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domingo, 22 de mayo de 2022

El punk nunca muere de la mano de Bad Religion

Siempre se ha dicho que el punk nunca muere ("punk never dies"). Un lema complicado de conservar en esta época donde la música está dando la espalda a las guitarras y las letras quedaron huérfanas del inconformismo, justo los ingredientes con los que nació el punk. La legendaria banda californiana Bad Religion ha cerrado una exitosa gira por España que muestra lo grandes que fueron, como un hermoso escaparate por el que lucir sus mejores creaciones. Creaciones compuestas con rabia, crítica y muchas cuerdas.

El punk británico y el de New York poco tuvo que ver con el de California. Ambos compartían el gusto por las melodías sencillas en canciones cortas de espacio, pero con matices. El punk tradicional era más crudo y descuidado, mientras que en Los Angeles y alrededores nacía en los 80 un punk más melódico y hasta cuidado, con guitarras menos ruidosas y más melódicas, con voces más suaves y menos rasgadas.

El punk británico y el de New York poco tuvo que ver con el de California. El sol y la cultura del surf, y posteriormente del monopatín, hizo que tanto los grupos como sus seguidores se alejaran del cuero y las cadenas como vestimenta para abrazar una estética más playera, con bermudas y camisetas, con sudaderas con capucha y gorras. El calzado tenía que ser distinto, haciendo que las botas Martens se desecharan por las cómodas zapatillas Vans. Una marca íntimamente relacionada con este movimiento y que por ello ha querido estar de la mano de algunos de sus principales embajadores.

 

Bad Relgion son denominados como los padres del hardcore melódico. Y lo son no solo por influir musicalmente, sino también de apadrinar a través del sello discográfico Epitaph, propiedad de Brett Gurewitz, guitarrista de la banda, y responsable de haber producido discos de grupos como Green Day, L7, Turbonegro, Bring Me the Horizon, Hell Is for Heroes, NOFX, The Offspring, A Day to Remember, Pennywise y Millencolin, entre otros.

Precisamente la banda sueca Millencolin era una de las cinco formaciones que acompañaban a Bad Religion en su vuelta a Madrid, en este segundo intento de realizar la gira del 40º aniversario y que la pandemia de la COVID-19 ha impedido que se realizara en 2020.

Bad Religion, 40 years + 2 Tour

Bad Religion en el WiZink Center, 21 de mayo de 2022 

Las altas temperaturas que asolaban Madrid no impidieron que un nutrido número de personas recibiera a la formación barcelonesa Blowfuse, la cual congenió enseguida con la audiencia madrileña a base de potentes y rápidos temas. Los siguientes en pasar por escena eran los norteamericanos Pulley, que cuentan con la curiosidad de tener al cantante. Scott Radinsky, como miembro de las grandes ligas de beisbol. El grupo sufrió demasiado con el sonido del micrófono principal, desluciendo una actuación que iba a más.

Con tremenda puntualidad seguían sucediéndose los grupos en este megaconcierto que ya tenía visos de festival. A los suecos Millencolin no les condenó el sonido. Todo lo contrario. Salieron con seguridad a mostrar también su dilatada discografía y salieron victoriosos, pese a no tocar su archiconocido éxito Bullion.

Antes de que Bad Religion regresara a las tablas madrileñas, era otra formación angelina, Suicidal Tendencies, los que movían el pabellón a base de su punk con toques de thrash y a través de la juventud de Brandon Pertzborn a las baquetas, ex Marilyn Manson, y del bajista Tye Trujillo, hijo de Robert Trujillo, el dueño de las cuatro cuerdas de Metallica. Mención aparte tuvo Ben Weinman, quien se lanzó de espaldas sobre la marea humana con la guitarra enchufada, dando 'riffs' a la vez que era trasladado sin rumbo por un mar de manos.

La voz de Greg Graffin entonaba a las 22:30 horas las primeras estrofas del Generator. "Like a rock, like a planet, like a fucking atom bomb", cantaba con tono firme y sereno el también profesor de ciencias en UCLA (Universidad de California en Los Angeles) y así daban comienzo a un largo paseo de dos horas a través de sus 17 álbumes en estudio, el último es 'Age of Unreason' (2019), y 40+2 años de carretera.

