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martes, 3 de febrero de 2026

Atrapados en el tiempo de Nightwish con Tarja Turunen y Marko Hietala

Todos tendemos a relacionar a la cantante finlandesa Tarja Turunen con el grupo finés Nightwish, cuando lleva más tiempo fuera de la banda que desarrollando su carrera como solista. No en vano, el maravilloso disco 'Once' (2004) fue su última participación como vocalista del grupo antes de su expulsión. Tiempo suficiente como para que una generación no haya visto nunca a Tarja con Nightwish. Tiempo suficiente como para hacernos a la idea de que los caminos entre Tarja y Nightwish se separaron hace mucho.

Del mismo modo que los caminos de ambos se separaron, Tarja empezó a profundizar más en su registro musical. La versatilidad de su voz de soprano le han permitido moverse con comodidad en un amplio abanico que puede ir desde un estilo operístico, pasando por el pop y llegando al metal sinfónico. 

Dicen que los amigos son la familia que no eliges. A lo largo de su carrera, Tarja ha tenido muchos compañeros y colegas sobre el escenario, algunos incluso amigos. Ahora, y para esta gira, ha rescatado al gran Marko Hietala, también finlandés, también vocalista, además de bajista, y también excompañero de Nightwish, formación que dejó en 2021.

Un tour denominado 'Living The Dream Together' que, sin querer, recupera la esencia de la etapa más exitosa de Nightwish, cuando 'Once' llegó a vender más de dos millones de ejemplares, justo la que vivieron Tarja y Marko juntos, porque aunque ellos no pertenezcan actualmente a Nightwish, para muchos siguen siendo gran parte del alma de Nightwish, y que Tuomas Holopainen nos perdone por pensar esto.


Tarja Turunen + Marko Hietala, Rok Ali And The Addiction y Serpentyne, en la Sala La Riviera de Madrid, 2 de febrero de 2026

Con un tiempo invernal y un Madrid recién nevado, parecía la mejor estampa para dar la bienvenida a dos iconos musicales de la fría Finlandia. Antes de su actuación, dos grupos liderados por dos mujeres tomaban las riendas de la tarde-noche: primero eran los más habituales: los británicos Serpentyne, quienes caminan entre el folk y los arreglos orquestales, destilando mucha simpatía, y después llegaban los estadounidenses Rok Ali and The Addiction, con atmósferas de guitarras sucias, maravillosamente conducidas por el virtuoso guitarrista, para confeccionar un grunge que son un cruce entre Soundgarden y Alice In Chains, quizás lo que menos encajaba era la voz en un guiño noventero.

Marko Hietala, quien conoce perfectamente España ya que vive aquí, descargó posteriormente su show: potente y con un sonido clásico de la escuela de Deep Purple o Judas Priest, pero a veces también con ecos medievales, por ese toque tan de obra de Tolkien. El genio barbudo de las cuatro cuerdas interpretó diez temas, destacando Rebel Of The North, con ese porte tan imponente que parece sacado de una película Robert Eggers, para más tarde deleitar con la melancólica Isäni Ääni, cantada en finés.

El timbre de Marko se volvía de nuevo aterciopilado para cantar la épica Roses From The Deep. La misma Tarja salió para hacer un dueto con Marko en Left On Mars, para finalizar con un tono más de música tradicional como Stones, que podrían entrar en cualquier álbum de Blind Guardian, solo que en una versión más vikinga. 

Bill Murray se quedó atrapado en el tiempo durante la gran comedia que recrea el día de la marmota, el cual se produce todos los 2 de febrero. Creo que no nos hubiera importado a todos los presentes vivir este día en bucle junto a Marko Hietala y Tarja Turunen, cuyo español ya no es que haya mejorado, es que es propio de una chulapa. Tarja, al igual que otros muchísimos compatriotas, tiene a la provincia de Málaga como su particular refugio.

 Y bajo ese refugio que era en ese momento La Riviera, la reina Tarja se dirigía a sus súbditos con el señuelo de su voz tarareando Eye Of The Storm, un guiño a Argentina y al tango, un guiño a la etapa en la que vivió en Buenos Aires. Undertaker invitaba a bailar a su ritmo, con la alegría contagiosa con la que cimbreaba. 

Había que repasar muchos temas, porque la discografía de la cantante empieza a ser considerable. Demons In You o Victim Of Ritual ya son clásicos personales. Y también compartir escenario con Marko, ahora con un set semi acústico que transformaba y fusionaba The Crying Moon, Eagle Eye, ¡qué bien queda en este formato a dos voces y con guitarra española!, Feel For You o Higher Than Hope, las primeras de la noche bajo el sello de Nightwish. Como si fuera el Sorteo de Navidad, los premios iban cayendo.

