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miércoles, 14 de mayo de 2025

Bad Religion: 45 años en 25 canciones para un festival punk

 Uno se hace mayor a medida que se ve que sus grupos musicales se hacen mayores. Los californianos Bad Religion llevan desde 1980 sumando feligreses que adoran ese punk rock melódico tan marca de la casa. Un hardcore melódico que adoptaron los skaters para llevar sobre ruedas a este grupo al estrellato. No es el único logro de esta banda, y es que la popularidad de las zapatillas Vans y el legado musical a través de su sello discográfico Epitaph son otros de sus avales.

Bad Religion se ha caracterizado por canciones de corta duración pero un intenso mensaje, político o religioso, o ambos temas cruzándose entre sí, y también por unos coros de voces que acompañan a unos variados riffs.

Al frente de la formación está el vocalista Greg Graffin, con aspecto de profesor, y es que realmente ejerce como docente en UCLA (Universidad de California). El guitarrista Brett Gurewitz junto al bajista Jay Bentley, con alma de eterno adolescente, son la base de Bad Religion.

Después de 45 años siguen siendo un referente en el punk. De ahí que esta gira de aniversario casi sea una especie de festival por la cantidad de grupos que quieren acompañar a estos clásicos modernos del punk estadounidense.

Bad Religion + Agnostic Front + Strung Out + Crim y Belverde en el Movistar Arena de Madrid, 13 de mayo de 2025

Las cinco de la tarde es un horario más taurino que musical. Por otro lado, el hecho de contar con cinco grupos en el cartel acercaba al concierto más a ser un festival que a ser un concierto en sí: un concierto con alma de festival estival, pero en mitad de la primavera y en día de diario.

Los canadienses Belvedere sufrieron el mal de los grupos teloneros: poco público y problemas de sonido. Pese a ello, la batería lideraba con un sonido atronador que parecía la policía montada del Canadá cuando llega trotando en 'Los Intocables de Eliot Ness'.

Bajo un enigmático telón de fondo, mezcla de catedral gótica, cultura egipcia y el tarot, el grupo Crim, sonó compacto y veloz. Sin tiempo para charlar. Tralla pura desde Tarragona. Voz gutural con letras en catalán que a veces recordaba a Hamlet o a Motorhead, una final línea entre el hardcore y hasta el heavy metal.


El quinteto californiano Strung Out sabe lo que hay que hacer para dejar en ebullición un pabellón. Carisma, una voz rasgada y brutales cambios de ritmo, de lo melódico a más agresivo. Varios registros y riffs brutales. También aparecieron los primeros pogos entre el público. La primavera punk alteraba la platea.

Agnostic Front
. Si la estética lo es todo, lo suyo es intimidar e incitar. No te gustaría tenerlos de amigos; tampoco de enemigos, porque parecen rivales de los Warriors por el metro de Nueva York, pero lo suyo es transmitir energía, tanto como una central eléctrica a ritmo de punk.

El turno era para Greg Graffin, Jay Bentley, Brian Baker, Mike Dimkich y Jamie Miller, con la ausencia de Brett Gurewitz. O lo que es lo mismo: Bad Religion y la gira de 45º aniversario.

La fórmula era clara: alternar clásicos con temas más presentes o sorprendentes. Recipe For Hate, You Are (The Government), No Control y por el otro lado Supersonic, Candidate o My Sanity, demostrando que lo moderno no tiene que ser peor.


Como si fuera un coche que va tomando velocidad a medida que recorre kilómetros, los grandes éxitos se iban sumando a la lista, con alguna omisión casi imperdonable, como dejar Anesthesia fuera del setlist, pero es que el repertorio es tan grande que es imposible contentar a todos.

¿A quién quieres más? ¿A papá, a mamá, a la abuela o al abuelo? ¿Te gusta más el 'Suffer', el 'Against The Grain' o el 'No Control'? ¿O eres más del 'Stranger Than Fiction'? Había donde elegir. El público disfrutaba botando y algunos levitando entre la multitud. Una noche idónea para los milagros y para dejar aparcado el monopatín, si es que aún se conserva.

Si algo tiene Bad Religion son melodías muy reconocibles, temas muy rápidos, un tono muy melódico apoyado en coros y un punk muy alegre. Y así estaba siendo el concierto, volando con una sexta marcha que con Atomic Garden, You, Generaton, 21st Century e Infected era ya una velocidad de crucero y una sola voz.

