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lunes, 6 de julio de 2026

Haga calor o llueva; todos somos felices con Garbage

Los años 90 vivieron un repunte para el papel de las mujeres en el rock. Varios grupos o solistas de distintos estilos, como The Cranberries, Hole, Skunk Anansie, Alanis Morissette, Portishead, Dover, The Cardigans, L7, Guano Apes y No Doubt, entre otros, reinaron en el panorama musical con voces femeninas liderando sus formaciones en ese decenio.

 Garbage fue uno de ellos, con la polifacética Shirley Ann Manson al frente. Una escocesa pelirroja, al más puro estilo de la princesa Mérida en 'Brave', cuyo carisma contribuyó al éxito del grupo, convirtiéndose sus dos primeros álbumes 'Garbage' (1995) y 'Version 2.0' (1998) en auténticos referentes del rock alternativo, lo que les llevó a escribir, posiblemente, uno de los mejores temas principales para una película del agente 007 James Bond: The World Is Not Enough (El Mundo Nunca Es Suficiente).

Casi tres décadas después de su creación y con un reciente disco publicado, 'Let All That We Imagine Be The Light' (2025), el octavo de estudio del grupo estadounidense al que se le añade ese toque escocés de Shirley, como un buen trago de whisky, Garbage vuelve a Madrid, en esta ocasión, no al Mad Cool —su 'jardín' festivalero habitual—, y sí al Botánico, el rincón verde más doctorado de la capital.

Garbage Botánico Madrid

Garbage en el Festival Noches del Botánico de Madrid, 5 de julio de 2026

El gran aval de la formación es la actitud rebelde de Shirley Manson, cuyo apellido es real y no tiene ningún vínculo familiar con el cantante apodado como Marilyn Manson, una casualidad que los llevó a conectar más allá de su imagen oscura. De hecho, ambos llegaron a trabajar juntos en una canción que nunca vio la luz. 

Había empezado a anochecer cuando Garbage empezaba su actuación, bonita metáfora para este grupo de rock alternativo con múltiples variantes: como la música electrónica, el trip-hop, toques industriales, densos y tenebrosos. Un cóctel musical que bien venía para refrescar otra noche tropical. Y lo hacía tras la hermosa melodía que Angelo Badalamenti escribió para el personaje Laura Palmer de la icónica serie Twin Peaks. Otro guiño a los noventa y a la figura de la mujer misteriosa de la mano de David Lynch.

Mejor embrujo musical no podría haber escogido el cuarteto, convertido en este tour en quinteto con la presencia de Nicole Fiorentino, para este repaso discográfico personal, desde los años 90 hasta la actualidad, de una banda cuya fama sigue en el anterior siglo y no ha sabido, quizás, replicarlo en las últimas etapas.

No en vano, fueron más celebradas las apariciones de himnos como Stupid Girl (1995) o I Think I'm Paranoid (1998) que el fatalista There's No Future In Optimism o la pegadiza e industrial Hold (2025) con las que empezaron el set. Entre medias se cruzaban cortes que no eran tan antiguos ni tan modernos, pero que han calado hondo, como ese melancólico It’s All Over But The Crying (2005) o ese guitarrero Empty (2016).

Shirley no paraba de interactuar, bromear y hablar sobre la Copa del Mundo de fútbol, acerca de política, destacando la belleza de Pedro Sánchez, también había hueco en su discurso para el feminismo y el edadismo, centrado en la figura de Madonna, a través del tema Chinese Fire Horse, que le sirvió de excusa para mostrar su amor por Escocia y España, un país que siempre le recibe con calor, real y metafórico. 

Shirley Manson abanicándose en su actuación en Madrid


La noche se prestaba también para un homenaje directo a The Cure en forma de Lovesong y uno indirecto a Joy Division con No Horses, cuya densa atmósfera post-punk puede recordar a un cruce entre Depeche Mode y Nine Iinch Nails.

Pocos artistas tienen esa vitalidad que posee Manson entre tanta atmósfera sombría y recuerdos tristes. Pocos artistas tienen el bagaje de Butch Vig, uno de los cerebros del grupos, además de productor, con un bagaje tan sobresaliente a su espalda como el 'Nevermind' de Nirvana, culmen del grunge, o el 'Siamese Dream' de Smashing Pumpkins, otro referente de la época junto a la ópera prima de Garbage.

Un dueto así, junto a los habilidosos Duke Erikson y Steve Marker, no podían decepcionar, por ello guardaron para el tramo final la artillería pesada que el público madrileño rugía por escuchar When I Grow Up y Push It. Haciendo vibrar a todo el mundo para luego meterlo en formol con esa adictiva confesión íntima llamada The Day That I Met God. Una lluvia de notas hechas con sintetizadores y entremezcladas con melancolía.

 Para terminar, no podía faltar la ironía hecha temazo con un título tan sugerente como I'm Only Happy When It Rains, precisamente una crítica a ese grunge al que contribuyó Butch Vig a hacer internacional y con el que tuvo que pelear Garbage para sacar la cabeza desde los más profundo de la 'basura' a todos los rincones del planeta, aunque el mundo nunca parezca suficientemente grande.


martes, 4 de marzo de 2025

Skin desata la tormenta perfecta con Skunk Anansie

 Si hay que volver, que sea con estilo. Eso mismo debió de pensar el grupo británico Skunk Anansie, que había triunfado con tres discos a finales de los 90, cuando regresaron en 2009 para firmar otros tres álbumes, con un nivel igual de alto que en su anterior etapa.

