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lunes, 10 de diciembre de 2018

Real Madrid, Al-Ahly, Liverpool y los clubes con más títulos internacionales del mundo

El Real Madrid sigue encabezando la tabla de los clubes del mundo con más títulos internacionales. El conjunto español tiene al Al-Ahly egipcio como su principal rival. Así queda la tabla de clubes con más títulos internacionales tras la conquista de la 4ª Copa Intercontinental por parte del Real Madrid, ante el Pachuca de México en Doha, capital de Catar.


1. Real Madrid | España | 32 títulos

  • Campeonato Mundial de Clubes: 5 (2014, 2016, 2017, 2018 y 2023)
  • Copa Intercontinental: 4 (1960, 1998, 2002 y 2024)
  • Copa de Europa / UEFA Champions League: 15 (1956, 1957, 1958, 1959, 1960, 1966, 1998, 2000, 2002, 2014, 2016, 2017, 2018, 2022 y 2024)
  • Copa de la UEFA / UEFA Europa League: 2 (1985, 1986)
  • Supercopa Europea: 6 (2002, 2014, 2016, 2017, 2022 y 2024).


Escudo del Real Madrid, Real Madrid, Real Madrid badge



2. Al-Ahly | Egipto | 26 títulos

  • CAF Champions League: 12 (1982, 1987, 2001, 2005, 2006, 2008, 2012, 2013, 2020, 2021, 2023 y 2024)
  • Copa Confederacion de la CAF: 1 (2014)
  • Supercopa Africana: 8 (2002, 2006, 2007, 2009, 2013, 2014, 2021 -mayo- y 2021 -diciembre-)
  • Recopa Africana: 4 (1984, 1985, 1986, 1993)
  • Copa Afro-Asiática: 1 (1988)
  • Liga de Campeones Árabe (1996)


3. Boca Juniors | Argentina | 18 títulos

  • Copa Intercontinental: 3 (1977, 2000, 2003)
  • Copa Libertadores: 6 (1977, 1978, 2000, 2001, 2003, 2007)
  • Copa Sudamericana: 2 (2004, 2005)
  • Recopa Sudamericana: 4 (1990, 2005, 2006, 2008)
  • Supercopa Sudamericana: 1 (1989)
  • Copa Master de Supercopa: 1 (1992)
  • Copa de Oro Nicolás Leoz: 1 (1993).

Escudo de Boca Juniors, Boca,



=3. Milan | Italia | 18 títulos

  • Campeonato Mundial de Clubes: 1 (2007)
  • Copa Intercontinental: 3 (1969, 1989, 1990)
  • Copa de Europa / UEFA Champions League: 7 (1963, 1969, 1989, 1990, 1994, 2003, 2007)
  • Supercopa Europea: 5 (1989, 1990, 1994, 2003, 2007)
  • Recopa de Europa: 2 (1968, 1973).



=3. Independiente | Argentina | 18 títulos

  • Copa Intercontinental: 2 (1973, 1984)
  • Copa Libertadores: 7 (1964, 1965, 1972, 1973, 1974, 1975, 1984)
  • Copa Sudamericana: 2 (2010 y 2017)
  • Recopa Sudamericana: 1 (1995)
  • Copa Interamericana: 3 (1972, 1974, 1975)
  • Supercopa Sudamericana: 2 (1994, 1995)
  • Copa Suruga Bank: 1 (2018).
Escudo Independiente Avellaneda, CAI, Escudo CAI,



6. FC Barcelona | España | 17 títulos

  • Campeonato Mundial de Clubes: 3 (2009, 2011, 2015) 
  • Copa de Europa / UEFA Champions League: 5 (1992, 2006, 2009, 2011 y 2015) 
  • Supercopa Europea: 5 (1992, 1997, 2009, 2011, 2015) 
  • Recopa de Europa: 4 (1979, 1982, 1989, 1997)
  • Las 3 Copas de Ferias no son consideradas oficiales por la UEFA.

7. Liverpool | Inglaterra | 14 títulos

  • Copa de Europa / UEFA Champions League: 6 (1977, 1978, 1981, 1984, 2005, 2019)
  • UEFA Europa League: 3 (1973, 1976, 2001)
  • Supercopa Europea: 4 (1977, 2001, 2005, 2019)
  • Mundial de Clubes (2019) 



Escudo del Liverpool

=7. Bayern Múnich | Alemania | 14 títulos


  • Campeonato Mundial de Clubes: 2 (2013, 2020)
  • Copa Intercontinental: 2 (1976, 2001)
  • Copa de Europa / UEFA Champions League: 6 (1974, 1975, 1976, 2001, 2013, 2020)
  • Copa de la UEFA / UEFA Europa League: 1 (1996)
  • Supercopas Europeas: 2 (2013, 2020)
  • Recopa de Europa: 1 (1967).
 
 
 
 =7. Zamalek | Egipto | 14 títulos

  • CAF Champions League: 5 (1984, 1986, 1993, 1996, 2002)
  • Supercopa Africana: 4 (1994, 1997, 2003, 2020)
  • Recopa Africana: 1 (2000)
  • Copa Afro-Asiática: 2 (1987, 1997).
  • CAF Confederation Cup 2 (2019 y 2024) 


 10. Auckland City FC | Australia | 13 títulos

  • Liga de Campeones de la OFC: 12
  • Copa Presidente de la OFC

11. Sao Paulo | Brasil | 12 títulos

  • Campeonato Mundial de Clubes: 1 (2005)
  • Copa Intercontinental: 2 (1992, 1993)
  • Copa Libertadores: 3 (1992, 1993, 2005)
  • Copa Sudamericana: 1 (2012)
  • Recopa Sudamericana: 2 (1993, 1994)
  • Supercopa Sudamericana: 1 (1993)
  • Copa CONMEBOL: 1 (1994)
  • Copa Máster de Conmebol: 1 (1996)


=10. River Plate | Argentina | 12 títulos

  • Copa Intercontinental: 1 (1986)
  • Copa Libertadores: 4 (1986, 1996, 2015, 2018)
  • Recopa Sudamericana: 3 (2015, 2016, 2019)
  • Copa Sudamericana: 1 (2014)
  • Copa Interamericana: 1 (1986)
  • Supercopa Sudamericana: 1 (1997)
  • Copa Suruga Bank: 1 (2015).


Escudo de River Plate, River


12. Mazembe | Congo | 11 títulos 
  • CAF Champions League: 5 (1967, 1968, 2009, 2010 y 2015)
  • Copa Confederacion de la CAF: 2 (2016 y 2017)
  • Supercopa Africana: 3 (2010, 2011 y 2016)
  • Recopa Africana: 1 (1980)
 

13. Juventus | Italia | 10 títulos

  • Copa Intercontinental: 2 (1985, 1996)
  • Copa de Europa / UEFA Champions League: 2 (1985, 1996)
  • Copa de la UEFA / UEFA Europa League: 3 (1977, 1990, 1993)
  • Supercopa Europea: 2 (1984, 1996)
  • Recopa de Europa: 1 (1984)
  • No se contabiliza: Copa Intertoto: 1 (1999)


=13. Club América | México | 10 títulos

  • Liga de Campeones de CONCACAF: 7 (1977, 1987, 1990, 1992, 2006, 2015, 2016)
  • Copa Interamericana: 2 (1977, 1990)
  • Copa de Gigantes de la CONCACAF: 1 (2001).


