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lunes, 9 de octubre de 2017

1974: la última vez que España dejó de jugar un Mundial

La selección española disputará en Rusia 2018 su decimoquinta participación en una Copa del Mundo, undécima de forma consecutiva. España se ha convertido en una de las selecciones clásicas del torneo mundialista, de las más fiables en la fase de clasificación. Aunque hubo un tiempo, no excesivamente lejano, en el que acudir al Mundial era una labor ardua y en ocasiones sin recompensa, como en 1974, la última vez que la Roja vio la máxima competición de selecciones desde el sofá.

Mundial 1974, Alemania Federal, R.F.A., 1974, WM 1974,

Si hablamos de un gran torneo internacional de naciones, la Eurocopa de 1992 celebrada en Suecia y ganada contra todo pronóstico por Dinamarca, en la mayor sorpresa de la historia del fútbol, es el anterior fracaso futbolístico español, en una etapa donde el campeonato europeo solo contaba con ocho países participando, lo que dificultaba la clasificación.

Volviendo a los Mundiales. Yugoslavia fue el último responsable en 1974 de quitar a la selección española las aspiraciones de acudir a una Copa del Mundo. Los yugoslavos empezaban a convertirse en un rival habitual de los españoles y que lo fueron durante todo el siglo XX hasta en 19 partidos, siendo en ocasiones superados por la Selección y en otras tantas uno de sus verdugos, como en esta oportunidad.

Yugoslavia, bandera Yugoslavia, YUG,


La fase de clasificación de España para el Mundial de 1974
España fue encuadrada en la fase de clasificación en el grupo séptimo junto a Yugoslavia y Grecia. Solo los campeones de los respectivos grupos, algunos de los cuales estaban formados por cuatro países, se aseguraban el billete para Alemania Occidental.

La igualdad prevista entre españoles y yugoslavos se manifestó en los empates en sus respectivos duelos, en Las Palmas y Zagreb, por lo que la clasificación iba a depender de los puntos que sumarían ambos ante los helenos. El 2-4 conseguido por Yugoslavia ante Grecia sobre la bocina en la última jornada dejaban a España y Yugoslavia empatadas en todos los apartados: tanto a puntos e idéntica diferencia de goles, obligando a España y Yugoslavia a desempatar para dilucidar el pase al Mundial.

AñoAnfitriónActuación españolaPuestoEspaña, eliminada ante
1930UruguayNo inscrita
1934ItaliaCuartos de final5Italia
1938FranciaNo inscrita
1950BrasilCuarto puesto4Liguilla final por el título (Brasil, Uruguay, Suecia)
1954SuizaNo se clasificó
1958SueciaNo se clasificó
1962ChileEliminada en primera fase13Fase de grupos del Mundial (Brasil, México. Checoslovaquia)
1966InglaterraEliminada en primera fase10Fase de grupos del Mundial (Alemania Federal, Argentina, Suiza)
1970MéxicoNo se clasificó
1974Alemania FederalNo se clasificó
1978ArgentinaEliminada en primera fase10Fase de grupos del Mundial (Austria, Brasil, Suecia)
1982EspañaEliminada en segunda fase12Segunda fase de grupos del Mundial (Alemania Federal, Inglaterra)
1986MéxicoCuartos de final7Bélgica (penaltis)
1990ItaliaOctavos de final12Yugoslavia
1994Estados UnidosCuartos de final8Italia
1998FranciaEliminada en primera fase17Fase de grupos del Mundial (Nigeria, Paraguay, Bulgaria)
2002Corea del Sur -JapónCuartos de final5Corea del Sur (penaltis)
2006AlemaniaOctavos de final9Francia
2010SudáfricaCampeona1
2014BrasilEliminada en primera fase23Fase de grupos del Mundial (Países Bajos, Chile, Australia)
2018RusiaClasificada

La final para el Mundial en Frankfurt
Dado que el encuentro del 13 de febrero de 1974 de desempate entre Yugoslavia y España tenía que ser sobre terreno neutral, se eligió el mismo escenario sobre el que daría comienzo meses después el Mundial de Alemania Federal: el Waldstadion de Frankfurt, actualmente conocido como Commerzbank-Arena.

España - Yugoslavia, Mundial 1974, último Mundial sin España,
Pitido inicial en el Yugoslavia - España del 13 de febrero de 1974.

La liga de fútbol española había pospuesto la jornada 22 de la edición 1973-74 con el objetivo de que la Selección dirigida por el técnico hispano-húngaro Kubala tuviera más margen para preparar la cita.

El equipo de España ante Yugoslavia estaba formado por: Iríbar; Sol, Benito, Jesús Martínez, Uría; Claramunt, Juan Carlos (Marcial, 73′), Asensi; Amancio (Quini, 73′), Gárate y Valdez.
Las gradas del estadio del Eintracht contaban con un inmejorable aspecto y repleto de seguidores de sendos bandos, dada la cantidad de emigrantes españoles que vivían en Suiza y Alemania ya por aquel entonces.

Kubala había prescindido de Pirri en la convocatoria previa y de Quini en el once inicial, pese a que sería el Pichichi al terminar aquel año. El mal momento deportivo del Real Madrid o Valencia, acabarían octavos y décimos en la Liga respectivamente no se evidenciaba en la falta de madridistas o valencianistas en el equipo titular, en lo que sería la despedida de Amancio como internacional.

Si el hecho de disputarse el partido en un día 13 podría haber levantado primero la suspicacias de algunos supersticiosos, el único tanto del partido llegó a los 13 minutos cuando Iribar no blocaba un balón que quedaba vivo en el área para que fuera rematado de nuevo por el propio Josip Katalinski, el cual marcó a toda a una generación que se quedaba sin la mayor fiesta del fútbol.

Este fracaso explicaba el mal momento deportivo que vivía el fútbol español a nivel de clubes en la década de los 70 y 80 -con sus clubes casi siempre alejados de las finales de Copa de Europa- y evidenciado en la era más gris de la selección española, la cual se situaba dos escalones por debajo de las potencias del viejo continente.



Yugoslavia finalmente tuvo una gran participación en una Copa del Mundo que empezó precisamente en Frankfurt con el partido inaugural ante Brasil, al que los yugoslavos superaron en la primera fase para después caer en la segunda ronda donde compartió grupo con Alemania Federal, anfitrión y ganador final de este certamen de 1974, el último sin España como participante.

jueves, 16 de febrero de 2017

Los cuatro partidos que separaron más a las dos Alemanias

Alemania es la nación que mejor representa la fractura que supuso la 'Guerra Fría' para la humanidad. El país fue dividido físicamente desde 1961 en dos mitades por el muro de Berlín, el cual hacía a su vez de límite del denominado telón de acero, separando la parte más dependiente de Estados Unidos de la que se cobijaba bajo la Unión Soviética, separando la Europa occidental de la oriental, el lado capitalista del comunista, a alemanes de alemanes.

Bandera de la Alemania Federal (RFA)
Bandera de la Alemania Oriental (RDA)









El deporte fue usado en ambos bandos como una gran reivindicación política.Y el fútbol, obviamente, fue parte de esta excusa. Cuatro fueron los grandes partidos entre la R.F.A. y la R.D.A., dos correspondientes a selecciones y otros tantos de clubes, evidenciando que la distancia entre ambos países era mucho más elevada que la altura del muro berlinés.


  • Alemania Federal ante Alemania Democrática en los Juegos Olímpicos, 8 de septiembre de 1972
El atentado terrorista perpetrado durante los Juegos Olímpicos de Múnich, el 5 de septiembre de 1972, por el comando palestino denominado ‘Septiembre Negro’ enturbió aún más el ambiente ya de por sí politizado en aquellas olimpiadas. En dicho suceso perdieron la vida once atletas israelitas, un policía alemán y varios secuestradores, provocando el caos y el desconcierto, aunque no se paralizara el certamen olímpico, el cual siguió su curso.

Las dos Alemanias cruzaron sus caminos en la segunda fase de la categoría de fútbol, en un duelo clave para la lucha por la medalla de bronce, apenas tres días después de la tragedia de Múnich y en el propio escenario donde se habían celebrado poco antes los homenajes a las víctimas.