 

Bad Religion es una gran fábrica de ideas. Un combo capaz de generar canciones de poco menos que tres minutos que en apariencia parecen similares pero que en esencia son totalmente dispares. Canciones con mucha crítica y gran dosis de lírica. Temas con mucha melodía hechas para cantar con rebeldía.

Los 'pogos' se sucedían ante un público cada vez más entregado que recibía dosis rápidas de su medicina. Las canciones se alternaban por épocas, como si de un ascensor sin rumbo se tratara, como si de una receta con múltiples ingredientes se estuviera preparando. 

Del 'Recipe For Hate' elegían cuatro canciones por tres del 'Against The Grain' y 'No Control'. Tres de los pilares de su discografía. El tramo final del concierto era un éxito tras otro, himno tras himno, con Modern Man, Anesthesia, ¡qué manera de calentar aún más al WiZik Center!, No Control, Atomic Garden, You, con dedicatoria a los skaters que hubiera en la sala, Infected, Sorrow, I Want To Conquer The World y 21st Century. Todo a un ritmo endiablado, 24 canciones sin apenas descanso y sin cortar el ritmo, como si de un ciclista escapado en el Tourmalet se tratara. 


El bis final era totalmente metafórico, por un lado el tema más popular, o uno de ellos, American Jesus, junto a Fuck Armageddon...This Is Hell, o lo que es lo mismo, uno de los temas del primer disco en estudio, evidenciando que el grupo sigue ahí, fiel a sus orígenes y caminando firmes, con zapatillas Vans, como grandes abanderados del punk californiano.

viernes, 12 de diciembre de 2014

La alocada tripulación de Turbonegro arrasa Madrid

No hay duda de que el inglés es el idioma oficial del rock y del pop. La lengua de Shakespeare ha servido de vehículo para que Inglaterra y Estados Unidos exportaran a sus grupos musicales a todos los confines del globo, ayudados primero por la radio y después por la TV.

La aparición de sellos internacionales musicales potenciaron el nacimiento de movimientos culturales en otros lugares, abriendo el mercado a países que habían tenido hasta entonces un papel secundario. ABBA fue uno de los responsables de liberar las fronteras del norte. El cuarteto sueco tuvo que esperar un lustro para que otros compatriotas, Europe, volvieran a poner los ojos sobre sus frías tierras. Una mirada que ya no desapareció en los 80 y 90 con la irrupción de Roxette, A-ha o Ace of Base.

Las posteriores oleadas que comenzaban a venir de los dominios de Odín crecieron en número y potencia. Transformando a Suecia, Noruega y Finlandia como la mejor cantera del sonido gótico y extremo, del metal más demoledor y oscuro.



De Suecia: Candlemass, Entombed, Bathory, Yngwie Malmsteen, Opeth, At The Gates, In Flames, Hellacopters, Hardcore Superstar, Tiamat, Ghost, Hammerfall, Katatonia, Backyard Babies, Arch Enemy, Therion...

De Finlandia:  HIM, Nightwish, The Rasmus, Apocalyptica, Children of Bodom, Sonata Arctica, Poisonblack, Charon, Stratovarius, The 69 Eyes, Lordi, Impaled Nazarene, To/Die/For...

De Noruega surgían parte de los 'mayores demonios' del rock contemporáneo a ritmo de death metal y black metal -con referentes como Mayhem, Burzum, Emperor, Darkthrone, Immortal o Enslaved-.  A la par que ellos, Gluciefer y Turbonegro se abrían paso con toques más garajeros, coqueteando con el punk, un estilo similar al que practicaban Backyard Babies o The Hellacopters en Suecia.

Turbonegro
Cuando uno analiza a Turbonegro, no encuentra nada novedoso en su oferta. El combo noruego ha mezclado varios conceptos tanto musicalmente como estéticamente desde que nacieran a finales de los 80. Se trata de un hard-rock que a veces se acerca al punk clásico de Nueva York, mamado directamente de los Dictators, para otras pasar por un estilo glam, tendencia que se vislumbra en sus maquillajes y el aspecto tanto andrógino como teatral, que bien podría haber firmado un Bowie o Alice Cooper.


