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domingo, 6 de julio de 2025

Iron Maiden celebra 50 años muy heavys en el Metropolitano

 Dicen que a los 50 años llega la madurez de una persona, su plenitud personal y profesional, la estabilidad que siempre se desea. También aparecen los primeros achaques de edad y, a veces, una crisis psicológica por no haber logrado ciertos objetivos.

El grupo británico Iron Maiden nació en 1975. Por lo tanto, cumple medio siglo desde su creación. Son referentes absolutos del heavy-metal y de numerosos grupos. Junto a Steve Harris, sempiterno bajista y fundador de la banda londinense, han desfilado multitud de músicos y hasta 17 discos de estudio.

 El público ha ido a la par que la 'Doncella', a excepción de un pequeño porcentaje de relevo generacional. Es una afición fiel que ha crecido y va envejeciendo con Iron Maiden, con sus achaques de identidad, con sus crisis de edad, pero siempre escuchando buena música.

Aprovechando la cifra redonda, con las 50 velas en la tarta, el grupo ha querido hacer una de esas giras en las que rememorar tiempos pasados, donde parece que el tiempo se detiene al son de la misma melodía. Desde 'Iron Maiden', primer álbum, al 'Fear Of The Dark'. Es decir, solo iban a sonar temas compuestos hasta 1992. Un baño de juventud en el Metropolitano ante una audiencia madura. 

Iron Maiden + Avatar en el Estadio Metropolitano de Madrid, 5 de julio de 2025

El Estadio Metropolitano de Madrid abría sus puertas para una nueva cita con la 'Doncella', tan habituado ya al feudo del Atlético de Madrid como el propio Conor Gallagher. Antes de que los ingleses realizaran su particular aquelarre musical, el escenario saludaba a los suecos Avatar.

Avatar parece vivir en una contante actuación circense, con maquillaje, mimos y un aire a alegre cabaret. Es un cruce visual entre el personaje de 'El Cuervo', popularizado por Brandon Lee, KISS, King Diamond, Ghost o Marilyn Manson. Agitado, no mezclado. Musicalmente también beben de Machine Head, Sepultura e incluso fogonazos de Gamma Ray. 

Unas veces con un tono melódico y otra más gutural. Heavy metal con ramalazos de death, procedentes de la inagotable cantera musical de Göteborg, desde Ace Of Base hasta los propios Avatar, pasando por At The Gates, Dark Tranquility, Evergrey, In Flames o Hammerfall, entre otros. La formación escandinava arrancó con un pepino como Dance Devil Dance, sorprendieron con The Dirt I'm Buried In, tan heredera del pop sueco como un Ikea, y Madrid danzó con ellos hasta el Apocalipsis, mientras atronaba el Hail The Apocalypse.

Avatar Madrid
 La fórmula de Iron Maiden volvía a ser sencilla, y efectiva, como si el mundo volviera a estar en 1992 debatiéndose si disfrutar del Tour del Fear Of The Dark o de los Juegos Olímpicos de Barcelona, algo parecido a lo que le pasó al bueno de Bruce Dickinson cuando pudo ser olímpico como esgrimista. Y es que este hombre del Renacimiento moderno acumula habilidades como maestro cervecero, piloto de avión, historiador, esgrimista y... ¡cantante!

Bruce Dickinson ha sido el segundo, cuarto y es el primer cantante de Iron Maiden. Un galimatías numérico que se explica por el hecho de que Bruce sucedió a Paul Di' Anno, fallecido en 2024, y después relevó a Blaze Bayley, quien había reemplazado previamente a Bruce, en una etapa incomprendida por muchos fans con más luces que sombras, y eso que fue una fase oscura a nivel musical. Después de esos vaivenes como la voz de la 'Doncella', Bruce siempre ha demostrado ser el mejor, el hombre idóneo para cantar para Iron Maiden. 

 Y con esa voz tan personal, los Maiden empezaban a desempolvar los primeros temas del concierto, rescatados del fondo del armario, porque tanto Murders In The Rue Morgue, Wrathchild, Killers, con la primera aparición de la mascota Eddie sobre el escenario, o Phamtom Of The Opera son tan antiguas como poco habituales en los últimos repertorios de la 'Doncella'. Vieja escuela. Un buen epílogo donde Simon Dawson, batería sustituto de Nicko McBrain, pudiera mostrar las habilidades y ser examinado.


The Number Of The Beast asomaba en quinto lugar, o sexto si incluimos los acordes de The Ides Of March como apertura. Un número diabólico, el seis, para exhibir la interminable lista de éxitos de los británicos. El público movía las manos al unísono, creando un mar de brazos, y otras acompasaba con palmas. Entrega total. Comunión absoluta entre grupo y seguidores.

La música, la puesta en escena, con tres pantallas gigantes, el carisma de sus integrantes, empezando por el bajista Steve Harris, cuya adoración por el West Ham siempre está presente, máxime habiendo tocado en su estadio unos días antes, hacen de este grupo uno de los más grandes de la historia. ¿O es el más grande realmente?

La terna formada por The Clairvoyant, Powerslave, con una proyección de pirámides que casi nos llevaban al Calderón en metro, 2 Minutes To Midnight daban paso a otra de las sorpresas de esta gira, porque Rime Of The Ancient Mariner es compleja. Compleja por su extensión, por su texto de corte clásico y por los cambios de ritmo marca de la casa y cortesía de las cuerdas de Gers, Smith y Murray. Trece minutos de épica y megalomanía. Trece minutos de grandiosidad.


Si los jugadores de cartas siempre tienen un jugada maestra esperando, las grandes bandas tienen sus ases, aunque el resto de cartas estén a la altura. Run To The Hills, que da nombre a esta gira, Seventh Son Of A Seventh Son, The Trooper, con Bruce ondeando una bandera de España tras haber paseado la Union Jack, Hallowed Be Thy Name e Iron Maiden eran el repóquer decisivo, que no definitivo, pese a ser una jugada redonda.


Iron Maiden Madrid
Fotos publicadas por Iron Maiden en su cuenta @ironmaiden

La voz de Winston Churchill en su célebre discurso de la II Guerra Mundial anticipaba el único bis y un final de altos vuelos con Aces High y la imagen de un Spitfire sobrevolando los cielos, que no los del Metropolitano. La teatralidad alcanzaba máximas cotas con Fear Of The Dark, donde la oscuridad -con Bruce iluminando el escenario con un farol como si fuera un solitario personaje surgido de la pluma de Charles Dickens-  y una sola voz ahuyentaban al silencio en Madrid.