De todos los futbolistas que participaron en el Olímpico de Múnich destacaban en el lado de la R.D.A. el guardameta Croy y los jugadores Streich, Pommerenke y Sparwasser, referentes del Magdeburgo y posteriores protagonistas del Mundial del 1974, mientras que el lado occidental contaba con un plantel casi juvenil, dado que en aquel entonces no podían participar futbolistas profesionales. Pese a ello, dos de los miembros de esta R.F.A. seguirían posteriormente con gran éxito su carrera ligada al fútbol del más alto nivel: Höeness -quien labraría tal reputación en el Bayern que terminaría incluso como presidente del club bávaro- y Ottmar Hitzfeld, cuya importancia sería mayor en los banquillos, haciendo décadas después campeón de Europa al Borussia Dortmund y también al Bayern.

El encuentro se convirtió en una sucesión de alternativas por ambos equipos. Abrió el marcador Pommerenke, para luego igualar Hoeness con un golazo de volea antes del descanso. El mismo guión se repitió en la segunda parte, siendo el tanto de Streich neutralizado por un gran cabezazo de Hitzfeld. Y a poco del final era otro testarazo de Vogel el que inclinaba la balanza hacia la RDA, privando a sus vecinos de optar a la medalla. La Alemania Democrática terminó colgándose el bronce al empatar 2-2 con la U.R.S.S. en el partido por el tercer y cuarto puesto.

Alemania Federal ante Alemania Democrática en el Mundial, 22 de junio de 1974
El partido más conocido de esta rivalidad entre las dos Alemanias fue el que se produjo dentro de la Copa del Mundo de 1974, edición en la que la Alemania occidental ejercía de anfitrión y la Alemania oriental se estrenaba en un cita mundialista. La casualidad del destino y de los bombos quisieron emparejar a ambas selecciones en el mismo grupo y hacer que su duelo cerrara la primera fase.

Chile y Australia eran los otros países que componían el grupo. El pobre papel de ambos planteles en el Mundial hizo que este 'derbi' entre las dos Alemanias se convirtiera en el emparejamiento decisivo para conceder la primera o segunda plaza de grupo, con ambos equipos ya clasificados hacia la siguiente ronda.

Hamburgo fue el escenario de este encuentro al que la RFA llegaba como favorito, tanto por jugar en casa como por contar con un mayor número de estrellas en su equipo, la mayor parte procedentes del Bayern Múnich y del Borussia Mönchengladbach, mientras que el Carl Zeiss Jena, Lokomotiv Leipzig y el Magdeburgo eran la base de la RDA, país con menor tradición futbolística y tradicionalmente más orientado al atletismo.

No eran las únicas diferencias de este partido, el cual era visto como un enfrentamiento político-social entre la Europa occidental y capitalista ante la Europa oriental y comunista; el Oeste contra el Este.

Bajo grandes medidas de seguridad, dada la magnitud e importancia del partido y el precedente de los Juegos Olímpicos de Múnich, arrancó un partido que se resolvió a los 77 minutos con un fulgurante ataque de la Alemania Democrática culminado por Sparwasser, delantero del Magdeburgo, quien se llevó con fortuna el cuero ante Beckenbauer y Vogts para después batir al legendario Maier, entrando así en la historia del fútbol.

Este triunfo por la mínima fue ensalzado desde el otro lado del muro como una victoria, más política que deportiva, aunque posteriormente saliera ganando el perdedor, dado que la derrota situó a  Alemania Federal en un grupo más asequible para la segunda ronda -con Polonia, Yugoslavia y Suecia-, mientras que Alemania Democrática compartió fase con Argentina, Brasil y Países Bajos, quien se terminaría citando en la final con la RFA, vencedor final de esta Copa del Mundo.



Bayern Múnich - Magdeburgo, 23 de octubre y 6 de noviembre de 1974
Si la casualidad había querido que las dos Alemanias se enfrentaran tanto en los Juegos Olímpicos como en el Mundial, el destino tenía previsto un retorcido desenlace al cruzar al Bayern con el Magdeburgo en los octavos de final de la Copa de Europa 1974-1975, dos equipos que habían decidido no enfrentarse meses antes por motivos políticos.

El Magdeburgo era uno de los equipos más poderosos de la Alemania Oriental. No en vano, la base del equipo olímpico que había terminado consiguiendo el bronce en 1972 y del equipo nacional del Mundial 1974 estaba formada por jugadores de dicho club.

El Magdeburgo estaba viviendo en los 70 su mejor momento de la historia tras haberse proclamado campeón de la R.D.A. en cuatro ocasiones y haber trasladado dicha hegemonía al viejo continente levantando la Recopa de Europa, derrotando al Milan en la final, quien previamente se había deshecho del Borussia Mönchengladbach, lo que hubiera supuesto una final entre alemanes por el extinto torneo.

El Bayern, por su parte, había comenzado su dominio en la Copa de Europa, que duraría tres curso, merced al célebre partido de desempate disputado ante el Atlético de Madrid que arrebató la 'orejona' a los colchoneros.

La recién instaurada Supercopa de Europa cumplía su tercera edición en 1974. Por primera vez este nuevo trofeo no se celebraría ya que medía al Bayern, campeón de la Copa de Europa, y al Magdeburgo, campeón de la Recopa. Si bien la versión oficial sería que no se pusieron de acuerdo con las fechas, las latentes tensiones entre las dos Alemanias pudieron provocar que no se hiciera un hueco en el calendario.

Los octavos de final de la Copa de Europa citaron a las dos instituciones por entonces más representativas de la R.F.A. y la R.D.A., al campeón de la Copa de Europa ante el vencedor de la Recopa, al Bayern de Maier, Beckenbauer, Müller, Hoeness y un jovencísimo Rummenigge frente al Magdeburgo de Pommerenke, Sparwasser y Hoffmann, quien luego sería oro en Montreal 1976. 

El 23 de octubre y el 6 de noviembre de 1974 fueron los dos días elegidos. El equipo bávaro logró remontar en el Olímpico de Múnich el 0-2 en contra, a través de un tempranero autogol y otra diana de Sparwasser, el protagonista del Mundial, con dos torpedos de Müller y otro tanto de Wunder, apagando el incendio inicial.

En la vuelta, donde hasta 7.000 personas velaban por la seguridad -incluyendo miembros de la Stasi-, el guión varió en todos los aspectos, hasta en la realización televisiva, siendo la retransmisión en blanco y negro y no en color, mientras que sobre el césped eran los muniqueses los que se adelantaron en esta ocasión con otro doblete de Müller. El postrimero gol de Sparwasser no evitó la clasificación del equipo de occidente, quien lograba vengar con su clasificación al combinado olímpico y la selección nacional de la Alemania Federal.



Tuvieron que pasar muchos años, concretamente hasta 1989, para que las barreras que separaban sendas Alemanias, empezando por el muro de Berlín, se desplomaran. Un nuevo país, lleno al principio de desconfianza e inseguridades, volvía a unirse. Nadie mejor que el grupo alemán Scorpions para resumir esas sensaciones con la canción Wind Of Change: "el mundo acercándose, pensaste alguna vez que podríamos estar tan juntos, como hermanos".

sábado, 15 de diciembre de 2012

Sarre y Saarbrücken, la gran historia de una pequeña región

El río Sarre da su nombre a uno de los 16 estados federados (o länders) en los que se divide administrativamente Alemania. A pesar de la pequeña extensión de su territorio, hace frontera con dos países: Luxemburgo y Francia. La capital de Sarre (Saarland en alemán) es Sarrebruck (Saarbrücken), ciudad limítrofe con el país galo.

mapa de Alemania, landers, estados federales
  • Situación política de Sarre
La eterna disputa por la región
La historia de Sarre siempre ha estado caracterizada por la disputa y por las guerras, un territorio goloso que todo el mundo quería hincar el diente. Desde los romanos a los francos pasando a ser un botín de los tratados que hizo cambiar la región de manos francesas a prusianas, y más tarde alemanas.

Tras la Primera Guerra Mundial, la Sociedad de Naciones (organismo internacional que precedió a la ONU) administró el territorio, bajo control de Francia. Si bien, el deseo de la población era adherirse a Alemania, como se demostró en el referéndum político de 1936 en el que el Sarre abrazaba al III Reich para dar la espalda a su pasado galo.

