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domingo, 21 de agosto de 2016

Neymar fulmina la maldición del oro olímpico de Brasil

En pocos países del mundo se vive el fútbol con tanta pasión como en Brasil. El deporte rey es una religión para una nación que se ha coronado hasta cinco veces campeón del mundo. Un logro que contrastaba con la decepción acumulada en los Juegos Olímpicos, donde el reinado se resistía, hasta que un penalti lanzado por Neymar ha terminado con una maldición de más de medio siglo de duración.

La 'canarinha' fue poco a poco, en especial desde la irrupción de Pelé, convirtiéndose en el gran referente del fútbol en el planeta, en el paradigma del éxito, del juego bonito y del gusto exquisito por tratar el cuero. El Mundial de 1958 fue la gran explosión y la Copa del Mundo de 1970 terminó siendo la confirmación definitiva de un estilo que coleccionaba admiradores e imitadores por todo el planeta.

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Dejando aparte la Copa América, donde Uruguay y Argentina han ido tomando ventaja en el palmarés del torneo a la 'Seleçao', los Juegos Olímpicos se transformaron con el tiempo en el pequeño gran fracaso del fútbol brasileño.

El fútbol en el certamen olímpico
El fútbol es una de las disciplinas más veteranas del certamen olímpico. Desde la edición de París en 1900, y con la salvedad de Los Ángeles 1932, el fútbol masculino, al que se le sumó el femenino a partir de Atlanta 1996, han sido parte del programa de los Juegos.

Las dos primeras ediciones que contó con el fútbol, 1900 y 1904, tuvieron como participantes a combinados amateurs, no a naciones, provocando que el Comité Olímpico Internacioal (COI) reconociera sendos concursos, pero no así la FIFA. En cambio, la cita de 1906, no es aceptada por ninguno de ambos organismos.

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Londres 1908 se puede considerar como el comienzo de este complicado matrimonio entre el fútbol y los Juegos Olímpicos, el primero en el que COI y FIFA coinciden en considerarlo oficial y el primero en tener a selecciones absolutas.

Fútbol en los JJ.OO., Juegos Olímpicos, fútbol, football,La FIFA empezó pronto a tener recelo del éxito del fútbol en el torneo olímpico, el cual podía hacer sombra y restar importancia a su gran tesoro deportivo y económico, la Copa Mundial de Fútbol, organizada también cada cuatro años.

Especialmente porque desde 1952 a 1980 solo habían participado futbolistas amateurs, pero cuando el COI se planteó romper dicha norma y dejar a los profesionales entrar a formar parte, se topó con la negativa de la FIFA, temerosa de encontrarse con una dura competencia.

Los Ángeles 1984 y Seúl 1988 fueron el banco de prueba de un inusual sistema con una mezcla de amateurs y profesionales, dependiendo de la confederación a la que pertenecieran. Obviamente, los jugadores adscritos a la UEFA y Conmebol, es decir Europa y América del Sur, no eran profesionales por ser los organismos teóricamente más fuertes, teniendo total libertad para el resto de futbolistas de las otras cuatro asociaciones -América del Norte, Asia, Oceanía y África-.

La prueba salió fallida y para la siguiente Olimpiada, la de Barcelona en 1992, se instauró el modelo que persiste en la actualidad y que no es otro que la obligación de que todas las plantillas tengan jugadores sub-23, a excepción de tres futbolistas de edad mayor que podrán ser citados a la convocatoria.

De este salomónico modo, el COI mantenía el fútbol en su programa de los Juegos Olímpicos con la vistosidad de poder contar grandes jugadores y grandes selecciones, pero sin quitar protagonismo a la gran fiesta del fútbol, la Copa Mundial de la FIFA.

Los doce asaltos anteriores al oro de Brasil
Brasil ha participado en trece ocasiones en los JJ.OO., incluyendo Rio 2016, desde que se estrenara en Helsinki 1952. En la cita finlandesa, con Vavá como principal abanderado del equipo, cayeron en los cuartos de final ante la República Federal de Alemania. El oro en aquella ocasión fue para la Hungría de los 'mágicos magiares' liderada por Puskás, Czibor, Hidegkuti... Un metal que parecía mostrarse siempre esquivo a la 'verdeamarela'.


                                           JJ.OO.RondaEstrella
                                         Helsinki 1952   Cuartos de final        Vavá
                                            Roma 1960     Fase de grupos        Gérson
                                            Tokio 1964    Fase de grupos    Roberto Miranda
                                         México 1968     Fase de grupos        Ferretti
                                           Berlín 1972     Fase de grupos        Falcao
                                         Montreal 1976     Semifinales        Junior



Brasil tuvo que vivir seis fracasos olímpicos consecutivos antes de ocupar al podio por primera vez, con Los Ángeles como sede y la plata como premio.


JJ.OO.RondaEstrellas
Los Angeles 1984PLATADunga
Seúl 1988PLATABebeto, Romario, Mazinho
Atlanta 1996BRONCEDida, Aldair, Roberto Carlos, Bebeto, Ronaldo, Rivaldo
Sidney 2000Cuartos de finalRonaldinho, Geovanni
Beijing 2008BRONCEThiago Silva, Pato, Ronaldinho, Marcelo, Diego
Londres 2012PLATAThiago Silva, Marcelo, Oscar, Neymar

A pesar de contar con grandísimas estrellas, Brasil no pudo subirse en las Olimpiadas siguientes a la parte más alta del cajón olímpico en fútbol, conformándose con tres platas y dos bronces. El éxito del oro sí lo pudieron conseguir el resto de campeonas del mundo, de alguno u otro modo, como:
  • Inglaterra -encuadrada dentro del Reino Unido- (1908 y 1912)
  • Uruguay (1924 y 1928)
  • Italia (1936)
  • Alemania, si bien fue la República Democrática de Alemania (1976) 
  • Francia (1984)
  • España (1992)
  • Argentina (2004 y 2008)
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Medalla de bronce entregada en los JJ.OO. de Moscú 1980. Foto subida a wikimedia por Gary Abraham

El peso de ser anfitrión
Aunque Brasil sabe ganar como anfitrión, no en vano ha logrado vencer en las cuatro ocasiones en las que ha ejercido como local en la Copa América (1919, 1922, 1949 y 1989), en la memoria colectiva han pesado más los sonoros fracasos de la Copa del Mundo cuando jugaba en casa, los de 1950 y 2014.

La derrota ante Uruguay en el último partido de la fase final de la Copa del Mundo de 1950 es, además de uno de los encuentros más recordados de la historia del fútbol, el mayor azote deportivo recibido por Brasil. El denominado como 'Maracanazo' privó a la 'Seleçao' de un Mundial que ya rozaban con las yemas de los dedos y al que le valía hasta un empate con los charrúas.

Pasaron más de seis décadas para que la 'canarinha' sufriera un descalabro similar. El Mundial de 2014 celebrado en Brasil asomaba en el calendario como la mejor receta para terminar con las pesadillas deportivas de la pentacampeona. Las noticias eran positivas para los organizadores: España, vigente campeona en aquel momento, caía en la ronda de grupos y los anfitriones respondían en las eliminatorias ante dos viejos conocidos como Chile, octavos de final y Colombia en cuartos.

El desastre se consumó en semifinales, en una mayúscula humillación de las que dejan cicatriz. Alemanía vapuleaba a Brasil con un histórico 1-7 en el estadio Mineirao de Belo Horizonte. Una derrota que se situaba a la altura del 'Maracanazo' dentro de los demonios futbolísticos de Brasil.

Buscando el oro en casa por partida doble
Brasil se disponía a cicatrizar en Río 2016 la herida todavía abierta por los fracasos consecutivos de los JJ.OO de Londres 2012 y el Mundial de 2014, en el decimotercero intento por hacerse con el oro y con el incómodo aliciente de jugar en casa, dados los últimos precedentes mundialísticos.

JJ.OO., Río 2016, Brazil, Brasil,
Un desconocido, al menos para el aficionado europeo, como Rogério Micale era el encargado de llevar la batuta de la olímpica, con el barcelonista Neymar, único superviviente de la plata de los anteriores Juegos y ausente en el 1-7 ante Alemania, como gran estrella mediática y deportiva, como el guía al que agarrarse en este camino lleno de baches, una responsabilidad que podría haber compartido con Douglas Costa, pero el hábil extremo del Bayern no pudo acudir por lesión.

Junto al '11' del Barcelona se situaban en la convocatoria dos jóvenes talentos consagrados, casos de Marquinhos y Rafinha, y una buena colección de prometedoras figuras todavía por moldear, como Gabigol o Gabriel Jesús.

