Sólo los sonidos del hilo musical, ahogados por los chapoteos, junto a un pequeño cartel, que todavía cuelga del lateral, anuncian la existencia de unas instalaciones deportivas compuestas por un funcional gimnasio, un frontón y la joya del barrio: la piscina semi olímpica.
El nombre del Club Deportivo Parque Móvil está tan unido al distrito como a la propia ciudad, siendo un elemento esencial en los éxitos deportivos regionales desde que un pequeño grupo de trabajadores del Parque Móvil Ministerial lo fundaran en el año 1940.
La incansable actividad del centro le hizo crear una sección de baloncesto y balonmano, las cuales llegaron a ocupar plazas en la Primera División, así como secciones de pelota, ciclismo y hockey sobre patines.
Aunque donde sobresalió, y donde dejó su huella, fue a través del agua de su legendaria piscina que pasó a tener un techado para convertirse en la primera piscina cubierta de Madrid, cuna del waterpolo de Castilla y trampolín de campeones nacionales de las distintas disciplinas.
| Parte de las vitrinas del C.D. Parque Móvil de Madrid |
Hace tiempo que la sociedad se ha adentrado en una peligrosa moda de preferir perder los antiguos referentes para sustituirlos por otros más modernos, repletos de lujos y visualmente más atractivos, pero sin la cercanía ni familiaridad, sin la magia de un viejo gimnasio donde numerosos policías o bomberos se han forjado y sin el encanto de una piscina en la que aprendió a nadar todo un barrio y que a la vez servía de punto de encuentro de sus habitantes.
La crisis, la futura competencia y la venta de todos los inmuebles vinculados al Patrimonio del Parque Móvil han ayudado a que el eterno rumor que siempre merodeaba en el ambiente se terminara produciendo. Todavía no somos conscientes de lo que hemos perdido. Nos daremos cuenta a partir del lunes, cuando las verdes verjas sigan cerradas y nadie las abra.