Escudo de Ajax Amsterdam, Ajax



=13. Ajax | Países Bajos | 10 títulos

  • Copa Intercontinental: 2 (1972, 1995)
  • Copa de Europa / UEFA Champions League: 4 (1971, 1972, 1973, 1995)
  • Copa de la UEFA / UEFA Europa League: 1 (1992)
  • Supercopa Europea: 2 (1973, 1995)
  • Recopa de Europa: 1 (1987).

sábado, 16 de mayo de 2015

Silvio Piola, el eterno artillero del fútbol en Italia

La historia del deporte está llena de grandes gestas y de marcas que se van rompiendo con la llegada de nuevas estrellas, con el paso de los años. En Italia, si hablamos de fútbol, hay un jugador que sobresale por los registros anotadores y por la profunda huella que dejó en cada uno de los clubes que participó: él es Silvio Piola, el eterno artillero del 'calcio'.

Silvio Piola

El gran Silvio Piola nació en 1913 en la pequeña población de Robbio, en el punto medio de un cuadrado imaginario formado por las localidades de Vercelli, Novara, Pavia y Milán. Al norte de Italia, en pleno corazón de Lombardía.

Piola vino al mundo en un momento complicado de la historia de la humanidad, justo a las puertas de la Gran Guerra (1914-1918) que posteriormente condenaría a todo el planeta a revivir todas las penurias con el segundo conflicto armado (1939-45). En ambas contiendas, Italia participó.

Piola, el antiguo moderno delantero
Los sencillos gustos del Piola alejado de los terrenos de juego chocaban con su estilo moderno sobre el césped. Era un amante de la pesca y la caza, placeres que disfrutar en la naturaleza, en la soledad. Ese carácter esquivo no tenía su prolongación en el fútbol, donde participaba de la acción, de recibir de espalda, de asociarse y esperar a los compañeros e incluso rematar de chilena -recursos poco vistos por aquel entonces-, y, en especial, era famoso por su acierto ante la meta contraria y por luchar cada balón.

escudo del Pro Vercelli

La estrella del modesto gran Vercelli
Piola se crió bajo el abrigo de uno de los equipos más populares en aquella época de principios de siglo. Antes de que se instaurara el profesionalismo, el Pro Vercelli y el Genoa eran los absolutos dominadores del 'calcio'. Sólo el conflicto bélico y una sanción de la federación evitaron una hegemonía mayor del denominado como equipo de los 'leones'.

Entre 1908 y 1922 el conjunto lombardo se había convertido en siete ocasiones campeón de Italia. Un palmarés que todavía le mantienen como el séptimo equipo con más 'scudettos' del país.

La desaparición del fútbol amateur y la irrupción de los grandes equipos de Turín y Milán apartaron del camino del éxito a los camisas blancas, los cuales iniciaron una peregrinación por todas las divisiones del fútbol transalpino hasta su reciente regreso a Serie B, después de más de seis décadas sin pisar la categoría de plata del 'Calcio'.

Piola debutó con 16 años en el Pro Vercelli. Dejó números de auténtico veterano -51 goles en 127 partidos- durante las cinco campañas que estuvo en el club de sus amores, hasta 1934, justo en la penúltima temporada en la que la gran institución dejaba la primera división para no volver nunca más.

Giacomo Blason, Giuseppe Viani, Silvio Piola, Virgilio Felice Levratto y Attilio Ferraris (Lazio, 1935)
La estrella lazial del norte
El fútbol no era ajeno a los cambios políticos que había experimentado el país. A pesar de los deseos de Piola por estar en algún equipo del norte, las fuertes presiones políticas del Partido Fascista y del general Vaccaro condujeron al lombardo a la capital, a jugar en la Lazio, el equipo mimado por el gobierno, donde incluso Benito Mussolini era socio.

Con la camiseta blanca y celeste, y el águila como referente, Piola siguió escribiendo versos sobre el verde tapete a razón de 143 goles en 227 partidos durante 9 temporadas. Guarismos que le condujeron a formar parte de la selección nacional de Italia. Una de las más potentes del continente.


El nuevo atacante de Vittorio Pozzo
Piola se convirtió desde el primer momento en el referente ofensivo del nuevo esquema del seleccionador de Italia Vittorio Pozzo. Para refrendar su convocatoria, el futbolista se estrenó en Viena con un doblete ante el 'equipo maravilla' austriaco de Matthias Sindelar. No había duda de que el idilio de Piola con el gol se había trasladado también con la casaca nacional.

La Italia de Pozzo afrontó el Mundial de 1938 con el objeto de cerrar un ciclo maravilloso de títulos. La 'azzurra' había vencido la Copa del Mundo de 1934, bajo amenaza del propio Duce en caso de perder, y se había colgado el oro en los JJ.OO. de Berlín. Entre medias, el plantel había empezado a transformarse fruto de la edad de algunos jugadores y del empuje de los jóvenes.

Piola, Italia
Alineaciones de la Italia doble campeona del Mundo
Un relevo obligado donde se mantuvo la dupla en la medular formada por el 'juventino' Giovanni Ferrari y el interista Giuseppe Meazza, posteriormente también del Milan y motivo por lo que el estadio lleva hoy en día su nombre. Ellos fueron el pilar sobre el que Pozzo construyó su segundo proyecto mundialista, con Piola como nuevo ariete.

Italia - Inglaterra en Florencia, 1952. Piola es el tercero por la izquierda, de pie.

La rigidez de Pozzo en las concentraciones, con una actitud casi castrense, su capacidad para liderar los vestuarios y la calidad de sus futbolistas, empezando por la pareja Ferrari-Meazza y terminando con el acierto de Piola -5 dianas en el Mundial-, condujeron al segundo campeonato consecutivo de Italia en la Copa del Mundo celebrada en Francia, haciendo de Pozzo el único seleccionador que ha logrado dos Mundiales.

Huída a Turín
La ideología política de Piola, simpatizaba con el fascismo, y la irrupción de los nazis en Roma en 1943 obligaron a que el delantero, excesivamente popular ya por entonces, marchara de la capital para evitar ser reconocido y enrolado a filas.

En Turín, y bajo la camiseta 'granata' del Torino, disputó el extraño campeonato de entreguerras, donde coincidió con Mazzola, Ossola, Castigliano y Loik, todos ellos víctimas, años después -en 1949- de la desgraciada tragedia de Superga, el accidente aéreo que acabó con la plantilla turinesa.

