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miércoles, 4 de diciembre de 2013

Las medallas perdidas por Perú en los JJ.OO. de 1936

Los JJ.OO de Berlín, celebrados en 1936, fueron los últimos en disputarse antes de la II Guerra Mundial. La Alemania nazi liderada por Adolf Hitler convirtió la fiesta del olimpismo en parte de su propaganda política, gracias a la habilidad de Joseph Goebbels y la puesta en escena tanto del arquitecto Albert Speer como de la fotógrafa y cineasta Leni Riefenstahl. Richard Strauss era el encargado de poner la nota musical a unos Juegos que pretendían mostrar una nación fuerte y capaz de asumir cualquier reto.

La XI edición resultó ser un éxito deportivo e institucional para los anfitriones. El medallero fue encabezado con autoridad por los teutones con un total de 89 preseas; siendo 33 de ellas de oro, 26 platas y 30 bronces. 

El atleta norteamericano Jesse Owens fue el único deportista que logró ensombrecer el poderío alemán con su triunfo en cuatro disciplinas distintas: 100 metros lisos, 200, salto de longitud y los relevos del 4x100. Todo ello con la inestimable ayuda de su nuevo calzado, preparado por la compañía de los hermanos Dassler -más tarde fundadores de Adidas y Puma-.

Jesse Owens

Italia es el gran rival
El candidato a ocupar el cajón más alto en fútbol era la Italia dirigida por el mítico Vittorio Pozzo, campeón del mundo en 1934 y posterior triunfador en 1938 -único seleccionador con un doblete mundialista-. Los germanos ansiaban con plantar cara a sus 'hermanos' italianos, sabiendo que Austria opositaba a colgarse algún metal. Nadie contaba con Perú, puede que ni ellos mismos. 

16 países disputaron las eliminatorias correspondientes a los octavos de final sin sorpresas en los duelos, a excepción de los nipones: Italia -con más apuros de los previstos y con el juego bronco de Piccini como aval, intimidando tanto al rival como al colegiado-, Noruega, Japón -doblegando a Suecia-, Alemania, Polonia, Austria, Perú y Gran Bretaña avanzaban hacia los cuartos.

El fútbol se le atraganta a Hitler
El 7 de agosto de 1936, a las 17:30 horas, se disputaban dos choques claves en Berlín: por un lado, Italia vapuleaba a Japón por 8-0 y por otro, Alemania caía ante Noruega 2-0 con los altos mandos del III Reich, incluyendo al Führer, en el palco de autoridades, además de 55.000 enfervorecidos seguidores en las gradas que no daban crédito a la derrota. Un descalabro mayúsculo que enfureció al propio Adolf Hitler.

La eliminación de los anfitriones hizo que la atención del público y de los militares nazis recayera sobre los dos selecciones aliadas que todavía permanecían con posibilidades en el torneo: Italia y, en especial, Austria, quienes carecían el brillo del 'wunderteam' de Sindelar, al tratarse de un combinado amateur.
Balón utilizado en la cita olímpica de 1936. Foto extraída de wikipedia y subida por Christos Vittoratos.
Perú se suma a la fiesta
El espectáculo ofrecido por la eliminatoria entre Polonia y Gran Bretaña, con un apurado triunfo centroeuropeo por 5-4, tuvo su reflejo en el choque entre Perú y Austria. La prórroga fue franjirroja, tras el 2-2 con el que terminaron los 90 minutos. Los arietes peruanos Lolo Fernández -de Universitario- y Alejandro Villanueva -de Alianza Lima- anotaron otros dos dianas en el tiempo suplementario, además de otro par previamente anulados por el colegiado noruego.

No iba a ser suficiente para que la bicolor alcanzara las semifinales. Numerosos aficionados habían saltado al terreno de juego lesionando a varios integrantes del conjunto austriaco. La federación europea pidió inmediatamente invalidar el partido por tal infracción.
Perú-Austria, 1936

Según el diario inglés The Daily Sketch, hasta un millar de seguidores peruanos, fuertemente armados, habrían invadido el césped del Hertha aquella tarde. Un extraño suceso que motivó a los dirigentes deportivos repetir el enfrentamiento, sin el visto bueno de la delegación peruana.