Cease y Fuck You conducían a un bis donde el medio tiempo Sorrow demostraba que la religión, la política y la ironía siempre han sido temas recurrentes de esta banda californiana, por lo que su célebre American Jesus, el cual critica el uso partidista de Dios para algunos estadounidenses, era la canción idónea para cerrar esta especie de festival punk de más de 6 horas de duración y mucha diversión. 45 años no son nada, especialmente si todavía disfrutas de Bad Religion y su legado musical.


domingo, 22 de mayo de 2022

El punk nunca muere de la mano de Bad Religion

Siempre se ha dicho que el punk nunca muere ("punk never dies"). Un lema complicado de conservar en esta época donde la música está dando la espalda a las guitarras y las letras quedaron huérfanas del inconformismo, justo los ingredientes con los que nació el punk. La legendaria banda californiana Bad Religion ha cerrado una exitosa gira por España que muestra lo grandes que fueron, como un hermoso escaparate por el que lucir sus mejores creaciones. Creaciones compuestas con rabia, crítica y muchas cuerdas.

El punk británico y el de New York poco tuvo que ver con el de California. Ambos compartían el gusto por las melodías sencillas en canciones cortas de espacio, pero con matices. El punk tradicional era más crudo y descuidado, mientras que en Los Angeles y alrededores nacía en los 80 un punk más melódico y hasta cuidado, con guitarras menos ruidosas y más melódicas, con voces más suaves y menos rasgadas.

El punk británico y el de New York poco tuvo que ver con el de California. El sol y la cultura del surf, y posteriormente del monopatín, hizo que tanto los grupos como sus seguidores se alejaran del cuero y las cadenas como vestimenta para abrazar una estética más playera, con bermudas y camisetas, con sudaderas con capucha y gorras. El calzado tenía que ser distinto, haciendo que las botas Martens se desecharan por las cómodas zapatillas Vans. Una marca íntimamente relacionada con este movimiento y que por ello ha querido estar de la mano de algunos de sus principales embajadores.

 

Bad Relgion son denominados como los padres del hardcore melódico. Y lo son no solo por influir musicalmente, sino también de apadrinar a través del sello discográfico Epitaph, propiedad de Brett Gurewitz, guitarrista de la banda, y responsable de haber producido discos de grupos como Green Day, L7, Turbonegro, Bring Me the Horizon, Hell Is for Heroes, NOFX, The Offspring, A Day to Remember, Pennywise y Millencolin, entre otros.

Precisamente la banda sueca Millencolin era una de las cinco formaciones que acompañaban a Bad Religion en su vuelta a Madrid, en este segundo intento de realizar la gira del 40º aniversario y que la pandemia de la COVID-19 ha impedido que se realizara en 2020.

Bad Religion, 40 years + 2 Tour

Bad Religion en el WiZink Center, 21 de mayo de 2022 

Las altas temperaturas que asolaban Madrid no impidieron que un nutrido número de personas recibiera a la formación barcelonesa Blowfuse, la cual congenió enseguida con la audiencia madrileña a base de potentes y rápidos temas. Los siguientes en pasar por escena eran los norteamericanos Pulley, que cuentan con la curiosidad de tener al cantante. Scott Radinsky, como miembro de las grandes ligas de beisbol. El grupo sufrió demasiado con el sonido del micrófono principal, desluciendo una actuación que iba a más.

Con tremenda puntualidad seguían sucediéndose los grupos en este megaconcierto que ya tenía visos de festival. A los suecos Millencolin no les condenó el sonido. Todo lo contrario. Salieron con seguridad a mostrar también su dilatada discografía y salieron victoriosos, pese a no tocar su archiconocido éxito Bullion.

Antes de que Bad Religion regresara a las tablas madrileñas, era otra formación angelina, Suicidal Tendencies, los que movían el pabellón a base de su punk con toques de thrash y a través de la juventud de Brandon Pertzborn a las baquetas, ex Marilyn Manson, y del bajista Tye Trujillo, hijo de Robert Trujillo, el dueño de las cuatro cuerdas de Metallica. Mención aparte tuvo Ben Weinman, quien se lanzó de espaldas sobre la marea humana con la guitarra enchufada, dando 'riffs' a la vez que era trasladado sin rumbo por un mar de manos.

La voz de Greg Graffin entonaba a las 22:30 horas las primeras estrofas del Generator. "Like a rock, like a planet, like a fucking atom bomb", cantaba con tono firme y sereno el también profesor de ciencias en UCLA (Universidad de California en Los Angeles) y así daban comienzo a un largo paseo de dos horas a través de sus 17 álbumes en estudio, el último es 'Age of Unreason' (2019), y 40+2 años de carretera.

 

Bad Religion es una gran fábrica de ideas. Un combo capaz de generar canciones de poco menos que tres minutos que en apariencia parecen similares pero que en esencia son totalmente dispares. Canciones con mucha crítica y gran dosis de lírica. Temas con mucha melodía hechas para cantar con rebeldía.