Fotos publicadas por Iron Maiden en su cuenta @ironmaiden

Ya solo quedaba Wasted Years como colofón, evidenciando que Iron Maiden no ha malgastado ninguno de sus 50 años recién cumplidos y que el medio siglo le sienta realmente bien, más maduro y siempre en lo alto de la cima.


martes, 18 de junio de 2024

Uriah Heep, Saxon y Judas Priest salen por la Puerta Grande de Vistalegre

Hay artistas o grupos de música que han pasado a la historia por sus canciones o su influencia en otras bandas. Solo algunos elegidos añaden más motivos para ser recordados, para ser emulados. Judas Priest es uno de sus nombres. 

Judas Priest, fundado en 1969 y cuyo nombre se debe a un tema de Bob Dylan, es uno de los grandes referentes del heavy-metal. A ellos debemos algunas de las canciones y riffs más característicos de este género musical. A ellos debemos que el cuero sea sinónimo de este género musical.

Rob Halford, cantante de la formación, es el primer artista que extendió la costumbre en el heavy-metal de vestirse con cuero negro sobre los escenarios. Una indumentaria que se adquiría en sex-shops y no en tiendas convencionales de ropa.

No es el único legado que le debemos a Halford, dado que en 1998 y durante una entrevista para la MTV confesaba su verdadera inclinación sexual. Una homosexualidad que había permanecido visible para su círculo cercano pero oculto para el resto del mundo, a la espera de encontrar el momento en el que "liberarse". 


Uriah Heep + Saxon + Judas Priest en la Palacio de Vistalegre de Madrid, 17 de junio de 2024

Decía Santiago Segura en la película 'El Día de la Bestia', donde interpretaba a un fanático del heavy-metal, que "era satánico y de Carabanchel". Homenajeando al personaje de la cinta de Álex de la Iglesia, el madrileño distrito de Carabanchel, que siempre ha estado ligado al rock y que tiene como referente a Rosendo Mercado, se tiñó de negro merced a la legión de seguidores que no se querían perder este aquelarre musical perpetrado por tres leyendas del rock británico en su versión más dura. 

Los londinenses Uriah Heep, cuya popularidad en los 70 era memorable, Saxon, abanderados de la célebre 'nueva ola del heavy metal británico' -etiqueta que comparten con Def Leppard y Iron Maiden-, y Judas Priest cerrando a esta 'Santísima Trinidad' del rock.

Uriah Heep saltaron al ruedo del Palacio de Vistalegre, también usada como Plaza de Toros, pronto y puntuales. El público todavía no había llegado a ocupar el coso taurino cuando tocaban los primeros acordes. Una faena redonda, a la que sorprendentemente acompañó un excelente sonido. Un mal endémico que padece la Plaza de Vistalegre y que sufrirían los otros dos espadas de la noche.

Con apenas ocho temas, desde Save Me Tonight a Easy Livin', mostraron el amplio abanico de estilos musicales dentro del rock, con un tono psicodélico y progresivo marca de la casa.

El objetivo de cualquier grupo telonero es el de abrir para la banda principal y 'calentar' a los seguidores. En definitiva, subir la temperatura. El termómetro de la Plaza de Toros se elevó a lo más alto con la descarga de Saxon. Académica, de heavy-metal añejo y con denominación de origen. Solo falló el sonido, unas veces el micro estaba bajas y otras reverberaba la acústica. Madrid estaba a sus pies y ellos empeñados en llevar a la ciudad a los infiernos a lomos de una moto.

 Rob Halford posee una de las más admirables voces dentro del rock. Los tonos agudos de Halford son parte de la historia del 'heavy-metal' y a sus 72 años siguen en plena forma. Tan generoso quiso estar Vistalegre que a veces sus paredes devolvían esa voz, confundiendo y desluciendo el espectáculo, como si fuera una pelota lanzada contra la pared.

Pese a este contratiempo que tuvo Judas durante su descarga en Madrid, el grupo, y en especial su cantante, se lucieron. Apareció Rob Halford ataviado con una chaqueta plateada que alternaría con su mítica 'chupa' de cuero con tachuelas y una americana dorada. Como si de unos Juegos Olímpicos se tratara, Rob se iba colgando la plata y el oro, sucesivamente.

Judas tenía ganas de mostrar toda su artillería y disponía de poco tiempo para exhibirla. 18 temas correspondientes a 10 discos, alternando clásicos como Rob Halford alternaba su vestimenta. You've Got Another Thing Comin', Breaking The Law, que hasta tiene el privilegio de aparecer en un capítulo de los SImpsons, y Love Bites se entremezclaban con algunos de los tema del último trabajo 'Invincible Shield'. aunque en Madrid no asomara el maravilloso Crown Of Horns.


Sinner y Turbo Lover, eran las más celebradas y coreadas, mención aparte para Painkiller, un tema que está en cualquier listado de mejores temas de la historia del metal. Lo tiene todo y Rob lo da todo. al igual que el resto del grupo, y aunque Ian Hill permanezca en un segundo plano, como rechazando el protagonismo. Solo la maldita acústica de Carabanchel rompía algo la armonía.


El podio final estaba formado por Electric Eye, Hell Bent For Leather, incluyendo una motorizada aparición en el escenario sobre una flamante Harley-Davidson, y Living After Midnight, la cual anunciaba que iban a dar las doce campanadas después de haber vivido una maratoniana jornada de vieja escuela de rock, de la que se siguen dando clases magistrales aunque falte un relevo en las aulas.


lunes, 29 de enero de 2024

Blaze Bayley rememora con una gira su etapa en Iron Maiden

 Pocas bandas tienen la universal presencia de los británicos Iron Maiden. No solo en el plano musical, donde su influencia es legendaria, sino también fuera de los escenarios, siendo su imagen e iconografía sus señas de identidad para una legión de seguidores que llevan escuchando a la 'Doncella de Hierro' desde 1975.

Tres personas han llevado la voz cantante de los Maiden; Paul Di'Anno lo hizo desde 1978 y 1981; Bruce Dickinson tomó el relevo de Paul y sigue siendo en la actualidad el 'frontman' del grupo. Pero por espacio de seis años, desde 1993-99 un 'desconocido' Blaze Bayley, procedente del grupo Wolfsbane, tuvo la responsabilidad de sustituir a Dickinson, quien quería relanzar su carrera en solitario en esa década de los 90 y cuya situación en la banda no era tan idílica, más desmotivado y con tiranteces en su relación con Steve Harris, bajista y líder de la formación. 

