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miércoles, 31 de diciembre de 2014

Liverpool no deja de avivar las 96 llamas de Hillsborough

La historia del Liverpool F.C. quedó irremediablemente marcada en la década de los 80 a través tanto de los triunfos como por dos desgraciados accidentes que afectaron al club rojo de la ciudad de los Beatles.

De Heysel a Hillsborough
La esperada final de la vieja Copa de Europa de 1985 enfrentó en Bruselas al Liverpool contra la Juventus. Los dos equipos más fuertes del continente, por aquel entonces, se citaban en Heysel con el cetro europeo en juego. Los 'reds' acudían como vigentes campeones de la 'orejona' y los 'bianconeros' como triunfadores de la Recopa, en un pulso que significaba también medir el poder entre el fútbol italiano ante el inglés, claros dominadores de la época.

39 personas fallecieron en aquella final europea. Las escasas medidas de seguridad propuestas por la policía belga, la antigüedad de las instalaciones, el lanzamiento de objetos de los 'hooligans' y el estado de embriaguez de muchos aficionados provocaron una serie de avalanchas fatales en el sector juventino con terribles consecuencias.

La violencia en las gradas había pasado a ser en los años 80 un problema grave tanto para la policía como para el gobierno británico de Margaret Thatcher. Heysel dio la razón a todos aquellos que habían pedido mano dura y un control más severo a los seguidores más radicales del fútbol. En especial a los del Liverpool, estigmatizados y señalados desde los incidentes de Bruselas.

El Liverpool, como único responsable apuntado por la UEFA de aquel fatídico 29 de mayo de 1985, fue sancionado por diez años, castigo que fue posteriormente reducido a seis. El club estaba herido por la imagen ofrecida y el perjuicio causado al fútbol del país, el cual se vio afectado por la sanción. Un daño que de nuevo azotaba a los 'reds' apenas cuatro años después, con la tragedia de Hillsborough.

escudo del Liverpool

El fútbol inglés se resiente del castigo
El atractivo de los torneos domésticos -Liga, Copa y Copa de la Liga- había crecido a la fuerza en Inglaterra debido a la prohibición, a partir de la campaña 1985-86, a los clubes ingleses de participar en cualquier torneo europeo.

Esta situación implicó un éxodo de las estrellas de los principales clubes británicos hacia otros equipos que disputaran la Copa de Europa, así como una importante disminución de ingresos publicitarios por la caída del interés en las competiciones nacionales. Dicho castigo se mantuvo hasta la temporada 1991-92, momento en el que el Arsenal participó en la Copa de Europa.

La F.A. Cup de 1989
El 15 de abril de 1989 la Copa inglesa -también conocida como F.A. Cup- se encontraba en su fase de semifinales, disputándose sendos encuentros a partido único. El Everton se deshizo por 1-0 del Norwich City en el Villa Park de Birmingham, mientras que Liverpool de Kenny Daglish y el Nottingham Forest del legendario Brian Clough se disponían a jugar su encuentro en el Hillsborough Stadium de Sheffield. Un partido que desgraciadamente pasó a la historia del deporte, del mismo modo que lo habían hecho anteriormente otras tragedias. Otra más para el Liverpool.


La tragedia de Hillsborough
Se llevaban 6 minutos de juego en aquel Liverpool - Forest de 1989, programado para las 15 horas, cuando el árbitro detuvo el encuentro debido a la gran cantidad de público que había pasado desde sus localidades, situadas en uno de los fondos, al césped o al anillo superior. Los seguidores, mayoritariamente del Liverpool, presos del pánico y de la imposibilidad de permanecer en unas atestadas gradas, trataban de localizar un hueco entre la multitud.

El nulo control de las ventas de entradas, algo muy habitual en un duelo en campo neutral, y los viejos accesos de Hillsborough, plagado de recovecos y de muros de contención, contribuyeron a incrementar el desastre. Además, los atascos en la carretera entre Liverpool y Sheffield provocaron que muchos aficionados llegaran con retraso y nerviosos, ávidos de entrar en cuanto pudieran.


Para terminar, la mala reputación de los fans del Liverpool, acrecentada desde los incidentes de Heysel, y la elección de situarles en la zona del estadio con menos aforo, aún siendo más numerosos, desembocaron finalmente en la catástrofe.

El triste desenlace
La tensión se podía palpar entre la hinchada 'red'. A pesar de estar ambas aficiones separadas, los nervios surgieron no por agresiones entre hooligans de sendos equipos sino por la incapacidad de avanzar entre el gentío, mientras el tiempo se echaba encima.  

El miedo de las fuerzas de seguridad era que la masa que esperaba en el exterior pasara de la impaciencia a provocar un tumulto por lo que pensaron que abrir las puertas de par en par era la mejor opción para tranquilizarles. Un grave error ya que las antiguas instalaciones y el descontrol transformaron Hillsborough en una trampa de ladrillo y hormigón.


La desorganización motivó que la gran mayoría del público se encaminara hacía las gradas por una vía de acceso que no era la única pero que así lo parecía. La estrechez del túnel y las avalanchas generaron un efecto dominó en todos los sentidos, quedando los seguidores encajonados entre las vallas fijas o las paredes del vetusto Hillsborough.