Slaying The Dreamer y Wishmaster eran el tercer y segundo gran premio, con una sala volcadísima en esos momentos. Todo ello se mezclaban con éxitos ya consolidados de la propia Tarja, como ese emotivo Silent Masquerade o el grandioso I Walk Alone, aunque hoy no estuviera sola y tuviera a su lado a Marko. El único pero a tantos halagos y alabanzas es habernos privado en el repertorio de la personal versión que realizan sendos artistas del Fantasma de la Ópera.

El bis final era muy potente, Dead Promises servía de aperitivo para otro regreso de Marko Hietala para cantar el premio gordo: Wish I Had An Angel. Y ya, casi sin aliento, se acababa con Until My Last Breath, la guinda habitual de Tarja en una gira especial por ver a ambos juntos en concierto. Un tour maravilloso que nos ha devuelto a todos a la época del 'Once', aunque sea solo por esta vez.


viernes, 10 de octubre de 2025

Lordi, unos monstruos vienen a vernos desde Finlandia

 Hay lugares en el mundo que tienen la particularidad de perfeccionar un movimiento que llegó a sus tierras desde otra zona. El fútbol, por ejemplo, naciera o no en China, se convierte en un deporte en Gran Bretaña para transformarse en arte en Sudamérica. Algo parecido le ocurre al rock, surgido en los Estados Unidos pero con una denominación de origen muy singular en los países nórdicos, particularmente en Suecia, Noruega y Finlandia.

Son estos tres países los que han hecho del rock una bandera, y de esa bandera un abanico muy amplio en el que entran muchos estilos musicales distintos, desde el pop-rock de Abba, Roxette, o A-ha, capaz de triunfar en cualquier rincón del mundo, a etiquetas más metaleras y ambiguas, con ese mismo resultado, porque Nightwish, Turbonegro o Europe también tomaron el mundo, a su manera y con sus armas.

Los tres países son habituales referentes en el festival de Eurovisión, siendo Suecia el país que más veces ha conquistado el galardón, con Noruega en un digno quinto lugar con tres victorias y Finlandia con un único triunfo, pese a ser una delegación que envía artistas consagrados al certamen.

Porque, al contrario que otros países, más dadas a participar últimamente en este concurso musical con artistas o grupos noveles, Finlandia se ha atrevido a contar con Nightwish, aunque se quedaran en las semifinales de su país en 2000, y otros artistas consagrados como Blind Channel, The Rasmus o Lordi, quienes lograron el primer y único triunfo finés en toda su historia en 2006.


Lordi + Blood White en la Sala Revi Live de Vicálvaro (Madrid), 10 de octubre de 2025

Los alemanes Blood White fueron los encargados de calentar el ambiente. Es una banda que puede recordar, tanto musicalmente como estéticamente, a Slipknot o Rammstein, con los que comparten nacionalidad, todo ello con una etiqueta de vestimenta muy clara: ir completamente de blanco, también los instrumentos e incluso el micrófono.

Con ese aspecto de científicos locos, médicos salidos de un psiquiátrico o pacientes agresivos, como si fuera un Halloween adelantado de fecha, interpretaron algunos de sus temas más famosos como Don't Blame Me, Guns And Fear o Run Or Die

Blood White, Madrid

La carrera musical de Lordi, cuyo nombre viene del nombre artístico de su cantante, es tan amplia como desconocida. Fundados en 1992 y con una decena de discos de estudio, no fue hasta el triunfo de Eurovision en 2006 cuando su nombre cruzó las fronteras de las frías tierras del norte. 

Eran las 20:10 cuando el quinteto salía a las calientes tierras del sur con su habitual estética monstruosa, que cambian con cada álbum, y los cuales parecen un homenaje al cine de terror de serie B o a clásicos del rock que usaron la teatralidad y el maquillaje en la puesta en escena, como W.A.S.P., Twisted Sister o KISS.

También a estos tres grupos debe mucho musicalmente y es que, a pesar de su aterradora presencia, el resultado es más calmado de lo que uno piensa. Máxime si el primer tema con el que arrancaron el concierto era un melódico Legends Are Made Of Clichés, cuyas notas de teclado de Nalle, quien sustituía a Hella, invitaban a mover el esqueleto ante estas grotescas majestades, cuya verdadera identidad no ha sido revelada, a excepción de su cantante.

Girls Go Chopping tiene guiños a Rob Zombie, a quien le encaja también este ambiente demoníaco y de mazmorras, y Who's Your Daddy afilaba la guitarra de Kone y el bajo de Hiisi en este aquelarre orquestado donde los solos de teclado, batería, a cargo de Mana, o de guitarra eran complementos que sumaban, como las graciosas conversaciones de Lordi con el público, chapurreando español y mostrando sus conocimientos sobre anatomía, o esos espectáculos de magia que encajan tan bien con el grupo.