Iron Maiden estaba en la cumbre en aquel momento.

Sustituir a un ídolo de masas no es fácil. Ejercer de cantante en el grupo cabecera del 'heavy metal' no iba a ser fácil. Relevar a una de las mejores voces del rock nunca fue fácil. Soportar la crítica de los tabloides ingleses y de algunos seguidores no iba a ser sencillo. 

Bayley aterrizaba en Iron Maiden tras haberse publicado 'Fear Of The Dark' (1992) con Dickinson. O lo que es lo mismo, tercer álbum que era número 1 en las listas del Reino Unido para la banda. Nunca un título de un disco parecía tan apropiado porque tras la luz podía venir una temida oscuridad.

 

La etapa de Bayley al frente de Maiden fue tremendamente profesional y sincera. Nunca quiso ser la estrella del grupo, porque no lo era; nunca quiso hacer a olvidar a Bruce, porque no podría. Trató de dejar su sello en la banda con su personal estilo de voz. Y así lo hizo, aunque no se libraría de las críticas ni de las sombras del pasado que llegaban hasta el futuro.

Dos fueron los discos en los que participó. 'The X Factor' (1995), con una de las portadas más oscuras del grupo, que también empapó de esa atmósfera al álbum, y 'Virtual XI' (1998), undécimo disco de Maiden, lo que sirvió para que Harris homenajeara su otra pasión: el fútbol, presente en la portada y en el libreto interior, donde parte del plantel del West Ham, club favorito del bajista, y una selección de importantes jugadores de aquel entonces, compartían espacio con los Maiden en un once atípico donde futbolistas internacionales como Stuart Pearce, Paul Gascoigne, Ian Wright, todos ellos ingleses, junto a Patrick Vieira (Francia), Marc Overmars (Países Bajos) y el 'Tino' Asprilla (Colombia) se codeaban con Blaze Bayley y el resto de los Maiden. 


Blaze Bayley + Absolva en la Sala Moby Dick, 28 de enero de 2024

El cantante británico llegaba a Madrid tras haber iniciado en Barcelona una gira europea con la que repasar su época con Iron Maiden, de la que se cumplen tres décadas, aderezado con algunos cortes de su carrera personal. Para este tour llegaba acompañado de sus compatriotas de Absolva. Formación de Mánchester que practican un heavy metal melódico.

Absolva dejó una gran imagen con su actuación. La pequeña pero coqueta Sala Moby Dick contaba con un lleno absoluto. Un mar de camisetas negras bañadas por las luces rojas del local.

Curiosamente, con el paso del tiempo, estos dos discos en los que participó Blaze aportando su voz han ido ganando incondicionales. Algunos de los temas han pasado del ostracismo a ser parte del repertorio habitual de los últimos conciertos de los Maiden, donde Bruce Dickinson las ha adaptado a su timbre.

A la hora pactada, Blaze subía al reducido escenario junto a los componentes de Absolva para iniciar ese repaso a sus seis años con los Maiden. Una etapa que merece un documental para reflejar este sueño incompleto de un cantante que pasó de jugar en segunda división a ser titular en la Champions, de cantar en salas pequeñas a ser cabeza de cartel en festivales en cualquier lugar del planeta. Del barro al estrellato para regresar al barro.

Blaze empezó con el mismo orden del 'X Factor'. Un disco que se está convirtiendo en una obra de culto y que tiene un sonido más oscuro y denso, pero que cuenta con introducciones muy acústicas y estribillos muy coreables. Lord Of The Flies, con letra basada en la novela 'El señor de las moscas', de William Golding, y Sign Of The Cross, inspirada en la obra de 'El nombre de la rosa', de Umberto Eco, evidenciaban el gran estado de la voz de Blaze, que no físico, y el buen papel de sus compañeros de viaje con el resto de instrumentos.

Entrada del 'X Factour' de 1995 firmada por Blaze Bayley

Judgement Of Heaven y Fortunes Of War cerraban la fase del 'X Factor'. Blaze aprovechó para intercalar un tema casi inédito de Maiden, como Virus, y canciones propias, donde brilló Warrior. Tras este interludio, el quinteto tocaba When Two Worlds Collide. Ya no había marcha atrás a este repaso musical. The Clansman se mostraba como lo que es: un himno. Un guiño al 'Braveheart' de Mel Gibson que sonaba perfecto y compacto. Desde Madrid a Escocia de la mano y la voz de Blaze Bayley.

Blaze habló sobre la Guerra de las Malvinas como preludio al Como Estais Amigos, escrito acerca de la sinrazón de la guerra y de este conflicto bélico entre Argentina y el Reino Unido de 1982.  

Man On The Edge y Futureal ponían la guinda a este honesto repaso y justa reivindicación de Blaze sobre su aportación al heavy metal y, en particular, a Iron Maiden. Una etapa que en su momento pasó con un tono gris, casi metalizado, y que poco a poco se ha ido poniendo el foco sobre ella, dejando al borde la oscuridad.


jueves, 14 de julio de 2016

Iron Maiden reescribe su nombre en el libro de las leyendas

Iron Maiden se ha convertido en una especie rara dentro del panorama musical internacional. La formación británica lleva 40 años paseando orgullosamente su nombre por los escenarios de todo el planeta, sin recurrir a los viejos éxitos por decreto. Sin dar la impresión de necesitar un gira para recuperar antiguas sensaciones porque las ideas se han estancado. Sin reunir a glorias pasadas para aparentar que nada ha cambiado, cuando todo es distinto. Sin la obligación de editar un disco o publicar unos grandes éxitos para hacer caja.

La 'Doncella de hierro' ha grabado su decimosexto trabajo tras cinco años de silencio. Un lapso de tiempo que se ha hecho eterno para su legión de seguidores, pero que ha merecido la pena dado el resultado final.

'The Book Of Souls' no es un disco cualquiera. Ni siquiera uno más. El sexteto ha escrito una de sus obras más redondas. Un cautivador álbum compuesto por unos músicos sexagenarios que llevan décadas compartiendo shows y glorificando el nombre del heavy metal.