Entonces, ¿a qué se debe el éxito? El éxito de Turbonegro se compone de un puñado de muy buenas canciones, temas con atractivas melodías que invitan al movimiento, a una grandiosa puesta en directo -casi circense; siempre cómica-, y a la personalidad de sus líderes sobre el escenario. Una figura encarnada anteriormente por el inconfundible Hank Von Helvete y ahora retomada por un fan del grupo que ha cumplido su sueño de liderar a la banda que tanto adoraba.

Todo ello sumado al repóquer de discos claves en la historia de la banda, y del punk-rock escandinavo. Un quinteto formado por 'Never Is Forever', 'Ass Cobra', 'Apocalypse Dudes', 'Scandinavian Leather' y 'Party Animals'. 

Turbonegro en la Sala Penélope. Madrid, 11 de diciembre de 2014

El ambiente gélido en la sala Penélope fue pronto resuelto por el calor humano del público al hacerse hueco en los estrechos recovecos que dejaba la pista.

Los encargados de calentar el ambiente fueron los baracaldeses Porco Bravo con un show magistral donde además de sonar compactos, ofrecieron ese punto de implicación con el público que se está perdiendo, así como la capacidad de Manu, cantante, de provocar con la mirada, de incitar en cada gesto y escandalizar tanto con sus poses como actos, como cuando se quemó el periódico en el pecho o se grapó la cara, actitudes rebeldes que parecían haberse apagado en nuestros escenarios. Una herencia perdida desde el punk de los 70 y 80 que esta noche se recuperó.

Manu no dudó en subirse a una tabla de surf para buscar la ola buena en la Penélope

La espera se hizo interminable antes de que Turbonegro tomara el relevo de la formación de Barakaldo. Los noruegos se han dejado en el camino a su anterior frontman y desde 2011 el barco está capitaneado por un antiguo seguidor acérrimo que ahora asiste a los conciertos desde el otro lado del escenario.

Con bastante retraso, la robusta figura del británico Tony Silvester hizo acto de escena junto al resto de la formación, cuya imagen es un cruce entre unos marineros despistados que buscan sexo desesperadamente en cualquier puerto -como si fueran asiduos al legendario bar la Ostra Azul- o un grupo de personas trasnochadoras que pretenden homenajear a los Village People por un puñado de monedas. Y es que Turbonegro además de buena música, es una imagen con su copyright.

La falta de puntualidad pronto fue perdonada por el impaciente público madrileño. Los noruegos han sido inteligentes a la hora de preparar el material que sonaría en esta gira. Se han olvidado de la escasa repercusión de los últimos dos trabajos para dar la relevancia que se merece a las joyas que guardan su discografía.

Euroboy eligió un 'discreto atuendo' para saltar a la sala Penélope

Aunque el protagonismo, y las miradas, se dirigían al nuevo cantante, evaluándole, el peso de la actuación recayó sobre el aparente impasible Knut Schreiner, conocido como Euroboy, el cual marcó el compás a través de esos extraordinarios acordes que tiene Turbonegro y que este portento de las seis cuerdas sabe dosificar.

Los grandes éxitos caían uno tras otro, con una atronadora fuerza a la que le faltó un mejor sonido desde el micrófono. All My Friends Are Dead, Blow Me (Like The Wind), Are You Ready (For Some Darkness), Rock Against Ass, Sell Your Body (To The Night) desfilaron por la cubierta de proa en la primera parte del set.

En medio de cada tema se colaba de vez en cuando el número particular de Happy Tom. El bajista, bajo su estética de grumete despistado, hizo de improvisado traductor de un charlatán Silvester. Dos circunstancias que o bien pudieron hacer carcajear o cortar el ritmo de aquel que buscara sólo música.

Las capas de maquillaje del quinteto iban despareciendo en la noche para dar paso a dos de la más deseadas de su repertorio. Fuck The World y Get It On aceleraron otra vez a la multitud antes de ofrecer el primer parón de su descarga.


El regreso del grupo sobre las tablas sirvió para dejar patente la calidad como músicos al interpretar primero The Age Of Pamparius y luego encadenar con riffs varios éxitos de la historia de música de los 80 y 90. Entre notas de Nirvana y Metallica asomó una versión de Dire Straits que condujo al inevitable final, al himno de los nórdicos que no es otro que el I Got Erection.

