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martes, 26 de noviembre de 2013

La vieja Copa de Europa entra a escena (1956-66)

La idea de crear una competición internacional de clubes rondaba la cabeza de muchos dirigentes europeos. El éxito de la Copa Mitropa -nacida en 1927 con conjuntos de Austria, Hungría, Italia y Checoslovaquia- y la Copa Latina -torneo internacional para escuadras de Italia, Portugal, Francia y España que se disputó desde 1949 a 1957- servían de germen para plantear un campeonato que englobara a toda Europa.

El servicio al fútbol del Civil Service
Las giras de los equipos eran otro precedente. Uno de los pioneros en esta circunstancia fue el mítico Civil Service, fundado en 1963, club presente en la confección de las trece reglas del fútbol y uno de los doce fundadores tanto de la Football Association (F.A.) como de la Rugby Football Union. Sus viajes por el viejo continente les llevó a enfrentarse contra Real Madrid, Barcelona y Benfica.

Civil Service F.C.
Formación del Civil Service F.C. en 1893.

Actualmente, la institución sigue permaneciendo con un carácter amateur. Si bien, ha tenido el privilegio de jugar recientemente -octubre de 2013- un partido en los jardines de Buckingham Palace frente a sus archirrivales del Polytechnic FC, en presencia del Príncipe Guillermo, como parte de la celebración del 150 aniversario de la F.A. Un bonito homenaje a dos clásicos del fútbol londinense cuya rivalidad arrastra 120 años de enfrentamientos.

Los lobos se coronan reyes del mundo
Los partidos internacionales del Wolverhampton Wanderers son claves para entender el nacimiento de la Copa de Europa. Los 'wolves' tenían el prestigio de ser el primer vencedor del F.A. Cup -1872- y de la Liga de 1954. Una victoria que los animó a enfrentarse a grandes instituciones extranjeras. Los triunfos ante Spartak de Moscú y Budapest Honved propiciaron para que los cronistas ingleses del Daily Mail autoproclamaran al equipo como el mejor del mundo.

Billy Wright, Wolves
Billy Wright, capitán de los 'Wolves' en la década de los 50.

Las columnas del L'Equipe
El viejo sueño de dos periodistas franceses tomaba forma. Jacques Ferran y Gabriel Hanot -quien había sido también futbolista y espectador de los partidos de los Wolves- eran los ideólogos del proyecto de crear un campeonato europeo, un sueño que tanto tiempo llevaban fraguando en sus cabezas y que habían presentado en distintas reuniones, celebradas en París, a los grandes colosos continentales.

Así lo hizo saber el editor Jacques de Ryswick, en su columna de L'Equipe, preguntándose si era el momento de confeccionar un torneo europeo donde emparejar a los campeones de cada país. El Real Madrid aceptaba el envite.

L'Equipe logo

En la primavera de 1955 se producía una reunión en un hotel cercano a los Campos Elíseos. Por un lado estaba Jacques de Ryswick, redactor jefe del diario galo - también organizador del Tour de Francia- y por otro lado Santiago Bernabéu, presidente del conjunto blanco, y Raimundo Saporta, quien ejercía de improvisado traductor. Sólo faltaba que el máximo organismo internacional alabara la propuesta.

Tras el visto bueno de la UEFA, 16 clubes fueron invitados a participar en la primera edición en la cual sólo 8 de ellos eran vencedores de sus Ligas domésticas. Entre ellos, un histórico de aquel entonces como el Saarbrücken, un escuadra alemana que había humillado en sendos amistosos al Liverpool y al Real Madrid. Inglaterra, como ocurrió con los Mundiales, rechazaba ser representado, aunque tardó sólo un año en pedir su inclusión.

El 4 de septiembre de 1955, Sporting de Portugal y Partizan de Belgrado inauguraban la Copa de Europa con 3-3 en el marcador del Estadio Nacional de Lisboa. Martins estrenaba el listado de goleadores de la competición.

banderín Sporting Portugal

El lustro mágico del Real Madrid
El propulsor de la Copa de Europa se llevaba las cinco primeras ediciones. Desde 1956 a 1960 el color blanco se impuso por el viejo continente.