Encuadrados con la etiqueta de britrock, Skunk Anansie siempre ha mantenido su denominación de origen propia, tanto por la estética, el origen de sus miembros y por el impacto visual de sus directos. Musicalmente poseen una destreza innata con los cambios de ritmo y una habilidad para dar presencia al bajo, cortesía de Richard "Cass" Lewis, otro genio en las bambalinas.

Otro secreto de la formación es haber mantenido a sus miembros originales, lo que da mucha complicidad musical y una colección de extraordinarias canciones que en la voz de Skin se engrandecen algún más. Si a eso le sumas su carisma y explosividad, ya tienes lo que significa Skunk Anansie en el rock.

Tras casi una década sin estrenar un nuevo trabajo, el cuartero volvía a los escenarios en este 2025 con 'The Painful Truth' casi a punto de salir del horno.

 
Skunk Anansie + So Good en la Sala But de Madrid, 3 de marzo de 2025

Si Skunk Anansie es un terremoto, So Good, los teloneros de esta noche, son los primeros temblores. Se trata de un quinteto formado por tres mujeres al micrófono y solo un instrumento de cuerda, además de la batería. Sonido y estética muy urbana para un grupo muy joven y reivindicativo. Un punto en lo que coinciden con Skunk Anansie, quienes nunca han considerado tabú hablar de la libertad sexual, de la religión o el racismo.

Con algo de retraso, Skunk Anansie tocaba los primeros acordes de This Mean War. Un inicio eléctrico para ese torbellino llamado Skin. Y es que el repertorio proponía temazos en su primer tramo, como si fuera un cocido maragato y empezaran al revés, de más a menos.

Charlie Big Potato, que aparecía en la BSO de la película española 'El Arte de Morir' de 2000, es un corte que resucita a cualquiera, como un coche que va acelerando hasta alcanzar su velocidad más alta para terminar derrapando.  

Skin, Skunk Anansie, Sala Changó, Madrid

El repertorio se asemejaba en este momento a un grandes éxitos, con un repaso exhaustivo de himnos generacionales. Because Of You, que ya se ha convertido en habitual en el setlist, Love Someone Else, I Can Dream, I Believed In You, God Loves Only You, Secretly y Weak. El ritmo se encontraba con la sensibilidad y le tendía la mano.

El punto de inflexión lo marcaba An Artist Is an Artist, adelanto de lo que será un nuevo single, con un estilo más indefinido y menos guitarrero, más innovador y menos en la línea de los antiguos temas. En directo luce más, pero a simple vista no parece que vaya a ser de las más reclamadas en un futuro.

Skin Skunk Anansie Richard Lewis Sala Changó, Madrid

Antes del primer parón, alternaron clásicos, como Twisted (Everyday Hurts) o My Ugly Boy, con nuevas propuestas, lo que rebajaba algo la intensidad del comienzo, aunque Skin se seguía mostrando tan enérgica como de costumbre, no parando de bailar, de sonreír, de engatusar al público, de seducirlo e incluso de caminar por encima de ellos o de lanzarse sobre una infinita piscina de manos que la hacían levitar. Una encantadora de serpientes humanas que caían rendidos ante su voz.

El primer bis vino con Hedonism (Just Because You Feel Good) y Cheers, otro de los cortes de su próximo lanzamiento y que sí huele a futuro nuevo himno de la banda, con un aire tranquilo y sosegado para esta tormenta de verano que empieza a descargar rayos y truenos y que tiene por nombre Skin, la líder de Skunk Anansie. Un grupo que nunca aburre y que siempre tiene algo que decir.


viernes, 28 de julio de 2023

Placebo homenajea a Sinead O'Connor en Madrid

Según el diccionario, placebo es una "sustancia que carece de acción curativa pero produce un efecto terapéutico". El grupo británico fundado en 1994 bajo el nombre de Placebo ejerce el mismo efecto en sus oyentes. No curará, pero es tremendamente terapéutico.

Placebo, convertido ahora en un dúo, llegaba otra vez a Madrid para presentar su octavo disco. Un álbum que es una amalgama de sonidos y que viene a ser un resumen de ese estilo alternativo y ecléctico que han ido mostrando en estos años, unas veces llevados por las guitarras y otras por los sintetizadores. Distintos destinos bajo un mismo origen.

'Never Let Me Go' (2022) es el nombre de este último trabajo. Hay discos que funcionan mejor en directo, otros cuando vas conduciendo y otros con el paso del tiempo. Algunos también funcionan bien en el coche tras un directo y cuando ha pasado un año desde que se presentó.


Placebo en el Real Jardín Botánico Alfonso XIII de Madrid, 27 de julio de 2023

El Real Jardín Botánico Alfonso XIII de la Universidad Complutense de Madrid era el lugar donde Placebo iba a mostrar su trabajo más reciente, cuya portada es un llamamiento al ecologismo. De ahí que el lugar pareciera tan apropiado, tan bucólico y tan aparentemente alejado de Madrid. 

A todos los que nos gusta el fútbol, tenemos una alineación de nuestro equipo favorito, y en nuestra cabeza tenemos los recambios que usaríamos en distintos momentos del partido. Lo mismo pasa con la música. Todos tenemos un repertorio idóneo de nuestros cantantes favoritos, solo que a veces no sale como uno piensa.

Arrancaba Placebo el concierto con Forever Chemicals bajo la advertencia no grabar nada con el móvil. Se trata de un corte muy oscuro de su último álbum con el que daban la bienvenida a la noche madrileña el dúo: Brian Molko y el sueco Stefan Olsdal, aunque estaban acompañados de varios músicos de apoyo para la gira, así como un batería.