Un tema corto, sencillo, pero popular en muchos rincones del planeta -no en vano, el equipo alemán del St. Pauli lo usa como banda sonora-. Madrid, que no es menos, también quiso degustarlo, y con su animoso coro y más animado mensaje dejó al público madrileño con la libido subida y una sonrisa de oreja a oreja. Porque la duda es: ¿hay alguien en el mundo al que no le estimule Turbonegro? Lo dudo. Y si hay alguien... ¡que le jodan al mundo!


lunes, 28 de octubre de 2013

El refugio del punk norteamericano: el toldo del CBGB

El peso de la cultura estadounidense sobre Europa ha sido notorio desde el siglo XX. El cine y la música han ayudado a que el estilo de vida americano se trasladara a otros puntos del planeta, convirtiendo a la ciudad de Nueva York en la capital del mundo.

vista de Manhatan, Nueva York

En el corazón de Manhattan, un pequeño bar abierto en 1973 iba a servir de trampolín para futuras bandas. Un templo del rock en el que su dueño, Hilly Kristal, terminó viendo desfilar a gran parte de los protagonistas de la música punk y del new wave -derivación del punk a la que se le fue sumando elementos como teclados o instrumentos electrónicos, un anticipo del gótico y del synth pop-.

mapa CBGB
El CBGB
El nombre completo del local era CBGB & OMFUG. Un confuso título que respondía a las iniciales de "Country BlueGrass Blues" y "Other Music For Uplifting Gormandizers". La primera parte se debe a tres géneros musicales: Country, blues y bluegrass -o música folk tradicional irlandesa y escocesa-. La segunda corresponde a una frase del propietario para referirse al abanico de estilos que se escapaban de la anterior definición, englobándolos en la frase "otra música para melómanos glotones".

Para acortar, los habituales se referían al sitio como CB's. Un espacio que abría sus puertas a todo tipo de expresión de cultura, incluyendo la lectura de poemas, y que acabó siendo, contra todo pronóstico, la cuna del punk americano. Allí acudía un público tan variopinto y selecto como Andy Warhol, Paul Simon, Mick Jagger o Bruce Springsteen.

Fachada del CBGB, foto tomada por Adam Di Carlo.
Una concentración de estrellas bajo el toldo
La lista de grupos que tocaron tras el famoso toldo del 315 de la calle Bowery es amplia. Un elenco encabezado inicialmente por Willy Deville, Television, Misfits, The Police, Talking Heads, Blondie, B-52, The Cramps, Patti Smith, The Dictators y The Ramones, responsables de asociar al punk con el CBGB.

La ubicación del CBGB parecía la más indicada para apadrinar el punk estadounidense. El estilo musical venido de Londres propio de los desheredados, nihilistas y políticamente incorrectos tenía un altavoz adecuado en un barrio sin apenas atractivo turístico ni comercial, con alto grado de delincuencia y poblado tanto por antiguos veteranos de guerra como jóvenes sin futuro desencantados por la sociedad.

The Ramones
Los Ramones fueron los grandes apadrinados de Hilly Kristal. La formación practicaba una música simple ajena a las complejas composiciones que imperaban en aquella década en el rock. El sonido vivo y directo era el adecuado para ser interpretado en una sala de tales dimensiones.  El 16 de agosto de 1974 comenzaba el matrimonio entre Ramones y CBGB con el primer concierto del cuarteto en el recinto. Un idilio que se mantendría durante muchos años, siendo uno de las paradas habituales en sus giras

El combo formado en Queens tenía ingredientes suficientes para pasar al estrellato. Los miembros acogían el apellido Ramone a la par que se enfundaban las chaquetas de cuero, un efectivo caparazón con el que interpretar un repertorio que invitaban a la alegría y a la fiesta. Todo ello bajo un icónico logotipo inspirado en el sello presidencial del gobierno del país y que aún pervive en la cultura popular y urbana.

Blitzkrieg Bop, Sheena Is A Punk Rocker, Do You Remember Rock & Roll Radio o I Wanna Be Sedated  entraban en el listado de clásicos de la formación. Los Ramones disfrutaban del éxito personal que chocaba con los problemas personales vividos en el seno del grupo. 

