domingo, 29 de septiembre de 2024

Bonnie Tyler eclipsa Madrid con su elegancia y rasgada voz

 Cuando uno piensa en grandes voces femeninas de la música, nombres como Nina Simone, Edith Piaf o Aretha Franklin, entre otras, pueden venirte a la cabeza, y a los oídos. Si uno piensa en las voces de mujeres que dominaron la década de los 80 es cuando asoman solistas como Madonna, Tina Turner, Withney Houston, entre otras. Si metemos el rock en esta ecuación es cuando nos viene a la mente Janis Joplin, Patti Smith o Bonnie Tyler.

Gaynor Hopkins​, mundialmente famosa por su nombre artístico Bonnie Tyler, es también conocida por el apodo de ser la 'primera Dama del Rock', un apelativo muy estadounidense para una cantante galesa con un tono particular de voz, áspero y rasgado, que se ha mantenido en lo más alto durante varias décadas, incluyendo la actualidad, participando como representante del Reino Unido en la edición de Eurovisión en 2013, sin mucho impacto en la clasificación, eso sí, o conquistando las listas de éxitos estadounidenses en pleno siglo XXI. 


Ese timbre de voz tan característico vino tras una operación en la década de los 70 para extirpar los nódulos de sus cuerdas vocales, que bien pudo acabar con la carrera profesional de la cantante británica, pero que afortunadamente no fue así.

En cuanto a su vida personal, Tyler es filántropa activa y está casada desde hace más de medio siglo con Robert Sullivan, exjudoca olímpico británico en los JJ.OO. de Munich 1972 y con lazos familiares con otra ilustre galesa, Catherine Zeta Jones.

Bonnie Tyler en el CaixaBank Madrid Live Experience 2024, 28 de septiembre de 2024.

Hay artistas que tienen un aura especial. Bonnie Tyler es una de ellas. El coqueto escenario que esconde la Estación de Príncipe Pío, y antigua Estación del Norte, se mostraba como un cofre secreto dentro de un gran cajón. Semioculto al exterior pero con tesoros en su interior, similar a su actuación de esta noche.

En un lugar tan británico como una estación de tren, cuyo nacimiento se debe a la minería, tan galés como la extracción de metales, asomaba la poblada melena color platino de Bonnie Tyler. La cantante galesa iniciaba su repertorio con un elegante atuendo y una amplia sonrisa. Dos bonitas cartas de presentación.

 

El primer tramo fueron versiones de temas que los propios artistas no usan últimamente en sus conciertos: empezando por el Have You Ever Seen The Rain?, de la Creedence Clearwater Revival, esa joya pocas veces usada por los Kiss como es el Hide You Heart o finalizando con el To Love Somebody de los Bee Gees. Variado y con estilo, como el público que había acudido al teatro esta noche.

Entre medias se colaba el primer hit propio de la cosecha de Bonnie Tyler, como es el Lost In France, siempre tan folk y tan positivo, como es ella. Y es que la británica se arrancaba ya a tirar de sus propios éxitos, que son muchos y algunos son parte del sonido del imaginario colectivo, de esa banda sonora que ya abarca varias generaciones. It's A Heartache es un gran ejemplo, cuyo sencillo tuvo ventas millonarias, el cual era interpretado entre junto a The Best Is Yet To Come y Notes From America. La voz llegaba hasta las notas que podía, mientras su simpatía no paraba de aumentar.

 Porque si por algo también se conoce a la Tyler es por ser la reina del karaoke, esa palabra japonesa que define una forma universal de divertirse cantando en grupo. Muy cinematográfico, ya sea con Scarlett Johansson y Bill Murray, con tus compañeros de trabajo o tus amigos de la infancia. En ese cóctel está también Bonnie Tyler como silenciosa invitada en un listado de grandes éxitos.