Beautiful James es musicalmente alegre y movido, muy en la línea del sonido de los últimos discos. Una alegría que parece fingida y mostrada por una careta, escondiendo el verdadero rostro detrás. Estaba claro que el guion que iba a seguir la jornada era repasar el 'Never Let Me Go', que no es ni el mejor ni el peor disco, pero iba a romper la alineación de temas que alguno tendría en su cabeza.

Scene Of The Crime se va desmelenando y volviendo más compleja a cada segundo que pasa, parece un adolescente que grita enrabietado al mundo. Y ese mismo mundo era el que coreaba el estribillo de Hugz para satisfacción de los que traían aprendido el disco más reciente.

 Happy Birthday In The Sky es desgarradora y rezuma melancolía, por eso fue la escogida para hacer el homenaje a la fallecida cantante irlandesa Sinead O' Connor, a quien iba dirigido todo el set de la noche, como reconoció Brian tras leer un texto en español -seguramente escrito por Stefan- a modo de panegírico. Por el contrario, Bionic es más directa y representa los inicios de la formación, más guitarrera e incluso con toques punks y alternativo, acorde a la época de la década de la que viene. Por momentos es muy 'grunge', con ecos a Sonic Youth y Smashing Pumpkins.

A estas alturas ya solo se podía repasar viejos temas o seguir repasando nuevas canciones. Se tiró por la segunda vía con Surrounded By Spies, Sad White Reggae, Try Better Nex Time, muy pop, por lo tanto festivalera y veraniega, como si nos tomáramos un helado mientras vemos una puesta de sol. Luminoso, pero sabiendo que detrás viene la oscuridad.

Una pena que se cayera de la lista This Is What You Wanted, tan delicada y a la vez tan firme. Con Went Missing, Brian Molko se disfrazaba de Leonard Cohen y parecía recitar y susurrar hasta encontrar el clímax musical en el que todos los instrumentos y su voz danzan alrededor. 

 

Era el momento de sacar la artillería y lo hacían tras hacer vibrar a todos con Too Many Friends. El tiempo se agotaba y algunos de los clásicos no habían asomado la patita. For What It's Worth daban paso a Slave To The Wage, Song To Say Goodbye y The Bitter End. Como si fuera una etapa del Tour y tras pasar puertos de segunda y de primera nos encontráramos con tres puertos fuera de categoría. El Tourmalet se quedaba corto.

Infra-red, ese tema que en su inicio para hacer un guiño a Depeche Mode para más tarde mostrar trazas de The Cure y The Pixies, era el postre que nos tenían reservados los dos chefs justo antes de marcharse, justo cuando el show estaba cogiendo su ritmo y cadencia adecuados.

Tras una breve despedida volvían con un desenlace a la vez esperado y no. Stefan, tras haber pasado de las cuatro a las seis cuerdas, mostraba sus dotes como voz principal para ofrecer una versión del Shout de Tears For Fears muy similar a la original, al contrario de lo que hizo el grupo Disturbed en su día. Aprovechando la situación, bien habría encajado la excelente versión que hicieron de Jackie de la propia Sinead O'Connor en lugar del Shout, pero es que cada uno tenemos una alineación en nuestra cabeza.

Fix Yourself era la siguiente y penúltima de la cita. Un corte demasiado íntimo para estas alturas de noche, porque irremediablemente se agolpaban las notas de otro tema versionado, este sí transformado en algo propio, y que es el Running Up That Hill de Kate Bush. El colofón habitual con el que homenajear a Sinead, allá donde esté.


domingo, 30 de abril de 2017

Placebo: "Amas sus canciones, pero no al cantante"

Placebo regresaba a Madrid casi dos años desde su última visita. Después de haber dejado de nuevo el listón muy alto con un concierto redondo que sirvió de presentación del álbum 'Loud Like Love' y de celebración por los 20 años cumplidos como banda musical. Ahora tocaba otro nuevo 'tour' de homenaje, en esta ocasión para conmemorar las dos décadas desde la publicación del primer disco: el homónimo 'Placebo'.

Placebo, logo

Placebo ha terminado siendo el grupo inglés surgido en los 90 más estable, fiable y duradero. Fue encuadrado con la etiqueta de 'britpop' junto a otros iconos musicales de las islas como Oasis, Blur, Suede, Elastica, Pulp u Ocean Color Scene, con los que coincidía más en la procedencia geográfica y menos en el estilo, dado que Placebo pronto marcó un camino distinto, más experimental y alternativo, ininterrumpido desde 1994 y con solo cambios en la percusión, pero conservando la dupla Molko y Olsdal como los cerebros creativos al frente del proyecto.

Curiosamente, del resto de compañeros de viaje a los que la crítica especializada sumó en la aventura musical de Placebo solo Ocean Color Scene se ha mantenido sobre los escenarios todos estos años, aunque perdiendo parte del éxito que llegaron a disfrutar, mientras que Suede, Pulp y Blur han regresado a lo largo del milenio para reeditar una segunda etapa más nostálgica que brillante, una era que también podrían firmar pronto los hermanos Gallagher, en esa esperada vuelta de Oasis que nunca acaba por fructificar.

Y es que mucho ha cambiado el mundo en estos 20 años, empezando por los gustos musicales del público, a los cuales se ha adaptado Placebo con variaciones en sus creaciones e introduciendo nuevos elementos que han modernizado el estilo de la banda, pasando por el propio crecimiento personal de los componentes y terminando por la pérdida del gran David Bowie, el padrino, el gran mentor de los inclasificables Molko y Olsdal.

