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jueves, 13 de junio de 2013

Los mejores porteros goleadores y el Balón de Oro

Los porteros son figuras indispensables para disputar un partido de fútbol. El guardameta es el principal responsable de proteger la portería, un espacio delimitado por dos palos y un travesaño -8 pies de alto por 24 de largo- y el único jugador de campo cuya presencia es obligatoria para el árbitro. A pesar de su importancia, los focos suelen estar dirigidos a otras zonas del terreno de juego.

El Balón de Oro
Es uno de los premios individuales anuales otorgados en el mundo del fútbol. La revista France Football fue la impulsora del trofeo desde 1956 a 2009. Los tres jugadores galardonados podían ocupar cualquier posición del terreno del juego pero debían ser europeos, circunstancia cambiada desde 1995 para universalizar tal distinción.

La magia de los regates del inglés Stanley Matthews merecieron ser honrados con el primer 'balón de oro', mientras que el liberiano George Weah tuvo el privilegio de inaugurarlo como no europeo, al alzarse con el máximo honor, en 1995.

Balón de Oro

La FIFA instauró desde 1991 un reconocimiento similar denominado FIFA World Player. A partir de 2009, tanto France Football como el máximo organismo del fútbol decidieron unificar ambos trofeos bajo el nombre de FIFA Balón de Oro.

Sólo cuatro porteros han sido elegidos:
  • Lev Yashin, URSS (oro, 1963)
  • Dino Zoff, Italia (plata, 1973)
  • Ivo Viktor, Checoslovaquia (bronce, 1976) y Oliver Kahn, Alemania (bronce, 2002)
Los cuatro magníficos
Se podría citar un buen número de extraordinarios cancerberos merecedores del título: Jean-Marie Pfaff (Bélgica), Jan Tomaszewski (Polonia), Pat Jennings (Irlanda Norte), Amadeo Carrizo (Argentina), Rinat Dasaev (URSS), Walter Zenga (Italia), Peter Schmeichel (Dinamarca), Edwin van der Sar (Países Bajos), Sepp Maier (RFA), Antonio Carbajal (México), Ladislao Mazurkiewicz (Uruguay), José Luis Chilavert (Paraguay), Gordon Banks (Inglaterra)... leyendas bajo palos que nunca tuvieron en sus manos un 'balón de oro'. Sólo un póker de elegidos han podido sujetar el trofeo con sus manoplas.

Ivo Viktor: fue uno de los principales responsables, junto a Panenka, del mayor éxito del fútbol checo con la consecución de la Eurocopa de 1976. Un gran papel que sirvió de principal reconocimiento para ocupar el tercer cajón del podio de aquel año, justo antes de la retirada de Viktor del fútbol.

Oliver Kahn es uno de los mejores representantes de la escuela alemana de arqueros: bueno en reflejos y en colocación. Combinaba esas habilidades con la fanfarronería y un halo de prepotencia. Los dos goles encajados en la final del Mundial 2002 restaron un mejor puesto para un clásico de la meta del Bayern de Múnich que también se vio reconocido con el segundo puesto en el FIFA World Player.

Oliver Kahn

Dino Zoff: 22 años como profesional (1961-83) y más de 500 encuentros en Serie A en cuatro clubes -Udinese, Mantona, Nápoles y Juventus- merecían tener un reconocimiento mundial que llegó bañado en plata. El scudetto de 1973 y los 903 minutos imbatido en el calcio fueron algunos de los motivos para aquella lógica decisión.

Lev Yashin. También disputó 22 años como profesional. A diferencia de Zoff, Yashin lo hizo defendiendo la misma camiseta: la del Dinamo de Moscú. Su equipación, habitualmente de negro, junto a su habilidad como guardameta hizo que pasara a la posteridad con el apodo de la 'araña negra'.

