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viernes, 28 de noviembre de 2025

La 'gente guapa' de Marilyn Manson vibra en Vistalegre

Marilyn Manson ha tenido una carrera profesional irregular, pese a su prometedor inicio. Su segundo disco 'Antichrist Superstar' (1996), producido por ese visionario genio llamado Trent Reznor, agitó los cimientos del metal con un sonido potente y vanguardista, inclasificable y sublime. Rabia imparable en forma de acordes crudos. De este modo, arrancaba una trilogía musical que situó al grupo estadounidense en la cumbre. La estrella del rock, que siempre deseó ser, lucía mucho a finales del siglo XX.

Todo lo que sube, baja; y en este caso planea. Las idas y venidas de miembros importantes en la formación, como Twiggy Ramirez, y los vaivenes discográficos, algunos más acertados que otros, como ese elegante 'The Pale Emperor' (2015), han hecho que pasara de llenar estadios y aparecer en todas las portadas a conformarse con giras en pabellones de tamaño mediano y ser noticia por otras circunstancias.

Brian Hugh Warner, el nombre real de Marilyn Manson, siempre ha vivido en el filo de la navaja, y disfrutaba de esa controversia. Era el hombre al que había que temer. La provocación era parte de su espectáculo, de su teatro de emociones sobre los escenarios. Hasta que la polémica salpicó a su vida personal de manera pública, acusado de agresiones sexuales.

 La llegada de Tyler Bates a la formación dibujan una nueva etapa, menos rebelde y más reflexiva, más acorde con el devenir de los años. No va a haber una segunda parte del Antichrist Superstar porque la expectación no es la misma que en 1996, ni siquiera la banda es la misma. Tampoco el público es el mismo. La crisálida quedó atrás y la metamorfosis ha traído un nuevo mundo. Y ese nuevo mundo no parece necesitar a Marilyn Manson. 

Marilyn Manson + Dead Posey en el Palacio Vistalegre (Madrid), 28 de noviembre de 2025

 El cariño y el amor muchas veces no se puede explicar. Uno quiere a veces al que no puede y otras veces al que no debe. Se puede apreciar mucho la música de Marilyn Manson, entender a las víctimas y señalar al verdugo de este juicio popular. Se puede separar arte de artista, y en ese proceso nos encontramos.

Se puede adorar su hipnótica voz, sus letras, la evolución y la transformación que se ha producido en cada disco, madurando su discografía tras haber vomitado toda su cólera en los primeros trabajos. Sé que quienes comparten esta pasión, entienden esta locura y las dudas.

Como polillas que se acercan a la llama, el Palacio Vistalegre se fue llenando para asistir a otro concierto del 'reverendo' en la capital, quien va camino de cumplir las tres décadas de actuaciones en Madrid. Algunas mejores y otras mejorables, porque su relación con esta ciudad siempre ha sido singular.

La simbología ha tenido mucho peso en Marilyn Manson, especialmente el tarot y la imaginería cristiana. Siete Cruces de Lorena parpadeaban en tonos rojos y blancos entre la oscuridad para indicar el inicio del ritual, el cual necesitaba magia tras el fuego avivado por Dead Posey, cuya cantante Danyell Souza, una mujer con mucho carisma, se llegó a entremezclar por la pista en su brillante actuación. 

Marilyn Manson salía a las 21:00 horas entre la penumbra luciendo un evidente gran estado físico, después de varias giras donde su aspecto era menos saludable, y lo hacía con Nod If You Understand el cual parece una pista descartada de finales de los 90, pero sin la fuerza de entonces. El objetivo era presentar el último álbum y así lo constataba con esta apertura que pillaba todavía fría a la audiencia que ya rebosaba la Plaza de Toros cubierta del distrito madrileño de Carabanchel.

Pronto asomaba la particular Santísima Trinidad discográfica del que fuera sacerdote de Satán en su día. Sonaban la potente Disposable Teens, del 'Holy Wood (In the Shadow of the Valley of Death)' (2000), esas guitarras afiladas con las que rasga el Angel With The Scabbed Wings, del 'Antichrist Superstar' (1996), y la vuelta a la superficie con el Great Big White World del 'Mechanical Animals' (1998). Tres muestras de su mejor época, y el público lo agradecía. Y enloquecía.

Si algo caracteriza tradicionalmente a Manson en los directos es la escasa interacción con el público, un repertorio lleno de sorpresas, con ausencias notables, y una duración por debajo de dos horas. Cumplió con casi todo el guion, menos con su actitud. De hecho, estuvo dialogante, reivindicativo, dirigiéndose a los fans y muy metido en su papel de frontman.

 One Assassination Under God, el título homónimo del último trabajo, era de esperar que sonara en el setlist. Y lo hizo que ese tono muy cinematográfico, oscuro y gótico gracias al apoyo de los teclados y que lleva la inconfundible dirección de Tyler Bates. Temazo envuelto en terciopelo negro que habría aplaudido David Lynch.


Como si fuera una ruleta rusa con pocas balas y muchos huecos, This Is The New Shit precedía a The Reflecting God, otra de esas piezas de orfebrería que tiene el Antichrist. Un álbum difícil de escuchar al principio pero difícil de olvidar después. Sacrilegious es como un autoplagio de éxitos anteriores en su carrera. En directo gana más, pero sigue siendo menos de lo que apunta.

El espectáculo ya había cruzado su ecuador en un visto y no visto. The Dope Show y I Don't Like The Drugs (But The Drugs Like Me) se solapaban y recuperaban la época glam de la formación para llegar al As Sick as the Secrets Within. Una confesión hecha canción, una temática que se repite en el álbum, y que destaca en este último disco, especialmente por los primeros riffs, marca de la casa.

Repertorio de Marilyn Manson en Carabanchel (2025), via www.setlist.fm
 

Marilyn Manson es muy dado a las versiones. No hay duda que con el Sweet Dreams de Eurythmics lo bordó. El tono tétrico y pausado fue un tremendo acierto para modernizar y oscurecer un hit ochentero del synth pop. Un clásico que no debe de faltar nunca en un concierto suyo, donde le añade un tono aún más lúgubre cantando ante un micrófono iluminado. Aquí Vistalegre pidió su turno para cantar y Manson concedió el deseo.

