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domingo, 11 de mayo de 2014

Las peores catástrofes aéreas en la historia del fútbol

La prometedora selección de Zambia, que aspiraba con clasificarse al Mundial de Estados Unidos 1994, vio truncada su meteórica progresión debido a un lamentable accidente de aviación ocurrido en las costas de Gabón en abril de 1993. El fútbol se vestía de nuevo de luto con otra catástrofe aérea que se sumaba a otras que padecieron otras selecciones o clubes.

Zambia, bandera

Principales siniestros aéreos en el mundo del fútbol

1. Superga (1949)- Torino
A mediados del siglo XX, el mejor equipo de Italia era el Torino. El conjunto 'granata' era el rival a batir para lograr el título de Liga. Los números avalaban la calidad de una escuadra memorable que era imbatible en su estadio, donde llegó a conseguir una racha de 93 encuentros consecutivos sin perder.

El 3 de mayo de 1949, el Torino viajó a Lisboa para jugar un partido amistoso contra el Benfica, homenajeando al jugador Francisco Ferreira, debido a la amistad que le unía con el capitán Valentino Mazzola, máximo anotador del equipo y padre de Sandro Mazzola -ídolo del Inter de Milán en la década de los 60 y 70-.


Valentino Mazzola, capitán del 'Toro', junto a su hijo Sandro.

Al día siguiente, en el viaje de vuelta, el avión que llevaba al equipo de regreso a casa se estrelló en la madrugada contra la muralla de la basílica de Superga. La escasa visibilidad se apunta como el principal motivo de un accidente en el que no hubo supervivientes, llevándose consigo a los 18 jugadores y entrenadores que había viajado a Portugal. Sauro Tomá, al encontrarse lesionado en su menisco, no viajó a Lisboa y escapó del cruel destino.


La base del combinado 'azzurri' se componía de futbolistas del 'Toro', lo que motivó que para la identificación de los cadáveres se llamara al seleccionador italiano Vittorio Pozzo. Los ataúdes entraron en el templo en orden, como cuando salían al campo, mientras a través de la megafonía se anunciaban sus nombres.

La conmoción del suceso llegó a todos los rincones del planeta. El club argentino River Plate se ofreció a jugar un partido a beneficio de los familiares de las víctimas con jugadores como Alfredo Di Steffano, Lambruna, Rossi, Carrizo…como reclamo. El encuentro se disputó el 26 de mayo, comenzando una amistad que hoy pervive entre ambas instituciones.

El Torino ha incluido la franja característica de la camiseta de River en sus equipaciones como homenaje. Un gesto devuelto por los bonaerenses quienes han incluido en numerosas ocasiones el tono granate en la camiseta de los millonarios. Otros clubes que estrecharon lazos con el 'Toro' a raíz de esta desgracia fueron el Benfica y Corinthians.


2. Múnich (1958)- Manchester United

El United partía el 6 de febrero de 1958 desde Belgrado rumbo a Manchester, tras su clasificación frente al Estrella Roja en la Copa de Europa, previa escala en Múnich para repostar. El avión intentó despegar para continuar su ruta pero el hielo y la nieve impidieron realizar la maniobra, colisionando la aeronave sobre una edificación.

Fallecían 23 personas, incluyendo a 8 futbolistas de la primera plantilla y al prometedor Duncan Edwards. Entre las personas que se salvaron del desastre hay que destacar a Bobby Charlton, Bill Foulkes y el entrenador Matt Busby, piezas claves en el futuro de la institución mancuniana.


Desastre aéreo de Munich, United, 1958
Reloj situado a las afueras de Old Trafford y que representa la hora del accidente áereo. Foto tomada por PeeJay2K3
Esta tragedia frenó una de las mejores generaciones del equipo de los 'diablos rojos' pero no impidió que con orgullo, casta y una nueva hornada de jugadores, amasada por el técnico escocés, y conocida como 'Busby Babes', se consiguieran grandes éxitos. Charlton, Bill Foulkes, George Best (quien llegaba en 1963) y el escocés Law, que lo había hecho la temporada anterior -1962- fueron los responsables de guiar al Man U a lo más alto en los siguientes años .