 

Seguro que a Bryan Adams le gusta la versión de su Straight From The Heart. En Madrid gustó, y mucho. También gusta Bryan Adams, pero él no estaba y ella sí, por lo que los aplausos fueron para la británica. Y es que los sonidos de las palmas no paraban, porque When the Lights Go Down y Faster Than The Speed Of Night son muy buenos temas, pero Total Eclipse Of the Heart y The Best, son mejores, como dice el título.

Curiosamente todo el mundo identifica Total Eclipse Of The Heart con Bonnie Tyler, aunque cuentan que fue inicialmente ofrecida a Meat Loaf, al que le hubiera encajado plenamente por ser una balada con un toque épico, pero pocos lo hacen con The Best, inicialmente interpretada para Tyler pero popularizada solo un año después por Tina Turner y un solo de saxofón que hacía mover las caderas de cualquier ser vivo, incluyendo las de la Turner. 

Aunque el concierto apenas había rebasado la hora, el timbre de Bonnie Tyler pedía un pequeño receso para el tramo final, porque 73 años no los tiene cualquiera y menos a ese ritmo, donde aprovechó para presentar a su banda, que son unos músicos de estudio extraordinarios, y a su marido, que también está de gira y también da una apariencia de extraordinario.

El bis final se compuso del 'blues de la tortuga' y otro de los temas más reconocibles de su carrera: Holding Out For A Hero, donde su voz ya no llegaba a una canción que siempre ha llegado a todo el mundo. Poco importaba al público, rendido ante la diva. Enorme final para una artista única marcada por su peculiar voz y que sigue luchando desde los escenarios como una gran heroína.


domingo, 11 de agosto de 2024

La Cibeles y Atalanta, el mito de las celebraciones de títulos del Real Madrid

 El doble enfrentamiento de los octavos de final de la Champions League en su edición 2021-22 fue la primera ocasión en la que el Real Madrid y el Atalanta de Bérgamo, ciudad situada al norte de Italia y cerca de Milán, cruzaban sus caminos en partido oficial. Los blancos se impusieron en ambas citas (3-1 en España y 0-1 en Italia) para luego caer ante el Chelsea, quien a la postre fue el campeón.      

El destino ha querido que sendos conjuntos hayan cruzado sus caminos de nuevo en 2024, en esta ocasión con otro choque de Champions y antes con un título en juego, la Supercopa de Europa, dado que el Real Madrid volvió a levantar la 'orejona', su decimoquinto entorchado, y la escuadra bergamasca se estrenó en el Viejo Continente con la Europa League. Dos campeones frente a frente. Dos equipos que tienen lazos en común merced a la mitología, escultura y pintura.

 La Cibeles, diosa mitológica
La Fuente de Cibeles es una obra del arquitecto Ventura Rodríguez del siglo XVIII que muestra a Cibeles, diosa de la tierra en la mitología frigia y 'gran madre' en la mitología romana, diseñada por el abulense Francisco Rodríguez de Arribas, quien está subida en un carro que es tirado por dos leones, proyectados por el escultor francés Roberto Michel.

Cibeles está situada en Madrid en la plaza con su mismo nombre, enfrente del actual Ayuntamiento, en la intersección de la calle Alcalá con la arteria que recorre la capital de norte a sur y de sur a norte, y que a esta altura cambia el nombre de Paseo de Recoletos por el del Paseo del Prado. La misma vía que luego se llama Paseo de la Castellana desde Colón hasta llegar al Hospital de la Paz. En esta ruta hacia norte pasa por delante del Estadio Santiago Bernabéu. La casa del Real Madrid y con el que guarda una estrecha relación.

La Cibeles y Emilio Butragueño
Un partido de la selección española fue el detonante de visitar la Fuente de Cibeles por parte del público futbolero. Concretamente los octavos de final del Mundial de México 1986 donde España se medía a la potente Dinamarca, cuyos mejores jugadores -Michael Laudrup (Juventus) o Elkjaer (Hellas)- jugaban en Italia, sin duda la mejor liga doméstica en aquellos instantes.