En recuerdo a los Ramones, el cantante Joey Ramone -fallecido a comienzos del siglo XXI, al igual que Johnny y Dee Dee- dispone de una plaza en su querida Nueva York en la intersección de East Second con Bowery, cerca de lo que fue el CBGB.

Patti Smith
La llamada 'madrina del punk' ponía el toque femenino e intelectual al estilo punk. Patti Smith editó en 1975 su disco de debut llamado 'Horses', aunque no era la única faceta artística en la que se desenvolviera. Su paso por París acentuaron su pasión por la interpretación, la pintura o la poesía. Una mujer polifacética que empezó siendo asidua a las sesiones nocturnas del CBGB para terminar como parte de él y que dejaba perlas musicales como el Because The Night, coescrita con Bruce Springsteen.
 
The Dictators
Los Dictators son otra formación de la 'gran manzana' clave en la historia del punk y habitual en el CBGB. La carrera del grupo, donde todos sus integrantes actualmente son judíos, arranca en 1973 y abarca varias décadas, si bien su producción discográfica es escasa para el tiempo que han permanecido en escena.

La formación siempre ha contado con la presencia de Ross "The Boss" Friedman, miembro original del grupo y uno de los pilares donde se asentó una leyenda del heavy-metal como Manowar, donde participó en la etapa dorada del grupo desde 'Battle Hymns' a 'Kings Of Metal', o lo que es lo mismo desde 1979 hasta 1988.


El célebre Who Will Save Rock And Roll? de los Dictators parecía la historia del desenlace del CBGB.

El CBGB echa el toldo
Los problemas económicos, y las presiones municipales del alcalde Guiliani acabaron con la mística en 2006. Las viejas paredes repletas de grafitis y el viejo toldo dejaban atrás 32 años de conciertos. El germen del punk perdía una referencia y la música uno de sus garitos más mágicos. No en vano, Guns N' Roses ofreció un acústico en 1988, Bad Religion dejaba su huella y Pearl Jam actuaban en 1991 para su club de fans.

Entre el 9 y el 13 de octubre se anunciaron los últimos shows en el CBGB. The Dictators cerró la serie antes del concierto final ofrecido el día 15 con participación de Blondie, Patti Smith y Flea de Red Hot Chili Peppers. El setlist concluyó con el Gloria de Van Morrison intercalado con los grandes éxitos de los Ramones.

El final del sueño de Kristal
Hilly Kristal, dueño del local, fallecía apenas unos meses más tarde del cierre definitivo. Una de las lonas de su local, dado que la original fue robada a mediados de los 80, se trasladó al museo del Rock and Roll de Cleveland, Ohio, donde es exhibido como una reliquia de la música.

Una tienda de ropa masculina, John Varvatos, ocupa actualmente el local. Los diseñadores optaron por respetar la nostalgia del establecimiento con innumerables guiños al rock: discos de oro, guitarras, bajos, pintadas en las paredes y fotos de los Ramones decoran la nave.

El director de cine Randall Miller presentó durante este año una película dedicada a todos los momentos vividos en aquel local de Hilly Kristal. El título elegido para la cinta fueron las mismas cuatro letras que asomaron en aquella vieja tela blanca donde se refugió la música punk: el CBGB.

sábado, 20 de agosto de 2011

El 'epitafio' de Bad Religion supera las tres décadas

Bad Religion nacía en California en 1979 de la mano de dos pilares principales que la sustentaban: Greg Graffin (voz) y Brett Gurewitz (guitarra).

El nombre y el logotipo del grupo son obra de dos adolescentes, de 15 años, que querían provocar con un título agresivo, que representara la lucha contra lo establecido y un símbolo sencillo que provocara el rechazo paterno. El emblema elegido fue una cruz con la señal de prohibición, que encajaba perfectamente con el título del grupo.     

Logo Bad Religion, crossbuster
El primer disco sale al mercado
En 1982 publicaban su primer disco "How Could Hell Be Any Worse?" -tras haber editado el año anterior un E.P.-. El debut de la banda angelina era una interpretación melódica del punk que canalizaba la furia adolescente hacia unos textos con un tono de desencanto con el sistema, cargados de una mordaz ironía.

