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sábado, 17 de diciembre de 2011

La oscuridad del rock brilla con el 'doom' y el gótico

El gótico había salpicado con unas gotas oscuras al pop y al rock. Faltaba el metal por verse empapado de tanto dramatismo y ambiente sombrío.

De las formaciones más exitosas en esa labor, hay que destacar tres grupos británicos: My Dying Bride, Anathema y Paradise Lost, que en la década de los 90 iniciaron su andadura por los escenarios, sirviendo de referencia para este movimiento musical.

  • My Dying Bride representaron en los años 90 el sonido doom, que es una variante del heavy, más melancólica y de un ritmo más lento y oscuro, repetitivo y envolvente, al que se añadían instrumentos, en ocasiones, como violines o teclados, que apenas asomaban debido al peso de las guitarras. Su música es parecida a la gótica, pero más contundente y menos rítmica.
    Al igual que otras formaciones, los comienzos de My Dying Bride tienen una fuerte influencia del death metal, utilizando voces guturales en los primeros trabajos que pasaría a ser más lánguida según avanzaba la discografía. Como el hermoso tema 'For My Fallen Angel', todo un epitafio llevado a la música.

  • Anathema es el proyecto musical de los hermanos Cavanangh: Daniel, Vicent y, en ocasiones, Jamie, que han ido puliendo su estilo hasta quedar como una formación con voces nítidas, riffs limpios, de ritmo lento y tristón, que pasaba del doom al gótico, para hacer finalmente un rock personal más progresivo.

    Marcados por la nostalgia y por la tristeza, tanto en la lírica como en la música, a veces autobiográfica, en otras ocasiones figurada, de canciones místicas que envuelven al oído en un placerentero espacio donde abrigarse ante tanta desesperación. Temas como: 'Fragile Dreams', 'Flying', 'One Last Goodbye' o 'Are You There' son el mejor ejemplo.
Anathema, Festimad
Anathema en el Festimad madrileño, 2007. Foto propiedad de Mario.
  • Paradise Lost es, de esta terna, la más exitosa a nivel internacional, aunque curiosamente al principio no tuvo la misma trascendencia en su tierra, Gran Bretaña, que la popularidad que despertaba en otras latitudes.

    Desde que a finales de los 80 se fraguara su creación, tomando el nombre del poema del siglo XVII escrito por John Milton, el estilo del grupo ha sido siempre el cambio constante, variando de manera brusca en cada trabajo, en ocasiones endulzando el sonido para volver a recuperar la pesadez del mismo como experimentando con sintetizadores que actuaban como un instrumento más, no sólo para añadir ambientación, para posteriormente recuperar la agresividad de la guitarra en posteriores álbumes.

    Con Nick Holmes modulando la voz para adaptarse camaleónicamente a las nuevas propuestas. Reinventándose para no permanecer estancado. Es decir, una continúa evolución musical, pero siempre han mantenido ciertas características que ha hecho de este combo una referencia y un grupo de culto para los aficionados del género al que deleitaban con teclados, orquestación, coros de apoyo, guitarras afiladas de ritmo pesado, pero rítmico, y una batería contundente.
Paradise Lost

Aunque, junto a sus compañeros de viaje habían dado lustre al doom metal, Paradise Lost se convertía en la ‘cuna’ del metal gótico. Como temas principales que definen a la formación, dentro de su amplia y variada discografía, encontramos a: 'True Belief', 'Say Just Words', 'The Last Time', 'Erased', 'One Second', 'Your Own Reality' y 'Faith Divided Us-Death Unites Us'.