Brasil arrancaba el torneo olímpico tan temeroso e inseguro como los peores presagios podían aventurar, víctima de sus miedos como organizadora y de la presión por conseguir el oro. Los chocantes empates ante Sudáfrica e Irak dejaban a la 'Seleçao' al borde del precipicio contra Dinamarca, en el último encuentro de la primera ronda. Un contundente triunfo por 4-0 catapultaban a los brasileños en los cuartos de final frente a un contrincante habitual, Colombia, a la que Neymar y Luan sentenciaban.

Antes de que llegaran las semifinales frente a Honduras, la 'Seleçao' femenina fallaba en su intento por colgarse por primera vez el oro -tras dos platas en 2004 y 2008-, perdiendo en los cuartos de final por penaltis ante Suecia en el legendario Maracaná, testigo en el pasado de la derrota más recordada del fútbol brasileño, y cayendo más tarde en Sao Paulo, en la lucha por el bronce ante Canadá.

La doble derrota de las chicas puso en aviso al plantel masculino, que encaraba las semifinales ante Honduras. Un duelo que resolvió de un modo más sencillo de lo esperado con un contundente 6-0 donde destacaban Neymar y Gabriel Jesús.

La venganza se sirve como último plato
Como si fuera un guión cinematográfico, Brasil recibía en la finalísima a Alemania, su gran contrincante por ser los dos países más laureados y verdugo de su Mundial, en un estadio histórico como Maracaná, recinto de las grandes gestas y de la famosa derrota ante Uruguay en 1950.

No se podían juntar más circunstancias a la vez, o sí, dado que ambos colosos nunca habían conseguido un oro olímpico en fútbol, con el paréntesis de la presea de la República Democrática Alemana, de la cual no se sienten directamente heredera la federación alemana.


Neymar levantó al público carioca de sus asientos con un libre directo anotado a los 27 minutos que desataba la locura. La alegría era mitigada por tres golpeos de la madera de los germanos. Anticipando la debacle con el empate del capitán Maximilian Meyer, del Schalke, silenciando el estadio y rescatando los miedos de la grada.

El dominio brasileño no evitaba ni la temida prórroga, primero, en la que los teutones defendían con la confianza que les faltaba en el ataque y donde sorprendía el estilo timorato, ni los penaltis después, para añadir más dramatismo a una cita ya de por sí emotiva.

El error de Petersen, o el acierto de Weverton, al detener el quinto lanzamiento alemán ofreció la caprichosa y dramática posibilidad a que Neymar, único superviviente de la plata de Londres y máximo responsable moral del éxito o fracaso de esta edición, de sentenciar con la decisiva pena máxima. Un desafío que superó.

Los once metros que separan el punto de penalti de la portería fueron la distancia que necesitó Neymar pasar a la historia como el héroe que lograba el oro olímpico, cumpliendo con el objetivo que anteriormente otros mitos brasileños no consiguieron y enterrando de golpe todos los fantasmas del pasado.

martes, 9 de octubre de 2012

Historia de los Mundiales: Corea del Sur - Japón 2002

Máximo goleador: Ronaldo (Brasil), 8 goles
Sedes: (Corea) Seúl, Suwon, Daejeon, Taegu, Munsu, Jeonju, Busan, Jeju y Kwangju.
           (Japón) Sapporo, Nigata, Miyagi, Ibaraki, Saitama, Yokohama, Kobe, Osaka, Oita y Shizuoka.

Número de goles (Media por partidos): 161 goles (2’5 por partido)
Número de partidos: 64
Número de espectadores (Media por partidos): 2.705.197 (42.268)

Participantes: 32
(África, 5) Camerún, Nigeria, Senegal, Sudáfrica y Túnez.
(América, 8) EE.UU, Costa Rica y México. (Sur) Argentina, Brasil, Ecuador, Paraguay y Uruguay.
(Asia, 4) Arabia Saudí, Corea del Sur, Japón y China.
(Europa, 15) Alemania Bélgica, Croacia, Dinamarca, Eslovenia, España, Francia, Inglaterra, Italia, Polonia, Portugal, Rep. Irlanda, Rusia, Suecia y Turquía.

Final: 30-Junio-2002, Yokohama (Japón). Brasil 2-0 Alemania (0-0 al descanso).
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La FIFA terminó por adoptar la fórmula de compartir la organización de un campeonato, sistema que la UEFA había estrenado en la Euro 2000, disputada en Bélgica y Holanda, y que posteriormente ha repetido en sucesivas ediciones de los campeonatos europeos: tanto en el 2008 (Austria y Suiza) como en el 2012 (Polonia y Ucrania).

En este caso, los elegidos como anfitriones eran dos países asiáticos cuyas relaciones diplomáticas siempre han estado caracterizadas por una enorme tensión política que poría hacer peligrar la celebración del campeonato. El máximo organismo del fútbol apostó fuerte por esta edición exótica que colocaba a la Copa del Mundo, por vez primera, fuera del continente americano y europeo.

mapa de Asia, Corea y Japón

En total, 29 países adquirieron el pasaporte para este Mundial junto a las tres federaciones que tenían garantizada su presencia: Japón y Corea del Sur como anfitriones y Francia en condición de campeón del mundo, con el deber de defender su corona, una circunstancia que sería la última vez que se produciría ya que a partir de 2006 los vencedores también entraban en los bombos de las rondas de clasificación.

Es decir, estaban presentes: 15 selecciones de la UEFA (Europa), 5 de la CONMEBOL (América del Sur), otros 5 de la CAF (África), 4 por la AFC (Asia) y 3 por la CONCACAF (Norteamérica, Centroamérica y Caribe). La confederación de Oceanía era la única no representada.

La mayor goleada del fútbol de selecciones
Australia logró la mayor goleada de la historia del fútbol profesional, 31-0 ante Samoa Americana, aunque sería apeada en el play-off de repesca contra Uruguay, en una eliminatoria a doble partido que enfrentaba al quinto mejor colocado por el lado de la confederación sudamericana de fútbol, CONMEBOL, ante el vencedor de la liguilla de Oceanía (OFC) para dilucidar el último billete para la primera Copa del Mundo celebrada en Asia.

Hay que recordar que por aquel entonces Australia estaba encuadrada como representante de Oceanía. Ha sido recientemente cuando se ha adscrito dentro de la confederación asiática motivada por encuentros como éste, que impedían a los 'aussies' jugar a un nivel competitivo y depender de una repesca, denominada repechaje en hispanoamérica, para acceder a una fase final de un Mundial.

Australia 31-0 Samoa
Tantos goles llegaron a confundir a los operarios que llevaban el marcador.
Ausentes y debutantes para la cita asiática
La ausencia más notable de este Mundial fue la eliminación en la fase de clasificación de la Holanda de Clarence Seedorf, Ruud Van Nistelrooy, Dennis Bergkamp y Patrick Kluivert…Esta gran hornada de tulipanes eran superados por Portugal y la República de Irlanda dentro del grupo de clasificación europeo.

Tampoco consiguieron acceder a esta edición de la Copa: Yugoslavia, que era representado por aquel entonces por las repúblicas de Serbia y Montenegro, Colombia, República Checa o Rumanía, como principales decepciones.

Otros cuatro combinados debutaban en la cita mundialista, siendo el turno de Eslovenia, Senegal, Ecuador y China, que había aprovechado la oportunidad proporcionada por los dos cabezas de serie asiáticos, Corea del Sur y Japón tenían su puesto asegurado como anfitriones del torneo, para conseguir una histórica primera clasificación.

Mascota y balón
La mascota elegida fueron tres alienígenas -bautizados como Kaz, Ato y Nik- que tuvieron una pobre repercusión mediática. El balón fue el rápido Fevernova, fabricado por Adidas en colaboración con la empresa farmacéutica Bayer, que aportó el poliuretano.

balón Adidas Fevernova, 2002, Mundial, Copa del Mundo
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Primera fase: Las sorpresas no tardaron en aparecer y el grupo A fue el que anticipó los primeros damnificados. Uruguay y Francia caían eliminados ante Dinamarca, como líder, y Senegal secundándolos, de manera sorprendente.

Francia, por entonces campeón del mundo (1998), y de Europa (2000), decía adiós a las primeras de cambio, firmando la peor defensa del título en un torneo mundial, con un empate y dos derrotas y ningún gol a favor.