La policía creyó que era otro acto de hooliganismo de los temidos seguidores del Liverpool y no accedió a la evacuación y el desalojo hacia el rectángulo de juego o a las gradas superiores. Un miedo que también motivó que no se permitiera el acceso de las primeras ambulancias que habían llegado alarmadas por las imágenes televisadas.

Hillsborough, Sheffield
Foto del estadio de Hillsborough, tomada por el usuario Mick Knapton.

La respuesta del público fue inmediata: convertir la publicidad estática en improvisadas camillas con las que ayudar a los heridos, cuyas cantidad crecía, al igual que la cifra de fallecidos, elevadas finalmente a 96 personas.

La llama de Hillsborough sigue viva
Los habitantes de Liverpool de uno o de otro modo estuvieron directamente relacionados con la tragedia de Hillsborough. Otro de los clubes de la ciudad, el Everton, se ha volcado siempre, junto a sus vecinos, en la lucha por esclarecer los culpables del accidente, olvidando las posibles rivalidades deportivas de sendos clubes.

escudo del Liverpool

Los homenajes se han producido desde entonces con el objeto de mantener vivo el recuerdo de aquellos 96 aficionados. La catedral de la ciudad tiene una inscripción en recuerdo a las víctimas, y el Liverpool introdujo posteriormente en el escudo, en 1992 -coincidiendo con el centenario-, dos llamas flanqueando al liver bird. En los alrededores de Anfield, y junto a las famosas verjas donde se lee el lema del 'You'll Never Walk Alone', denominadas como puertas de Shanlky, se encuentra un monumento con el listado de fallecidos. El más joven de todos, un niño de 10 años llamado Jon-Paúl Gilhooley, era primo del actual capitán Steven Gerrard.

El derbi de Merseyside en la final de la F.A.
Caprichos del destino, la final de aquella edición de la Copa de Inglaterra fue otra edición del derbi de Merseyside. Liverpool y Everton se citaron en la campaña 1988-89, en la llamada final de las lágrimas, con todas las emociones a flor de piel por los recientes fallecimientos en Hillsborough.

Bajo las banderas a media asta, se vivió un vibrante partido entre dos grandes plantillas. Los 'reds' se impusieron en una trepidante prórroga con Ian Rush y McCall relevándose en el apartado de goleadores durante el tiempo extra. El Liverpool, dirigido por Kenny Dalglish -y capitaneados por el propio Rush, Aldrige, Houghton, Beardsley o Barnes- subieron los 39 escalones del mítico Wembley dentro de una amarga victoria.

El 'Informe Taylor'
Paralelamente a estos sucesos, se redactaba el llamado 'informe Taylor', de 1990. Una serie de medidas gubernamentales surgidas por este nuevo desgraciado accidente y que terminaron por cambiar el panorama de los estadios de fútbol, obligando a sentar al público en localidades numeradas, reducir el número de vallas y la recomendación de retirar el alcohol de los estadios, así como de colocar videovigilancia para acabar con los hooligans.

Con el paso del tiempo se ha sabido que el gobierno de Thatcher manipuló las pruebas para culpabilizar al público del Liverpool y liberar de cualquier cargo a las fuerzas de orden, cuya negligencia para ser más que probada actualmente. Prueba de lo cual han sido las disculpas lanzadas desde la Cámara de los Comunes al club, con David Cameron rompiendo un largo silencio institucional.

Mosaico en las gradas de Anfield pidiendo justicia ("Justice") para los 96 fallecidos de Hillsborough.

La Premier no olvida Hillsborough
Recientemente, con motivo del 25º aniversario de la catástrofe de Hillsborough, se vivió en 2014 un emotivo gesto al retrasar toda la jornada seis minutos -el tiempo que se llegó a disputar el día de la catástrofe- más otro en señal de luto. Un imborrable recuerdo que sigue presente entre los aficionados del Liverpool y de su ciudad, los cuales siguen esperando justicia para las 96 personas que perdieron su vida aquella tarde.

lunes, 30 de diciembre de 2013

Tragedias en el fútbol: desde Brunden Park a Heysel

La trigésima edición de la Copa de Europa ha pasado a la historia como una de las más tristes del deporte rey. La final, celebrada el 29 de mayo de 1985 en el estadio Heysel de Bruselas, enfrentaba a Juventus y Liverpool, dos de los mejores equipos del continente que fueron espectadores de una de las mayores tragedias del fútbol. Una crónica anunciada por la inseguridad de los estadios, los precedentes y la actitud que poblaba en las gradas.

Fiebre en las gradas
La escalada de actos violentos registrados en los estadios en los años 70 y 80 preocupaban a las fuerzas de orden público. El movimiento 'hooligan', nacido en Inglaterra, se estaba volviendo incontrolado para la policía.

Los viajes de los hinchas a otros países se convertían en una 'prueba de hombría', una declaración de guerra hacia el club rival y a la ciudad que visitaban. Era el momento más temido por las autoridades por existir mayor descontrol y más alcohol, mezclándose con otro inconveniente: estadios antiguos que sobrepasaban su aforo y que adolecían de medidas de seguridad.

Los aficionados más agresivos, en gran parte de origen humilde, hallaban en los fondos de los estadios una válvula de escape a las duras condiciones sociales que vivían. Un modo de expresión que se traducía en ocasiones en violencia.