Un pensamiento apropiado para un grupo juvenil que exteriorizaba el inconformismo a través de la música. Destacaban como temas: We're Only Gonna Die, y Fuck Armageddon...This is Hell. 

Curiosamente la estética del combo se alejaba del arquetipo del punk británico, sustituyendo las crestas coloridas, los harapos y las cadenas al cuello por un pelo corto, pantalones piratas y camisetas surferas, que encajaban mejor con la calurosa California.

Entre lo desconocido y lo conocido
Bad Religion
El camino que habían iniciado con su ópera prima se torció de golpe, cuando al año siguiente sacaron a la luz un disco con un título muy revelador: "Into The Unknown"(1983). Donde el punk se diluía en un extraño ejercicio alternativo con teclados, un giro impropio de estilo hacia lo desconocido, que supuso un paso atrás para la trayectoria del grupo, haciendo actualmente de este disco una extraña pieza para coleccionistas de un grupo punk que quiso emular a la banda Devo.

Retomar la senda del punk no fue sencillo, al principio asomaron la cabeza levemente, como avergonzados, con un E.P. titulado, con mucho humor, “Back To The Known” (1985), para en 1988 con una formación más consolidada, tras las idas y venidas de algunos miembros, y así enterrar tantos años de sufrimiento enderezando el rumbo con “Suffer”.

Iniciando con este álbum una extraordinaria trilogía de discos que sirvió de piedra angular al punk norteamericano y referencia para grupos posteriores con una premisa simple: discos cortos, de apenas 30 minutos, pero repletos de dos guitarras rápidas con un sonido virtuoso muy limpio (ajeno a los riffs simples y “sucios” del punk anglosajón), y un uso más melódico de la voz, que sumado a las letras, hicieron que se convertían pronto en himnos generacionales temas como Best Of You o You Are (The Government).

Epitaph marca la senda del éxito
Bad Religion se consagraba mundialmente, su éxito caminaba paralelo al del sello independiente que lo comercializaba, Epitaph, o lo que es lo mismo la discográfica que el guitarrista Brett Gurewitz había creado para publicar los discos de Bad Religion.

La banda californiana realizaba otros álbumes para cerrar esta primera ración de hardcore melódico servida a modo de trilogía: No Control (1989) y Against The Grain (1990) fueron los nombres elegidos para este Nuevo Testamento del Punk, que tenían como otra de las señas de la casa: el sonido de la batería y de los platos, que eran aporreados por las baquetas de Pete Finestone.

El grupo había encontrado la fórmula para generar singles exitosos, cortos en duración pero efectivos e intensos, con un punk dócil en su escucha gracias a los juegos de voces. Temas como I Want To Conquer The World, Change Of Ideas, No Control, Faith Alone, Modern Man y la soberbia Anesthesia se convertían en la banda sonora de California y sus temas pasaban a formar parte del cancionero de los skaters norteamericanos y después europeos, gracias a las revistas especializadas en patinaje urbano que hacían un hueco en sus páginas para anunciar las novedades de los Bad Religion e incluso regalar a los suscriptores los discos.


El mecenazgo del punk californiano
Los años 90 fueron la década donde el grunge despegó gracias al poder de las bandas de Seattle, mientras que el heavy y thrash pasaban de los círculos pequeños y reducidos a enaltecer a las masas y llenar estadios. El punk parecía seguir enarbolando su bandera gracias a los Bad Religion, que además de seguir publicando discos, promocionaban otras formaciones a través de Epitaph.

El primero de ellos fue el grupo formado por mujeres, L7. Más tarde llegaría el mecenazgo de otros grupos locales que acabaron escribiendo momentos cumbres en el punk internacional: NOFX, Pennywise, Rancid y Offspring, cuyo inesperado éxito, a través del disco Smash, 11 millones de copias vendidas, catapultaba a California como la nueva cuna del punk y a Bad Religion como los inspiradores del movimiento. Epitaph crecía y los Bad Religion seguían contribuyendo a su asentamiento como uno de los sellos independientes con mayor mercado.

