La proximidad geográfica ha convertido a los portugueses Moonspell en uno de los grupos más habituales dentro de la agenda cultural de conciertos en las ciudades españolas. Pese a la frecuencia con la que vienen, fruto también de la prolífica producción musical de los lusos, el público siempre responde a la cita con fidelidad, agradeciendo la cercanía de Fernando Ribeiro y compañía en los escenarios, además de su buen hacer sobre las tablas.
Moonspell volvía a pisar la capital española casi unos meses después de la última vez y dos años desde su anterior visita a la Sala Caracol, evidenciando que el idilio de la banda lisboeta con sus vecinos es continuo y mutuo.
El motivo en esta ocasión era la presentación de un disco que llegaba recién sacado del horno, sin tiempo a ser degustado por la audiencia, pero con buenas sensaciones tanto por la temática como por la producción musical, mucho más orquestada que en anteriores trabajos y con un punto más de metal, menos gótico y más sinfónico, en otro enésimo giro de tuerca al estilo del grupo.
El nombre elegido para el disco no era otro que '1755', la fatídica fecha del terremoto que asoló a Portugal en otro mes de noviembre, y especialmente a Lisboa, por estar a poca distancia del epicentro, destruyendo edificios y dejando multitud de fallecidos tanto por acción directa del temblor como por las consecuencias posteriores de la tragedia. Y sobre este desastre versaba este disco de Moonspell, una obra conceptual dispuesta a ser mostrada a sus seguidores hispanos.
Moonspell en la Sala Caracol, Madrid a 8 de noviembre de 2017
A las 19:30 horas se abrían las puertas de la sala situada en las inmediaciones de Embajadores para dar comienzo al directo de Norunda, banda hispano-lusa novel pero con tablas en la música, donde demuestran que no son principiantes. Su heavy-metal con ramalazos a veces más pesados y otras más rockeros tuvieron buena respuesta.
Bizarra Locomotiva era la siguiente formación en desfilar. Si la misión de los teloneros es entretener y generar en el espectador un futuro interés, esta formación portuguesa lo consiguió con creces. Primero por la potencia de sus canciones, un metal industrial con voz gutural, y también por el magnetismo de su cantante, Rui Sidónio, con gran parecido físicamente a Till Lindemann de Rammstein, compartiendo también con él la fuerza e hiperactividad, incluso el histrionismo.
Rui Sidónio se implicó tanto en su actuación que pronto abandonó el micrófono para bajar a la pista y entremezclarse en la gente, invitando a formar parte del espectáculo, incitando a perder la vergüenza y dejarse llevar, atrapando las miradas y provocando en cada gesto. Todo ello ya lo había conseguido antes de que Fernando Ribeiro apareciera por sorpresa a cantar uno de los temas, O Anjo Exilado, junto con el resto de compañeros de Moonspell, anunciando el plato fuerte de la noche.
En una noche muy lusa, con Norunda a medio camino de Lisboa y Madrid, además de los portugueses Bizarra Locomotiva, quedaba el mayor orgullo metalero de Portugal: Moonspell, con un disco cantado entero en portugués y con el terremoto de 1755 como tema principal. Y así es como empezó el turno de los chicos de Fernando Ribeiro.
La estrechez de la Sala Caracol no permitió un atrezo demasiado grande para recrear los distintos capítulos del álbum. Si bien, Ribeiro a través de las letras, de su voz y de los distintos atuendos, en especial con la potente Todos Os Santos y la versión convertida en un tenebrosa nana de la Lanterna Dos Afogados iba poniendo la teatralidad que la obra se merecía, mientras su garganta trataba de agarrarse con fuerza al micrófono, visiblemente debilitada por la exigencia sonora que posee el disco, mucho más grave y desgarrador que en otros trabajos.