La blanquirroja, ofendida, hizo sus maletas y se marchó a casa con toda su delegación formada por casi 60 deportistas, con el apoyo solidario de Colombia en el boicot a la organización de unos Juegos que les había dado la espalda. Austria pasaba de ronda con un simbólico 2-0, por no presentarse su rival.

Mitos y leyendas del Perú-Austria
Durante muchos años se dio por buena la teoría de que Perú, al contar con tres integrantes de color en su equipo, resultaba una ofensa para el III Reich y había sido objeto de un ultraje por racismo y xenofobia. El propio Hitler habría sido el principal responsable de presionar a los máximos organismos deportivos para impedir la 'humillación' que habían recibido los austriacos, representantes de la raza aria.

En los últimos años están surgiendo periodistas que respaldan la tesis oficial, como Luis Carlos Arias Schreiber, quien avala las agresiones a los futbolistas y el silencio de la prensa sudamericana, otro como Teodoro Salazar habla de que el combinado nacional incluso tenía pensado acudir a la posterior citación ante la FIFA pero se quedaron atrapados en un monumental atasco por un desfile militar.

Además, hay quien argumenta que el público accedió al césped al finalizar los 90 minutos, justo cuando el choque reflejaba el 2-2. Desmontando, de este modo, la extendida opinión popular acerca de este duelo.
Vencedores sin medalla
Sea como fuere, Perú perdió una histórica oportunidad de inscribir su nombre en algunos de los puestos del pódium. Los rojiblancos sólo han participado dos veces en los Juegos Olímpicos y en 1936 fue el momento que más cerca estuvieron de llevarse una medalla en fútbol.

Italia se bañó en oro con los tantos de Annibale Frossi ante su contrincante en la final, Austria, quienes previamente habían vencido a Polonia, cuarto en el palmarés tras Noruega, bronce en esta cita berlinesa. Cualquiera de dichos enfrentamientos, bien podría haber tenido a Perú como semifinalista, dado el potencial exhibido.
Entrada al túnel Punta Olímpica, foto subida por Manuel Roca.
El recibimiento a la selección en Callao, en septiembre de 1936, fue digna de la de un campeón, de unos jugadores que adquirieron carácter de héroes, casi mitos, con el paso de los años y a los que todavía se recuerda en el país. Incluso existe un túnel en honor a aquel triunfo por 4-2: el paso andino de Punta Olímpica, situado a mas de 4.000 metros de altitud; tan cerca del cielo como lo estuvieron en Berlín.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Sarre y Saarbrücken, la gran historia de una pequeña región

El río Sarre da su nombre a uno de los 16 estados federados (o länders) en los que se divide administrativamente Alemania. A pesar de la pequeña extensión de su territorio, hace frontera con dos países: Luxemburgo y Francia. La capital de Sarre (Saarland en alemán) es Sarrebruck (Saarbrücken), ciudad limítrofe con el país galo.

mapa de Alemania, landers, estados federales
  • Situación política de Sarre
La eterna disputa por la región
La historia de Sarre siempre ha estado caracterizada por la disputa y por las guerras, un territorio goloso que todo el mundo quería hincar el diente. Desde los romanos a los francos pasando a ser un botín de los tratados que hizo cambiar la región de manos francesas a prusianas, y más tarde alemanas.

Tras la Primera Guerra Mundial, la Sociedad de Naciones (organismo internacional que precedió a la ONU) administró el territorio, bajo control de Francia. Si bien, el deseo de la población era adherirse a Alemania, como se demostró en el referéndum político de 1936 en el que el Sarre abrazaba al III Reich para dar la espalda a su pasado galo.

Adolf Hitler en Saarbrücken
Desfile nazi en Saarbrücken (1940). Foto extraída de Educima.
En 1945, Sarrebruck estaba prácticamente destruida a causa de la II Guerra Mundial. La próspera ciudad que había crecido gracias a la producción de acero y carbón era un esqueleto de hormigón y metales retorcidos. La Europa conocida se descomponía y aparecían nuevas piezas. El Sarre resurgía, cual Ave Fénix, de sus propias cenizas para empezar de cero.