Antes de que este bonito cuento de hadas se acabara, el grupo californiano ofrecía dos nuevos motivos para tener fe en su credo: Generator (1992) y Recipe For Hate (1993) demostrando una madurez compositiva con cortes como: Atomic Garden, Generator, Kerosene (con coros a cargo de Eddie Vedder, de Pearl Jam) y el extraordinario American Jesus.

Goliat vence a David
En 1994 el grupo anuncia sorprendentemente su fichaje por Atlantic para realizar el nuevo disco, Stranger Than Fiction. La historia romántica del grupo de amigos de la infancia con una discográfica creada por ellos tocaba a su fin y ello suponía la marcha de Brett. Un peaje demasiado caro para continuar la senda del éxito. David había pedido ayuda a Goliat, aunque curiosamente Epitaph había logrado expandirse ese año por Europa gracias a las filiales recién creadas, y su comercialización de discos no tenía que envidiar nada a cualquier sello internacional. Los fans se cebaron con Graffin por tal decisión, aunque el disco fuera de una gran calidad, más de medio millón de copias vendidas en EE.UU lo atestiguan, en especial el corte Better Off Dead, curiosamente compuesto por Gurewitz.


El inicio de la decadencia
Los años posteriores tuvieron como seña identificativa, una aparente carencia de creatividad y un creciente conformismo por un estilo musical que parecía haber perdido frescura. En 1996 y 1998 The Gray Race y No Substance, respectivamente, contribuyeron a pensar en ello. La fe en la ‘mala religión’ parecía perder feligreses y aumentar críticas por un par de disco insustanciales.

Brett devuelve la esperanza
En el nuevo milenio, The New America (2000) ofrecía dosis de esperanza, con un álbum más maduro y acorde a la carrera del grupo, y para el 2001 Mr. Brett volvía a "su" banda, compaginando su papel en Epitaph con su rol sobre el escenario y la parte compositiva de los Bad. A pesar de la expectación generada y de la ilusión con la que el público recibió la reunión de sus dos ídolos, el nuevo trabajo: The Process Of Belief (2002) no llegaba al aprobado. La mejor noticia del álbum era que se editaba bajo el sello Epitaph. A pesar de todo, las giras posteriores siguieron siendo un éxito, dada la personalidad de Brett en el escenario y que los ánimos del respetable se habían calmado con la vuelta del hijo pródigo. Como muestra, el concierto de Madrid de 2004, donde un espontáneo subió al escenario para cantar con Greg y terminó con la guitarra de Mr.Brett ante la sorpresa y posterior jolgorio del público que disfrutó viendo a sus ídolos juntos, y a caballito, sobre el escenario interpretando el Atomic Garden.

Retomando el vuelo Pero los discos seguían sin funcionar, The Empire Strikes First (2004) no ofrecía nada nuevo y daba la sensación de que los Bad Religion se habían convertido en un viejo grupo incapaz de tocar sus nuevos temas en las giras debido a la baja repercusión. Cuando parecía que la formación había perdido el norte musical, apreció una nueva hoja de ruta: New Maps Of Hell (2007) que lo situaba de nuevo en el pódium del planeta musical. Un trabajo que tiene un regusto a añejo a los Bad ochentenos y que lo confirmaba con el The Dissent of Man (2010). La fábrica de hacer discos de los Bad Religion continúa funcionado y sus dos capataces siguen marcando el ritmo de trabajo.

martes, 1 de febrero de 2011

Los discos que forman parte de mi banda sonora

Hace poco me pidieron cuáles eran los discos que más me gustaban, que hiciera una lista de los 20 álbumes que me hubieran marcado.

Estuve unos cuantos días pensándolo hasta que la completé. Después la miré y me di cuenta que faltan clásicos, no hay grandes bandas míticas de rock, de aquellos que hicieron grande la música en los 70.

Todo se debe a que empecé a comprar discos en los años 90, de la mano de Bon Jovi quien me abrió la puerta del resto de grupos, endureciendo a partir de entonces más mis gustos y encontrando sonidos alternativos que desconocía, a medidas que pasaban los años y descubría nuevos sonidos

Para bien o para mal, ésta es la lista (ordenada por el año de publicación):


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