Los galos mantenían parte del bloque de 1998, con la entrada de Patrick Vieira, Thierry Henry y David Trezeguet en el once titular, incorporaciones que suponían una mejora sustancial para el ataque de los ‘bleus’ en comparación con la anterior victoriosa edición. Por otro lado, la ausencia de una pieza clave como Didier Deschamps era suplida por la irrupción de Vieira como sucesor natural.

El cansancio acumulado, la lesión de Zinedine Zidane y la bofetada que supuso la derrota ante Senegal, a base de velocidad y descaro, hicieron que Francia asistiera al resto de encuentros noqueada, esperando que un golpe milagroso los librara de una eliminación segura que se había fraguado desde la derrota en el partido inaugural ante los africanos, tanto de Papa Bouba Diop.

Uruguay acompañó a los ‘bleus’ en su regreso a casa. Una selección con buenos jugadores como Paolo Montero, Pablo García, Darío Silva, Sebastián Abreu y el siempre esperado, y que nunca apareció, Álvaro Recoba. Mientras, Diego Forlán aguantaba pacientemente en el banco, una tardía incorporación a la ‘celeste’ que daría sus posteriores frutos a los orientales, quienes habían vuelto a la cita mundialista desde su última participación en Italia’90.

Los charrúas dejaban, antes de marcharse, uno de los encuentros más vibrantes del torneo con el 3-3 ante los senegaleses que estuvo a punto de convertirse de una de las remontadas más históricas de la Copa del Mundo, frenadas por la falta de puntería y el primero de los muchos arbitrajes nefastos que sufrirían las selecciones con más peso internacional en este campeonato.


En el grupo B, España recuperaba las buenas sensaciones al hacer pleno de victorias en la primera ronda, ante Paraguay, Sudáfrica y Eslovenia. Los nuestros no vencían en su estreno mundialista desde Brasil’50. Precisamente, el mejor papel cosechado por el equipo nacional, lo que hizo alimentar el consabido triunfalismo, espoleado por el periodismo patrio, que nos ha acompañado en tantas Copas del Mundo.

Camacho con camisa sudada, sudandoEl seleccionador José Antonio Camacho, cuyas apariciones con la camisa empapada de sudor fueron una de las imágenes de este Mundial, había llevado a esta edición una convocatoria con hombres muy experimentados como: Hierro, Luis Enrique y Nadal, que equilibraban la precocidad de la generación dorada, comandada por Iker Casillas y Xavi Hernández, junto a jugadores jóvenes pero sobradamente experimentados: Fernando Morientes, Carles Puyol y Raúl González, a los que acompañaban futbolistas en un estado dulce de forma, los Gaizka Mendieta, Javier De Pedro, Juan Carlos Valerón, Rubén Baraja y David Albelda.


En el grupo C, brasileños y turcos se ponían de parte de la lógica como los conjuntos clasificados para octavos de final, aunque los otomanos se pudieron complicar la vida al ceder un empate ante Costa Rica, en el partido clave por la lucha para acceder a octavos de final. La débil y debutante China encajó 9 goles y tres derrotas en su toma de contacto con un Mundial.

Lo de Francia no fue el único accidente en el torneo, el rol de anfitrión hizo de Corea del Sur un enemigo inesperado que se alzó con el primer puesto del grupo D, gracias a los triunfos ante Polonia (2-0) y Portugal (1-0), curiosamente eran los primeros triunfos de los asiáticos tras cinco Mundiales disputados (a razón de 4 empates y 10 derrotas en 14 encuentros).

Los lusos, candidatos a ocupar una de las plazas para acceder a la siguiente fase, desperdiciaron su oportunidad con la derrota ante Estados Unidos (2-3) que condicionó el rumbo del equipo, ganando con solvencia en el siguiente choque, 4-0 ante Polonia, y perdiendo en el decisivo enfrentamiento ante los anfitriones, Corea del Sur. Un duelo donde se vio una Portugal nerviosa, en un partido trabado e incómodo en el que Joao Pinto fue expulsado antes de la primera media hora y Beto, por doble amonestación en el segundo acto, mermando las opciones de las ‘Quinas’ de clasificarse con un arbitraje de tono casero y que fue la tendencia marcada y creciente para el resto de esta Copa.

La ‘Seleçao’ contaba con futbolistas relevantes a nivel internacional como: Rui Costa y Luis Figo, dos estrellas flanqueadas por jugadores que daban empaque a todas las líneas: Vitor Baía, Xavier, Jorge Costa, Fernando Couto, Sérgio Conceição, Paulo Sosa, Pauleta, Joao Pinto, Hugo Viana, Capucho, Paulo Bento, Nuno Gomes o Petit.
La generación de oro del fútbol luso, que había conseguido el mundial sub-21 de manera consecutiva en 1989 y 1991, malograba su último cartucho para refrendar los éxitos con el equipo absoluto.

En el grupo E, Alemania cumplía el guión previsto dejando a la República de Irlanda y Camerún la pelea por la segunda plaza. Los irlandeses a base de empates y de la victoria ante la ‘cenicienta’, Arabia Saudita, ganaban el pase a octavos. Los saudíes sirvieron de sparring a los teutones en la sonrojante derrota por 8-0, un espejismo de la poco convincente actuación germana en este Mundial.

camiseta Puma Camerún sin mangasLos ‘leones indomables’ eran los vigentes campeones olímpicos, Sydney 2000, guiados por la estrella africana Samuel Eto'o, dentro de una plantilla en la que Wome, Lauren, Geremi, Mboma y el malogrado Foe escoltaban al indomable jugador criado en el filial del Real Madrid.

A la selección africana le prohibió la FIFA utilizar una novedosa indumentaria, sin mangas, propuesta por Puma, la cual utilizó a Camerún como trampolín para recuperar el prestigio perdido en el fútbol, un diseño que la International Board no aprobó por no cumplir con la equipación reglamentaria


Todos los Mundiales tienen que tener su ‘grupo de la muerte’. El de 2002 no fue una excepción y reunió a Suecia, Inglaterra, Argentina y Nigeria en el mismo cuadro, era el grupo F.

Las 'águilas verdes' sólo sumaron un empate ante Inglaterra, a pesar de contar con la experiencia de disputar su quinto mundial consecutivo y de contar con futbolistas contrastados en ligas europeas: Okocha (PSG), Lawal, West (Kaiserlautern), Babayaro (Chelsea) y Kanu (Arsenal) a los que no acompañaron dos de los futbolistas más destacados de esta histórica generación como Finidi y Oliseh, que causaron baja. Junto a ellos, se marchaba otro ilustre de la competición: Argentina.

camiseta Argentina en 2002La albiceleste llegaba con energías renovadas, un plantel envidiable con Sorín, Pochettino, Walter Samuel y Ayala para la defensa, carrileros como Zanetti por la derecha y Sorín desde la izquierda. En la medular había jugadores de un perfil de contención como Almeyda o Simeone y otros de un corte ofensivo, caso de Verón, Gallardo, Ortega y Aimar, la artillería era variada con: Kily González, Caniggia, Gustavo López, “Valdanito” Crespo Claudio “piojo” López y Batistuta, un arsenal para elegir entre puntas natos, segundos delanteros o interiores con mucha llegada.

Los bicampeones del mundo estaban dirigidos por Marcelo Bielsa y la primera victoria, ante Nigeria, alimentó el ego argentino. La segunda jornada deparó el nuevo clásico del fútbol, el Inglaterra-Argentina donde David Beckham se dio el gustazo de cumplir su particular venganza con la albiceleste, anotando el penalti de la victoria (1-0) y haciendo olvidar su papel de villano en la eliminatoria de 1998.

La debacle se confirmó con el último partido, un empate ante Suecia que dejaba a los dos veces campeones del Mundo eliminados en la primera fase, circunstancia que no ocurría desde Chile’62.
Suecia terminaba como sorprendente líder e Inglaterra accedía como segundo.


El grupo G partía con gran igualdad, México comandó la clasificación gracias a las victorias ante Croacia y Ecuador. El equipo tenía como baluartes a Rafa Márquez (Mónaco), Arellano, García-Aspe, Torrado (Sevilla), Luis Hernández, Borgetti, Francisco Palencia (RCD Espanyol) y Cuauhtémoc Blanco (R. Valladolid), sólo 4 jugadores pertenecían a ligas extranjeras.

Croacia en el Mundial de 2002Italia sufrió en esta ronda, como es habitual, al primer triunfo ante los ecuatorianos le siguió una derrota ante los croatas, quienes no pudieron repetir el éxito de Francia’98. La primera fase la cerraron los transalpinos con un empate in extremis ante los aztecas que supuso el billete para octavos.