Después de tocar todos los temas del CD, apenas editado este mismo noviembre, Moonspell no se quiso olvidar del resto de su discografía y comenzó a desgranar poco a poco lo mejor de su material ante su legión de seguidores, en menor número que en otras ocasiones pero igualmente ruidosos y receptivos.
Vampiria, con la capa cubriendo al espigado cantante, iniciaba la segunda parte del show, mucho más celebrada por sonar algunos de los antiguos grandes éxitos y nuevos clásicos de la banda lisboeta. Desde Alma Mater a Opium, pasando por Awake o Breathe (Until We Are No More), todos ellos con el epílogo habitual del Full Moon Madness, tan embriagador como de costumbre, sensual y sombrío, seductor y potente. Una melodía para ser danzada en la oscuridad cuando el suelo haya dejado de temblar.
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jueves, 9 de noviembre de 2017
sábado, 17 de diciembre de 2011
La oscuridad del rock brilla con el 'doom' y el gótico
El gótico había salpicado con unas gotas oscuras al pop y al rock. Faltaba el metal por verse empapado de tanto dramatismo y ambiente sombrío.
De las formaciones más exitosas en esa labor, hay que destacar tres grupos británicos: My Dying Bride, Anathema y Paradise Lost, que en la década de los 90 iniciaron su andadura por los escenarios, sirviendo de referencia para este movimiento musical.
Aunque, junto a sus compañeros de viaje habían dado lustre al doom metal, Paradise Lost se convertía en la ‘cuna’ del metal gótico. Como temas principales que definen a la formación, dentro de su amplia y variada discografía, encontramos a: 'True Belief', 'Say Just Words', 'The Last Time', 'Erased', 'One Second', 'Your Own Reality' y 'Faith Divided Us-Death Unites Us'.
‘Gothic’ inicia una etapa musical oscura El segundo disco de Paradise Lost, Gothic, con un título tan elocuente como representativo, hizo de punto de partida para que el sonido del metal gótico, que se caracterizaba, en líneas generales, por unas letras cargadas de temas religiosos, mitología, deidades paganas o de vivencias personales, casi siempre ahondando en la tristeza, depresión y en evocar, de una manera romántica, al pasado.
El contraste ofrecido por la cantante femenina empezaba a calar, los holandeses de The Gathering eran otro de los grupos que optaba por una mujer. Tras haber alternado voces masculinas, tanto guturales como limpias durante los comienzos, decidieron otorgar el papel líder a una prodigio: Anneke Van Giersbergen. Junto a ella, el grupo escribiría grandes temas que caminaban hacia un sonido cada vez más progresivo, que tras la marcha de Anneke y su sustitución por la nórdica Silje Wergeland, se ha visto acentuado.
La cara oculta de la 'luna portuguesa'
Siguiendo la estela de los ingleses Paradise Lost, en Portugal se formaba Moonspell. Cuya discografía ha seguido la ruta establecida por los británicos, como si hubieran trazado un camino paralelo por el que discurrir. Los lusos pasaban por varias fases que iban desde un doom cercano al death, al rock gótico, para volver a oscurecer sus guitarras. Dejando temas tan variados como: 'Alma Mater', 'Opium', 'Dekadance', 'Capricorn At Her Feet' y 'Scorpion Flower' (con un delicioso dueto junto a Anneke).
Universalización del sonido
Si algo tiene el doom y el metal gótico como sello inconfundible es la proliferación de músicos en lugares donde el rock, en su vertiente más dura, no habían brillado. Estados Unidos no era la referencia del movimiento y Gran Bretaña fue la cuna, pero el hecho de que el embrión de este sonido surgiera de un combo suizo, Celtic Frost, cuyas variantes musicales sentaron la base del death metal e introdujeron numerosas novedades más tarde desarrolladas por bandas doom y góticas, parece que hicieron despertar del letargo a los jóvenes de países escandinavos y centroeuropeos, especialmente holandeses, a volcar tanta amargura y desesperación en la música, hasta hacer a las guitarras casi llorar por tanta desolación.