Placebo en el WiZink Center (Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid) 
El vídeoclip Every You Every Me precedía a la entrada del grupo al escenario y Pure Morning servía de inicio al paseo distinto por la discografía de Placebo donde se iban alternando novedades, Jesus' Son, con caras B, caso de Soulmates, y viejas perlas rescatadas del joyero como I Know, cuya frase inicial define la opinión de mucha gente sobre la banda "you love the song but not the singer". Y es que la voz nasal y estridente sumado al aspecto andrógino y una eterna actitud displicente han hecho de Molko uno de los artistas más queridos y odiados a la vez del rock, de los que no dan lugar a la indiferencia.



Era una noche de contrapuntos, de mostrar lo que fue y será Placebo, de los guitarreos rabiosos propios de los noventa, con 36 Degrees o Without You I'm Nothing como representantes, a una etapa más recargada y menos oscura, con los teclados como elemento novedoso y abanderada por Devil In The Details y Too Many Friends, poniendo de nuevo el acento en la sexualidad y jugando al desconcierto: "My computer thinks I'm gay", cantaba Molko sin ruborizarse, aunque realmente la letra hable de la falsa sensación de estar relacionado en este mundo aparentemente interconectado pero realmente vacío de vínculos de amistad.


Igual de desconcertante y estimulante era el repertorio, muchos de ellos con velocidades distintas a la versión de estudio, con saltos constantes en el tiempo, de una etapa a otra, evidenciando la riqueza del grupo a lo largo de los años y resumidas en el corte Twenty Years, el sencillo elegido para promocionar en su momento el recopilatorio y que se está convirtiendo en uno de los temas más esenciales del grupo, aunque esta vez sonara de forma casi irreconocible, pero igualmente atractivo.

El primer bloque del concierto acababa con un póquer de lujo formado por Slave To The Wage, Special K, Song To Say Goodbye y The Bitter End, ambas premonitorias por anunciar el descanso, que no el final del espectáculo.

Placebo, Madrid, Palacio Deportes,

En una noche dedicada al primer trabajo del grupo no podían faltar algunos de sus cortes más significativos con los que componer el bis: Teenage Angst, en versión pausada, y Nancy Boy devolvían al público a finales del siglo XX para continuar con Infra-red, del disco 'Meds', sorprendiendo con la elección y por olvidar alguno de los grandes himnos que han elevado a este grupo a los altares del rock alternativo. Para terminar, y como viene siendo habitual, la versión del Running Up The Hills hacía de colofón, sonando mejor que nunca, incluso que cuando la popularizó Kate Bush en los ochenta. Un broche de oro para un espectáculo de más de dos horas.

Placebo hacía honor a su nombre, produciendo un efecto tremendamente favorable en una audiencia que lleva acompañando fielmente 20 años a Molko y Olsdal, amando sus canciones y a sus componentes, empezando por su enigmático cantante, cuya simpatía y cercanía crece con los años, y siguiendo por ese larguirucho bajista sueco que ha encontrado en un Madrid multicolor su segundo hogar.

sábado, 11 de febrero de 2017

Skunk Anansie vuelven a dejarse la 'piel' en Madrid

Skunk Anansie se ha sumado a la moda de regresar en este milenio tras haberse hecho un nombre anteriormente en el mundo de la música. La formación londinense fue durante muchos momentos una de las innumerables grandes esperanzas del rock británico. Una etiqueta que les acompañaría durante sus primeros siete exitosos años de existencia y tres álbumes. Un periodo que ahora vive su segunda parte con otra trilogía de discos, tan sobresaliente o más que sus primeras tres entregas.

El batería Robbie France, recientemente fallecido precisamente en España, fue el responsable del nacimiento de Skunk Anansie. El polifacético France, que además de músico era productor y periodista, participó en la creación del disco de debut  'Paranoid & Sunburnt' (1995), para luego abandonar la formación, siendo el único miembro que ha dejado el combo inglés.

Skunk Anansie, logo, band,

Skin, Skunk Anansie, Madrid, Riviera, 2017,
Skin, cantante de Skunk Anansie
Skunk Anansie, además de mantener los mismos miembros desde el inicio, exceptuando el paso fugaz de Robbie France, destaca por la elegante y potente voz de Skin, acompañada de su aspecto agresivo ausente de pelo, pasando por el exotismo que aporta tanto el nombre del grupo como el bajista Richard Keith Lewis “Cass” o la propia Skin, y terminando con un trasfondo de eterna disconformidad, plasmada en unas letras plagadas de reivindicaciones político-sociales. Rabia. Mucha rabia contra el sistema y las desigualdades raciales y sexuales, evidenciadas al tener dos miembros de raza negra y una mujer al frente.

Rock en estado puro y a la vez renovado por las nuevas influencias tanto exteriores como internas, dada la creciente labor de la cantante también como DJ.

La mayor parte de los grupos que regresan lo hacen más por un brindis al sol que por la necesidad de ofrecer algo nuevo. Ese no ha sido el caso de Skunk Anansie. El combo inglés ha vuelto en buena parte por la presión de los seguidores, y también, restando romanticismo, por seguir haciendo negocio en una industria a la que cuesta ofrecer ideas, especialmente por parte de los grupos noveles.

Skunk Anansie había publicado tres maravillosos álbumes en la década de los noventa que dejaron huella y adeptos. Incluso el cine espoleó muchas de sus canciones, al incluir algunos de los temas en bandas sonoras de películas del momento, como el 'Arte de morir' o la futurista 'Días extraños'.
Cass, Skunk Anansie, Madrid, Riviera, 2017,
'Cass', bajista.

