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sábado, 12 de septiembre de 2026

La melancolía y la infinita tristeza de Billy Corgan regresan 30 años después en formato operístico

 Smashing Pumpkins escribieron en los años 90 dos trabajos memorables, 'Siamese Dream' (1993) y 'Mellon Collie and the Infinite Sadness' (1995). La banda de Chicago, muchas veces enmarcada de forma equivocada dentro del 'grunge', el sonido nacido de Seattle que copaba las radios y la MTV en aquella década, vivió su mayor éxito en esta etapa.

Mientras la mayoría de grupos musicales tienen su disco de referencia, Smashing Pumpkins puede presumir de contar con dos álbumes muy diferentes entre sí y con himnos generacionales en su interior. Del sonido denso y trabajado del 'Siamese', obra del productor Butch Vig, al más barroco y directo del 'Mellon', del rock alternativo de 13 temas a una amalgama encerrada en un doble LP con 28 cortes que caminan entre varios estilos, como quien se acerca a un bufet libre y combina carne, pescado y un sinfín de salsas en el mismo plato.

En el panorama actual musical donde muchas formaciones de los 80 ó 90 sacan a pasear una gira temática basada en sus mejores momentos, el cantante Billy Corgan ha sido presa de esta nostalgia pero con un giro de tuerca muy personal, dejando su sello característico, porque para algo siempre se ha salido de los estándares habituales. Arriesgado y atrevido, como es él.

Con motivo del 30º aniversario de la gira del 'Infinite Sadness', Corgan se ha embarcado en un ambicioso tour más sinfónico y visual, donde toda la escenografía y la imaginería lucen más. Un proyecto personal donde el perfeccionismo es llevado a su máximo esplendor.

Billy Corgan en el Palacio Vistalegre Arena (Madrid), 11 de septiembre de 2026

Los primeros acordes del álbum, que casualmente coinciden con las últimas notas del disco para sellar esta obra maestra, daban paso a esta sinfonía de imágenes, sonido y emociones, con el público debidamente sentado para otorgar mayor solemnidad a ese tono operístico que acompaña a esta gira, con orquesta, coro y sopranos incluidos, como si fuera el Fin de Año en Viena, todo ello en lugar de haber contratado músicos de estudio e interpretado el disco íntegro como sonaba en el vinilo o CD. Una experiencia sensorial reservada para unos pocos. Megalomanía en estado puro.

Y la ocasión era un espectáculo creado por y para Billy Corgan, cuya melodía del Tonight, Tonight era suficiente reclamo para atraer a un público que ha hecho llenar el Palacio Vistalegre de Carabanchel por dos noches en un espectáculo distinto al habitual, porque en realidad Corgan es distinto a los habituales. Un genio incomprendido, como en esta ocasión.


De la canción más representativa de los Smashing, con permiso de Disarm o de 1979, seguía este hermoso paseo onírico donde la edulcorada versión de la potente Jellybelly, rivalizaba con la sensibilidad de Galapogos, la calma de Thirty-Three, ya con Billy Corgan al micrófono para este tema, o la belleza de Beautiful, convirtiendo la plaza de toros en una inmensa habitación donde se entonaban delicadas nanas.

Era difícil conciliar el sueño con esos cambios de ritmo que tiene el 'Mellon', aunque quedaran algo amortiguados presentados de forma orquestada, porque si algo tiene este disco es un inusual estilo ecléctico donde se mezclan estilos que no parecen encajar como ese barman del que dudas si está usando algún criterio al agitar tantos zumos y alcoholes en una coctelera, aunque luego confiesas que encajan y que se te ha subido, justo la misma experiencia que este elepé. 


Si el 'Mellon Collie' es una alegoría del tiempo, del paso de la juventud a la madurez, a su ya maduro público se le pasaba el tiempo mirando la colorida escenografía y esa imaginería que en la portada es un cruce entre la obra del genial artista Rafael y los efectos especiales del cine mudo de Georges Méliès, pero que en este tour son un guiño al modernismo y retrofuturismo.