El rock alcanzaba así una nueva etapa, marcada por la oscuridad, pero llenos de brillantez, que iluminan al metal en este siglo.
De las formaciones más exitosas en esa labor, hay que destacar tres grupos británicos: My Dying Bride, Anathema y Paradise Lost, que en la década de los 90 iniciaron su andadura por los escenarios, sirviendo de referencia para este movimiento musical.
- My Dying Bride representaron en los años 90 el sonido doom, que es una variante del heavy, más melancólica y de un ritmo más lento y oscuro, repetitivo y envolvente, al que se añadían instrumentos, en ocasiones, como violines o teclados, que apenas asomaban debido al peso de las guitarras. Su música es parecida a la gótica, pero más contundente y menos rítmica.
Al igual que otras formaciones, los comienzos de My Dying Bride tienen una fuerte influencia del death metal, utilizando voces guturales en los primeros trabajos que pasaría a ser más lánguida según avanzaba la discografía. Como el hermoso tema 'For My Fallen Angel', todo un epitafio llevado a la música.
- Anathema es el proyecto musical de los hermanos Cavanangh: Daniel, Vicent y, en ocasiones, Jamie, que han ido puliendo su estilo hasta quedar como una formación con voces nítidas, riffs limpios, de ritmo lento y tristón, que pasaba del doom al gótico, para hacer finalmente un rock personal más progresivo.
Marcados por la nostalgia y por la tristeza, tanto en la lírica como en la música, a veces autobiográfica, en otras ocasiones figurada, de canciones místicas que envuelven al oído en un placerentero espacio donde abrigarse ante tanta desesperación. Temas como: 'Fragile Dreams', 'Flying', 'One Last Goodbye' o 'Are You There' son el mejor ejemplo.
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Anathema en el Festimad madrileño, 2007. Foto propiedad de Mario. |
- Paradise Lost es, de esta terna, la más exitosa a nivel internacional, aunque curiosamente al principio no tuvo la misma trascendencia en su tierra, Gran Bretaña, que la popularidad que despertaba en otras latitudes.
Desde que a finales de los 80 se fraguara su creación, tomando el nombre del poema del siglo XVII escrito por John Milton, el estilo del grupo ha sido siempre el cambio constante, variando de manera brusca en cada trabajo, en ocasiones endulzando el sonido para volver a recuperar la pesadez del mismo como experimentando con sintetizadores que actuaban como un instrumento más, no sólo para añadir ambientación, para posteriormente recuperar la agresividad de la guitarra en posteriores álbumes.
Con Nick Holmes modulando la voz para adaptarse camaleónicamente a las nuevas propuestas. Reinventándose para no permanecer estancado. Es decir, una continúa evolución musical, pero siempre han mantenido ciertas características que ha hecho de este combo una referencia y un grupo de culto para los aficionados del género al que deleitaban con teclados, orquestación, coros de apoyo, guitarras afiladas de ritmo pesado, pero rítmico, y una batería contundente.
Aunque, junto a sus compañeros de viaje habían dado lustre al doom metal, Paradise Lost se convertía en la ‘cuna’ del metal gótico. Como temas principales que definen a la formación, dentro de su amplia y variada discografía, encontramos a: 'True Belief', 'Say Just Words', 'The Last Time', 'Erased', 'One Second', 'Your Own Reality' y 'Faith Divided Us-Death Unites Us'.
La 'bella' y la 'bestia'
Paradise Lost había servido de faro en el inicio del viaje de muchos grupos, que experimentaban con múltiples posibilidades, como la fórmula iniciada por los noruegos Theatre Of Tragedy, con su contrapunto de la ‘bella’ y la ‘bestia', voz femenina frente a un torrente gutural a cargo de un solista masculino. Esta apuesta fue seguida por diferentes formaciones; en Italia aparecían, en la década de los 90, Lacuna Coil que combinaba al solista masculino con el genial timbre de Cristina Scabbia .