‘Gothic’ inicia una etapa musical oscura  El segundo disco de Paradise Lost, Gothic, con un título tan elocuente como representativo, hizo de punto de partida para que el sonido del metal gótico, que se caracterizaba, en líneas generales, por unas letras cargadas de temas religiosos, mitología, deidades paganas o de vivencias personales, casi siempre ahondando en la tristeza, depresión y en evocar, de una manera romántica, al pasado.
La 'bella' y la 'bestia'
Paradise Lost había servido de faro en el inicio del viaje de muchos grupos, que experimentaban con múltiples posibilidades, como la fórmula iniciada por los noruegos Theatre Of Tragedy, con su contrapunto de la ‘bella’ y la ‘bestia', voz femenina frente a un torrente gutural a cargo de un solista masculino. Esta apuesta fue seguida por diferentes formaciones; en Italia aparecían, en la década de los 90, Lacuna Coil que combinaba al solista masculino con el genial timbre de Cristina Scabbia  .
La guapa Cristina Scabbia, voz femenina de Lacuna Coil. Foto tomada por Dylan.
El contraste ofrecido por la cantante femenina empezaba a calar, los holandeses de The Gathering eran otro de los grupos que optaba por una mujer. Tras haber alternado voces masculinas, tanto guturales como limpias durante los comienzos, decidieron otorgar el papel líder a una prodigio: Anneke Van Giersbergen.  Junto a ella, el grupo escribiría grandes temas que caminaban hacia un sonido cada vez más progresivo, que tras la marcha de Anneke y su sustitución por la nórdica Silje Wergeland, se ha visto acentuado.
The Gathering durante su concierto ofrecido en la sala Heineken, febrero de 2010, con Silje Wergeland al micrófono
Las mujeres al poder 
El éxito cosechado por formaciones lideradas por mujeres, como The Gathering y Lacuna Coil, animó y empujó a que muchas bandas de metal gótico, doom o metal sinfónico tuvieran a una representante femenina, ya fuera como segunda voz o reinando en el escenario. Grupos como Xandria (Alemania), L’Ame Immortelle (Austria), Epica y After Forever (Países Bajos), Leaves' Eyes y Tristania (Noruega), y en especial dos cantantes, Sharon den Adel y Tarja Turunen, que conducirían a sus formaciones a ser grandes referencias del metal sinfónico: los holandeses Within Temptation y los fineses Nightwish.  
Within Temptation, sala la Riviera de Madrid. Gira del Unforgiving (2011)
Protagonistas de la nueva escena musical
Otras dos elementos claves para entender toda esta amalgama de grupos son los alemanes Lacrimosa, cuyas pinceladas de música clásica (a base de violines y otros instrumentos) ofrecían un abanico de sonidos, y los norteamericanos Type O Negative, con una lírica y música cargada de depresión y abatimiento, mezclada con el sexo y las pasiones humanas.
La cara oculta de la 'luna portuguesa'
Siguiendo la estela de los ingleses Paradise Lost, en Portugal se formaba Moonspell. Cuya discografía ha seguido la ruta establecida por los británicos, como si hubieran trazado un camino paralelo por el que discurrir. Los lusos pasaban por varias fases que iban desde un doom cercano al death, al rock gótico, para volver a oscurecer sus guitarras. Dejando temas tan variados como: 'Alma Mater', 'Opium', 'Dekadance', 'Capricorn At Her Feet' y 'Scorpion Flower' (con un delicioso dueto junto a Anneke).
Nightwish, logo
  • Finlandia, el país de la eterna oscuridad Los ojos de las discográficas cayeron como copos de nieve sobre las frías tierras del norte de Europa. En Noruega, Suecia y, en especial, en Finlandia encontraron el perfecto escenario para que surgieran grupos que mezclaban el rock más duro con la melancolía y la agresividad, empujados por el clima y el carácter de su gente. Nightwish, que se decantó por el metal sinfónico, encabezaba una legión de formaciones finesas que practicaban un estilo influenciado por el gótico y el doom. Grupos como HIM, To Die For, Charon, Poisonblack… tenían como denominador común ese sombrío estilo y unas guitarras rítmicas, pero pesadas. 
  • Suecia dejaba atrás los tiempos en los que ABBA y Europe eran sus únicos embajadores musicales por el continente, para aportar su generación al oscuro panorama musical de finales de siglo: como Tiamat que sirvió de referencia para muchos grupos, los inclasificables y sorprendentes Therion y los alternativos, aunque más encasillables, Katatonia, que luchaban en las listas con sus compatriotas Opeth (death metal), Backyard Babies (punk/hard rock), Kent (rock/pop) o Hellacopters (punk/garage), que practicaban estilos diametralmente diferentes pero que habían recibido igual beneplácito de crítica y público.   

