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sábado, 16 de mayo de 2015

Silvio Piola, el eterno artillero del fútbol en Italia

La historia del deporte está llena de grandes gestas y de marcas que se van rompiendo con la llegada de nuevas estrellas, con el paso de los años. En Italia, si hablamos de fútbol, hay un jugador que sobresale por los registros anotadores y por la profunda huella que dejó en cada uno de los clubes que participó: él es Silvio Piola, el eterno artillero del 'calcio'.

Silvio Piola

El gran Silvio Piola nació en 1913 en la pequeña población de Robbio, en el punto medio de un cuadrado imaginario formado por las localidades de Vercelli, Novara, Pavia y Milán. Al norte de Italia, en pleno corazón de Lombardía.

Piola vino al mundo en un momento complicado de la historia de la humanidad, justo a las puertas de la Gran Guerra (1914-1918) que posteriormente condenaría a todo el planeta a revivir todas las penurias con el segundo conflicto armado (1939-45). En ambas contiendas, Italia participó.

Piola, el antiguo moderno delantero
Los sencillos gustos del Piola alejado de los terrenos de juego chocaban con su estilo moderno sobre el césped. Era un amante de la pesca y la caza, placeres que disfrutar en la naturaleza, en la soledad. Ese carácter esquivo no tenía su prolongación en el fútbol, donde participaba de la acción, de recibir de espalda, de asociarse y esperar a los compañeros e incluso rematar de chilena -recursos poco vistos por aquel entonces-, y, en especial, era famoso por su acierto ante la meta contraria y por luchar cada balón.

escudo del Pro Vercelli

La estrella del modesto gran Vercelli
Piola se crió bajo el abrigo de uno de los equipos más populares en aquella época de principios de siglo. Antes de que se instaurara el profesionalismo, el Pro Vercelli y el Genoa eran los absolutos dominadores del 'calcio'. Sólo el conflicto bélico y una sanción de la federación evitaron una hegemonía mayor del denominado como equipo de los 'leones'.

Entre 1908 y 1922 el conjunto lombardo se había convertido en siete ocasiones campeón de Italia. Un palmarés que todavía le mantienen como el séptimo equipo con más 'scudettos' del país.

La desaparición del fútbol amateur y la irrupción de los grandes equipos de Turín y Milán apartaron del camino del éxito a los camisas blancas, los cuales iniciaron una peregrinación por todas las divisiones del fútbol transalpino hasta su reciente regreso a Serie B, después de más de seis décadas sin pisar la categoría de plata del 'Calcio'.

Piola debutó con 16 años en el Pro Vercelli. Dejó números de auténtico veterano -51 goles en 127 partidos- durante las cinco campañas que estuvo en el club de sus amores, hasta 1934, justo en la penúltima temporada en la que la gran institución dejaba la primera división para no volver nunca más.

Giacomo Blason, Giuseppe Viani, Silvio Piola, Virgilio Felice Levratto y Attilio Ferraris (Lazio, 1935)
La estrella lazial del norte
El fútbol no era ajeno a los cambios políticos que había experimentado el país. A pesar de los deseos de Piola por estar en algún equipo del norte, las fuertes presiones políticas del Partido Fascista y del general Vaccaro condujeron al lombardo a la capital, a jugar en la Lazio, el equipo mimado por el gobierno, donde incluso Benito Mussolini era socio.

Con la camiseta blanca y celeste, y el águila como referente, Piola siguió escribiendo versos sobre el verde tapete a razón de 143 goles en 227 partidos durante 9 temporadas. Guarismos que le condujeron a formar parte de la selección nacional de Italia. Una de las más potentes del continente.


El nuevo atacante de Vittorio Pozzo
Piola se convirtió desde el primer momento en el referente ofensivo del nuevo esquema del seleccionador de Italia Vittorio Pozzo. Para refrendar su convocatoria, el futbolista se estrenó en Viena con un doblete ante el 'equipo maravilla' austriaco de Matthias Sindelar. No había duda de que el idilio de Piola con el gol se había trasladado también con la casaca nacional.

La Italia de Pozzo afrontó el Mundial de 1938 con el objeto de cerrar un ciclo maravilloso de títulos. La 'azzurra' había vencido la Copa del Mundo de 1934, bajo amenaza del propio Duce en caso de perder, y se había colgado el oro en los JJ.OO. de Berlín. Entre medias, el plantel había empezado a transformarse fruto de la edad de algunos jugadores y del empuje de los jóvenes.

Piola, Italia
Alineaciones de la Italia doble campeona del Mundo
Un relevo obligado donde se mantuvo la dupla en la medular formada por el 'juventino' Giovanni Ferrari y el interista Giuseppe Meazza, posteriormente también del Milan y motivo por lo que el estadio lleva hoy en día su nombre. Ellos fueron el pilar sobre el que Pozzo construyó su segundo proyecto mundialista, con Piola como nuevo ariete.