Su habitual estética, compuesta por bufandas con colores del club, junto al look skin o militarizado, se transformaron con el tiempo en un aspecto más elegante, como se pudo comprobar en las eliminatorias entre el Liverpool y el Saint-Etienne de 1977 o entre el Liverpool y el Aberdeen de 1981, momentos que se consideran clave del nacimiento de una nueva tribu urbana y de su cultura: el movimiento casual o el casualismo.

Ropa elitista comprada en Francia, Alemania o Italia - Ellesse, Lacoste, Puma, Adidas, Sergio Tacchini, Le Coq Sportif o Fila-, que más tarde desembarcaban y se asentaban en Escocia e Inglaterra, junto a empresas británicas como Burberry o Fred Perry, marcas que formaban parte de los nuevos atuendos usados por los antiguos 'hooligans', complicando la identificación habitual de los seguidores al pasar ahora más desapercibidos.


La violencia como sinónimo de fútbol
Los partidos de fútbol en aquellas dos décadas adquirían un tono bélico. No era de extrañar que el espectáculo terminara empañado por una lluvia de objetos, como la que recibió el Real Madrid tras eliminar al Inter de Milán en San Siro en 1983, o con peleas entre los hinchas de sendos clubes, como la batalla campal entre los aficionados del Luton y Milwall en la F.A. Cup en marzo de 1985, la cual llegó a suspender el encuentro por invasión del terreno de juego.

El estilo de vida de los 'hooligans' se extendía por toda Europa. Inglaterra, cuna de esta tendencia, había visto nacer sus primeros grupos organizados de 'supporters' en la década de los 70 y pronto encontraban su reflejo en el resto del continente.

España no era una excepción, peñas como Biris Norte (Sevilla), Frente Atlético (Atlético de Madrid), Supporters Gol Sur (Real Betis), Yomus (Valencia), Boixos Nois (Barcelona), Brigadas Blanquiazules (Español), Herri Norte (Athletic Club), Indar Gorri (Osasuna), Riazor Blues (Deportivo) o Ultrassur (Real Madrid) iniciaban su andadura en el mundo ultra en los 70 y 80.

bufandas grupos ultras de España

La conclusión de la final de la Copa de Europa -entre Roma y Liverpool- disputada en la capital italiana, con persecuciones de 'tiffossis' a cualquier ciudadano inglés, anunciaban un futuro muy negro para el fútbol.

Tragedias previas a Heysel
 1. Brunden Park, Bolton (Inglaterra)
La desmedida afluencia de espectadores -unos 85.000- y la falta de accesos, algunos inutilizados por causas de la guerra y otros cerrados al público, propiciaron una estampida que derrumbó una de las paredes del estadio durante el choque que enfrentaba en 1946 a Bolton Wanderers y Stoke City. La policía pidió al colegiado que se interrumpiera el juego debido a los hechos ocurridos. 33 personas perdieron la vida y más de 400 resultaron heridos.

2. Estadio Nacional de Lima (Perú)
La mayor tragedia ocurrida en un terreno de juego apenas ha tenido repercusión en el viejo continente. El partido de clasificación para los Juegos Olímpicos, disputado en Lima en 1964, entre Perú y Argentina se convirtió en una guerra entre la hinchada de sendos países a raíz de la anulación de un tanto para el cuadro local.


Las avalanchas, los enrabietados aficionados peruanos que trataron de llegar al césped para golpear al árbitro, el pánico y la mala actuación de las fuerzas de orden público -sellando las salidas y lanzando gas- sumadas a las reyertas, condujeron a una cifra que superaban los 300 fallecidos.

3. Kayseri Ataturk Stadium (Turquía)
El partido entre Kayseri Erciyesspor y Sivasspor de septiembre de 1967, cargado de gran rivalidad, derivó en una enfurecida respuesta a las provocaciones desde el lado de los fans del Kayserispor. Los lanzamientos de objetos, piedras principalmente, resultaron mortales. 40 espectadores perecieron en aquel estadio.


4. Estadio Monumental (Argentina)
El superclásico del fútbol argentino, River contra Boca, también se vio empañado por las lágrimas en 1968, en una de las noches más tristes del fútbol argentino. La hinchada bostera fue paulatinamente abandonando la cancha de su rival en la fría noche bonaerense quedando atrapada por el cierre de la puerta 12. El piso mojado, la ausencia de barandillas y la oscuridad sumieron a la multitud en un caos que segó la vida de 71 personas. Un lamentable hecho que sigue sin esclarecerse.

Estadio Monumental, River, Buenos Aires, Argentina

5. Ibrox Park (Escocia)
La casa del Rangers había sufrido en 1902 el derrumbe de sus graderíos de madera durante un Escocia-Inglaterra, como un castillo de naipes llevado por el viento. A pesar de la magnitud del hecho, sólo 25 espectadores murieron.

La segunda tragedia de gran magnitud, ya que su historial de siniestros lo situaban entre uno de los más inseguros, fue en 1971 durante el Old Firm entre Rangers y Celtic. Un gol en el descuento de la escuadra protestante, la niebla y la caída de una de las vallas protectoras hicieron de mortal cóctel en el que 66 espectadores fallecieran asfixiados en las empinadas escaleras de Ibrox Park.