La Federación Española de Fútbol fue la primera que contaba con dos representantes por cita, a partir del segundo entorchado merengue que seguía sumando víctimas: Stade de Reims, en dos ocasiones, Milan -tras una prórroga-, Fiorentina y el Eintracht Frankfurt fueron derrotados en dichas finales, donde Di Stéfano y Puskás agrandaban su leyenda en la historia del fútbol, secundados por jugadores como Gento, Rial, Kopa o Miguel Muñoz, quien se convertía en el primer técnico en ganar la Copa de Europa tras haberlo hecho como jugador.

El desastre aéreo de Múnich
Este lustro de éxitos madridistas está marcado también por un hecho luctuoso que asoló al deporte. El Manchester United regresaba de Belgrado, en la temporada 1957-58, tras haber eliminado al Estrella Roja. La aeronave realizó una parada en Múnich donde las inclemencias meteorológicas y el estado del avión contribuyeron al fatal desenlace. Fueron 23 los pasajeros que dejaron la vida en la capital bávara, ocho de ellos miembros de la primera plantilla de los 'diablos rojos'.

Entre los supervivientes se encontraban Bobby Charlton y Bill Foulkes -fallecido recientemente-, dos de los pilares en los que se asentaría el United del técnico Matt Busby, quien también regateó a la muerte en aquella fría tarde muniquesa.

Un reloj situado en las afueras de Old Trafford marca la hora de la tragedia y la fecha del accidente -6 de febrero de 1958- que dio al traste con una prometedora generación de futbolistas y que anticipaba la llegada de otra hornada: los llamados 'Busby Babes'.

Bela Guttmann y los palos de Berna
El entrenador húngaro Bela Guttmann protagonizó las dos siguientes ediciones, 1961 y 1962, dirigiendo al Benfica. La eliminación del Real Madrid, en primera ronda y a manos del Barcelona, permitió a los culés alcanzar la final de Berna donde las águilas encarnadas esperaban. El Barça contaba con una notable plantilla con Ramallets, Luis Suárez, Kubala, Kocsis y Czibor.

Aquel partido de 1961 se recuerda por los postes cuadrados, lugar donde fueron a parar cuatro lanzamientos azulgranas alargando el maleficio que existía en ese terreno de juego para los jugadores húngaros, los cuales habían caído eliminados también en ese césped durante la fatídica final del Mundial de 1954.

El triunfo de los lisboetas se refrendaba un año después con el Real Madrid como rival y Eusebio como nueva estrella benfiquista. Un segundo título que parecía abrir un dominio abrumador de los encarnados y que fue frenado por una equivocada decisión.


El bicampeón de Europa prescindía de los servicios del técnico Guttmann al año siguiente por pedir un aumento de sueldo, un despido de desagradables consecuencias. El míster pronunció una premonitoria frase a su salida: "sin mí, el Benfica no volvería a ser campeón de Europa", y así ha sido desde entonces.

Milán, la ciudad campeona
Sólo tardaron un año los portugueses en medir la fiabilidad de la maldición. El Milan se coronaba nuevo rey de Europa. Aquel Milan contaba con Cesare Maldini, Trappatoni, Rivera y Altafini, autor de los dos tantos que dieron el triunfo. Los 'rossoneri' superaban el gol de Eusebio y estrenaban el palmarés para Italia.

Los vecinos de ciudad, el Inter, tomaban el relevo por dos ocasiones. Con Helenio Herrera en el banquillo y un once muy compensado compuesto por Facchetti, Jair, Picchi, Luis Suárez -traspasado desde el Barcelona- y Sandro Mazzola, entre otros, que sirvió para destronar a los dos mitos del momento en sendas finales consecutivas: Real Madrid (1964) y Benfica (1965).

Luis Suárez, único jugador español premiado con el 'Balón de Oro'
La capital de Lombardía, Milán, se convertía en la primera, y hasta ahora única ciudad, en contar con dos de sus clubes como campeones de Europa. Sandro Mazzola relevaba a su padre como histórico goleador del fútbol transalpino anotando un doblete en la cita ante los merengues. Valentino Mazzola había sido el capitán del mítico Torino que se accidentó en la basílica de Superga en 1949.

El último coletazo del Real Madrid
El denominado Madrid de los "ye-ye", apodo surgido de la canción She Loves You de los Beatles, compuesto por once futbolistas españoles -donde destacaban Amancio, Sanchís, Zoco, Pirri, y Gento- cerraba el círculo de triunfos blancos con la sexta Copa de Europa ante el Partizan de Belgrado, todas ellas disputadas por Paco Gento, único futbolista en tener seis entorchados europeos.