Piola en el Torino FIAT
Del Torino pasó a la Juve, donde estuvo cerca de conseguir el que hubiese sido su primer campeonato de Liga. Piola contaba con 34 años y pocos podrían apostar a que todavía le quedaban páginas por escribir. Su segunda temporada como 'bianconeri' sirvió para dar el testigo al emergente Boniperti como futuro santo y seña de la entidad blanquinegra.

El sorprendente desenlace en el Novara
Rara vez un futbolista que deambulaba por la treintena era capaz de ofrecer todavía fútbol en sus botas. La venta de Piola al Novara fue todo un acierto para la escuadra lombarda. El delantero exprimió su talento en estos últimos años dando un ascenso a la élite a la entidad en su temporada de debut y nada menos que 86 goles a lo largo de siete campañas.

Con casi 41 años, y el Novara evitando el descenso a Serie B, Piola colgó las botas definitivamente, dejando un rosario de registros, alguno de ellos todavía no superados.

Logros de Silvio Piola: legado
  • Posee una media de casi un gol por partido en la selección italiana, 30 en 34 duelos.
  • Nunca consiguió el 'Scudetto', pero se proclamó campeón de la serie B con el Novara.
  • Dos veces máximo artillero de la Liga. Fue 'capocannoniere' en la 1936-37 y 1942-43.
  • En el centenario de su nacimiento, septiembre de 2013, la Lazio rediseñó la camiseta para homenajear a Piola, colocando el número de goles en su equipación y dotándola de un gusto clásico. 
  • Los 274 goles anotados en Serie A siguen siendo récord absoluto en Italia. El segundo de la lista, Francesco Totti, todavía está a una gran distancia de goles. Una brecha que presumiblemente nunca recortará.
  • Piola disputó 24 años de carrera deportiva a nivel profesional. Toda una plusmarca para el fútbol de época de entreguerras. 
  • Noveno jugador más veterano en jugar en Italia. Zoff, en 1983, rompió el registro de Piola de la retirada más tardía, que estaba en 40 años y 159 días.
  • También Zoff fue el responsable de superar, en la década de los 80, los 537 partidos como profesional de Piola.
  • Los equipos de Novara y Pro Vercelli cambiaron los nombres de sus estadios por el de Silvio Piola, agigantando la leyenda del mejor delantero del 'calcio', idolatrado en Italia y casi desconocido en el resto de Europa.

lunes, 30 de diciembre de 2013

Tragedias en el fútbol: desde Brunden Park a Heysel

La trigésima edición de la Copa de Europa ha pasado a la historia como una de las más tristes del deporte rey. La final, celebrada el 29 de mayo de 1985 en el estadio Heysel de Bruselas, enfrentaba a Juventus y Liverpool, dos de los mejores equipos del continente que fueron espectadores de una de las mayores tragedias del fútbol. Una crónica anunciada por la inseguridad de los estadios, los precedentes y la actitud que poblaba en las gradas.

Fiebre en las gradas
La escalada de actos violentos registrados en los estadios en los años 70 y 80 preocupaban a las fuerzas de orden público. El movimiento 'hooligan', nacido en Inglaterra, se estaba volviendo incontrolado para la policía.

Los viajes de los hinchas a otros países se convertían en una 'prueba de hombría', una declaración de guerra hacia el club rival y a la ciudad que visitaban. Era el momento más temido por las autoridades por existir mayor descontrol y más alcohol, mezclándose con otro inconveniente: estadios antiguos que sobrepasaban su aforo y que adolecían de medidas de seguridad.

Los aficionados más agresivos, en gran parte de origen humilde, hallaban en los fondos de los estadios una válvula de escape a las duras condiciones sociales que vivían. Un modo de expresión que se traducía en ocasiones en violencia.


Su habitual estética, compuesta por bufandas con colores del club, junto al look skin o militarizado, se transformaron con el tiempo en un aspecto más elegante, como se pudo comprobar en las eliminatorias entre el Liverpool y el Saint-Etienne de 1977 o entre el Liverpool y el Aberdeen de 1981, momentos que se consideran clave del nacimiento de una nueva tribu urbana y de su cultura: el movimiento casual o el casualismo.

Ropa elitista comprada en Francia, Alemania o Italia - Ellesse, Lacoste, Puma, Adidas, Sergio Tacchini, Le Coq Sportif o Fila-, que más tarde desembarcaban y se asentaban en Escocia e Inglaterra, junto a empresas británicas como Burberry o Fred Perry, marcas que formaban parte de los nuevos atuendos usados por los antiguos 'hooligans', complicando la identificación habitual de los seguidores al pasar ahora más desapercibidos.


La violencia como sinónimo de fútbol
Los partidos de fútbol en aquellas dos décadas adquirían un tono bélico. No era de extrañar que el espectáculo terminara empañado por una lluvia de objetos, como la que recibió el Real Madrid tras eliminar al Inter de Milán en San Siro en 1983, o con peleas entre los hinchas de sendos clubes, como la batalla campal entre los aficionados del Luton y Milwall en la F.A. Cup en marzo de 1985, la cual llegó a suspender el encuentro por invasión del terreno de juego.

El estilo de vida de los 'hooligans' se extendía por toda Europa. Inglaterra, cuna de esta tendencia, había visto nacer sus primeros grupos organizados de 'supporters' en la década de los 70 y pronto encontraban su reflejo en el resto del continente.

España no era una excepción, peñas como Biris Norte (Sevilla), Frente Atlético (Atlético de Madrid), Supporters Gol Sur (Real Betis), Yomus (Valencia), Boixos Nois (Barcelona), Brigadas Blanquiazules (Español), Herri Norte (Athletic Club), Indar Gorri (Osasuna), Riazor Blues (Deportivo) o Ultrassur (Real Madrid) iniciaban su andadura en el mundo ultra en los 70 y 80.

bufandas grupos ultras de España

La conclusión de la final de la Copa de Europa -entre Roma y Liverpool- disputada en la capital italiana, con persecuciones de 'tiffossis' a cualquier ciudadano inglés, anunciaban un futuro muy negro para el fútbol.

Tragedias previas a Heysel
 1. Brunden Park, Bolton (Inglaterra)
La desmedida afluencia de espectadores -unos 85.000- y la falta de accesos, algunos inutilizados por causas de la guerra y otros cerrados al público, propiciaron una estampida que derrumbó una de las paredes del estadio durante el choque que enfrentaba en 1946 a Bolton Wanderers y Stoke City. La policía pidió al colegiado que se interrumpiera el juego debido a los hechos ocurridos. 33 personas perdieron la vida y más de 400 resultaron heridos.

2. Estadio Nacional de Lima (Perú)
La mayor tragedia ocurrida en un terreno de juego apenas ha tenido repercusión en el viejo continente. El partido de clasificación para los Juegos Olímpicos, disputado en Lima en 1964, entre Perú y Argentina se convirtió en una guerra entre la hinchada de sendos países a raíz de la anulación de un tanto para el cuadro local.


Las avalanchas, los enrabietados aficionados peruanos que trataron de llegar al césped para golpear al árbitro, el pánico y la mala actuación de las fuerzas de orden público -sellando las salidas y lanzando gas- sumadas a las reyertas, condujeron a una cifra que superaban los 300 fallecidos.