Porque no solo es un concierto de rock, es también un baile de máscaras, un homenaje al cine de terror, un guiño a las ferias y a los números de circo, trucos que se ven que son trucos pero que gustan porque entretienen y son artesanales, como un tren de la bruja sin bruja, como si fuera un tren fantasma sin vagones. porque si algo tiene Lordi es que es entretenimiento puro y duro. 

Los temas seguían sonando: Beast Of Both Worlds recuerda mucho a Megadeth o Metallica y puede levantar de su tumba a cualquier muerto. Los estribillos son otra de las armas de Lordi, muy directos y simples, como con Girl In Suitcase, con esos coros acompañando a los teclados dentro de una actuación teatral y macabra del señor con lleva una persona descuartizada en su maletín.

Hablando de sintetizadores, Syntax Terror es otro corte donde los teclados son claves. Era ya la mitad del show y Call Off The Wedding ponía el contrapunto con ese aire de romance tétrico y de balada desde el más allá, seguro que Tim Burton podría acompañar la melodía con ingeniosos personajes. 

La Sala Revi Live, muy coqueta y con un amplio escenario, a estas alturas ya parecía una casa encantada, como en el videoclip de Hellizabeth, perteneciente a su reciente disco 'Limited Deadition' (2025), principal razón por la que estos monstruos han decidido realizar una nueva gira.

Blood Red Sandman, con un videoclip que es casi un cortometraje de terror en sí -y también en tributo a la película Evil Dead-, Devil Is A Loser y Would You Love a Monsterman? ponían a prueba la característica voz ronca de Mr. Lordi y las numerosas gargantas que le seguían. El tiempo volaba porque cuando uno se lo pasa bien, las manecillas van a otra velocidad. Volaba tanto que hasta Mr. Lordi había mostrado sus alas de ángel caído.

Lordi, alas, wings, live, Madrid,

El concierto no podía terminar de otro modo, imaginando que fuera de nuevo 2006 y Vicálvaro esté en Atenas, y se estuviera celebrando la edición de Eurovisión en la que el Viejo Continente premió a Finlandia con el máximo de puntos. El Hard Rock Hallelujah sonaba atronador, un tema que bebe mucho de Kiss y que sirve para que nuestros monstruos favoritos del rock vuelvan a conquistar Europa. ¡Aleluya!


martes, 19 de noviembre de 2024

Apocalyptica convierte a Metallica en melodía para cellos

Si el metal fuera una nación y tuviera que elegir un país donde residir, ese sería Finlandia. No hay lugar en el mundo donde la música, concretamente el rock y en su variante más pesada, haya tenido tantos adeptos y creadores: Nightwish, con o sin Tarja Turunen, The Rasmus, HIM, Children Of Bodom, Sonata Arctica, Amorphis, The 69 Eyes, Lordi, Charon, Stratovarius o Apocalyptica, entre otros, son claro ejemplos de grupos fineses de metal que se han popularizado por todo el planeta.

De todos ellos, el caso de Apocalyptica es el más singular. Formado en 1993 por cuatro violonchelistas graduados de la academia de música clásica Sibelius, situada en Helsinki. La pasión de sus miembros por el metal, especialmente por la banda estadounidense Metallica, provocó que su primer trabajo fuera un homenaje a los cuatro jinetes de San Francisco con sonido de cuerda como base argumental.  

De aquel álbum de 1996, Plays Metallica by Four Cellos, hasta la actualidad hay una decena de discos, con distintas colaboraciones estelares: empezando por Corey Taylor (Slipknot), Dave Lombardo (Slayer), Ville Valo (fundador de HIM), pasando por Sandra Nasic (Guano Apes) o Marta Jandová (Die Happy), hasta llegar a la treintena de invitados.

Ahora, 28 años después, es otro álbum dedicado a Metallica, Plays Metallica Vol. 2, el que devuelve a Apocalyptica en su vertiente más fan, convirtiendo cada tema de los norteamericanos en una nueva experiencia musical.


Apocalyptica y Artics en la Sala La Riviera de Madrid, 18 de noviembre de 2024.

Los también fineses Arctis fueron los encargados de romper el hielo. Metal con voz femenina que por momentos recordaba en el timbre de voz a Sharon Den Adel de Within Temptation. Presentaron un disco con tonos épicos y donde se luce su cantante Alva con gran variedad de registros. Habrá que seguir la pista de estos nórdicos.

Si las paredes de la Sala La Riviera de Madrid pudieran hablar, confesarían que han escuchado numerosos grupos. Su techo, lleno todavía de restos de confetis de otras actuaciones, contaría a las perpetuas palmeras que ellas siempre tuvieron una gran visibilidad del escenario. Pero no podrían recordar una actuación de Metallica, porque nunca tocó ahí, igual que Hemingway no estuvo en muchos sitios, aunque todavía sirva de reclamo comercial para atraer incautos turistas.

