nadie recuerda en La Riviera con ningún artista, llegando a aparecer entre las palmeras que están situadas en el centro de la sala como un soldado que toma una ensenada. Todo un acierto por su parte.

La parte negativa la ofreció un detalle que acompaña a Zombie a la hora de crear. Tiene arte, estilo y personalidad propia, pero le falta a veces enganchar y mantener el ritmo de forma constante, tanto en la música como en sus películas, donde su maestría a la hora de dirigir compite con algunas lagunas en los guiones.

El recuerdo a White Zombie estuvo patente con More Human Than Human y Thunder Kiss'65 como también a uno de sus referentes musicales, Alice Cooper, con la versión del School's Out dentro de una vorágine de temas que iban y venían, perdiendo y recuperando a la vez a parte del público que se debatía entre saltar de forma diabólica o evadirse entre los juegos de luces que manaban de los trajes de John 5.

Todo ello cambió con el sprint final compuesto por Dragula, el 'cover' setentero de Grand Funk Railroad con We're An American Band y como colofón un postrimero Scum Of The Earth que dejó con un buen sabor de boca a Madrid, pero con algo de apetito, con la sensación de que esta pesadilla visual y musical podría haber inquietado más.

sábado, 14 de julio de 2012

Déjame Entrar (Låt Den Rätte Komma In) -2008-

Recupero para el blog mis recomendaciones cinematográficas, presentando una pequeña joya del panorama europeo, bastante reciente, y que aborda el terror desde un prisma distinto, más tierno y dócil.

Sinopsis
Es una película sueca ambientada en la década de los 80, dentro de un barrio residencial de las afueras de Estocolmo, bajo un gélido invierno. En el colegio, Oskar, de 12 años, padece en silencio el acoso escolar de unos compañeros, sin testigos y sin un castigo que lo alivie.

La llegada de una misteriosa vecina, de su misma edad, pondrá fin a tanta soledad y sufrimiento, mientras se inicia en la población una etapa de dolor y duelo, con sucesivos y extraños asesinatos.


Crítica
La nieve es un fenómeno meteorológico que encaja plenamente con el terror: es frío, desolador y su tono contrasta con el color de la sangre. Un manto blanco que esconde los pecados.

El director Tomas Alfredson ha sabido adaptar el libro de John Ajvide Lindqvist para relatar un oscuro cuento de hadas donde dos niños aparentemente diferentes encuentran en su mutuo aislamiento social un punto en común para compartir una amistad.


Si algo tiene "Déjame Entrar" es la mezcla de sensaciones y géneros, que engancha y atrapa, todo ello servido a fuego lento para disfrutar por un lado de la ternura, la lealtad, la inocencia y el primer amor que se mezclan con la violencia, la venganza, el instinto de supervivencia y la crueldad, dentro de un mismo envase, frágil y sensible.


El peso del metraje recae sobre el dúo protagonista, formado por dos niños, cuyas miradas llenan la pantalla de sensaciones, llegando en ocasiones a sustituir los diálogos por gestos y roces. Poesía visual al servicio del espectador.

-.. ..- .-.. -.-. . ...   ... ..- . --- ... (Dulces sueños)

La cinta obtuvo el respaldo de crítica y público en los principales festivales de cine fantástico, tanto en el de Sitges como en el de San Sebastián o Málaga.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Mis películas: Cube, de Vincenzo Natali (1997)

Cube es una película canadiense dirigida en 1997 por Vincenzo Natali. Fue una de las agradables sorpresas del festival de cine fantástico de Sitges en 1998, en el que ya había triunfado otro film recomendado en este blog, Donnie Darko, en dicho certamen recibió los premios a mejor película y mejor guión, y el aplauso de la crítica y el público. Posteriormente se han realizado una secuela, en el 2002, y una precuela, 2004, que no llegaron al nivel de la original.

El film comienza electrizante, con una escena turbadora que hace de esta ópera prima de Natali una cinta de culto del cine de ciencia-ficción. Tras esta carta de presentación, la película nos va mostrando a seis personajes, el mismo número de caras que tiene un cubo, que despiertan dentro de un laberinto formado por habitáculos conectados entre sí.
Sin más decorados que los que ofrecen las propias paredes, Natali engancha al espectador y le asfixia en un universo claustrofóbico donde el sexteto protagonista va adentrándose en un universo extraño y confuso donde el tiempo juega en contra de los protagonistas a la vez que superan las originales mortales trampas escondidas. El director novel logra mediante planos inverosímiles, contrapicados o tomas cenitales otorgar profundidad a un atrezzo limitado.