La victoria en la primera edición de la Eurocopa por parte de la URSS (1960), cuya fase final se celebró en Francia y a la que accedió tras no presentarse la España de Francisco Franco por motivos políticos, ayudó a que el único 'balón de oro' recayera sobre un portero. Una posición que parece estar reñida con los premios por ser los responsables de evitar los goles. Aunque algunos guardametas también se hayan especializado en esa disciplina.
Lev Yashin, imagen propiedad de wikipedia

Los mejores porteros goleadores
No es una figura habitual en el fútbol y menos en en el viejo continente. En América es donde existe una mayor tradición de porteros que se han disfrazado eventualmente de delanteros lo que lleva a la duda de si en realidad son delanteros que han terminado casualmente como porteros.

Dentro de Europa han destacado mayoritariamente futbolistas del este como: Dragan Pantelić (Yugoslavia, 22 goles en partidos oficiales), Nizami Sadigov (Azerbaiyán, 21 goles) o Žarko Lučić (Montenegro, 21 goles). La excepción a esta lista es el germano Hans-Jörg Butt (29 goles), quien posee el curioso récord de haber marcado en tres ocasiones distintas a la Juventus, con tres clubes diferentes -Hamburgo, Bayer Leverkusen y Bayern Múnich-.


Por encima de ellos y sumando más de una treintena de goles encontramos a:
  • Álvaro Misael Alfaro (31 goles). El meta salvadoreño ejecutaba con la misma habilidad tanto los penaltis como los lanzamientos de falta; 20 de sus dianas fueron ejecutados desde los 11 metros.
  • Fernando Arturo Castro Patterson (Costa Rica-Guatemala, 35 goles). Portero más goleador de Centroamérica.
  • Johnny Martín Vegas (39 goles). Cancerbero peruano que ha defendido una decena de clubes de su país y que a sus 37 años ofrece sus últimos servicios bajo palos.
  • Dimitar Ivankov: Meta búlgaro retirado e internacional por su país. Según la fuente que se consulte varían sus guarismos: la IFFHS (Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol) otorga 40 goles y el reportaje de Sky Sports sobre este jugador le adjudica 42.
  • Jorge Campos: Ex portero mexicano. A pesar de no ser un portero muy alto, Campos destacaba por su agilidad y vistosidad, tanto en sus movimientos como en su colorida ropa que lució a lo largo de toda su carrera que transcurrió entre su país natal y Estados Unidos, lo que ayudó a convertirle en un icono publicitario. Entre sus dianas destaca la conseguida ante Atlante, de espectacular chilena, dentro de un total de 40 tantos, siendo solamente 9 de ellos de penalti.
Jorge Campos, México
  • René Higuita (41 goles): Fue otro de los cancerberos más heterodoxos que ha dado el balompié en su historia. Capaz de lo mejor y de lo peor. Hábil con los pies y con gran elasticidad. Su error ante Roger Milla en el Mundial de 1990 y su sacrilégica acrobacia en el templo de Wembley, bautizada como 'escorpión', durante un Inglaterra-Colombia (1995), son las imágenes que se asociarán con Higuita.
  • José Luis Chilavert: (Paraguay, 62 goles). Es otro de los guardametas al que hace falta pocas presentaciones. Mito guaraní de la portería que desarrolló gran parte de su vida profesional en Argentina, en especial en Vélez Sarsfield donde realizó la gran hazaña de firmar un 'hat-trick', en 1999 ante Ferrocarril Oeste, primer meta en la historia en hacerlo.
  • Rogério Ceni: (Brasil, por encima del centenar de tantos). Su dorsal evoca la condición de Ceni como portero-delantero, lleva el número '01'. Legendario y perpetuo arquero del Sao Paulo con el que ya suma dos décadas de amor eterno y la friolera de casi 60 libres directos acertados.  
Rogério Ceni
    España no es país para porteros anotadores
    Nuestra Liga no está acostumbrada a la figura del portero-delantero. Ni siquiera el paso de René Higuita (Real Valladolid) o de José Luis Chilavert (Real Zaragoza) cambió esa percepción. El paraguayo sólo marcó un tanto en su etapa española que es recordado más por el castigo posterior de Goikoetxea, de la Real Sociedad, quien respondía con un lanzamiento certero desde el centro del campo tras haber marcado el guaraní.