Adolf Hitler en Saarbrücken
Desfile nazi en Saarbrücken (1940). Foto extraída de Educima.
En 1945, Sarrebruck estaba prácticamente destruida a causa de la II Guerra Mundial. La próspera ciudad que había crecido gracias a la producción de acero y carbón era un esqueleto de hormigón y metales retorcidos. La Europa conocida se descomponía y aparecían nuevas piezas. El Sarre resurgía, cual Ave Fénix, de sus propias cenizas para empezar de cero.

Iglesia de San Luis en Sarrebrück

A través de unas elecciones parlamentarias, el Sarre se convertía en 1947, de nuevo, en parte de Francia como un protectorado con cierta independencia y autonomía, ya a partir de 1950. Las recuperadas relaciones entre París y la recién creada R.F.A. ayudaban al entendimiento que condujeron posteriormente a que desde enero de 1960 pasara a ser parte definitiva de la Alemania Federal, poniendo punto y final a la situación política de la zona.
  • FC Saarbrucken, el club de fútbol
El equipo de fútbol de la capital, el FC Saarbrücken, había nacido en 1903. La institución disputó distintos campeonatos en función de la nueva identidad a la que estuviera adscrita el estado de Sarre. Salió victorioso en distintos torneos estatales en los años 1928, 1940 y 1943.

Bajo el estatus francés, fue admitido como invitado en la Segunda división gala donde el FC Saarbrücken realizó un paseo militar por la categoría con humillantes victorias por 10-1 y 9-0. El campeonato de la división de plata de la temporada 1948-49 no le abrió las puertas de la Ligue1 que seguían cerradas a los germanos por los horrores de la guerra.


El éxito internacional del equipo
Cansado de no encontrar su sitio, el proscrito FC Saarbrücken creó una Copa Internacional en 1950 donde terminó vencedor, se inscribieron 15 clubes de 6 nacionalidades distintas. En la final, arrollaron al Stade de Rennes de Francia por 4-0.

También iniciaron, paralelamente, una serie de amistosos de primer nivel para medir la capacidad de un fútbol irresistiblemente moderno, táctico y rápido. En su camino, destrozaron al Liverpool en Ludwigspark (4-1, mayo 1950) y una legendaria visita al feudo del Real Madrid (febrero 1951), saldado con un sonrojante 0-4 que todavía sigue siendo el mayor triunfo de un equipo alemán en el Santiago Bernabéu.

Estos sonados triunfos le permitieron volver a entrar en la Liga germana, aún siendo todavía un protectorado independiente. No fue la única buena noticia, tanta admiración habían despertado en el continente que cuando se disputó la primera edición de la Copa de Europa (1955-56) no hubo más remedio que incluirlos, aunque no hubiera detrás un título nacional que los avalara . En aquella primera ronda, el rival era el gigante italiano del A.C. Milan. El equipo azul y negro sorprendió al vencer 3-4 en San Siro, si bien la eliminatoria se perdió en casa al caer por 1-4. El FC Saarbrücken se despedía de su cuento de hadas, dejando huella.

El FC Saarbrücken en el siglo XXI
Actualmente, el FC Saarbrucken disputa la tercera división alemana. Los tiempos han cambiado y las heridas de la guerra se han sellado. Prueba de ello es que el colorido grupo ultra del Saarbrucken, Boys Virage Est, están hermanados desde 1998 con los Saturday Fans, sus homónimos del Nancy (entidad francesa de la región de Lorena y a escasos 100 kilómetros de Sarre). La ideología que se profesa en el estadio también parece muy alejada de aquel 90% de la población que votó a Hitler en el 36.

Tifo del décimo aniversario de la amistad de ambos colectivos ultras.
  •  El equipo nacional de Sarre
La calidad del FC Saarbrucken se traspasó al combinado nacional aportando 10 de los 11 titulares de la selección del protectorado de Sarre. La representación de la pequeña región a nivel internacional se oficializó por medio de la FIFA en 1950, tres meses antes que la propia R.F.A.

En su corta existencia, disputó 19 partidos, con 10 victorias y 3 empates. Participó en la fase de clasificación de la Copa del Mundo de 1954 donde pudo cambiar la historia de los Mundiales. En el mismo grupo coincidió con Noruega y con la R.F.A., la victoria y el empate ante los nórdicos condicionó que los duelos entre el Sarre y Alemania Federal tuvieran los visos de decisivas finales para adquirir el billete a Suiza’54.

La selección de Sarre (1953). Foto tomada de la web "la-redo.net"

Sarre contra Alemania Federal, hermanos germanos
El protectorado acudió al encuentro de Sttutgart con la sensación de ser un encuentro fraternal, llegando a no exhibir su bandera para no ‘molestar’ al ‘vecino’. En esa atmósfera de cordialidad, la R.F.A. venció por 3-0. Para el partido de vuelta, marzo de 1954, la cuidad de Sarrebruck y sus 56.000 espectadores vieron a los ‘leones’ sarrenses rozar la proeza en la que el árbitro tuvo mucho que ver anulando un gol a los locales. El encuentro terminó 1-3 para Alemania Federal, bajo el mismo clima de cordialidad con el que se había empezado y resumido en el propio seleccionador de Sarre: “En el fondo, todos nos sentíamos germanos”.

Bandera de Sarre, protectorado, Sarre flag
Bandera del protectorado de Sarre (1947-56)

La República Federal Alemana consiguió el pasaporte para Suiza 1954. Un torneo en el que la 'Mannschaft' concluía como campeón del mundo tras derrotar a la fantástica selección de Hungría (los famosos 'mágicos magyares' de Kocsis, Czibor y Puskás) en el llamado "milagro de Berna".

El final del combinado sarrense
El 6 de junio de 1956, el Sarre disputaba en Ámsterdam su último partido como selección independiente cayendo ante los Países Bajos por 3-2. Una corta pero intensa historia de un protectorado que pudo cambiar el rumbo de la historia del fútbol y de un club, sin patria, olvidado que dominó el continente de la misma manera que Europa había jugado con su territorio.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Historia de los Mundiales: México (1986)

Máximo goleador: Lineker (Inglaterra), 6 goles. 
Sedes: León, Guadalajara, Monterrey, Irapuato, Toluca, Puebla, Querétano, Nezahualcoyotl y México D.F.
Número de goles (media por partido): 132 goles (2.5)
Número de espectadores (media por partido): 2.393.331 (46.025)

Participantes: 24
(África, 2) Argelia, Marruecos.    (Asia, 2) Irak, Corea del Sur
(América, 6) Brasil, México, Paraguay, Canadá, Uruguay y Argentina
(Europa, 14) Bulgaria, Bélgica, Dinamarca, Escocia, España, Francia, Hungría, Inglaterra, Irlanda del Norte, Italia, Polonia, Portugal, RFA.y la URSS.
Final: 29-Junio-1986. Azteca, México D.F. Argentina 3-2 RFA (1-0 al descanso)

El Mundial debía haberse jugado para la edición de 1986 en Colombia, pero esa decisión fue tomada en 1974, antes de que se ampliara el número de participantes de 16 a 24 . La federación colombiana pidió que se volviera al antiguo formato ante la inviabilidad económica de afrontarlo, pero se rechazó la propuesta. Por lo que Colombia retiró su candidatura en 1983.

De los países que se presentaron su candidatura para ser elegidos (México, EE. UU y Canadá), fue escogido el país azteca con la controversia que suponía celebrarlo por segunda vez, en tan poco espacio de tiempo, y la suspicacia que levantaba la estrecha conexión que existía entre Havelange y el vicepresidente de la FIFA, Cañedo, que a su vez tenía una posición relevante en Televisa (canal de TV que recibió los derechos de emisión).

México 1970 y 1986
Carteles utilizados por México para los Mundiales que ejerció como anfitrión.
México se convertía así en el primer país que repetía la organización de la Copa. En el terremoto sufrido en 1985, en Mexico D.F., pudo haber acabado el sueño mundialista, pero las ayudas económicas hicieron que se superpusiera a la crisis.