Por ello, Apocalyptica es la conexión más cercana a Metallica desde que Dave Mustaine estuviera en esta legendaria sala de conciertos a orillas del río, la cual sigue siendo un referente musical para la capital. Mejor o peor, no muy grande en comparación con otras ciudades, pero sirve, igual que los madrileños se conforman con el Manzanares, aunque no sea el más espectacular del mundo.


 Apocalyptica ha hecho de esta gira un regalo a todos los adeptos de Metallica. Ha convertido a uno de los pilares del thrash metal en una hermosa serenata. Todo ello con la complicidad del público, que canta cada estrofa como si fuera un karaoke gigantesco para seguidores del grupo.

Y es que esa química empezó desde antes de salir una nota de los tres violoncellos, que estaban acompañados de un kit de batería, porque ya con el The Ectasy Of Gold de Ennio Morricone la comunión fue instantánea. Era un homenaje a Metallica en toda regla. Sin James Hetfield, Lars Ulrich, Kirk Hammett o Robert Trujillo, pero con la esencia de los cuatro y el legado de Cliff Burton.

Al fallecido bajista, de hecho, fue dedicada la interpretación de The Call Of Ktulu. Antes ya habían sonado Enter Sandman, Creeping Death, For Whom The Bell Tolls. Los tres músicos finlandeses se divertían, improvisaban y se recreaban en cada nota para dar este toque clásico a un clásico del metal.

 Si Metallica fuera un equipo de fútbol, cualquier fan habría seleccionado gran parte de los temas que sonaban, como si fuera un once de gala que recitas de memoria y tiene muchas estrellas, porque Master Of Puppets, Seek And Destroy y Nothing Else Matters son un tridente demoledor, especialmente este último, al que el sonido de cuerdas le encaja a la perfección. Intimismo puro.

Y todo plantel necesita un portero y un número uno, para ello One es el mejor para cerrar una noche distinta en la que unos músicos apasionados del metal llevan décadas transformando las pesadas guitarras de Metallica en una íntima melodía para violoncellos.


miércoles, 15 de febrero de 2023

Tarja Turunen rompe corazones por San Valentín

Una de las tareas más complicadas para cualquier grupo es la de sustituir a un cantante. El grupo finlandés Nightwish, en pleno apogeo tras la gira de su disco 'Once', despedía a su vocalista Tarja Turunen en 2005. A partir de entonces la carrera tanto de la banda, como de la propia cantante solista finesa, nunca volvió a ser la misma ni a estar bañada por el mismo éxito.

La pandemia impedía que Tarja pudiera realizar su 'Raw Tour' por Europa. En 2023, ya con las consecuencias del COVID-19 controladas, la estrella escandinava volvía a recorrer el Viejo Continente. Sin los grandes escenarios del pasado y sin sus antiguos compañeros de viaje. Y es que la discografía particular de Tarja, que ya acumula 16 años y 6 discos en estudio, es ya tan sólida como para que camine sola la diva nórdica.


Tarja Turunen + Temperance + Serpentyne en la Sala Mon, 14 de febrero de 2023

La Sala Mon reunía a tres voces femeninas, que en el caso de Temperance compartía liderazgo con dos cantantes masculinos. Tres estilos diferentes de cantantes. Las dos primeras sufrieron problemas con el sonido. Mucho más a los británicos Serpentyne, a quienes solo lo batería parecía tener la fuerza necesaria para ser escuchada en la sala. Poco a poco fueron tomando el pulso, con ese metal que coquetea con el folk, pero ya era tarde y el relevo italiano, que también arrancó con problemas en el micro, estaba presto para arrancar.

Temperance contaba con la ventaja de tener seguidores entre el público, lo que provocó una mayor comunión con la terna de cantantes y el resto de la formación, quienes lograron contagiar con sus ritmos melódicos de power metal. Pese al poco tiempo que lleva la formación, todos tienen a sus espaldas kilómetros de carretera con otros grupos, como Visions Of Atlantis.


Tarja se hizo esperar, y desear, en este día de San Valentín. Y ella no decepcionó. Todo lo contrario. Tarja cantó, enamoró, bailó, danzó, sonrió, se divirtió, tocó los teclados y hasta habló español. Algo que se echaba de menos en otras giras por su idilio personal con Argentina. Porque la pareja de Tarja es un argentino, Marcelo Cabuli, motivo por el que habla tan bien castellano, además de por vivir en la Costa del Sol. También Marcelo fue una de las principales razones de la ruptura entre la cantante y su antigua banda.

 El concierto arrancaba con Serene, perteneciente al último disco. Tarja salía elegante a escena, bañada en aplausos y bajo la luz de los móviles. Demons In You, My Little Phoenix precedieron a Diva. Ahora, que parece estar de moda con Shakira y Piqué mandarse mensajes con las canciones, Tarja también tuvo su respuesta desde las ondas al autoproclamarse "diva", justo el adjetivo con el que quisieron despectivamente etiquetar a la cantante en aquella carta de despedida de 2005 de Nightwish.

