lunes, 10 de febrero de 2025

Los Eagles logran la revancha ante los Chiefs de Mahomes

Philadelphia Eagles se ha impuesto a Kansas City Chiefs con tremenda autoridad por 22-40. Un partido con mucha historia que se ha quedado casi sin historia por la abrumadora primera mitad que han firmado los Eagles, negando a Mahomes cualquier conexión con sus compañeros de equipo, empezando por el también desaparecido Kelce.

De este modo, los de Pensilvania han firmado su revancha al vencer a su último verdugo en una Super Bowl y se llevan su segunda Super Bowl, la primera con el quaterback Jalen Hurts, otro de los grandes vencedores en Nueva Orleans.

LIX Super Bowl
 

¿Trilogía o revancha? Este era el titular periodístico que resumía la previa de la edición LIX de la Super Bowl. Por un lado, Chiefs, el gran dominador de la Conferencia Americana de la NFL en los últimos años, en busca de sumar tres Vinces Lombardi seguidas, un logro nunca conseguido, ante Philadelphia Eagles, su víctima en 2023. Todo ello con la presencia de Andy Reid, extécnico de los Eagles y actual head coach de Kansas City. El morbo y el interés, asegurados.

El Louisiana Superdome de Nueva Orleans, ciudad que por octava vez ha sido sede de esta batalla por el título, siendo el estadio que más ocasiones ha albergado la Superbowl en toda la historia, se vestía con sus mejores galas para recibir el choque entre los Kansas City de Patrick Mahomes, la gran estrella del fútbol americano, contra los Philadelphia del aspirante Jalen Hurts, dos quaterbacks de origen afroamericano que reeditan su duelo en la Super Bowl de 2023.

Todo ello junto al protagonismo de otras figuras como Travis Kielce, cuya popularidad ha aumentado fuera de los terrenos de juego por su noviazgo con la cantante Taylor Swift, o de Saquon Barkley, alejado de los focos y de las excentricidades en su vida privada.

Super Bowl

Chiefs vs. Eagles

Como curiosidad, Kansas City guarda un vínculo español a través de la ciudad de Sevilla. Ambas poblaciones están hermanadas, haciendo que en la capital hispalense cuente con una Avenida como homenaje, y llegando hasta el punto de contar con una Giralda en la población norteamericana. Casualmente, los colores de Kansas City, rojo y amarillo, coinciden con el de la bandera de España.

El segundo detalle es cinematográfico y es que los Eagles tuvieron un papel destacado, tanto por sus camisetas como su idiosincrasia, en la película 'El lado bueno de las cosas' (Silver Linings Playbook), donde Bradley Cooper, Jennifer Lawrence, Robert De Niro son seguidores del conjunto de Filadelfia.

No en vano, era el propio Bradley Cooper el que ha dado la entrada a los Eagles en el estadio.


  • Primer cuarto

El encuentro arrancó con mucho protagonismo por parte de las defensas, especialmente la de los Eagles, anulando momentáneamente a Mahomes, y evidenciando uno de los puntos fuertes del campeón de la Conferencia Nacional.

El ataque también funcionaba. La conexión aérea Hurts - Dotson acercaba un 'touchdown' que acto seguido conseguían los de Filadelfia a base de empuje. Seis puntos más la conversión. El mejor guion posible para el equipo de Pensilvania.   

Con el resultado de 0-7, y mejores sensaciones para los de verde, se cerraba el primer acto.

  • Segundo cuarto

Philadelphia hacía crecer la ventaja con un 'field goal' que incluso tuvo que retrasar cinco yardas su punto de lanzamiento por un dudoso 'false start'. Pese a este contratiempo, tres puntos más se añadían a través de las botas de Jake Elliott. 0-10. 

Las malas noticias para Kansas City no dejaban de amontonarse. Un error de Mahomes, desaparecido en el encuentro y maniatado por su rival, y la siguiente intercepción de Cooper Dejean eran el mejor regalo de cumpleaños para el jugador verde, quien anotaba y elevaba el electrónico al 0-17. Las alarmas ya sonaban en Nueva Orleans para los Chiefs.