Muzzle es energía pura y Lily (My One And Only) sosiego absoluto. La vida misma. Una jornada en la gran ciudad. Stumbleine suena todavía más grandiosa con orquesta, como un árbol que va perdiendo hojas lentamente en otoño mientras es pintado. Puro arte con breves pinceladas, como las que ofrecía Corgan cantando de vez en cuando, hasta cinco ocasiones, menos de lo que desearíamos.

Zero reclamaba su papel de gran canción del grupo, llevando buena parte del merchandising de la banda su nombre, por lo que Billy regresaba a su papel de maestro de ceremonias, para así cerrar este primer acto, y momentáneamente los ojos con Thru The Eyes Of Ruby, un acertado broche final, que no definitivo.

 El segundo acto arrancaba con la hermosa In The Arms Of Sleep, un prólogo estupendo para escarbar todos nuestros recuerdos mientras evocábamos en nuestra imaginación aquel viaje nocturno en coche junto a la formación clásica de los Smashing —con James Iha, D'arcy Wretzky y Jimmy Chamberlin en el recuerdo— al ritmo de la eterna 1979, transformada en añoranza en esta ocasión.

La noche todavía era lo suficientemente joven para seguir desgranando medios tiempos como By Starlight —otro de esos cortes que ganan en este formato —, embobarse con la ternura de To Forgive o Cupid de Locke para revolucionarse con la locura que supone adentrarse en el vértigo de X.Y.U. o un siempre enrabietado Bullet With Butterfly Wings reclamando su rol de estrellas en el firmamento de los Smashing, convertidas ambas en melodías menos reconocibles pero también disfrutables.  

 El desorden en el orden de las canciones lejos de no parecer organizado, estaba premeditado para acabar con ese Porcelina Of The Vast Oceans, que es una invitación a surcar el mar de nuestros recuerdos con sus virajes a estribor y babor. Los mismos tumbos que daban algunos en sus sillas, decepcionados ante tanta parafernalia en escena, tan poca guitarra y tan poco Corgan.


Si el disco terminaba con las mismas notas del inicio, mostrando ese bucle temporal que al sol le sigue la luna, por lo que Tonight, Tonight —esta vez sí cantada por Corgan—, era la noche a la que seguirá el día. Y qué noche de emociones, de melancolía y de una infinita tristeza de Billy Corgan que hoy ha hecho muy feliz a parte de su público, mientras que ha defraudado a otros y confundido a los que no sabían a lo que iban. Así es él y así somos el resto del mundo.


domingo, 23 de junio de 2019

Madrid mima la versión más íntima de Eddie Vedder

Eddie Vedder se ha convertido en la voz superviviente del 'grunge'. Un movimiento musical surgido en Seattle en los 90 en el que el nihilismo y la desesperación ponían la letra a una generación desencantada. Aquella atmósfera depresiva cumplió su maldito propósito al llevarse a todos los máximos exponentes de aquel sonido tan propio, arrancando con Andrew Wood (Mother Love Bone) y Kurt Cobain (Nirvana) para seguir con Scott Weiland (Stone Temple Pilots), Layne Staley (Alice In Chains) y Chris Cornell (Soundgarden). Cinco grandes cantantes idolatrados y alabados que llenaban estadios, pero incapaces de seguir viviendo a causa de las adicciones y de un vacío existencial.

Vedder es, hasta el momento, el gran superviviente de esta fatalidad que ha asolado al 'grunge'. El cantante de Illinois llegó para colaborar en el disco póstumo de Andrew Wood, haciendo duetos con Chris Cornell. Aquella fue su carta de presentación, la cual sirvió para tomar las riendas de Pearl Jam, junto a Stone Gossard y Jeff Ament, otras dos piedras angulares de este estilo musical.


El sobresaliente éxito comercial de Pearl Jam hizo que el grupo se embarcara en extenuantes giras que, pese a visitar España, terminaban por sortear Madrid por distintos motivos, empezando porque la capital ha adolecido durante décadas de tener un gran local donde albergar este tipo de eventos.