El Santiago Bernabéu tardaría más de tres décadas en volver a abrir sus vitrinas para otra 'orejona' y sería precisamente el hijo de Sanchís -Ámsterdam, 1998-, el que retomara el papel realizado por su progenitor.

Copa de Europa
Foto tomada por Roberto en el Santiago Bernabéu.

Coincidiendo con el final de esta edición, la de 1966, se cambiaba el trofeo que había sido hasta entonces donado por el diario francés L'Equipe. La copa pasaba a ser propiedad del Real Madrid, a partir de marzo de 1967.

La FIFA rediseñaba el galardón bajo el boceto de un joyero helvético y un coste de unos 10.000 marcos suizos. Se trataba de un premio de 11 kilos de plata que todo club ansiaba con levantar. El Celtic de Glasgow iba a ser el primero en probar el peso del éxito. La vieja Copa de Europa había entrado a escena y era el botín más preciado por todos los equipos del continente.

viernes, 30 de noviembre de 2012

La Académica de Coimbra, cuna del fútbol ibérico

Portugal está vertebrada por un eje norte-sur que sirve de vía de comunicación para las dos ciudades más importantes del país, Lisboa y Oporto. Durante este trayecto, el turista se encuentra una de las paradas obligatorias en su viaje por tierras lusas, se trata de la monumental Coimbra.
Coimbra, río Mondego
Coimbra desde una de las márgenes del río Mondego.
Coimbra, una escalera al cielo
La ciudad está caracterizada por calles estrechas y empinadas que serpentean y suben al infinito, mientras multitud de escaleras y arcos decoran un camino que habla de su historia, un pasado romano y árabe que sirvió de cuna para las primeras dinastías de la monarquía lusa, honores que comparte con la coqueta Guimarães, y que le supuso recibir el título de capital del reino.

Arco de Almedina, Coimbra
Arco de Almedina, del siglo XII.
La Universidad de Coimbra
Pero por encima de todo ello destaca su Universidad, aula de multitud de portugueses y que es uno de los prestigiosos emblemas de Coimbra. Se trata de la primera institución académica del país, fechada en el siglo XIII, y una de las más antiguas del continente europeo, un listado encabezado por la de Bolonia que inició su actividad docente, aproximadamente, en el siglo XI.
Universidade de Coimbra
Aspecto de la Universidade de Coimbra.
Primer club ibérico de fútbol
No sólo Coimbra fue pionera en la educación, en el deporte también marchó un paso por delante de su tiempo cuando el 3 de noviembre de 1887 se creaba el primer club de fútbol de la península ibérica bajo el color negro de las capas estudiantiles. En aquel momento, un grupo de alumnos, de ahí el apodo de os estudiantes, fusionaban dos equipos de la ciudad, el Clube Atlético y la Academia Dramática, que hasta 1917 no pudo disputar su primer encuentro oficial como Académica de Coimbra.

El equipo de la Universidad
Sus primeros jugadores eran universitarios, un derroche de pundonor y energía en el campo fruto de su juventud y vitalidad, lo que los llevó a ganarse otro de sus ‘orgullosos’ apodos, el de briosa. Durante un tiempo se mantuvo el carácter estudiantil en la plantilla, incluso siendo los jugadores obligados a matricularse en la Universidad.

A pesar de que esta medida se ha perdido, el club nunca ha renegado de su origen entre pupitres y pizarras. De hecho, su primer presidente Luiz Antonio Gomes, fue un estudiante de Derecho que más tarde se convirtió en decano de la Universidad coimbrese y en la plantilla todavía se mantiene la tradición del canelao, una novatada recogida de los patios de recreo y que consiste en el clásico pasillo de ‘bienvenida’.


Coimbra se siente igualmente orgullosa tanto del reconocimiento de su equipo de fútbol como de la reputación y categoría de la actividad docente que emana de sus aulas, y es que la vida de ambos está entrelazada. El escudo de la Académica, un nombre muy apropiado, está compartido con la asociación de estudiantes. Se trata de un emblema con la silueta de la torre del reloj que marca el camino de este decano del fútbol portugués.
Academica de Coimbra

La capa negra estudiantil como equipación
El solemne tono negro sirve, junto al blanco, de colores para la equipación de la Académica. Una idea recogida del atuendo de los universitarios que a pesar de la sobriedad de sus capas inundan con alegría una ciudad que rebosa de animación durante el calendario lectivo y que vive y se mueve al ritmo que marcan los estudiantes que son parte de la hinchada del club, denominada desde 1985 como la ‘Mancha Negra’ y que, como no podía ser de otro modo, acude al Cidade enfundados en sus capas que utilizan como improvisada alfombra para la salida de los jugadores del club y de la ‘Seleçao’ cuando juega en la cuna del fútbol luso.