3. Kayseri Ataturk Stadium (Turquía)
El partido entre Kayseri Erciyesspor y Sivasspor de septiembre de 1967, cargado de gran rivalidad, derivó en una enfurecida respuesta a las provocaciones desde el lado de los fans del Kayserispor. Los lanzamientos de objetos, piedras principalmente, resultaron mortales. 40 espectadores perecieron en aquel estadio.


4. Estadio Monumental (Argentina)
El superclásico del fútbol argentino, River contra Boca, también se vio empañado por las lágrimas en 1968, en una de las noches más tristes del fútbol argentino. La hinchada bostera fue paulatinamente abandonando la cancha de su rival en la fría noche bonaerense quedando atrapada por el cierre de la puerta 12. El piso mojado, la ausencia de barandillas y la oscuridad sumieron a la multitud en un caos que segó la vida de 71 personas. Un lamentable hecho que sigue sin esclarecerse.

Estadio Monumental, River, Buenos Aires, Argentina

5. Ibrox Park (Escocia)
La casa del Rangers había sufrido en 1902 el derrumbe de sus graderíos de madera durante un Escocia-Inglaterra, como un castillo de naipes llevado por el viento. A pesar de la magnitud del hecho, sólo 25 espectadores murieron.

La segunda tragedia de gran magnitud, ya que su historial de siniestros lo situaban entre uno de los más inseguros, fue en 1971 durante el Old Firm entre Rangers y Celtic. Un gol en el descuento de la escuadra protestante, la niebla y la caída de una de las vallas protectoras hicieron de mortal cóctel en el que 66 espectadores fallecieran asfixiados en las empinadas escaleras de Ibrox Park.


6. Luzhniki (U.R.S.S.- Rusia)
La celebración de otra postrimera diana fue el origen de que parte de la grada fuera arrollada entre sí durante la eliminatoria de Copa de la UEFA de 1982 entre el Spartak de Moscú y el Haarlem. Un hecho silenciado por las autoridades soviéticas y que con el tiempo ha sido desvelado. Se calcula que 66 ciudadanos resultaron aplastados al cruzarse la muchedumbre que salía del estadio Lenin, actualmente denominado Luzhnik, con la que regresaba para aplaudir el último gol. Otras fuentes aseguran que las cifras podrían haber superado los 300 fallecidos.

7. La tragedia de Cali (Colombia)
El clásico de la ciudad de Santiago de Cali, Colombia, siempre tan colorido, tuvo una edición muy negra en 1982. Aquel espectacular derbi entre América y Deportivo concluyó con empate a tres. La ausencia de baños públicos en el anillo superior y el enfado por el marcador final derivó en la gamberrada de orinar desde la platea más alta hacia la parte inferior del Pascual Guerrero. Un panorama dantesco que llevó a 22 espectadores a perder la vida fruto de los nervios y los empujones. 

8. Incendio en Bradford (Inglaterra)
El fuego se convertía en el devastador protagonista en el Valley Parade de Bradford en 1985, dos semanas antes de la final de la Copa de Europa de Bruselas. Aquella jornada de júbilo, en la que el equipo local festejaba su campeonato de la Third Division ante el Lincoln City, se oscureció por la humareda generada en una de las tribunas de madera laterales. Un cigarrillo mal apagado y la acumulación de basura pudieron ser los detonantes del incendio que apagó la vida de 56 personas por culpa de la lenta reacción y el bloqueo de los vomitorios de salida.

La rapidez con la que se alimentaron las llamas concienció a los clubes y a las autoridades a revisar las infraestructuras de los estadios y a desechar la madera, desde ese momento, como principal material de construcción.

incendio Bradford, Valley Parade

La tragedia de Heysel
Juventus y Liverpool eran los mejores clubes del continente en 1985. Los 'reds' acudían como vigentes campeones de la Copa de Europa y los 'bianconeros' como triunfadores de la Recopa en un pulso que significaba también medir el poder entre el fútbol italiano ante el inglés, claros dominadores de la época.

De hecho, la Supercopa, que había enfrentado esa misma temporada a ambos conjuntos, sólo se pudo celebrar el encuentro de ida por no encontrar el Liverpool una fecha para la vuelta, dejando en el aficionado la duda de si se podría haber remontado el 2-0 de Turín y un sabor de 'vendetta' para la final de Bruselas. Había cuentas pendientes que saldar en el plano deportivo.

Los incidentes de la anterior cita en Roma contra aficionados británicos, la escalada de actos violentos existentes en el fútbol y las catástrofes que asolaban a los estadios, no pusieron debidamente en sobre aviso a las fuerzas de seguridad en la batalla dirimida en los aledaños entre 'hooligans' y 'tiffossis', trasladada después al interior del estadio.


Aunque la UEFA repartió las entradas por zonas, dejando un porcentaje de la taquilla para espectadores neutrales, muchas de esas localidades acabaron en manos de los seguidores italianos e ingleses, mezclándose en la misma ubicación.

Una hora antes de que se diera el pitido inicial de aquel 29 de mayo de 1985, se produjeron lanzamientos de objetos por parte de los supporters más radicales hacia el sector juventino que concluyeron en el asalto hacia su parte del fondo, debido al estado de embriaguez de los 'hooligans' y a las riñas y provocaciones previas. Los aficionados italianos se vieron arrinconados, iniciando una estampida hacia ninguna parte, complicándose la huida por la existencia de las barras protectoras y las barreras de cemento.

La presión del público, el caos, los nervios, la antigüedad de las instalaciones y la ausencia tanto de policía como de salidas de emergencia convirtieron el sector en una trampa en la que caían 39 aficionados -entre ellos, 32 italianos y un británico-. La tardía llegada de las fuerzas de seguridad belga logró mitigar el desastre, al abrir el paso de la zona Z al césped.


La escasez de personal sanitario y la insuficiente preparación alargaron el tiempo de evacuación de supervivientes, heridos y fallecidos, algunos de los cuales fueron depositados en las inmediaciones del rectángulo de juego. Ante tal panorama, los ultras de la Juve protagonizaban también graves disturbios con palos y bengalas contra la policía en la curva contraria, desde los sectores O y N. Un dantesco panorama previo a la final.

A pesar de la tragedia, la UEFA decidía celebrar con el encuentro -con una hora y media de retraso sobre el horario previsto- con el fin de evitar males mayores si no se celebraba, un argumento siempre muy criticado.