Italia - Inglaterra en Florencia, 1952. Piola es el tercero por la izquierda, de pie.

La rigidez de Pozzo en las concentraciones, con una actitud casi castrense, su capacidad para liderar los vestuarios y la calidad de sus futbolistas, empezando por la pareja Ferrari-Meazza y terminando con el acierto de Piola -5 dianas en el Mundial-, condujeron al segundo campeonato consecutivo de Italia en la Copa del Mundo celebrada en Francia, haciendo de Pozzo el único seleccionador que ha logrado dos Mundiales.

Huída a Turín
La ideología política de Piola, simpatizaba con el fascismo, y la irrupción de los nazis en Roma en 1943 obligaron a que el delantero, excesivamente popular ya por entonces, marchara de la capital para evitar ser reconocido y enrolado a filas.

En Turín, y bajo la camiseta 'granata' del Torino, disputó el extraño campeonato de entreguerras, donde coincidió con Mazzola, Ossola, Castigliano y Loik, todos ellos víctimas, años después -en 1949- de la desgraciada tragedia de Superga, el accidente aéreo que acabó con la plantilla turinesa.

Piola en el Torino FIAT
Del Torino pasó a la Juve, donde estuvo cerca de conseguir el que hubiese sido su primer campeonato de Liga. Piola contaba con 34 años y pocos podrían apostar a que todavía le quedaban páginas por escribir. Su segunda temporada como 'bianconeri' sirvió para dar el testigo al emergente Boniperti como futuro santo y seña de la entidad blanquinegra.

El sorprendente desenlace en el Novara
Rara vez un futbolista que deambulaba por la treintena era capaz de ofrecer todavía fútbol en sus botas. La venta de Piola al Novara fue todo un acierto para la escuadra lombarda. El delantero exprimió su talento en estos últimos años dando un ascenso a la élite a la entidad en su temporada de debut y nada menos que 86 goles a lo largo de siete campañas.

Con casi 41 años, y el Novara evitando el descenso a Serie B, Piola colgó las botas definitivamente, dejando un rosario de registros, alguno de ellos todavía no superados.

Logros de Silvio Piola: legado
  • Posee una media de casi un gol por partido en la selección italiana, 30 en 34 duelos.
  • Nunca consiguió el 'Scudetto', pero se proclamó campeón de la serie B con el Novara.
  • Dos veces máximo artillero de la Liga. Fue 'capocannoniere' en la 1936-37 y 1942-43.
  • En el centenario de su nacimiento, septiembre de 2013, la Lazio rediseñó la camiseta para homenajear a Piola, colocando el número de goles en su equipación y dotándola de un gusto clásico. 
  • Los 274 goles anotados en Serie A siguen siendo récord absoluto en Italia. El segundo de la lista, Francesco Totti, todavía está a una gran distancia de goles. Una brecha que presumiblemente nunca recortará.
  • Piola disputó 24 años de carrera deportiva a nivel profesional. Toda una plusmarca para el fútbol de época de entreguerras. 
  • Noveno jugador más veterano en jugar en Italia. Zoff, en 1983, rompió el registro de Piola de la retirada más tardía, que estaba en 40 años y 159 días.
  • También Zoff fue el responsable de superar, en la década de los 80, los 537 partidos como profesional de Piola.
  • Los equipos de Novara y Pro Vercelli cambiaron los nombres de sus estadios por el de Silvio Piola, agigantando la leyenda del mejor delantero del 'calcio', idolatrado en Italia y casi desconocido en el resto de Europa.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Las medallas perdidas por Perú en los JJ.OO. de 1936

Los JJ.OO de Berlín, celebrados en 1936, fueron los últimos en disputarse antes de la II Guerra Mundial. La Alemania nazi liderada por Adolf Hitler convirtió la fiesta del olimpismo en parte de su propaganda política, gracias a la habilidad de Joseph Goebbels y la puesta en escena tanto del arquitecto Albert Speer como de la fotógrafa y cineasta Leni Riefenstahl. Richard Strauss era el encargado de poner la nota musical a unos Juegos que pretendían mostrar una nación fuerte y capaz de asumir cualquier reto.

La XI edición resultó ser un éxito deportivo e institucional para los anfitriones. El medallero fue encabezado con autoridad por los teutones con un total de 89 preseas; siendo 33 de ellas de oro, 26 platas y 30 bronces. 

El atleta norteamericano Jesse Owens fue el único deportista que logró ensombrecer el poderío alemán con su triunfo en cuatro disciplinas distintas: 100 metros lisos, 200, salto de longitud y los relevos del 4x100. Todo ello con la inestimable ayuda de su nuevo calzado, preparado por la compañía de los hermanos Dassler -más tarde fundadores de Adidas y Puma-.