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La guapa Cristina Scabbia, voz femenina de Lacuna Coil. Foto tomada por Dylan. |
The Gathering durante su concierto ofrecido en la sala Heineken, febrero de 2010, con Silje Wergeland al micrófono |
Las mujeres al poder
El éxito cosechado por formaciones lideradas por mujeres, como The Gathering y Lacuna Coil, animó y empujó a que muchas bandas de metal gótico, doom o metal sinfónico tuvieran a una representante femenina, ya fuera como segunda voz o reinando en el escenario. Grupos como Xandria (Alemania), L’Ame Immortelle (Austria), Epica y After Forever (Países Bajos), Leaves' Eyes y Tristania (Noruega), y en especial dos cantantes, Sharon den Adel y Tarja Turunen, que conducirían a sus formaciones a ser grandes referencias del metal sinfónico: los holandeses Within Temptation y los fineses Nightwish.
Within Temptation, sala la Riviera de Madrid. Gira del Unforgiving (2011) |
Protagonistas de la nueva escena musical
Otras dos elementos claves para entender toda esta amalgama de grupos son los alemanes Lacrimosa, cuyas pinceladas de música clásica (a base de violines y otros instrumentos) ofrecían un abanico de sonidos, y los norteamericanos Type O Negative, con una lírica y música cargada de depresión y abatimiento, mezclada con el sexo y las pasiones humanas.
- Finlandia, el país de la eterna oscuridad Los ojos de las discográficas cayeron como copos de nieve sobre las frías tierras del norte de Europa. En Noruega, Suecia y, en especial, en Finlandia encontraron el perfecto escenario para que surgieran grupos que mezclaban el rock más duro con la melancolía y la agresividad, empujados por el clima y el carácter de su gente. Nightwish, que se decantó por el metal sinfónico, encabezaba una legión de formaciones finesas que practicaban un estilo influenciado por el gótico y el doom. Grupos como HIM, To Die For, Charon, Poisonblack… tenían como denominador común ese sombrío estilo y unas guitarras rítmicas, pero pesadas.
- Suecia dejaba atrás los tiempos en los que ABBA y Europe eran sus únicos embajadores musicales por el continente, para aportar su generación al oscuro panorama musical de finales de siglo: como Tiamat que sirvió de referencia para muchos grupos, los inclasificables y sorprendentes Therion y los alternativos, aunque más encasillables, Katatonia, que luchaban en las listas con sus compatriotas Opeth (death metal), Backyard Babies (punk/hard rock), Kent (rock/pop) o Hellacopters (punk/garage), que practicaban estilos diametralmente diferentes pero que habían recibido igual beneplácito de crítica y público.
- Noruega se convirtió en el paraíso, o mejor dicho el averno, del death metal. Casi todos ellos identificados con el satanismo y con un marcada, y belicosa, cruzada anti cristiana.
Universalización del sonido
Si algo tiene el doom y el metal gótico como sello inconfundible es la proliferación de músicos en lugares donde el rock, en su vertiente más dura, no habían brillado. Estados Unidos no era la referencia del movimiento y Gran Bretaña fue la cuna, pero el hecho de que el embrión de este sonido surgiera de un combo suizo, Celtic Frost, cuyas variantes musicales sentaron la base del death metal e introdujeron numerosas novedades más tarde desarrolladas por bandas doom y góticas, parece que hicieron despertar del letargo a los jóvenes de países escandinavos y centroeuropeos, especialmente holandeses, a volcar tanta amargura y desesperación en la música, hasta hacer a las guitarras casi llorar por tanta desolación.
El rock alcanzaba así una nueva etapa, marcada por la oscuridad, pero llenos de brillantez, que iluminan al metal en este siglo.