Justo antes de que entrara el siglo XXI, Skunk Anansie se había convertido en un bonito recuerdo que era recuperado con la aparición de un recopilatorio en 2009, antesala de una esperada segunda etapa, tan brillante o más que la anterior, y constituida con otra terna de trabajos: 'Wonderlustre' (2010), 'Black Traffic' (2012) y 'Anarchytecture' (2016), recién sacado del horno y presto para ser presentado en una nueva gira.


Skunk Anansie en la Sala La Riviera, el 10 de febrero de 2017
Una dupla formada por dos mujeres -guitarra y kit de batería- amenizaron la espera de la descarga principal de la noche. The Pearl Harts, que así se llamaba esta mínima expresión de grupo musical, cumplió con su cometido, máxime las limitaciones que supone no tener más variedad de instrumentos.

La Riviera asistía expectante ante el regreso de Skunk Anansie. Un público rejuvenecido y con mayoría femenina respondió de forma estruendosa a la entrada al escenario del quinteto inglés, liderado por una inquieta Skin, tan rebelde y sensual como siempre, tan dicharachera y pizpireta como hace dos décadas.


La química de la lenguaraz cantante londinense con el público fue inmediata, como una reunión de viejos amigos que llevan tiempo sin verse y que solo necesitan una pequeña chispa para recuperar sensaciones pasadas. Así fue el paso de Skin y los suyos por la ribera del Manzanares.

Todo funcionaba a la perfección. El sonido surgía tremendamente limpio, mención especial a la notoriedad del bajo de Cass en cada tema, uno de los sellos personales, una de las marcas de la casa. Por su parte la voz de Skin no sufría altibajos; es más, se exhibía, pese a lo inquieta que se mostraba durante las tablas. Tanto, que hasta llegó varias veces a saltar la valla para mezclarse con la audiencia, generando el delirio en las masas y el recelo de su personal de seguridad, mientras ella volaba literalmente sobre la sala madrileña.



El grupo seguía desgranando los temas con una aplastante seguridad: alternando la etapa primera con la actual, mezclando temas más tradicionales con otros experimentales, incluso extraídos de las pistas de baile, combinándolo con el ska y el rock alternativo, demostrando que el mestizaje no solo es racial sino también musical.

Because Of You, Weak, Twisted (Everyday Hurts), Hedonism (Just Because You Feel Good), God Loves Only You o la reivindicativas Little Baby Swastikkka y Yes It's Fucking Political se hacían notar en el variado repertorio elegido.

Tras casi una veintena de canciones se llegaba al obligado receso que daba paso a un bis donde reinaban Tracy's Flaw y Charlie Big Potato. Dos de los cortes más significativos de la trayectoria de la banda. El colofón más obvio a una noche que se iba a resistir a acabar.


Si algo ha caracterizado siempre a Skunk Anansie es por la rebeldía y por una relación muy directa con los fans. Por ello, presos de la emoción del momento y de la calurosa acogida, la formación repitió con otro bis no planeado y fuera de guión, tanto que hasta recibieron la advertencia de que estaban fuera de hora, con 100 Ways To Be A Good Girl y Charity como regalos añadidos, detalles que estrechan el vínculo entre público y grupo. De los que convierten a Skunk Anansie en uno de los favoritos de la capital, porque siempre se dejan la piel en cada actuación.

lunes, 25 de febrero de 2013

Fe en el rock ecléctico: Mike Patton y los Faith No More

Genio, excéntrico, innovador, alocado, creativo, imprevisible, enérgico, teatral, así es el cantante Mike Patton, un hombre capaz de mezclar distintas influencias y que alcanzó su cénit, en la década de los 80 y 90, junto a los miembros de la banda estadounidense denominada Faith No More.

Rap, hip hop, metal, hard rock, funk… eran los estilos que se agolpaban, como niños nerviosos, ante las guitarras y teclados de una de las formaciones más eclécticas que hayan existido en el rock.

Mike Patton
Mike Patton, foto tomada por Jan Frode Haugseth
Los primeros años
Faith No More fue fundado en 1982 por el bajista Billy Gould y el batería Mike Bordin. A esta dupla inicial se le fueron añadiendo personajes claves como el teclista Roddy Bottum, uno de los músicos pioneros en reconocer públicamente su homosexualidad, y Jim Martin, siempre escondido bajo su característica barba y sus eternas gafas de pasta roja.

La publicación del primer disco, 'We Care A Lot' (1985), comenzaba a mostrar una de las futuras características del combo que no era otra que la de fusionar diferentes estilos con la misma facilidad con la que una batidora mezcla alimentos.

'Introduce Yourself' (1987) era la segunda carta de presentación de la formación californiana que experimentó un salto de calidad, un año después, cuando un desconocido joven cantante, Mike Patton, reemplazaba a Chuck Mosley. Era el paso definitivo hacia lo desconocido.

The Real Thing

'The Real Thing' (1989)
En 1989, Mike Patton se incorporaba a Faith No More. La música estaba compuesta antes de su llegada con lo que el papel de Patton se redujo a escribir las letras, todo sea dicho en un tiempo récord.  Patton es de los que siempre ha pensado la responsabilidad de los músicos por mantener la música fresca e interesante. Un inconformista a los micrófonos que quería transmitir arte recogiéndolo desde todos los rincones, desde cualquier influencia, explorando.

Así lo definía: "El misterio de las artes es que a veces los elementos se juntan y funcionan, pero no existe una fórmula mágica para llegar a ello". Gracias a su labor, Faith No More estuvo cerca de conseguirlo.

'The Real Thing' tenía un sonido original y novedoso, ajeno a modas. Los teclados daban una base instrumental donde la guitarra de Jim Martin y la voz de Patton parecían rivalizar por tener el mayor hueco de protagonismo posible.