3. Dinamarca (1960)- Dinamarca B
La nave en la que tenía pensado desplazarse el equipo danés, en 1960, no pudo despegar del aeropuerto de Kastrup (Copenhague), estrellándose contra el mar. Perecieron 8 integrantes de la segunda selección escandinava y del equipo junior, candidatos a haber formado parte del combinado olímpico danés.


4. Chile (1961)- Green Cross
El Green Cross, equipo de Santiago de Chile, regresaba de la localidad de Osorno tras disputar un partido de Copa, dentro de una campaña bastante exitosa donde el club se encaminaba hacia su ascenso a Primera. La plantilla se dividió en dos grupos para volver a casa, dado que una de las aeronaves realizaba más escalas que la otra.

El segundo avión desapareció, el 3 de abril de 1961, por causas indeterminadas y necesitó diez días para que se localizaran en la Región del Maule, en un lugar con un nombre tan desafortunado como Cerro Lástimas, donde los restos de la aeronave se mezclaron con los cuerpos calcinados de 24 personas -incluyendo a 8 jugadores del Green Cross, el entrenador y el masajista del club-.

Green Cross, escudo


En honor al club, posteriormente reconvertido en el Club de Deportes Temuco, se renombró aquella temporada la Copa de Chile en Copa Green Cross.


5. La Paz (1969)- The Strongest
El continente sudamericano se veía de nuevo sacudido por otra luctuosa noticia. En este caso era el avión que transportaba al conjunto boliviano de The Strongest y que se había precipitado sobre la Cordillera Tres Cruces, dejando atrás a 16 miembros de la plantilla del 'tigre' y 3 responsables del equipo técnico.

Muchos clubes del continente dieron muestras de apoyo. Empezando por su gran rival, Club Bolívar y siguiendo por Boca Juniors, quien también había respondido previamente al Green Cross chileno. Destacar que se celebró un clásico carioca entre Fluminense y Flamengo con el objetivo de recaudar fondos para las familias de los fallecidos.



6. Pucallpa (1987)- Alianza Lima
Uno de los capítulos más tristes del fútbol peruano se vivió en 1987 con el accidente aéreo sufrido en su desplazamiento a Pucallpa para enfrentarse contra el conjunto local, el Deportivo. Antes de aterrizar en el aeropuerto limeño, el artefacto caía cerca del mar de Ventanilla arrebatando la vida a 43 personas, 16 de ellos futbolistas del Alianza Lima. Posteriores investigaciones han señalado que el tren de aterrizaje y la falta de pericia del piloto en los vuelos nocturnos fueron los motivos del fatal accidente del que sólo salvó su vida el propio aviador.

Los aliancistas disputaron el resto del torneo con sólo un integrante de la plantilla, el lesionado Juan Reynoso, al que se le sumaron gente de la cantera y jugadores prestados por el equipo chileno del Colo-Colo, un espontáneo gesto que hizo que surgiera un hermanamiento entre ambas instituciones.

Alianza y Colo-Colo


7. Gabón (1993)- Zambia
El futuro de la selección de Zambia se truncó en un fatídico desplazamiento que trasladaba al equipo nacional desde Isla Mauricio a Dakar (Senegal), en una vieja aeronave militar que se precipitó en el mar. Las relaciones internacionales entre Zambia y Senegal quedaron tan dañadas por este hecho como las esperanzas de las familias y allegados de localizar los 80 cadáveres.


El presidente, tres técnicos y 18 futbolistas encontraron la muerte aquel 27 de abril de 1993. Los tres jugadores más prometedores de esta camada zambiana: Musonda, Johnson Bwalya, y Kalusha Bwalya, no viajaron debido a sus compromisos internacionales, construyéndose alrededor de ellos el forzado relevo generacional en la selección.

Dinamarca, posiblemente reflejada en el dolor vivido por ellos mismos en 1960, fue una de las primeras federaciones que se prestó a echar una mano con personal técnico para afrontar el decisivo partido de Zambia contra Marruecos, donde las llamadas 'balas de cobre' -chipolopolo- se jugaban el billete para el Mundial de 1994 con apenas un mes de margen tras la tragedia.