6. Luzhniki (U.R.S.S.- Rusia)
La celebración de otra postrimera diana fue el origen de que parte de la grada fuera arrollada entre sí durante la eliminatoria de Copa de la UEFA de 1982 entre el Spartak de Moscú y el Haarlem. Un hecho silenciado por las autoridades soviéticas y que con el tiempo ha sido desvelado. Se calcula que 66 ciudadanos resultaron aplastados al cruzarse la muchedumbre que salía del estadio Lenin, actualmente denominado Luzhnik, con la que regresaba para aplaudir el último gol. Otras fuentes aseguran que las cifras podrían haber superado los 300 fallecidos.

7. La tragedia de Cali (Colombia)
El clásico de la ciudad de Santiago de Cali, Colombia, siempre tan colorido, tuvo una edición muy negra en 1982. Aquel espectacular derbi entre América y Deportivo concluyó con empate a tres. La ausencia de baños públicos en el anillo superior y el enfado por el marcador final derivó en la gamberrada de orinar desde la platea más alta hacia la parte inferior del Pascual Guerrero. Un panorama dantesco que llevó a 22 espectadores a perder la vida fruto de los nervios y los empujones. 

8. Incendio en Bradford (Inglaterra)
El fuego se convertía en el devastador protagonista en el Valley Parade de Bradford en 1985, dos semanas antes de la final de la Copa de Europa de Bruselas. Aquella jornada de júbilo, en la que el equipo local festejaba su campeonato de la Third Division ante el Lincoln City, se oscureció por la humareda generada en una de las tribunas de madera laterales. Un cigarrillo mal apagado y la acumulación de basura pudieron ser los detonantes del incendio que apagó la vida de 56 personas por culpa de la lenta reacción y el bloqueo de los vomitorios de salida.

La rapidez con la que se alimentaron las llamas concienció a los clubes y a las autoridades a revisar las infraestructuras de los estadios y a desechar la madera, desde ese momento, como principal material de construcción.

incendio Bradford, Valley Parade

La tragedia de Heysel
Juventus y Liverpool eran los mejores clubes del continente en 1985. Los 'reds' acudían como vigentes campeones de la Copa de Europa y los 'bianconeros' como triunfadores de la Recopa en un pulso que significaba también medir el poder entre el fútbol italiano ante el inglés, claros dominadores de la época.

De hecho, la Supercopa, que había enfrentado esa misma temporada a ambos conjuntos, sólo se pudo celebrar el encuentro de ida por no encontrar el Liverpool una fecha para la vuelta, dejando en el aficionado la duda de si se podría haber remontado el 2-0 de Turín y un sabor de 'vendetta' para la final de Bruselas. Había cuentas pendientes que saldar en el plano deportivo.

Los incidentes de la anterior cita en Roma contra aficionados británicos, la escalada de actos violentos existentes en el fútbol y las catástrofes que asolaban a los estadios, no pusieron debidamente en sobre aviso a las fuerzas de seguridad en la batalla dirimida en los aledaños entre 'hooligans' y 'tiffossis', trasladada después al interior del estadio.


Aunque la UEFA repartió las entradas por zonas, dejando un porcentaje de la taquilla para espectadores neutrales, muchas de esas localidades acabaron en manos de los seguidores italianos e ingleses, mezclándose en la misma ubicación.

Una hora antes de que se diera el pitido inicial de aquel 29 de mayo de 1985, se produjeron lanzamientos de objetos por parte de los supporters más radicales hacia el sector juventino que concluyeron en el asalto hacia su parte del fondo, debido al estado de embriaguez de los 'hooligans' y a las riñas y provocaciones previas. Los aficionados italianos se vieron arrinconados, iniciando una estampida hacia ninguna parte, complicándose la huida por la existencia de las barras protectoras y las barreras de cemento.

La presión del público, el caos, los nervios, la antigüedad de las instalaciones y la ausencia tanto de policía como de salidas de emergencia convirtieron el sector en una trampa en la que caían 39 aficionados -entre ellos, 32 italianos y un británico-. La tardía llegada de las fuerzas de seguridad belga logró mitigar el desastre, al abrir el paso de la zona Z al césped.


La escasez de personal sanitario y la insuficiente preparación alargaron el tiempo de evacuación de supervivientes, heridos y fallecidos, algunos de los cuales fueron depositados en las inmediaciones del rectángulo de juego. Ante tal panorama, los ultras de la Juve protagonizaban también graves disturbios con palos y bengalas contra la policía en la curva contraria, desde los sectores O y N. Un dantesco panorama previo a la final.

A pesar de la tragedia, la UEFA decidía celebrar con el encuentro -con una hora y media de retraso sobre el horario previsto- con el fin de evitar males mayores si no se celebraba, un argumento siempre muy criticado.

El amargo gol de Michel Platini
La XXX final de la Copa de Europa se disputaba bajo una tensa calma que se traducía en un juego sin brillo y desganado, con un ambiente enrarecido, sepulcral, que se plasmaba en el fuerte cordón de seguridad alrededor del perímetro del campo. El pobre espectáculo ofrecido por dos de las mejores plantillas del continente necesitaba de un estímulo para salvar el empate.

alineaciones Juventus-Liverpool, Heysel, 1985

Las oportunidades escaseaban haciendo que un detalle, una genialidad o un error fueran suficientes. Tres factores que se mezclaban cuando Michel Platini bajaba hasta su defensa para rescatar un balón y ponerlo a gran distancia a la carrera de Boniek quien era objeto de falta a dos metros del área inglesa. El árbitro suizo Daina decretaba penalti. El '10' bianconero' tomaba la determinación de ejecutar la pena máxima ante el excéntrico Grobbelaar, a quien batía a su derecha.