El profesionalismo en el deporte estuvo a punto de acabar con la magia del equipo que terminó entrando en el juego del mercado e hizo desligar a la entidad de la vida de la facultad. La firma del acuerdo entre la Universidad y el club, junto a la llegada de la ‘Mancha Negra’, marcó un nuevo comienzo para la entidad en la década de los 80.


El 'segundo equipo' de Portugal
Toda esta filosofía ha hecho que la entidad nacida en las orillas del río Mondego ocupe el corazón de muchos portugueses que pasaron gran parte de su juventud por sus agitadas calles. La popularidad de la Académica camina por detrás de los ‘tres grandes’ del fútbol luso.


Los clubes más exitosos y con más seguidores en el país vecino están representados por tres animales (águilas, dragones y leones) y otros tantos colores: rojo para el Benfica, azul para el Porto y verde para el Sporting. Todos ellos cuentan con una mancha negra en Coimbra. Un club con un pequeño palmarés a su espalda, con sólo dos Copas, pero con una gran historia detrás que sirvió de escuela para jugar al fútbol en la península ibérica en un remoto noviembre de 1887.

martes, 10 de mayo de 2011

La maldición de Guttmann sobre las águilas del Benfica

La UEFA League de esta temporada 2010-2011 se ha convertido en la fase de semifinales, en la Copa Ibérica, los cuatro supervivientes de la competición han sido un conjunto español, Villarreal y tres equipos lusos; Porto, Sporting de Braga y Benfica.

Tras la victoria del Porto sobre el Villarreal, en Portugal se frotaban las manos viendo como el gran clásico del fútbol del país luso pudiera tener un nuevo capítulo en una final europea. Pero el Braga, con ese coqueto estadio que descansa enclavado en las montañas, alargó la condena del histórico Benfica impidiendo un año más llegar a una final para alzarse con un título europeo.

El maleficio de Guttman
La maldición del conjunto lisboeta comenzó en 1962 cuando Bela Guttmann, entrenador húngaro del equipo de las águilas, era cesado en su puesto por pedir un aumento de sueldo. Antes de marcharse pronunció aquella frase premonitoria, como si de un conjuro se tratara “sin mí, el Benfica no ganará un título europeo”.

Por ahora se ha cumplido ese maleficio, en la competición doméstica ha sido diferente, llegando a sumar desde 1962 la friolera de 20 campeonatos, para llegar a un total de 32 Ligas en el palmarés (de ahí las tres estrellas que aparecen encima del escudo y que representan decenas de Ligas) y 24 Copas (13 desde la marcha de Guttman).

Bela Guttman, un trotamundos
La carrera de Guttmann como técnico comenzó en uno de los clubes donde había jugado como futbolista, el Hakoah de Viena, de origen judío, como él. Posteriormente inició un periplo mundial que le llevó por todo el continente consiguiendo innumerables éxitos en los equipos a los que dirigía; Twente, Ujpest, Honved, Milan, Sao Paulo, Porto…Una amplia colección de equipos y un extenso ramillete de ligas y triunfos.

Bela Guttman
Bela Guttmann.
A su llegada al Benfica quiso que el equipo tuviera más presencia en el centro del campo y mayor poder ofensivo, la respuesta fue un jugador mozambiqueño al que había estado siguiendo en las últimas fechas; Eusebio, quién debutó en el mítico partido amistoso de París frente al Santos de Pelé, anotando tres tantos en su estreno como jugador benfiquista frente a los dos goles del astro brasileño. Una tarjeta de presentación que no pasó desapercibida para nadie.

El Benfica conquista Europa
El tándem Guttmann-Eusebio daba sus frutos, la dictadura de títulos de Real Madrid llegaba a su fin con su primera eliminación europea, en un polémico arbitraje en ronda de octavos ante el eterno rival, el F.C. Barcelona.

En la final que enfrentó en Suiza, en aquella edición europea de 1960-61, a culés y benfiquistas, los postes fueron los inesperados protagonistas. En cuatro ocasiones golpearon los culés la madera, provocando en los jugadores magiares que defendían la camiseta azulgrana (Kubala, Kocsis y Czibor) una sensación de hechizo que recaía sobre ellos en Berna, tal y como los había ocurrido a la selección de Hungría en la final de 1954 en ese mismo estadio. Eusebio no pudo jugar aquel partido por problemas burocráticos, acababa de llegar al plantel encarnado. El Benfica relevaba al Real Madrid en el trono continental.

