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miércoles, 17 de julio de 2024

Scorpions, 40 años del 'Love At First Sting'

El momento histórico marca el devenir de una persona. El grupo alemán Scorpions siempre será vinculado con la caída del Muro de Berlín y con la consiguiente desaparición del telón de acero, aquella separación que existía entre la Europa occidental, ligada a Estados Unidos y al capitalismo, y la Europa oriental, vinculada a la Unión Soviética y al comunismo. Si bien, la historia de estos germanos es muy anterior, concretamente desde la década de los 60, aunque su éxito tuviera que esperar más años.

Scorpions siempre se ha situado musicalmente entre el hard rock y el heavy metal, como un funambulista que practica y cae a ambos lados para ser sujetado por la red. El éxito de la banda, especialmente en Japón, iba encontrando su reflejo en el resto del planeta durante los años 80, cuando las cifras de ventas de discos ya empezaron a llegar al millón de copias en los Estados Unidos, el escaparate favorito del rock.

 

Los años iban pasando, las polémicas por las portadas iban planeando sobre el grupo y llegan las cuatro patas de la mesa del éxito de Scorpions en ese decenio: 'Animal Magnetism' (1980), 'Blackout' (1982), 'Love At First Sting' (1984) y 'Savage Amusement' (1988). En particular, 'Love At First Sting', con el que se baten todos los registros del grupo, incluyendo en su propio país, donde la fama se había resistido.

Con la excusa del 40º aniversario de 'Love At First Sting', Scorpions ha realizado una gira donde volver a tocar los temas de dicho trabajo, el noveno de su discografía, además de otros clásicos de la banda. Una gira de recuerdos y de repaso a su dilatada trayectoria musical.
 


Scorpions en el Wizink Center de Madrid, 16 de julio de 2024

Hay veces que las modas son pasajeras y otras en las que se convierten en una tendencia porque tienen sentido. Los tours enfocados a un solo disco o a una etapa de un grupo lleva siendo habitual un tiempo. Desde Iron Maiden pasando por W.A.S.P., la nostalgia vende y mucho. A veces demasiado.

Con la excusa de repasar el 'Love At First Sting', Scorpions dibujaba una extensa gira por España con varias paradas, entre ellas el WiZink Center de Madrid. Un país que no es extraño ni para el grupo, que desde 1982 lleva visitándolo, ni para algunos de sus miembros, como es el caso de Rudolf Schenker, guitarrista y fundador de la formación surgida en Hannover.

Phil Campbell and the Bastard Sons, o lo que es lo mismo, el exguitarrista de Motorhead era el encargado de ejercer de telonero de Scorpions. Cumplieron con creces, pese a su corta actuación. Había prisa porque los escorpiones salieran de su nido.

 Una pantalla gigante con animaciones a todo color trataba de robar la mirada del público hacia el quinteto, quienes salieron con una sonrisa de oreja a oreja, como si fueran un grupo de amigos alemanes que han ido a la Costa del Sol a pasar un fin de semana de excesos o de excesiva tranquilidad. 


 Klaus Meine caminaba con pasos cortos y una gran voz. Representaba la tranquilidad del grupo, por otro lado era Rudolf el que mostraba la pasión y la velocidad, correteando por el escenario como un niño en un día de Reyes, mientras Matthias Jabs seguía a veces su estela.

Pese a algún problema con el micrófono, que a veces parecía que estaba más bajo que los instrumentos, el concierto de Scorpions era técnicamente insuperable. El setlist arrancó con Coming Home, Gas In The Tank, Make It Real y la instrumental Coast To Coast, que daba un respiro a Klaus. Después se dio un segundo bloque con I'm Leaving You, Crossfire, Bad Boys Running Wild y Delicate Dance. Los temas se amontonaban a la misma velocidad que caen las piezas del Tetris.


 Si las baladas tuvieras Denominación de Origen, posiblemente Scorpions reclamaría su patente. Porque si en algo han sido reconocidos internacionalmente es por ese lado romántico del grupo, el cual llegó por partida doble. Primero con Send Me An Angel y luego con Wind Of Change. Las luces del móvil, que son las llamas de los mecheros versión 2.0, brillaban con fuerza en el WiZink Center.

Manos apretadas, besos y mirada de complicidad. El Pabellón de la calle Goya parecía una puesta de sol en el horizonte que contaba como público con parejas de enamorados prometiéndose la vida eterna juntos, fundidos en un solo cuerpo como en la portada del álbum de Scorpions. Si son 40 años cuenta como toda una vida.