Platini celebraba el gol con furia, dirigiéndose al sector Z enrabietado. Más tarde se supo que ningún futbolista era consciente de la gravedad de los hechos, sabían de los altercados pero no de los fallecidos. A pesar de ello, parte de la opinión pública criticó los aspavientos del astro francés, actualmente presidente de la UEFA, por su falta de delicadeza y respeto a las 39 víctimas.

Consecuencias tras la catástrofe de Heysel
El primer título de la Juventus quedaba en un segundo plano al día siguiente de la tragedia. La fiesta máxima del fútbol europeo estaba de luto. Había que señalar a los culpables y tomar medidas disuasorias como: intensificar los controles de acceso al estadio con cacheos y a través de cámaras de seguridad, separar a las hinchadas, prohibir la venta de bebidas alcohólicas en los estadios, cambiar el sistema de vallas rígidas, sancionar y retirar las banderas y pancartas que incitaran a la violencia e instar a los clubes a construir los estadios, o modernizarlos, con localidades sentadas .

East End Park, Dunfermline Athletic, Escocia, Scotland
East End Park, estadio del Dunfermline Athletic (Escocia)

Sanciones al fútbol inglés
El máximo órgano continental, la UEFA, inhabilitó la participación europea de todos los clubes ingleses durante cinco años. El Liverpool, como único responsable señalado por la UEFA, fue sancionado por diez años, castigo que fue posteriormente reducido a seis. La hegemonía del fútbol inglés -con 7 'orejonas' de las 8 últimas jugadas- se rompía con esta drástica medida en la que ni el propio organismo ni las autoridades belgas, como organizadoras, tuvieron pena alguna.

El fútbol resultó herido con un descenso en el número de espectadores -estigmatizados como delincuentes por la sociedad-, y la liga inglesa resultó seriamente dañada, perdiendo durante más de un lustro a patrocinadores y parte de sus mejores estrellas, las cuales emigraban para poder disputar alguno de los tres torneos europeos en liza -Copa de Europa, Copa de la UEFA y Recopa de Europa-. Futbolistas británicos como Paul Gascoigne, Gary Lineker, Glenn Hoddle, Mark Hughes, David Platt o Ian Rush, emigraban en busca de algún título continental.

Heysel concienció del peligro de unas gradas agitadas y de una mala previsión organizativa. Una lección que se tardaba poco tiempo en revivir, otra tragedia que contaba al Liverpool como protagonista y que suponía otra bofetada tanto al fútbol como a la historia de los 'reds': Hillsborough.

sábado, 12 de octubre de 2013

El reinado de Michel Platini en el fútbol mundial: 'Le Roi'

La historia del fútbol está repleta de jugadores que ha engrandecido la leyenda de este deporte. A la hora de hablar de las cuatro figuras más relevantes, existe casi una unanimidad en colocar en lo más alto a Maradona, Pelé, Cruyff y Di Stéfano. El debate nace cuando se discute sobre el quinto integrante de este selecto grupo.

Futbolistas como Puskás, Van Basten, Beckenbauer, Eusebio, George Best, Ronaldo Luís Nazário de Lima, Zico, Yashin, Garrincha, Blochin, Bobby Charlton... son mecedores a ocupar dicha plaza. Un lugar en el que el fútbol francés también puede contribuir con candidatos como Kopa, Fontaine, Zidane y, en especial, Michel Platini.

Michel François Platini
21 de junio de 1955
El señor de los cardos
La familia de Platini regentaba un café en Lorena y respiraba el fútbol que surgía de las conversaciones de los mineros que acudían al local. Los primeros pasos de Michel por el balompié fueron siempre de la mano de su padre, quien ejercía como miembro del cuerpo técnico tanto con el Joeuf como en el Nancy -a partir de 1972-. Su sueño era haber jugado para el Metz pero una supuesta insuficiencia en las pruebas médicas realizadas impidió su fichaje.

El Nancy era una asociación en plena transformación, aunque la ciudad había tenido de un representante en el balompié galo -el cual disputó incluso la final de la Copa de Francia en dos ocasiones- las sucesivas desapariciones y refundaciones restaron fidelidad al proyecto. Fue a partir de la década de los 60 cuando una nueva dirección deportiva con ideas modernas devolvió al equipo dentro de la competición.

escudo del Nancy

El papel de Platini en el equipo del cardo fue testimonial en su primera campaña. Sin embargo, el descenso a Ligue-2 abrió las puertas al joven jugador para despuntar y mostrar sus virtudes como centrocampista llegador -17 dianas en 32 encuentros- y una enorme facilidad para anotar en los libres directos.

El ascenso no fue la única aportación exitosa en la que colaboraba el jugador. En 1978, en su sexta campaña en el equipo y como capitán, anotaba el solitario gol de la final de la Copa de Francia ante el Niza, tradicional rival de la institución. Único título copero de los rojiblancos en sus vitrinas.