Iglesia de San Luis en Sarrebrück

A través de unas elecciones parlamentarias, el Sarre se convertía en 1947, de nuevo, en parte de Francia como un protectorado con cierta independencia y autonomía, ya a partir de 1950. Las recuperadas relaciones entre París y la recién creada R.F.A. ayudaban al entendimiento que condujeron posteriormente a que desde enero de 1960 pasara a ser parte definitiva de la Alemania Federal, poniendo punto y final a la situación política de la zona.
  • FC Saarbrucken, el club de fútbol
El equipo de fútbol de la capital, el FC Saarbrücken, había nacido en 1903. La institución disputó distintos campeonatos en función de la nueva identidad a la que estuviera adscrita el estado de Sarre. Salió victorioso en distintos torneos estatales en los años 1928, 1940 y 1943.

Bajo el estatus francés, fue admitido como invitado en la Segunda división gala donde el FC Saarbrücken realizó un paseo militar por la categoría con humillantes victorias por 10-1 y 9-0. El campeonato de la división de plata de la temporada 1948-49 no le abrió las puertas de la Ligue1 que seguían cerradas a los germanos por los horrores de la guerra.


El éxito internacional del equipo
Cansado de no encontrar su sitio, el proscrito FC Saarbrücken creó una Copa Internacional en 1950 donde terminó vencedor, se inscribieron 15 clubes de 6 nacionalidades distintas. En la final, arrollaron al Stade de Rennes de Francia por 4-0.

También iniciaron, paralelamente, una serie de amistosos de primer nivel para medir la capacidad de un fútbol irresistiblemente moderno, táctico y rápido. En su camino, destrozaron al Liverpool en Ludwigspark (4-1, mayo 1950) y una legendaria visita al feudo del Real Madrid (febrero 1951), saldado con un sonrojante 0-4 que todavía sigue siendo el mayor triunfo de un equipo alemán en el Santiago Bernabéu.

Estos sonados triunfos le permitieron volver a entrar en la Liga germana, aún siendo todavía un protectorado independiente. No fue la única buena noticia, tanta admiración habían despertado en el continente que cuando se disputó la primera edición de la Copa de Europa (1955-56) no hubo más remedio que incluirlos, aunque no hubiera detrás un título nacional que los avalara . En aquella primera ronda, el rival era el gigante italiano del A.C. Milan. El equipo azul y negro sorprendió al vencer 3-4 en San Siro, si bien la eliminatoria se perdió en casa al caer por 1-4. El FC Saarbrücken se despedía de su cuento de hadas, dejando huella.

El FC Saarbrücken en el siglo XXI
Actualmente, el FC Saarbrucken disputa la tercera división alemana. Los tiempos han cambiado y las heridas de la guerra se han sellado. Prueba de ello es que el colorido grupo ultra del Saarbrucken, Boys Virage Est, están hermanados desde 1998 con los Saturday Fans, sus homónimos del Nancy (entidad francesa de la región de Lorena y a escasos 100 kilómetros de Sarre). La ideología que se profesa en el estadio también parece muy alejada de aquel 90% de la población que votó a Hitler en el 36.

Tifo del décimo aniversario de la amistad de ambos colectivos ultras.
  •  El equipo nacional de Sarre
La calidad del FC Saarbrucken se traspasó al combinado nacional aportando 10 de los 11 titulares de la selección del protectorado de Sarre. La representación de la pequeña región a nivel internacional se oficializó por medio de la FIFA en 1950, tres meses antes que la propia R.F.A.

En su corta existencia, disputó 19 partidos, con 10 victorias y 3 empates. Participó en la fase de clasificación de la Copa del Mundo de 1954 donde pudo cambiar la historia de los Mundiales. En el mismo grupo coincidió con Noruega y con la R.F.A., la victoria y el empate ante los nórdicos condicionó que los duelos entre el Sarre y Alemania Federal tuvieran los visos de decisivas finales para adquirir el billete a Suiza’54.