Wind Of Change es un tema que siempre estará vinculado a un momento histórico, porque nadie mejor que un grupo alemán para explicar las consecuencia sociopolíticas que supusieron la caída del Muro de Berlín (1989) y la inmediata unificación de la Alemania Federal (RFA) y la Alemania Oriental (RDA).

Además, Scorpions había sido un actor activo en este proceso, dado que fue uno de los grupos que había participado en aquel célebre tour de grupos de rock en 1988 en la Unión Soviética, además de las diez noches tocando en Leningrado. Algo impensable anteriormente y que empezaba a ser posible merced a las políticas aperturistas denominadas 'Perestroika' impulsadas por el presidente Gorbachov. Los alemanes no estuvieron solos en aquella 'exótica' aventura a la que se sumaron Bon Jovi, Skid Row, Mötley Crüe, Ozzy Osbourne o Cinderella.

Volviendo al presente, y concretamente a Madrid, la parte final de la actuación se cerraba con Tease Me Please Me, The Same Thrill, New Vision, Blackout y Big City Nights. El grupo alemán, que anteriormente había dado la enhorabuena a España por la Eurocopa en Alemania, se despedía de una audiencia que sabía que quedaban más 'picaduras' de este escorpión, al menos dos más, que pudieron haber aumentado en número, viendo cómo de eufórico se encontraba Mikkey Dee, toda una leyenda en la batería.

El 'heavy metal' se le considera un estilo musical con un extraordinario gusto por las baladas románticas. Si hubiera que hacer una lista, da igual quien la realizara, seguro que incluiría Still Loving You. Posiblemente sea el tema más conocido para el público que no conoce al grupo e incluso sea un tema muy conocido para gente que desconozca de qué grupo es. Un tema que casa muy bien con la portada de este álbum y una canción a la que se debe mucho que el índice de natalidad se haya mantenido, o incrementado, en algunos países.

El cierre final llegaba con Rock You Like A Hurricane, mítico himno usado de forma recurrente en películas y en el deporte. Es un corte que define perfectamente lo que fue el rock duro en esa época. El lema "sexo, drogas y rock and roll" llevado al extremo de manera explícita o de una manera más sutil, con sus metáforas y estrofas con doble sentido, pero siempre rock. Y eso es lo que han ofrecido estos sonrientes germanos que no han venido de vacaciones a España, sino a mostrar lo que fueron y lo que son.


jueves, 16 de febrero de 2017

Los cuatro partidos que separaron más a las dos Alemanias

Alemania es la nación que mejor representa la fractura que supuso la 'Guerra Fría' para la humanidad. El país fue dividido físicamente desde 1961 en dos mitades por el muro de Berlín, el cual hacía a su vez de límite del denominado telón de acero, separando la parte más dependiente de Estados Unidos de la que se cobijaba bajo la Unión Soviética, separando la Europa occidental de la oriental, el lado capitalista del comunista, a alemanes de alemanes.

Bandera de la Alemania Federal (RFA)
Bandera de la Alemania Oriental (RDA)









El deporte fue usado en ambos bandos como una gran reivindicación política.Y el fútbol, obviamente, fue parte de esta excusa. Cuatro fueron los grandes partidos entre la R.F.A. y la R.D.A., dos correspondientes a selecciones y otros tantos de clubes, evidenciando que la distancia entre ambos países era mucho más elevada que la altura del muro berlinés.


  • Alemania Federal ante Alemania Democrática en los Juegos Olímpicos, 8 de septiembre de 1972
El atentado terrorista perpetrado durante los Juegos Olímpicos de Múnich, el 5 de septiembre de 1972, por el comando palestino denominado ‘Septiembre Negro’ enturbió aún más el ambiente ya de por sí politizado en aquellas olimpiadas. En dicho suceso perdieron la vida once atletas israelitas, un policía alemán y varios secuestradores, provocando el caos y el desconcierto, aunque no se paralizara el certamen olímpico, el cual siguió su curso.

Las dos Alemanias cruzaron sus caminos en la segunda fase de la categoría de fútbol, en un duelo clave para la lucha por la medalla de bronce, apenas tres días después de la tragedia de Múnich y en el propio escenario donde se habían celebrado poco antes los homenajes a las víctimas.