En 2006 Pearl Jam visitaba Madrid en uno de los conciertos más maravillosos que se han ofrecido nunca en la capital por parte de cualquier grupo de rock. Eddie Vedder y compañía, conscientes de que su anterior actuación databa de 1992, ofrecieron un repertorio distinto a lo ofrecido en el resto de ciudades, como queriendo compensar al público madrileño por tantas ausencias. Aquel espectáculo hechizó a propios y extraños, estrechando los lazos entre grupo y ciudad.

Ahora, trece años después de aquel grandioso show y veintisiete desde su primera aparición, era Vedder el que se asomaba de nuevo por el Palacio de los Deportes, en una versión más íntima y sin sus compañeros habituales de fatigas.

Eddie Vedder en el WiZink Center de Madrid, 22 de junio de 2019

Pocas veces el pabellón madrileño había sentido cómo una sola voz y un solo instrumento eran capaces de sonar con tanta energía. Lo curioso es que lo vivió dos veces: primero, cuando el oscarizado Glen Hansard hizo de solitario telonero, logrando levantar al público en varias ocasiones. Y segundo, cuando Eddie Vedder tomó el relevo del guitarrista irlandés.



El show de Vedder fue sobrio en su puesta en escena y enérgico en su ejecución. Sobre una alfombra y alumbrado por varios puntos de luz, tomando casi de prestado dos de los elementos característicos de los acústicos de Nirvana y Alice In Chains-, el líder de Pearl Jam hizo una particular lectura de su carrera musical, interpretando unas veces grandes éxitos de la banda de Seattle, véase Better Man, como temas que han pasado más de puntillas, e incluso algunos de su cosecha propia, como dos fragmentos de la BSO 'Into the Wild'.



También hubo lugar para las versiones, en especial un sentido Wildflowers como homenaje póstumo a Tom Petty.

La cercanía de Vedder y el entusiasmo del público ya habían alcanzado cotas altas, superadas definitivamente cuando Vedder dejó las seis cuerdas a Hansard para interpretar una gran versión de Black, más tierna aún con los violines sonando de fondo y los coros tarareados por todo el pabellón, en perfecta armonía.



El punto final lo puso la habitual versión del Rockin' In The Free World de Neil Young, tan habitual como colofón en los conciertos de Pearl Jam y también en esta versión más íntima de Vedder, sin sus compañeros habituales de viajes y solo con la compañía de cuatro violines, la voz y guitarra de Hansard y un montón de fans, que adoran y miman a uno de los mitos del 'grunge'.

viernes, 18 de noviembre de 2011

La generación X sabe a glicerina: el post grunge

Cada generación tiene su manera de pensar, que posteriormente se recuerda por los iconos más representativos y una música que los distingue. Los nacidos entre 1970 a 1985 tuvimos el grunge como bandera y a cuatro formaciones (Nirvana, Soundgarden, Alice In Chains y Pearl Jam) para idolatrar.

Si el desencanto, nihilismo, la nostalgia e inconformismo eran los sellos de identidad de esta generación, el hecho de que dos de sus cantantes más mitificados perdieran la vida de forma dramática (Kurt Cobain y Layne Staley), terminó por consagrarles como mártires del rock y miembros honorarios de la generación X.

Los inicios del post grunge: Bush
Todo buen melómano tiene su listado de grupos que tiene que ver al menos una vez en la vida, en algunas ocasiones es porque se trata de tu banda favorita, en otros es por curiosidad, y a veces es por la magia de escuchar esa canción que marcó un momento determinado.

Este mes pensaba que me iba a quitar una de esas espinas, tenía tachada la fecha del 5 de noviembre para ver al grupo inglés Bush, pero la formación canceló la gira, sin dar muchas explicaciones, aunque todo apunta a que la venta de entradas no era lo que esperaban.

entrada de Bush

Bush apareció en el universo musical en 1994, el mismo año que fallecía Kurt Cobain, su disco de debut, ‘Sixteen Stone’, era un nuevo ejercicio de grunge, pero sin la denominación de origen de Seattle. En él se incluía uno de esos temas que siempre he escuchado, una balada que siempre me ha acompañado: Glycerine.