Jesse Owens

Italia es el gran rival
El candidato a ocupar el cajón más alto en fútbol era la Italia dirigida por el mítico Vittorio Pozzo, campeón del mundo en 1934 y posterior triunfador en 1938 -único seleccionador con un doblete mundialista-. Los germanos ansiaban con plantar cara a sus 'hermanos' italianos, sabiendo que Austria opositaba a colgarse algún metal. Nadie contaba con Perú, puede que ni ellos mismos. 

16 países disputaron las eliminatorias correspondientes a los octavos de final sin sorpresas en los duelos, a excepción de los nipones: Italia -con más apuros de los previstos y con el juego bronco de Piccini como aval, intimidando tanto al rival como al colegiado-, Noruega, Japón -doblegando a Suecia-, Alemania, Polonia, Austria, Perú y Gran Bretaña avanzaban hacia los cuartos.

El fútbol se le atraganta a Hitler
El 7 de agosto de 1936, a las 17:30 horas, se disputaban dos choques claves en Berlín: por un lado, Italia vapuleaba a Japón por 8-0 y por otro, Alemania caía ante Noruega 2-0 con los altos mandos del III Reich, incluyendo al Führer, en el palco de autoridades, además de 55.000 enfervorecidos seguidores en las gradas que no daban crédito a la derrota. Un descalabro mayúsculo que enfureció al propio Adolf Hitler.

La eliminación de los anfitriones hizo que la atención del público y de los militares nazis recayera sobre los dos selecciones aliadas que todavía permanecían con posibilidades en el torneo: Italia y, en especial, Austria, quienes carecían el brillo del 'wunderteam' de Sindelar, al tratarse de un combinado amateur.
Balón utilizado en la cita olímpica de 1936. Foto extraída de wikipedia y subida por Christos Vittoratos.
Perú se suma a la fiesta
El espectáculo ofrecido por la eliminatoria entre Polonia y Gran Bretaña, con un apurado triunfo centroeuropeo por 5-4, tuvo su reflejo en el choque entre Perú y Austria. La prórroga fue franjirroja, tras el 2-2 con el que terminaron los 90 minutos. Los arietes peruanos Lolo Fernández -de Universitario- y Alejandro Villanueva -de Alianza Lima- anotaron otros dos dianas en el tiempo suplementario, además de otro par previamente anulados por el colegiado noruego.

No iba a ser suficiente para que la bicolor alcanzara las semifinales. Numerosos aficionados habían saltado al terreno de juego lesionando a varios integrantes del conjunto austriaco. La federación europea pidió inmediatamente invalidar el partido por tal infracción.
Perú-Austria, 1936

Según el diario inglés The Daily Sketch, hasta un millar de seguidores peruanos, fuertemente armados, habrían invadido el césped del Hertha aquella tarde. Un extraño suceso que motivó a los dirigentes deportivos repetir el enfrentamiento, sin el visto bueno de la delegación peruana.

La blanquirroja, ofendida, hizo sus maletas y se marchó a casa con toda su delegación formada por casi 60 deportistas, con el apoyo solidario de Colombia en el boicot a la organización de unos Juegos que les había dado la espalda. Austria pasaba de ronda con un simbólico 2-0, por no presentarse su rival.

Mitos y leyendas del Perú-Austria
Durante muchos años se dio por buena la teoría de que Perú, al contar con tres integrantes de color en su equipo, resultaba una ofensa para el III Reich y había sido objeto de un ultraje por racismo y xenofobia. El propio Hitler habría sido el principal responsable de presionar a los máximos organismos deportivos para impedir la 'humillación' que habían recibido los austriacos, representantes de la raza aria.

En los últimos años están surgiendo periodistas que respaldan la tesis oficial, como Luis Carlos Arias Schreiber, quien avala las agresiones a los futbolistas y el silencio de la prensa sudamericana, otro como Teodoro Salazar habla de que el combinado nacional incluso tenía pensado acudir a la posterior citación ante la FIFA pero se quedaron atrapados en un monumental atasco por un desfile militar.

Además, hay quien argumenta que el público accedió al césped al finalizar los 90 minutos, justo cuando el choque reflejaba el 2-2. Desmontando, de este modo, la extendida opinión popular acerca de este duelo.
Vencedores sin medalla
Sea como fuere, Perú perdió una histórica oportunidad de inscribir su nombre en algunos de los puestos del pódium. Los rojiblancos sólo han participado dos veces en los Juegos Olímpicos y en 1936 fue el momento que más cerca estuvieron de llevarse una medalla en fútbol.