La mascota era “Pique”, un chile jalapeño ataviado con un sombrero mexicano. El balón, el Adidas Azteca.

Adidas Azteca, subido a wikipedia por RoyFocker12
Tras el fracaso que supuso el sistema de competición en el mundial de España, con las dos fases de liguilla, se confeccionó uno nuevo en 1986. Se partía también de seis grupos con cuatro selecciones, los doce vencedores de grupo, más los cuatro mejores terceros, pasaban a octavos de final, en eliminatorias directas.

Primera fase: Argentina se mostraba como un equipo campeón, autoritario y con cambios tácticos desde la llegada de Bilardo al banquillo. Italia, por su parte, comenzaba otro campeonato renqueando, tras dos empates tuvo que decidir su pase ante Corea del Sur.

Los anfitriones lideraban su cuadro, en un grupo donde Bélgica parecía no arrancar. Mientras la U.R.S.S. y la Francia de Platini se paseaban, mostrando su superioridad en esta liguilla previa.
El grupo de España se inició con un partido ante Brasil, donde el gol fantasma de Míchel no subió al marcador pero sí lo hizo el tanto de Sócrates en fuera de juego (0-1). Ambas selecciones se clasificaron para octavos.

La “dinamita roja” danesa lideró su grupo con jugadores como Laudrup, Olsen, Lerby y la sorprendente Marruecos se clasificaba para la siguiente fase por delante de selecciones como Inglaterra, Polonia y Portugal, encajando sólo un gol, gracias a su excelente portero: Ezzaki Badou, que tras el Mundial firmaría por el RCD Mallorca.

La tarjeta roja mostrada al uruguayo José Batista a los 52 segundos, en el choque frente a Escocia, sigue siendo la expulsión más rápida de la historia de los Mundiales.

En esta fase del campeonato es cuando nace la famosa “ola” en las gradas, que no es otra cosa que el movimiento acompasado de las manos del público de un estadio de fútbol.

Octavos de final:
  • México-Bulgaria (2-0), los anfitriones cogían la buena 'ola' para pasar a cuartos.
  • URSS-Bélgica (3-4), Bélgica despertaba del letargo que estaba sumido en la primera fase y firmaba junto a la Unión Soviética uno de los mejores partidos de la Copa del Mundo. Épico encuentro que terminó con 2-2 y que tuvo su continuidad en la prórroga. Los Gerets, Scifo, Ceulemans y Vandenbergh demostraban que aquella generación de 'diablos rojos' pudo haber llegado muy lejos.
  • Brasil-Polonia (4-0) Careca, Sócrates, Alemao, Zico y compañía no encontraron oposición ante una Polonia que sin Lato ni Boniek se había convertido en una selección más plana, con menos magia.
  • Argentina-Uruguay (1-0), el partido más clásico del fútbol vivía otro capítulo más, con dos grandes del balompié frente a frente: Maradona frente a Francescolli.
  • Italia-Francia (0-2), Platini, con 31 años, sabía que este torneo era una oportunidad histórica para refrendar su condición de campeón de Europa (1984) y soñar con ser campeón del mundo.
  • Marruecos-RFA (0-1) África había situado a un país por primera vez en octavos, un premio que pudo ser mayor si Matthaus no hubiera anotado a dos minutos del final del encuentro.
  • Inglaterra-Paraguay (3-0), otra selección que buscaba la gloria tantas veces esquiva. En México los 'pross' llevaban una gran selección que mezclaba veteranía con juventud, y la misma sed de títulos. Peter Beardsley, Hodge y Glenn Hodle tenían al mejor socio como ariete: Lineker. Y en el banquillo había diferentes opciones como Chris Waddle o Barnes, con Shilton bajos palos.
  • Dinamarca-España (1-5). España barrió a la revelación del Mundial con el público de Querétano como principal aliado y Emilio Butragueño de estilete, autor de 4 goles. 

Cuartos de final:
  • Brasil-Francia (1-1, FRA pen)
  • RFA-México (0-0, RFA pen)
  • Argentina-Inglaterra (2-1)
  • España-Bélgica (1-1, BEL pen) 
Tres de los cuartos partidos llegaron a los penaltis. España no pudo con el genial portero Jean-Marie Pfaff y se volvió a casa en el mejor partido de la selección que merodeó la portería de Pfaff durante todo el encuentro, en especial los primeros minutos. Cuando el partido parecía decantarse del lado belga, Señor disparó seco desde fuera del área, en una jugada ensayada, para dar esperanzas a la selección.

Pero los penaltis, asignatura pendiente de Zubizarreta, fueron la tumba española y allí murieron las esperanzas de pisar las semifinales.

La efectividad alemana desde la pena máxima fue suficiente argumento para terminar con las aspiraciones de los anfitriones, que contaban con el astuto goleador Hugo Sánchez.

Francia seguía creciendo en cada partido, y se sobrepuso al gol de Careca tras una excelente jugada colectiva hilvanada a base de paredes. Los bleus insistieron por el flanco derecho donde Amoros y Rocheteau lanzaban balones al área, uno de ellos sirvió a Platini para festejar su cumpleaños y el empate.

La segunda mitad fue un festival ofensivo de ambas selecciones que tuvieron que decidir su pase en los penaltis, previamente Brasil había errado uno en la segunda mitad. La suerte desde los 11 metros sonrió al conjunto galo (a pesar del fallo de Platini en la tanda), poniendo fin a un intenso choque.

El único partido que se decidió en los 90 minutos fue el Argentina-Inglaterra, con el recuerdo de la guerra de las Malvinas presente (1982).

La “mano de Dios” de Diego apareció en el 1-0 marcando con su extremidad y el 2-0 fue la famosa carrera del “barrilete cósmico” regateando a cuántos jugadores ingleses se cruzaron. Lineker (fichó ese verano por el Barça) acortó distancias. Pero era el Mundial de Maradona, que entraba con merecimiento en el Olimpo futbolístico y en el corazón de millones de argentinos. Curiosamente la narración del mejor gol de la historia fue obra de un uruguayo, Víctor Hugo Morales.


Semifinales:
  • Francia-R.F.A. (0-2)
  • Argentina-Bélgica (2-0). 
La historia de 1982 se volvía a repetir y Alemania Occidental volvía a ejercer de verdugo de Francia en una Copa del Mundo. Brehme al inicio del choque y Voeller en los instantes finales daban la puntilla a una gran generación de futbolistas galos, como los centrocampistas creativos: Platini, Giresse, Tigana y Luis Fernández.

Maradona marcaba en el enfrentamiento entre Argentina y Bélgica por partida doble a los “diablos rojos”, que llegaron con la gasolina justa a esta fase decisiva del torneo. Scifo se llevó al premio al mejor jugador joven del campeonato.

La final:  Argentina-RFA 3-2.
Era la tercera final de Argentina y la quinta para Alemania en una Copa del Mundo. Era tal el respeto que había levantado Diego, que Matthaus hizo un marcaje individual sobre Maradona, como Vogts lo había hecho con Cruyff en el 74 o Beckenbauer, seleccionador en este Mundial, con Charlton en el 66.

115.000 espectadores llenaban el Azteca, y Argentina puso de cara el encuentro adelantándose, pero cuando quedaban 15 minutos Rumenigge acortó distancias y más tarde Voller igualaba la contienda en similares acciones a balón parado.

Cuando se pensaba en el tiempo añadido, apareció otro de los pilares de la albiceleste, Burruchaga, que asistido por Diego, anotaba el tercer y definitivo tanto. Argentina volvía a ser campeona ocho años más tarde.

México 1986
  1. Argentina
  2. R.F.A.
  3. Francia
  4. Bélgica

sábado, 13 de agosto de 2011

Historia de los Mundiales: España (1982)

Máximo Goleador: Paolo Rossi (Italia) 6 goles
Sedes: La Coruña, Vigo, Gijón, Oviedo, Bilbao, Zaragoza, Barcelona (Nou Camp y Sarriá), Valencia, Alicante, Elche, Málaga, Sevilla (Pizjuán y Villamarín), Valladolid y Madrid (Bernabéu y Calderón)
Número de goles (Media por partidos): 146 goles (2’8)
Asistencia: 2.109.723 (promedio de 40.571)
Número de partidos: 52

Participantes: 24
(África, 2) Argelia, Camerún      (Asia, 1) Kuwait       (Oceanía, 1) Australia
(América, 6) Brasil, Argentina, Chile, Perú, El Salvador y Honduras
(Europa, 14) Austria, Bélgica, Checoslovaquia, Escocia, España, Francia, Hungría, Inglaterra, Irlanda del Norte, Italia, Polonia, RFA, URSS y Yugoslavia.