Posted by
Álvaro Lamela
at
18:23
7 comentarios:

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martes, 29 de noviembre de 2011
‘In The Name Of Goth’: los primeros pasos del gótico
Hacia finales de los años 70 surgía en el Reino Unido un movimiento musical contrario a la agresividad y rebeldía del punk, pero similar en su desencanto con el presente. Sus características eran crear atmósferas oscuras donde destacaban un marcado bajo, una batería de ritmo constante y los omnipresentes teclados y sintetizadores, todo ello acompañado por voces suaves y melancólicas, a veces intencionadamente distorsionadas que interpretaban una letra que caminaba cercana a la poesía y al intimismo.
Nota personal: Si las etiquetas en la música son complicadas, a la hora de catalogar a los grupos como góticos, se complica. Muchos de los músicos y bandas que voy a citar pueden o no estar incluidos como parte del siniestro escenario en el que se movió el rock oscuro en aquellas décadas, dependiendo del punto de vista de cada uno y de la fuente que se consulte.
Éstos son, según mi opinión, los protagonistas de la música gótica.
Los inicios de la nueva subcultura
Las primeras formaciones que practicaban este estilo, que más tarde pasó a ser llamado -de manera casual- gótico, y que fue encuadrado inicialmente como post punk o after punk, fueron: Bauhaus, Joy Division y Siouxsie And The Banshees, donde Sid Vicious (Sex Pistols) y Robert Smith (The Cure) formaron parte del proyecto, símbolos del punk y del after punk respectivamente.
De esta terna destaca Joy Division. La banda del malogrado Ian Curtis apenas duró cuatro años pero su legado perdura. Su icónico debut discográfico, 'Uknown Pleasures' (1979), supuso el despegue del sonido depresivo, lánguido, envuelto en decadencia que significaba la base del estilo musical recién creado.
Poco a poco el listado de grupos se ampliaba, a medida que los 80 iban entrando, formaciones como: This Mortal Coil, Christian Death, UK Decay y Echo And The Bunnymen daban lustre al sonido, y principalmente dos bandas eran las encargadas de abanderar esta primera generación de post punk.
The Cure
El aspecto de Robert Smith sirvió como una de las referencias estéticas, también lo era Peter Murphy, a los seguidores del movimiento gótico (o goth). Las cadenas y las crestas coloridas del punk eran relevadas por el maquillaje y las ropas oscuras, como personajes surgidos de la literatura romántica del siglo XVIII.
Aunque el propio grupo siempre haya descartado su incursión dentro del movimiento gótico, en sus inicios hay temas que son referencia del mismo: como Charlotte Sometimes, A Forest y la excepcional A Strange Day, cuyas melodías se encuentran dentro de un marco lúgubre y sombrío que con el paso de los años -y de los discos- pasaban a ser más new wave que gótico, aunque los ramalazos siniestros de Close To Me o Lullaby quisieran devolver al grupo a unos sombríos, y brillantes, orígenes.
The Cult
Otra formación importante para la comercialización y extensión del estilo son The Cult, quienes daban su toque personal al sonido gótico. En especial, con guitarras más alegres y gran peso melódico en los marcados riffs que practicaron durante su primera etapa, la que corresponde al álbum 'Dreamtime' (1984) y 'Love' (1985), canciones como Rain o She Sells Sanctuary. Este tema fue interpretado por The Cult en su concierto de Madrid de 2009 por segunda vez, cuando las luces se habían apagado y gran parte del público había abandonado el local, un regalo para los oídos de los rezagados que obtuvimos nuestro premio musical, en una escena inolvidable y mágica.
The Cult con el tiempo derivó en un hard rock más convencional, con aires indígenas, cortesía de Ian Astbury. La banda, como anunciaba el nombre, se convertía en una formación de culto para las sucesivas décadas, tanto para el hard rock, como para el gótico, por su influencia a posteriores bandas, con discos como: 'Sonic Temple', 'Electric' y 'Ceremony', canciones que se convierten en himnos de la mano de Astbury y de su 'fiel' guitarrista, Billy Duffy -a pesar de las diferencias existentes entre ambos-.