De todos los futbolistas que participaron en el Olímpico de Múnich destacaban en el lado de la R.D.A. el guardameta Croy y los jugadores Streich, Pommerenke y Sparwasser, referentes del Magdeburgo y posteriores protagonistas del Mundial del 1974, mientras que el lado occidental contaba con un plantel casi juvenil, dado que en aquel entonces no podían participar futbolistas profesionales. Pese a ello, dos de los miembros de esta R.F.A. seguirían posteriormente con gran éxito su carrera ligada al fútbol del más alto nivel: Höeness -quien labraría tal reputación en el Bayern que terminaría incluso como presidente del club bávaro- y Ottmar Hitzfeld, cuya importancia sería mayor en los banquillos, haciendo décadas después campeón de Europa al Borussia Dortmund y también al Bayern.

El encuentro se convirtió en una sucesión de alternativas por ambos equipos. Abrió el marcador Pommerenke, para luego igualar Hoeness con un golazo de volea antes del descanso. El mismo guión se repitió en la segunda parte, siendo el tanto de Streich neutralizado por un gran cabezazo de Hitzfeld. Y a poco del final era otro testarazo de Vogel el que inclinaba la balanza hacia la RDA, privando a sus vecinos de optar a la medalla. La Alemania Democrática terminó colgándose el bronce al empatar 2-2 con la U.R.S.S. en el partido por el tercer y cuarto puesto.

Alemania Federal ante Alemania Democrática en el Mundial, 22 de junio de 1974
El partido más conocido de esta rivalidad entre las dos Alemanias fue el que se produjo dentro de la Copa del Mundo de 1974, edición en la que la Alemania occidental ejercía de anfitrión y la Alemania oriental se estrenaba en un cita mundialista. La casualidad del destino y de los bombos quisieron emparejar a ambas selecciones en el mismo grupo y hacer que su duelo cerrara la primera fase.

Chile y Australia eran los otros países que componían el grupo. El pobre papel de ambos planteles en el Mundial hizo que este 'derbi' entre las dos Alemanias se convirtiera en el emparejamiento decisivo para conceder la primera o segunda plaza de grupo, con ambos equipos ya clasificados hacia la siguiente ronda.

Hamburgo fue el escenario de este encuentro al que la RFA llegaba como favorito, tanto por jugar en casa como por contar con un mayor número de estrellas en su equipo, la mayor parte procedentes del Bayern Múnich y del Borussia Mönchengladbach, mientras que el Carl Zeiss Jena, Lokomotiv Leipzig y el Magdeburgo eran la base de la RDA, país con menor tradición futbolística y tradicionalmente más orientado al atletismo.

No eran las únicas diferencias de este partido, el cual era visto como un enfrentamiento político-social entre la Europa occidental y capitalista ante la Europa oriental y comunista; el Oeste contra el Este.

Bajo grandes medidas de seguridad, dada la magnitud e importancia del partido y el precedente de los Juegos Olímpicos de Múnich, arrancó un partido que se resolvió a los 77 minutos con un fulgurante ataque de la Alemania Democrática culminado por Sparwasser, delantero del Magdeburgo, quien se llevó con fortuna el cuero ante Beckenbauer y Vogts para después batir al legendario Maier, entrando así en la historia del fútbol.

Este triunfo por la mínima fue ensalzado desde el otro lado del muro como una victoria, más política que deportiva, aunque posteriormente saliera ganando el perdedor, dado que la derrota situó a  Alemania Federal en un grupo más asequible para la segunda ronda -con Polonia, Yugoslavia y Suecia-, mientras que Alemania Democrática compartió fase con Argentina, Brasil y Países Bajos, quien se terminaría citando en la final con la RFA, vencedor final de esta Copa del Mundo.



Bayern Múnich - Magdeburgo, 23 de octubre y 6 de noviembre de 1974
Si la casualidad había querido que las dos Alemanias se enfrentaran tanto en los Juegos Olímpicos como en el Mundial, el destino tenía previsto un retorcido desenlace al cruzar al Bayern con el Magdeburgo en los octavos de final de la Copa de Europa 1974-1975, dos equipos que habían decidido no enfrentarse meses antes por motivos políticos.

El Magdeburgo era uno de los equipos más poderosos de la Alemania Oriental. No en vano, la base del equipo olímpico que había terminado consiguiendo el bronce en 1972 y del equipo nacional del Mundial 1974 estaba formada por jugadores de dicho club.