Cube, Vincenzo Natali

Es una película coral, sin ningún actor de renombre, en el que cada uno de los seis personajes juega su rol, madurando a cada minuto que pasa y mostrando su verdadera identidad, lo que convierte a este film en un extraordinario ejercicio psicológico del ser humano, una especie de “Gran Hermano”, en el sentido orwelliano, para el espectador, donde el miedo, la desconfianza, la convivencia, la lealtad, las matemáticas o el liderazgo hacen de compañeros de viaje por el tortuoso entramado cúbico.

Cube

El éxito de esta cinta es que siendo una película de ciencia-ficción, no cae en efectismos baratos para sorprender, ni en explicaciones incoherentes para justificar ciertas preguntas, sino que intenta convencer con los diálogos, con la tensión de la trama y con la extraordinaria capacidad de entretener con tan pocos recursos y unos personajes que encajan y se oponen entre sí como las piezas de un cubo.

lunes, 6 de diciembre de 2010

¿Por qué llevas ese estúpido traje de conejo?, Donnie Darko (2001)

Donnie es un inteligente adolescente norteamericano que sufre visiones de un humano disfrazado de conejo que le anuncia el final del mundo. Tras salvarse de un accidente, que le hubiera causado su muerte, debido a la caída del motor de un avión sobre su habitación, Donnie comenzará a intensificar sus paranoias y contactos con el extraño conejo Frank.

Una cinta de culto realizada por un joven director
Richard Kelly, con apenas 26 años, dirigió esta película de presupuesto modesto gracias a la inestimable ayuda en la producción de Drew Barrymore, quien siempre creyó en este proyecto.

Estrenada poco después de los atentados del 11-S, no tuvo la respuesta esperada en el público, en parte por la temática y por la psicosis generada con los accidentes. Con el paso del tiempo se ha convertido en una película de culto. De hecho, en España es una de las cintas fetiches del festival de cine fantástico de Sitges, donde se ha exhibido en diversas ediciones.

El film está interpretado, como rostros más conocidos, por Jake Gyllenhaal, su hermana Maggie -quien interpreta el mismo papel en el metraje-, Drew Barrymore y un corto pero interesante papel de Patrick Swayze.

El complejo mundo de Donnie
Sin duda, es una guión difícil de entender: original, onírico, hipnótico, atractivo, simple en apariencia pero complicado en su conjunto. Combina con habilidad géneros, está ambientada en un entorno estudiantil por lo que puede parecer un film juvenil pero todo ello se mezcla con drama, algunas dosis de humor, y unos extraordinarios diálogos bajo un trasfondo metafísico y fantástico que trasladan al espectador al complejo e inquietante universo de Donnie.

Donnie Darko, Sitges,

La excepcional banda sonora
Aunque está dirigida en pleno siglo XXI, el director enmarcó, por decisión propia, la acción a finales de los 80, una licencia que sirve para deleitarnos con clásicos del pop de la época y de la emergente música gótica que se adaptan extraordinariamente bien a las escenas. Suenan temas como The Killing Moon de Echo & The Bunnymen, Notorious de Duran Duran, Love Will Tear Us Apart de Joy Division y en especial el grandioso Mad World de Gary Jules -la versión original era de Tears For Fears-, junto a la música ambiental compuesta por Michael Andrews.

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¿Por qué llevas ese estúpido traje de conejo?
Hay películas que se las recuerda por una imagen o un diálogo, Donnie Darko tiene muchas de ellas pero hay una en especial que la define: se trata de la escena del cine, mientras Gretchel duerme, y Donnie ve “Posesión Infernal” de Sam Raimi (curiosamente, otro film de culto) junto al conejo Frank en un cine de barrio vacío, para mirarle fijamente y preguntar: "¿Por qué llevas ese estúpido traje de conejo?"

28 días, 6 horas, 42 minutos, 12 segundos

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