Los 'pogos' se sucedían ante un público cada vez más entregado que recibía dosis rápidas de su medicina. Las canciones se alternaban por épocas, como si de un ascensor sin rumbo se tratara, como si de una receta con múltiples ingredientes se estuviera preparando. 

Del 'Recipe For Hate' elegían cuatro canciones por tres del 'Against The Grain' y 'No Control'. Tres de los pilares de su discografía. El tramo final del concierto era un éxito tras otro, himno tras himno, con Modern Man, Anesthesia, ¡qué manera de calentar aún más al WiZik Center!, No Control, Atomic Garden, You, con dedicatoria a los skaters que hubiera en la sala, Infected, Sorrow, I Want To Conquer The World y 21st Century. Todo a un ritmo endiablado, 24 canciones sin apenas descanso y sin cortar el ritmo, como si de un ciclista escapado en el Tourmalet se tratara. 


El bis final era totalmente metafórico, por un lado el tema más popular, o uno de ellos, American Jesus, junto a Fuck Armageddon...This Is Hell, o lo que es lo mismo, uno de los temas del primer disco en estudio, evidenciando que el grupo sigue ahí, fiel a sus orígenes y caminando firmes, con zapatillas Vans, como grandes abanderados del punk californiano.


sábado, 20 de agosto de 2011

El 'epitafio' de Bad Religion supera las tres décadas

Bad Religion nacía en California en 1979 de la mano de dos pilares principales que la sustentaban: Greg Graffin (voz) y Brett Gurewitz (guitarra).

El nombre y el logotipo del grupo son obra de dos adolescentes, de 15 años, que querían provocar con un título agresivo, que representara la lucha contra lo establecido y un símbolo sencillo que provocara el rechazo paterno. El emblema elegido fue una cruz con la señal de prohibición, que encajaba perfectamente con el título del grupo.     

Logo Bad Religion, crossbuster
El primer disco sale al mercado
En 1982 publicaban su primer disco "How Could Hell Be Any Worse?" -tras haber editado el año anterior un E.P.-. El debut de la banda angelina era una interpretación melódica del punk que canalizaba la furia adolescente hacia unos textos con un tono de desencanto con el sistema, cargados de una mordaz ironía.

Un pensamiento apropiado para un grupo juvenil que exteriorizaba el inconformismo a través de la música. Destacaban como temas: We're Only Gonna Die, y Fuck Armageddon...This is Hell. 

Curiosamente la estética del combo se alejaba del arquetipo del punk británico, sustituyendo las crestas coloridas, los harapos y las cadenas al cuello por un pelo corto, pantalones piratas y camisetas surferas, que encajaban mejor con la calurosa California.

Entre lo desconocido y lo conocido
Bad Religion
El camino que habían iniciado con su ópera prima se torció de golpe, cuando al año siguiente sacaron a la luz un disco con un título muy revelador: "Into The Unknown"(1983). Donde el punk se diluía en un extraño ejercicio alternativo con teclados, un giro impropio de estilo hacia lo desconocido, que supuso un paso atrás para la trayectoria del grupo, haciendo actualmente de este disco una extraña pieza para coleccionistas de un grupo punk que quiso emular a la banda Devo.

Retomar la senda del punk no fue sencillo, al principio asomaron la cabeza levemente, como avergonzados, con un E.P. titulado, con mucho humor, “Back To The Known” (1985), para en 1988 con una formación más consolidada, tras las idas y venidas de algunos miembros, y así enterrar tantos años de sufrimiento enderezando el rumbo con “Suffer”.

Iniciando con este álbum una extraordinaria trilogía de discos que sirvió de piedra angular al punk norteamericano y referencia para grupos posteriores con una premisa simple: discos cortos, de apenas 30 minutos, pero repletos de dos guitarras rápidas con un sonido virtuoso muy limpio (ajeno a los riffs simples y “sucios” del punk anglosajón), y un uso más melódico de la voz, que sumado a las letras, hicieron que se convertían pronto en himnos generacionales temas como Best Of You o You Are (The Government).

Epitaph marca la senda del éxito
Bad Religion se consagraba mundialmente, su éxito caminaba paralelo al del sello independiente que lo comercializaba, Epitaph, o lo que es lo mismo la discográfica que el guitarrista Brett Gurewitz había creado para publicar los discos de Bad Religion.

La banda californiana realizaba otros álbumes para cerrar esta primera ración de hardcore melódico servida a modo de trilogía: No Control (1989) y Against The Grain (1990) fueron los nombres elegidos para este Nuevo Testamento del Punk, que tenían como otra de las señas de la casa: el sonido de la batería y de los platos, que eran aporreados por las baquetas de Pete Finestone.