Iron Maiden, Book Of Souls,

Iron Maiden. Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid

The Raven Age fueron los encargados de telonear a Iron Maiden. Se trata de una formación inglesa de reciente creación que practica un metal melódico y que cuenta en sus filas con George Harris, hijo del bajista de los Maiden.

A pesar del aval de Steve Harris, el novel grupo ni desmereció la oportunidad ni pareció estar en la cita gracias al apellido. Es más, dejó gratas sensaciones en su puesta de largo en la capital española.


Un abarrotado Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid recibió al combo británico con el mismo calor que emanaba el alquitrán de la cercana calle Goya, víctima, como el sufrido público, de los excesos de temperatura del verano madrileño.

El magnetismo de Iron Maiden es tremendamente poderoso, propio de uno de los grandes mitos del rock. Un Olimpo privilegiado donde llevan un tiempo instalados, con trono en propiedad y vistas al resto de la humanidad.

El denominado como Dia del rock no pudo tener mejores anfitriones. Los Maiden lucieron su clásica puesta en escena con un decorado que envidiaría el propio productor de cine De Laurentiis y que en esta ocasión nos remontaba a la época precolombina, a un cruce entre la cultura maya y azteca, en uno de esos paseos por la historia que nos tiene acostumbrado la dupla Bruce Dickinson y Steve Harris, los cuales se mostraban tremendamente motivados, sin excesivo contacto entre ellos, pero con gran química con la grada, en especial el cantante, quien no paraba de brincar, moverse e incitar a la gente a seguir su contagioso y eléctrico ritmo.

Igualmente animado estaba Nicko McBrain, al que las cámaras instaladas junto a su semioculto set de batería dedicaban numerosas imágenes, constatando que sigue con la misma actitud juvenil y desenfadada.

Iron Maiden, Madrid, Book Of Souls, Palacio de los Deportes,

Si el mayor miedo de una banda consolidada es la recepción que pueda tener su último trabajo, pronto palparon que la audiencia no solo había aprendido la letra sino hasta la melodía de los solos y acordes de los grandes pasajes que tiene el 'Book Of Souls', interpretados majestuosamente por la terna de guitarras formadas por Dave Murray, Adrian Smith y Janick Gers, quien pasó de estar ausente a dedicar muchos gestos de complicidad con las primeras filas.

La nefasta acústica del Pabellón era el único impedimento para que los Maiden rozaran la matrícula de honor. Un contratiempo ajeno a los británicos y que sigue condicionando a cualquier estrella que pisa el parqué madrileño.


Después de una buena ración del último disco, con seis canciones, incluyendo el tema dedicado al difunto actor Robin Williams y que toma el bonito nombre de Tears Of A Clown, el grupo rejuveneció unos cuantos años para rescatar tres de sus himnos más representativos, consiguiendo implicar incluso al 'alma' más escéptica.

El dúo formado por Hallowed Be Thy Name y Fear Of The Dark, cantadas ambas a coro por el auditorio, dio paso a la homónima Iron Maiden. La sintonía para entonces era total entre grupo y público. Una alianza que sellaba la mascota Eddie con su habitual aparición, siempre teatral y circense, siempre espectacular.



La caja de los truenos se había abierto y no había modo de silenciarla. Llegaba el tramo final con otro de los cortes más célebres, The Number Of The Beast, y dos menos habituales, o no tan asiduas en el repertorio, pero igualmente bien recibidas, Blood Brothers, haciendo hincapié en que lo que nos une es más que lo que nos separa, y Wasted Years como colofón, evidenciando que Iron Maiden no han malgastado el tiempo, que lo han invertido en ellos mismos y en nosotros, para que disfrutemos de su gigantesca figura, la de una de las mayores leyendas del rock.

lunes, 22 de febrero de 2016

Mis diez canciones favoritas sobre fútbol

El fútbol y la música tienen en común emocionar y reunir a grandes cantidades de público alrededor suyo. Por eso, me he propuesto presentar mis diez canciones favoritas que traten en su letra sobre el fútbol, por eso no incluiré ni himnos de clubes, ni cánticos habituales de las gradas de los estadios o canciones que todos relacionamos con el fútbol pero que en su contenido no se hable de él, como el You'll Never Walk Alone, el Dale Cavese  y un largo etcétera.

Camisetas de fútbol,

1. Slade - Give Us A Goal (1977)
Uno de los grupos referentes en la música glam y que el tiempo ha reconocido su influencia, -en grupos sobre KISS o Twisted Sister-, escribió un tema en 1977 sobre el gol con un videoclip en el que aparecían ataviados con bufandas y cantando entre hinchas en el estadio del Brighton & Hove Albion, quien jugaba ese día ante el Burnley.

Los británicos Slade no solo nos dejaron este futbolero 'Danos un gol', sino que su célebre Cum On Feel the Noize se ha popularizado entre los hinchas del mundo del fútbol como parte del repertorio habitual.

The Mission, camiseta, Wayne Hussey,

2. The Mission - Draped In Red (2007)
Wayne Hussey, además de ser un referente en la música gótica -primero como miembro y guitarrista en The Sisters Of Mercy y más tarde como fundador y cantante en de The Mission-, es un enamorado del fútbol, concretamente del Liverpool.

En el disco 'God Is A Bullet' (2007) dejó patente su pasión por el equipo 'red' con Draped In Red, cuya letra empieza con un "Two five zero five zero five", 250505, o lo que es lo mismo, el 25 de mayo de 2005, la fecha en la que el Liverpool logró con Rafa Benítez la Champions en los penaltis ante el Milan en Estambul, tras igualar un 0-3 con el que se cerró el primer acto, en uno de los desenlaces más espectaculares del fútbol moderno.

3. Iron Maiden - Weekend Warrior (1992) 
Los también británicos Iron Maiden siempre ha tenido una estrecha relación con el balompié. El bajista Steve Harris es un apasionado del fútbol y del West Ham United, exhibiendo los colores granate y celeste tanto en los conciertos como en sus discos a través de ese juego de palabras que es 'Up The Irons', un grito que sirve para animar al grupo musical como al club, conocidos como los 'Irons'.

También hay un guiño más directo al West Ham en otros trabajos como el 'Somewhere In Time' o el 'Virtual XI', undécimo disco de la formación y que terminó siendo un homenaje al fútbol.