El amargo gol de Michel Platini
La XXX final de la Copa de Europa se disputaba bajo una tensa calma que se traducía en un juego sin brillo y desganado, con un ambiente enrarecido, sepulcral, que se plasmaba en el fuerte cordón de seguridad alrededor del perímetro del campo. El pobre espectáculo ofrecido por dos de las mejores plantillas del continente necesitaba de un estímulo para salvar el empate.

alineaciones Juventus-Liverpool, Heysel, 1985

Las oportunidades escaseaban haciendo que un detalle, una genialidad o un error fueran suficientes. Tres factores que se mezclaban cuando Michel Platini bajaba hasta su defensa para rescatar un balón y ponerlo a gran distancia a la carrera de Boniek quien era objeto de falta a dos metros del área inglesa. El árbitro suizo Daina decretaba penalti. El '10' bianconero' tomaba la determinación de ejecutar la pena máxima ante el excéntrico Grobbelaar, a quien batía a su derecha.

Platini celebraba el gol con furia, dirigiéndose al sector Z enrabietado. Más tarde se supo que ningún futbolista era consciente de la gravedad de los hechos, sabían de los altercados pero no de los fallecidos. A pesar de ello, parte de la opinión pública criticó los aspavientos del astro francés, actualmente presidente de la UEFA, por su falta de delicadeza y respeto a las 39 víctimas.

Consecuencias tras la catástrofe de Heysel
El primer título de la Juventus quedaba en un segundo plano al día siguiente de la tragedia. La fiesta máxima del fútbol europeo estaba de luto. Había que señalar a los culpables y tomar medidas disuasorias como: intensificar los controles de acceso al estadio con cacheos y a través de cámaras de seguridad, separar a las hinchadas, prohibir la venta de bebidas alcohólicas en los estadios, cambiar el sistema de vallas rígidas, sancionar y retirar las banderas y pancartas que incitaran a la violencia e instar a los clubes a construir los estadios, o modernizarlos, con localidades sentadas .

East End Park, Dunfermline Athletic, Escocia, Scotland
East End Park, estadio del Dunfermline Athletic (Escocia)

Sanciones al fútbol inglés
El máximo órgano continental, la UEFA, inhabilitó la participación europea de todos los clubes ingleses durante cinco años. El Liverpool, como único responsable señalado por la UEFA, fue sancionado por diez años, castigo que fue posteriormente reducido a seis. La hegemonía del fútbol inglés -con 7 'orejonas' de las 8 últimas jugadas- se rompía con esta drástica medida en la que ni el propio organismo ni las autoridades belgas, como organizadoras, tuvieron pena alguna.

El fútbol resultó herido con un descenso en el número de espectadores -estigmatizados como delincuentes por la sociedad-, y la liga inglesa resultó seriamente dañada, perdiendo durante más de un lustro a patrocinadores y parte de sus mejores estrellas, las cuales emigraban para poder disputar alguno de los tres torneos europeos en liza -Copa de Europa, Copa de la UEFA y Recopa de Europa-. Futbolistas británicos como Paul Gascoigne, Gary Lineker, Glenn Hoddle, Mark Hughes, David Platt o Ian Rush, emigraban en busca de algún título continental.

Heysel concienció del peligro de unas gradas agitadas y de una mala previsión organizativa. Una lección que se tardaba poco tiempo en revivir, otra tragedia que contaba al Liverpool como protagonista y que suponía otra bofetada tanto al fútbol como a la historia de los 'reds': Hillsborough.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Las finales de la Copa de Europa (1967-84)

La vieja Copa de Europa (1956-66) se había caracterizado por un dominio de los países latinos. Los vencedores de las diez ediciones disputadas hasta entonces eran Real Madrid, Benfica, Milan e Inter, demostrando el poder de los clubes españoles, portugueses e italianos. Pero todo iba a cambiar con la primera cita bajo el nuevo trofeo diseñado, once kilos de plata, que viajaban a Gran Bretaña, a la cuna del fútbol.

Los loenes de Lisboa
Un equipo formado por gente de la casa, todos nacidos en Glasgow o alrededores, y dirigidos por un entrenador de confesión protestante, en contraposición al marcado carácter católico de la entidad, se sobreponían al penalti materializado por Mazzola para conseguir el triunfo en Lisboa en 1967. El Celtic, capitaneado por el legendario Jimmy Johnstone, colocaba la estrella sobre el verde trébol.

Celtic, 1967

Sobreponiéndose a la tragedia
La Copa volvía a quedarse en las islas, un año después, devolviendo la alegría a un club que había sufrido mucho en el pasado. La tragedia del accidente aéreo de Múnich (1958) siempre ha estado presente en la historia del Manchester United pero quizás más en la generación superviviente liderada por Foulkes y Bobby Charlton a la que el técnico Matt Busby daba el toque final con los otros dos integrantes de la denominada 'Santísima Trinidad': George Best y Denis Law -quien estaba lesionado desde semifinales-.

Los 'diablos rojos' se impusieron en Wembley ante el Benfica de Torres y Eusebio por un contundente 4-1. La maldición de Guttmann seguía haciendo el efecto anunciado por el antiguo míster húngaro. Inglaterra, tras haber conseguido el Mundial de 1966, coronaba, por fin, a una de sus instituciones profesionales en lo más alto de Europa.

Plantilla del United en 1955, los denominados 'Busby Babes'
El paréntesis 'rossonero'
El duro camino del Milan hasta la final, con compromisos exigentes ante Celtic y United, no tuvo su reflejo en una final, a priori complicada, que terminó siendo sencilla. El Ajax de Cruyff, dirigido por Rinus Michels, pecó de inocente en un duelo donde los habituales goles de Rivera fueron sustituidos por los de Pierino Prati -autor de un 'hat-trick'-. El encuentro celebrado en Madrid, año 1969, se vivió con incidentes entre las dos aficiones, una situación a la que no estaba acostumbrado el fútbol español por aquel entonces.

La naranja mecánica
El extraordinario momento de una selección suele estar refrendado por la buena salud deportiva de sus clubes. Los Países Bajos asombraron con su 'naranja mecánica' que se quedaba a las puertas de su primer Mundial en 1974. Un escalón alcanzado por Feyenoord y Ajax.

La locura se instaló en Rotterdam con el entorchado europeo de 1970. El entrenador austriaco Ernst Happel construyó un equipo rocoso que remontaba el tanto de Gemell con las dianas de Israel y Ove Kindvall.

escudo del Ajax

El Ajax, archirrival del Feyenoord, se hacía con un histórico triplete en las ediciones que abarcaron los años 1971 y 1973. Panathinaikos -entrenado por Ferenc Puskás-, Inter y Juve fueron las tres víctimas de la escuadra de Ámsterdam en aquellas citas. Cruyff, Rep, Krol y Neskeens formaban la piedra angular de aquellos ajacied, cuyo reinado iba a encontrar el relevo en Múnich.

El poder bávaro
El combinado de Alemania Federal -campeón de mundo en 1974 y subcampeón de europa en 1976- tenía como base al Bayern Múnich. Los bávaros extendieron su dominio por el viejo continente con otro trienio de títulos, desde 1974 a 1976.

El Atlético de Madrid estuvo cerca de llevarse la 'orejona', pero un postrimero tanto de Schwarzenbeck en la prórroga llevó a la repetición del partido donde los 'rojos' no tuvieron piedad. Por aquel entonces, hasta 1976, no existían las tandas de penaltis en caso de empate tras el tiempo extra.