"...Nosotros no sabemos quien de vosotros dos os ha hecho llegar a este punto.Tal vez ha sido Marcelo quien te ha hecho pasar de ser una chica encantadora a ser una diva, y que ha dejado de comportarse como solía hacerlo. Estas demasiado segura de tu status y de que eres irreemplazable...".

 Hablando de Nightwish, Wishmaster fue la elegida para representar aquella etapa en el repertorio. Una habitual en la artista nórdica donde da riendas sueltas a sus habilidades como soprano. Demostrando lo polifacética que es, se sentó para tocar con el teclado The Golden Chamber y una sentida versión de You And I. Con Victim Of Ritual se llegaba al primer receso del concierto.

La segunda parte del concierto empezó con la confesión y un sincero agradecimiento de Tarja. Confesión porque, según reveló anoche tuvo dudas en su carrera en solitario de cuánto público le iba a acompañar, y de agradecimiento porque veía que no estaba sola. Por eso Innocence y I Walk Alone eran la mejor banda sonora para ese momento, tremendamente indicados, especialmente la segunda. Dos clásicos modernos antes de que Dead Promises y Until My Last Breathe, otro de los indispensables de Tarja, exhalaran las últimas palabras de la finesa, exhausta y conmovida por seguir siendo la diva del metal sinfónico. Una voz que enamora, especialmente en una noche tan romántica como es un 14 de febrero.


domingo, 6 de noviembre de 2016

Tarja Turunen: Los ángeles vienen de Finlandia

Pocas voces femeninas en la historia del rock han llegado a la perfección que siempre ha desprendido Tarja Turunen al cantar. Estuvo durante casi una década tras el micrófono de Nightwish, haciendo del grupo finlandés uno de los grandes referentes del metal sinfónico en el planeta.

Los registros vocales como soprano siempre han situado a la nacida en Karelia en un espacio entre la música clásica, permitiéndose hacer un álbum solo con versiones del Ave Maria de distintos compositores, hasta el metal sinfónico, practicado con Nightwish, moviéndose en ambos campos con idéntica soltura y buscando el equilibrio entre dos estilos tan aparentemente dispares.

Tarja Turunen, Madrid, Tarja,
Tarja Turunen, durante su actuación en la Joy Eslava de Madrid
Justo en el momento en el que la formación estaba alcanzando su cénit musical y comercial, tras la publicación del aclamado disco 'Once' (2004), llegó la expulsión de Tarja por grandes diferencias personales entre ellas y el resto de la banda, argumentos recogidos en una carta que servía de epitafio a una aparente bonita relación que tenía demasiadas espinas en su interior y en la que se señalaba, además del ego de Tarja como causante, también como culpable a Marcelo Cabuli, pareja de Tarja, quien contraatacó acusando a otro de los fundadores del grupo, Tuomas Holopainen, de tomar tal decisión por una cuestión de celos con la propia cantante.

Nightwish, logo, t-shirt, Finland, Suomi,

Este culebrón nórdico provocó el inicio de la carrera en solitario de Tarja y la búsqueda en Nightwish de una sustituta que luego a la postre volvería a ser revelada cinco años después. 

Tarja Turunen en la Sala Joy Eslava de Madrid, el 5 de noviembre de 2016 

La Sala Joy Eslava de Madrid era el recinto elegido para que Tarja presentara su nuevo disco, cerca del Teatro Real, un lugar muy acorde para esta reina a la que han abarrotado la corona y que ahora se pasea por recintos más coquetos, dejándose abrigar por el calor del público, su público de siempre, el cual no le ha dejado de lado y echa de menos.

Un grupo tan apropiado como los italianos Sinheresy, quienes comenzaron haciendo versiones de Nightwish en sus comienzos, fueron los encargados de hacer tiempo para Tarja. El juego de voces masculino y femenino de los transalpinos junto a la propuesta cercana al heavy metal y metal sinfónico convenció al abarrotado teatro, donde ya no cabía un alfiler, expectantes ante el regreso de su sirena escandinava.

Hubo que esperar más de media hora para que la intensidad de las luces anunciara la llegada de los músicos que acompañan a Tarja en esta nueva aventura en solitario. Un quinteto que fue desfilando para dejar los últimos aplausos para ella, el primero de los muchos que se llevaría.

Tarja Turunen, Tarja, Nightwish, Madrid, Joy Eslava,

Y es que la abarrotada Joy Eslava estaba entregada casi desde el inicio, ensimismada ante la eterna sonrisa de Tarja, quien intentaba hablar en castellano entre tema y tema, mientras desgranaba el último trabajo 'The Shadow Self', donde se alternan canciones más melódicas con otras con más ritmo, evidenciando que Tarja se mueve igual de bien con cualquier tipo de música mientras encuentra su rumbo musical, algo más esclarecido tras escuchar este álbum.