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Un vuelo de Baun cortaba otro pase de Mahomes que se perdía en el aire. El posterior ataque concluía con un TD de Brown. 24 puntos para las águilas, quienes destrozaban a los vigentes campeones sin piedad justo antes del descanso.


  • Tercer cuarto

Tras el descanso, donde el rapero Kendrick Lamar robó por unos minutos el protagonismo a los jugadores, reivindicativo y con el actor Samuel L. Jackson como maestro de ceremonias. 

Igual de reivindicativos que Hurts, quien seguía haciendo daño con sus yardas, tantos las lanzadas como las terrestres propias. El 0-27 tras el FG empezaba a ser definitivo, aunque en el otro lado estuviera Mahomes y Kelce, sombras de lo que fueron. 

Smith era el siguiente en depositar el oval en la end zone de su rival. Un resultado que ya rompía cualquier atisbo, si es que lo había, de esperanza en los Chiefs, presos de sus fallos en todas las líneas y niveles, rotos como un castillo de arena que se deshace ante una ola de mar.

La primera, y única, alegría venía con un arriesgado drive donde los campeones lucían orgullo y clase. Mahomes localizaba al rookie Worthy para borrar el cero y dibujar un seis, que no añadía más unidades por un posterior error. Al menos, los Chiefs inauguraban su casillero.

  • Último cuarto

Pero la diferencia entre ambos se distanciaba en otros tres puntos con otro FG de Jake Elliott, haciendo más sangre sobre un rival herido, porque Mahomes, acostumbrado a los récords, tenía uno negativo al sufrir el sexto sack del día.

La pierna de Elliott iba de tres en tres hasta los 40. Los Eagles volaban alto, muy alto, hacia su segunda Super bowl, pese a que el amor propio de Mahomes maquillaba el resultado con ocho puntos a falta de tres minutos. Demasiado tarde. Y pese a una bomba teledirigida que llegaban a buen puerto, pero tarde, porque los confetis ya habían pasado del rojo y amarillo al verde y blanco; y los anillos de Kansas City a Filadelfia.

jueves, 5 de diciembre de 2024

Kai Hansen mantiene viva la señal de Gamma Ray

 Al igual que la comida y bebida tienen su denominación de origen, en la música existen también las etiquetas. Si el grupo alemán Helloween es considerado como el creador del 'power metal', el músico Kai Hansen podría ser considerado el padrino de este estilo musical que mezcla la potencia del heavy con velocidad y melodía. Este guitarrista y vocalista de Hamburgo fundó junto a Michael Weikath en 1984 la banda Helloween, con la que todavía participa pese a las idas y venidas.

Y es que Kai Hansen estuvo un tiempo fuera del grupo de las calabazas, demasiado tiempo, desde 1990. En esas décadas creó otra formación, Gamma Ray, con la que también cosechaba éxitos, paralelamente a los de Helloween, su otra creación. Pese al distanciamiento inicial, las posteriores giras conjuntas de Helloween y Gamma Ray denominadas Hellish Rock Tour, de 2007 y 2013, dibujaban en el horizonte una hipotética reunión.

Como si fuera una telenovela turca, solo que en este caso protagonizado por melenudos germanos, Hansen oficializaba en 2016 su vuelta a los orígenes de la mano del cantante Michael Kiske, tras resolver desavenencias. El regreso de ambos ha coincidido con una segunda juventud en Helloween, plasmado en el disco homónimo y el tour con todos los miembros, agotando entradas y calificativos positivos a partes iguales. Y no es algo habitual, porque en la vida y en la música, la frescura asoma en la juventud y luego se va evaporando, como un perfume caro al que se le va escapando la fragancia.

Lejos de aparcar su otro proyecto, su otro ojito, Gamma Ray ha continuado funcionando, con la misma energía de siempre de la mano y voz de Hansen. 

Gamma Ray Madrid Sala But

Gamma Ray en la Sala But de Madrid, 4 de diciembre de 2024

Hay momentos en los que uno es consciente de que va a vivir el último instante de algo. Una vida que se va, un lugar al que no vas a volver, una relación que no encuentra puerto y va a la deriva. Con los grupos pasa lo mismo, pero a veces ocurre lo contrario. La reunión de Helloween parecía una quimera y luego fue real. Un efecto mariposa cuyo aleteo iba a cortas las alas de Gamma Ray, pero no. Y aunque parece que Hansen tiene todavía energía para los dos proyectos, nunca se sabe si será así. Carpe Diem.