España jugaba en Querétaro (México) el 18 de junio de 1986 casi de local, con las gradas animando a los españoles, y encajaba el primer gol para reaccionar después con una gran remontada firmada por Emilio Butragueño, canterano y estrella del Real Madrid durante décadas, quien se reivindicó con cuatro tantos. 

Aquel brillante triunfo de España por 5-1 en la Copa del Mundo ante uno de los equipos más importantes del torneo, hizo que muchos aficionados se reunieran de manera espontánea alrededor de la Fuente de Cibeles, dado que la zona de Paseo del Prado y Recoletos estaba, y sigue, de moda en aquellos años, con sus restaurantes y bares de copas repletos de público que veían este encuentro.

Aquella selección española de 1986 contaba en la convocatoria con siete jugadores del Real Madrid -Camacho, Maceda, Gordillo, Butragueño, Gallego, Chendo y Míchel-, siendo estos cuatro últimos criados en el Castilla, filial del equipo blanco. Por este motivo, la celebración en Cibeles se terminó trasladando al madridismo y los triunfos de España se celebran en ocasiones todavía en Cibeles, como la Eurocopa de 2024.

Además, Butragueño encabezaba el grupo de canteranos del Real Madrid acuñados por el periodista Julio César Iglesias como la 'Quinta del Buitre', un quinteto formado por Míchel, Martín Vázquez, Manolo Sanchís, Miguel Pardeza, quien desarrolló la mayor parte de su carrera en el Real Zaragoza, y el propio Emilio Butragueño.

Pese a la euforia con la selección en aquel 1986, esta caería en cuartos de final en la tanda de penaltis ante Bélgica y el título se lo llevaría la Argentina de Diego Armando Maradona, estrella del Napoli y del fútbol mundial.

El cuadro Atalanta e Hipómenes
No muy lejos de Cibeles se encuentra el Museo del Prado, la gran pinacoteca. En la galería central del museo sobresale un monumental cuadro realizado por el pintor italiano Guido Reni en el siglo XVII, y que casi pasa inadvertido a causa de tanta obra y belleza alrededor de otros grandes artistas italianos, como Tiziano o Veronés. Una metáfora perfecta de la temporada del Atalanta de Bérgamo, campeón por primera vez de la Europa League y cuarto clasificado en la Serie A 2023-24, en un curso donde Inter o Fiorentina también han tenido protagonismo.

Dicho cuadro es 'Atalanta e Hipómenes'. Un óleo sobre lienzo que decora el Prado y el Museo di Capodimonte de Nápoles. Dos ejemplares sobre el mismo mito. Un mito que se trasladó al fútbol en Italia en forma de sociedad de 'calcio'.

El mito de Atalanta 
La Atalanta Bergamasca Calcio es el equipo de fútbol de Bérgamo, situada al norte de Italia dentro de la región de Lombardía, que fue fundado en 1907 y que tomó el nombre de la heroína griega Atalanta.

¿Quién era Atalanta? El mito de Atalanta según la mitología era el de una joven consagrada en celibato a Artemisa que fue abandonada por su padre, amamantada por una osa, otro vínculo indirecto con la ciudad de Madrid, y acabó convirtiéndose en una cazadora muy bella, fuerte y muy veloz. Tan segura estaba de sí misma, que llegó a afirmar que tomaría como esposo a aquella persona que lograra superarla en una carrera. El que no lo lograba, la muerte le esperaba.

Hipómenes se enamoró de Atalanta y aceptó el reto, pero usó una artimaña para vencer en dicha prueba. El engaño consistió en lanzar por el camino tres manzanas de oro que previamente le había proporcionado la diosa Afrodita -diosa del amor-, detalle que aparece en el cuadro de Guido Reni, y que mostraba la ayuda divina. Hipómenes logró su objetivo y contrajo matrimonio con Atalanta.

La Atalanta de Bérgamo muestra en su escudo el rostro de una mujer y su pelo movido por el viento a causa de la velocidad de la heroína, muy similar a la imagen mostrada en el cuadro de Reni.