  • Noruega se convirtió en el paraíso, o mejor dicho el averno, del death metal. Casi todos ellos identificados con el satanismo y con un marcada, y belicosa, cruzada anti cristiana

Universalización del sonido  
Si algo tiene el doom y el metal gótico como sello inconfundible es la proliferación de músicos en lugares donde el rock, en su vertiente más dura, no habían brillado. Estados Unidos no era la referencia del movimiento y Gran Bretaña fue la cuna, pero el hecho de que el embrión de este sonido surgiera de un combo suizo, Celtic Frost, cuyas variantes musicales sentaron la base del death metal e introdujeron numerosas novedades más tarde desarrolladas por bandas doom y góticas, parece que hicieron despertar del letargo a los jóvenes de países escandinavos y centroeuropeos, especialmente holandeses, a volcar tanta amargura y desesperación en la música, hasta hacer a las guitarras casi llorar por tanta desolación.

El rock alcanzaba así una nueva etapa, marcada por la oscuridad, pero llenos de brillantez, que iluminan al metal en este siglo. 

martes, 29 de noviembre de 2011

‘In The Name Of Goth’: los primeros pasos del gótico

Hacia finales de los años 70 surgía en el Reino Unido un movimiento musical contrario a la agresividad y rebeldía del punk, pero similar en su desencanto con el presente. Sus características eran crear atmósferas oscuras donde destacaban un marcado bajo, una batería de ritmo constante y los omnipresentes teclados y sintetizadores, todo ello acompañado por voces suaves y melancólicas, a veces intencionadamente distorsionadas que interpretaban una letra que caminaba cercana a la poesía y al intimismo.

Nota personal: Si las etiquetas en la música son complicadas, a la hora de catalogar a los grupos como góticos, se complica. Muchos de los músicos y bandas que voy a citar pueden o no estar incluidos como parte del siniestro escenario en el que se movió el rock oscuro en aquellas décadas, dependiendo del punto de vista de cada uno y de la fuente que se consulte. 
Éstos son, según mi opinión, los protagonistas de la música gótica.

Los inicios de la nueva subcultura
Las primeras formaciones que practicaban este estilo, que más tarde pasó a ser llamado -de manera casual- gótico, y que fue encuadrado inicialmente como post punk o after punk, fueron: Bauhaus, Joy Division y Siouxsie And The Banshees, donde Sid Vicious (Sex Pistols) y Robert Smith (The Cure) formaron parte del proyecto, símbolos del punk y del after punk respectivamente.

De esta terna destaca Joy Division. La banda del malogrado Ian Curtis apenas duró cuatro años pero su legado perdura. Su icónico debut discográfico, 'Uknown Pleasures' (1979), supuso el despegue del sonido depresivo, lánguido, envuelto en decadencia que significaba la base del estilo musical recién creado.

Joy Division, Unknown Pleasures

Poco a poco el listado de grupos se ampliaba, a medida que los 80 iban entrando, formaciones como: This Mortal Coil, Christian Death, UK Decay y Echo And The Bunnymen daban lustre al sonido, y principalmente dos bandas eran las encargadas de abanderar esta primera generación de post punk.

The Cure
El aspecto de Robert Smith sirvió como una de las referencias estéticas, también lo era Peter Murphy, a los seguidores del movimiento gótico (o goth). Las cadenas y las crestas coloridas del punk eran relevadas por el maquillaje y las ropas oscuras, como personajes surgidos de la literatura romántica del siglo XVIII.

Aunque el propio grupo siempre haya descartado su incursión dentro del movimiento gótico, en sus inicios hay temas que son referencia del mismo: como Charlotte Sometimes, A Forest y la excepcional A Strange Day, cuyas melodías se encuentran dentro de un marco lúgubre y sombrío que con el paso de los años -y de los discos- pasaban a ser más new wave que gótico, aunque los ramalazos siniestros de Close To Me o Lullaby quisieran devolver al grupo a unos sombríos, y brillantes, orígenes.