Características del post grunge  
Riffs simples y sencillos, acordes y sonidos que discurren paralelos a la voz del cantante, cambios bruscos de ritmo, a ello había que sumarle algo de tristeza en las letras y en las composiciones. En ocasiones se añadían  instrumentos de cuerda: cellos o violines, alargando la melancolía y prolongando la existencia del grunge. Se estaba gestando el post gunge.  


Los grupos más representativos del estilo
Bush se convertían en el primer grupo de una hornada de bandas que tenía como principales formaciones a:
  • Los australianos Silverchair, cuyo debut, 'Frogstomp' (1995), golpeó fuerte. El estreno era una perfecta continuación del sonido Seattle, algo insólito para un grupo en el que ninguno de sus miembros había llegado a la mayoría de edad. Con posterioridad, añadirían elementos a su música que los convertiría en una banda más alternativa y menos grunge.
    A mediados de 2011 anunciaban la disolución de Silverchair, dejando la puerta abierta para una posible futura reunión. En su testamento legaban grandes temas como Miss Your Love, Tomorrow o Cemetery.
  • Dave Grohl, antiguo batería de Nirvana, siguió su carrera musical, tras la muerte de Kurt Cobain, fundando Foo Fighters, donde ejerce las funciones de cantante y líder de un sonido más roquero y alternativo, que lo aleja de ser etiquetado como post-grunge, a pesar de haber sido una pieza fundamental en la historia de este estilo musical. 
  • Los estadounidenses Creed optaron por la vía más comercial del sonido, con una clara influencia de Pearl Jam, en especial el tono de voz de Eddie Vedder. Con su segundo álbum, 'Human Clay' (1999), superaban la friolera de los 10 millones de discos vendidos, que la banda recibió ‘con los brazos abiertos’. En especial gracias a tres sencillos: What If, Higher y With Arms Wide Open.
  • Live, también norteamericanos, había surgido en 1988, pero su actividad musical se inició tres años más tarde. Fue en 1994 cuando ve la luz un disco que aupó a la formación como una de las mayores promesas musicales, promesa que nunca se cumplió pero que dejó una joya de disco: un álbum inspirador, dramático, desgarrador y fantástico, que brilló durante la década de los 90, y que tenía por nombre 'Throwing Copper'. En este trabajo, Live muestra una gran faceta creativa y un post grunge evolutivo, que se acercaba al rock alternativo. 
Live, Throwing Copper
El cenit compositivo llegó muy pronto y la losa que suponía superar un disco que había alcanzado a los 9 millones de discos vendidos, condenó a la banda a ser esclavos de aquel éxito y ser juzgados por cada nuevo CD. Aunque algunos temas posteriores demostraban la calidad de la formación, como Overcome, ningún álbum obtuvo la rotundidad, de crítica ni de público, del 'Throwing Copper'.
  • Staind, de origen norteamericano, solía realizar en sus comienzos versiones de Pearl Jam y Alice In Chains, fascinados por el grunge, pero nunca practicaron el post-grunge, si no más bien un metal alternativo. La fama del grupo siempre le ha venido por su sensibilidad a la hora de componer las piezas más suaves, como los medios tiempos: Outside, So Far Away y Zoe Jane. Esa aptitud los llevó a realizar un ‘unplugged’, donde alcanzan grandes cotas, en especial con las versiones de Sober, del grupo Tool, y con el aclamado Nutshell, de Alice In Chains. 
  • Otra formación siempre vinculada con el estilo tanto grunge como alternativo, que navegó en ambas orillas y que nació al mismo tiempo de la eclosión del sonido Seattle, fueron los Smashing Pumpkins. De hecho, fueron incluidos en la banda sonora del film más representativo del movimiento, ‘Singles’, de Cameron Crowe. Pero el hecho de ser de Illinois, Chicago, los alejó de ser etiquetados como grunge.