Antes del doble bis llegaba mOBSCENE, que bebe mucho, demasiado, del Be Agressive de Faith No More, especialmente en los coros, y The Beautiful People, el himno de Marilyn Manson por el que fue aclamado en su momento por crítica y público. Y el público siempre desea botar, vibrar y dejarse las gargantas en el estribillo.

Tras la pausa, se abrían las heridas de nuevo con Tourniquet, el cual conducía de nuevo a Vistalegre por esa colosal sinfonía industrial que es el 'Antichrist Superstar'. Lo hacía como antaño, subido en unos interminables zancos y conservando el equilibrio. Meritorio y circense.

Antes de que las trompetas del Apocalipsis llamaran al final del mundo, Coma White cerraba la noche bajo unos copos llovidos, como si fuera Vistalegre una gran bola de nieve agitada, con ese críptico mensaje "eras de un mundo perfecto, un mundo que me desechó hoy", aunque por esta noche sigamos teniendo a Marilyn Manson entre nosotros, por fortuna para el arte y para su verdadera 'gente guapa', quienes han disfrutado de un renovado artista.


domingo, 16 de noviembre de 2025

Helloween sopla su tarta de cumpleaños con 40 calabazas

 El grupo alemán Helloween ha alcanzado a sus 40 años el cenit de su carrera profesional. Ha recuperado en el camino a dos de sus hijos pródigos, -Kai Hansen y Michael Kiske- y sigue manteniendo su impronta en cada disco, demostrando que son los padres del 'power metal' y que no paran de crecer musicalmente.

España no podía faltar en este tour; es un país fetiche para el septeto germano. No en vano, dos son las citas en la Cubierta de Leganés para soplar la tarta de cumpleaños, y ya de paso repasar la discografía, empezando por el reciente 'Giants & Monsters' (2025), el 17ª disco del grupo. Casi nada.

Helloween & Beast In Black 2025

Helloween + Beast In Black en la Nueva Cubierta de Leganés (Madrid), 15 de noviembre de 2025

Los finlandeses Beast In Black son los segundas espadas de Helloween en este tour. Una banda de garantías, consagrada, con una década sobre las tablas pero capaces de asumir su rol de teloneros en esta ocasión. Caras conocidas para una fecha tan señalada.

El cantante griego Yannis Papadopoulos, que tiene apellido de ser alero de Olympiacos o Panathinaikos, demostró su poderío vocal. El batería Atte Palokangas puso la nota de humor constantemente, aunque sufriera todo el rato el mal sonido que nacía de su bombo. Una pena, porque las ganas que estaban echando merecían más. Gustaron mucho, como siempre.

Preparar el repertorio de un tour debe de ser lo más parecido a ser seleccionador nacional antes de un Mundial. Hay nombres que no han de faltar, algunos que hay que promocionar y otros que van a sorprender. Casi siempre el público tiene un listado en su mente que, muchas veces, no se corresponde con la realidad. 

Andi Deris, Michael Kiske, Michael Weikath, Kai Hansen, Markus Grosskopf, Sascha Gerstner y Dani Löble salieron a lo grande en la Cubierta, como diestros en la plaza de toros. Meter March Of Time o Future World, Twilight Of The Gods, que no sonaba en directo desde los 80, entre los seis primeros temas de la noche era una declaración de intereses. Honrar el pasado. Y es que no nos olvidemos que el doble álbum 'Keeper Of The Seven Keys' (1987 y 1988) es una de las claves de bóveda de este género musical.

Helloween Madrid 2025

Era un día para rememorar el legado vivo de Helloween, aunque no toda los álbumes salieran a relucir, para presumir del sello que han dejado en forma de guardianes, llaves y anillos mágicos, y lo que deparará todavía el futuro. The King For a 1000 Years, que es todo vértigo y melodía, We Burn, con número de pirotecnia a lo Rammstein incluido, y la sorprendente This Is Tokyo, con esos coros más propios del hard rock, se movían con soltura entre tanto clásico.

El desfile era continuo, al igual que los cambios a la hora de llevar la voz cantante, nunca mejor dicho, porque Andi Deris, quien no paraba de hablar un español de "puta madre", y Michael Kiske se alternaban en el micrófono según el tema que sonara, no parando de derrochar simpatía y regalar sonrisas. O incluso jugaban con los duetos, como con la balada Into The Sun, dejando a Kai Hansen los cortes de la primera etapa de la formación, como en Ride The Sky, mientras sus dedos bailaban sobre el mástil de la guitarra como un patinador surca el hielo.

Está visto que algunos temas del último trabajo funcionan mejor fuera de los estudios, Universe (Gravity For Hearts) es muy agradecido en directo y Hell Was Made In Heaven es una de esas sorpresas que tiene esta gira. Un tema que llevaba más de una década sin aparecer en los setlists, aunque fuera recibido con más tibieza que otros grandes éxitos.

Después del genial solo de batería llegaba el tema más célebre de Helloween, porque I Want Out conserva la esencia y suena igual de rápido y adictivo que siempre. El espectáculo era redondo, con un escenario muy profundo y con grandes paneles luminosos que no dejaban de mostrar vídeos o impactantes imágenes. Todos, a excepción del impertérrito Weikath, aunque siempre profesional y discreto, disfrutaban con el resultado.

De la potencia a la frenada, pero con estilo, porque In The Middle Of A Heartbeat demuestra la sensibilidad de estos teutones para los temas lentos. Andi Deris y Michael Kiske podrían ganarse la vida como cómicos, afortunadamente se la ganan como cantantes, y aprovecharon este set acústico para evidenciarse como dos de las mejores voces, hasta homenajearon a Elvis Presley.  

Pink Bubbles Go Ape era otro de los tapados, reducida a pocos acordes, el cual no habría entrado en ninguna quiniela, porque A Tale That Wasn't Right debía sonar obligatoriamente, y lo hizo con la suavidad que caracteriza a uno de las baladas más hermosas de la historia del metal. Piel de gallina.