El Magdeburgo estaba viviendo en los 70 su mejor momento de la historia tras haberse proclamado campeón de la R.D.A. en cuatro ocasiones y haber trasladado dicha hegemonía al viejo continente levantando la Recopa de Europa, derrotando al Milan en la final, quien previamente se había deshecho del Borussia Mönchengladbach, lo que hubiera supuesto una final entre alemanes por el extinto torneo.

El Bayern, por su parte, había comenzado su dominio en la Copa de Europa, que duraría tres curso, merced al célebre partido de desempate disputado ante el Atlético de Madrid que arrebató la 'orejona' a los colchoneros.

La recién instaurada Supercopa de Europa cumplía su tercera edición en 1974. Por primera vez este nuevo trofeo no se celebraría ya que medía al Bayern, campeón de la Copa de Europa, y al Magdeburgo, campeón de la Recopa. Si bien la versión oficial sería que no se pusieron de acuerdo con las fechas, las latentes tensiones entre las dos Alemanias pudieron provocar que no se hiciera un hueco en el calendario.

Los octavos de final de la Copa de Europa citaron a las dos instituciones por entonces más representativas de la R.F.A. y la R.D.A., al campeón de la Copa de Europa ante el vencedor de la Recopa, al Bayern de Maier, Beckenbauer, Müller, Hoeness y un jovencísimo Rummenigge frente al Magdeburgo de Pommerenke, Sparwasser y Hoffmann, quien luego sería oro en Montreal 1976. 

El 23 de octubre y el 6 de noviembre de 1974 fueron los dos días elegidos. El equipo bávaro logró remontar en el Olímpico de Múnich el 0-2 en contra, a través de un tempranero autogol y otra diana de Sparwasser, el protagonista del Mundial, con dos torpedos de Müller y otro tanto de Wunder, apagando el incendio inicial.

En la vuelta, donde hasta 7.000 personas velaban por la seguridad -incluyendo miembros de la Stasi-, el guión varió en todos los aspectos, hasta en la realización televisiva, siendo la retransmisión en blanco y negro y no en color, mientras que sobre el césped eran los muniqueses los que se adelantaron en esta ocasión con otro doblete de Müller. El postrimero gol de Sparwasser no evitó la clasificación del equipo de occidente, quien lograba vengar con su clasificación al combinado olímpico y la selección nacional de la Alemania Federal.



Tuvieron que pasar muchos años, concretamente hasta 1989, para que las barreras que separaban sendas Alemanias, empezando por el muro de Berlín, se desplomaran. Un nuevo país, lleno al principio de desconfianza e inseguridades, volvía a unirse. Nadie mejor que el grupo alemán Scorpions para resumir esas sensaciones con la canción Wind Of Change: "el mundo acercándose, pensaste alguna vez que podríamos estar tan juntos, como hermanos".

lunes, 17 de octubre de 2011

Historia de los Mundiales: Italia (1990)

Máximo goleador: Salvatore Schillaci (Italia), 6 goles
Sedes: Turín, Milán, Udine, Génova, Verona, Bolonia, Florencia, Roma, Nápoles, Bari, Cagliari y Palermo.
Partidos: 52
Número de goles (Media por partidos): 115 goles (2’2)
Número de espectadores (Media por partidos): 2.516.348 (48.391)

Participantes: 24
(África, 2) Egipto y Camerún
(Asia, 2) Emiratos Árabes y Corea del Sur.
(América, 6) Costa Rica. EE. UU, Argentina, Brasil, Colombia y Uruguay.
(Europa, 14) Austria, Bélgica, Checoslovaquia, Escocia, España, Inglaterra, Italia, Holanda, Rep. Irlanda, R.F.A., Rumanía, Suecia, U.R.S.S. y Yugoslavia.

Final del campeonato: 8-Julio-1990, Roma. Olímpico. R.F.A. 1-0 Argentina (0-0 al descanso)

Italia acogía una Copa del Mundo por segunda vez. En la anterior ocasión, en 1934, el protagonismo había recaído tanto en el tono político que se le quiso dar al campeonato por parte de la maquinaria propagandística de Mussolini, como en la atmósfera prebélica que impregnaban ciertos enfrentamientos y que terminaría dividiendo Europa en dos partes mediante el muro de Berlín, que separó por un lado la parte occidental y capitalista con la otra cara del 'telón de acero', la de los países comunistas que giraban en torno al 'pacto de Varsovia'.

muro de Berlín
El muro, desde el lado occidental. Foto tomada por Thierry Noir en 1986.
Un año antes de comenzar el torneo, el 9 de noviembre de 1989, el muro de Berlín caía y con él una de las divisiones del viejo continente, pero no todo eran buenas noticias; Yugoslavia era un crisol multicultural y étnico que estaba a punto de resquebrajarse. Sería ésta su última participación mundialista como nación.