Italia se bañó en oro con los tantos de Annibale Frossi ante su contrincante en la final, Austria, quienes previamente habían vencido a Polonia, cuarto en el palmarés tras Noruega, bronce en esta cita berlinesa. Cualquiera de dichos enfrentamientos, bien podría haber tenido a Perú como semifinalista, dado el potencial exhibido.
Entrada al túnel Punta Olímpica, foto subida por Manuel Roca.
El recibimiento a la selección en Callao, en septiembre de 1936, fue digna de la de un campeón, de unos jugadores que adquirieron carácter de héroes, casi mitos, con el paso de los años y a los que todavía se recuerda en el país. Incluso existe un túnel en honor a aquel triunfo por 4-2: el paso andino de Punta Olímpica, situado a mas de 4.000 metros de altitud; tan cerca del cielo como lo estuvieron en Berlín.

lunes, 20 de diciembre de 2010

El 'Gran Torino' roto por la tragedia de Superga

En el vetusto campo de fútbol turinés de Filadelfia, donde jugó el 'Toro' hasta 1963, hay un monumento que recuerda, con una hélice de avión, al más brillante equipo de su historia: es el llamado "Grande Torino" -que reinó en la década de los cuarenta- . Es de lo poco que se conserva del accidente que acabó con la mejor escuadra que ha dado Italia en toda su historia y la base de una selección italiana que estaba llamada a hacer grandes cosas en la Copa del Mundo de Brasil 1950.

El Gran Torino, el dominador del fútbol italiano
El Torino consiguió cinco títulos consecutivos en el periodo que va desde 1942 al 1949 -los campeonatos 1943-44 y 1944-45 no fueron disputados a causa de la Segunda Guerra Mundial-. Del once titular de la selección azzurra de aquel entonces, 10 eran jugadores del Toro, excepto el portero que jugaba en la Juve.

Torino Calcio, Kelme, camiseta, escudo Torino,

Para ver la magnitud del “Il Grande Torino” sólo hay que mirar sus números, repletos de registros insuperables como cinco scudettos consecutivos: mayor número de puntos y victorias en una temporada; además del hecho de permanecer invictos en su feudo durante 93 partidos, entre las campañas 1943 y 1949, con 83 victorias y 10 empates, consiguiendo 471 goles.

Estos registros goleadores se pueden apreciar en la insuperable marca de la campaña 1947-48 que se saldó con 125 tantos a favor de los 'granatas' en 40 partidos de Liga. Un logro que todavía sigue intacto en el 'calcio', como el 10-0 endosado al Alesandría, récord absoluto en Serie A. Valentino Mazzola era el delantero más letal del equipo, proclamándose -con 29 dianas- en el 'cappocannionneri' del curso 1946-47.

Una de las anécdotas de este Torino radica en un aficionado, trabajador del ferrocarril, que hizo sonar su trompeta para despertar a los jugadores en un partido en casa contra la Lazio que iba 0-3 en el marcador y con visos de no mejorar. El sonido de corneta sirvió para espabilar en sólo un cuarto de hora a los 'granatas', quienes terminaron venciendo por 4-3. No fue la última vez que sonara la trompeta, la cual ocupa un lugar de honor en el museo del club.

Grande Torino, Torino 1947-48,

La tragedia de Superga
El día 3 de mayo de 1949 el equipo italiano viajó a Lisboa para jugar un partido amistoso contra el Benfica, homenajeando al jugador Francisco Ferreira, debido a la amistad que le unía con el capitán del Torino, Valentino Mazzola -cuyo hijo Sandro se convertiría en la década de los 60 y 70 en la estrella del Inter-.

Valentino y Sandro Mazzola, Torino,
Valentino Mazzola, capitán del 'Toro', junto a su hijo Sandro.
Al día siguiente, en el viaje de vuelta, el avión que llevaba al equipo de regreso a casa se estrelló contra la muralla de la basílica de Superga a las 17.05 horas, presumiblemente a causa de la mala visibilidad. Toda la plantilla compuesta por 18 jugadores, entrenadores, periodistas y tripulación, perdieron la vida. No hubo supervivientes. Sauro Tomá, al encontrarse lesionado en su menisco no viajó a Lisboa y regateó a la muerte.

Ladislao Kubala estaba también invitado al partido de homenaje y hubiera viajado la vuelta con el Torino, ya que jugaba en Italia por aquel entonces. El futbolista húngaro -internacional con Hungría, Checoslovaquia y España- recibió el aviso de que su mujer y su hijo habían abandonado Hungría, lo que motivó que rechazara su participación en el amistoso de Lisboa.

El título 'póstumo' que le brindó el 'calcio'
Para la identificación de los cadáveres se llamó al seleccionador italiano Vittorio Pozzo, que también era el asesor de la entidad, ya que todos jugadores de campo, a excepción del portero, habían sido internacionales con la 'azzurri'.

Toda Italia siguió por televisión el paso del cortejo fúnebre hasta la catedral con más de medio millón de personas presentes en las calles que no cesaban de lanzar flores al paso de sus ídolos. Los ataúdes entraron en el templo en orden, como cuando salían al campo, mientras a través de la megafonía se anunciaban sus nombres.