El grupo había encontrado la fórmula para generar singles exitosos, cortos en duración pero efectivos e intensos, con un punk dócil en su escucha gracias a los juegos de voces. Temas como I Want To Conquer The World, Change Of Ideas, No Control, Faith Alone, Modern Man y la soberbia Anesthesia se convertían en la banda sonora de California y sus temas pasaban a formar parte del cancionero de los skaters norteamericanos y después europeos, gracias a las revistas especializadas en patinaje urbano que hacían un hueco en sus páginas para anunciar las novedades de los Bad Religion e incluso regalar a los suscriptores los discos.


El mecenazgo del punk californiano
Los años 90 fueron la década donde el grunge despegó gracias al poder de las bandas de Seattle, mientras que el heavy y thrash pasaban de los círculos pequeños y reducidos a enaltecer a las masas y llenar estadios. El punk parecía seguir enarbolando su bandera gracias a los Bad Religion, que además de seguir publicando discos, promocionaban otras formaciones a través de Epitaph.

El primero de ellos fue el grupo formado por mujeres, L7. Más tarde llegaría el mecenazgo de otros grupos locales que acabaron escribiendo momentos cumbres en el punk internacional: NOFX, Pennywise, Rancid y Offspring, cuyo inesperado éxito, a través del disco Smash, 11 millones de copias vendidas, catapultaba a California como la nueva cuna del punk y a Bad Religion como los inspiradores del movimiento. Epitaph crecía y los Bad Religion seguían contribuyendo a su asentamiento como uno de los sellos independientes con mayor mercado.

Antes de que este bonito cuento de hadas se acabara, el grupo californiano ofrecía dos nuevos motivos para tener fe en su credo: Generator (1992) y Recipe For Hate (1993) demostrando una madurez compositiva con cortes como: Atomic Garden, Generator, Kerosene (con coros a cargo de Eddie Vedder, de Pearl Jam) y el extraordinario American Jesus.

Goliat vence a David
En 1994 el grupo anuncia sorprendentemente su fichaje por Atlantic para realizar el nuevo disco, Stranger Than Fiction. La historia romántica del grupo de amigos de la infancia con una discográfica creada por ellos tocaba a su fin y ello suponía la marcha de Brett. Un peaje demasiado caro para continuar la senda del éxito. David había pedido ayuda a Goliat, aunque curiosamente Epitaph había logrado expandirse ese año por Europa gracias a las filiales recién creadas, y su comercialización de discos no tenía que envidiar nada a cualquier sello internacional. Los fans se cebaron con Graffin por tal decisión, aunque el disco fuera de una gran calidad, más de medio millón de copias vendidas en EE.UU lo atestiguan, en especial el corte Better Off Dead, curiosamente compuesto por Gurewitz.


El inicio de la decadencia
Los años posteriores tuvieron como seña identificativa, una aparente carencia de creatividad y un creciente conformismo por un estilo musical que parecía haber perdido frescura. En 1996 y 1998 The Gray Race y No Substance, respectivamente, contribuyeron a pensar en ello. La fe en la ‘mala religión’ parecía perder feligreses y aumentar críticas por un par de disco insustanciales.

Brett devuelve la esperanza
En el nuevo milenio, The New America (2000) ofrecía dosis de esperanza, con un álbum más maduro y acorde a la carrera del grupo, y para el 2001 Mr. Brett volvía a "su" banda, compaginando su papel en Epitaph con su rol sobre el escenario y la parte compositiva de los Bad. A pesar de la expectación generada y de la ilusión con la que el público recibió la reunión de sus dos ídolos, el nuevo trabajo: The Process Of Belief (2002) no llegaba al aprobado. La mejor noticia del álbum era que se editaba bajo el sello Epitaph. A pesar de todo, las giras posteriores siguieron siendo un éxito, dada la personalidad de Brett en el escenario y que los ánimos del respetable se habían calmado con la vuelta del hijo pródigo. Como muestra, el concierto de Madrid de 2004, donde un espontáneo subió al escenario para cantar con Greg y terminó con la guitarra de Mr.Brett ante la sorpresa y posterior jolgorio del público que disfrutó viendo a sus ídolos juntos, y a caballito, sobre el escenario interpretando el Atomic Garden.

Retomando el vuelo Pero los discos seguían sin funcionar, The Empire Strikes First (2004) no ofrecía nada nuevo y daba la sensación de que los Bad Religion se habían convertido en un viejo grupo incapaz de tocar sus nuevos temas en las giras debido a la baja repercusión. Cuando parecía que la formación había perdido el norte musical, apreció una nueva hoja de ruta: New Maps Of Hell (2007) que lo situaba de nuevo en el pódium del planeta musical. Un trabajo que tiene un regusto a añejo a los Bad ochentenos y que lo confirmaba con el The Dissent of Man (2010). La fábrica de hacer discos de los Bad Religion continúa funcionado y sus dos capataces siguen marcando el ritmo de trabajo.

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