Los siguientes temas mostraban algunas de las características tradicionales de Helloween: el sentido del humor, A Little Is a Little Too Much, la celeridad, la melodía y cambios de ritmo, con dos piezas esenciales: Heavy Metal (Is the Law) y ese eterno Halloween que nos devolvía a principios de noviembre y a décadas anteriores.

Muchos de los presentes se hubieran conformado con este repertorio, pero es cierto que no todos los días se cumplen años, y menos una cifra redonda como 40, por lo que había que seguir con la fiesta. Y la fiesta era antológica, de más de dos horas de duración. 

Eagle Fly Free, con ese pegadizo estribillo, la fuerza de Power, como el nombre lo indica, precedían al cachondeo musical y lírico de Dr. Stein para culminar con la clase, aunque fueran unos breves retazos del extenso Keeper Of The Seven Keys, el título homónimo de la llave que abrió la cerradura del éxito para Helloween y de los corazones de sus millones de fans, adictos a las calabazas desde 1985.


miércoles, 12 de noviembre de 2025

Un espectáculo 'madonniano' llamado Katy Perry

 La música y el espectáculo siempre han ido de la mano. Especialmente, con el paso del tiempo y desde que la tecnología casi no pone límites a la imaginación de los artistas. 

Artistas, hablando en femenino, hay muchas y algunas de ellas han marcado época. Madonna sigue siendo el gran espejo donde mirarse, entre otras cosas porque es la artista solista con más ventas de discos y tanto su legado musical como estilo están intactos.

Posiblemente seis han sido las mujeres que han optado a su trono. Seis herederas de Madonna para el siglo XXI: Lady Gaga, Britney Spears, Rihanna, Beyoncé, Taylor Swift y Katy Perry, siendo estas dos últimas las que mantuvieron una relación más estrecha, primero de amistad para pasar luego a la rivalidad.

Hablando de rivales, Taylor Swift es la que se ha llevado la palma, al menos en el apartado musical, porque el cinematográfico es territorio de Lady Gaga, y han hecho de Taylor Swift la gran reina del pop, la reina Midas que convierte en oro todo lo que toca. Un reinado donde sigue habiendo sitio para que otras estrellas brillen, como Katy Perry.


Katy Perry + Becky Hill en el Movistar Arena Madrid, 11 de noviembre de 2025

Becky Hill debe mucho al programa británico de 'La Voz' (The Voice UK), y a su versión del Ordinary People, para su presencia en esta gira y para haberse ganado el cariño del público. Voz poderosa que ha cautivado al mercado discográfico anglosajón y que ahora pretende hacer lo mismo en España.

Sonaron algunos de sus mejores temas, con ese toque eurobeat, que es tan pop como música dance, de hecho cuenta con un colaboración con David Guetta en el tema Remember. El problema que tuvo Becky es que su actuación estuvo desangelada. Solo ella, y su larga melena rubia, en el escenario con la pista de ritmos pregrabada.

Katy Perry Madrid

Si hay un país en el mundo donde sus habitantes saben dar espectacularidad a sus puestas en escena es en Estados Unidos, máxime si ya son artistas consagradas. Katy Perry es de Santa Monica y una de las máximas figuras de la música, por lo que el espectáculo estaba garantizado. Pan y circo para todos, pero circo del bueno.

El show estaba dividido en seis partes diferentes que corresponden a cinco momentos de su vida (Lifetimes) o niveles, como si fueran fases de un videojuego: Nivel 1: Artificial; Nivel 2; Woman's World; Nivel 3: Nirvana; Nivel 3,5: Choose Your Own Adventure; Nivel: 4: Mainframe y nivel 5: End Game.

Decía Pilar Rubio que Sergio Ramos era un hombre del Renacimiento porque "toca la guitarra, compone, pinta… Es como el Da Vinci del siglo XXI". Katy Perry no ha jugado para el Sevilla FC ni el Real Madrid o la selección española, pero canta, baila, actúa, desfila y es también muy simpática, además de guapa, por lo que podría tener su hueco como en el Renacimiento, aunque en aquella época el papel de la mujer desafortunadamente era secundario. Y ese es otro de sus objetivos, el de reclamar el rol de la mujer en la sociedad actual, con el altavoz que da un micrófono.

 El Circo del Sol versión Katy Perry tuvo de todo, a veces mucho más impactante en el plano visual que en el sonoro: cambio de vestuarios, bailarines que hacían unas veces de autómatas y otras una excelente coreografía, números circenses como si fueran trapecistas... y mucho baile, aunque no asomara la cabeza ninguna pareja de tiburones por esta marea humana instalada en la calle Goya.

Katy Perry Madrid 2025

Arrancó con Artificial y cerró la primera parte con Dark Horse. El escenario con forma helicoidal parecía quedarse pequeño ante el ímpetu de la norteamericana, quien daba incluso volteretas mientras se desplazaba suspendida en el aire. Poco más se podía pedir a la actuación, transformando el espacio en una gigantesca caja de sorpresas sin papel de regalo.

La trinidad formada por California Gurls, Teenage Dream y Hot N' Cold convertían a Madrid en el mayor local de karaoke de todo el país. Y ese es quizás uno de los puntos negativos del concierto, el bajo volumen de sonido que salía por los altavoces en ciertos momentos. Por mucho que se haya intentado, la acústica del Palacio va siempre despacio.

I Kissed A Girl sacaba el lado reivindicativo, brevemente escenificado con una bandera arcoíris. También había tiempo para elegir a varias personas del público, hacer cumplir sueños e incluso ejercer momentáneamente de terapeuta. Muy tierno algunos de esos momentos, con llamada incluida a la madre de uno de los espectadores, y las reacciones espontáneas del público, variado en edad e inquietudes, llenando el Movistar Arena y vistiéndolo de infinidad de colores y disfraces. La vida misma ante nosotros.

Katy Perry Madrid público

El protagonismo de la gente era tan importante que hasta decidieron algunas de las canciones, sonando By The Grace Of God en lugar de Unconditionally, que se colaba antes de All The Love en un interminable repertorio. Por cierto, para Roar hasta se subió encima de una gigantesca mariposa futurista para deleite de los fans, en el enésimo hechizo para una velada mágica que era un derroche de imaginación.