En las posteriores ediciones, Leeds -con dosis de vandalismo por parte de los jugadores y de sus propios hooligans- y el Saint-Etienne sucumbían ante un bloque plagado de grandes referentes del balompié teutón y mundial como Maier, Beckenbauer, Hoeness, torpedo Müller, Roth o Rummenigge.

Football it's coming home
La cuna del fútbol sólo contaba con la gloria del United. La explosión que se produjo a finales de los años 70 derivó en seis años consecutivos en los que la Copa de Europa no salió de Inglaterra. Tres vencedores distintos; uno imaginado y dos inesperados.

escudo del Liverpool

El rojo se había convertido en el color de moda para triunfar en Europa. El doblete 'red' tuvo un primer rival complicado con el Borussia Monchengladbach -Heynckes, Schäfer, Simonsen, Bonhof y Vogts- y un segundo más sencillo con el Brujas como cenicienta y en el que destacaba el míster Ernst Happel.

El Liverpool logró silenciar la marcha de Kevin Keegan, quien fichaba por el Hamburgo después de la final ante el 'Gladbach', para ser sustituido por otra futura leyenda de la ciudad de los Beatles: Kenny Dalglish.

Hablando de entrenadores, el tándem formado por Brian Clough y Peter Taylor eran los siguientes técnicos en inscribir su nombre en el torneo. El Nottingham Forest pasaba a ser el único club con más Copas de Europas que Ligas de sus país, ambas materializadas con sendos 1-0 de Francis y Robertson, los estiletes favoritos de Clough, ante Malmö y Hamburgo, respectivamente.

El bonito cuento de hadas que estaba viviendo el equipo terminó de forma brusca en su tercera tentativa en el máximo campeonato continental, cuando el Forest caía inesperadamente en primera ronda ante el CSKA Sofía.
Peter Taylor y Brian Clough, dos genios de los banquillos británicos.
El Liverpool alcanzaba la final de 1981 después de dejar en la cuneta al Bayern, mientras que el Real Madrid hacía lo propio con el Inter en una eliminatoria recordada por la multitud de objetos lanzados por los tiffosis de San Siro. Una tónica propia de esta década que tendría gravísimas consecuencias en el futuro.

Aquel conjunto merengue, conocido como el 'de los García', contaba con una gran representación de canteranos como Camacho o Vicente del Bosque, junto a dos referentes de la talla de Juanito y Santilla. Un plantel que fue incapaz de ofrecer resistencia ante el equipo de moda del continente: el Liverpool de Bob Paisley, con Kenny Dalglish, Lee, Souness y Kennedy como piezas más notables.

Villa Park, Birmingham
Si el triunfo del Forest había sido inesperado, no menos fue el del Aston Villa en 1982. Los 'villanos' de Birmingham defendían con solvencia y maximizaban los escasos goles que anotaron. No en vano, se plantaron en la final con 5 en 6 encuentros para derrotar al Bayern por 1-0.

Un partido que pasaba a la historia por la actuación de Spink. El portero suplente del Villa relevó al lesionado Rimmer, a los 6 minutos, para firmar una gran actuación frente a los Breitner, Rummenigge o Hoeness. 

El Hamburgo se italianiza
El inmaculado curso del Hamburgo en Bundesliga en la campaña 1982-83, con el récord de 36 partidos invicto -recientemente roto por el Bayern-, necesitaba de una dosis mayor de relevancia. La ruta hacia la cita de Atenas pudo sufrir un traspié con la eliminatoria ante la Real Sociedad, doblegando a los donostiarras tras un polémico arbitraje.

No eran los favoritos frente a la Juventus. Los 'bianconeros' lucían un once con Giovanni Trapattoni en el banquillo, dirigiendo a Gentile, Scirea, Cabrini, Bonini, Platini, Tardelli, Boniek, Bettega y Dino Zoff, el cual era batido por Felix Magath. Un chut que daba la 'orejona' al HSV.  

Magath, HSV, Juventus, goal, gol

El espectáculo de Bruce Grobbelaar
La final más anodina de la Copa de Europa, 1984, estaba condenada a terminar en el punto de penalti. La Roma de Falcao, Cerezo y Conti no aprovechó su condición de anfitrión, se disputaba en el Olímpico romano, desperdiciando la ocasión de coronarse como reyes del continente en casa.

El Liverpool de Dalglish y Rush necesitó de la excéntrica exhibición de su portero sudafricano Grobbelaar, a quien le habían aconsejado hacer muecas y moverse en exceso para despistar al contrario, en una tanda de penaltis que rozó la comedia y concluyó en tragedia 'giallorossi'. La pena máxima decisiva fue obra de Alan Kennedy, el mismo jugador que había marcado en París ante el Real Madrid. Un hombre nada habituado en la faceta goleadora y protagonista en sendas finales.

La reacción de los seguidores romanistas al ver el cuarto título de los 'reds' vaticinaban el negro porvenir que asolaba al fútbol. Unos oscuros nubarrones que descargarían toda su ira en la siguiente temporada, en la tragedia de Heysel.

sábado, 12 de octubre de 2013

El reinado de Michel Platini en el fútbol mundial: 'Le Roi'

La historia del fútbol está repleta de jugadores que ha engrandecido la leyenda de este deporte. A la hora de hablar de las cuatro figuras más relevantes, existe casi una unanimidad en colocar en lo más alto a Maradona, Pelé, Cruyff y Di Stéfano. El debate nace cuando se discute sobre el quinto integrante de este selecto grupo.

Futbolistas como Puskás, Van Basten, Beckenbauer, Eusebio, George Best, Ronaldo Luís Nazário de Lima, Zico, Yashin, Garrincha, Blochin, Bobby Charlton... son mecedores a ocupar dicha plaza. Un lugar en el que el fútbol francés también puede contribuir con candidatos como Kopa, Fontaine, Zidane y, en especial, Michel Platini.

Michel François Platini
21 de junio de 1955
El señor de los cardos
La familia de Platini regentaba un café en Lorena y respiraba el fútbol que surgía de las conversaciones de los mineros que acudían al local. Los primeros pasos de Michel por el balompié fueron siempre de la mano de su padre, quien ejercía como miembro del cuerpo técnico tanto con el Joeuf como en el Nancy -a partir de 1972-. Su sueño era haber jugado para el Metz pero una supuesta insuficiencia en las pruebas médicas realizadas impidió su fichaje.

El Nancy era una asociación en plena transformación, aunque la ciudad había tenido de un representante en el balompié galo -el cual disputó incluso la final de la Copa de Francia en dos ocasiones- las sucesivas desapariciones y refundaciones restaron fidelidad al proyecto. Fue a partir de la década de los 60 cuando una nueva dirección deportiva con ideas modernas devolvió al equipo dentro de la competición.

escudo del Nancy

El papel de Platini en el equipo del cardo fue testimonial en su primera campaña. Sin embargo, el descenso a Ligue-2 abrió las puertas al joven jugador para despuntar y mostrar sus virtudes como centrocampista llegador -17 dianas en 32 encuentros- y una enorme facilidad para anotar en los libres directos.