Numerosos equipos se agolparon para contratar a la emergente estrella del fútbol francés. El PSG, Inter de Milán y el Saint-Étienne eran los clubes más interesados en el jugador. Finalmente, Platini firmaba en 1979 con el conjunto del Loira.

Volando sobre la 'Ligue'
Platini disputó tres temporadas bajo la camiseta verde (1979-82). Un tono que se debe a los colores corporativos del Groupe Casino -compañía de hipermercados nacida en la propia ciudad-. Se trataba del equipo más importante de Francia, condición que todavía mantiene en la actualidad a nivel de títulos, y que con Platini alcanzó su décima liga gala, motivo por el cual lucen la estrella sobre el escudo.

escudo Saint-Etienne

A pesar de contar con relevantes futbolistas como Dominique Rocheteau o Johnny Rep y del extraordinario papel de Platini -con una media de 20 goles por temporada-, Europa parecía un coto privado de caza para las águilas verdes. Año tras año distintos equipos echaban al Saint-Étienne del torneo continental. Curiosamente, la salida de Platini en 1982 coincidía con el declive de la entidad del Loira.

El amante de la 'vecchia signora'
Platini vivió cinco cursos como 'bianconero' (1982-87). El romance con la 'vieja señora' fue corto pero intenso y ponía la rúbrica final al ciclo legendario juventino plagado de éxitos. Un notorio plantel compuesto en esta era por Paolo Rossi, Stefano Tacconi, Dino Zoff, Claudio Gentile, Roberto Bettega, Antonio Cabrini, Sergio Brio, Gaetano Scirea, Marco Tardelli, Cesare Prandelli o Zbigniew Boniek, nombres propios que daban lustre a la escuadra turinesa.

La Juventus levantaba en este periodo, con Platini en sus filas: 1 Coppa, 2 Scudettos, 1 Recopa de Europa, 1 Supercopa, 1 Copa Intercontinental y la Copa de Europa conseguida en Bruselas, donde el '10' anotó el gol de la victoria ante el Liverpool. Un partido desgraciadamente marcado también por los incidentes previos y los 39 fallecidos por avalanchas en la llamada tragedia de Heysel.

Platini, Juventus

Platini fue acusado de no respetar con su celebración a las personas que perdieron la vida en aquel encuentro. El '10' siempre ha argumentado que los integrantes de la Juve desconocían la magnitud de aquella masacre, sabían de los altercados pero no de que hubiera muertos en una final que desgraciadamente pasó a la historia.

Su papel en la Juventus obtuvo un reconocimiento individual con tres balones de oro consecutivos y permitió redondear su cifra de 400 partidos, a nivel de club, con más de 200 goles. Una cifra sobresaliente para un centrocampista de leyenda.

Platini, 10 de la Juve

Platini en la Selección
Muchas estrellas del fútbol tienen el problema de no desarrollar por igual su triunfal carrera profesional en los equipos que con el combinado nacional. Platini no fue el caso. Francia pasó de ser una selección con posibilidades a toda una campeona.

La primera satisfacción francesa en la Copa del Mundo asomaba en la sexta edición, con las semifinales de 1958. La pareja formada por el madridista Raymond Kopa y Just Fontaine -un artillero capaz de registrar 257 tantos en 259 partidos- eran frenadas sólo por un equipo de ensueño formado por Didi, Vavá, Zagallo y un emergente Pelé.

Raymond Kopa
Raymond Kopa, mito del Stade de Reims y el Real Madrid

Las siguientes cuatro citas mundialistas eran muestra del mal momento que vivía el conjunto del gallo por aquel entonces. En 1962. 1970 y 1974 no participaron, mientras que en 1966 caían en primera ronda como últimos de grupo.

El estreno de Platini con 'los bleus' fue en 1976 en un marco tan adecuado como el Parque de los Príncipes. El Rey tomaba la alternativa en el mejor escenario con un gol, el primero de los 41 que anotó con Francia. Junto a él, surgían  poco a poco míticos jugadores que decoraron uno de los mejores centros del campo de la historia del fútbol: Luis Fernández, Giresse, Tigana y el propio Platini. Un 'cuadrado mágico' -que inicialmente tuvo también a Genghini como integrante en lugar de Fernández-, flanqueado por Amoros, Trésor, Six, Battiston o Bossis.

Francia regresaba a la élite del fútbol. Las semifinales del Mundial de 1982, con la inolvidable prórroga en el Sánchez Pizjuán, servían de anticipo a la consecución de la Eurocopa de 1984, en casa ante España. París era testigo de otra diana de Platini en una final que engordaba su cifra anotadora a 9 tantos en el torneo europeo. Una actuación individual colosal. Francia se coronaba reina del continente, quitando el lastre perdedor del pasado.

El principal inconveniente para esta gran generación fue el hecho de coincidir con el gran momento de otros grandes conjuntos como Dinamarca, Inglaterra, Italia, Portugal, Argentina o Brasil y una Alemania Federal que se transformaba en el habitual verdugo de los galos, tanto en 1982 como en 1986, otra vez en semifinales y con un Platini mermado físicamente, jugó infiltrado gran parte del torneo.