Gran Torino, 1948-49, Torino Calcio, Superga,

Quedaban todavía cuatro jornadas para terminar el campeonato liguero. El Torino conservó el liderato, llevándose el título por delante del Inter. En gran parte, debido al hermoso gesto de deportividad mostrado por sus rivales, quienes presentaron jugadores juveniles en sus enfrentamientos ante el cuadro granata, forzado a rejuvenecer su plantilla con imberbes integrantes de las categorías inferiores del club turinés.

El hermoso gesto de River Plate
La conmoción del accidente llegó a todos los rincones del planeta. El presidente del club argentino River Plate, Antonio Vespucio Liberti -cocuyo nombre bautiza actualmente el Estadio Monumental-, al enterarse de lo ocurrido ofreció su plantilla para disputar un partido a beneficio de los familiares de las víctimas, con jugadores como Alfredo Di Steffano, Lambruna, Rossi, Carrizo… El encuentro se celebró el 26 de mayo, comenzando una amistad que hoy pervive entre ambos clubes.

El Torino incluyó la franja característica de la camiseta de River en sus equipaciones como homenaje. Un gesto devuelto por los bonaerenses quienes han incluido en numerosas ocasiones el granate en la camiseta de los millonarios. Para esta campaña, el Torino ha vuelto a incluir la banda sangre tan característica del club argentino.

camiseta Torino homenaje a River Plate

Otros clubes que dieron grandes muestras de apoyo fueron el Benfica y Corinthians, único equipo brasileño que había sido capaz de vencer al 'Grande Torino' en la gira sudamericana de los turineses. El 8 de mayo de 1949, el equipo paulista decidió saltar al césped en un amistoso contra la Portuguesa con la equipación del Torino y el 'scudetto' en el pecho.

El legado de Superga
Este accidente truncó con una de las mejores generaciones del fútbol italiano. En el siguiente campeonato del mundo, Brasil -1950-, la selección estaba mermada, sin sus mejores jugadores, y con los ánimos por los suelos. El desplazamiento se realizó en barco, por la psicosis que suponía realizarlo en avión, partiendo de Nápoles con la bendición del Papa Pío XII.

Italia se encuadró en un grupo junto a Suecia y Paraguay, en busca del liderato que otorgaba el pase a la liguilla final de cuatro candidatos al título. La derrota ante los escandinavos y el triunfo frente a los guaraníes fueron insuficientes para acceder a la siguiente fase de un Mundial en el que sin la catástrofe de Superga, Italia habría sido uno de los grandes candidatos.

lápida de Superga, Turín, Italia, Torino,

Todavía hoy en día, cada 4 de Mayo, los aficionados del Torino suben andando en procesión a la Basílica de Superga, situada a veinte kilómetros del casco histórico de Turín, para recordar aquel histórico Torino, aquellos jugadores que el tiempo los ha hecho inmortales.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Historia de los Mundiales: Francia (1938)

Máximo Goleador: Leónidas (Brasil) 8 goles
Sedes: Lille, Le Havre, Reims, París (Colombes y Parque de los Príncipes), Estrasburgo, Burdeos, Toulouse, Antibes y Marsella
Número de espectadores (Media por partidos): 376.177 (promedio de 20.898)
Número de partidos: 18  
Goles: 84 (promedio de 4.7 por partido)
Participantes: 15 (Asia, 1) Indias Orientales (América, 2) Brasil y Cuba (Europa, 12) Italia, Suecia, Francia, Bélgica, Holanda, Checoslovaquia, Rumanía, Hungría, Suiza, Alemania. Noruega y Polonia

Final del campeonato: 19-Junio-1938, París (Colombes). Italia 4-2 Hungría (3-1 al descanso).

Gracias a J. Rimet, la Copa de 1938 se celebró en Francia bajo una atmósfera extraña. La sombra de un conflicto bélico se cernía sobre Europa. España estaba en medio de la guerra Civil (1936-39), Austria, clasificada, se encontraba anexionada a la Alemania del III Reich.

Argentina consideraba que la Copa debía volver a Sudamérica y boicoteó el torneo, convenciendo a otros países del continente americano para no participar en la fase de clasificación (entre ellos a Uruguay, Colombia y México), Brasil aceptaba por su interés en convertirse en la siguiente sede mundialista y no ganar enemistades. Japón también estaba en guerra con China, su lugar lo ocuparía las Indias Orientales (actual Indonesia), e Inglaterra volvía a rechazar participar en la Copa del Mundo. Con este panorama de tensión prebélica se iniciaba el tercer campeonato de fútbol de la historia.

Francia 1938

Novedades para el tercer campeonato
Por primera vez, el campeón vigente y el anfitrión se clasificaron de forma automática, medida que fue cumplida hasta el torneo de Corea del Sur y Japón de 2002. Se utilizó una válvula en el balón y ya no representaba un peligro para la integridad del futbolista rematar de cabeza. De hecho, 17 de los 84 goles vinieron de testarazos.