    Singles, Cameron Crowe
    De su discografía destaca su segundo álbum, 'Siamese Dream' (1993), donde brillan dos piezas: Today y Disarm, que tienen elementos y argumentos de sonido Seattle, que derivaron a un estilo más personal y alternativo con el ambicioso proyecto musical de 1995, 'Mellon Collie And The Infinite Sadness', en el que la popularidad y el éxito abrazó definitivamente a Billy Corgan y a su banda, con himnos como Tonight, Tonight o Bullet With Butterfly Wings.
Otras formaciones consideradas como post-grunge, apenas pasaban por sonar así en algunos temas o discos, entre estos grupos podría citar a: Lifehouse, Nickelback, Puddle Of Mudd, Better Than Ezra… y la superbanda Audioslave, surgida de la colaboración de Chris Cornell, mítico líder del grupo de grunge: Soundgarden, y tres componentes de la belicosa y rebelde formación Rage Against The Machine. Una de las mejores voz del rock junto a un trío habilidoso de músicos dio como resultado a un sólido grupo que se movió más por los sonidos alternativos que por recuperar el grunge.  

El sonido de la década de los 90
La música más representativa de la inconformista generación X prolongaba su vida, con esta segunda hornada de bandas, para seguir poniendo el sonido a la década de los 90. Una música derrotista, a veces, y luchadora en otra ocasiones, grupos de estudiada apariencia desaliñada, caracterizados por la rebeldía y el inexplicable antagonismo de las decisiones, que definía a un grupo de personas que caminaban por la vida queriendo marcar su sendero, un camino nuevo nunca antes transitado, aunque a veces pareciera la misma ruta de siempre.

viernes, 21 de enero de 2011

El grunge, el sonido de la lluvia de Seattle (2ª parte)


Los ochenta llegaban a su fin y el grunge empezaba a despegar
Soundgarden editaba 'Louder Than Love', Nirvana hacía lo propio con 'Bleach' y Mother Love Bone publicaba un single de larga duración, 'Shine'. Pero este prometedor grupo truncó su carrera demasiado pronto. Mientras se grababa el primer disco, 'Apple', Andrew Wood pasaba a engrosar la lista de mártires del rock, muriendo a causa de la heroína a la temprana edad de 24 años. Para el recuerdo dejaba temas irrepetibles como This Is Shangrila y. en especial. la sentida canción Chloe Dancer/Crown Of Thorns’. 

Mother Love Bone,

Como se puede apreciar en la foto, los miembros de Mother Love Bone parecían soñar con un futuro prometedor para el nuevo grupo, representado por un recién nacido.

Un templo para rendir tributo al primer mártir
Para homenajear a Andrew Wood, Gossard, Amment -dos de sus ex compañeros en Mother Love Bone-, junto con Mike McCready, Chris Cornell y Matt Cameron -ambos de Soundgarden- deciden realizar un álbum póstumo bajo el nombre de 'The Temple Of The Dog', al cual se uniría un surfista con mucho talento para cantar y que acompañaba en las voces, Eddie Vedder. En el disco destaca el tema Hungerstrike, con un precioso dueto a cargo de Vedder y Cornell.