Seis millones de discos fueron la contundente contestación a esta arriesgada propuesta. Una cifra adecuada para una de las piezas más ricas del rock alternativo que comienza con el frenético ritmo de From Out Of Nowhere sigue con la adecuadamente titulada Epic, con un solo de piano que parece morir y que en el videoclip tiene su contrapunto en un agonizante pez, para continuar deleitando con cortes como Falling To Pieces, The Real Thing y la cautivadora Zombie Eaters. Un trabajo redondo, de los que te elevan a los altares.

 

'Angel Dust' (1992) 
Si la crítica había considerado al 'The Real Thing' como un disco alternativo, ecléctico y con distintas influencias, los adejtivos adquirían un mayor tono desde la llegada de Patton en la elaboración del cuarto disco. 'Angel Dust' era como un tarde en la playa, un constante ir y venir de oleadas que no paraban de salpicar ideas.

Faith No More seguía asentando sobre una sólida batería, que sonaba mejor que nunca, los teclados de Bottum que enriquecían cada tema para contrarrestar los pesados riffs de Martin; al micrófono estaba un Patton celestial, versátil que hablaba, rapeaba, gritaba, susurraba y cantaba con una variedad de registros inalcanzable para la mayoría de voces.

Angel Dust, Faith No More

Las alas blancas dejaban bajo su regazo joyas como Land Of Sunshine, Caffeine, RV, Smaller And Smaller, A Small Victory y Midlife Crisis. Un álbum difícil de escuchar por su complejidad y destinado a enganchar con el paso del tiempo.  

'King For a Day... Fool For a Lifetime' (1995)
La anunciada baja de Jim Martin, debido a un palpable distanciamiento con el resto del grupo, junto con el cansancio de la formación dieron como resultado un disco más cotidiano, menos impactante, aunque más variado en cuanto a amplitud de estilos. Las guitarras bajaban un par de grados su fuerza y cedían su espacio a nuevas influencias, algunas tan sorprendentes como el bossa nova (música popular brasileña). Por otro lado, la increíble voz de Patton iba adquiriendo más presencia y una desconcertante e inusitada fuerza.

La icónica portada del disco correspondió al ingenio del dibujante Eric Drooker, habitual responsable del diseño de las tapas del New Yorker, transmitiendo ese tono de viñeta tan personal del neoyorquino.
Faith No More, King For A Day... Fool For A Lifetime

A pesar de todo esto, Faith No More seguían conservando el gancho y la calidad para aupar algunos temas en lo más alto de la música alternativa: Get Out, Ricochet, Evidence, What A Day o Digging The Grave daban fe de la capacidad compositiva del grupo.
     
 
'The Album Of The Year' (1997)
Un título tan presuntuoso como poco premonitorio, con una portada confusa que mostraba al primer presidente de Checoslovaquia Tomáš Masaryk (1850-1937) y su multitudinario entierro en la parte trasera de la carátula, el cual  fue confundido por muchas personas con la figura de Lenin.

Según la versión ofrecida por FNM, las imágenes era un modo de mostrar la última instantánea antes de la decadencia de un continente que se encontraba en los albores de la Segunda Guerra Mundial y en el ocaso de su época dorada.

Album Of The Year, Faith No More

Metáforas aparte, en este significado acertaron los miembros de Faith No More ya que se trató del último disco de la formación. Un CD menos brillante que cualquiera de los anteriores, más sutil y menos rockero que contaba, aún así, con temas notables como: Collision, Last Cup Of Sorrow, Ashes To Ashes y el colofón tan apropiado de Pristina, la capital de Kosovo tenía su homenaje en este disco.

El esperado regreso del grupo
Faith No More ha vuelto recientemente a los escenarios con una gira basada su viejo repertorio aunque no haya una confirmación oficial de un nuevo álbum, que recuperaría a uno de las referencias por antonomasia del rock alternativo y a uno de los mejores frontman de la música, tanto por su personalidad en los conciertos como por la calidad de su voz.

Un quinteto considerado de culto y siempre alabado por muchos de sus compañeros de profesión, no en vano Metallica y Guns N' Roses se los llevaron de gira. Otras formaciones tan dispares como el grupo de thrash metal Anthrax o los grunge Alice In Chains se consideraban devotos de Patton y sus chicos.

Faith No More, live

Como dijo Mike Patton a una televisión chilena, uno de los países preferidos por el cantante californiano: “Cuánto más hablas de tu música más daño consigues hacer. Es mejor decir menos, escuchar el disco y dejar de hablar".

Silencio: va a cantar Patton.

viernes, 26 de octubre de 2012

Muse, las diosas inspiran la música de Matt Bellamy

Según la mitología griega, las musas eran las nueve divinidades inspiradoras de la cultura y el arte. Una idea que sirve de base, en la década de los 90. a tres amigos de la infancia para crear uno de los grupos que mayor crecimiento, influencia y popularidad están adquiriendo en Gran Bretaña en los últimos años, ese proyecto tomaba por nombre Muse (“musa”).

Muse logo

Matthew Bellamy (voz , guitarra y piano), Dominic Howard (batería) y Christopher Wolstenholme (bajo) son los responsables de esta formación de rock alternativo, surgido al sudoeste de Inglaterra, que con el paso de los años, y la llegada de la madurez compositiva, está derivando a un estilo más progresivo y cada vez más recargado.