Se exigió que cada nación inscribiera una plantilla con 22 jugadores, se accedió a pagar por parte de la FIFA el viaje y las dietas. Otro de los cambios fue que en caso de empate en el partido final, se celebraría otro partido de desempate. En caso de también terminar en tablas, se daría a ambos como vencedores.

Primera fase (Octavos de final)
Con la ausencia de Austria, anexionada a Alemania, Suecia accedió automáticamente para cuartos. No se trataba de una primera ronda preliminar con grupos sino de eliminatorias directas, sólo Francia, que venció a Bélgica por 3-1, y Hungría, que barrió a las Indias Orientales 6-0, se clasificaron en los 90 minutos de juego. El resto de los partidos llegaron a la prórroga e incluso dos de ellos necesitaron de un partido de desempate. Como los casos de Suiza ante la Alemania nazi (4-2) y de la sorprendente Cuba frente a Rumanía (3-1).

France 1938, Francia 1938, Le Havre, Holanda, Checoslovaquia,
Checoslovaquia-Holanda (3-0), disputado en Le Havre y resuelto en el tiempo extra.

El partido estrella de esta fase enfrentó a Brasil y Polonia (6-5), con tres goles anotados por Leonidas (conocido por el sobrenombre del "diamante negro"), quien jugó un rato descalzo, marcando un gol de esta forma. El árbitro obligó al astro brasileño a ponerse las botas, bajo un manto de agua que caía aquel día en Estrasburgo en un choque irrepetible que llegó al tiempo extra después del empate a cuatro goles en los primeros 90 minutos y que el astro carioca decidió a dos minutos del final.

Leónidas da Silva, fue un hábil futbolista con una capacidad innata para la flexibilidad y elasticidad, lo que le sirvió el apodo del hombre de goma. Leo fue el primer icono del balompié brasileño y el inventor del movimiento de piernas sobre el balón bautizado como “bicicleta”.

Leonidas, Flamengo, Brasil
Leonidas, en su etapa con el Flamengo.
Cuartos de final
Francia caía derrotada en Colombes ante 60.000 espectadores. Italia salió a jugar aquel día de color negro (el color del partido fascista italiano) y con la mano alzada, lo que supuso el abucheo del público. Por primera vez en los mundiales, el anfitrión se quedaba fuera de la competición. Italia ganaba 3-1 con un gran Meazza capitaneándolos.

Brasil mientras tanto necesitó de dos partidos para vencer a Checoslovaquia, (1-1, el 12 de Junio y 2-1, el 14 de Junio), con numerosos lesionados -entre ellos el goleador Nejedly- y tres expulsados, a pesar de que no existían las tarjetas rojas, en un choque bronco que elevó a leyenda la figura del cancerbero Planicka al disputar el resto del encuentro con el brazo y la clavícula lastimados. Una actuación que no evitó la eliminación de los centroeuropeos.

La canarinha llegó mermada al partido de semifinales dos días después. Por su parte, Suecia goleaba a Cuba (8-0) y Hungría se deshacía de Suiza (2-0) en los otros duelos de cuartos de final.

Semifinales:
El seleccionador brasileño estaba tan confiado en el triunfo que dio descanso a Tim y Leonidas para, según sus palabras, “que estuvieron frescos para la final”. Italia se lo impidió ganando 2-1. En la otra semifinal, Hungría se había deshecho cómodamente de Suecia (5-1).

Final
Enfrentaba a Italia y Hungría, en Colombes, con el público francés apoyando a los magiares. Italia explotó su velocidad para llevarse el segundo campeonato del Mundo, que suponía un nuevo éxito para el seleccionador Vittorio Pozzo que volvía a repetir triunfo. Es el primer y único seleccionador que ha logrado dos Mundiales (1934 y 1938), adornados además con un oro olímpico (1936).

Vittorio Pozzo

Otro de los triunfadores de aquel encuentro fue el delantero Silvio Piola, autor de dos goles en la final y de otros tres en el resto del torneo, un ariete que acumuló 30 dianas en 34 encuentros para la 'azzurra' y que da nombre a dos estadios en Italia: el del mítico club del Pro Vercelli, que junto al Genoa dominaron el 'calcio' antes de la II Guerra Mundial, y el del Novara, el equipo donde colgó las botas.

Meazza, Francia, 1938, Italia,
Meazza recibe de Rimet el trofeo como campeones del mundo.

El reinado de Italia se extendió hasta 1950 dado que el conflicto bélico que estaba a punto de estallar en Europa implicó de una manera o de otra a todos los habitantes del planeta. La Segunda Guerra Mundial empezaba en 1939 y no terminó hasta 1945. La Copa del Mundo quedaba encerrada durante doce años en la caja fuerte de un banco en Roma.