Katy Perry Madrid mariposa

Daisies sonó menos country y personal de lo habitual, más electrónica, pero igualmente disfrutable, es el tema dedicado a la hija de la artista con Orlando Bloom, y Lifetimes se pasaba volando en un tramo final más acelerado para cumplir el horario del Pabellón, otro de los condicionantes que tiene este recinto, con su toque de queda.

 

Todo espectáculo estadounidense termina con un castillo de fuegos artificiales y una lluvia de confetis, con forma de mariposa en este caso. Como si fuera el 4 de julio, aunque sea noviembre, y Madrid fuera Iowa, aunque realmente hay un Madrid en Iowa, las luces, los colores y esa estrella llamada Katy Perry iluminaban el Palacio de los Deportes, que por un momento parecía vivir de nuevo la Superbowl 2015, mientras sonaba ese festivo Firework con el que despedir un concierto 'madonniano', porque la misma Madonna habría firmado y aplaudido también este concierto.


domingo, 13 de julio de 2025

De Madrid al cielo; de AC/DC al infierno, con cuernos

 La vida es corta y hay que ver y hacer muchas cosas. Hay que ir una vez al menos a Nueva York, a Roma, París o a Londres, y no te olvides de Florencia. Hay que ver la Mona Lisa, también la de El Prado, y hay que ver a AC/DC en directo, aunque no te emocione. Es uno de esos grupo de obligado visionado, de esos dinosaurios del rock que lo mismo un día se extinguen y no habrá un Steven Speilberg para mostrarlos en pantalla.

AC/DC tienen muchas particularidades. Una de ellas es tener una tipografía propia que hace que su logo sea una marca propia reconocible universalmente y que se vende sola. Otro detalle importante es que su música ha traspasado generaciones y gusta aunque no guste. Una música muy identificable y que suena a ellos mismos, denominación de origen propia con sello de calidad.

Otro punto interesante es que generalmente se considera una banda australiana, por su nacimiento en Sidney, aunque la procedencia de algunos miembros de Glasgow, especialmente los hermanos Young -Malcolm y Angus-, y ahora el propio Stevie Young, sobrino de Malcolm, fallecido en 2017, hacen que también se considere como escocesa. Una reivindicación que incluso saltó al Parlamento en Edimburgo.


AC/DC y The Pretty Reckless en el Estadio Metropolitano de Madrid, 12 de julio de 2025

Iron Maiden, Metallica, Rolling Stones, Kiss y Guns N' Roses son algunos de los grandes nombres del rock. AC/DC es parte de esta alineación de mitos, sin duda, con el aliciente extra de llevar una década sin tocar por Madrid, demasiado tiempo para una sociedad tan esclava del reloj y tan necesitada de entretenimiento.

Uno no está para perder oportunidades, y menos para perderse una gira de AC/DC, por eso la expectación era máxima y el Metropolitano iba a acogerlos por dos noches, tras el éxito de ventas de la primera parada.  

AC/DC tiene alma de blues pero espíritu de rock: empezando por sus leyendas, acerca del origen del nombre, polémicas, principalmente religiosas por sus coqueteos con el diablo, y hasta historias repletas de exceso, como el trágico final del primer cantante, Bon Scott. Una biografía de puro rock.

The Pretty Reckless ejercieron de perfectos teloneros. Hard-rock y una líder al frente, la estadounidense Taylor Momsen, que llama la atención solo con su presencia: larga melena rubia, herencia de su pasado ruso, carácter, actitud y potente voz. Encandiló al público que iba llenando las pistas y asientos del Metropolitano.  

Empezaron con Death By Rock And Roll, y cantaron nueve temas, entre ellos Going To Hell, supongo que por la autopista que tenía preparada después AC/DC, y terminaron con el medio tiempo Take Me Down, muy blues y ochentero, y que bien podrían haber firmado Guns N' Roses o Bon Jovi.


La noche parecía querer apuntarse también al concierto de AC/DC. El estadio del Atlético iba oscureciéndose para ser bañado de nuevo por las luces del escenario y salpicado en el graderío y pistas por los cuernos luminosos de color rojo que llevaba la gente en sus cabezas, como si fuera un aquelarre colectivo. Silencio, nervios y primeros acordes de If You Want Blood (You've Got It). Con el calor que hacía, cualquier líquido es válido, aunque la sangre no hidrate como debe.

AC/DC acumula décadas de experiencia y cientos de éxitos. Decir cuál es su mayor aportación es entrar en una discusión, pero decir que Back In Black es un ejercicio de superación y de crecimiento personal es indudable. Un tema, una portada y un álbum en color negro para superar la muerte de Bon Scott. 

Los hits iban cayendo intercalados. Los más famosos se colaban entre los más habituales y alguno menos popular. Café para cafeteros en algunos momentos. Porque Thuderstruck se la sabe todo el mundo: es patrimonio sonoro de la humanidad.

Hells Bells obligaba a bajar la campana que estaba suspendida. Los tañidos transforman momentáneamente el Metropolitano en el Millerntor de Hamburgo, donde juega el St. Pauli y donde suena esta melodía cada vez que saltan los jugadores al césped. Bonita liturgia para un club de culto.

 

Angus Young se mostraba en plena forma, haciendo honor al apellido pese a su pelo cano. Carreras alocadas, esos pasos y ese caminar que todos hemos imitado en alguna ocasión. Como un niño revoltoso en el pasillo de casa de sus abuelos. Y esa maestría con la guitarra. Incluso tocándola con una corbata, después de haberse desprendido de su eterna indumentaria de colegial.

El calor era tan intenso que Angus se había despojado de la corbata y se había quitado varios botones de la camisa, como si fuera tu tío cuando pierde los papeles en la boda de tu prima. Brian Johnson tampoco estaba mejor, y su boina se había transformado en un momentáneo gorro de baño ante tanto sudor.


Y más calor emanaba la caldera del Metropolitano cuando se interpretó el Highway To Hell. Esta canción es parte de la cultura pop, aunque ellos ejerzan de maestros del rock. Referentes absoluto en el género, ha aparecido en multitud de películas de distintos géneros, incluyendo los Simpsons. Es un grupo que le encaja a Bart, no hay duda. 