Final: 11-Julio-1982. Estadio Santiago Bernabéu, Madrid. Italia 3-1 RFA (0-0 al descanso)

España tuvo el honor de ser anfitrión de una Copa del Mundo pero ni la organización ni la selección estuvieron a la altura exigida. La RFEF presentó como novedad muchas sedes, concebidas como dobles, por cercanía geográfica: Coruña-Vigo, Gijón-Oviedo….

Havelange, presidente de la FIFA, devolvió el apoyo recibido por parte de las naciones asiáticas y africanas a su candidatura, por lo que el campeonato pasaba de 16 a 24 participantes, dando más opciones a dichos continentes.

Balón y mascota
Adidas no varió el balón para este campeonato, volvía a ser el "Tango", rebautizado como Tango España y la mascota fue el simpático “Naranjito”

Adidas Tango España 1982

Naranjito, mascota de España 1982

Primera fase: Formada por seis grupos con seis países en cada cuadro.

  • Las selecciones clasificadas fueron Polonia e Italia en un grupo rácano con una sola victoria de los seis encuentros disputados. Italia pasaba sin ganar ningún partido.
  • La R.F.A y Austria en el segundo, dejando fuera a la Argelia de Madjer (que daría una Copa de Europa al Oporto en 1987 marcando de tacón en la final). Los africanos se iban de manera cruel, ganaron su último partido y quedaba por jugarse el RFA-Austria en Gijón, donde con una victoria por lado germano por 1-0 podía valer a ambos países centroeuropeos para clasificarse, y así fue.

    El Molinón y sus espectadores fueron testigos de dos equipos que no querían jugar al fútbol, se les despidió con un “que se besen”. A partir de entonces, la FIFA decidió que se jugarían los últimos partidos de grupos a la vez, para evitar especulaciones.
  • En el tercer grupo, Bélgica y Argentina pasaban de ronda y Hungría lograba la máxima goleada de los Mundiales (10-1 a El Salvador).
  • El grupo cuarto, Inglaterra y Francia eran los países clasificados de ronda, quedaban eliminadas Checoslovaquia, con sólo 2 goles a favor, ambos a cargo de Panenka y Kuwait, que puso otro momento para la historia: Francia ganaba 3-1 a Kuwait, los galos volvían a marcar pero desde la grada se había escuchado un silbato.

    El jeque Fahid, presidente de la Federación, bajó al campo e instó para que el gol fuera anulado, el partido estuvo parado y finalmente no se concedió el gol. Hidalgo, seleccionador francés, incrédulo pidió explicaciones, mientras la policía lo retenía para ser finalmente expulsado por el colegiado.

  • En el quinto grupo, Irlanda del Norte y España (con más ayudas que buen juego) pasaban de fase. La selección cosechaba los siguientes nefastos resultados: 
  •             -Empate ante Honduras (1-1)
                -Derrota ante Irlanda del Norte (0-1) 
                -Victoria, con repetición de penalti incluida, ante Yugoslavia (2-1). 
Norman Whiteside (Irlanda del Norte) se convirtió en el jugador más joven en disputar un Mundial, 17 años y 41 días.
Irlanda del Norte, España 1982
  • En el último grupo, el sexto, Brasil y la U.R.S.S. fueron las selecciones clasificadas para la siguiente ronda de este extraño formato sin cuartos de final, que sólo se puso en práctica en esta edición.
Segunda fase: Los doce países clasificados se encuadraron en cuatro grupos de tres selecciones, un extraño sistema que no se volvió a producir, con cuatro sedes distintas. Los inesperados cruces hicieron que en Barcelona se jugara en el Camp Nou los partidos del grupo de Polonia, URSS y Bélgica (con escasa asistencia) y en cambio en Sarriá, antiguo campo del RCD Espanyol, los del grupo de Argentina, Italia y Brasil (con el campo abarrotado).
  • Polonia se clasificaba a los mandos de Lato y un Boniek estelar, años después compartiría camiseta y buen fútbol con Platini en la Juventus.
  • Ni Kempes ni Maradona, el cual resultó expulsado contra Brasil fruto de la impotencia, evitaban que Argentina no ganara ningún encuentro de los dos que disputó en esta fase. Por lo que el pase a la siguiente ronda quedaba en manos de Brasil e Italia, quienes se jugaron sus cartas en un fantástico partido donde a los transalpinos solo los valía el triunfo. Brasil con Sócrates, Falcao, Junior, Eder y Zico había recuperado la samba en su juego e Italia había ido de menos a más en el torneo.

    El delantero transalpino Rossi, apareció en esta segunda parte del Mundial -había estado ausente dos años de los campos de fútbol debido a una sanción al verse implicado en un escándalo de apuestas deportivas- e Italia se impuso a Brasil (3-2) con hat-trick de Paolo Rossi. La 'canarinha' dejaba la Copa como uno de los mejores combinados de la historia, eso sí, sin el premio del título, como le había ocurrido a los Países Bajos en el 74 o a Hungría en el 54.
  • La R.F.A. se clasificaba en el grupo del Bernabéu superando a Inglaterra y España (quién al menos consiguió un honroso empató ante los ingleses). La selección llegó presionada a un campeonato en el que era anfitrión. Además, días antes del inicio del torneo se realizó una concentración en la alta montaña, que fue contraproducente para un equipo que iba a disputar sus partidos a nivel del mar.
  • Mientras en el del Calderón, Francia quedaba líder, sin muchos problemas, ante Austria e Irlanda del Norte. Los galos tenían por fin un equipo competitivo y con liderazgo en el que destacaba Platini, escoltado por Giresse, Tigana y Genghini, el denominado 'cuadrado mágico' de la medular al que se añadían otras notables piezas como Battiston, Bossis, Six, Rocheteau o Amoros.
Semifinales: Polonia-Italia (0-2) Rossi seguía sumando goles, tras su sequía en los primeros choques. El doblete conseguido por el ariete en Barcelona definía su forma de jugar. El primero, resolviendo con clase un centro al área y el segundo con un remate de cabeza para sellar el pasaporte a la gran final. Francia y la RFA jugaban una emocionante e inolvidable semifinal en Sevilla, habiendo llegado con empate a 1-1 al final del partido, se disputó una prórroga en la que los alemanes remontaron el 3-1 que tenían en contra para empatar el choque. Los penaltis -en este Mundial se instauró las cinco penas máximas en caso de empate en semifinales y final- dieron a los germanos el pase a la final de Madrid. Este hermoso partido demuestra que los tiempos suplementarios pueden aportar buen fútbol. Un espectáculo empañado por la brutal agresión, no sancionada, del portero Schumacher a Battiston.



Final: La 'squadra azzurra' se imponía a la R.F.A. (3-1) con otra diana de Paolo Rossi, que se convirtió en el máximo goleador del campeonato. El guardameta Dino Zoff, con 40 años, recibía el trofeo de campeón de manos de SS.MM. Juan Carlos I de España. Italia era tricampeona, desde 1938 la azzurra no levantaba el trofeo. De ahí que para el recuerdo de todos quedará la imagen de Sandro Pertini olvidando el protocolo como autoridad y brincando con cada gol de los italianos. España 1982:
  1. Italia
  2. R.F.A.
  3. Polonia
  4. Francia

miércoles, 22 de junio de 2011

Antonin Panenka o la osadía desde el punto de penalti

Posiblemente no exista en el mundo un lanzamiento más famoso desde los once metros que el que realizó el jugador de Checoslovaquia Antonín Panenka el 20 de junio de 1976 durante la final de la Eurocopa.