Clasificación:
  1. Italia
  2. Hungría
  3. Brasil
  4. Suecia

lunes, 8 de noviembre de 2010

Historia de los Mundiales: Italia (1934)

Máximo Goleador: Nejedly (Checoslovaquia), Conen (Alemania), Schiavio (Italia) con 4 goles cada uno.
Sedes: Turín, Milán, Trieste, Génova. Bolonia, Florencia, Roma y Nápoles.
Número de espectadores (Media por paridos): 358.000 (21.058)
Partidos: 17
Número de goles (Media por partidos): 70 goles (4’12)
Participantes: 16 (América, 3) Brasil, EE. UU y Argentina (África, 1) Egipto. (Europa, 12) Italia, Suecia, España, Francia, Bélgica, Holanda, Checoslovaquia, Rumanía, Austria, Hungría, Suiza y Alemania.

Final del campeonato: 10-Junio-1934, Roma (Stadio Nazionale PNF). Actualmente es el Stadio Flaminio (estadio de la selección italiana de rugby) Italia 2-1 Checoslovaquia (0-0 al descanso, prórroga tras 1-1).

Presentaron su candidatura para albergar este Mundial cuatro países: España y Hungría (ambos se retiraron en 1931), Suecia e Italia. Con éstas dos últimas se iba a decidir el anfitrión del torneo, pero los escandinavos aparcaron misteriosamente su interés y se apartaron de la pugna por la concesión de la Copa del Mundo. La FIFA decidió en octubre de 1932 que el Mundial de fútbol se jugara en la Italia de Mussolini, que desde 1922 contaba con el nuevo gobierno totalitarista.

La primera fase, marcada por dos grandes ausentes
Se disputó por primera vez una fase previa, formada por 32 selecciones, de la que saldrían los 16 participantes del Mundial. Entre las ausencias había que destacar a Uruguay, como represalia hacia Italia por no haber acudido en 1930 a tierras charrúas. Además, existía la presión de ciertos equipos profesionales, como Peñarol, que pensaban que a la vuelta del viaje perderían a muchos jugadores por ofertas de clubes europeos. Los inventores del fútbol, Inglaterra, seguían sin reconocer el campeonato, por lo que tampoco presentaron su candidatura.

Italia 1934

Primera fase
Este Mundial no tuvo fase de grupos. Los 16 participantes se enfrentaban en ocho eliminatorias directas; la Copa del Mundo se convertía enseguida en una Eurocopa de naciones con la eliminación de los cuatro representantes no europeos:
  • Suecia-Argentina (3-2)
  • España-Brasil (3-1), donde Zamora paró un penalti (siendo el primer portero en hacerlo en los Mundiales)
  • Italia-EE.UU. (7-1) 
  • Hungría-Egipto (4-2)
  • Alemania-Bélgica (5-2)
  • Suiza-Holanda (3-2)
  • Checoslovaquia-Rumanía (2-1).
Ni Argentina ni Brasil había enviando a sus mejores jugadores, los que acudieron no eran futbolistas profesionales. Circunstancia que se reflejó en el nefasto resultado cosechado por ambas potencias sudamericanas.

El choque estelar de estas eliminatorias de la primera fase fue el Austria-Francia (3-2), el cual llegó a la prórroga tras empatar a un gol en el tiempo reglamentario. Austria maravillaba y sus números asustaban antes del campeonato -35 encuentros con solo 5 derrotas-, liderados por Matthias Sindelar “el Mozart del fútbol”.

Sindelar, Austria
Matthias Sindelar, la estrella de la selección austriaca.

La obsesión del 'Duce'
Mussolini quería mostrar al mundo una Italia victoriosa y para ello no dudó en presionar a sus jugadores. El conjunto italiano tenía en sus filas a grandes futbolistas: como el portero Combi y los interiores Meazza y Ferrari. Además, la 'azzurra' había logrado nacionalizar a los argentinos Monti, Orsi (Juventus), Guaita (Roma) y Demaría (Ambrosiana). Futbolistas con gran experiencia, dado que Monti y Demaría habían disputado la final de 1930 con Argentina y el propio Monti y Orsi habían sido subcampeones olímpicos en 1928.

La clase de Giuseppe Meazza 
Giuseppe Meazza era una de las piezas claves del equipo de Pozzo. Su calidad en el terreno de juego le hacía valedor de ocupar distintas demarcaciones en el campo dentro del clásico esquema denominado WM (3-2-2-3) que dibujaba Italia sobre el césped. Meazza es considerado una de las primeras estrellas del 'calcio', el primer futbolista en tener patrocinadores y considerarse famoso. Hoy en día su nombre pervive, siendo el nombre y el apellido de este milanés el estadio que comparten Milan e Inter, dos de los clubes para los que jugó.

Giuseppe Meazza, foto
 
El objetivo del 'Duce', y de su maquinaria propagandística, era no solo mostrar el esplendor de una Italia moderna capaz de organizar un evento internacional, sino también mostrarse superior al resto de naciones. Su gran sueño era el de contemplar un encuentro final entre las dos naciones amigas: Italia y Alemania.