Si la letra de Eagle Eye pudo ser considerada la primera referencia velada a su etapa de Nightwish, de un modo metafórico. El recuerdo a su paso por el grupo finés fue completo cuando arrancó un 'medley' compuesto por varios cortes, desde el archiconocido Ever Dream siguiendo con The Riddler y finalizando con Slaying The Dreamer.


Tarja no quiso abusar del recurso fácil de cualquier excantante de reinterpretar todos los éxitos del pasado, sino que fue fiel a sí misma y siguió repasando su carrera en solitario, que sin ser tan brillante como cuando era parte de Nightwish termina siendo resultón, máxime si ofrece sus mejores éxitos en acústico, en una versión más íntima, donde Until Silence, The Reign y I Walk Alone sonaron majestuosas, acompañada de un cello y una guitarra española.

Tarja, Joy Eslava, Madrid,

La comunión entre la audiencia y Tarja era perfecta y completa, casi de sumisión, perdonando que incluso partes del show estuvieran grabados, disculpando que su español no haya mejorado con los años y queriendo olvidar que no hubiera tocado ningún tema más de Nightwish, que ya habría elevado a antológico el nivel del espectáculo ofrecido.

Love To Hate y Too Many, cuya influencia del Ghost Love Score en el coro resulta innegable, subieron la intensidad del último tramo antes del consabido descanso, el cual cedió paso a los tres últimos cortes de la noche: Innocence, Die Alive y Until My Last Breathe, donde la complaciente Tarja hacía honor al título del tema, dando hasta la última gota, hasta su último aliento entre brincos y palmas.


Con ello se cerraba el repertorio, reviviendo los viejos tiempos y el sabor de la victoria, provocando que Tarja no dejara de dar las gracias, de emocionarse, la que fue tachada como fría y diva por sus excompañeros de Nightwish se mostraba cercana y sincera, quitando la razón a sus detractores y asintiendo a sus seguidores, pletóricos ante el regreso de su reina.

El cielo debe ser un sitio tranquilo donde Tarja Turunen canta en todos los rincones y esta noche la Sala Joy Eslava ha descubierto que los ángeles vienen de Finlandia.

domingo, 25 de enero de 2015

La Copa Báltica: Lituania, Letonia, Estonia y Finlandia se disputan el torneo más antiguo de la vieja Europa

La pasión en Europa por el fútbol está más arraigada en el sur del continente que en el norte. Los tradicionales deportes de invierno y los desarrollados en un pabellón ocupan un hueco más relevante que el fútbol en las naciones más septentrionales. A pesar de ello, cuatro países del Báltico pueden presumir de tener uno de los campeonatos más antiguos del planeta, y también uno de los más desconocidos.

Copa Báltica

La Copa Báltica, pionera como torneo entre selecciones
La primera edición de la Copa Báltica, disputada inicialmente entre Estonia, Letonia y Lituania, se adelantó por dos años al estreno del Mundial, celebrado en Uruguay en 1930, y en varios lustros al debut de la Eurocopa, que se produjo en 1960.

Un campeonato pionero en el viejo continente que sólo era superado en precocidad por la Copa América, de 1916 y el desparecido British Home Championship, que enfrentó durante un siglo -1883 a 1984- a Irlanda del Norte, República de Irlanda, Escocia, Gales e Inglaterra.

El mérito de estos países nórdicos también radicaba, además de la novedosa fórmula de un título a disputar entre naciones vecinas, en el hecho de que ninguno de ellos tiene al fútbol como referente, siendo el baloncesto el deporte nacional en Lituania y Estonia, rivalizando también con el esquí, mientras que en Letonia o Finlandia son más partidarios del hockey hielo.

La Copa Báltica nació en 1928 en Tallinn como torneo de naciones anual, contando en cada edición con un anfitrión distinto que respetaba este orden: primero hacía de sede Estonia, luego Letonia y cerraba el círculo Lituania, para volver a repetir con los estonios en otro nuevo ciclo. Un campeonato interrumpido en 1934 y 1939, a causa de una enemistad surgida del baloncesto, y que posteriormente tuvo un estatus distinto con la absorción de las tres repúblicas bálticas a la U.R.S.S., desde 1940. 

Mapa países bálticos

La 'guerra del baloncesto' suspendió la edición de la Copa Báltica de 1939
Un partido de baloncesto entre Lituania y Letonia correspondiente a la 3ª edición del Eurobasket, que se celebró en 1939 en Kaunas (Lituania), enturbió tanto las relaciones entre ambos durante un tiempo que obligó a la suspensión de la Copa Báltica de fútbol de esa temporada.