Con este disco, el grunge rendía homenaje a uno de sus pioneros y tanto Gossard como Ament, además de McCready, conseguían un vocalista para su proyecto musical que acabaría siendo una de las bandas más importantes del movimiento: Pearl Jam.
Pearl Jam, logo, tour,
Los cuatro grandes de Seattle conquistan el mercado Seattle comenzaba a ver cómo sus hijos iban conquistando las ondas de todo el país, los primeros trabajos discográficos salían a la luz con la prensa especializada rendida ante el talento de tantos grupos del estado de Washington. En especial cuatro bandas son las que logran el mayor éxito comercial.
  • Soundgarden editaron 'Louder Than Love' (1989) y 'Badmotorfinger' (1991), disco que supone su consagración dentro de la industria discográfica. 
  • Alice In Chains publicó 'Facelift' (1990) y en 1992 su aclamadísimo y oscuro 'Dirt', donde Cantrell da muestras de su capacidad compositiva dejando a Staley la parte creativa de las letras, las cuales ofrecen una persona frágil que intenta superar sus adicciones y obsesiones. 
  • Pearl Jam tuvo el debut deseado por cualquier formación, con 'Ten' (1991), donde aparecen los temas claves de su carrera musical: Alive, Jeremy y la extraordinaria canción Black. 
  • Nirvana, por su lado, sacaba al mercado 'Bleach' (1989) y el CD que hizo que su nombre se escuchara en todo el planeta: 'Nevermind' (1991), en el que ya contaban con Dave Grohl a la batería. En este álbum se incluía el himno del movimiento Smells Like Teen Spirit que resumía perfectamente lo que era el grunge: una locura rebelde contagiosa. 
Alice In Chains, Dirt
El mismo triste final para dos grandes músicos   Los caminos de los cuatro grandes de Seattle siguieron su exitoso curso, hasta verse frenados de golpe por dos noticias que conmocionaron al mundo de la música y al grunge en especial. El 8 de abril de 1994 fue encontrado el cadáver del líder de Nirvana, la muerte se certificó con fecha de 5 de abril. Kurt Cobain tenía 27 años, la misma fatídica edad en la que nos habían dejado otros mitos del rock como Jim Morrison, Janis Joplin y su paisano Jimi Hendrix.
Kurt Cobain Layne Staley

Ocho años después, en 2002, era encontrado en su casa el cuerpo sin vida del cantante de Alice In Chains, Layne Staley, tras haber ingerido gran cantidad de barbitúricos. Staley fue una débil llama que se extinguió poco a poco hasta apagarse, el destino fue cruel y quiso que la defunción fuera también el 5 de abril. Curiosamente, tanto Nirvana como Alice In Chains dejaban para la posteridad sendos discos en acústico, grabados para la cadena norteamericana MTV. El de Nirvana con una orientación más rítmica y el de Alice In Chains con un tono más intimista. 

Cuando nadie lo esperaba, Chris Cornell decía adiós al mundo y a la vida el 18 de mayo de 2017, suicidándose al igual que el resto de sus compañeros de viaje. La marcha de Cornell llegaba en plena madurez personal y profesional del cantante, embarcado de nuevo en el proyecto de Soundgarden tras haber liderado a Audioslave, uno de los grupos más interesantes de este milenio. Precisamente, Cornell había tocado con Soungarden en directo en Detroit durante la noche anterior a un fallecimiento que nadie podría haber presagiado.

Cameron Crowe lleva a la gran pantalla su homenaje al 'grunge' El cine también fue reflejo del “boom” de Seattle, Cameron Crowe dirigió 'Singles' (Solteros) que si bien no funciona como película, sí lo hace como homenaje a los artistas de la ciudad, con imágenes de conciertos de Alice In Chains y Soungarden junto a un guiño simbólico a Mother Love Bone, en forma de pintada en una pared.

Durante el metraje desfilan Chris Cornell, Eddie Vedder, Stone Gossard y Jeff Ament como actores secundarios y una banda sonora que podría haber sido extraordinaria como reflejo de una época y donde incluyen a Screaming Trees, uno de los grandes olvidados del movimiento, pero al que le falta la guinda de haber incluido a Nirvana, los grandes abanderados mundiales de este estilo que acompañó la década de los 90 y que no se cansa de seguir sonando.

¡Larga vida al grunge!

El grunge, el sonido de la lluvia de Seattle (1ª parte)

Seattle es una ciudad de Estados Unidos situada al noroeste, casi en la frontera con Canadá, en el estado de Washington. Hasta la década de los ochenta se le conocía por haber aportado a un visionario para la música, Jimi Hendrix y una banda de rock progresivo que publicó un disco conceptual que creó escuela (Operation Mindcrime, 1988) y que tiene por nombre Queensrÿche.