Zambia había liderado su grupo de clasificación para entrar a una segunda fase donde se encuadró con Marruecos y Senegal. El conjunto zambiano llegó a Casablanca con muchas opciones de acceder a la Copa del Mundo, sólo la derrota podía impedir el estreno del país en la Copa del Mundo. Así fue. El Ghrissi, a los 50 minutos de juego, acababa con todas las esperanzas de un país que estaba todavía de luto.


La recompensa de la Copa África
La vida recompensa, en algunas ocasiones, el dolor generado. El karma de la nación que había recorrido el explorador doctor David Livingstone se llenó de energía positiva en el momento que por primera vez regresaban a Gabón, tras el suceso de 1993, con motivo de la Copa de África de 2012.

Selecciones favoritas como Ghana o Costa de Marfil fueron incapaces de derrocar a un equipo, dirigido por Hervé Renard, que se sentía fuerte por el recuerdo de la catástrofe aérea de 1993, en cuyo honor jugaron y triunfaron en el máximo torneo del continente africano.

Zambia In Memory of 93
Zambia 2012
La simbólica visita de los internacionales de Zambia a las playa donde se encontraron los restos del fuselaje y la presencia en la expedición del presidente de la federación, Kalusha Bwalya, antiguo capitán del mítico equipo siniestrado, unieron y fortalecieron la fe de un equipo que pasó de ser la sorpresa a sorprender. y que no sólo alcanzó el éxito que parecía escrito para la generación perdida de 1993 sino que lo superaron al convertirse en campeones de África tras ganar a Costa de Marfil en los penaltis.

lunes, 30 de diciembre de 2013

Tragedias en el fútbol: desde Brunden Park a Heysel

La trigésima edición de la Copa de Europa ha pasado a la historia como una de las más tristes del deporte rey. La final, celebrada el 29 de mayo de 1985 en el estadio Heysel de Bruselas, enfrentaba a Juventus y Liverpool, dos de los mejores equipos del continente que fueron espectadores de una de las mayores tragedias del fútbol. Una crónica anunciada por la inseguridad de los estadios, los precedentes y la actitud que poblaba en las gradas.

Fiebre en las gradas
La escalada de actos violentos registrados en los estadios en los años 70 y 80 preocupaban a las fuerzas de orden público. El movimiento 'hooligan', nacido en Inglaterra, se estaba volviendo incontrolado para la policía.

Los viajes de los hinchas a otros países se convertían en una 'prueba de hombría', una declaración de guerra hacia el club rival y a la ciudad que visitaban. Era el momento más temido por las autoridades por existir mayor descontrol y más alcohol, mezclándose con otro inconveniente: estadios antiguos que sobrepasaban su aforo y que adolecían de medidas de seguridad.

Los aficionados más agresivos, en gran parte de origen humilde, hallaban en los fondos de los estadios una válvula de escape a las duras condiciones sociales que vivían. Un modo de expresión que se traducía en ocasiones en violencia.


Su habitual estética, compuesta por bufandas con colores del club, junto al look skin o militarizado, se transformaron con el tiempo en un aspecto más elegante, como se pudo comprobar en las eliminatorias entre el Liverpool y el Saint-Etienne de 1977 o entre el Liverpool y el Aberdeen de 1981, momentos que se consideran clave del nacimiento de una nueva tribu urbana y de su cultura: el movimiento casual o el casualismo.

Ropa elitista comprada en Francia, Alemania o Italia - Ellesse, Lacoste, Puma, Adidas, Sergio Tacchini, Le Coq Sportif o Fila-, que más tarde desembarcaban y se asentaban en Escocia e Inglaterra, junto a empresas británicas como Burberry o Fred Perry, marcas que formaban parte de los nuevos atuendos usados por los antiguos 'hooligans', complicando la identificación habitual de los seguidores al pasar ahora más desapercibidos.