La Sala But se encuentra sepultada debajo del mítico Teatro Barceló. Es como una pequeña cámara de los tesoros musicales oculta bajo los ojos de la ciudad. Coqueta pero no silenciosa, porque por sus tablas han pasado unos cuantos artistas. Una nómina variada a la que se suma Gamma Ray. 

 Nueve años son mucho en la vida de una persona. Ese es el tiempo que llevaba Gamma Ray sin tocar en la capital. Demasiado castigo para Madrid, y un país, que ama a Kai Hansen, que tiene un vínculo especial con él, con Helloween y con Gamma Ray.

Kai Hansen es un cruce entre Johan Cruyff padre y Luka Modric. De ambos tiene el parecido físico y la genialidad. También la creatividad y la capacidad de emocionar. No es el mejor cantante del mundo, poco importa y por eso se ha rodeado de privilegiadas voces, pero sí podría ser uno de los mejores guitarristas del metal, y eso sí que importa.

Kai Hansen ha firmado once discos con Gamma Ray, el último hace justo una década, y varios directos, entre ellos uno reciente para homenajear el 30º aniversario del nacimiento del grupo. Y sobre ese álbum, plagado de éxitos, ha danzado la música esta noche.

Gamma Ray

Gamma Ray es como un tarde de verano que acaba con una tormenta, es un espectáculo lleno de fuerza y electricidad. Otra de las claves es la química entre Frank Beck, la otra voz del grupo desde 2015, y el propio Kai, haciendo que los intermedios entre tema y tema sean muy amenos, además de ofrecer una nueva profundidad a cada canción con ese juego de voces.

Porque la otra faceta que hace grande a Hansen es su talento como compositor. Un cráneo privilegiado que ha sido capaz de jugar a dos bandas con cartas ganadoras. Land Of The Free era la primera en sonar, de mostrarse perfecta, contundente, con ese dueto al micrófono que tan bien viste y que ha decorado la noche madrileña.   

Last Before The Storm, Master Of Confusion y One With The World. Gamma Ray sacaba músculo y presumía ante el espejo, con Avalon el grupo se había mostrado hermoso y seductor. El setlist no paraba, como una ruleta de casino que no deja de premiar al mismo apostante. Empathy y Man On A Mision cerraban un inicio demoledor que marchaba a un envidiable ritmo, al que marcaba la guitarra roja de Hansen, a juego con sus zapatillas. Hansen es un señor mayor con cara de niño pillo y actitud de eterno adolescente, hasta lucía una pequeña calabaza en el pantalón para mostrar su otra invención musical.

Kai Hansen, con el logo de Helloween en la pierna
Kai Hansen, con el logo de Helloween en la pierna


 The Silence deleitaba con sus riffs. Una melodía embriagadora a la que seguía Dethrone Tyranny, donde los coros invitaban al público a sumarse, algo que había hecho desde el principio de forma espontánea, tarareando hasta cada movimiento de cuerda. 

Rebellion In Dreamland, Heaven Can Wait, Somewhere Out In Space se alargaban en sus partituras, se mostraban infinitos antes de la descarga final, presentada en dos actos.

Primero llegaban los acordes pausados del Heading For Tomorrow, la ópera prima del grupo y uno de sus grandes éxitos. Todo un himno entre himnos que precedía al segundo bis, un Send Me A Sign que sonaba como fin de fiesta, manifestando que el 'power metal' sigue vivo gracias a Kai Hansen, quien volverá con Helloween por Madrid en 2025, y que por ahora hace que la señal de Gamma Ray continúa activa y viva, al menos durante este tour.

martes, 19 de noviembre de 2024

Apocalyptica convierte a Metallica en melodía para cellos

Si el metal fuera una nación y tuviera que elegir un país donde residir, ese sería Finlandia. No hay lugar en el mundo donde la música, concretamente el rock y en su variante más pesada, haya tenido tantos adeptos y creadores: Nightwish, con o sin Tarja Turunen, The Rasmus, HIM, Children Of Bodom, Sonata Arctica, Amorphis, The 69 Eyes, Lordi, Charon, Stratovarius o Apocalyptica, entre otros, son claro ejemplos de grupos fineses de metal que se han popularizado por todo el planeta.