El ascenso no fue la única aportación exitosa en la que colaboraba el jugador. En 1978, en su sexta campaña en el equipo y como capitán, anotaba el solitario gol de la final de la Copa de Francia ante el Niza, tradicional rival de la institución. Único título copero de los rojiblancos en sus vitrinas.


Numerosos equipos se agolparon para contratar a la emergente estrella del fútbol francés. El PSG, Inter de Milán y el Saint-Étienne eran los clubes más interesados en el jugador. Finalmente, Platini firmaba en 1979 con el conjunto del Loira.

Volando sobre la 'Ligue'
Platini disputó tres temporadas bajo la camiseta verde (1979-82). Un tono que se debe a los colores corporativos del Groupe Casino -compañía de hipermercados nacida en la propia ciudad-. Se trataba del equipo más importante de Francia, condición que todavía mantiene en la actualidad a nivel de títulos, y que con Platini alcanzó su décima liga gala, motivo por el cual lucen la estrella sobre el escudo.

escudo Saint-Etienne

A pesar de contar con relevantes futbolistas como Dominique Rocheteau o Johnny Rep y del extraordinario papel de Platini -con una media de 20 goles por temporada-, Europa parecía un coto privado de caza para las águilas verdes. Año tras año distintos equipos echaban al Saint-Étienne del torneo continental. Curiosamente, la salida de Platini en 1982 coincidía con el declive de la entidad del Loira.

El amante de la 'vecchia signora'
Platini vivió cinco cursos como 'bianconero' (1982-87). El romance con la 'vieja señora' fue corto pero intenso y ponía la rúbrica final al ciclo legendario juventino plagado de éxitos. Un notorio plantel compuesto en esta era por Paolo Rossi, Stefano Tacconi, Dino Zoff, Claudio Gentile, Roberto Bettega, Antonio Cabrini, Sergio Brio, Gaetano Scirea, Marco Tardelli, Cesare Prandelli o Zbigniew Boniek, nombres propios que daban lustre a la escuadra turinesa.

La Juventus levantaba en este periodo, con Platini en sus filas: 1 Coppa, 2 Scudettos, 1 Recopa de Europa, 1 Supercopa, 1 Copa Intercontinental y la Copa de Europa conseguida en Bruselas, donde el '10' anotó el gol de la victoria ante el Liverpool. Un partido desgraciadamente marcado también por los incidentes previos y los 39 fallecidos por avalanchas en la llamada tragedia de Heysel.

Platini, Juventus

Platini fue acusado de no respetar con su celebración a las personas que perdieron la vida en aquel encuentro. El '10' siempre ha argumentado que los integrantes de la Juve desconocían la magnitud de aquella masacre, sabían de los altercados pero no de que hubiera muertos en una final que desgraciadamente pasó a la historia.

Su papel en la Juventus obtuvo un reconocimiento individual con tres balones de oro consecutivos y permitió redondear su cifra de 400 partidos, a nivel de club, con más de 200 goles. Una cifra sobresaliente para un centrocampista de leyenda.

Platini, 10 de la Juve

Platini en la Selección
Muchas estrellas del fútbol tienen el problema de no desarrollar por igual su triunfal carrera profesional en los equipos que con el combinado nacional. Platini no fue el caso. Francia pasó de ser una selección con posibilidades a toda una campeona.

La primera satisfacción francesa en la Copa del Mundo asomaba en la sexta edición, con las semifinales de 1958. La pareja formada por el madridista Raymond Kopa y Just Fontaine -un artillero capaz de registrar 257 tantos en 259 partidos- eran frenadas sólo por un equipo de ensueño formado por Didi, Vavá, Zagallo y un emergente Pelé.

Raymond Kopa
Raymond Kopa, mito del Stade de Reims y el Real Madrid

Las siguientes cuatro citas mundialistas eran muestra del mal momento que vivía el conjunto del gallo por aquel entonces. En 1962. 1970 y 1974 no participaron, mientras que en 1966 caían en primera ronda como últimos de grupo.

El estreno de Platini con 'los bleus' fue en 1976 en un marco tan adecuado como el Parque de los Príncipes. El Rey tomaba la alternativa en el mejor escenario con un gol, el primero de los 41 que anotó con Francia. Junto a él, surgían  poco a poco míticos jugadores que decoraron uno de los mejores centros del campo de la historia del fútbol: Luis Fernández, Giresse, Tigana y el propio Platini. Un 'cuadrado mágico' -que inicialmente tuvo también a Genghini como integrante en lugar de Fernández-, flanqueado por Amoros, Trésor, Six, Battiston o Bossis.

Francia regresaba a la élite del fútbol. Las semifinales del Mundial de 1982, con la inolvidable prórroga en el Sánchez Pizjuán, servían de anticipo a la consecución de la Eurocopa de 1984, en casa ante España. París era testigo de otra diana de Platini en una final que engordaba su cifra anotadora a 9 tantos en el torneo europeo. Una actuación individual colosal. Francia se coronaba reina del continente, quitando el lastre perdedor del pasado.

El principal inconveniente para esta gran generación fue el hecho de coincidir con el gran momento de otros grandes conjuntos como Dinamarca, Inglaterra, Italia, Portugal, Argentina o Brasil y una Alemania Federal que se transformaba en el habitual verdugo de los galos, tanto en 1982 como en 1986, otra vez en semifinales y con un Platini mermado físicamente, jugó infiltrado gran parte del torneo.

Platini, Francia, ante España

En 1987, Platini anunciaba su despedida de los terrenos de juego con apenas 32 años, argumentando no tener la misma pasión por jugar al fútbol. 'Le Roi' dejaba unas estadísticas inigualables con 620 encuentros y 324 dianas como legado de su reinado. Sólo faltó en su palmarés la Copa del Mundo. Trofeo que llegaba en 1998 con una camiseta similar al diseño de 1984 y con un digno sucesor como Zinedine Zidane. Curiosamente, el estadio donde se celebró aquel encuentro, Saint-Denis, tuvo la propuesta de haber sido bautizado como Michel Platini.

La vida de Platini siempre ha estado ligada al fútbol, del rectángulo de juego pasó brevemente a los banquillos para ocupar finalmente los despachos. Su carrera como directivo es tan meteórica como cuando se vestía de corto. Ha pasado de presidir la federación francesa a dirigir la UEFA. Su ambición está intacta, 'El Rey' quiere ocupar el puesto más alto y el trono de la FIFA parece destinado para él.

sábado, 16 de marzo de 2013

El fútbol italiano nace del 'calcio' de las calles de Florencia

Pocos países pueden presumir de la diversidad que tiene Italia. Belleza, arte, paisaje, cultura, naturaleza, gastronomía e historia, términos que definen a toda la nación y en especial a la región de la Toscana y a su capital: Florencia.