La violencia como sinónimo de fútbol
Los partidos de fútbol en aquellas dos décadas adquirían un tono bélico. No era de extrañar que el espectáculo terminara empañado por una lluvia de objetos, como la que recibió el Real Madrid tras eliminar al Inter de Milán en San Siro en 1983, o con peleas entre los hinchas de sendos clubes, como la batalla campal entre los aficionados del Luton y Milwall en la F.A. Cup en marzo de 1985, la cual llegó a suspender el encuentro por invasión del terreno de juego.

El estilo de vida de los 'hooligans' se extendía por toda Europa. Inglaterra, cuna de esta tendencia, había visto nacer sus primeros grupos organizados de 'supporters' en la década de los 70 y pronto encontraban su reflejo en el resto del continente.

España no era una excepción, peñas como Biris Norte (Sevilla), Frente Atlético (Atlético de Madrid), Supporters Gol Sur (Real Betis), Yomus (Valencia), Boixos Nois (Barcelona), Brigadas Blanquiazules (Español), Herri Norte (Athletic Club), Indar Gorri (Osasuna), Riazor Blues (Deportivo) o Ultrassur (Real Madrid) iniciaban su andadura en el mundo ultra en los 70 y 80.

bufandas grupos ultras de España

La conclusión de la final de la Copa de Europa -entre Roma y Liverpool- disputada en la capital italiana, con persecuciones de 'tiffossis' a cualquier ciudadano inglés, anunciaban un futuro muy negro para el fútbol.

Tragedias previas a Heysel
 1. Brunden Park, Bolton (Inglaterra)
La desmedida afluencia de espectadores -unos 85.000- y la falta de accesos, algunos inutilizados por causas de la guerra y otros cerrados al público, propiciaron una estampida que derrumbó una de las paredes del estadio durante el choque que enfrentaba en 1946 a Bolton Wanderers y Stoke City. La policía pidió al colegiado que se interrumpiera el juego debido a los hechos ocurridos. 33 personas perdieron la vida y más de 400 resultaron heridos.

2. Estadio Nacional de Lima (Perú)
La mayor tragedia ocurrida en un terreno de juego apenas ha tenido repercusión en el viejo continente. El partido de clasificación para los Juegos Olímpicos, disputado en Lima en 1964, entre Perú y Argentina se convirtió en una guerra entre la hinchada de sendos países a raíz de la anulación de un tanto para el cuadro local.


Las avalanchas, los enrabietados aficionados peruanos que trataron de llegar al césped para golpear al árbitro, el pánico y la mala actuación de las fuerzas de orden público -sellando las salidas y lanzando gas- sumadas a las reyertas, condujeron a una cifra que superaban los 300 fallecidos.

3. Kayseri Ataturk Stadium (Turquía)
El partido entre Kayseri Erciyesspor y Sivasspor de septiembre de 1967, cargado de gran rivalidad, derivó en una enfurecida respuesta a las provocaciones desde el lado de los fans del Kayserispor. Los lanzamientos de objetos, piedras principalmente, resultaron mortales. 40 espectadores perecieron en aquel estadio.


4. Estadio Monumental (Argentina)
El superclásico del fútbol argentino, River contra Boca, también se vio empañado por las lágrimas en 1968, en una de las noches más tristes del fútbol argentino. La hinchada bostera fue paulatinamente abandonando la cancha de su rival en la fría noche bonaerense quedando atrapada por el cierre de la puerta 12. El piso mojado, la ausencia de barandillas y la oscuridad sumieron a la multitud en un caos que segó la vida de 71 personas. Un lamentable hecho que sigue sin esclarecerse.

Estadio Monumental, River, Buenos Aires, Argentina

5. Ibrox Park (Escocia)
La casa del Rangers había sufrido en 1902 el derrumbe de sus graderíos de madera durante un Escocia-Inglaterra, como un castillo de naipes llevado por el viento. A pesar de la magnitud del hecho, sólo 25 espectadores murieron.

La segunda tragedia de gran magnitud, ya que su historial de siniestros lo situaban entre uno de los más inseguros, fue en 1971 durante el Old Firm entre Rangers y Celtic. Un gol en el descuento de la escuadra protestante, la niebla y la caída de una de las vallas protectoras hicieron de mortal cóctel en el que 66 espectadores fallecieran asfixiados en las empinadas escaleras de Ibrox Park.