Los garajes sirven como cunas del 'grunge'
A mediados de los años 80 varias bandas de esta población harían que todos los ojos de la industria discográfica se posaran sobre sus lluviosas nubes: se estaba gestando el movimiento grunge.

La característica común de este estilo es su procedencia, extraído de los garajes. Esto se debe a que Seattle es conocida como la “ciudad de la lluvia”, y no lo es por la cantidad de litros que se recogen sino por el número de días con precipitaciones, siendo éstas de casi 300 por año. Por lo que la población suele refugiarse en busca de ocio en sus sótanos, dando ese especial carácter al sonido: crudo, rápido y directo, temas no muy extensos pero con vertiginosos cambios de ritmos.

Un recopilatorio sirve de punto de partida
El punto de partida de este nuevo estilo, es un recopilatorio, 'Deep Six', publicado en 1986 donde aparecen las seis bandas locales más destacadas;
  • Malfunkshun, formada por Andrew Wood (quién luego sería cantante de Mother Love Bone) y su hermano. 
  • Melvins es la primera referencia musical del grunge y que tenía como selectos espectadores en muchos de sus ensayos a un par de entusiastas fans: Kurt Cobain y un joven de ascendencia croata, Novoselic. Los dos pilares sobre los que sustentaría el grupo Nirvana.
  • U-Men, cuyos directos eran famosos por la violencia y los disturbios que generaban. 
  • Skin Yard estaba liderada por Jack Endino, que pasó más tarde a ser uno de los más importantes productores de discos. 
  • Soundgarden, es la creación musical de Chris Cornell, otro de los personajes fundamentales del movimiento, al que se le uniría Matt Cameron a la batería. El nombre de la banda viene de un conjunto escultural de arte moderno situado en un parque en Seattle.
  • Green River es el grupo que bautizó el término grunge y germen de lo que sería en un futuro Mudhoney y Pearl Jam. En sus filas estaban Mark Arm (después sería miembro de Mudhoney), Steve Turner (Mudhoney), Stone Gossard y Jeff Ament (Mother Love Bone - Pearl Jam) y Bruce Fairweather (Mother Love Bone). La disolución de Green River en 1988 vino por los intereses comerciales de Ament y la negativa de Arm a cambiar el estilo y ceder ante las imposiciones.

Todas estas formaciones contaban con un denominador común: el carácter garajero de las bandas daba como resultado un rock ajeno a los virtuosismos propios de los 80, que estaban viviendo el repunte del heavy con Metallica, Iron Maiden y Guns N' Roses pugnando por el trono del metal.
Éste sonido de Seattle era más directo, a veces sucio, con ramalazos del estilo punk, gracias a las pegadizas melodías, los cambios de ritmo y los rápidos y aparentes sencillos riffs.

Las cenizas de Green River alimentan los primeros grandes grupos
De la disolución, en 1988, de Green River surgen:
  • Por un lado Mudhoney quienes serían comercialmente los que menos éxito tuvieron de toda la escena grunge, manteniendo eso sí, una fidelidad a unos ideales de estar ajenos a los cánones marcados por la industria del disco. Son el paradigma de la independencia.
Mother Love Bone, cover
  • Por otro lado Gossard, Ament y Fairweather se unen al excéntrico cantante de Malfunkshun, Andrew Wood, creando Mother Love Bone. Con un estilo más melódico y alegre, tirando al glam, alejado de la tristeza y agresividad del resto de bandas locales.
Logotipo de Alice In Chains, usado desde la etapa del 'Dirt'
No muy lejos de allí, un año antes, durante una fiesta coincidían Layne Staley (voz) y Jerry Cantrel (guitarra), ambos compartían gustos musicales, en especial el heavy metal, e ideas que iban a fraguar en un proyecto que tomaba por nombre Alice In Chains. 

Ir a la segunda parte del artículo.

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