Croacia conservaba sus encantos del pasado: Pletikosa, Prosinecki, Suker, Vlaovic, Boksic, Jarni, Robert Kovac, Simic y Suker, con leves cambios como Niko Kovac (hermano de Robert) y Olic que hacían del conjunto ajedrezado una brillante selección veterana que ofrecía sus últimos destellos.

El grupo H de esta fase preliminar deparaba a otro coanfitrión triunfando. Japón encabezaba la liguilla sin grandes referentes internacionales, exceptuando a Hidetoshi Nakata, por delante de Bélgica, una decepcionante Rusia y Túnez. Los ‘samuráis azules’ sumaban sus primeras victorias en una Copa del Mundo tras el vulgar estreno en 1998, donde acumularon tres derrotas.

Rusia padecía el mismo problema que los croatas, con un plantel contrastado y experimentado pero demasiado maduro. Los Onopko, Karpin, Mostovoi, Alenichev y Beschastnykh junto a alguna emergente figura que se han quedado en el camino, Titov (Spartak) o Izmailov (Lokomotiv) hacían las maletas en esta primera criba.

En líneas generales, el juego de esta Copa Mundial no estaba siendo excesivamente atractivo pero las sorpresas estaban añadiendo protagonismo a selecciones de un segundo nivel que habitualmente no destacan en este tipo de campeonatos. Estaba siendo un torneo más emocionante que convincente.

Por otro lado, la FIFA miraba con recelo a unas gradas vacías que no acababan de sentir la fiesta del fútbol, unos aficionados que ponían empeño en su misión de sustituir a las hinchadas europeas, que en su mayor parte no tenían representación, y cuyas banderas eran movidas con ahínco por unos 'supporters' que tenían como trabajo el de animar y dar colorido.

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Octavos de final
Alemania 1-0 Paraguay
El jugador suizo, nacionalizado alemán, Oliver Neuville fue el autor del tanto que evitó que el partido llegara a la prórroga en un encuentro caracterizado por un pobre juego desplegado por ambas escuadras.

Los guaraníes contaban con Cesare Maldini en el banco, un entrenador idóneo para un equipo basado en la seriedad defensiva que ofrecían Gamarra, Ayala y Arce, tres gladiadores para custodiar la meta del excéntrico Chilavert. La clase del “toro” Acuña y el acierto de Santa Cruz aparecieron por momentos, pero nunca en la dosis esperada.

Dinamarca 0-3 Inglaterra 
La 'dinamita roja' se vio anulada. El extraordinario nivel mostrado en la ronda preliminar gracias a la combinación acertada de músculo con explosividad, a cargo de jugadores como: Tofting, Helveg, Gravesen, Tomasson, Sand o Rommedahl, acabó apagándose en el primer enfrentamiento directo.

Los ‘pross’ aprovecharon el tempranero autogol del meta escandinavo Sorensen para perder los miedos que finalmente se disiparon cuando el astuto Michael Owen, el jugador más joven en recibir el balón de oro (2001), anotaba el segundo de la noche. El marcador lo cerraba el otro delantero del Liverpool, Heskey, en el 44’, dejando el segundo tiempo como una mera anécdota.


Suecia 1-2 Senegal (prórroga)
Los nórdicos contaban en sus filas con dos de los mejores jugadores que ha dado el país: Henrik Larsson y el incorregible Zlatan Ibrahimovic, que jugaba por entonces en el Ajax. El ‘7’ escandinavo e ídolo del Celtic de Glasgow anotaba en el primer tiempo. Larsson, nombrado bota de oro europeo en la 2000-01, dejaba su huella en Japón ante una de las revelaciones del torneo, una ‘cenicienta’ dispuesta a reinar.

Senegal gracias a Henri Camara, futbolista que ha vestido la friolera de 12 camisetas de clubes diferentes, remontaba el encuentro. La hazaña finalizaba en el tiempo extra con otro tanto de Camara que decidía el duelo de octavos.

Se trató del último Mundial en utilizar el llamado gol de oro. En 2003, dentro de la competición denominada como Copa Confederaciones, la FIFA usó por última vez esta impopular forma de dilucidar las prórrogas que afortunadamente apenas duró una década.

Henri Camara, delantero de Senegal y autor de dos tantos en octavos..
España 1-1 Rep. Irlanda (ESP, pen)
La selección llegó al encuentro con unos buenos números goleadores, 9 tantos, que fueron refrendados por Morientes cuando anotó a los 8 minutos de juego, cabeceando un preciso servicio de Puyol desde la derecha. Irlanda no perdió la fe al encuentro, los chicos de verde contaban para esta cita con Harte, Duff, Quinn, Staunton, Holland, Roy Keane (medio) y Robbie Keane (delantero), todos ellos jugadores experimentados en la Premier inglesa.

escudo de Irlanda, Corea del Sur y Japón 2002, Ireland, FAI, badgeFue un choque marcado por los lanzamientos desde los 11 metros. Durante los primeros 90 minutos, Harte erró un penalti, centrado y despejado por Casillas y Robbie Keane resolvía con éxito, sobre el silbato final, la segunda pena máxima para los suyos, que significaba el empate y el merecido paso a la prórroga ante una conformista España.

El tiempo extra repartió una oportunidad por bando, el cansancio acumulado anunciaba la tanda de penaltis donde Casillas se erigió como uno de los protagonistas al repeler dos disparos, siendo Mendieta el jugador que selló finalmente el pase a cuartos: un futbolista con gran temple, sangre fría y decisión para ejecutar desde el punto fatídico. España accedía a los cuartos, su habitual parada final en la ruta mundialista.

México 0-2 Estados Unidos
Es uno de los clásicos del fútbol del continente americano de gran rivalidad y cuya distancia deportiva se ha acortado en los últimos años, por la mejora en el juego de los estadounidenses. El Tricolor tampoco pasaba por su mejor época, de hecho la imbatibilidad en suelo azteca había caído tras 67 años, Costa Rica fue el que quebró la racha victoriosa y dictatorial de México en casa en las preliminares de la CONCACAF.

El técnico “vasco” Aguirre había encauzado a la selección tras la dubitativa fase de calificación, donde se situaron por detrás de Trinidad y Tobago. En la posterior ronda de la confederación retomaron la senda de las victorias para quedar segundos, por delante de los estadounidenses y así conseguir el acceso al Mundial.

México repitió el maleficio de no pasar a cuartos de final en un torneo disputado fuera de tierras aztecas, un terreno pisado en los Mundiales jugados en casa. El ‘Tri’ encaró bien en el encuentro, a pesar de que a los 8’ Mc Bride marcara para los norteamericanos. Borgetti, Blanco y Luis Hernández, tras su ingreso en el primer tiempo, fueron los argumentos para voltear un partido que se les acabó escapando porque México llegaba al área, pero no daba la estocada, no mataba y Estados Unidos esperaba sus opciones, que aparecieron a los 64’ con una buena contra materializada por uno de los mejores jugadores del ‘soccer’, Landon Donovan.

Brasil 2-0 Bélgica
La ‘canarinha’ desentonaba en la zaga pero enamoraba en el ataque. Ronaldinho y Juninho, apoyados por dos carrileros como Cafú y Roberto Carlos que alimentaban de balones a dos genios como Rivaldo y Ronaldo. Precisamente fueron éstos dos jugadores los que resolvieron la eliminatoria ante los ‘diablos rojos’.

Bélgica lo intentó e incluso perforó la portería brasileña pero el testarazo de Wilmots fue invalidado de forma sorprenderte por el árbitro. Precisamente, Mpenza y el capitán Wilmonts, compañeros tanto en la selección como en el Schalke 04, fueron los más insistentes en lograr una machada que la doble R (Rivaldo-Ronaldo) se encargaron de impedir.

Japón 0-1 Turquía
Los 'samuráis azules' se despedían de la Copa del Mundo ante otra de las sorpresas del 2002, una Turquía en la que destacaba el gran ariete Hakan Sukur, sumado a un emergente y prometedor Emre y un siempre competitivo Basturk. Los cuartos de final esperaban a los otomanos ante otro inesperado rival: Senegal. El Mundial de 2002 seguía premiando a las selecciones con menos tradición.

Corea del Sur 2-1 Italia
Los arbitrajes fueron uno de los principales apoyos de los anfitriones para su éxito deportivo, una selección que nunca había conseguido ningún triunfo en un Mundial se plantaba en cuartos de final tras derrotar a la ‘azzurra’.