Temas que se escribían con letras de oro en la historia del hard rock como: Sweet Soul Sister, Heart Of Soul, Edie (Ciao Baby), Wild Hearted Son...
The Sisters Of Mercy
Ellos son otro de los grandes pilares del gótico. La voz característica de Andrew Eldritch -alma máter de la formación- inundaba cada pieza del grupo que se apoyaba en los sintetizadores y teclados para dibujar una atmósfera sensual, rítmica, bailable y envolvente que suele extenderse varios minutos, recreándose en los sonidos generados y culminado con el contrapunto -en algunos temas- de la voz femenina.
Los temas que mejor representan su capacidad artística son: More, No Time To Cry y Temple Of Love, a pesar de su escasa producción discográfica -apenas tres álbumes oficiales- tanto su identificativo logotipo -inspirado en el libro de medicina de 'Anatomía de Gray'- como su música siguen estando presentes, como demuestra el la gira que conmemora el XXX aniversario de la formación.
The Mission
Dos de los miembros de Sisters, en concreto Wayne Hussey y Graig Adams, fundaron a mediados de los 80 otro de los combos más representativos del gótico -aunque a veces no se les incluya dentro del mismo- bajo un estilo más guitarrero que en la etapa como integrantes de los Sisters Of Mercy. El punto en común en ambos grupos era la base de teclado con la que empezar las canciones. La formación se disolvió en el 2008, con paréntesis intermedio incluido, dejando 9 discos y un buen puñado de grandes temas, entre los que hay que destacar: Like A Hurricane, Beyond The Pale, Deliverance y Butterfly On The Wheel.
El oscuro legado del gótico Las guitarras se habían aliado con los teclados y conjuntaban perfectamente, el camino había sido mostrado pero serían otros grupos los que empezarían a fusionar el rock más duro -el metal- con el gótico. Nuevas oleadas de bandas comenzaban a sumir al rock a su vertiente más siniestra, respetando la dureza de base metalera. Aunque otros se decantaran por el lado más orquestado, frágil, recargado y melódico, dando como resultado estilos tan dispares como el rock/metal gótico, el doom, el metal sinfónico y la música industrial. Mientras, otras formaciones habían experimentado con los sintetizadores otorgando un sonido sombrío y decadente, en esta línea encontramos a grupos como Dead Can Dance, Clan Of Xymox -a veces conocidos simplemente como Xymox-
Como un árbol, el gótico había echado raíces y llegaba a todos los campos de la música, tanto pop como rock, dejando una sombría silueta, envuelta en humo, que hace que la luz desaparezca para que la oscuridad prevalezca.
Nota personal: Si las etiquetas en la música son complicadas, a la hora de catalogar a los grupos como góticos, se complica. Muchos de los músicos y bandas que voy a citar pueden o no estar incluidos como parte del siniestro escenario en el que se movió el rock oscuro en aquellas décadas, dependiendo del punto de vista de cada uno y de la fuente que se consulte.
Éstos son, según mi opinión, los protagonistas de la música gótica.
Los inicios de la nueva subcultura
Las primeras formaciones que practicaban este estilo, que más tarde pasó a ser llamado -de manera casual- gótico, y que fue encuadrado inicialmente como post punk o after punk, fueron: Bauhaus, Joy Division y Siouxsie And The Banshees, donde Sid Vicious (Sex Pistols) y Robert Smith (The Cure) formaron parte del proyecto, símbolos del punk y del after punk respectivamente.
De esta terna destaca Joy Division. La banda del malogrado Ian Curtis apenas duró cuatro años pero su legado perdura. Su icónico debut discográfico, 'Uknown Pleasures' (1979), supuso el despegue del sonido depresivo, lánguido, envuelto en decadencia que significaba la base del estilo musical recién creado.