Checoslovaquia era una nación acostumbrada a los éxitos deportivos, como los vividos con los subcampeonatos en los Mundiales de 1934 ante la Italia de Mussolini y en 1962 en Chile frente a una Brasil sin Pelé, lesionado, pero que contaba con Vavá, Garrincha y Amarildo.

La Eurocopa de 1976
La Eurocopa había nacido en 1960 como un campeonato europeo de naciones emulando a la Copa América de la CONMEBOL. La U.R.S.S. (1960), España (1964), Italia (1968) y la R.F.A.(1972) ya habían estampado su nombre como vencedores del torneo.

Firma de Antonin Panenka.
En la edición de 1976, Checoslovaquia había eliminado a la poderosa U.R.S.S., a doble partido, en el enfrentamiento de cuartos de final, primero con victoria en Bratislava -hoy en día Eslovaquia- por 2-0, con gol de Panenka, para empatar en Kiev -actualmente Ucrania- a dos tantos.

La fase final del campeonato europeo
La ronda decisiva del torneo, celebrada en Yugoslavia, suponía otro reto para los checoslovacos. En semifinales esperaba la ‘naranja mecánica’ de Cruyff y Neskeens. El partido terminó empate y en la prórroga el equipo de Panenka anotaba dos goles que le daba el pasaporte para la final, donde esperaba el campeón del mundo, la Alemania Federal de Beckenbauer.

El desenlace del campeonato, disputado en Belgrado, terminaba con empate a dos, al estilo germano. Es decir, con un gol en el último minuto, que los llevaba al tiempo extra, donde el marcador no se movió. Los penaltis iban a decidir por primera vez al vencedor de un torneo internacional.

Fue el periodista español Rafael Ballester, el que ideó este sistema pionero para dilucidar el vencedor del trofeo veraniego Ramón de Carranza, en 1962. Sustituyendo al arcaico lanzamiento de moneda. Poco a poco todos los torneos internacionales lo fueron introduciendo en sus reglamentos.

La tanda de penaltis de Belgrado
En el cuarto lanzamiento, Hoeness, actual presidente del Bayern Múnich, había errado su penal, mandándolo a las nubes. El último de la tanda de Checoslovaquia correspondía al jugador del Bohemians de Praga: Antonin Panenka, curiosamente también máximo mandatario a día de hoy del club checo. Estaba en juego el primer título para Checoslovaquia y el rival era el legendario portero del Bayern, Maier.
Antonin Panenka
Panenka fiel a sí mismo, lanzó como solía hacerlo -llevaba dos años practicándolo-, a pesar de que algunos compañeros sabedores de su peculiar estilo trataran de disuadirle. Y así lo ejecutó, por el centro y suave, con una sutil vaselina que hizo entrar el balón en la red, dando a Checoslovaquia su primer título internacional, convirtiéndose gracias a su osadía en uno de los mitos inmortales del fútbol y creando escuela con una nueva forma de materializar un penalti.


Según Panenka, ningún guardameta era capaz de permanecer en el centro del arco en la ejecución de los 11 metros. En aquel entonces, todos tendían a lanzarse a uno de los lados en el último momento. A esta conclusión había llegado desde el instante que los entrenamientos del Bohemians concluían con una apuesta en forma de cerveza y chocolate, mientras Panenka intentaba marcar penas máximas y el cancerbero atajarlas.

Antonin Panenka, actualmente

Imitadores de Panenka
Muchos futbolistas se han disfrazado de Panenka con mayor o menor éxito: como Zidane, Totti, Juan Román Riquelme, Neymar, o Sebastián Abreu, convirtiendo el descaro del bigotudo checo aquella noche de junio de 1976 en una nueva genialidad para el fútbol.

martes, 7 de junio de 2011

Beckenbauer, el 'emperador' de la defensa germana

Franz Antón Beckenbauer nació en Munich en 1945. Su gran pasión por el fútbol y sus grandes cualidades en el terreno de juego superaron la reticencia de su padre a que se dedicara profesionalmente al deporte.  Se trata de uno de los jugadores más legendarios de la historia. 


Los comienzos del ‘kaiser’ se vivieron en el seno del SC München. El sueño de Beckenbauer era vestir la histórica camiseta del München 1860 -club del que era seguidor-, pero un desencuentro con el decano del fútbol alemán forzó su marcha en 1959 hacia las filas del gran rival de la ciudad muniquesa: el Bayern.
Derbi de Munich

El primer líbero del fútbol
A Beckenbauer debemos una innovación táctica que comenzó a realizar, la del líbero, se trata de un defensa sin un marcaje especial que echa una mano al resto de compañeros de la zaga e inicia las jugadas de ataque desde la retaguardia con el balón controlado, demarcación en la que sobresalió tras haber empezado como centrocampista. Debido a esta capacidad de mando, como si de un mariscal de campo se tratara vino el sobrenombre de 'kaiser', emperador en alemán.

Beckenbauer, líbero

La primera época dorada del Bayern
En 1964, Beckenbauer debutaba con el primer equipo participando en el ascenso a la recién creada Bundesliga. Su aparición en el club, junto a la presencia de jugadores como Müller y Maier, y a la posterior llegada de Breitner y Hoeness, coincidieron con un periodo de éxitos para el conjunto bávaro.

Hasta entonces el Bayern sólo tenía en su palmarés una Liga (31-32) y una Copa (56-57), esta etapa dorada se saldó con 3 Copas de Europa (74,75 y 76), una intercontinental (76), una recopa (67), 4 Bundesligas (69, 72, 73 y 74) y 4 copas de Alemania (66, 67, 69 y 71).

La aventura estadounidense y el título con el Hamburgo
Tras dejar el equipo muniqués, Beckenbauer se alzaba con tres títulos de liga con el Cosmos de Nueva York en el recién creado campeonato de fútbol de los EE.UU. (77, 78 y 80). En aquel conjunto 'yankee' compartía vestuario con Pelé, Chinaglia y Carlos Alberto.

Volvió a Alemania donde aportó sus últimas gotas de calidad al Hamburgo, ayudándole a conseguir otra ensladera (82). Su vuelta al Cosmos era premonitoria del anuncio de su retirada que se produjo finalmente en 1983. A título individual recibió el galardón del balón de oro en los años 1972 y 1976.

Beckenbauer joven

Los éxitos con la selección alemana
Con la Mannschaft sumó 103 internacionalidades y 14 goles, logrando como títulos la Eurocopa de 1972 y la Copa del Mundo de 1974, tras haber participado en los dos Mundiales previos, siendo el capitán del conjunto alemán desde 1971, en parte gracias a su mítica estampa con el brazo en cabestrillo en el partido contra Italia en la gloriosa semifinal de México’70.

Beckenbauer en México 1970

Posteriormente conseguía como seleccionador el Mundial de Italia en 1990. Hito realizado previamente por el brasileño Mario Zagallo, quien también se había proclamado campeón del mundo como futbolista y después como técnico, siendo ambos los únicos en conseguirlo.

Su carrera como entrenador de clubes fue breve, dirigió durante un corto periodo de tiempo al Olympique de Marsella y en dos etapas distintas al Bayern, al que convirtió en vencedor de una Bundesliga y de una Copa de la UEFA.

De los banquillos al sillón presidencial
Su meteórica y exitosa carrera, primero como jugador y después como técnico, se trasladó a los despachos, siendo nombrado primero presidente del Bayern y después ocupando el cargo de vicepresidente de la Federación Alemana en 1998, cuya figura influyente fue decisiva a la hora de otorgar el Mundial de 2006 al país germano.

miércoles, 1 de junio de 2011

Mwepu Ilunga, el mediático defensa del Zaire en 1974

Desde 1971 a 1997 lo que hoy se conoce como la República Democrática del Congo tenía por nombre Zaire.
Y en 1974 el país africano disputaba su primer mundial, siendo el estreno para una selección del África negra, antes habían representado al continente tanto Egipto en 1934 como Marruecos en 1970.

Los métodos de presión de Mobutu
Zaire se encontraba bajo el control militar del dictador Mobutu, que había pasado de prometer a los futbolistas coches, casas y todo tipo de lujos por la clasificación mundialista a no pagar y amenazar a los jugadores tras las duras derrotas ante Escocia (0-2) y, en especial, frente a Yugoslavia (0-9).