Platini, Francia, ante España

En 1987, Platini anunciaba su despedida de los terrenos de juego con apenas 32 años, argumentando no tener la misma pasión por jugar al fútbol. 'Le Roi' dejaba unas estadísticas inigualables con 620 encuentros y 324 dianas como legado de su reinado. Sólo faltó en su palmarés la Copa del Mundo. Trofeo que llegaba en 1998 con una camiseta similar al diseño de 1984 y con un digno sucesor como Zinedine Zidane. Curiosamente, el estadio donde se celebró aquel encuentro, Saint-Denis, tuvo la propuesta de haber sido bautizado como Michel Platini.

La vida de Platini siempre ha estado ligada al fútbol, del rectángulo de juego pasó brevemente a los banquillos para ocupar finalmente los despachos. Su carrera como directivo es tan meteórica como cuando se vestía de corto. Ha pasado de presidir la federación francesa a dirigir la UEFA. Su ambición está intacta, 'El Rey' quiere ocupar el puesto más alto y el trono de la FIFA parece destinado para él.

sábado, 17 de marzo de 2012

El final de película del Liverpool-Arsenal de 1989

Cualquier seguidor de fútbol tiene una historia detrás, un motivo por el que empezó a querer unos colores. Todo ello suele estar marcado por el primer día que acudes al estadio, cuando vives unas sensaciones indescriptibles, e irrepetibles, en las que las gradas del estadio parecen el paraíso y el tupido césped una especie de cielo verde.

En el momento que tu voz se funde con la del griterío, estás atrapado. La fiebre del fútbol es algo que se apodera de ti y termina contagiando a muchas personas de tu alrededor, compartiendo tu misma enfermedad.

El escritor y guionista Nick Hornby
Nació en Inglaterra en 1957, tiene la capacidad de emocionar y hacer reír a partes iguales en sus textos. Posee un don para dotar a sus personajes de un halo de nostalgia y tristeza, que poseen un discurso directo y claro, creando empatía con el lector o espectador.

Sus dos primeros libros se han convertido en objetos de culto y en sendos clásicos modernos de la literatura inglesa. Enfocados a dos de sus pasiones: el fútbol, con “Fiebre en las gradas” y la música, a través de “Alta Fidelidad”. El éxito de ambas obras hizo que traspasaran las hojas de papel al telón de cine, donde también ha colaborado como guionista. Su pasión por el Arsenal, club que surgió del equipo formado por los empleados de una fábrica de armamento, queda plasmada en la película y en el libro en el que se basó.

Nick Hornby, Alta Fidelidad, Fiebre en las gradas

La película 'Fever’s Pitch' (Fuera de Juego) (1997) 
Basada en el libro 'Fiebre en las gradas' de Nick Hornby. En España la película fue traducida como "Fuera de juego", lo que puede llevar a equívocos ya que existe una cinta española y otra iraní con el mismo título.

Sinopsis: Un padre de familia, recientemente divorciado, decide cambiar los aburridos y tediosos fines de semana con sus hijos en algo diferente. Pronto encontrará con Paul una pasión común que hará cambiar la vida del chico: ir al fútbol.

Los años pasan y Paul, interpretado por Colin Firth, trabaja como profesor en una escuela. Su vida tanto profesional como personal giran alrededor de un balón y de la trayectoria de su querido Arsenal, al cual no le ve ganar una liga desde 1971.

Fuera de Juego, Fiebre en las gradas
Escena de la película "fuera de juego", con dos de los protagonistas jugando al Subbuteo.
El 'hooliganismo' entra en escena
La otra cara del fútbol, la menos amable, es la de adultos que el día del encuentro actúan de manera poco madura. El exceso de alcohol y las frustraciones personales hicieron surgir los primeros conatos de violencia: el casualismo y el movimiento 'hooligan' pasaban a formar parte de la subcultura urbana y de la idiosincrasia de los clubes, atrapando a una parte de sus aficionados, que poblaban las vetustas gradas revestidas de madera a las que se accedía, y accede (en algunos casos) por estrechos recovecos, convirtiendo algunos estadios en trampas de hormigón.

Las avalanchas y los hooligans eran los elementos que faltaban para hacer del fútbol una bomba de relojería a punto de estallar. El fútbol enfermaba en Inglaterra, empujado por la grave crisis económica que dejaba en pésimas condiciones a las infraestructuras y acondicionamientos de los campos, y por otro lado a parte de la multitud, cuya penuria social, traducida en desempleo, necesitaba apagar su desesperanza en algo más que alcohol o incendiarlo, para transformar la desesperación acumulada en violencia.

Las actitudes de los hooligans están perfectamente retratadas en el tema de Iron Maiden'A Weekend Warrior', adquiriendo mucha relevancia su crítica al ser un grupo musical muy ligado al fútbol -al West Ham concretamente-.

El desastre de Hillsborough
La catástrofe de Hillsborough (Sheffield), de 1989, fue uno de los cuatro grandes desastres futbolísticos ocurridos en Gran Bretaña, tras el siniestro de Burden Park, de Bolton (1946), el trágico‘Old Firm’ de Ibrox Park, en 1971 y el incendio de Valley Parade en Bradford en 1985.

Hillsborough, Sheffield
Foto del estadio de Hillsborough, tomada por el usuario Mick Knapton.