Las tragedias ocurridas en los estadios durante la década de los 80 debido al auge de la violencia por parte de los grupos ultras hicieron tambalear la seguridad en el deporte. Heysel, en 1985, fue el detonante de muchos cambios y de una concienciación social de la cual también Harris tomó nota al escribir en 1992, para el álbum 'Fear Of The Dark', junto a Janick y Gers, sobre la mentalidad agresiva de estos hooligans a los que bautizan como 'guerreros de fin de semana'.

Iron Maiden, West Ham, Up The Irons
Iron Maiden posando con parte de la plantilla del West Ham United

4. Die Toten Hosen - Bayern (2000)
Al igual que Iron Maiden, los alemanes Die Toten Hosen también se identifican con una institución deportiva a la que incluso han apoyado económicamente y llegado a patrocinar, ese equipo es el Fortuna Dusseldorf. 

Su devoción por los colores rojiblancos son notorios en muchos videoclips, como Tage Wie Diese, al igual que también lo son sus odios futbolísticos, fobias que se hacían públicas en el año 2000 con la arriesgada canción Bayern, en la cual no ocultan su manía al equipo más popular de Alemania.

"Quiero decir, si tuviera 20 años y fuera supertanlentoso
y el Real Madrid ya me hubiera llamado,
y los jóvenes del Manchester,
si también hubiera jugado ya para Alemania
y estuviera mentalmente muy bien a tope
y Uli Höness estuviera detrás de mi"

"No abriría mi puerta,
Por que a mi no se me ocurriría ir con gente como la del Bayern"

"No tengo nada contra Múnich
Solo que nunca iría al Bayern"


Die Toten Hosen, Fortuna Dusseldorf,

5. Edoardo Bennato & Gianna Nannini - Un' Estate Italiana (1989)
El dúo formado por los canta autores italianos Edoardo Bennato y Gianna Nannini interpretaron el tema principal del Mundial de Italia de 1990. Se trataba de una canción alegre, muy pop y con el deseo de que se celebraran muchos goles bajo la noche estrellada de un verano italiano que vio coronar a Alemania Federal frente a la Argentina de Maradona por 1-0, un resultado que terminó siendo muy habitual en este Mundial tan escaso de goles.

6. New Order - World In Motion (1989)
New Order fue la formación surgida en Manchester tras la disolución de Joy Division por el fallecimiento de Ian Curtis. Los New Order quisieron también mostrar su apoyo a la selección inglesa para el campeonato de Italia'90, donde los 'pross' eran uno de los favoritos al torneo.

Algunas de las estrellas de aquel plantel -como Paul Gascoigne, John Barnes o Peter Beardsley- asomaban en el vídeo promocional donde se repetía varias veces y con orgullo "We're playing for England". Quedaron cuartos en aquella cita. La mejor clasificación nunca obtenida desde 1966. Un papel digno, pero por debajo de las expectativas de una de las mejores generaciones de fútbol británico de las últimas décadas.
 
7. The Lightning Seeds - Three Lions (1996)
Inglaterra ejercía de anfitrión en la Eurocopa de 1996, tres décadas después de haber sido sede de una Copa del Mundo, por ello el lema utilizado era el del "fútbol vuelve a casa".

El grupo inglés The Lightning Seeds se juntó con los humoristas Baddiel & Skinner para hacer un tema pegadizo que repasaba los éxitos y fracasos de la selección nacional, conocida como los tres leones, relatando las acciones de Moore, Banks Lineker..., las cuales se entremezclaban tanto en el texto como en las imágenes del vídeoclip.


8. Andrés Calamaro - Maradona (1999)
Para muchos, entre los que me incluyo, Diego Armando Maradona es el mejor jugador de la historia. La admiración por el '10' se ha trasladado también a la música donde distintos artistas han rendido su particular tributo al astro argentino.

De todos esos temas me quedo con el que escribió Andrés Calamaro. El artista argentino es un seguidor acérrimo del fútbol, como se puede apreciar en otros títulos tan futboleros como Estadio Azteca -el monumental estadio mexicano- u Otro Amor en Avellaneda, dedicado al Club Atlético Independiente, uno de los cinco grandes del fútbol en Argentina.

9. Queen - We Are The Champions (1977)
Es sin duda la melodía con la que más se relaciona en el deporte a los ganadores. Fue escrita por Freddy Mercury, según argumentan algunas fuentes, para el Manchester United. Si bien, ninguno de los miembros de Queen mostró nunca abiertamente sus gustos futbolísticos.

Este éxito de Queen suena desde la temporada 2001-02 cuando se entrega el título al campeón de la Champions, que es justo lo que trata de describir la letra, esa sensación indescriptible de ser campeones. Un trofeo que levantó el propio United en 2007, para júbilo de aquellos que pensaban que así se cerraba el círculo que existió entre los 'diablos rojos' y el cantante.


10. Los Porretas - La Del Fútbol
En lengua española se han escrito varios temas acerca del fútbol, desde la italiana Rita Pavone a Ska-P, pasando por La Mosca Tse-Tse, Manu Chao, Los Fabulosos Cadillacs, Molotov, Bersuit Vergarabat y un largo etcétera. Pero no voy a elegir a ninguno de ellos.

Voy a terminar con un grupo de mi ciudad, concretamente del distrito de Hortaleza, y que relata de un modo muy alegre lo que es disfrutar el fútbol desde el graderío como un entretenimiento más. Ese debería ser el espíritu con el vivir el fútbol.

"Y con mi bota de vino y mi bocata de salchichón, nos vamos a ver el furbol como Dios está mandao".

viernes, 4 de diciembre de 2015

Rock y fútbol: Las pasiones futbolísticas de los músicos

El rock y el fútbol son dos tipos de entretenimientos que mueven grandes masas de público y que no solo coinciden cuando comparten un mismo espacio, como las veces que se usa un estadio como recinto, sino también cuando algún deportista declara su pasión por algún grupo o cuando algún músico muestra su amor por unos colores.

Terry Butcher, David De Gea, Slaven Bilic, Daniel Agger, Germán Burgos, Tomáš Rosický o Petr Cech son algunos de los jugadores con gustos rockeros, también palpable era la devoción del alcalaíno Manolo Alfaro, el cual mostraba una camiseta de AC/DC cuando marcaba para el Hércules o el argentino Dario Dubois, quien salía con la cara pintada al césped como un cantante de black metal.

Reconocer ciertos amores futbolísticos es complicado porque puede hacer perder seguidores, por eso no siempre es fácil mostrar públicamente los gustos. Estos son los 'valientes' que se enfundaron la camiseta de su querido club.