Dirty Deeds Done Dirt Cheap, High Voltage, Riff Raff precedían a You Shook Me All Night Long. Whole Lotta Rosie acompañaba a una versión extendida del Let There Be Rock, con Angus Young como maestro de ceremonias junto a su inseparable guitarra. Riffs imposibles, plataformas que se elevaban o lluvia de confetis. El stage era una constante caja de sorpresas. Un espectáculo de magia con varias chisteras.

El bis final llegaba con otro par de clásicos. ¿Y a estas alturas, cuáles ya no son clásicos? T.N.T. es otro tema con pasado y futuro hollywoodiense, de las que asoman y saldrán en multitud de películas. El último tema de la noche era el For Those About to Rock (We Salute You), con salvas de cañones incluidas para recordar que el rock sigue muy vivo y que con AC/DC seguirán presentando batalla.


sábado, 12 de julio de 2025

Mad Cool, un parque de atracciones musical con noria incluida

 El Mad Cool es un parque de atracciones musical para adultos. Con su noria, sus puestos de comida, sus carpas con promociones y varios escenarios, tres principales, en los que disfrutar de los distintos artistas con muchos decibelios. El Festival nació en 2016, en Madrid, y arrancó en la Caja Mágica, como primera sede, para después vivir tres ediciones en Valdebebas, al norte de la capital. Desde 2023 se realiza en Villaverde Alto, casi en el límite de Madrid con Getafe, de hecho hasta se pueden ver las torres de iluminación del Estadio Coliseum.

El Mad Cool es en cierto modo heredero del Festimad, en el sentido de ser un festival musical para grandes masas en Madrid dedicado al pop, rock y metal. Aunque en esencia fueran distintos, dado que el Festimad, nacido en 1994, buscaba por un lado la promoción de nuevos artistas, además de la difusión de otros más consagrados.


Nine Inch Nails, Alanis Morissette, Kaiser Chiefs, Benson Boone y Hermanos Rodríguez en el Festival Mad Cool de Madrid, 11 de julio de 2025

"Y el mundo me parece más amable, más humano, menos raro", cantaba La Cabra Mecánica y María Jiménez. Esa es la sensación que tiene uno cuando está en el Mad Cool. Público internacional con ganas de divertirse y de mantener una conversación. Porque es un festival musical, pero también da tiempo a perderse por el resto de actividades, o perderse porque sí, mientras se va de un escenario a otro. O perderse con la gente, que cada vez viene de más distintos puntos del mundo: Reino Unido, Italia, Estados Unidos o Francia, principalmente.

El viernes destacaba la actuación de dos artistas muy distintos pero con lazos en común: Trent Reznor y Alanis Morissette. Ambos son norteamericanos, el primero de Estados Unidos y ella de Canadá, los dos vivieron sus mejores momentos en la década de los 90 y el cine es una parte importante de sus biografías. Para Trent, por sus BSO junto a Atticus Ross, y para ella por sus apariciones, como su divino papel en Dogma, de Kevin Smith.


Pero antes de ellos, como si fuera una comida de picoteo, se podía probar de otros platos. Hermanos Gutierrez hicieron lo más complicado, que es abrir a las 18:00h con poca audiencia y el sol de cara. Muy acorde con el sonido que generan con sus guitarras y que teletransporta al desierto o a un película de Quentin Tarantino.

Benson Boone tiene aparentemente todo en la vida. Es un chico con suerte: tiene una familia que le adora, dedicó a sus padres uno de los temas, tiene una extraordinaria voz, juventud, vitalidad -ojo con sus acrobacias, saltos y volteretas-, simpatía, belleza, es el Paul Mescal de la música. Y tiene también un ramillete de buenas canciones, con mucha sensibilidad, como In The Stars o potentes como Sorry I'm Here for Someone Else. Terminó el show mezclándose con el público. Más de uno o una se lo hubiera llevado a casa.

Alanis Morissette empezó pronto a recibir la atención del público, para poco después perder ese gran interés. Su tercer trabajo, 'Jagged Little Pill' (1995), es reivindicativo, es un grito de rabia ante la sociedad, por parte de una mujer joven, contaba con 21 años en aquel entonces, que reclama igualdad, su papel, su rol y su espacio en la vida. El álbum cumple 30 años y su mensaje sigue intacto y su importancia musical, también.

Aquel disco contó con el apoyo de Flea, de Red Hot Chili Peppers, y de Madonna, quienes vieron potencial en este trabajo que caminaba con mucho estilo entre el pop y rock, en su variante más 'grunge'. Y quienes somos el resto de humanos para llevar la contraria a Madonna. Si ella vio algo, nosotros también. Y, además, no se equivocó.

Tiró de clásicos y otros menos clásicos. Son temas que tienen algo especial. Se lanzó con Hands In My Pocket para tener al público en los bolsillos y ya de ahí no se movieron, menos para contornearse al ritmo de sus melodías. Head Over Feet, You Learn e Ironic, con todo el mundo cantando, sonaron deliciosas.

Acabó con You Oughta Know, Uninvited, tan potente y maravillosa como siempre, y ese alegato de gratitud que desprende Thank U.

Kaiser Chiefs tiene ese alma de grupo musical de estadio, de Elland Road concretamente. El grupo de Leeds juega con los estribillos y los coros de sus seguidores. En su setlist no podía faltar Ruby o I Predict A Riot. Todo ello intercalado con un homenaje a The Ramones en forma de Blitzkrieg Bop.

 La vida te lleva por muchos caminos y los escenarios del Mad Cool te transportan a distintos viajes. El nuestro era ver a NIN. Nunca se sabe cuándo es la última vez que uno va a ver a Trent Reznor cantando como líder de Nine Inch Nails. El artista estadounidense es posiblemente uno de los grandes genios de la música contemporánea. Multiinstrumentalista, compositor, productor musical, bajo cuyo paraguas Marilyn Manson cosechó su mayor éxito. En los últimos años compone bandas sonoras para películas junto a Atticus Ross, siendo galardonados con los mayores premios existentes: Grammy, Globos de Oro y Oscars de Hollywood.