El Eurobasket de 1939 concluyó con el oro de Lituania y la plata de Letonia. Además, contó con un polémico duelo entre ambos que se decidió por un punto de diferencia y una polémica canasta sobre el silbato final que detonó la queja de la expedición letona. Una protesta que salpicó la buena sintonía que se vivía en el resto de deportes.

La Copa Báltica en la etapa soviética  
Aunque a efectos estadísticos no se contabilicen, el triangular se celebró de una manera irregular dentro de la era soviética,  -durante 20 ediciones- entre 1940 y 1976.

Desde 1950 sólo se dejó al segundo combinado de cada país, selección B, representar a su república, restando categoría al evento, sólo Estonia pudo disponer de su equipo absoluto.

Como novedad de este periodo, Bielorrusia se incorporó en la década de los 70, justo antes de que se abriera un paréntesis al cuadrangular a partir de 1976. Un paréntesis que no cerraría hasta 1991, con la independencia de las tres naciones bálticas.

Los acontecimientos políticos surgidos a finales de los 80 y principios de los 90, coronados con la simbólica caída del Muro de Berlín, anunciaban los procesos de autodeterminación de las antiguas repúblicas soviéticas.

La independencia recuperó la Copa
Las tres naciones bálticas emprendieron en 1990 tres caminos diplomáticos distintos en busca de un mismo destino: la separación de Moscú. Con la autonomía bajo el brazo el campeonato, y la afiliación a la FIFA recuperada, se retomó la marcha en 1991, sufriendo distintas cancelaciones en 2000, 2002, 2006, 2007 y 2009.

Palmarés de la Copa Báltica


Letonia encabeza la tabla con dos victorias sobre Lituania en el palmarés de esta vieja Copa que está alzando el vuelo tras la independencia de las tres repúblicas bañadas por el Báltico.

En la actualidad se trata de un cuadrangular, al entrar Finlandia en 2012 como cuarto integrante, siendo su celebración, desde 2010, cada dos años. Un título singular por su antigüedad que se vive con pasión y sana rivalidad, que supone un incentivo para cuatro países que destacan en otros deportes pero que nunca han brillado en el deporte rey del continente.

viernes, 12 de diciembre de 2014

La alocada tripulación de Turbonegro arrasa Madrid

No hay duda de que el inglés es el idioma oficial del rock y del pop. La lengua de Shakespeare ha servido de vehículo para que Inglaterra y Estados Unidos exportaran a sus grupos musicales a todos los confines del globo, ayudados primero por la radio y después por la TV.

La aparición de sellos internacionales musicales potenciaron el nacimiento de movimientos culturales en otros lugares, abriendo el mercado a países que habían tenido hasta entonces un papel secundario. ABBA fue uno de los responsables de liberar las fronteras del norte. El cuarteto sueco tuvo que esperar un lustro para que otros compatriotas, Europe, volvieran a poner los ojos sobre sus frías tierras. Una mirada que ya no desapareció en los 80 y 90 con la irrupción de Roxette, A-ha o Ace of Base.

Las posteriores oleadas que comenzaban a venir de los dominios de Odín crecieron en número y potencia. Transformando a Suecia, Noruega y Finlandia como la mejor cantera del sonido gótico y extremo, del metal más demoledor y oscuro.



De Suecia: Candlemass, Entombed, Bathory, Yngwie Malmsteen, Opeth, At The Gates, In Flames, Hellacopters, Hardcore Superstar, Tiamat, Ghost, Hammerfall, Katatonia, Backyard Babies, Arch Enemy, Therion...

De Finlandia:  HIM, Nightwish, The Rasmus, Apocalyptica, Children of Bodom, Sonata Arctica, Poisonblack, Charon, Stratovarius, The 69 Eyes, Lordi, Impaled Nazarene, To/Die/For...

De Noruega surgían parte de los 'mayores demonios' del rock contemporáneo a ritmo de death metal y black metal -con referentes como Mayhem, Burzum, Emperor, Darkthrone, Immortal o Enslaved-.  A la par que ellos, Gluciefer y Turbonegro se abrían paso con toques más garajeros, coqueteando con el punk, un estilo similar al que practicaban Backyard Babies o The Hellacopters en Suecia.

Turbonegro
Cuando uno analiza a Turbonegro, no encuentra nada novedoso en su oferta. El combo noruego ha mezclado varios conceptos tanto musicalmente como estéticamente desde que nacieran a finales de los 80. Se trata de un hard-rock que a veces se acerca al punk clásico de Nueva York, mamado directamente de los Dictators, para otras pasar por un estilo glam, tendencia que se vislumbra en sus maquillajes y el aspecto tanto andrógino como teatral, que bien podría haber firmado un Bowie o Alice Cooper.