Aquellos postes del estadio Wankdorf Stadium de Berna eran cuadrados y la final sirvió para que los organismos futbolísticos tomaran la decisión de redondear la superficie de los palos con el objetivo de favorecer el número de goles cuando los balones se estrellaran contra la madera.

Benfica campeón

Rey de reyes
En la siguiente temporada, 1961-62, se producía la final más deseada entre el Benfica y el Real Madrid. Los únicos equipos que tenían Copas de Europa en su palmarés se citaban en la final de Amsterdam tras una dura eliminatoria ante el Tottenham y la Juventus respectivamente.

Para aquel partido, Guttmann pudo contar con Eusebio y el entrenador húngaro pudo saldar la cuenta pendiente que tenía con Puskas, con quién había tenido enfrentamientos en su etapa del Honved de Budapest. El Benfica venció 5-3, con 2 goles de Eusebio y hat-trick de Puskas.

El trono continental pasaba al equipo de las águilas. Aquel club, denominado inicialmente como Sport Lisboa, que había tenido graves problemas económicos en sus comienzos y que para saldar aquellas deudas se había fusionado con un club ciclista, Grupo Sport Benfica, motivo por el cual aparece una rueda de bicicleta en su escudo, se había convertido de la mano de Guttmann en la institución más laureada de Portugal y en los reyes de Europa. Era el Glorioso Benfica.

escudo Benfica

El inicio del declive continental 
Pero entonces llegó su destitución y su maldición, que se hizo patente al año siguiente: el Benfica llegaba por tercera vez consecutiva a una final europea, el Milan era el rival, dando por iniciada una serie de fatídicas finales con similar resultado, los benfiquistas quedaban subcampeones del continente bajo la sombra de Guttmann. Hasta en cinco ocasiones las águilas observaron cómo el adversario se alzaba con el trofeo -1963, 1965, 1968, 1988 y 1990-.

Plantilla Benfica

Tampoco la segunda competición europea se salvaba de la superstición, la antigua UEFA, llamando a la puerta de la gloria en la temporada 1982-83, donde cayeron en la final a doble partido frente al Anderlecht belga.

A lo que se podría sumar la enorme oportunidad perdida este año en la Europa League, cediendo en semifinales ante un equipo históricamente inferior al que conocían de memoria; el Sporting de Braga, y que ya habían vencido en el partido de ida disputado en Lisboa.

El cuerpo sin vida de Bela Guttmann yace en Viena desde 1981, donde jugadores -incluyendo al mítico Eusebio-, seguidores y mandatarios portugueses han dejado flores y plegarias para romper el maleficio que sigue vigente hoy en día.

Nota posterior:
El 15 de mayo de 2013 se sumó el penúltimo capítulo más a la maldición. Fue en Ámsterdam, la misma ciudad en la que el técnico húngaro les había convertido por última vez en campeones. Un encuentro que concluyó de una manera cruel. El Chelsea se alzaba con la Europa League merced a un cabezazo de Ivanovic en el 93' (2-1), significando la séptima final continental perdida por los encarnados desde que Guttmann condenara al Benfica.

Apenas una temporada después y con Eusebio fallecido, el Benfica llegaba a otra final, esta vez en Turín, con el Sevilla como rival. Ni siquiera la estatua de Guttmann que se había descubierto en Da Luz pudo librar a los encarnados de el sortilegio, que cumplía su octava final perdida, tras una tanda de penaltis frente a los hispalenses. 

martes, 22 de marzo de 2011

Eusebio, la 'perla negra' que brilló en el Benfica

Eusebio (Portugal). Mundial Inglaterra 1966 
25 de enero de 1942
5 de enero de 2014


Eusebio es catalogado por muchos especialistas como la figura deportiva más famosa del fútbol portugués y uno de los mejores jugadores de todos los tiempos, además de ser considerado el primer gran delantero que el continente africano dio al mundo. Nacido en Mozambique en 1942, su cénit a nivel internacional llegó con la Copa del Mundo de 1966 donde los 9 tantos anotados le valieron la Bota de Oro en dicho torneo.