'Showbiz'
El primer L.P. del grupo tardó en aparecer en las estanterías, la formación no recibía el apoyo necesario para despegar y los años pasaban sin el esperado debut oficial.
Por fin, en 1999 Muse entraba en el 'mundo del espectáculo' del rock mostrando su lado más crudo y duro con un disco sin demasiados arreglos. En él sobresalían Uno, Cave, Unintended, Muscle Museum y la portentosa Showbiz, con uno de los cambios de ritmos más sobresaliente de los años 90 que daba nombre a este espectacular arranque de inspiración que caminaba por una línea imaginaria entre Placebo y Radiohead.

Origin Of Symmetry
Muse Origin Of Symmetry
El siguiente paso demostraba madurez y muchas ideas que surgían de manera espontánea. 'Origin Of Symmetry' (2001) era el principio de un sonido personal que se iba gestando con unos cautivadores teclados como base principal (Bliss, New Born), con el apoyo del bajo y por la guitarra que tenía tiempo para aparecer dejando su magia en unos soberbios y pesados riffs: (Plug In Baby, Citizen Erased).

Matthew Bellamy dejaba la acertadísima versión del Feeling Good y Megalomania para el final de un trabajo redondo, un tema adecuado, por el significado de la palabra, como preludio del alarde de grandiosidad, pomposidad y los excesos que vendrían más tarde. Muse habían tocado el cielo con este disco inspirado por la genialidad.


Como descanso, se ofrecía en 2002 el único directo oficial por la formación. 'Hullabaloo Soundtrack' estaba compuesta por dos discos: uno perteneciente a su concierto grabado en París y otro CD aderezado con una dosis de caras B que muchos grupos los hubieran tildado de éxitos dentro de sus discografía. In Your World y Dead Star sirven como ejemplo de cortes que no entraron en álbumes con categoría de temazos.

'Absolution'
En 2003 llegaba el tercer soplo de frescura del trío británico, Absolution. Los arreglos aumentaban a la par que la capacidad de Bellamy para cambiar y modular su voz. Muse se estaba convirtiendo en una preciosa diosa a la que adorar gracias a temas rompedores, con influencias tanto de la música clásica como del virtuosismo de Queen, que se aprecian en la incomparable 'Butterflies And Hurricanes', a quien le acompañan la tierna 'Falling Away With You' junto a 'Stockholm Syndrome', 'Ruled By Secrecy', 'Hysteria', 'Sing for Absolution' y el single que los catapultó, merced a una de las mejores introducciones con un bajo de la reciente historia del rock: 'Time Is Running Out'.
'Black Holes and Revelations' (2006) se mostraba como una continuación, con más sintetizadores y sámplers que nunca, menos alegre y más mustio, con ausencia de aquella genialidad del pasado que parecía irse perdiendo en una galaxia. Brillan en este álbum: Starlight, Map of the Problematique y Knights Of Cydonia que es otra de las abanderadas de este disco, un corte novedoso y brillante generado con toques de western, rock setentero y reconocible por su contagiosa melodía.

'The Resistance' (2009) era un ejercicio glamouroso, sensible y rítmico de un rock que bajaba su agresividad para acercarse al pop por el camino de la experimentación del techno. Muse alcanzaba cotas de grandiosidad, algo recargadas, pero tremendamente irresistibles. Los principales éxitos eran: Resistance, con un Bellamy pletórico al piano y a la voz, flanqueadas por sencillos como: Undisclosed Desires, MK Ultra y Uprising. La industria musical alababa otro nuevo trabajo de este combo británico que volvían a elevar el disco como uno de los más vendidos en el mundo.

La gira del nuevo disco
El grupo llegaba de nuevo a Madrid dispuesto a presentar su último disco, 'The 2nd Law' (2012) que parece mirar al futuro con un ojo echado al pasado, sonidos discotequeros mezclados con nuevas tendencias. Un ingenio refugiado en recursos sacados de un laboratorio de sonidos, un adorno excesivamente recargado que empalaga, donde se echa de menos el poder de esta formación para influenciar y no sólo para mostrar canciones llenas de influencias.


Pero si algo tiene Muse es su capacidad de seducir en directo, como una mujer segura que entra con paso firme en un local resaltando sus virtudes, sabiendo que es observada, envidiada y deseada, porque la puesta en escena de Muse es otro de sus alicientes, un directo al alcance de muy pocos que sigue siendo su gran tarjeta de presentación para enamorar a cualquiera. Y Madrid no es una excepción, es una plaza segura para Bellamy y sus chicos.

Aspecto del abarrotado Palacio de los Deportes, antes de la salida de Muse al escenario.
El repertorio de temas del concierto del 20 de octubre en el Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid estuvo liderado, principalmente, por sus dos últimos álbumes que protagonizaron buena parte del listado de 24 temas interpretados, con dos bises, donde no faltaron sus nuevos éxitos como: la erótica y sensual Madness, Panic Station (con ramalazos de INXS), Liquid State (que es como meter a Queens Of The Stone Age y Foo Fighters en una batidora) y la olímpica Survival, una selección de un disco digno pero al que falta fuerza y consistencia. 

Muse en Madrid

La hermosa Kate Hudson, esposa de Matt Bellamy, pronunció esta frase en la película 'Casi Famosos': "eres demasiado dulce para el rock", una sentencia que debería aplicar Muse para próximos tours porque sigue siendo una delicia observar el espectáculo con el que atrapan al espectador o la intensidad con la que ejecutan cada tema, pero el resultado final de este disco es que parece que falta brío y vitalidad para transformarlo en energía, paradójicamente ese es el argumento de la segunda ley de la termodinámica, un principio en el que se basa la temática del nuevo álbum y que esperemos que tenga una brillante continuación, porque estos ingleses están inspirados por las musas y por los mismos dioses del Olimpo.

miércoles, 4 de mayo de 2011

La desaparición del maníaco predicador de la calle

En mitad de las batallas que estaban manteniendo varias bandas inglesas, en especial Oasis, Blur, y en menor medida Pulp y Suede, por un supuesto trono en el reinado del pop-rock británico, enfrentamientos muchas veces instigado por la prensa y otras veces alimentados por las declaraciones de los miembros de dichos grupos, existía otra formación que había surgido a mediados de los 80 de nombre muy rebuscado y largo: Manic Street Preachers (Maníacos predicadores callejeros).