La selección de Sarre (1953). Foto tomada de la web "la-redo.net"

Sarre contra Alemania Federal, hermanos germanos
El protectorado acudió al encuentro de Sttutgart con la sensación de ser un encuentro fraternal, llegando a no exhibir su bandera para no ‘molestar’ al ‘vecino’. En esa atmósfera de cordialidad, la R.F.A. venció por 3-0. Para el partido de vuelta, marzo de 1954, la cuidad de Sarrebruck y sus 56.000 espectadores vieron a los ‘leones’ sarrenses rozar la proeza en la que el árbitro tuvo mucho que ver anulando un gol a los locales. El encuentro terminó 1-3 para Alemania Federal, bajo el mismo clima de cordialidad con el que se había empezado y resumido en el propio seleccionador de Sarre: “En el fondo, todos nos sentíamos germanos”.

Bandera de Sarre, protectorado, Sarre flag
Bandera del protectorado de Sarre (1947-56)

La República Federal Alemana consiguió el pasaporte para Suiza 1954. Un torneo en el que la 'Mannschaft' concluía como campeón del mundo tras derrotar a la fantástica selección de Hungría (los famosos 'mágicos magyares' de Kocsis, Czibor y Puskás) en el llamado "milagro de Berna".

El final del combinado sarrense
El 6 de junio de 1956, el Sarre disputaba en Ámsterdam su último partido como selección independiente cayendo ante los Países Bajos por 3-2. Una corta pero intensa historia de un protectorado que pudo cambiar el rumbo de la historia del fútbol y de un club, sin patria, olvidado que dominó el continente de la misma manera que Europa había jugado con su territorio.

sábado, 24 de diciembre de 2011

El soldado nazi que defendió la portería del City

Bert Trautmann es considerado uno de los grandes mitos del Manchester City y uno de los mejores guardametas de la historia del fútbol. Un personaje legendario con una vida de película que pasó por todo tipo de vicisitudes hasta convertirse en un referente en Inglaterra y en la historia de los 'citizens'.

Trautmann nació en Bremen en 1923, por aquel entonces Alemania vivía uno de los mayores periodos de penuria económica, que fue aprovechado por Hitler para inculcar un sentimiento de orgullo patriótico a una población que había padecido una fuerte presión por parte de los vencedores de la I Guerra Mundial, que condujo a una grave inflación, un desproporcionado número de desempleados y una gran hambruna.

Hitler se convierte en la 'voz del pueblo'
Bajo esta coyuntura, el Partido Nacionalsocialista logró engordar el número de votos y simpatizantes hasta auparse como la segunda fuerza política del país ante un pueblo que buscaba respuestas frente a las adversidades diarias. La oratoria de Hitler estaba calando entre los votantes ofreciendo un futuro mejor.

Era 1933, Hitler era nombrado nuevo canciller, Alemania vivía una nueva era, confusa y autoritaria, en la que el Partido Nacionalsocialista era la única opción política, y su líder pasaba a ser el Fuhrer, el guía del pueblo. En aquel momento, Trautmann entraba con 10 años en las juventudes hitlerianas, como un niño ilusionado que disfrutaba de un traje nuevo, nuevas atenciones y compañías.

La invasión de Polonia, el inicio de la II Guerra Mundial
En 1939, los planes expansionistas de Hitler pasaban por anexionar Polonia, con ello el conflicto mundial estallaba. La voluntad de Trautmann, como la de muchos alemanes, era la de apoyar a la nación y por ello se presentó como voluntario al ejército. Su destino fue, dentro del cuerpo de paracaidistas, el frente ruso, donde cerca de 20 millones de personas perecieron.

Pero la Diosa Fortuna parecía estar del lado de Trautmann quien sobrevivió en el campo de batalla y que tuvo el reconocimiento de sus superiores, con un ascenso a sargento y cinco condecoraciones, incluyendo la Cruz de hierro.
Cruz de Hierro
Cruz de Hierro de la I Guerra Mundial (1914), tomada de wikipedia.
Prisionero en Inglaterra
La guerra estaba a punto de llegar a su fin y Trautmann fue apresado por los aliados, retenido en un campamento entre Liverpool y Manchester. En anteriores ocasiones el sargento había escapado de su cautiverio, pero esta vez desistió, pensando que su integridad podía correr peligro si volvía a la batalla, optando por dejar que la guerra agonizara mientras su estatus como prisionero le daba un salvoconducto que le permitía vivir.