La ciudad de Madrid, Cibeles y Atalanta 
La historia de amor entre Atalanta e Hipómenes, surgida del engaño y de la ayuda divina, sumó un nuevo episodio cuando ambos llegaron a un templo para dar rienda a su pasión. Aquella ofensa hizo que fueran castigados y convertidos en sendos leones. Un castigo en forma de condena dictado por la diosa Cibeles, a quien estaba dedicada dicho recinto sagrado.

Estos leones se pueden apreciar en Madrid en varios sitios importantes: flanqueando la entrada del Congreso de los Diputados, aunque estas piezas de bronce son popularmente conocidas como Daoiz y Velarde -héroes madrileños del Madrid de 1808 en el levantamiento contra los franceses-, como a los pies de la estatua de la Diosa Cibeles, la misma fuente donde lleva celebrando el Real Madrid los títulos ante una Atalanta convertida en leona, incapaz de mirar a su antes amado, y ahora también león, Hipómenes.


miércoles, 17 de julio de 2024

Scorpions, 40 años del 'Love At First Sting'

El momento histórico marca el devenir de una persona. El grupo alemán Scorpions siempre será vinculado con la caída del Muro de Berlín y con la consiguiente desaparición del telón de acero, aquella separación que existía entre la Europa occidental, ligada a Estados Unidos y al capitalismo, y la Europa oriental, vinculada a la Unión Soviética y al comunismo. Si bien, la historia de estos germanos es muy anterior, concretamente desde la década de los 60, aunque su éxito tuviera que esperar más años.

Scorpions siempre se ha situado musicalmente entre el hard rock y el heavy metal, como un funambulista que practica y cae a ambos lados para ser sujetado por la red. El éxito de la banda, especialmente en Japón, iba encontrando su reflejo en el resto del planeta durante los años 80, cuando las cifras de ventas de discos ya empezaron a llegar al millón de copias en los Estados Unidos, el escaparate favorito del rock.

 

Los años iban pasando, las polémicas por las portadas iban planeando sobre el grupo y llegan las cuatro patas de la mesa del éxito de Scorpions en ese decenio: 'Animal Magnetism' (1980), 'Blackout' (1982), 'Love At First Sting' (1984) y 'Savage Amusement' (1988). En particular, 'Love At First Sting', con el que se baten todos los registros del grupo, incluyendo en su propio país, donde la fama se había resistido.

Con la excusa del 40º aniversario de 'Love At First Sting', Scorpions ha realizado una gira donde volver a tocar los temas de dicho trabajo, el noveno de su discografía, además de otros clásicos de la banda. Una gira de recuerdos y de repaso a su dilatada trayectoria musical.
 


Scorpions en el Wizink Center de Madrid, 16 de julio de 2024

Hay veces que las modas son pasajeras y otras en las que se convierten en una tendencia porque tienen sentido. Los tours enfocados a un solo disco o a una etapa de un grupo lleva siendo habitual un tiempo. Desde Iron Maiden pasando por W.A.S.P., la nostalgia vende y mucho. A veces demasiado.

Con la excusa de repasar el 'Love At First Sting', Scorpions dibujaba una extensa gira por España con varias paradas, entre ellas el WiZink Center de Madrid. Un país que no es extraño ni para el grupo, que desde 1982 lleva visitándolo, ni para algunos de sus miembros, como es el caso de Rudolf Schenker, guitarrista y fundador de la formación surgida en Hannover.

Phil Campbell and the Bastard Sons, o lo que es lo mismo, el exguitarrista de Motorhead era el encargado de ejercer de telonero de Scorpions. Cumplieron con creces, pese a su corta actuación. Había prisa porque los escorpiones salieran de su nido.

 Una pantalla gigante con animaciones a todo color trataba de robar la mirada del público hacia el quinteto, quienes salieron con una sonrisa de oreja a oreja, como si fueran un grupo de amigos alemanes que han ido a la Costa del Sol a pasar un fin de semana de excesos o de excesiva tranquilidad. 