A diferencia de las otras cuatro bandas mencionadas, los Manics son de una pequeña población minera de Gales, alejados de la gran metrópoli y más cercanos a los problemas mundanos de la gente, lo que hace que sus letras tengan un carácter político, rebelde y contestatario.

El prometedor debut
La parte lírica correspondía al guitarrista Richey James Edwards. La banda estaba formada en sus inicios, en 1986, por James Dean Bradfield (guitarra y voz), Sean Moore, primo de James (batería) y Nicky Wire, hermano del poeta Patrick Jones, como bajista. La función de Edwards eran las letras y el diseño de las portadas, en el escenario la idea era que simulara participar musicalmente.
La relación con la prensa era una historia de amor-odio, que tan pronto estaba escandalizada como enganchada ante el potencial que mostraba el grupo. En 1992, por fin salía a la luz el primer álbum, 'Generation Terrorists'.

Generation Terrorists

El debut de los Manics era prometedor, fresco y extenso. Como si estos galeses tuvieran muchas cosas que contar y poco espacio para desarrollarlo, con 18 temas conquistaron Gran Bretaña y calaron mucho en el público japonés donde se grabó el mejor tema del álbum y uno de los más alabados de toda su discografía, la genial e hipnótica Motorcycle Emptiness con uno de los riffs de guitarras más elaborados y mágicos que se habían compuesto en el rock alternativo del Reino Unido en las últimas décadas.


También destacaban la sensual y rítmica Little Baby Nothing, con la increíble y sorprendente voz de la actriz porno Tracy Lords, en una canción reivindicativa de la mujer. El único ‘pero’ fue la nula aceptación del disco en los Estados Unidos, donde el grunge estaba en pleno apogeo, no dejando hueco para un rock tan melódico y politizado.

La marcha de Edwards
El camino de los Manics había comenzado y las siguientes paradas fueron el 'Gold Against The Soul' (1993) y el 'Holy Bible' (1994). La capacidad creativa de los galeses parecía infinita pero a cada paso se notaba más la tristeza, debilidad y el nihilismo de Edwards que recaía constantemente, como un enfermo crónico al que le hubieran puesto fecha de caducidad.

El 1 de febrero de 1995 Edwards dejaba una nota en el hotel y su coche abandonado cerca del puente Severn, lugar habitual de suicidios, donde nunca se encontró su cuerpo. La banda se quedaba huérfana de su portavoz y pensador, por lo que se plantearon dejar la actividad musical, pero con el beneplácito de la familia de Edwards siguieron con un nuevo exitoso álbum: 'Everything Must Go' (1996), título revelador como homenaje póstumo, todo continuaba a pesar del dolor, y los éxitos seguían sumándose con singles como “A Design For Life” y “Everything Must Go”.

El éxito de los 'Manics' llega a España
La fama y el reconocimiento mundial llegaría con 'This Is My Truth Tell Me Yours' (1998), con un rock más digerible y apto a todos los paladares. En España triunfaron gracias a una campaña del periódico Diario 16 que intencionadamente o no, usó el tema If You Tolerate This Then Your Children Will Be Next como cabecera en su promoción, cuya letra habla de la Guerra Civil Española desde el punto de vista del bando republicano.

Antena 3 y otras cadenas de T.V. cayeron contagiados por la fiebre galesa, comenzando a utilizar temas de los MSP como melodía de sus cortinillas y anuncios, cortes como Tsunami o la fantástica balada The Everlasting se hacían familiares para los oídos de los telespectadores españoles.

Un grupo con gran carga política
La política abanderaba a los galeses, que tuvieron como premio ser la primera banda de occidente que tocara en Cuba (2001), en presencia de Fidel Castro, en el teatro Kart Marx. Esta decisión y la de haber dedicado una canción a Paul Robeson, artista polifacético al que le fue denegado injustamente en la década de los 50 viajar al extranjero por haber criticado el trato que recibía la población afroamericana en los EE.UU, hizo que el mercado norteamericano mirara con recelo cualquier disco de los galeses, lo que ha impedido su éxito en la “tierra de las oportunidades”.

La nueva era, el siglo XXI
La discografía y los fans seguían creciendo, 'Know Your Enemy' (2001), 'Lifeblood' (2004), 'Send Away The Tigres' (2007) se sumaban a la dilatada colección de discos del combo galés que no olvidaba a su histórico cuarto miembro.

En el año 2009, se publicaba 'Journal For Plague Lovers', coincidiendo con el 15 aniversario de la desaparición de Edwards (noviembre de 2008) y momento a partir del cual, según la ley británica, pasaba a ser considerado oficialmente muerto. Todas las letras del disco estaban escritas por el fallecido compositor. Lo que podría parecer una actitud ventajista para promocionar a un grupo que se encontraba en sus horas más bajas, terminó por ser un disco lleno de rabia y dulzura a partes iguales, de melancolía y sosiego, como queda representado en el vídeoclip del corte This Joke Sport Severed interpretado de manera soberbia por la actriz turca Melisa Dogu.


El disco suponía el retorno de la banda a los rebeldes orígenes musicales de la mano de Edwards, quien parece haber iluminado el camino de los Manics allá donde se encuentre.

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