El encuentro de Hillsborough, Sheffield, del 15 de abril de 1989, correspondía a las semifinales de la F.A. Cup entre el Liverpool de Kenny Daglish y el Nottingham Forest del mítico Brian Clough. Una avalancha de aficionados fue el detonante del infierno que se vivió, donde murieron 96 seguidores de los ‘reds’. Sheffield, cuna del primer partido de fútbol, pasaba a engrosar la fatídica lista de siniestros relacionados con el balompié.

El Liverpool volvía a llorar por sus hinchas. Un club que todavía estaba en duelo por la tragedia de la final europea celebrada en Bruselas, en el estadio Heysel (1985), donde la violencia de los 'hooligans' y 'ultras' juventinos provocaron el terror, traducido en avalanchas y asfixias por aplastamientos de la masa que quería salir de unas vallas que hacían de ratoneras. Esto supuso una sanción de 5 años para todos los equipos ingleses en competición europea y diez para el Liverpool, una pena rebajada posteriormente a seis años.

Los 'reds', apenas cuatro años después, volvían a recibir la misma herida en su corazón. Fue tal el impacto de este acontecimiento, que en el centenario del club del Merseyside, (1892-1992) se incluyeron un par de llamas, a ambos lados del escudo para simbolizar el eterno recuerdo de la institución a las personas perdidas en Hillsborough.

escudo del Liverpool

El fútbol en las Islas estaba en coma, la primera medida tomada surgió del informe Taylor, que recomendaba cambiar la estructura de los estadios, obligando a estar el público sentado. Lo que permitía más control para el club y para los cuerpos de seguridad, además de la influencia positiva psicológica que podía tener sobre cada uno de los espectadores el hecho de ocupar un sitio, y no estar de pie de manera incontrolada. En la temporada 1994-95, la norma se hizo efectiva en Inglaterra y Escocia.

La temporada del Arsenal en 1989
El año 1989 fue el primero en casi dos décadas en el que el Arsenal, fundado en 1886, aparecía por la cabeza de la tabla después de las navidades. Su distancia frente a sus adversarios parecía suficiente, pero los de Highbury comenzaron a ver cómo la renta con sus seguidores se acortaba. A falta de tres partidos, el Arsenal sacaba cinco puntos al Liverpool, la victoria en Inglaterra ya se contabilizaba por tres puntos (a diferencia de España donde seguíamos con el antiguo sistema de puntuación). Los ‘gunners’ tenían dos partidos en casa (Derby y Wimbledon) y un tercero fuera, en el feudo de los ‘reds’.

escudo del Arsenal
El fatalismo del Arsenal es comparable a los personajes de Hornby, marchando por la vida con un cartel de perdedores que termina por impedir progresar en sus objetivos. La última Liga, de 1971, quedaba lejos y la presión de volver a ser campeones hizo del cuadro londinense un manojo de nervios.

En un empeño por dar emoción al campeonato y de tirar por la borda las esperanzas de la afición, cedieron un empate ante el, hoy desparecido, Wimbledon y una derrota ante del Derby County, lo que hizo malversar la renta de ventaja. Tanto, que antes del fraticida enfrentamiento de la última jornada, el Liverpool aventajaba por 3 puntos a los ‘cañoneros’.


Un final de película
El 26 de mayo de 1989, el Liverpool jugaba contra el Arsenal, era la última jornada del campeonato. El partido estaba programado para haber sido disputado el 23 de abril, pero los acontecimientos de Hillsborough y el calendario copero del Liverpool, que terminó logrando la F.A. Cup, pospuso un encuentro que terminó convirtiéndose en una ‘final’ por el campeonato liguero.

Los ‘gunners’ tenían que vencer por más de dos tantos, para así igualar el gol-average y vencer por mayor número de goleas anotados . El duelo enfrentaba al primero contra el segundo de la clasificación. 76 puntos para los ‘reds’ y 73 para los ‘gunners’.

El choque empezó con un hermoso gesto, los jugadores del Arsenal saltaron al césped con ramos de flores que entregaron en cada uno de los puntos del estadio, como señal de respeto hacia los fallecidos de Hillsborough.

La suerte estaba echada, las estadísticas y los pronósticos estaban en contra del Arsenal, recordando la maldición que suponía no haber ganado en Anfield las últimas 13 temporadas.


Tras un primer tiempo anodino y sin goles, llegó la reanudación donde Adams marcó para los londinenses. El tiempo se detuvo en Anfield, para que el árbitró consultara con el linier y tras unos instantes de deliberaciones dieron el gol por legal, el Arsenal vencía pero la renta era insuficiente, los minutos pasaban y todo parecía indicar que los ‘reds’ se iban a alzar con su 19º título.

En el minuto 90, Richardson robaba un balón a Barnes. Desde el arco de los ‘gunners’, Lukic lanzó un pase a Dixon, éste lo puso en largo para Alan Smith que metió un balón al hueco de los centrales, Michael Thomas terminó por controlar, con algo de fortuna, el esférico para tocar con el exterior de su pie y guiar al cuero a las mallas y a una parte de Londres al éxtasis.

Los cañoneros de Highbury volvían a disparar. Los ‘gunners’ eran los campeones. El Arsenal era el triunfador agónico de un final de película que inspiró a Nick Hornby para comenzar a escribir el guión de su primer libro.

Arsenal campeón 1989

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