Poco a poco el listado de grupos se ampliaba, a medida que los 80 iban entrando, formaciones como: This Mortal Coil, Christian Death, UK Decay y Echo And The Bunnymen daban lustre al sonido, y principalmente dos bandas eran las encargadas de abanderar esta primera generación de post punk.
The Cure
El aspecto de Robert Smith sirvió como una de las referencias estéticas, también lo era Peter Murphy, a los seguidores del movimiento gótico (o goth). Las cadenas y las crestas coloridas del punk eran relevadas por el maquillaje y las ropas oscuras, como personajes surgidos de la literatura romántica del siglo XVIII.
Aunque el propio grupo siempre haya descartado su incursión dentro del movimiento gótico, en sus inicios hay temas que son referencia del mismo: como Charlotte Sometimes, A Forest y la excepcional A Strange Day, cuyas melodías se encuentran dentro de un marco lúgubre y sombrío que con el paso de los años -y de los discos- pasaban a ser más new wave que gótico, aunque los ramalazos siniestros de Close To Me o Lullaby quisieran devolver al grupo a unos sombríos, y brillantes, orígenes.
The Cult
Otra formación importante para la comercialización y extensión del estilo son The Cult, quienes daban su toque personal al sonido gótico. En especial, con guitarras más alegres y gran peso melódico en los marcados riffs que practicaron durante su primera etapa, la que corresponde al álbum 'Dreamtime' (1984) y 'Love' (1985), canciones como Rain o She Sells Sanctuary. Este tema fue interpretado por The Cult en su concierto de Madrid de 2009 por segunda vez, cuando las luces se habían apagado y gran parte del público había abandonado el local, un regalo para los oídos de los rezagados que obtuvimos nuestro premio musical, en una escena inolvidable y mágica.
The Cult con el tiempo derivó en un hard rock más convencional, con aires indígenas, cortesía de Ian Astbury. La banda, como anunciaba el nombre, se convertía en una formación de culto para las sucesivas décadas, tanto para el hard rock, como para el gótico, por su influencia a posteriores bandas, con discos como: 'Sonic Temple', 'Electric' y 'Ceremony', canciones que se convierten en himnos de la mano de Astbury y de su 'fiel' guitarrista, Billy Duffy -a pesar de las diferencias existentes entre ambos-.
Temas que se escribían con letras de oro en la historia del hard rock como: Sweet Soul Sister, Heart Of Soul, Edie (Ciao Baby), Wild Hearted Son...
Ellos son otro de los grandes pilares del gótico. La voz característica de Andrew Eldritch -alma máter de la formación- inundaba cada pieza del grupo que se apoyaba en los sintetizadores y teclados para dibujar una atmósfera sensual, rítmica, bailable y envolvente que suele extenderse varios minutos, recreándose en los sonidos generados y culminado con el contrapunto -en algunos temas- de la voz femenina.
Los Sisters en su actuación en Madrid, noviembre de 2011. |
El oscuro legado del gótico Las guitarras se habían aliado con los teclados y conjuntaban perfectamente, el camino había sido mostrado pero serían otros grupos los que empezarían a fusionar el rock más duro -el metal- con el gótico. Nuevas oleadas de bandas comenzaban a sumir al rock a su vertiente más siniestra, respetando la dureza de base metalera. Aunque otros se decantaran por el lado más orquestado, frágil, recargado y melódico, dando como resultado estilos tan dispares como el rock/metal gótico, el doom, el metal sinfónico y la música industrial. Mientras, otras formaciones habían experimentado con los sintetizadores otorgando un sonido sombrío y decadente, en esta línea encontramos a grupos como Dead Can Dance, Clan Of Xymox -a veces conocidos simplemente como Xymox-
Como un árbol, el gótico había echado raíces y llegaba a todos los campos de la música, tanto pop como rock, dejando una sombría silueta, envuelta en humo, que hace que la luz desaparezca para que la oscuridad prevalezca.
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