Entonces, ¿a qué se debe el éxito? El éxito de Turbonegro se compone de un puñado de muy buenas canciones, temas con atractivas melodías que invitan al movimiento, a una grandiosa puesta en directo -casi circense; siempre cómica-, y a la personalidad de sus líderes sobre el escenario. Una figura encarnada anteriormente por el inconfundible Hank Von Helvete y ahora retomada por un fan del grupo que ha cumplido su sueño de liderar a la banda que tanto adoraba.

Todo ello sumado al repóquer de discos claves en la historia de la banda, y del punk-rock escandinavo. Un quinteto formado por 'Never Is Forever', 'Ass Cobra', 'Apocalypse Dudes', 'Scandinavian Leather' y 'Party Animals'. 

Turbonegro en la Sala Penélope. Madrid, 11 de diciembre de 2014

El ambiente gélido en la sala Penélope fue pronto resuelto por el calor humano del público al hacerse hueco en los estrechos recovecos que dejaba la pista.

Los encargados de calentar el ambiente fueron los baracaldeses Porco Bravo con un show magistral donde además de sonar compactos, ofrecieron ese punto de implicación con el público que se está perdiendo, así como la capacidad de Manu, cantante, de provocar con la mirada, de incitar en cada gesto y escandalizar tanto con sus poses como actos, como cuando se quemó el periódico en el pecho o se grapó la cara, actitudes rebeldes que parecían haberse apagado en nuestros escenarios. Una herencia perdida desde el punk de los 70 y 80 que esta noche se recuperó.

Manu no dudó en subirse a una tabla de surf para buscar la ola buena en la Penélope

La espera se hizo interminable antes de que Turbonegro tomara el relevo de la formación de Barakaldo. Los noruegos se han dejado en el camino a su anterior frontman y desde 2011 el barco está capitaneado por un antiguo seguidor acérrimo que ahora asiste a los conciertos desde el otro lado del escenario.

Con bastante retraso, la robusta figura del británico Tony Silvester hizo acto de escena junto al resto de la formación, cuya imagen es un cruce entre unos marineros despistados que buscan sexo desesperadamente en cualquier puerto -como si fueran asiduos al legendario bar la Ostra Azul- o un grupo de personas trasnochadoras que pretenden homenajear a los Village People por un puñado de monedas. Y es que Turbonegro además de buena música, es una imagen con su copyright.

La falta de puntualidad pronto fue perdonada por el impaciente público madrileño. Los noruegos han sido inteligentes a la hora de preparar el material que sonaría en esta gira. Se han olvidado de la escasa repercusión de los últimos dos trabajos para dar la relevancia que se merece a las joyas que guardan su discografía.

Euroboy eligió un 'discreto atuendo' para saltar a la sala Penélope

Aunque el protagonismo, y las miradas, se dirigían al nuevo cantante, evaluándole, el peso de la actuación recayó sobre el aparente impasible Knut Schreiner, conocido como Euroboy, el cual marcó el compás a través de esos extraordinarios acordes que tiene Turbonegro y que este portento de las seis cuerdas sabe dosificar.

Los grandes éxitos caían uno tras otro, con una atronadora fuerza a la que le faltó un mejor sonido desde el micrófono. All My Friends Are Dead, Blow Me (Like The Wind), Are You Ready (For Some Darkness), Rock Against Ass, Sell Your Body (To The Night) desfilaron por la cubierta de proa en la primera parte del set.

En medio de cada tema se colaba de vez en cuando el número particular de Happy Tom. El bajista, bajo su estética de grumete despistado, hizo de improvisado traductor de un charlatán Silvester. Dos circunstancias que o bien pudieron hacer carcajear o cortar el ritmo de aquel que buscara sólo música.

Las capas de maquillaje del quinteto iban despareciendo en la noche para dar paso a dos de la más deseadas de su repertorio. Fuck The World y Get It On aceleraron otra vez a la multitud antes de ofrecer el primer parón de su descarga.


El regreso del grupo sobre las tablas sirvió para dejar patente la calidad como músicos al interpretar primero The Age Of Pamparius y luego encadenar con riffs varios éxitos de la historia de música de los 80 y 90. Entre notas de Nirvana y Metallica asomó una versión de Dire Straits que condujo al inevitable final, al himno de los nórdicos que no es otro que el I Got Erection.

Un tema corto, sencillo, pero popular en muchos rincones del planeta -no en vano, el equipo alemán del St. Pauli lo usa como banda sonora-. Madrid, que no es menos, también quiso degustarlo, y con su animoso coro y más animado mensaje dejó al público madrileño con la libido subida y una sonrisa de oreja a oreja. Porque la duda es: ¿hay alguien en el mundo al que no le estimule Turbonegro? Lo dudo. Y si hay alguien... ¡que le jodan al mundo!


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