Los tricampeones contaban con una gran capacidad defensiva para proteger la meta de Buffon con un plantel formado por: Panucci, Maldini, Cannavaro, Gattuso, Nesta, Materazzi, mezclado con el talento de Totti y Del Piero y unos ejecutores tan letales como Vieri, Delvecchio, Inzaghi o Montella. Una escuadra muy equilibrada y con unas miras muy altas en la undécima participación mundialista consecutiva de los transalpinos.

El partido de cuartos de final tropezó con el permitido juego brusco asiático y las decisiones del colegiado ecuatoriano, Byron Moreno, que no ayudaban a tranquilizar los caldeados ánimos que se habían encendido con el penalti pitado en contra de Italia antes del primer cuarto de hora. El tanto de Vieri no apagó el incendio que comenzaba a extenderse con las decisiones de los asistentes y del árbitro principal. Los 'Tigres de Asia' arengados por la marea roja que dominaba la grada no perdieron la cara al encuentro, la perseverancia hizo que Seol pusiera el empate a dos minutos del final, preámbulo de una dramática prórroga.

En el tiempo extra, la expulsión injusta del romanista Totti y un gol que no debió ser anulado, el quinto del campeonato que no subía al marcador italiano, cedían paso a la paradoja cuando un futbolista surcoreano y también jugador del Perugia, Ahn, era el verdugo de los transalpinos en el 116’. Esta gesta hizo que no volviera nunca a vestir la camiseta del club, amenazado por su propio presidente. Posteriormente, el máximo mandatario se retractó de sus palabras pero el delantero asiático ofendido acató el mensaje y nunca volvería a jugar en el calcio.
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Cuartos de final
Inglaterra 1-2 Brasil
Las aspiraciones del conjunto de los ‘tres leones’ topaban con una enorme piedra: la efectividad anotadora de la ‘canarinha’y su idilio con la Copa del Mundo, la única selección que ha disputado todas las ediciones de los Mundiales y que más títulos acumula.

Inglaterra llegaba con optimismo a cuartos de final, contaba con un combinado efectivo que tenía equilibrio en sus líneas. Seaman en la portería, con las clásicas dudas que llevan planteando los metas ingleses en los últimos Mundiales. Ferdinand, Ashley Cole y Campbell ponían la firmeza en la retaguardia, a pesar de la juventud. El centro del campo era sinónimo de trabajo y calidad: Beckham, Scholes y Butt. En la delantera las opciones eran diversas, desde un medio ofensivo como Joe Cole a una delantera rápida con Owen o Fowler, pasando por un perfil más clásico de ariete con Heskey o Sheringham.

Owen abría el marcador y aceleraba las ilusiones de un país que suele desbocarse en sus citas finales, tanto de Mundiales y Eurocopas. El gol del menudo jugador llevaba su sello: el de la pillería y la rapidez, recogiendo un error de Lucio para sentar al portero con un exquisito amago y anotar. El empate llegaba cuando más duele, al final del primer tiempo en una jugada luchada por la ‘verdeamarela’ y conducida por Ronaldinho para asistir a un Rivaldo que tenía una innata capacidad de colocar el interior de su pie para guiar al balón a una esquina de la red.

Ronaldinho certificó la remontada con una falta lanzada que pilló desprevenido a un adelantado Seaman, su movimiento hacia atrás intentando sin éxito cazar un balón que le sobrevolaba recordaba a otra acción similar cuando Nayim anotó para el R.Zaragoza, en la mítica final de Recopa a un Arsenal que contaba con el propio Seaman en la meta.

Alemania 1-0 Estados Unidos
Los germanos eran un equipo práctico, la ‘Mannschaft’ tenía una de las selecciones menos llamativas de las últimas ediciones, sensaciones que ya se pudieron apreciar en la fase de clasificación cuando un humillante 1-5 en Munich frente a Inglaterra hizo temer por una clasificación que finalmente llegó por la vía indirecta, la de la repesca ante Ucrania.

Michael Ballack, sobre el que siempre ha existido la sensación de que las expectativas estaban por encima de su juego, era el encargado de terminar con el sueño americano con un cabezazo. Las opciones ‘yankees’ de empatar se toparon con un muro infranqueable con nombres y apellidos: Oliver Kahn, que estaba siendo el mejor de los teutones.

Corea del Sur 0-0 España (COR, penaltis)
La selección acudió algo confiada al encuentro, el hecho de tener fuera de combate a Italia y a un inesperado rival en cuartos, ningún equipo asiático había llegado tan lejos, devolvió a un país la fe por acceder a las semifinales. España no jugó bien y tampoco tuvo un arbitraje apropiado para un Mundial.

Tanto el colegiado egipcio Al.Ghandou como sus linieres no estuvieron acertados: un gol mal anulado por falta inexistente, un balón que no había traspasado la línea de fondo y que hubiera supuesto otro tanto fueron dos de los más notorios errores del trío arbitral junto a innumerables fueras de juego decretados que iban poco a poco minando la moral de los nuestros.

Los hombres de Camacho no ofrecieron su mejor versión en aquel encuentro, víctimas de los nervios y de la presión. Joaquín y Morientes fueron los más incisivos en conseguir un ansiado gol que no aparecía por lo que el empate condenó el choque a los penaltis donde los asiáticos se mostraron infalibles en los lanzamientos, Joaquín erraba el cuarto lanzamiento para dar la ventaja definitiva a los anfitriones que fue aprovechada por el jugador más internacional de Corea del Sur, Park Ji-Sung. España se volvía a quedar a las puertas del éxito.

Senegal 0-1 Turquía
La eliminatoria inesperada de cuartos fue otro de los choques de esta edición de 2002 en la que el gol de oro selló el pase a la siguiente ronda. En un encuentro igualado, sin mucho peligro por ambos bandos –apenas 2 remates a puertas por equipo- y que decidió el jugador del Besiktas Ilhan Mansiz. A los otomanos les tocaba el premio gordo de disputar unas semifinales ante Brasil con quien había cuentas pendientes por el enfrentamiento de la primera fase.
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Semifinales
Alemania 1-0 Corea del Sur
Los germanos repetían resultado y goleador ante los coorganizadores del torneo quienes habían convertido cada eliminatoria en un día de fiesta nacional con su colorido y banderas. Michael Ballack, luciendo el dorsal número 13, se disfrazó primero de héroe para acabar como un villano. Un tanto suyo daba la clasificación pero la amonestación recibida le impedía jugar la final.

La ‘Maanschaft’ cumplía, el conjunto de Rudy Voeller llegaba al objetivo de la final pero con la sensación de ir más que nunca como víctima, con el jugador de campo más destacado sancionado y una clase media de jugadores (Hamman, Jeremies) que no daban altas garantías. En cambio, otros futbolistas como el siempre comprometido Mehmet Scholl nunca pudo disputar un Mundial, por lesiones o por motivos técnicos, en esta ocasión el seleccionador sorprendentemente no incluyó al medio del Bayern en la convocatoria para Corea-Japón, a pesar del clamor popular para que reconsiderara su decisión. La portería no atendía a debates, la fuerte personalidad de Oliver Kahn daba carácter y seguridad a los teutones.

Brasil 1-0 Turquía
El inesperado desenlace del campeonato hizo repetir un encuentro de la primera fase, celebrado el 3 de junio, que estuvo marcado tanto por las triquiñuelas de Rivaldo, que consiguió expulsar a un rival (Hakan Unsal), como del penalti injusto pitado en contra de los turcos, que había implicado otra tarjeta roja, y que supuso el 2-1 final.

Si en el partido de la primera fase Brasil parecía necesitar tiempo para aclimatarse, 23 días después y en unas semifinales la 'canarinha' demostró su fragilidad. Turquía dispuso del control del esférico pero no de las mejores oportunidades, a excepción del testarazo del Alpay. Los tetracampeones tenían a dos de los mejores finalizadores del mundo y uno de ellos, Ronaldo, sentenciaba el choque al inicio de la segunda mitad golpeando con la puntera y convirtiéndose, nuevamente, en verdugo del equipo turco.
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Final
El tercer y cuarto puesto tuvo a Turquía y Corea del Sur como participantes, dos selecciones que no entraban en ninguna quiniela para haber llegado tan lejos en el torneo. Su partido supuso un nuevo hito, el que proporcionó el genial Hakan Sukur cuando anotó a los 10 segundos del encuentro, firmando el gol más rápido de las Copas del Mundo en un choque abierto que acabó con 3-2 para los otomanos.