Cuartos de final
Fueron muy igualados, ningún país pudo imponerse por más de un tanto a su rival.
  • Alemania-Suecia (2-1) 
  • Checoslovaquia-Suiza (3-2)
  • El Austria-Hungría (2-1) fue tan accidentado y violento que hizo que el húngaro Imre Markos, se convirtiera en el único expulsado del torneo; aunque no existían las tarjetas rojas, los colegiados podían mandar a la caseta a los futbolistas por juego desleal.
El encuentro que acaparó todas las miradas fue el Italia-España (1-1 y 1-0), con un colosal Ricardo Zamora en la portería que neutralizaba los ataques de la 'azzurra'. Regueiro adelantó a España a la media hora de juego y Ferrari empataba antes del descanso, gracias a la astucia de Schiavo que estaba agarrando a Zamora para impedir que 'el Divino' atajara el balón.

La segunda parte fue una batalla campal, que terminó con 5 lesionados por parte transalpina y 7 por parte de la 'furia roja', término acuñado por un periodista italiano en los JJ.OO de Amberes. Al no existir las tandas de penaltis, el partido finalizó con empate y con el pasaporte a semifinales en el aire. Al día siguiente, en el mismo escenario, Florencia, se disputó el partido de desempate; Italia vencía con gol de Giuseppe Meazza a una selección española diezmada que no podía contar con su jugador más determinante, el guardameta Zamora.

Ricardo Zamora, 1934, Italia, España,
Ricardo Zamora, el gran portero de la 'furia roja'.
Semifinales:
  • Italia-Austria (1-0). Las selecciones favoritas al título se encontraban en semifinales, por un lado los organizadores del torneo y por el otro el 'wunderteam' de Sindelar. El jugador argentino Guatia, nacionalizado italiano, marcaba el 1-0 dando el pase a la gran final con otro polémico arbitraje a favor del equipo de casa.
  • En el otro encuentro saltaba la sorpresa, con la eliminación de Alemania ante Checoslovaquia (1-3). Nejedly anotaba dos goles y se erigía como uno de los protagonistas del campeonato.

Final:
Roma y Mussolini daban por sentado la victoria italiana ante la sorprendente Checoslovaquia, pero los planes se torcieron cuando Puc marcó en el minuto 76. Cinco minutos después Orsi -futbolista argentino nacionalizado- empataba para ir a la prórroga donde un cansado y veterano Schiavio anotaba en el minuto 95, a pase de un lesionado Giuseppe Meazza. (2-1). Un final dramático y accidentado para un campeonato violento, por momentos.

Vittorio Pozzo, Italia, 1934,
Los jugadores italianos, victoriosos, llevan en volandas al técnico Vittorio Pozzo.
El mundial del fascismo
La Copa se quedaba en casa para satisfacción de Mussolini, en un campeonato con tintes políticos. De hecho Italia en todos sus partidos saludaba al inicio y al finalizar con la mano alzada (el clásico saludo fascista). Y la victoria se convirtió para el cuadro azzurro en una obligación por parte del Duce: “Vencer o morir”, les había dicho. Y eso hicieron.

Luis Monti, el hombre que no disfrutaba de las finales
El autor del primer gol argentino en la Copa del Mundo nunca tuvo un buen recuerdo del torneo. El futbolista surgido de Huracán se colgó la plata en 1928 con la albiceleste y participó en la final de Montevideo contra Uruguay donde recibió amenazas personales en el caso de ganar aquel partido, provocando que su juego se diluyera y desapareciera.

Su paso por la Juventus motivó la llamada de Vittorio Pozzo para enrolarse en el combinado transalpino, con el cual logró el campeonato del mundo bajo la coacción de Mussolini. Por eso, Monti había pronunciado aquella célebre frase: "En 1930, en Uruguay, me querían matar si ganaba, y en Italia, cuatro años más tarde, si perdía".

Luis Monti, 1934, Italia, Argentina,
Luis Monti, en su etapa como futbolista de San Lorenzo de Almagro.
La piedad del 'gato de Praga'
El portero checoslovaco Planicka, llamado el 'gato de Praga', tras un extraordinario campeonato y después de haber abortado las sucesivas oleadas de ataques de los transalpinos durante la final, dejó que un disparo sin aparente peligro, lanzado por Angelo Schiavio, supusiera el campeonato para Italia.

Planicka, República Checa, Itlaia, 1934,
Combi y Planicka se estrechan la mano antes de la final entre Italia y Checoslovaquia.
Según cita el periodista Francisco Ortí, la familia del guardameta descubrió recientemente, casi escondida, una carta firmada por el propio Schiavio junto a la medalla de oro de aquel torneo. “Gracias, nos salvaste la vida", rezaba la misiva.

Clasificación final:
  1. Italia 
  2. Checoslovaquia 
  3. Alemania 
  4. Austria

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