    El cancerbero español con más goles es Toni Prats, del Real Betis, con 2 dianas. Si bien, son más famosos los cosechados por David Cobeño (Rayo Vallecano), desde su propia portería, el testarazo de Dani Aranzubía (Deportivo) y, en especial, el cabezazo de Andrés Palop que sirvió para sellar la clasificación sevillista ante el Shakhtar Donetsk, en octavos de final de la UEFA 2006-07, antesala del triunfo final hispalense en el torneo.

    Conclusión:
    En definitiva, la salsa del fútbol son los goles y parece que los porteros están 'castigados' por evitarlos, aunque algunos se esfuercen también por marcar. Las distinciones individuales, como el 'Balón de Oro', son para todas las posiciones del campo y muchos de estos guardametas citados merecieron haber sido premiados en alguna ocasión.

    sábado, 24 de diciembre de 2011

    El soldado nazi que defendió la portería del City

    Bert Trautmann es considerado uno de los grandes mitos del Manchester City y uno de los mejores guardametas de la historia del fútbol. Un personaje legendario con una vida de película que pasó por todo tipo de vicisitudes hasta convertirse en un referente en Inglaterra y en la historia de los 'citizens'.

    Trautmann nació en Bremen en 1923, por aquel entonces Alemania vivía uno de los mayores periodos de penuria económica, que fue aprovechado por Hitler para inculcar un sentimiento de orgullo patriótico a una población que había padecido una fuerte presión por parte de los vencedores de la I Guerra Mundial, que condujo a una grave inflación, un desproporcionado número de desempleados y una gran hambruna.

    Hitler se convierte en la 'voz del pueblo'
    Bajo esta coyuntura, el Partido Nacionalsocialista logró engordar el número de votos y simpatizantes hasta auparse como la segunda fuerza política del país ante un pueblo que buscaba respuestas frente a las adversidades diarias. La oratoria de Hitler estaba calando entre los votantes ofreciendo un futuro mejor.

    Era 1933, Hitler era nombrado nuevo canciller, Alemania vivía una nueva era, confusa y autoritaria, en la que el Partido Nacionalsocialista era la única opción política, y su líder pasaba a ser el Fuhrer, el guía del pueblo. En aquel momento, Trautmann entraba con 10 años en las juventudes hitlerianas, como un niño ilusionado que disfrutaba de un traje nuevo, nuevas atenciones y compañías.

    La invasión de Polonia, el inicio de la II Guerra Mundial
    En 1939, los planes expansionistas de Hitler pasaban por anexionar Polonia, con ello el conflicto mundial estallaba. La voluntad de Trautmann, como la de muchos alemanes, era la de apoyar a la nación y por ello se presentó como voluntario al ejército. Su destino fue, dentro del cuerpo de paracaidistas, el frente ruso, donde cerca de 20 millones de personas perecieron.

    Pero la Diosa Fortuna parecía estar del lado de Trautmann quien sobrevivió en el campo de batalla y que tuvo el reconocimiento de sus superiores, con un ascenso a sargento y cinco condecoraciones, incluyendo la Cruz de hierro.
    Cruz de Hierro
    Cruz de Hierro de la I Guerra Mundial (1914), tomada de wikipedia.
    Prisionero en Inglaterra
    La guerra estaba a punto de llegar a su fin y Trautmann fue apresado por los aliados, retenido en un campamento entre Liverpool y Manchester. En anteriores ocasiones el sargento había escapado de su cautiverio, pero esta vez desistió, pensando que su integridad podía correr peligro si volvía a la batalla, optando por dejar que la guerra agonizara mientras su estatus como prisionero le daba un salvoconducto que le permitía vivir.

    Aunque el precio que tuvo que pagar, como antiguo paracaidista de la Luftwaffe y tras los interrogatorios, fue el de ser etiquetado como nazi, al igual que el resto de militares apresados que pertenecían a las SS.