6. Luzhniki (U.R.S.S.- Rusia)
La celebración de otra postrimera diana fue el origen de que parte de la grada fuera arrollada entre sí durante la eliminatoria de Copa de la UEFA de 1982 entre el Spartak de Moscú y el Haarlem. Un hecho silenciado por las autoridades soviéticas y que con el tiempo ha sido desvelado. Se calcula que 66 ciudadanos resultaron aplastados al cruzarse la muchedumbre que salía del estadio Lenin, actualmente denominado Luzhnik, con la que regresaba para aplaudir el último gol. Otras fuentes aseguran que las cifras podrían haber superado los 300 fallecidos.

7. La tragedia de Cali (Colombia)
El clásico de la ciudad de Santiago de Cali, Colombia, siempre tan colorido, tuvo una edición muy negra en 1982. Aquel espectacular derbi entre América y Deportivo concluyó con empate a tres. La ausencia de baños públicos en el anillo superior y el enfado por el marcador final derivó en la gamberrada de orinar desde la platea más alta hacia la parte inferior del Pascual Guerrero. Un panorama dantesco que llevó a 22 espectadores a perder la vida fruto de los nervios y los empujones. 

8. Incendio en Bradford (Inglaterra)
El fuego se convertía en el devastador protagonista en el Valley Parade de Bradford en 1985, dos semanas antes de la final de la Copa de Europa de Bruselas. Aquella jornada de júbilo, en la que el equipo local festejaba su campeonato de la Third Division ante el Lincoln City, se oscureció por la humareda generada en una de las tribunas de madera laterales. Un cigarrillo mal apagado y la acumulación de basura pudieron ser los detonantes del incendio que apagó la vida de 56 personas por culpa de la lenta reacción y el bloqueo de los vomitorios de salida.

La rapidez con la que se alimentaron las llamas concienció a los clubes y a las autoridades a revisar las infraestructuras de los estadios y a desechar la madera, desde ese momento, como principal material de construcción.

incendio Bradford, Valley Parade

La tragedia de Heysel
Juventus y Liverpool eran los mejores clubes del continente en 1985. Los 'reds' acudían como vigentes campeones de la Copa de Europa y los 'bianconeros' como triunfadores de la Recopa en un pulso que significaba también medir el poder entre el fútbol italiano ante el inglés, claros dominadores de la época.

De hecho, la Supercopa, que había enfrentado esa misma temporada a ambos conjuntos, sólo se pudo celebrar el encuentro de ida por no encontrar el Liverpool una fecha para la vuelta, dejando en el aficionado la duda de si se podría haber remontado el 2-0 de Turín y un sabor de 'vendetta' para la final de Bruselas. Había cuentas pendientes que saldar en el plano deportivo.

Los incidentes de la anterior cita en Roma contra aficionados británicos, la escalada de actos violentos existentes en el fútbol y las catástrofes que asolaban a los estadios, no pusieron debidamente en sobre aviso a las fuerzas de seguridad en la batalla dirimida en los aledaños entre 'hooligans' y 'tiffossis', trasladada después al interior del estadio.


Aunque la UEFA repartió las entradas por zonas, dejando un porcentaje de la taquilla para espectadores neutrales, muchas de esas localidades acabaron en manos de los seguidores italianos e ingleses, mezclándose en la misma ubicación.

Una hora antes de que se diera el pitido inicial de aquel 29 de mayo de 1985, se produjeron lanzamientos de objetos por parte de los supporters más radicales hacia el sector juventino que concluyeron en el asalto hacia su parte del fondo, debido al estado de embriaguez de los 'hooligans' y a las riñas y provocaciones previas. Los aficionados italianos se vieron arrinconados, iniciando una estampida hacia ninguna parte, complicándose la huida por la existencia de las barras protectoras y las barreras de cemento.

La presión del público, el caos, los nervios, la antigüedad de las instalaciones y la ausencia tanto de policía como de salidas de emergencia convirtieron el sector en una trampa en la que caían 39 aficionados -entre ellos, 32 italianos y un británico-. La tardía llegada de las fuerzas de seguridad belga logró mitigar el desastre, al abrir el paso de la zona Z al césped.