Alemania 0-2 Brasil
Una edición repleta de sorpresas de giros inesperados y actores secundarios con escuadras históricas eliminadas antes de tiempo, tuvo el desenlace que anunciaban las estadísticas: un Alemania-Brasil como postre para un decepcionante campeonato del Mundo.

Ambas federaciones alcanzaban por séptima vez el último capítulo del torneo y donde los dos principales protagonistas de cada equipo tuvieron papeles dispares. Ronaldo destacó, anotando un doblete que elevaba a 8 su cuenta goleadora en el torneo y a 12 su concurso en los Mundiales. 'El Fenómeno' entraba en el Olimpo de los delanteros.

El pilar en el que se sustentaba aquella Maanchaft era Oliver Kahn. Su sobresaliente mundial tuvo una prolongación en el partido de Yokohama con meritorias paradas pero un leve despiste, originado por un latigazo seco de Rivaldo, impidió al cancerbero teutón atajar el escurridizo 'Fevernova' para morir en los pies de Ronaldo que subía el primero al marcador.

El 3-5-2 planteado por Brasil dejaba libertad a los laterales que hacían de carrileros, Roberto Carlos aparecía por la izquierda y Cafú por la derecha, precisamente en una de sus subidas, acompañado por Kleberson, llegaba el segundo con una genial maniobra de Rivaldo, Ronaldo volvía a ser el artífice del remate final.

El lateral de la Roma Cafú, que disputaba su tercera final consecutiva, recogía el trofeo, convirtiendo a la 'canarinha' en pentacampeona del mundo. Siendo la primera selección que se adjudicaba el torneo con un pleno de siete victorias. Otro de los detalles estadísticos, era que el continente americano pasaba a ser el que más entorchados tenía, con 9 (5 de Brasil, 2 de Argentina y 2 de Uruguay), frente a los 8 títulos exhibidos por las federaciones europeas.

Corea del Sur-Japón 2002
  1. Brasil
  2. Alemania
  3. Turquía
  4. Corea del Sur

lunes, 7 de mayo de 2012

Historia de los Mundiales: Francia 1998

Máximo Goleador: Davor Suker (Croacia), 6 goles
Sedes: Lens, París (Stade de France y Parque de los Príncipes), Nantes, St. Etienne, Burdeos, Lyon, Toulouse, Montpellier y Marsella

Número de goles (Media por partidos): 171 goles (2’7 por partido)
Número de partidos: 64
Número de espectadores (Media por partidos): 2.785.100 (43.517)

Participantes: 32
(África, 5) Camerún, Marruecos, Nigeria, Sudáfrica y Túnez
(América, 8) EE.UU, Jamaica y México. (Sur) Argentina, Brasil, Chile, Colombia y Paraguay
(Asia, 4) Arabia Saudí, Corea del Sur, Japón e Irán
(Europa, 15) Alemania, Austria, Bélgica, Bulgaria, Croacia, Dinamarca, Escocia, España, Francia, Inglaterra, Italia, Noruega, Holanda, Rumanía y Yugoslavia.

Final: 12-Julio-1998, París (Stade). Francia 3-0 Brasil (2-0 al descanso).

Francia volvía a ser la anfitriona de un evento internacional futbolístico, el cuarto que organizaban los galos tras las Eurocopas de 1960 y 1984 y el lejano Mundial de 1938, del que se cumplía su sexagésimo aniversario. Además, se trataba de la última Copa del Mundo del milenio.

Para la fase de clasificación se volvía a superar los anteriores registros, en cuanto a número de países inscritos como de los partidos disputados. En Europa se introdujo el sistema de repesca para los segundos clasificados jugándose cuatro eliminatorias para elegir otras tantas selecciones, que junto a los líderes de los nueve grupos pasaban directamente junto al anfitrión, Francia, y al mejor subcampeón de todos los grupos: Escocia. Así se obtuvo los 15 países representantes del viejo continente.

Los debutantes y ausentes para la cita gala 
No acudían a la cita, por parte europea: Rusia, Ucrania, República de Irlanda y la República Checa, que dos años antes había terminado como subcampeona europea. Por otro lado, se estrenaban dos países balcánicos: Croacia y Yugoslavia, selección que aunque mantenía el nombre histórico del país, sólo representaba a las repúblicas de Serbia y Montenegro (de hecho, la FIFA otorgó el código SCG a la ‘plavi’ en lugar del habitual YUG).

Jamaica y Japón ponían la nota exótica de los debutantes en la cita mundialista, a la que volvía Chile tras su sanción, en 1989, por el "caso Rojas". Sudáfrica acudía a una Copa en su segundo intento, en 1994 no se pudo clasificar, obligada a permanecer excluida por la política realizada, denominada apartheid, y por la que fue sancionada durante dos décadas, desde los años 70 a los 90.

La doble campeona del mundo, Uruguay, quedaba fuera de la cita por segunda vez consecutiva. La fase de clasificación del cono sur americano, CONMEBOL, se compuso por primera vez de un solo grupo.
Francia 1998
Novedades de Francia 1998
Entre los cambios que tuvo este Mundial, fueron:
  • 32 participantes, en vez de los habituales 24. Las ocho nuevas plazas fueron para los países no europeos. 
  • La figura del cuarto árbitro. 
  • Tres sustituciones por selección y encuentro.
  • El cartel luminoso para mostrar el tiempo añadido y los dorsales de los jugadores cambiados. 
  • Se añadían 30 segundos al partido por cada sustitución realizada.
  • El portero no podía retener el balón por un tiempo superior a los 6 segundos.
  • Aunque ya se había aplicado en la Euro’ 96, el gol de oro era también una de las novedades de este torneo. El cual consistía en considerar vencedor de una eliminatoria, y dar por terminado el partido, al equipo que primero anotara en una prórroga, independientemente del minuto en el que se encontrara el encuentro.
La mascota fue Footix, un gallo, y el balón fue el Tricolore de Adidas, nombre tomado de la bandera francesa.
Primera Fase: Cambiaba el formato, los 32 países se repartían en 8 grupos formados por 4 selecciones cada uno, pasando a octavos las dos primeras clasificadas.

En el grupo A, Brasil y Noruega eran los equipos que pasaban de ronda. La ‘canarinha’ se mostró reservona, sin brillo, mientras que los nórdicos hicieron la ‘machada’ en la última jornada, cuando su inesperada victoria ante los vigentes campeones del mundo les sirvió para alzarse con el segundo puesto, posición a la que aspiraba Marruecos, cuya ‘europeización’ de jugadores, con la terna de futbolistas del Deportivo de la Coruña (Naybet, Hadji y Bassir), había dado un punto mayor de experiencia a un joven combinado.

El grupo B resultó muy parejo, de los 6 enfrentamientos, 4 terminaron en empate. Italia fue la única escuadra que se adjudicó la victoria, en dos ocasiones, mientras que el segundo puesto fue una pelea entre Chile, Austria y Camerún.

Los sudamericanos contaban con una dupla de atacantes irrepetible, con Marcelo Salas e Iván Zamorano, mientras que los europeos seguían dependiendo de la veteranía del artillero Polster y de la inteligencia de Herzog, para los africanos era una época de cambio; los “leones indomables” se habían nutrido de una nueva camada de cachorros, capitaneada por Samuel Eto’o, que más tarde se colgaría el oro en los JJ.OO de Sydney 2000.

camiseta de Camerún, Cameroon shirt

El grupo C, fue cómodo para los anfitriones: los galos consiguieron las tres victorias de la liguilla, secundados por los daneses, cuya existencia se pudo complicar con el empate ante Sudáfrica. Los escandinavos seguían agarrándose a los talentos surgidos en su tierra, cuya magia estaba tocando a su fin: los hermanos Laudrup, Brian y Michael, Helveg y el gigantesco Peter Schmeichel en la portería.
Zinedine Zidane, mostraba su peor cara al ser expulsado en el segundo encuentro, contra Arabia Saudí, le supuso una sanción hasta cuartos de final.

El grupo D, vivió el enésimo batacazo de la selección en un Mundial. Con la baja de Guardiola, España mezclaba dos generaciones distintas cuya convivencia parecía presagiar grandes resultados, los Raúl, Morientes, Kiko y Luis Enrique junto a Hierro, Alkorta, Nadal y Zubizarreta, cuya participación estuvo marcada por el error ante los africanos.

La presión de la inesperada primera derrota, ante Nigeria, y la excelente concepción del fútbol defensivo y práctico que mostró Paraguay, con un inmenso Chilavert escoltado por una férrea zaga con Ayala, Gamarra, Arce y Rojas, hizo que el liderato recayera en Nigeria. Unas "águilas verdes" que combinaban la velocidad con la técnica, de las botas de West, Oliseh, Amokachi, Babangida, Yekini y la clase de dos hombres: Finidi y Okocha.