Una ciudad que es capaz de atrapar al turista y confundirlo ante tanta belleza, un fenómeno conocido como el síndrome de Stendhal, dados los innumerables atractivos heredados del poder de la dinastía de los Médici, del legado de las obras de Miguel Ángel, Brunelleschi y Leonardo da Vinci o el constante recuerdo en sus calles a otro de sus más representativos ciudadanos: Dante.

Florencia, Firenze, Florence
Vista de Florencia desde la Plaza Miguel Ángel
La flor de lis
Es un símbolo que estuvo inicialmente presente en distintas culturas como la egipcia o la mesopotámica para después ser usado por la iglesia católica, dentro de la Orden Militar de Santiago o como representación de la virgen María por su identificación con el lirio, signo de pureza. También puede verse en algunos mapas antiguos para señalar el norte, motivo por el que los scouts lo escogieron.

La flor de lis aparece en multitud de banderas y en la heráldica de las realezas europeas por iniciativa de la monarquía francesa para después extenderse, por motivos diferentes, a los antiguos blasones de la casa Lancaster (Inglaterra) y a los actuales de los Borbones (España).

Fiorentina, escudo

El escudo de Florencia también vio germinar la flor de lis en tonos blanco (plata) y rojo (gules), una variación de la utilizada en Francia, emblema también de los Médici, poderosa familia toscana que abarcaba todos los campos de poder, tanto político-económico como religioso o social.

La flor de lis se instalaba en todos los rincones de la ciudad, incluso en el equipo de fútbol de la Fiorentina.

El 'calcio' en Florencia
La capital de la Toscana fue la cuna del Renacimiento lo que la convirtió en el epicentro cultural y económico durante la Edad Media bajo el abrigo de la dinastía Médici. Como resultado de todo ello, surge el imponente casco histórico, salpicado de majestuosas obras y también escenario de la celebración de un antiguo deporte milenario, calcio, disputado por los legionarios romanos con la intención de prepararse para la batalla, tal y como habían hecho los griegos anteriormente. Con el paso de los siglos, el calcio pasó a ser practicado tanto por la nobleza florentina, entre ellos miembros de los Médici, como por Papas.

Calcio Storico, Firenze, Florencia

El fascismo recuperó la tradición del calcio que se había perdido durante los dos siglos anteriores. Desde entonces se realizan torneos en la Piazza Santa Croce que enfrentan a las cuatro secciones de la parte antigua de la ciudad, representados por sus tradicionales colores:
  • Santa Croce - Azzurri (azules)
  • Santa Maria Novella - Rossi (rojos)
  • Santo Spirito - Bianchi (blancos)
  • San Giovanni - Verdi (verdes)
Normas y reglas del 'calcio'
Son sencillas y prácticamente inexistentes. El objetivo del calcio es anotar, durante un espacio de 50 minutos, tanto con las manos como los pies en una meta de 1 metro de alto por 50 de ancho dentro de un terreno de juego de arena de 80 x 40 metros. Cada uno de los 27 jugadores, dispuestos en cuatro posiciones de campo con ropa de época, puede anular al rival realizando todo tipo de contacto, de ahí que existan tantas lesiones. La puntuación tiene en cuenta tanto el acierto, con un tanto, como el error, medio punto para la otra escuadra. Es un curioso deporte que mezcla fútbol, rugby y lucha greco-romana. Pura adrenalina que atrapa y engancha en un espectáculo que sólo se vive tres días al año.

Calcio storico

El nacimiento de la Fiorentina
Fundado a finales de verano de 1926 tras la unión de dos conjuntos de Florencia, ciudad que había redescubierto el viejo deporte del calcio, precedente del fútbol moderno, y que quería tener una fuerte representación en la competición italiana para hacer frente al resto de clubes además de continuar con la tradición deportiva iniciada en sus calles, el calcio.

En principio se usaron los tonos representativos de la ciudad (rojo y blanco) para de manera accidental surgir el original tono violeta al lavar las camisetas en el río Arno y desteñirse. Una explicación casi de leyenda y una teoría cargada de romanticismo que es desmontada por aquellos que aseguran que fue el primer presidente de la entidad, miembro de la nobleza, el que se le ocurrió el morado como color de la entidad.

Fiorentina, calcio

Históricos jugadores violas
Se han enfundado la camiseta de la Fiore importantes futbolistas, tanto por su relevancia como por su repercusión en la entidad: Pedro Petrone, Sarti, Amarildo, Julinho, Giancarlo Antognoni, Effenberg, Pasarella, Cristian Rigano, Mijatovic, Gentile, Toldo, Serena, Sócrates, Roberto Baggio, Mutu, Jovetic, Ramón Díaz, Rui Costa, Luca Toni, Di Livio… y el matador Gabriel Omar Batistuta, el otro ‘David’ de Florencia que sumó 168 goles en 269 partidos. Toda una leyenda.

David, Miguel Angel
Copia del 'David' de Miguel Ángel en la Piazza della Signoria
La casa de la Fiore
Artemio Franchi fue un antiguo presidente de la Federación italiana de fútbol nacido en Florencia y fallecido en Siena que tiene el honor de dar nombres a los campos de fútbol de ambas poblaciones. Equipos con rivalidad aunque muy por debajo de la animadversión que también generan en Florencia los colores blancos y negros en otra ciudad y en otro club, la Juventus de Turín, un odio acrecentado desde el polémico final de Liga de 1982. Antiguamente, el feudo viola tuvo otro nombre vinculado con el fascismo, Giovanni Berta, desechado tras la finalización de la II Guerra Mundial.

Giovanni Berta, Firenze, Florencia

Una historia de éxitos y fracasos
Su palmarés es compone de dos scudettos (1956 y 1969), seis Coppas y una Supercopa de Italia. En cuanto a los grandes trofeos continentales pueden presumir de alzar la desaparecida Recopa de Europa (1961), primer club italiano en llevarse un título europeo organizado por la UEFA, y de lamentar su suerte por haber perdido finales en todas las competiciones europeas.

La Associazione Calcio Fiorentina sufrió una crisis económica en 2001 que obligó a situaciones dramáticas como un forzoso descenso, cayendo hasta la C2 –cuarto nivel-, y a una más que posible desaparición evitada con una posterior refundación de la institución, 2003, rebautizándola como Associazione Calcio Firenze (ACF) Fiorentina. La vuelta desde el abismo de la C2 fue más ligera de lo previsto al verse favorecido por el Caso Catania que permitió a los violas saltarse la C1 y ascender directamente a una segunda división masificada, con 24 equipos, en un caso similar al contencioso del Celta y Sevilla con la Liga de 22 en España.


Hoy en día, la Fiorentina continúa en Serie A con su singular camisa viola por bandera y con el orgullo de representar a una histórica ciudad caracterizada por la belleza de sus edificios, el peso de la historia y ser un referente cultural. Unas calles y plazas por las que pasearon ilustres personajes y donde se fraguó el calcio, un curioso deporte que enamoró a los florentinos y que sirve en Italia para llamar a este hermoso juego llamado fútbol.

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