 Klaus Meine caminaba con pasos cortos y una gran voz. Representaba la tranquilidad del grupo, por otro lado era Rudolf el que mostraba la pasión y la velocidad, correteando por el escenario como un niño en un día de Reyes, mientras Matthias Jabs seguía a veces su estela.

Pese a algún problema con el micrófono, que a veces parecía que estaba más bajo que los instrumentos, el concierto de Scorpions era técnicamente insuperable. El setlist arrancó con Coming Home, Gas In The Tank, Make It Real y la instrumental Coast To Coast, que daba un respiro a Klaus. Después se dio un segundo bloque con I'm Leaving You, Crossfire, Bad Boys Running Wild y Delicate Dance. Los temas se amontonaban a la misma velocidad que caen las piezas del Tetris.


 Si las baladas tuvieras Denominación de Origen, posiblemente Scorpions reclamaría su patente. Porque si en algo han sido reconocidos internacionalmente es por ese lado romántico del grupo, el cual llegó por partida doble. Primero con Send Me An Angel y luego con Wind Of Change. Las luces del móvil, que son las llamas de los mecheros versión 2.0, brillaban con fuerza en el WiZink Center.

Manos apretadas, besos y mirada de complicidad. El Pabellón de la calle Goya parecía una puesta de sol en el horizonte que contaba como público con parejas de enamorados prometiéndose la vida eterna juntos, fundidos en un solo cuerpo como en la portada del álbum de Scorpions. Si son 40 años cuenta como toda una vida.

Wind Of Change es un tema que siempre estará vinculado a un momento histórico, porque nadie mejor que un grupo alemán para explicar las consecuencia sociopolíticas que supusieron la caída del Muro de Berlín (1989) y la inmediata unificación de la Alemania Federal (RFA) y la Alemania Oriental (RDA).

Además, Scorpions había sido un actor activo en este proceso, dado que fue uno de los grupos que había participado en aquel célebre tour de grupos de rock en 1988 en la Unión Soviética, además de las diez noches tocando en Leningrado. Algo impensable anteriormente y que empezaba a ser posible merced a las políticas aperturistas denominadas 'Perestroika' impulsadas por el presidente Gorbachov. Los alemanes no estuvieron solos en aquella 'exótica' aventura a la que se sumaron Bon Jovi, Skid Row, Mötley Crüe, Ozzy Osbourne o Cinderella.

Volviendo al presente, y concretamente a Madrid, la parte final de la actuación se cerraba con Tease Me Please Me, The Same Thrill, New Vision, Blackout y Big City Nights. El grupo alemán, que anteriormente había dado la enhorabuena a España por la Eurocopa en Alemania, se despedía de una audiencia que sabía que quedaban más 'picaduras' de este escorpión, al menos dos más, que pudieron haber aumentado en número, viendo cómo de eufórico se encontraba Mikkey Dee, toda una leyenda en la batería.

El 'heavy metal' se le considera un estilo musical con un extraordinario gusto por las baladas románticas. Si hubiera que hacer una lista, da igual quien la realizara, seguro que incluiría Still Loving You. Posiblemente sea el tema más conocido para el público que no conoce al grupo e incluso sea un tema muy conocido para gente que desconozca de qué grupo es. Un tema que casa muy bien con la portada de este álbum y una canción a la que se debe mucho que el índice de natalidad se haya mantenido, o incrementado, en algunos países.

El cierre final llegaba con Rock You Like A Hurricane, mítico himno usado de forma recurrente en películas y en el deporte. Es un corte que define perfectamente lo que fue el rock duro en esa época. El lema "sexo, drogas y rock and roll" llevado al extremo de manera explícita o de una manera más sutil, con sus metáforas y estrofas con doble sentido, pero siempre rock. Y eso es lo que han ofrecido estos sonrientes germanos que no han venido de vacaciones a España, sino a mostrar lo que fueron y lo que son.


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