La otra selección que acompañó a España en su vuelta a casa fue Bulgaria, basada en su pletórica vieja guardia (Penev, Ivanov, Balakov, Kostadinov y Stoitchkov), ofrecieron su último servicio a la nación en esta Copa, con una triste despedida en forma de abultada derrota ante los nuestros, por 6-1, que fue estéril para los intereses de los chicos de Clemente. Precisamente la única victoria de la selección fue en Lens, ciudad que acoge al club más español de toda la Liga francesa.

El grupo E, tenía como favoritos a los Países Bajos y a México, la alternativa de los "diablos rojos" belgas dependía de la capacidad de Scifo, quien disputaba su cuarto Mundial. La prolífica cantera holandesa volvía a enfundarse el cartel de favoritos, con un equipo que brillaba en todas sus líneas: Van Der Sar en la meta, los hermanos De Boer, Frank y Ronald, Seedorf, Winter, Cocu, Davids, Overmars y los estiletes: Bergkamp, Hasselbaink y Kluivert.

Clarence Seedorf
Muñeco de Clarence Seedorf, durante su etapa en el Real Madrid.
El grupo F, fue un plácido remanso de paz para germanos y yugoslavos. Lothar Matthaus (Alemania) alcanzó al mexicano Antonio Carbajal como los futbolistas con más Mundiales disputados (cinco) y se convertía en el jugador con más partidos y más minutos: 25 encuentros y 2.048 minutos. El morbo, con tintes políticos, lo tuvo el Estados Unidos-Irán, con victoria para los iraníes por 1-2.

El grupo G, tenía a ilustres inquilinos que se apoyaban en bloques compuestos por futbolistas curtidos en mil batallas. Dicha apuesta salió mejor a los rumanos, quienes llegaron a teñirse el pelo de dorado tras doblegar a Inglaterra (2-1). Hagi pervivía como el faro que iluminaba a un conjunto en el que Popescu, Munteanu, Lacatus y Petrescu seguían como referentes ante la mirada de unos aprendices como Ilie y Galca.

Colombia, por su parte, tenía la misma filosofía de buen toque, con la rubia cabellera de Valderrama como eje, junto al trabajo de Serna y la velocidad de Asprilla y Rincón. Pero los ‘cafeteros’ no pudieron revivir los éxitos de 1990 y volvían a marcharse antes de tiempo. Inglaterra acabó segunda, con esa vitola de candidato a todo que les conduce a terminar por no conseguir nada.

El grupo H, tuvo a una intratable Argentina que llegó al pleno de victorias gracias a la efectividad de su artillero Batistuta, ídolo de la Fiorentina italiana, que entraba en la historia del fútbol al materializar su segundo hat-trick en una Copa del Mundo (ante Grecia en 1994 y contra Jamaica en 1998), su triplete en esta Copa del Mundo tuvo otro récord, sólo necesitó 11 minutos para conseguirlo.

A la fiesta de la albiceleste le acompañaban los croatas en una liguilla que solventaron sin problemas ante unos invitados que habían llegado para disfrutar del evento: Jamaica y Japón.

Prosinecki también escribía su nombre en los anales del torneo, al anotar en dos Mundiales con selecciones distintas, en Italia 1990 con Yugoslavia, y en esta edición con Croacia.

Octavos de final:
  • Brasil 4-1 Chile
    La ‘verdeamarela’ se llevaba uno de los clásicos de sudamérica. El centrocampista César Sampaio, que nunca destacó como goleador, marcaba dos tantos a la ‘Roja’ que se mostraba imprecisa y nerviosa en defensa. Con 3-0 se llegó al descanso, en el segundo tiempo Ronaldo conseguía su particular doblete, el primero de penalti, Marcelo Salas maquillaba el resultado para los chilenos.
  • Italia 1-0 Noruega
    Los escandinavos no tenían nombre, pero sí mucho oficio y trabajo. Su jugador más mediático, Solskjaer era utilizado como revulsivo desde el banquillo para ayudar a una torre que hacía jaque en el terreno de juego, Andre Flo: un espigado delantero.
    Italia, por su parte, tenía una grandísima escuadra repleta de estrellas: Pagliuca, Bergomi, Maldini, Cannavaro, Costacurta, Nesta, Albertini, Del Piero, Dino Baggio, Roberto Baggio, Di Livio, Di Matteo, Inzaghi, Chiesa y Vieri.  Aquella tarde de Marsella, un solitario gol del por entonces delantero del Atlético, Vieri, bastó para frenar el ímpetu noruego.
  • Nigeria 1-4 Dinamarca
    A priori era uno de los enfrentamientos más igualados, hasta que a los 3 minutos la nefasta defensa de las ‘águilas verdes’ hizo aguas. El resto del encuentro fue un cómodo paseo de los hermanos Laudrup hacia los cuartos de final.
  • Francia 1-0 Paraguay
    La ‘albirroja’ complicó el duelo de octavos a los anfitriones, agazapada, la selección guaraní esperaba su oportunidad en las contras mientras el orden se instalaba en su zaga. Cuando ambos equipos se disponían a elegir sus candidatos para la tanda de penaltis, apareció Blanc para marcar en el 113´y dar por terminado el partido. Aquel tanto pasaba a la historia como el primer “gol de oro” de los Mundiales.
  • Alemania 2-1 México
    La bestia negra de los aztecas volvió a aparecer, un enfrentamiento que se ha repetido varias veces en las Copas del Mundo, con idéntico resultado, aunque en este ocasión de una forma más cruel. El extravagante cancerbero de la Tricolor, Jorge Campos, estaba cuajando una gran actuación, frenando el ataque teutón.
    El partido se ponía de cara para los mexicanos cuando en el segundo tiempo, el rubio Luis Hernández anotaba, de manera habilidosa, aprovechando un balón de Cuauhtemoc Blanco. Pero, en el minuto 74’ un error de la zaga azteca propició el empate, obra de Klinsmann y más tarde Bierhoff cabeceaba a la red, un gran especialista en el juego aéreo. Alemania se clasificaba, mostrando más dudas que buen juego, exhibiendo una debilidad nunca antes vista en la Mannschaft.
camiseta México en el Mundial
  • Países Bajos 2-1 Yugoslavia
    Los balcánicos eran una de las incógnitas del torneo, tras las suspensiones deportivas a la que fue sometida la federación yugoslava por causa de la guerra, llegaban con el orgullo herido y una pléyade de jugadores interesantes que despuntaban en España e Italia: Mijatovic (Real Madrid), Jokanovic (Tenerife), Jugovic (Lazio), Stojkovic, Mihajlovic (Sampdoria), Djukic (Valencia), Savicevic (Milan), Milosevic (Zaragoza) y Kovacevic (Real Sociedad).

    El duelo de octavos se antojaba apasionante e igualado, y así transcurrió con los holandeses tomando ventaja en el marcador, por mediación de Bergkamp, y los yugoslavos empatando poco después de la reanudación. Pudieron adelantarse los 'plavi', pero Mijatovic, que no tuvo un buen Mundial, reventaba el balón contra el larguero. Cuando la prórroga parecía el destino del encuentro, apareció sorpresivamente Davids con un zapatazo desde fuera del área en el descuento del choque.
  • Argentina 2-2 Inglaterra (ARG por penaltis)
    Uno de los clásicos de la Copa del Mundo, alimentado por partidos que han marcado parte de la historia del torneo como el de 1966, con Rattin como protagonista, o en 1986, con Maradona haciendo olvidar la derrota en la Guerra de las Malvinas, hacían de este choque de octavos un polvorín. Inglaterra traía una selección tan potente como la de 1966 o 1990, con jugadores como Paul Ince, Campbell, Tony Adams, Beckham, Shearer, McManaman, Paul Merson, Scholes y Owen.

    La 'albiceleste' quería olvidar el adiós del '10', y daba la oportunidad a muchos de los jóvenes que habían participado en los JJ.OO de Atlanta 1996. La mezcla de generaciones daba un combinado competitivo formado por Roa, Ayala, Almeyda, Sensini, Chamot, “piojo” López, Simeone, Ortega, Verón, Zanetti, Gallardo, Crespo y Batistuta.
    Argentina
    Precisamente, Batigol abrió la cuenta del marcador, de penalti para ser nivelada con otra pena máxima, obra de Shearer. Acto seguido, la balanza caía del lado de los ‘pross’ cuando Michael Owen culminaba una veloz galopada -siendo, con 18 años, el jugador más joven en anotar un gol en los Mundiales-. El ritmo del partido era vivo y fulgurante, en el últimos suspiro de este atractivo primer tiempo, Zanetti ejecutaba una jugada de pizarra para equilibrar de nuevo la contienda .