The Cult
Otra formación importante para la comercialización y extensión del estilo son The Cult, quienes daban su toque personal al sonido gótico. En especial, con guitarras más alegres y gran peso melódico en los marcados riffs que practicaron durante su primera etapa, la que corresponde al álbum 'Dreamtime' (1984) y 'Love' (1985), canciones como Rain o She Sells Sanctuary. Este tema fue interpretado por The Cult en su concierto de Madrid de 2009 por segunda vez, cuando las luces se habían apagado y gran parte del público había abandonado el local, un regalo para los oídos de los rezagados que obtuvimos nuestro premio musical, en una escena inolvidable y mágica.

The Cult, Love

The Cult con el tiempo derivó en un hard rock más convencional, con aires indígenas, cortesía de Ian Astbury. La banda, como anunciaba el nombre, se convertía en una formación de culto para las sucesivas décadas, tanto para el hard rock, como para el gótico, por su influencia a posteriores bandas, con discos como: 'Sonic Temple', 'Electric' y 'Ceremony', canciones que se convierten en himnos de la mano de Astbury y de su 'fiel' guitarrista, Billy Duffy -a pesar de las diferencias existentes entre ambos-.

Temas que se escribían con letras de oro en la historia del hard rock como: Sweet Soul Sister, Heart Of Soul, Edie (Ciao Baby), Wild Hearted Son...

The Sisters Of Mercy
Ellos son otro de los grandes pilares del gótico. La voz característica de Andrew Eldritch -alma máter de la formación- inundaba cada pieza del grupo que se apoyaba en los sintetizadores y teclados para dibujar una atmósfera sensual, rítmica, bailable y envolvente que suele extenderse varios minutos, recreándose en los sonidos generados y culminado con el contrapunto -en algunos temas- de la voz femenina.
The Sisters Of Mercy, Madrid
Los Sisters en su actuación en Madrid, noviembre de 2011.
Los temas que mejor representan su capacidad artística son: More, No Time To Cry y Temple Of Love, a pesar de su escasa producción discográfica -apenas tres álbumes oficiales- tanto su identificativo logotipo -inspirado en el libro de medicina de 'Anatomía de Gray'- como su música siguen estando presentes, como demuestra el la gira que conmemora el XXX aniversario de la formación.
The Mission Dos de los miembros de Sisters, en concreto Wayne Hussey y Graig Adams, fundaron a mediados de los 80 otro de los combos más representativos del gótico -aunque a veces no se les incluya dentro del mismo- bajo un estilo más guitarrero que en la etapa como integrantes de los Sisters Of Mercy. El punto en común en ambos grupos era la base de teclado con la que empezar las canciones. La formación se disolvió en el 2008, con paréntesis intermedio incluido, dejando 9 discos y un buen puñado de grandes temas, entre los que hay que destacar: Like A Hurricane, Beyond The Pale, Deliverance y Butterfly On The Wheel.
The Mission
El oscuro legado del gótico  Las guitarras se habían aliado con los teclados y conjuntaban perfectamente, el camino había sido mostrado pero serían otros grupos los que empezarían a fusionar el rock más duro -el metal- con el gótico. Nuevas oleadas de bandas comenzaban a sumir al rock a su vertiente más siniestra, respetando la dureza de base metalera. Aunque otros se decantaran por el lado más orquestado, frágil, recargado y melódico, dando como resultado estilos tan dispares como el rock/metal gótico, el doom, el metal sinfónico y la música industrial. Mientras, otras formaciones habían experimentado con los sintetizadores otorgando un sonido sombrío y decadente, en esta línea encontramos a grupos como Dead Can Dance, Clan Of Xymox -a veces conocidos simplemente como Xymox-

Como un árbol, el gótico había echado raíces y llegaba a todos los campos de la música, tanto pop como rock, dejando una sombría silueta, envuelta en humo, que hace que la luz desaparezca para que la oscuridad prevalezca.

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