Rock, gol, fútbol, guitarra,
El bajista de la banda inglesa de heavy metal jugó en las divisiones inferiores del conjunto londinense. Los colores granates y celestes de los 'hammers' son habituales en la indumentaria de Harris, así como distintos homenajes en cada disco, en especial el álbum 'Virtual XI', donde aparecían entremezclados los componentes del grupo en una foto junto a la plantilla del equipo o en la portada del 'Somewhere In Time', en la cual el West Ham United se imponía al Arsenal en una imaginada goleada futura ante uno de sus rivales en la capital.

    Elton John además de ser aficionado del modesto Watford inglés, se convirtió en presidente de la institución, logrando que pasaran de disputar la cuarta división a ser equipo de Primera y plantarse en una final de F.A. Cup. En su honor, uno de los graderíos del estadio Vicarage Road lleva su nombre.
    Al igual que Iron Maiden, los Sabbath son otro de los referentes de la historia del heavy metal. El histórico grupo surgido en Birmingham tiene a Ozzy Osbourne como uno de sus miembros más distinguidos y al ex bajista Geezer Butler, también natural de Birmingham, como dos de los más reconocidos seguidores de los 'villanos'.

    •  AC/DC, entre Newcastle y Rangers
    El combo australiano tiene disparidad en cuanto a gustos futbolísticos. Por un lado, Brian Johnson, que reemplazó al difunto Bon Scott al micrófono, profesa su admiración por el Newcastle, mientras que los hermanos Young, Angus y Malcom, se decantan por su ascendencia y escocesa y de ahí su nexo con el Rangers de Glasgow.

    El líder de la formación de hard rock The Cult reconoció en una entrevista su simpatía por los 'toffees', aunque especificó que no es un gran fanático ni al Everton ni al fútbol.

    •  The Beatles y el fútbol
    De todos los miembros de los Beatles, Paul fue el único que mostró más claramente su inclinación hacia los tonos azules que a los rojos dentro de esa amistosa rivalidad que divide la ciudad de Liverpool.

    WBA, West Bromwich Albion,Si bien, John Lennon hizo que un dibujo suyo hecho con once años sobre el único gol de la final de F.A. Cup entre Newcastle y Arsenal de 1952 se convirtiera en parte de la portada del 'Wall And Bridges' (1974).

    El guitarrista y cantautor inglés con pasado en formaciones como Yardbirds y Cream apareció en la contraportada de 'Backless' con una bufanda del WBA.

    Wolverhampton, Wolves,Otro mito eterno del rock, como Robert Plant, voz de Led Zeppelin es hincha del Wolverhampton, uno de los acérrimos rivales del West Bromwich Albion.

    • Deep Purple, entre QPR y Arsenal
    Hablando de leyendas del metal, hay que mencionar a Deep Purple y a dos de sus grandes pilares, Roger Glover e Ian Gillan, quienes difieren sus funciones en la banda y en sus clubes de fútbol, siendo Arsenal y QPR sus respectivos amores.

    • Who, Pink Floyd y Rolling Stones, unidos por los cañones del Arsenal
    Roger Daltrey, de los Who, junto a David Gilmour -Pink Floyd- y Roger Waters, antiguo componente de los Pink Floyd, comparten, además de un lugar en el Olimpo del rock, los colores rojiblancos del Arsenal. A ellos se suma otra leyenda de la música como Mick Jagger, habitual en el Emirates cuando las giras interminables de los Rolling Stones se lo permite.

    El fútbol para Pink Floyd ocupa un lugar tan importante como para Iron Maiden y es que ambas formaciones coinciden en su fervor por el balón y el placer de disputar partidos durante sus respectivas giras.

    •  Pete Doherty, QPR
    El 'enfant terrible' de la música británica tiene entre otras adicciones la de la equipación blanquiazul del QPR londinense. El fundador del combo indie The Libertines incluso llegó a dedicar un tema al delantero Charlie Austin.

    • Def Leppard, en la cuna del fútbol
    El quinteto no tiene unanimidad a la hora de enfundarse la bufanda del equipo. Se debaten entre dos de los clubes de Sheffield, ciudad que vio nacer el fútbol: Sheffield Wednesday y Sheffield United

    El guitarrista Rick Savage jugó en las divisiones inferiores del United, a pesar de su predilección por el Wednesday. Mientras que el cantante Joe Elliot es seguidor del United.

    En el único apartado donde los hermanos Gallagher, Liam y Noel, no se peleaban era a la hora de defender los colores celestes del Manchester City. El proyecto musical de ambos, Oasis, tuvo el privilegio de tocar en los mejores escenarios del planeta, incluyendo dos de los estadios que sirvieron de casa para los 'citizens', tanto Maine Road como el City of Manchester Stadium, actualmente conocido como Etihad.

    • Damon Albarn (Blur)
     La batalla por llegar a la cima del brit-pop siempre estuvo comandada por Oasis y Blur, liderado por Damon Albarn, quien también difería de los hermanos Gallagher sobre los gustos futbolísticos. Albarn, que además de líder de Blur fue uno de los precursores de la banda virtual Gorillaz, es un acérrimo hincha del Chelsea.
    El cantante Rod Stewart es el principal abanderado del Celtic, pero no el único. Al compositor británico se le unen dos de las bandas más famosas de Glasgow, Gun y Simple Minds, en este triángulo de fans rockeros de los 'bhoys'.

    Las raíces irlandesas del Celtic hace pensar que Bono, de U2, esté también en la lista de aficionados de honor verdiblancos.

    Pocos países en el mundo tienen la pasión por el fútbol que posee Brasil. Por ello, su mayor exponente dentro la música más extrema, Sepultura, no era de extrañar que tuvieran guiños con el deporte.  De hecho, una pequeña parte del merchandising del grupo de metal era amarillo y verde, en vez del habitual negro, a imagen y semejanza de la camiseta de la selección de fútbol.

    Además, los dos hermanos Cavalera, Igor y Max, son 'torcedores' del equipo más verde de Sao Paulo, el Palmeiras. Una devoción que ha terminado contagiado al estadounidense Mike Patton, cantante de Faith No More.

    Pero no todos los miembros de Sepultura han sido incondicionales de Palmeiras, Paulo Jr sigue a Atlético Mineiro y Andreas Kisser es hincha de Sao Paulo.