Aunque el precio que tuvo que pagar, como antiguo paracaidista de la Luftwaffe y tras los interrogatorios, fue el de ser etiquetado como nazi, al igual que el resto de militares apresados que pertenecían a las SS.

El fútbol como entretenimiento en el cautiverio
El destino tenía preparado a Trautmann un nuevo camino. Su grupo de cautiverio estaba en manos de un general escocés, el cual pensó en el fútbol como un modo de entretenimiento. Entre partido y partido, el larguirucho sargento paracaidista demostraba sus cualidades protegiendo la portería.

Tres años más tarde, Trautmann era liberado. Rechazó la repatriación. En Alemania no tenía casa ni familia, y el fútbol era su porvenir, por lo que Inglaterra era el mejor lugar para iniciar su suerte. Se enroló en un modesto equipo regional donde enseguida destacó. Los poderosos equipos ingleses acudieron para ficharle. De las tres opciones que tenía se decantó por el Manchester City.
escudo del Manchester City
El enemigo en la portería
En 1949 los ecos de la guerra todavía sacudían a la población, por lo que la llegada de un nazi a los citizens no fue bien acogida. Se sucedieron manifestaciones de aficionados en las puertas del club que querían evitar que la meta del City fuera defendida por alguien que había atacado a Inglaterra, máxime teniendo en cuenta la gran cantidad de población judía que existe en Manchester.

Paradójicamente los exaltados ánimos se tranquilizaron cuando uno de los rabinos más representativos de la ciudad pidió tiempo y respeto para el nuevo fichaje. Liberándole de la presión, que siempre existió como una larga sombra de paracaídas sobre la cabeza de Trautmann.

El héroe de Wembley: la F.A. Cup de 1956
Poco a poco, el espigado cancerbero germano se fue ganando al público hasta con sus actuaciones en una dilatada carrera profesional. El vuelo de Trautmann sobre Maine Road —estadio del City hasta 2003— duró 15 años, con ‘condecoraciones’ tan importantes como la FA Cup de 1956, en el escenario más emblemático del fútbol: el viejo Wembley.

En aquella final de 1956, su carácter castrense le hizo convertirse en una leyenda. En un balón dividido y dirigido al área pequeña, recibió un fuerte golpe del rival en el cuello. Conmocionado se incorporó para salvar tres o cuatro ataques más del Birmingham City, bajo un estado de inconsciencia. Se había roto una vértebra, que estuvo a punto de haberle conducido a la muerte. Pero estos detalles los supo días después, cuando el dolor comenzaba a ser inhumano y nadie encontraba solución u origen a su lesión.
La plantilla del City celebrando el título. A la derecha aparece Trauttman, visiblemente dolorido. www.vavel.com
El mundo del fútbol se rendía ante la hazaña de Trautmann
Esta heroica actuación cerró las heridas con los pocos escépticos que quedaban en la afición mancuniana y le abrió las puertas de la asociación de futbolistas, que por primera vez premiaban a un extranjero con el título de mejor jugador.

Su vuelta a las canchas se demoró 7 meses, por la convalecencia. Dejando el deporte profesional en 1964 y una huella imborrable en el fútbol inglés. A pesar de su éxito en las islas nunca fue internacional con su selección, el hecho de no jugar en Alemania motivó no ser convocado.

En el año 2004 la reina Isabel II condecoraba, en Berlín, a Trautmann como oficial del imperio británico, y el público del City aplaudió recientemente al portero que no pudo contener las lágrimas ante una afición que por fin se rindió ante el antiguo soldado, conquistando los corazones de los hinchas citizens.
Escultura del guardameta alemán en el museo del Manchester City. Foto tomada por Oldelpaso.
La Costa del Azahar, su paraíso particular
Desde hace un tiempo, la agitada vida del antiguo paracaidista ha tocado tierra en las tranquilas arenas de las playas castellonenses. Descansa como cualquier otro octogenario extranjero en la Costa del Azahar, disfrutando del anonimato. Un remanso de paz para un hombre que ha tenido una agotadora vida.

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