La pelea entre Benfica y Sporting
Eusebio da Silva empezó a jugar a muy temprana edad con el club de su ciudad natal, el Sporting Club Lourenço Marques, entidad satélite del Sporting de Lisboa. Cuando cumplió 18 años, los rumores sobre su talento habían llegado a los grandes equipos de Portugal, provocando una batalla entre los dos clubes lisboetas más importantes -Sporting y Benfica-, quienes pugnaban por su fichaje.

La acritud de aquella puja y la formalización de sus papeles como ciudadano luso, obligaron a Eusebio a refugiarse, bajo nombre falso, durante seis meses en una pequeña aldea del Algarve, donde había llegado de forma clandestina en 1960. Cuando se disipó el polvo de aquella pelea; Eusebio se había convertido en jugador del Benfica.

El debut exitoso ante Pelé
Eusebio tenía como características una gran velocidad, explosividad, la potencia, un toque excepcional y habilidad en los regates. En su partido de debut con el Benfica marcó un 'hat-trick', en un célebre encuentro amistoso disputado en París, en junio de 1961, contra el Santos brasileño, en cuya alineación se encontraba Pelé, el cual anotó un doblete en el primer duelo Eusebio-Pelé. Una batalla que tendría bastantes combates por brindar, ya fuera en enfrentamientos entre Santos y Benfica o entre Brasil y Portugal.

En 1962, a la edad de 20 años, el jugador se convirtió en el principal artífice del segundo triunfo consecutivo del Benfica en la Copa de Europa, en esta ocasión frente al Real Madrid de Alfredo Di Stéfano, marcando un doblete en aquella histórica victoria por 5-3 que suponía el relevo entre ambos clubes en la hegemonía continental. El Sport Lisboa e Benfica (SLB) se coronaba como el nuevo rey de Europa.

Eusebio estaba en el punto más alto de su carrera profesional, poco después era elegido 'jugador Europeo del año 1965'. El Mundial de Inglaterra esperaba a la 'pantera negra', dispuesto a consagrarle como una leyenda, en el estreno de la 'Seleçao' en una Copa del Mundo.

.escudo del Benfica

El Mundial de Inglaterra: la consagración
Durante el campeonato de Inglaterra 1966 fue donde Eusebio se convirtió definitivamente en un fenómeno global, anotó dos tantos contra Brasil que sirvieron a Portugal para eliminar a los por aquel entonces campeones del mundo.

La siguiente ronda eran los cuartos de final contra la exótica y desconocida Corea del Norte. La selección portuguesa, que iba perdiendo sorprendentemente por 0-3 en los primeros 25 minutos de juego, protagonizó una remontada excepcional, gracias a los cuatro goles que anotó la 'perla negra' para rubricar el definitivo 5-3.

Eusebio llevaba el número 13 a la espalda y anduvo pensando si la derrota parcial por 0-3 tenía algo que ver con la mala suerte que daba el dorsal.

Eusebio 13 Portugal 1966

Los números de una leyenda del fútbol
Marcó 41 goles en 64 partidos internacionales. En total, consiguió 320 dianas en 313 partidos en el torneo doméstico. Eusebio jugó en el Benfica durante una década y media, en la que conquistó 11 títulos de Liga con el conjunto encarnado y 4 Copas de Portugal -además de la citada Copa de Europa-. Posteriormente, aceptó la oferta del continente americano jugando en equipos estadounidenses, mexicanos y canadienses.

Regresó a Portugal, con el Beira Mar, donde sufrió otra gravísima lesión de rodilla que no le impidió embarcarse otra vez en la aventura norteamericana: primero en Las Vegas, aunque entre medias disputó unos cuantos partidos con el conjunto de la ciudad lusa de Tomar, y una segunda escala en New Jersey. Es decir, un total de 9 equipos, y siempre perforando la portería contraria para cualquiera de los clubes en los que se participó.

Estatua de Eusebio, foto tomada por P. Fernandes
La estatua de bronce de la 'pantera Negra' ocupa un lugar de honor a las puertas del Estadio de la Luz -estadio del Benfica-, la entidad con la que se identifica la carrera de esta legendario futbolista.

Nota: La precaria salud del astro había dado el primer susto severo en 2012 cuando un infarto noqueaba a Eusebio en Polonia, debilitando notablemente su estado físico. El pasado 5 de enero de 2014, una parada cardiorrespiratoria apagaba el brillo de la 'perla negra' con apenas 72 años, envolviendo a Portugal en un profundo luto.

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