El dramatismo se instaló en la concentración zaireña, Brasil necesitaba tres goles para clasificarse en la última jornada y la guardia presidencial de Mobutu había hecho acto de presencia con órdenes claras del dictador: los jugadores no volverían con vida a casa si encajaban cuatro goles ante la ‘canarinha’.

Ilunga entra en la historia del fútbol
La tarde del 22 de junio de 1974, en Gelsenkirchen, el cronómetro marcaba el minuto 78 y Brasil ganaba 3-0 a Zaire. Rivellino se disponía a botar una falta que pasaría a la historia, de la barrera apareció la figura de Ilunga, presa del pánico que vivía el combinado de Zaire, corriendo para golpear el balón y así evitar el lanzamiento hacia la puerta africana defendida por Kazadi, un guardameta que alternaba intervenciones felinas con clamorosos fallos de principiante.

Rivellino, confundido por la acción del defensor, erró el libre directo y Zaire aguantó el marcador, por lo que el dictador afortunadamente no ejecutó la orden. Volvieron a casa como villanos, humillados y pobres, en el aire se quedaban las promesas de riquezas. Durante mucho tiempo se pensó que los jugadores desconocían el reglamento, pero eran los campeones de África que fueron rehenes de los caprichos de un mandatario.

Ilunga, un icono televisivo
El defensor Mwepu Ilunga apareció en 1998 en el programa humorístico de la ITV británica, presentado por David Baddiel y Frank Skinner, parodiando su actuación. Con Mobutu recién fallecido en 1997, Ilunga tuvo ganas de bromear y sonreír sobre lo ocurrido aquel día.

Baddiel y Skinner habían saltado a la fama mundial años antes cantando junto a los Lightning Seeds el tema célebre de la Eurocopa 96: Three Lions. Cuyo videoclip repasa la historia de la selección inglesa y que es habitualmente utilizada como melodía en los programas deportivos que ha dirigido Paco González, tanto en su etapa en la SER como en la COPE.


Han pasado más de 30 años desde aquel Mundial de 1974 y la figura de Ilunga sigue siendo recordada como uno de los iconos mediáticos de aquella Copa del Mundo de Alemania Federal. A través de ebay se vende la camiseta-homenaje al futbolista más famoso de Zaire.

jueves, 26 de mayo de 2011

El encuentro de 1973 en el que Chile no tuvo rival

La fase de clasificación del Mundial de Alemania Federal de 1974 estuvo marcada por un controvertido partido entre Chile y la Unión Soviética que ha pasado a la historia del fútbol por su singularidad y resolución.

Condenados a jugar la repesca
La U.R.S.S. había terminado como líder del grupo 9 de los preliminares europeos por delante de Francia y la República de Irlanda. Al tener peores números que otros campeones de grupo tenía que jugar la repesca.

Chile, por su lado, sólo tuvo que enfrentarse a Perú a doble partido, dada la retirada de Venezuela del torneo, en un grupo de dos integrantes que no tenía acceso directo a la Copa del Mundo. Los triunfos de cada uno de los combinaron forzaron a un encuentro de desempate que se resolvió en terreno neutral, Montevideo, con triunfo de ‘la roja’ por 2-1 sobre los peruanos.

El duelo entre Chile y la U.R.S.S. se convertía en el único enfrentamiento de repesca entre un representante de la UEFA (Europa) y otro de la CONMEBOL (Sudamérica) para decidir el último billete para el Mundial de 1974.


La eliminatoria de repesca ante la U.R.S.S.
El 26 de septiembre de 1973, se disputó en Moscú el partido de ida con empate a cero. Un duelo aguerrido con una colosal actuación de la dupla defensiva formada por Alberto Quintano y Elías Figueroa, considerado como el mejor futbolista chileno de todos los tiempos; un elegante zaguero con grandes dotes de mando.

Para el 21 de noviembre de 1973 estaba prevista la celebración del encuentro de vuelta en el Estadio Nacional de Santiago de Chile. La U.R.S.S. se negó pisar ese terreno de juego. El motivo de la queja soviética era que el estadio Nacional había servido  como centro de interrogatorios, detenciones y torturas a la dictadura de Augusto Pinochet -quien había derrocado el 11 de septiembre de 1973 con un golpe de Estado al presidente socialista Salvador Allende; atrocidades que la FIFA negaba tras su última visita a la capital en los días previos a la eliminatoria.

Estadio Nacional de Santiago

La negativa soviética a jugar en Chile
La selección soviética, aún estando en el continente americano disputando amistosos, rehusó jugar en Santiago, pidiendo que el partido se celebrara en un país neutral como Argentina o Perú. Petición denegada.

La decisión de la U.R.S.S. recibió el respaldo inmediato de algunos países del Eje comunista, en especial por Alemania Oriental que ya estaba clasificada y amenazaba con no presentarse al evento mundialista. No así Polonia, que desde un principio manifestó su intención de acudir a Alemania Occidental.

Con las relaciones diplomáticas rotas entre ambos países y las noticias contradictorias que cruzaban el charco, Chile exigió una indemnización de 300.000 $ si no se presentaban, por no poder poner a la venta entradas y por los gastos de la preparación del choque.

La tarde más triste del fútbol
La U.R.S.S. cumplió su amenaza y no compareció, por lo que Chile saltó al estadio sin rival y con unas gradas semivacías, en un extraño sucedáneo de partido donde pusieron el balón en juego y el centrocampista Francisco Valdés, icono de Colo-Colo y de la selección, anotó simbólicamente en un marco vacío. Curiosamente, un club al que siempre se vinculó cerca del general Pinochet.

El partido fue dado como victoria de la ‘Roja’ por 2-0, al no presentarse el rival, en un encuentro que los rotativos chilenos calificaron como “la tarde más triste del fútbol”.


Carlos Caszely, el incómodo socialista
Chile disputó aquel Mundial de 1974 con un estado anímico decaído por la situación político-social del país. Los futbolistas, lejos de permanecer al margen, tomaron partido en aquella época. Uno de los más activos fue Carlos Caszely, socialista confeso y futbolista por aquel entonces del Levante, quien se negó a dar la mano a Pinochet antes de la marcha de la 'Roja' a la Alemania Federal.

El extraordinario delantero Caszely entraba en la historia de los Mundiales al ser el primer jugador en ser expulsado por tarjeta roja en una Copa del Mundo. Hasta entonces, los árbitros podían sancionar y pedir que abandonaran el terreno de juego, pero sin mostrar cartulinas. El colegiado de aquel Chile - R.F.A. era curiosamente Dogan Babacan, indiscutible protagonista del Celtic - Atlético de Madrid de semifinales de Copa de Europa de 1974.

La desastrosa participación de la 'roja'
Chile cayó en la primera fase con un pobre papel. La ‘roja’ cosechó una derrota ante Alemania Federal y sendos empates ante Alemania Democrática y frente a Australia. Contra los oceánicos en un partido anodino e insulso, celebrado en Berlín, terminó con empate sin goles y una reivindicación dirigida por un grupo de espectadores chilenos que saltaron al césped con una bandera gigantesca para concienciar a la FIFA de la situación que vivía el país andino desde la llegada de Pinochet.

Chile 1974

El fútbol servía de megáfono para que los chilenos expatriados pudieran expresar su disconformidad con el golpe de estado sufrido, aunque el resto del mundo pareciera hacer oídos sordos a esa hermosa esquina del continente americano.

domingo, 22 de mayo de 2011

Historia de los Mundiales: R.F.A. (1974)

Máximo goleador: Lato (Polonia), 7 goles.
Sedes: Hamburgo, Hannover, Berlín, Gelsenkirchen, Dortmund, Dusseldorf, Munich, Frankfurt y Stuttgart  
Número de espectadores (Media por partidos): 1.768.152 (46.530)
Número de goles (Media por partidos): 97 goles (2’55)
Número de partidos: 38
Participantes: 16
(América, 5) Haití, Argentina, Brasil, Chile y Uruguay
(África, 1) Zaire y (Oceanía, 1) Australia
(Europa, 9) Bulgaria, Escocia, Italia, Holanda, Polonia, RFA, RDA, Suecia y Yugoslavia.
Final: 7-Julio-1974. Olímpico (Munich) R.F.A. 2-1 Holanda (2-1 al descanso)

Los tres títulos de Brasil (1958, 1962 y 1970) le adjudicaron definitivamente la propiedad del trofeo Jules Rimet, hasta que fue robada de la Confederación brasileña en 1983.