El estilo de NIN, acrónimo de la formación, es difícil y a la vez fácil de definir. Es metal fusionado con electrónica, música industrial que incita a moverse, a bailar, a vibrar mientras el ritmo corre por tus venas a través de distintos elementos: guitarras, samplers, teclados, saxofones, pianos, mesas de mezclas, baterías convencionales y/o electrónicas. 

Reznor no es el más simpático del panorama musical, tampoco el más dicharachero, él se aferra al micrófono, como si fuera un salvavidas en mitad de la inmensidad, para contornearse y desnudarse con palabras. 

Empezó con un repertorio y potente, conocidos para todos. ¡Brutal! The Beginning Of The End, Wish, March Of The Pigs o Piggy. Todo ello con un escenario minimalista, en lo estético que no en lo luminoso, para ofrecer dosis de música compleja. Gastar las balas al principio es arriesgado y ese, puede, el punto negativo a la actuación.

Bajo esa atmósfera maravillosa, oscura, asfixiante que genera Atticus Ross, la actuación seguía su trazada. Closer te conecta con otra dimensión a base de pulsos mientras todos los instrumentos se recrean entre sí. Copy A provoca electricidad. Mientas que Every Day Is Exactly the Same es una mentira, porque desgraciadamente ningún día es igual si hoy tenemos a Nine Inch Nails y mañana no. 

El desenlace era épico, como una subida al Mont Ventoux en el Tour de Francia. Escarpado, sin vegetación, exhausto y mágico. Donde el cielo y la tierra se juntan. Burn, The Perfect Drug y The Hand That Feeds. El preludio del final lo formaban la siempre vibrante Head Like A Hole, es como una descarga de energía, y esa maravilla de confesión personal llamada Hurt, la cual es desgarradoramente bella, duele y sana al escucharla, es un marchitar y una primavera a la vez, y que susurrada por Reznor te abre las puertas del paraíso. No hay mejor forma de terminar un concierto ni una jornada de festival. Ni la habrá.


jueves, 10 de julio de 2025

Wunderhorse: rock del siglo XXI que suena a Nirvana o Radiohead

Llega un momento en el que pareces estar viviendo lo que ya se vivió. No es un deja-vu, es simplemente que la sociedad rescata elementos del pasado en el presente, y lo seguirá haciendo en el futuro.

La ropa deportiva es ahora retro o vintage, y los clubes deportivos vuelven a rescatar antiguas equipaciones con el que generar un vínculo con el aficionado, si es que ya no lo tenían.

El cine no para de revivir sagas que parecían en punto muerto o que habían terminado. Superman regresa a las pantallas y lo hace en un verano en el que todos sabemos lo que hicimos, y en el que Danny Boyle vuelve a dibujar un apocalipsis con infectados... aunque no sean realmente 28 años después.

La música no es ajena a esta tendencia. Por eso a nadie le sorprende que un grupo como Wunderhorse, surgidos en 2020, tengan un retrovisor musical y se miren en grupos como Stone Temple Pilots, Bush o Radiohead, asentados en plena década de los noventa. 

La revista musical inglesa New Musical Express consideró el álbum de debut 'Cub' como el más prometedor de 2022, alabando sus raíces punks. Una gran carta de presentación que han querido prorrogar con 'Midas' (2024), quien según la mitología griega convirtió la codicia en una maldición. Un desenlace muy acorde al mundo del rock.

Wunderhorse mira al futuro pero no se olvida de lo hay que detrás, especialmente el sonido que dejó el 'grunge', aquellos grupos que proliferaron por Seattle a finales del siglo XX, como Nirvana, Pearl Jam, Soundgarden o Alice In Chains, aunque ellos sean de Gran Bretaña y aquellos grupos les pille lejos, tanto en el espacio como en el tiempo.  

Wunderhorse

Wunderhorse + Lavin en la Sala la Riviera de Madrid, 9 de julio de 2025

Lavin hicieron una especie de set improvisado semiacústico donde mostraron su destreza. Experimentados, pese a ser jóvenes, y dejando una gran imagen. Mención especial al dueto con Daniela para cantar Cementerio. Se marcharon entre aplausos tras criticar a la organización por no poder tocar la batería. No fueron las únicas, ni las últimas personas, enfadadas esta noche.

Julio no es la mejor época del año para visitar Madrid. Hace calor y mucha gente se ha marchado de vacaciones, pese a ello, el público quiso arropar a Wunderhorse, aunque la formación británica tuvieran otro pensamiento en su cabeza.

El grupo lo forman Jacob Slater (voz), Harry Fowler (guitarra), Jamie Staples (batería), y Seb Byford, quien ha relevado a Peter Woodin (bajo). Seb Byford es hijo de una leyenda del heavy, Biff Byford, cantante de Saxon. Más mimbres clásicas para este prometedor proyecto musical.

El concierto fue técnicamente bueno, muy bueno, más que notable, pero el cuarteto estaba en su burbuja particular, rumiando sus problemas y gestionando enfados. Poca interacción con el público y un repertorio escaso, de poco más de una hora, aunque es verdad que su discografía no da para más. Pocas palabras y caras largas. 

Empezaron con el corte Midas y siguieron con Butterflies, con ese pegadizo estribillo. Jacob Slater lucía una camiseta del 'Mellon Collie and the Infinite Sadness'. Su cabeza rapada hacia juego con la de Billy Corgan, otro guiño más a los 90 desde el escenario para un público muy joven que coreaba los temas.

Los minutos pasaban, la buena música seguía sonando, pero la actitud no había cambiado. El ritmo aparentemente calmado vivía algunos arreones llenos de improvisaciones. Muy punk. Muy rebelde. Mucha rabia, no solo a través de las guitarras.

Arizona hacía alargar su estribillo. Ese "Where Do You Go To", que podría haber sido una buena reflexión para el grupo en ese momento. Porque todos sabíamos dónde estábamos, pero no a qué parte nos iba a llevar la actuación. Todo iba más rápido de lo deseado. Pocas pausas y ninguna explicación.

El cronómetro marcaba la hora y sonaba Superman. Precioso tema de mucha calidad. Un corte que puede ser catalogado como balada pero que tiene alma, dolor y un punto de tragedia. Si uno cierra los ojos, parece que Thom Yorke esté ahí a tu lado entre susurros y lamentos. Si la ha escuchado Cameron Crowe o Kevin Williamson, seguro que encajaría a la perfección en una escena dramática dentro de un ambiente juvenil. El drama se había asentado en La Riviera.