    El buen juego cedió el testigo a la tensión en los siguientes 45 minutos, fruto de ella, Beckham fue expulsado después de caer en la trampa que le tendió el astuto Simeone.
    expulsión Beckham
    Sin goles acabó tanto el segundo tiempo como la prórroga, por lo que los 11 metros fueron el lugar para decidir el cuartofinalista. Si Beckham había sido el villano, junto a Simeone, del choque, Roa fue el héroe al atajar, el por entonces arquero del Mallorca, dos lanzamientos y cerrar otro inolvidable nuevo clásico para el fútbol.
  • Rumanía 0-1 Croacia
    Croacia seguía creciendo en el campeonato, en el camino dejaba a una Rumanía que pareció llegar cansada a la cita. Suker, de penalti, colocaba a su novata selección ajedrezada entre los 8 mejores equipos del mundo.
Cuartos de final:
  • Italia 0-0 Francia (ITA por penaltis)
    El clásico duelo europeo comenzaba con un ritual que se iba a convertir en habitual de este campeonato, con el beso del central Blanc a la calva del meta francés Barthez.
    Beso de Blanc a Barthez
    Uno de los alicientes del enfrentamiento era la vuelta de Zidane tras la sanción de dos partidos, encontrando entre sus rivales a gran parte de sus compañeros de la Juventus.
    A pesar del empate final, el partido dispuso de multitud de oportunidades para ambos bandos.

    En los penaltis, Roberto Baggio se redimió con los 11 metros en un Campeonato del Mundo, al anotar, tras su error en la tanda de 1994. Francia venció por 4-3, Albertini no acertó con su lanzamiento, atajado por Barthez y Lizarazu falló por los galos. La responsabilidad se posó sobre Di Biagio quien erró, mandando el balón al travesaño. Era la tercera Copa del Mundo consecutiva en la que la tanda de penaltis (Argentina en 1990, Brasil en 1994 y Francia en el 1998 ) privaba a la 'azzurra' de la consecución del título.
  • Brasil 3-2 Dinamarca
    La ‘canarinha’ llegaba con menos talento, más músculo y una capacidad de creación algo más reducida a esta Copa del Mundo. Taffarel en la meta, Cafú y Roberto Carlos ofrecían verticalidad en las alas, pero el centro del campo era férreo para proteger a Aldair y Baiano, dicha misión correspondía a Dunga y Sampaio. A partir de ahí, libertad de acción para Leonardo y Rivaldo, dejando el ataque a la dupla Bebeto-Ronaldo. Un 4-2-2-2 tantas veces utilizado en Brasil y tan desaprovechado e incomprendido en Europa.
    El partido comenzó trepidante, eléctrico, en 10 minutos el marcador arrojaba un empate a un gol, Jorgensen y Bebeto. Más tarde, Rivaldo ponía por delante a la ‘verdeamarela’ asistido por un Ronaldo colosal, rápido, generoso, letal e imparable, descolgándose unos metros para recoger el balón y distribuir. Brian Laudrup nivelaba el choque en el segundo tiempo que terminó decidiéndose en un lanzamiento desde fuera del área de Rivaldo, marca de la casa: raso y ajustado.
  • Alemania 0-3 Croacia
    Los teutones parecían un enfermo en esta Copa del Mundo, un estado comatoso del que tantas veces han salido con esa capacidad natural que tienen cuando se ponen a jugar al fútbol. La ‘Mannschaft’ era más plana que en otras ocasiones: Matthaus ejercía de líbero y Klinsmann y Bierhoff de arietes, pero faltaba magia en el equipo, sólo Hassler parecía diferente en un equipo tan encorsetado.

    Croacia podía acusar la ‘novatada’ pero tenía buenos argumentos con una escuadra muy compensada: Ladic en la meta, con Bilic, Jarni, Soldo, Tudor y Simic en la retaguardia, en la medular jugadores talentosos como Boban, Stanic y Prosinecki, la delantera era propiedad de Vlaovic y un enchufadísimo Suker.

    La expulsión de Woerns en el lado alemán, en el 40’, condicionó el desarrollo del partido. Jarni adelantó a los balcánicos con uno de sus habituales zurdazos. Alemania amenazaba a balón parado y Croacia a la contra, pero la historia del fútbol siempre ha caído del lado germano, excepto algunas noches, y aquel fue una de esos momentos. Vlaovic y Suker hicieron de verdugos y el enfermo cayó.
escudo Croacia, Croatia, Hrvatska
  • Países Bajos 2-1 Argentina
    Con el recuerdo de la final de 1978, se disputó otro de los grandes choques de esta edición. Kluivert anotó para los holandeses con una asistencia portentosa de Bergkamp y el “piojo” López explotó una de sus principales armas: la velocidad, que combinada con su habilidosa zurda sumaban el empate para Argentina.
    Cuando los 90 minutos amenazaban con cerrar el encuentro, Bergkamp decidió que era el momento de sacar de la chistera sus cualidades, y con el exterior del pie mandaba a la ‘albiceleste’ a casa. Durante el encuentro fueron expulsados dos jugadores: el “burrito” Ortega por propinar un cabezazo a Van der Sar y anteriormente Numan por los Países Bajos. 
Semifinales:
Brasil 1-1 Países Bajos (BRA por penaltis)
Ronaldo centralizaba el peligro ofensivo de Brasil y con esa consigna la medular y la zaga de la “naranja mecánica” saltaron al césped con la misión de pararlo, aunque fuera con faltas, bajo la permisiva mirada del colegiado. En el segundo tiempo, el astro carioca se adentraba entre los centrales holandeses para anotar. El gol de Kluivert ponía la emoción y la prórroga al partido en los últimos instantes.

En los 30' añadidos, el electrónico no se movió y los 11 metros volvían a ser los jueces de una eliminatoria de Francia 1998. Brasil hizo pleno en la tanda, mientras Cocu y De Boer echaban por tierra las opciones de los Países Bajos de pisar otra final.
Ronaldo, Brasil
Francia 2-1 Croacia 
Los anfitriones ante la revelación del toneo, Suker puso el miedo en el cuerpo en el Stade De France, su quinto gol en la Copa hacía que el sueño galo de alcanzar la final se difuminara. Y fue entonces cuando apareció el invitado menos esperado, el lateral derecho de los ‘bleus’, Thuram, que anotaba dos goles, los únicos que lograría en su carrera internacional para devolver la fe a Francia y remontar el encuentro. La final esperaba a los galos sin Blanc que fue expulsado en esta semifinal.
Final 
Francia 3-0 Brasil
Era el partido deseado por los organizadores para cerrar el campeonato. Francia se volcaba con su selección que acudía por primera vez a una final tras dos terceros puestos (1958 y 1986) y un cuarto lugar en 1982.

El problema que tenían los ‘bleus’ era el gol, ni Djorkaeff ni Guivarch parecían los hombres adecuados y tanto Henry como Trezeguet pecaban de novatos. El resto de líneas estaba bien cubiertas con piezas claves como Zidane, a lo mariscal de campo, junto a Petit y en la retaguardia un jugador inteligente como Deschamps haciendo de líbero para cubrir una defensa de 4 donde Desailly y Leboeuf eran los centrales y Lizarazu y Thuram recorrían el lateral de arriba a abajo. La portería estaba defendida por el irregular Barthez, un arquero más mediático que efectivo, pero que cuajó un buen campeonato.
Aquella noche los galos se encontraron a una Brasil diezmada, con un Ronaldo en un estado de salud precario habiendo sufrido un síncope y convulsiones horas antes del encuentro, sin el concurso del '9', la ‘canarinha’ sufría porque ni Bebeto estaba en su mejor momento, Roberto Carlos tenía el camino del lateral cerrado brillantemente por Karembeu, Rivaldo no parecía poder con tanta responsabilidad ofensiva y Romario estaba en casa por decisiones técnicas.

Zidane golpeó dos veces seguidas, ambas de cabeza en sendos saques de esquina para adelantar a Francia e inscribir el nombre de campeón, la rúbrica final llevó la firma de un trabajador Petit que cerraba así la historia del primer título para Francia.

 Francia 1998
  1. Francia
  2. Brasil
  3. Croacia
  4. Países Bajos

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