Para confeccionar una nueva copa, se convocó un concurso con 53 proyectos presentados. El ganador fue el italiano Gazzaniga quien diseño un galardón en oro de 18 quilates con 36 cm de altura y un peso de 5 kilos. El nuevo trofeo pertenece a la FIFA, por lo que ningún país lo puede tener en propiedad.

Copa del Mundo, FIFA
Trofeo de la FIFA, desde 1974. Foto subida a wikipedia por Roberto

El Mundial nace de las cenizas del fuego olímpico
En el congreso de Tokio de 1964 se decidió que la R.F.A. acogiera el Mundial, parte de la infraestructura fue aprovechada de los JJ.OO que se celebraron en Múnich en 1972. Se incrementaron las medidas de seguridad debido a que durante el certamen olímpico un comando terrorista palestino llamado "Septiembre Negro", secuestró y asesinó a 11 atletas de Israel. Spielberg lo relata en su película Munich.

Se utilizaron como imagen dos mascotas (Tip y Tap) y el balón era una versión del Telstar, utilizada en 1970, adaptada a la lluvia con materiales impermeables.

Logo Alemania Federal 1974

La primera tarjeta roja del mundial
Fue el Mundial con más tarjetas: 79 amarillas y 5 rojas. El chileno Caszely fue el primer jugador en ser expulsado de una Copa del Mundo tras ver la cartulina roja, durante el enfrentamiento entre Chile y los anfitriones. El colegiado que lo envió a la caseta era el turco Babacan, famoso durante esa misma temporada tras haber expulsado a tres jugadores del Atlético de Madrid en Glasgow, frente al Celtic, en el choque de ida correspondiente a las semifinales de Copa de Europa.

Otra de las novedades de este campeonato de 1974 fue que los jugadores lucían el número en el pantalón.

Ausencias notables
Inglaterra no se clasificó, ya que fue parada por Tomaszewski (más tarde militaría en el Hércules), en una actuación memorable del portero polaco en Wembley, con la anécdota de llevar unos guantes de pintor, y que terminó suponiendo la clasificación (1-1, a Polonia le valía el empate). Se trataba de la época dorada del balompié polaco que se había iniciado bajo el brillo del oro de los JJ.OO de Munich'72 y los destellos de un veloz y magistral jugador, Grzegorz Lato.

La U.R.S.S. tampoco acudió ya que se negó a jugar contra Chile en el estadio donde Pinochet había utilizado como centro de torturas. Chile saltó al campo sin rival y marcaron un gol simbólico que les daba el pase al Mundial.

España fue eliminada por uno de sus habituales verdugos, Yugoslavia, en el partido de desempate celebrado en Frankfurt (0-1). El gol a bocajarro materializado por Katalinski ante Iribar ha sido el último, hasta ahora, que ha impedido a los españoles acudir a un Mundial.

Primera fase: En el mismo grupo quedaron encuadrados la R.F.A. y la R.D.A.. En el partido que enfrentó a ambos, celebrado en Hamburgo, la RDA ganó a la RFA 1-0 (gol de Sparwasser). Desde el otro lado del muro esta victoria sirvió como propaganda política ensalzando al equipo amateur comunista frente al profesionalismo del capitalismo. Paradójicamente, la derrota le vino bien a la Alemania Federal ya que le llevó a un grupo más fácil como segunda clasificada.

Yugoslavia y Brasil se clasificaban en el grupo B, con la anécdota de Mwepu Ilunga. Mientras Brasil se disponía a lanzar un tiro libre a 22 metros de la portería de Zaire, el jugador Ilunga, salió corriendo desde la barrera defensiva para golpear el balón en dirección contraria. Se ganó una tarjeta amarilla por esta sorprendente acción.

En este grupo, Escocia se fue a casa tras permanecer invicto. Es considerada como la mejor actuación de los escoceses en un Mundial, los cuales contaban con un notable elenco de futuras leyendas del deporte como Johnstone, Dalglish, Bremner, Lorimer, Joe Jordan y Denis Law.

Holanda y Suecia pasaban de ronda en el grupo C y Polonia y Argentina en el cuarto.
Ernest Joseph de Haití fue también protagonista en esta ronda por ser el primer jugador en dar positivo en un control antidopaje.

Las selecciones de Haiti y Zaire pusieron la nota exótica de esta Copa, aunque ambos demostraron estar futbolísticamente lejos del nivel exigido, como lo demuestra el hecho de que ambos conjuntos encajaran 14 goles en los 3 partidos que disputaron. Al menos Haití podía presumir de despedirse del Mundial con dos goles, uno ante Argentina y otro frente a Italia, que causó un bochorno en el país transalpino similar al vivido en 1966 frente a Corea del Norte y que rompió el récord de imbatibilidad de Dino Zoff, el cual se quedó en 1.143 minutos. El haitiano Emmanuel Sanon fue el responsable de cortar la racha.

Segunda fase: Con los ocho equipos clasificados se formaron dos grupos:
  • Grupo A (Holanda, Brasil, RDA y Argentina) donde el “Fútbol Total” holandés liderado por el “14 naranja”, Cruyff  -la selección tulipán -utiliza ese color por la Casa Real Orange-Nassau- se imponía en un grupo complicado: venciendo a Brasil (2-0), a la R.D.A. (2-0) y a Argentina (4-0).
  • En el grupo B (RFA, Polonia, Suecia y Yugoslavia) quedaron en este orden clasificadas. El choque entre la RFA y Polonia (1-0) sólo se pudo celebrar después de que se drenara el agua del empapado césped, algo muy habitual en este Mundial y que en este enfrentamiento estuvo cerca de suspenderlo por la cantidad de agua anegada en el campo. A pesar de ello, se trata de uno de los mejores partidos de la historia con un Maier sobresaliente repeliendo los ataques polacos para luego cambiar las tornas en un segundo tiempo donde Müller certificó el triunfo.
En esta Copa del Mundo es donde las diferencias futbolísticas entre Europa y América son mayores. También donde el apartado táctico y físico se impone de manera definitivamente. Aspectos que se pudieron comprobar en el 0-2 encajado por Uruguay ante Países Bajos de la primera fase, con una presión extrema que hizo daño al equipo uruguayo, haciendo casi imposible que los celestes cruzaran el centro del campo. Y también en el notable triunfo de Polonia contra Argentina, evidenciando el gran momento de forma de Lato, Deyna, Gadocha y el portero Tomaszewski, el cual paró dos penas máximas en este Mundial, récord absoluto de las Copas del Mundo.

La gran final de Múnich: Los ganadores de ambos grupos A y B: la R.F.A. y Holanda disputaban en Múnich para conseguir el título. Por primera vez en la historia, la final no se celebraba en la capital del país anfitrión -Río de Janeiro en 1950 era la capital de Brasil, fue a partir de 1960 cuando pasa a ser oficialmente Brasilia.

Estadio Olímpico de Munich
Estadio Olímpico de Múnich, sede de la final de 1974 entre la R.F.A. y los Países Bajos

El encuentro comenzó con un insultante poderío tulipán, Neeskens a los dos minutos marcaba de penalti tras haber sacado inicialmente Holanda sin que ningún jugador alemán tocara el balón. Posteriormente, Breitner, también de penalti y “torpedo” Müller daban la vuelta al marcador antes del descanso bajo la batuta del "Kaiser" Franz Beckenbauer, dando a la R.F.A. su segundo Mundial.

Müller entraba en la historia de las Copas del Mundo con 14 goles a sus espaldas. A los diez cosechados en México 1970 se añadían los cuatro materializados en esta edición. Un delantero que vivía en el área, que no destacaba por su juego vistoso pero sí por su efectividad y su habitual concurso en los choques claves. Un ariete letal que se coronaba campeón.

Clasificación final:
  1. R.F.A.
  2. Países Bajos
  3. Polonia
  4. Brasil

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