Estrellas estrelladas y grandes ausentes
En los anteriores torneos, los jugadores más importantes aparecieron para llevar a lo más alto a sus selecciones, en esta ocasión no aparecieron las estrellas y el protagonismo perteneció a futbolistas que no se contaba con ellos.

Entre las ausencias notables en el viejo continente estaban Dinamarca, Portugal y Francia que no se clasificaron. Una fase preliminar donde quedó para la posteridad la imagen ensangrentada del central Terry Butcher en el decisivo Suecia - Inglaterra que terminó dando el billete a sendas selecciones. Otras selecciones que no pudieron acudir, por diferentes motivos, eran México y Chile.

Chile y México, sancionados
Los aztecas fueron sancionados por un lapso de dos años, incluyendo los JJ.OO de Seúl y la cita mundialista, por haber alineado a cuatro jugadores que rebasaban la edad requerida en la competición de la Copa Mundial juvenil de 1989. Este escándalo es conocido como el de los "cachirules".

Chile también fue castigada, ya que su portero, Rojas, fingió que una bengala lanzada por el público brasileño le había impactado, cuando en realidad se autolesionó. Chile abandonó Maracaná debido a la supuesta agresión y el partido de clasificación se suspendió, con 1-0 a favor de la canarinha, resultado que dejaba a 'la roja' fuera del Mundial.

Cuando se supo la verdad, Rojas fue apartado perpetuamente del fútbol y Chile expulsada de la fase de clasificación para acudir a Italia 90, negándosele también la posibilidad de optar a la siguiente cita mundialista: Estados Unidos’94.


La mascota fue Ciao, se trataba de una figura cúbica con un esférico por cabeza y el balón fue el Adidas Etrusco. La canción del Mundial fue el exitoso tema, 'Un' Estate Italiana', interpretado a dúo por: Gianna Nannini y Edoard Bennato.
Caio y Etrusco, Italia 1990
Balón etruco y mascota Ciao, imagen tomada de la web de PaBLOG.
Primera fase: Compuesta por 6 grupos de 4 selecciones cada una. Pasaban a octavos los dos primeros de cada cuadro y los 4 mejores terceros, para completar los 16 equipos. Los anfitriones, junto a Checoslovaquia dominaron el grupo A. La sorpresa se instaló en los partidos del grupo B, donde los “leones indomables” de Camerún sorprendían al ganar a Argentina, en el partido inaugural, y posteriormente a Rumanía.

En el equipo africano destacaba Roger Milla que a sus 38 años se convertía en el jugador de más edad en marcar en un Mundial. Las tres selecciones pasaban a la siguiente fase. Otra de las 'cenicientas' que se rebelaba era Costa Rica, que dejaba en la cuneta a Escocia y Brasil para clasificarse como segunda de grupo, tras la selección brasileña. Colombia con jugadores como Valderrama y el excéntrico portero Higuita se mostraban como otra de las revelaciones, más por juego que por resultados, y acompañaban a la R.F.A. y Yugoslavia en el cuarto grupo como selecciones clasificadas.

El cuadro 'cafetero' fue fiel a un estilo vistoso de toque, pared y desmarque, instaurado por el técnico Maturana y ejecutado por el maestro Valderrama. El gol anotado por Freddy Rincón, en el minuto 90, daba la clasificación y demostraba que el juego exquisito era un sello innato al que no renunciaban ni en los momentos más difíciles.


España pasaba como líder de grupo, cediendo solo un empate ante Uruguay, en esta fase destacó la gran actuación del madridista Míchel, muy entonado y bastante irascible, quién anotó un hat-trick, con dedicatoria a la prensa incluida, ante Corea del Sur, en un encuentro que se le estaba atragantando a la selección. Con el tercer tanto, el futbolista gritó "me lo merezco".


El último grupo de clasificación explicaba la tónica reinante de esta nueva edición de la Copa del Mundo; de seis partidos disputados, cinco empates y siete goles anotados. Es decir, gran igualdad, predominancia del juego defensivo, y pocos goles.