    • St. Pauli es sinónimo de rock
    St. Pauli, Hamburgo, Sankt Pauli, La idiosincrasia del St Pauli, con su ideología antirracista y progresista, ha despertado muchas simpatías en el rock, con el que guarda muchos vínculos, empezando por la música que suena en el estadio -Hells Bells de AC/DC cuando saltan al campo o Song 2 de Blur cuando anotan- y terminando por la nómina de bandas relacionadas directa o indirectamente con la entidad hamburguesa.

    Los noruegos Turbonegro variaron su célebre I Got Erection para usarlo como himno oficioso del St. Pauli, mientras que los reyes del punk, Bad Religion, nunca ocultaron su debilidad por el conjunto marrón. Una sensación compartida por los alemanes Guano Apes, cuya cantante suele lucir la calavera que los identifica, y también por Die Ärzte o Helloween, naturales de Hamburgo y en cuya última gira lucía una bandera pirata rumbo a los camerinos.

    Otro gran enamorado del St. Pauli es el 'frontman' Andrew Eldritch, quien en muchos de los tours de Sisters Of Mercy exhibió algunos de los símbolos relacionados con el equipo del barrio rojo.

    •  Wayne Hussey, Sisters Of Mercy & The Mission
    Andrew no era el único miembro del grupo gótico Sisters Of Mercy entusiasta del balón. Wayne Hussey, guitarrista con los Sisters y más tarde fundador -y cantante- de The Mission llegó a dedicar al Liverpool el tema Draped In Red tras la sufrida consecución de la Champions en 2005 ante el Milan. 

    •  Die Toten Hosen y Fortuna Düsseldorf
    Die Toten Hosen, Fortuna Dusseldorf,Es una de las relaciones más íntimas que se pueden encontrar entre un grupo musical y un club de fútbol. Los 'Hosen' son una de las bandas de punk más famosas y exitosas en Alemania. Su vínculo con el Fortuna es tan estrecho que llegaron a esponsorizar al equipo cuando sufrió una de sus múltiples bancarrotas.

    Campino, cantante y uno de los ideólogos del combo, tampoco esconde sus fobias futbolísticas, las cuales quedan demostradas a través de la canción Bayern, dedicada al conjunto bávaro o sus filias, como en el vídeo Tage Wie Diese, el cual se canta en las gradas de Düsseldorf.

    Si hubiera que situar un podio con los tres músicos más apegados a un balón, no habría duda de que uno de los tres puestos estaría ocupado por Bob Marley. La imagen del jamaicano golpeando un esférico eran tan habitual en su vida como las rastas que siempre lo acompañaron en su pelo. De hecho, un pisotón durante un partido fue el inicio del precipitado fin del mayor icono que ha tenido nunca el reggae.

    • Tarja Turunen
    El idilio de la soprano finlandesa, excantante del grupo de metal sinfónico Nightwish, con San Lorenzo de Almagro sorprende por la lejanía de Karelia, ciudad natal de Tarja, con Buenos Aires pero se explica por la relación amorosa de la escandinava con el argentino Marcelo Cabuli, el cual le propagó su amor por el ciclón de Boedo.
    • El panorama en la música en español
    Al igual que la mayor parte de la población, Barcelona y Real Madrid copan los gustos de la mayoría de músicos españoles. Manolo Escobar, David Bisbal, Joan Manuel Serrat, Lluis Llach, Josep Carreras, Estopa... son barcelonistas; mientras que Plácido Domingo, Alejandro Sanz, José Mercé, Julio Iglesias... son madridistas, al igual que el argentino Andrés Calamaro, quien tiene un cariño por los merengues y un amor más fuerte por Independiente.

    Joaquín Sabina, Rosendo Mercado, Robe Iniesta (Extremoduro) son algunos de los colchoneros confesos, mientras que Platero y Tú, Negu Gorriak y la mayor parte del denominado rock radical vasco son hinchas del Athletic.

    Otros dos grandes grupos de rock de habla hispana, como Ska-P, Los Suaves y Reincidentes, proclaman sus amores por Rayo, Deportivo de La Coruña y Real Betis, respectivamente, rompiendo esta supremacía que poseen los cuatro grandes de la Liga.

    Real Madrid: Julio Iglesias, José Mercé, Plácido Domingo, Alejandro Sanz, Miguel Bosé, Sergio Dalma.

    Barcelona: David Bisbal, Josep Carreras, Joan Manuel Serrat, Lluis Llach, Estopa, Love Of Lesbian, Los Planetas y el fallecido Pau Donés (Jarabe de Palo).

    Atlético de Madrid: Joaquín Sabina, Leiva, Dani Martín (El Canto del Loco), Rosendo, Carlos Jean, Alaska, Antonio Carmona y Robe Iniesta (Extremoduro).

    Betis: Reincidentes, Alejandro Sanz (que también se declaró simpatizante del Real Madrid), Beret, José Manuel Soto.

    Sevilla: Silvio Fernández, El Arrebato y el Sevilla (Mojinos Escozíos)

    Málaga: Pablo Alborán, Pablo López.

    Deportivo: Los Suaves (Yosi).

    Rayo Vallecano: Ska-P

    Athletic: Platero y Tú (Fito), Negu Gorriak-Kortatu (Fermín Muguruza)

    Real Sociedad: Mikel Erentxun (Duncan Dhu), La Oreja de Van Gogh).

    Celta: Siniestro Total, los Piratas.

    Real Zaragoza: Kase.O (Violadores del Verso)
       
    Aunque nunca se ha catalogado a Freddie Mercury como excesivamente futbolero, así como Brian May se sabe que tiene un equipo amateur, Mercury escribió el considerado por muchos como el himno entre los himnos del deporte rey, el que une a la afición con la plantilla en la celebración.

    Champions League, Liga de Campeones,We Are The Champions fue publicado en 1977 para el álbum 'News Of The World', para sorpresa de muchos, que lo veían como una reivindicación sexual, se baraja la posibilidad de que Mercury sí hubiera compuesto el tema pensando en el fútbol, es más, estaría dirigido al Manchester United.