De todos ellos, el caso de Apocalyptica es el más singular. Formado en 1993 por cuatro violonchelistas graduados de la academia de música clásica Sibelius, situada en Helsinki. La pasión de sus miembros por el metal, especialmente por la banda estadounidense Metallica, provocó que su primer trabajo fuera un homenaje a los cuatro jinetes de San Francisco con sonido de cuerda como base argumental.  

De aquel álbum de 1996, Plays Metallica by Four Cellos, hasta la actualidad hay una decena de discos, con distintas colaboraciones estelares: empezando por Corey Taylor (Slipknot), Dave Lombardo (Slayer), Ville Valo (fundador de HIM), pasando por Sandra Nasic (Guano Apes) o Marta Jandová (Die Happy), hasta llegar a la treintena de invitados.

Ahora, 28 años después, es otro álbum dedicado a Metallica, Plays Metallica Vol. 2, el que devuelve a Apocalyptica en su vertiente más fan, convirtiendo cada tema de los norteamericanos en una nueva experiencia musical.


Apocalyptica y Artics en la Sala La Riviera de Madrid, 18 de noviembre de 2024.

Los también fineses Arctis fueron los encargados de romper el hielo. Metal con voz femenina que por momentos recordaba en el timbre de voz a Sharon Den Adel de Within Temptation. Presentaron un disco con tonos épicos y donde se luce su cantante Alva con gran variedad de registros. Habrá que seguir la pista de estos nórdicos.

Si las paredes de la Sala La Riviera de Madrid pudieran hablar, confesarían que han escuchado numerosos grupos. Su techo, lleno todavía de restos de confetis de otras actuaciones, contaría a las perpetuas palmeras que ellas siempre tuvieron una gran visibilidad del escenario. Pero no podrían recordar una actuación de Metallica, porque nunca tocó ahí, igual que Hemingway no estuvo en muchos sitios, aunque todavía sirva de reclamo comercial para atraer incautos turistas.

Por ello, Apocalyptica es la conexión más cercana a Metallica desde que Dave Mustaine estuviera en esta legendaria sala de conciertos a orillas del río, la cual sigue siendo un referente musical para la capital. Mejor o peor, no muy grande en comparación con otras ciudades, pero sirve, igual que los madrileños se conforman con el Manzanares, aunque no sea el más espectacular del mundo.


 Apocalyptica ha hecho de esta gira un regalo a todos los adeptos de Metallica. Ha convertido a uno de los pilares del thrash metal en una hermosa serenata. Todo ello con la complicidad del público, que canta cada estrofa como si fuera un karaoke gigantesco para seguidores del grupo.

Y es que esa química empezó desde antes de salir una nota de los tres violoncellos, que estaban acompañados de un kit de batería, porque ya con el The Ectasy Of Gold de Ennio Morricone la comunión fue instantánea. Era un homenaje a Metallica en toda regla. Sin James Hetfield, Lars Ulrich, Kirk Hammett o Robert Trujillo, pero con la esencia de los cuatro y el legado de Cliff Burton.

Al fallecido bajista, de hecho, fue dedicada la interpretación de The Call Of Ktulu. Antes ya habían sonado Enter Sandman, Creeping Death, For Whom The Bell Tolls. Los tres músicos finlandeses se divertían, improvisaban y se recreaban en cada nota para dar este toque clásico a un clásico del metal.

 Si Metallica fuera un equipo de fútbol, cualquier fan habría seleccionado gran parte de los temas que sonaban, como si fuera un once de gala que recitas de memoria y tiene muchas estrellas, porque Master Of Puppets, Seek And Destroy y Nothing Else Matters son un tridente demoledor, especialmente este último, al que el sonido de cuerdas le encaja a la perfección. Intimismo puro.

Y todo plantel necesita un portero y un número uno, para ello One es el mejor para cerrar una noche distinta en la que unos músicos apasionados del metal llevan décadas transformando las pesadas guitarras de Metallica en una íntima melodía para violoncellos.

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