    El fútbol como entretenimiento en el cautiverio
    El destino tenía preparado a Trautmann un nuevo camino. Su grupo de cautiverio estaba en manos de un general escocés, el cual pensó en el fútbol como un modo de entretenimiento. Entre partido y partido, el larguirucho sargento paracaidista demostraba sus cualidades protegiendo la portería.

    Tres años más tarde, Trautmann era liberado. Rechazó la repatriación. En Alemania no tenía casa ni familia, y el fútbol era su porvenir, por lo que Inglaterra era el mejor lugar para iniciar su suerte. Se enroló en un modesto equipo regional donde enseguida destacó. Los poderosos equipos ingleses acudieron para ficharle. De las tres opciones que tenía se decantó por el Manchester City.
    escudo del Manchester City
    El enemigo en la portería
    En 1949 los ecos de la guerra todavía sacudían a la población, por lo que la llegada de un nazi a los citizens no fue bien acogida. Se sucedieron manifestaciones de aficionados en las puertas del club que querían evitar que la meta del City fuera defendida por alguien que había atacado a Inglaterra, máxime teniendo en cuenta la gran cantidad de población judía que existe en Manchester.

    Paradójicamente los exaltados ánimos se tranquilizaron cuando uno de los rabinos más representativos de la ciudad pidió tiempo y respeto para el nuevo fichaje. Liberándole de la presión, que siempre existió como una larga sombra de paracaídas sobre la cabeza de Trautmann.

    El héroe de Wembley: la F.A. Cup de 1956
    Poco a poco, el espigado cancerbero germano se fue ganando al público hasta con sus actuaciones en una dilatada carrera profesional. El vuelo de Trautmann sobre Maine Road —estadio del City hasta 2003— duró 15 años, con ‘condecoraciones’ tan importantes como la FA Cup de 1956, en el escenario más emblemático del fútbol: el viejo Wembley.

    En aquella final de 1956, su carácter castrense le hizo convertirse en una leyenda. En un balón dividido y dirigido al área pequeña, recibió un fuerte golpe del rival en el cuello. Conmocionado se incorporó para salvar tres o cuatro ataques más del Birmingham City, bajo un estado de inconsciencia. Se había roto una vértebra, que estuvo a punto de haberle conducido a la muerte. Pero estos detalles los supo días después, cuando el dolor comenzaba a ser inhumano y nadie encontraba solución u origen a su lesión.
    La plantilla del City celebrando el título. A la derecha aparece Trauttman, visiblemente dolorido. www.vavel.com
    El mundo del fútbol se rendía ante la hazaña de Trautmann
    Esta heroica actuación cerró las heridas con los pocos escépticos que quedaban en la afición mancuniana y le abrió las puertas de la asociación de futbolistas, que por primera vez premiaban a un extranjero con el título de mejor jugador.

    Su vuelta a las canchas se demoró 7 meses, por la convalecencia. Dejando el deporte profesional en 1964 y una huella imborrable en el fútbol inglés. A pesar de su éxito en las islas nunca fue internacional con su selección, el hecho de no jugar en Alemania motivó no ser convocado.

    En el año 2004 la reina Isabel II condecoraba, en Berlín, a Trautmann como oficial del imperio británico, y el público del City aplaudió recientemente al portero que no pudo contener las lágrimas ante una afición que por fin se rindió ante el antiguo soldado, conquistando los corazones de los hinchas citizens.
    Escultura del guardameta alemán en el museo del Manchester City. Foto tomada por Oldelpaso.
    La Costa del Azahar, su paraíso particular
    Desde hace un tiempo, la agitada vida del antiguo paracaidista ha tocado tierra en las tranquilas arenas de las playas castellonenses. Descansa como cualquier otro octogenario extranjero en la Costa del Azahar, disfrutando del anonimato. Un remanso de paz para un hombre que ha tenido una agotadora vida.

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