    Desde 2002, en el triunfo del Real Madrid sobre el Bayer Leverkusen en la Liga de Campeones, se viene incluyendo este tema de Queen como banda sonora para el equipo que levanta la 'orejona'. Es una canción que ha terminado siendo utilizado por muchos clubes, e incluso por la FIFA en el Mundial de 1994, como sinónimo de victoria y como el mejor ejemplo de unión entre el rock y el fútbol.

    domingo, 2 de junio de 2013

    Iron Maiden luce sobre las sombras del Sonisphere 2013

    El Sonisphere es un festival de música nacido en 2009 con la idea de ofrecer un cartel que se celebrara cada semana, durante la primavera y el verano, en lugares distintos de Europa. La primera edición fue acogida en seis puntos del continente: Países Bajos, Alemania, Suecia, Finlandia, Inglaterra y España -único país que siempre ha sido sede-.

    Sonisphere 2013
    Las puertas se abrieron en el auditorio Miguel Ríos de Rivas a las 15 horas para empezar con las descargas de los siguientes grupos: Voodoo Six, October File, Red Fang y los riojanos Tierra Santa, quienes servían de escopetazo ante una de las primeras estrellas internacionales de un evento que reunió unas 28.000 personas, en datos publicados por la propia organización.

    Jason Newsted
    A pesar de la ausencia de Metallica en esta cita -habituales en el Sonisphere-, el ex bajista Jason Newsted presentó parte de su propio material intercalándolo con clásicos de la banda californiana, como ráfagas del guitarreo del Creeping Death, o el histórico tema con el que cerró su set, Whiplash. Fue en sendos instantes cuando Newsted encontró el modo de llamar la atención de un público desconocedor de su discografía.

    Jason Newsted, Sonisphere 2013
    Ghost
    Los siguientes en pasar por vicaria eran Ghost. La puesta en escena de esta formación sueca es llamativa, con un aspecto monacal y siniestro, teatral y blasfemo a partes iguales. Ghost lleva al extremo la máxima de que el rock debe ser irreverente y chocante. Liderados por la figura de Papa Emeritus II y su misterioso ejército de frailes sin rostro que son un cruce entre la 'Santa Compaña' y los cenobitas de Hellraiser. El estilo que profesan es un heavy con toques de doom, con regusto noventero y más suave de lo que la apariencia podría indicar. Cumplieron.

    Ghost, Sonisphere 2013

    Iron Maiden
    El plato fuerte se sirvió pronto, como en un cocido maragato. Antes de las 21 horas, el escenario se transformaba para ofrecer un viaje en el tiempo hacia el pasado, exactamente hacia 1992. Iron Maiden echaba hacia atrás el reloj y ponía en marcha parte de la escenografía del célebre tour del 'Seventh Son Of A Seventh Son' junto a temas de sus anteriores discos y del 'Fear Of The Dark'.

    El sexteto inglés sonó con dificultades en los primeros temas. El viento se aliaba contra la 'Doncella' desluciendo el arranque de Bruce Dickinson, Steve Harris y sus chicos. El repertorio fue exclusivamente un homenaje a la primera etapa de los Maiden, a pesar de la imperdonable licencia de prescindir del Hallowed Be Thy Name, en el que no faltaron los grandes himnos como The Number Of The Beast, The Trooper o Fear Of The Dark, con especial hincapié a las joyas de su consagrado álbum 'Seventh Son' con cuyo inicio echaron a volar.


    Hablando de vuelos, los bises estuvieron encabezados por el discurso de Winston Churchill que precede al Aces High. Para culminar la faena, optaron por cerrar con dos piruetas en forma de The Evil That Men Do y Running Free. Pasan los años, cambian los gustos musicales y evoluciona el rock, pero hay algo que no falla: Iron Maiden nunca defrauda; engancha y enamora.

    Anthrax
    El turno para saltar a las tablas correspondía a Anthrax. Miembros oficiales del consagrado club de los cuatro grandes del thrash metal -junto a Metallica, Slayer y Megadeth- pero manteniendo una línea más personal en su sonido con múltiples y variadas influencias que los otros 'Big Four'. Su presencia en España se está haciendo tan habitual como la barba de Ian o el timbre de voz de Belladonna que por tercera vez toma los mandos del combo neoyorquino en los escenarios.

    Megadeth
    Dave Mustaine es una de las personas más complejas del circo del rock, tan retorcido como los riffs de guitarra que practica. Con el paso de los años ha calmado su agresividad, que le llevó a constantes polémicas con sus ex compañeros de Metallica, encauzando su carácter, siendo ahora mucho más cercano con los fans. De hecho, recientemente publicaba fotos de su estancia en la plaza de Santa Ana, como otro turista más que disfruta de una de sus ciudades favoritas -como él mismo reconoce- y que lo demostró desde el escenario cuando se dirigía al público para agradecer el apoyo y la presencia.

    El regreso de David Ellefson al grupo ha devuelto una de las mejores duplas del metal. Dos genios de las cuerdas que marcan el ritmo endiablado de Megadeth y que deleitan más con su pasado que con su presente. Mustaine sabe cómo conquistar a la audiencia y eligió, como Maiden, volver la mirada atrás para tocar buena parte del 'Countdown To Extinction' (1992).

    Megadeth, Sonsphere
    Avantasia
    El postre lo ofrecía Avantasia. El megalómano proyecto del alemán Tobías Sammet, cantante habitual de Edguy, ha logrado reclutar en sus discos de estudio una verdadera selección de estrellas del metal, a los que atribuía papeles como si de una ópera se tratara. Por los libretos escritos por Sammet han pasado: Kai Hansen (Gamma Ray), Michael Kiske (ex-Helloween), Markus Grosskopf (Helloween), Timo Tolkki (ex-Stratovarius), la bella Sharon den Adel (Within Temptation), Eric Singer (Kiss) o Alice Cooper, entre otros.

    Los afortunados que vencieron al frío y al sueño hablan de un gran espectáculo de power metal que tuvo como broche final el Sign Of The Cross y The Seven Angels con la presencia de uno de los hijos pródigos del metal: Michael Kiske. Junto a su voz, aportaron su granito de arena tanto Amanda Someville, Eric Martin, Oliver Hartmann o Thomas Rettke.

    cartel del Sonisphere 2013
    Sombras del Sonisphere' 13
    La organización ha sido el contrapunto del festival. Muchas sombras generadas por el extraño horario de algunos artistas, el desborde que se vivió en el puesto de bocadillos y la pobre información oficial acerca de autobuses nocturnos o de la existencia de una parada de taxis, junto a la mala comunicación del auditorio -situado a 17 kilómetros de Madrid-, inconvenientes que deslucieron el resultado final del Sonisphere, que debe aprender de estos errores para mejorar.

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