La escasez de personal sanitario y la insuficiente preparación alargaron el tiempo de evacuación de supervivientes, heridos y fallecidos, algunos de los cuales fueron depositados en las inmediaciones del rectángulo de juego. Ante tal panorama, los ultras de la Juve protagonizaban también graves disturbios con palos y bengalas contra la policía en la curva contraria, desde los sectores O y N. Un dantesco panorama previo a la final.

A pesar de la tragedia, la UEFA decidía celebrar con el encuentro -con una hora y media de retraso sobre el horario previsto- con el fin de evitar males mayores si no se celebraba, un argumento siempre muy criticado.

El amargo gol de Michel Platini
La XXX final de la Copa de Europa se disputaba bajo una tensa calma que se traducía en un juego sin brillo y desganado, con un ambiente enrarecido, sepulcral, que se plasmaba en el fuerte cordón de seguridad alrededor del perímetro del campo. El pobre espectáculo ofrecido por dos de las mejores plantillas del continente necesitaba de un estímulo para salvar el empate.

alineaciones Juventus-Liverpool, Heysel, 1985

Las oportunidades escaseaban haciendo que un detalle, una genialidad o un error fueran suficientes. Tres factores que se mezclaban cuando Michel Platini bajaba hasta su defensa para rescatar un balón y ponerlo a gran distancia a la carrera de Boniek quien era objeto de falta a dos metros del área inglesa. El árbitro suizo Daina decretaba penalti. El '10' bianconero' tomaba la determinación de ejecutar la pena máxima ante el excéntrico Grobbelaar, a quien batía a su derecha.

Platini celebraba el gol con furia, dirigiéndose al sector Z enrabietado. Más tarde se supo que ningún futbolista era consciente de la gravedad de los hechos, sabían de los altercados pero no de los fallecidos. A pesar de ello, parte de la opinión pública criticó los aspavientos del astro francés, actualmente presidente de la UEFA, por su falta de delicadeza y respeto a las 39 víctimas.

Consecuencias tras la catástrofe de Heysel
El primer título de la Juventus quedaba en un segundo plano al día siguiente de la tragedia. La fiesta máxima del fútbol europeo estaba de luto. Había que señalar a los culpables y tomar medidas disuasorias como: intensificar los controles de acceso al estadio con cacheos y a través de cámaras de seguridad, separar a las hinchadas, prohibir la venta de bebidas alcohólicas en los estadios, cambiar el sistema de vallas rígidas, sancionar y retirar las banderas y pancartas que incitaran a la violencia e instar a los clubes a construir los estadios, o modernizarlos, con localidades sentadas .

East End Park, Dunfermline Athletic, Escocia, Scotland
East End Park, estadio del Dunfermline Athletic (Escocia)

Sanciones al fútbol inglés
El máximo órgano continental, la UEFA, inhabilitó la participación europea de todos los clubes ingleses durante cinco años. El Liverpool, como único responsable señalado por la UEFA, fue sancionado por diez años, castigo que fue posteriormente reducido a seis. La hegemonía del fútbol inglés -con 7 'orejonas' de las 8 últimas jugadas- se rompía con esta drástica medida en la que ni el propio organismo ni las autoridades belgas, como organizadoras, tuvieron pena alguna.

El fútbol resultó herido con un descenso en el número de espectadores -estigmatizados como delincuentes por la sociedad-, y la liga inglesa resultó seriamente dañada, perdiendo durante más de un lustro a patrocinadores y parte de sus mejores estrellas, las cuales emigraban para poder disputar alguno de los tres torneos europeos en liza -Copa de Europa, Copa de la UEFA y Recopa de Europa-. Futbolistas británicos como Paul Gascoigne, Gary Lineker, Glenn Hoddle, Mark Hughes, David Platt o Ian Rush, emigraban en busca de algún título continental.

Heysel concienció del peligro de unas gradas agitadas y de una mala previsión organizativa. Una lección que se tardaba poco tiempo en revivir, otra tragedia que contaba al Liverpool como protagonista y que suponía otra bofetada tanto al fútbol como a la historia de los 'reds': Hillsborough.

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