   

Rain era la última canción de la noche. La misma que ha cerrado en otras ciudades de la gira, con la diferencia de que en Madrid sonaron menos temas. Dicen que la lluvia limpia los pecados. No habría venido mal algo de agua esta noche, y alguna respuesta a varias preguntas, para haber apartado la ira del escenario y así haber conseguido una actuación de diez, porque este grupo apunta maneras, musicalmente hablando.

 


domingo, 6 de julio de 2025

Iron Maiden celebra 50 años muy heavys en el Metropolitano

 Dicen que a los 50 años llega la madurez de una persona, su plenitud personal y profesional, la estabilidad que siempre se desea. También aparecen los primeros achaques de edad y, a veces, una crisis psicológica por no haber logrado ciertos objetivos.

El grupo británico Iron Maiden nació en 1975. Por lo tanto, cumple medio siglo desde su creación. Son referentes absolutos del heavy-metal y de numerosos grupos. Junto a Steve Harris, sempiterno bajista y fundador de la banda londinense, han desfilado multitud de músicos y hasta 17 discos de estudio.

 El público ha ido a la par que la 'Doncella', a excepción de un pequeño porcentaje de relevo generacional. Es una afición fiel que ha crecido y va envejeciendo con Iron Maiden, con sus achaques de identidad, con sus crisis de edad, pero siempre escuchando buena música.

Aprovechando la cifra redonda, con las 50 velas en la tarta, el grupo ha querido hacer una de esas giras en las que rememorar tiempos pasados, donde parece que el tiempo se detiene al son de la misma melodía. Desde 'Iron Maiden', primer álbum, al 'Fear Of The Dark'. Es decir, solo iban a sonar temas compuestos hasta 1992. Un baño de juventud en el Metropolitano ante una audiencia madura. 

Iron Maiden + Avatar en el Estadio Metropolitano de Madrid, 5 de julio de 2025

El Estadio Metropolitano de Madrid abría sus puertas para una nueva cita con la 'Doncella', tan habituado ya al feudo del Atlético de Madrid como el propio Conor Gallagher. Antes de que los ingleses realizaran su particular aquelarre musical, el escenario saludaba a los suecos Avatar.

Avatar parece vivir en una contante actuación circense, con maquillaje, mimos y un aire a alegre cabaret. Es un cruce visual entre el personaje de 'El Cuervo', popularizado por Brandon Lee, KISS, King Diamond, Ghost o Marilyn Manson. Agitado, no mezclado. Musicalmente también beben de Machine Head, Sepultura e incluso fogonazos de Gamma Ray. 

Unas veces con un tono melódico y otra más gutural. Heavy metal con ramalazos de death, procedentes de la inagotable cantera musical de Göteborg, desde Ace Of Base hasta los propios Avatar, pasando por At The Gates, Dark Tranquility, Evergrey, In Flames o Hammerfall, entre otros. La formación escandinava arrancó con un pepino como Dance Devil Dance, sorprendieron con The Dirt I'm Buried In, tan heredera del pop sueco como un Ikea, y Madrid danzó con ellos hasta el Apocalipsis, mientras atronaba el Hail The Apocalypse.

Avatar Madrid
 La fórmula de Iron Maiden volvía a ser sencilla, y efectiva, como si el mundo volviera a estar en 1992 debatiéndose si disfrutar del Tour del Fear Of The Dark o de los Juegos Olímpicos de Barcelona, algo parecido a lo que le pasó al bueno de Bruce Dickinson cuando pudo ser olímpico como esgrimista. Y es que este hombre del Renacimiento moderno acumula habilidades como maestro cervecero, piloto de avión, historiador, esgrimista y... ¡cantante!

Bruce Dickinson ha sido el segundo, cuarto y es el primer cantante de Iron Maiden. Un galimatías numérico que se explica por el hecho de que Bruce sucedió a Paul Di' Anno, fallecido en 2024, y después relevó a Blaze Bayley, quien había reemplazado previamente a Bruce, en una etapa incomprendida por muchos fans con más luces que sombras, y eso que fue una fase oscura a nivel musical. Después de esos vaivenes como la voz de la 'Doncella', Bruce siempre ha demostrado ser el mejor, el hombre idóneo para cantar para Iron Maiden. 

 Y con esa voz tan personal, los Maiden empezaban a desempolvar los primeros temas del concierto, rescatados del fondo del armario, porque tanto Murders In The Rue Morgue, Wrathchild, Killers, con la primera aparición de la mascota Eddie sobre el escenario, o Phamtom Of The Opera son tan antiguas como poco habituales en los últimos repertorios de la 'Doncella'. Vieja escuela. Un buen epílogo donde Simon Dawson, batería sustituto de Nicko McBrain, pudiera mostrar las habilidades y ser examinado.


The Number Of The Beast asomaba en quinto lugar, o sexto si incluimos los acordes de The Ides Of March como apertura. Un número diabólico, el seis, para exhibir la interminable lista de éxitos de los británicos. El público movía las manos al unísono, creando un mar de brazos, y otras acompasaba con palmas. Entrega total. Comunión absoluta entre grupo y seguidores.

La música, la puesta en escena, con tres pantallas gigantes, el carisma de sus integrantes, empezando por el bajista Steve Harris, cuya adoración por el West Ham siempre está presente, máxime habiendo tocado en su estadio unos días antes, hacen de este grupo uno de los más grandes de la historia. ¿O es el más grande realmente?

La terna formada por The Clairvoyant, Powerslave, con una proyección de pirámides que casi nos llevaban al Calderón en metro, 2 Minutes To Midnight daban paso a otra de las sorpresas de esta gira, porque Rime Of The Ancient Mariner es compleja. Compleja por su extensión, por su texto de corte clásico y por los cambios de ritmo marca de la casa y cortesía de las cuerdas de Gers, Smith y Murray. Trece minutos de épica y megalomanía. Trece minutos de grandiosidad.


