Los apodos o alias son muy habituales en el mundo de la música. Rigoberta Bandini, cuyo verdadero nombre es Paula Ribó, adoptó su seudónimo de sumar el nombre de Rigoberta -homenaje indirecto a la activista guatemalteca Rigoberta Menchú- y el apellido Bandini -un guiño al personaje de ficción Arturo Bandini, de John Fante-, con esta identidad, se ha consolidado como una de las figuras relevantes del indie español.
La artista catalana eleva el término "artista" a lo más alto. No solo canta, compone, escribe y actúa; también brilla en el papel de presentadora, como en la gala de los Goya, galardón que obtuvo en 2024, y fue la voz de personajes tan icónicos como Chihiro, Caillou o la princesa Mérida en 'Brave', dada su vertiente de actriz de doblaje. Aunque no fue hasta 2019 cuando el proyecto musical ve la luz y es en 2022, a raíz de su participación en el Benidorm Fest, cuando salta realmente a la fama.
Y es que aquella edición histórica del Benidorm Fest de 2022, con Chanel, Tanxugueiras y Rigoberta Bandini como grandes candidatas a acudir a Eurovision, dio con la hispano-cubana como candidata de RTVE al certamen y Paula Ribó junto a su equipo fueron agraciados con el cariño del público, demostrando la máxima de que a veces los "perdedores" terminan siendo ganadores, especialmente con ese Ay, Mamá que va camino de ser un nuevo himno generacional.
En estos últimos años Paula Ribó no deja de añadir buenas noticias a su intensa vida, más ahora con su segundo embarazo recién anunciado. En el apartado musical, dos son sus creaciones: 'La Emperatriz' y 'Jesucrista Superstar', haciendo alusión a su edad en el momento de gestación del disco, 33 años, y a la reivindicación de la mujer, una temática habitual y presente en su obra.
Rigoberta Bandini en el Festival Noches del Botánico de Madrid, 5 de junio de 2026
En una edición especial como es el décimo aniversario del Noches del Botánico, Paula Ribó y su proyecto musical Rigoberta Bandini no podían faltar a la cita, abriendo el festival y firmando tres noches consecutivas de actuaciones, a la altura de una gran estrella, a la altura de lo que es.
El pop electrónico, a veces psicodélico e inclasificable, evidenciado en JAJAJA arrancaba un repertorio tan variado como la vida misma: Simpática Pero Problemática, con ese aire ochentero, e In Spain We Call It Soledad, con su atmósfera más vanguardista; ambas igualmente bailables y disfrutables. Si Almodóvar hubiera nacido en este siglo, habría compartido una versión de la Movida Madrileña con ella.
Sonaron otros temas más intimistas, como esa carta de amor de una madre a su hijo hecha canción y que toma por nombre Canciones De Amor A Ti o Amore Amore Amore, presentada con una ronda de chupitos para las primeras filas y con un leve toque de radiofórmula italiana clásica, tanto como el homenaje a Massiel con El Amor, la gran bandera eurovisiva en España. Hablando de banderas e iconos, Pamela Anderson también tenía su homenaje particular en el concierto.La ternura de Aprenderás o Cançó De Primavera, cantada en su lengua materna, se cruzaban con el humor de rescatar aquel célebre Mayonesa, que todavía no ha caducado, y que se agitaba con el contorneo de las simpáticas coristas, empezando por Belén Barenys, prima de Paula, cuyo rol va más allá haciendo duetos y voces de apoyo.
Llegaba el instante de repasar los grandes temas de la barcelonesa, como ese pegadizo Kaiman, formado por unos estribillos geniales y modernos, que rivalizan con los de Perra, donde el sonido de los sintetizadores flotaba como libélulas en una noche estrellada como las de Van Gogh y coloridas como un cuadro de Gauguin.
Si algo tiene Rigoberta Bandini es el espíritu positivo de su mensaje, a la par que reivindicativo, tras pasar por una batidora emocional que diluye los grumos de la realidad. Too Many Drugs precedía al duelo de cabeza, como si fuera un pulso entre Real Madrid - Barça o un Barça - Real Madrid, club muy vinculado al padre de la barcelonesa, Pepe Ribó, quien es presidente de las Peñas del Real Madrid en Cataluña. Otra contradicción más dentro de este genial rompecabezas.
Ay Mamá se transformaba en una nana grupal y reivindicativa, escenificado al mostrar los pechos, para culminar con Busco Un Centro De Gravedad Permanente porque, como dice el tema, ella busca "un lugar del que no se quiera bajar". Un lugar que, al menos, ya ha encontrado su público madrileño después de estas noches.