Si los jugadores de cartas siempre tienen un jugada maestra esperando, las grandes bandas tienen sus ases, aunque el resto de cartas estén a la altura. Run To The Hills, que da nombre a esta gira, Seventh Son Of A Seventh Son, The Trooper, con Bruce ondeando una bandera de España tras haber paseado la Union Jack, Hallowed Be Thy Name e Iron Maiden eran el repóquer decisivo, que no definitivo, pese a ser una jugada redonda.


Iron Maiden Madrid
Fotos publicadas por Iron Maiden en su cuenta @ironmaiden

La voz de Winston Churchill en su célebre discurso de la II Guerra Mundial anticipaba el único bis y un final de altos vuelos con Aces High y la imagen de un Spitfire sobrevolando los cielos, que no los del Metropolitano. La teatralidad alcanzaba máximas cotas con Fear Of The Dark, donde la oscuridad -con Bruce iluminando el escenario con un farol como si fuera un solitario personaje surgido de la pluma de Charles Dickens-  y una sola voz ahuyentaban al silencio en Madrid.

Fotos publicadas por Iron Maiden en su cuenta @ironmaiden

Ya solo quedaba Wasted Years como colofón, evidenciando que Iron Maiden no ha malgastado ninguno de sus 50 años recién cumplidos y que el medio siglo le sienta realmente bien, más maduro y siempre en lo alto de la cima.


martes, 1 de julio de 2025

Sharleen Spiteri, las hadas del Botánico van de Texas a Escocia

 Desde hace unos años hay tres formas para saber que ha llegado el verano: el calor, obviamente, el anuncio de Estrella Damm, que sitúa nuestras vacaciones en un nivel que luego muchas veces no se corresponde con la realidad, y el Festival Noches del Botánico de Madrid, que durante los meses de junio y julio ofrece conciertos diarios en la capital española.

El Festival, que está situado en el Real Jardín Botánico Alfonso XIII de la Universidad Complutense de Madrid, no confundir con el Real Jardín Botánico del Paseo del Prado de la capital, ha ido ganando público, notoriedad y relevancia con el paso del tiempo. Un clásico moderno con un sello personal.

Si uno buscase la definición de ecléctico en un diccionario, debería de aparecer la imagen de este Festival, que no acaba de estar etiquetado con ningún estilo, porque siempre dan cabida a distintos artistas en un entorno único. El enclave y la variedad musical son la llave del éxito. Entre ellos, los escoceses Texas, con un tono meloso y una de las voces, y rostro, más dulces que tiene el pop-rock: Sharleen Spiteri.

Texas en el Festival Noches del Botánico de Madrid, 30 de junio de 2025

El Real Jardín Botánico Alfonso XIII de la Universidad Complutense de Madrid es un oasis de silencio en mitad del bullicio de Madrid. Un paraje idóneo para escuchar al grupo escocés Texas, cuyo título proviene de la película de Wim Wenders. Aunque Escocia también ese país es ruidoso, especialmente cuando se disputa un Celtic - Rangers en Glasgow, la ciudad natal del grupo.

Bajo un amenazante cielo gris, que apenas descargó agua, Sharleen Spiteri comenzó susurrando su célebre frase "I don't want a lover, I just need a friend", de su primer disco, de su primer flechazo, ya ha llovido desde 1989, aunque no lo hiciera en esta noche tórrida de calor tropical.

Texas Botánico Madrid

Te das cuenta que los años han pasado pero que por algunas personas han pasado algo menos. Sharleen Spiteri era tu crush, aunque por aquel entonces no sabías qué era eso, y ahora sigue siendo un rostro hermoso. 

Halo es potente y guitarrera. Es un temazo que arranca con aire oriental y sigue de un modo más occidental. ¡Vaya manera de empezar! Texas es el clásico grupo que piensas que conoces dos temas y, aunque tengas un oído vago, y por poco que escucharas música en el anterior siglo, la cifra pasa a ser como mínimo de una decena de canciones populares, como Everyday Now. imposible no conocerla, o So In Love With You, con ese toque exótico tan sensual, otro habitual de la radio.

Summer Son habrá sonado muchas veces en todo el planeta, pero en un día de verano y en un sitio tan soleado como España encaja a la perfección. Es un tema que muestra ese ramalazo más discotequero y experimental de la banda, donde los sintetizadores y la electrónica habían ganado la batalla a las guitarras con el paso de las décadas. Aunque en esta ocasión fuera ofrecida en una versión más guitarrera y gamberra. Lo de rescatar Thrill Has Gone en el repertorio era todo un acierto y una grata sorpresa.


 
Si las hadas conceden tres deseos, Texas ofrece innumerables canciones eternas: The Conversation, con ese aire sureño renovado, country del siglo XXI, con el que dar paso a When We Are Together, In Demand, con el actor Alan Rickman siendo todavía seducido en una gasolinera en la mente de todos en una noche que parecía no tener fin.

Y esta noche también iba a tener fin, aunque antes sonara Mr. Haze y Black Eyed Boy, devolviendo el protagonismo a las guitarras, y Say What You Want como primer cierre.

De repente recuerdas cómo te impactó 'Trainspotting', paseas mentalmente por el casco viejo de Edimburgo y hasta lucharías junto a William Wallace para liberar Escocia si pudieras viajar en el tiempo. Todo te parece hermoso en ese momento, especialmente si Sharleen Spiteri está delante.

Y es que encima es agradable, simpática, dicharachera a más no poder, recalcando el calor que hacía, hablando de su hija o de sus orígenes, cualquier tema era válido. Aunque es un riesgo hablar en inglés con el público, sabiendo que España está llena de personas con un CV que reza que el nivel del segundo idioma es medio-alto, aunque el medio sea aquí bajo y el alto no llegue a la altura.

El bis final llegaba con Inner Smile, en cuyo videoclip se hacía un guiño a Elvis Presley, para ya ser completo al sonar Suspicious Minds, cantada por el Rey, escrita por el compositor Mark James, casualmente nacido en Texas, y ahora inmortalizada por Sharleen Spiteri, eterna hada del Botánico, la cual ha vuelto a demostrar por qué el grupo siempre ha gustado tanto en España, con una gran colección de canciones, mucha conversación, una preciosa voz y mucha magia.


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