Inglaterra, la República de Irlanda y los Países Bajos sellaban su pase a la siguiente ronda. Una de las anécdotas de esta Copa, se revelaría décadas después, y no es otra que el 'pichichi' del campeonato, Lineker, durante su enfrentamiento ante la República de Irlanda, defecó sobre el césped.

 Octavos de final:
  • Camerún - Colombia (2-1). Dos de los equipos revelaciones se enfrentaban, el portero del equipo 'cafetero', Higuita, tenía por costumbre salir del área con el balón controlado, como un líbero, aquella tarde perdió el cuero ante Milla, que marcó. Camerún estaba en cuartos. 
  • Brasil - Argentina (0-1) Debido a los malos resultados de las grandes selecciones, en este Mundial se produjeron cruces entre las favoritas antes de tiempo. Brasil y Argentina se encontraban en octavos, Maradona apenas pudo brillar en todo el torneo, pero la única vez que lo hizo fue para asistir al rubio Caniggia, quién anotó.  Este encuentro, de histórica rivalidad, escribió una de sus páginas negras con los bidones de agua adulterados por las asistencias médicas argentinas y que terminaron ser bebidos por el rival. Branco, acabó el encuentro aturdido.
  • Inglaterra - Bélgica (1-0). David Platt marcaba de volea en el minuto 119, tras un sutil golpeo de falta realizado por Gascoigne, para clasificar a Inglaterra. Este gol sirvió para calmar los encendidos ánimos de las gradas, donde tuvieron que intervenir los carabinieri. 
  • Checoslovaquia - Costa Rica (4-1),en un choque más igualado que lo que el electrónico reflejó. El ariete Skuhravy anotaba un hat-trick, los tres tantos fueron con la cabeza.
  • Italia - Uruguay (2-0), los anfitriones tenían un buen conjunto, principalmente en la retaguardia donde Baresi, Bergomi y Maldini ejercían de 'capos', por delante tenían la batuta de grandes jugadores: Giannini, Donadoni o Baggio, y el ataque fue el elemento sorpresa, con la irrupción de un desconocido, el 'Totò' Schillaci.
  • R.F.A. - Holanda (2-1). En Milán se jugó casi un “derbi”, el 'della Madonnina', ya que se dio la circunstancia de que en la R.F.A. jugaban tres jugadores del Inter, Matthaus, Brehme y Klinsmann, y en Holanda la terna de extranjeros del A.C Milan, Gullit, Rikjaard y Van Basten, siendo por aquel entonces el máximo número de futbolistas foráneos permitido por club.  El supuesto imparcial público italiano, dividió sus ánimos hacia sus jugadores. El triunfo fue para los germanos, merced a los goles de los interistas: Brehme y Klinsmann.
  • España caía en la prórroga contra Yugoslavia (1-2). Stojkovic era, en esta ocasión, nuestro verdugo. En un partido donde Martín Vázquez puso el juego ofensivo de la selección. El gol definitivo vino precedido de una mala colocación de Míchel en la barrera, que facilitó el disparo de Stojkovic.
  • Irlanda - Rumanía (0-0, IRL pen), Irlanda, que debutaba en un Mundial, seguía en liza pese a no haber ganado ningún partido. Gracias, en gran parte, a su guardameta, Pat Boner. La progresión, pasito a pasito, del combinado verde sirvió de trasfondo histórico a la película 'The Van', de Stephen Frears.
Cuartos de final:
  • RFA - Checoslovaquia (1-0), Matthaus, de lanzamiento de penalti, adelantaba a los teutones, ante una selección checa que puso mayor resistencia cuando jugó en inferioridad numérica.
  • Yugoslavia - Argentina (0-0, ARG pen) La albiceleste no deslumbró como lo había hecho en México, cada partido despertaba más dudas, y el duelo de cuartos no fue una excepción. Aún con un hombre más, y bajo un sofocante calor, Argentina fue incapaz de perforar la meta del equipo balcánico. Los penaltis, que se habían adoptado en la Copa del mundo de 1982, volvían a ser los protagonistas de este campeonato, A pesar del fallo en la tanda de Maradona, Argentina, gracias a Goycochea, que fue la estrella parando dos lanzamientos yugoslavos, pasaba a semifinales. 
  • Italia - Irlanda (1-0), Schilacci seguía sumando goles, y convirtiéndose en inesperado héroe, ya que entró en la convocatoria de la selección en el último momento, partió como suplente y terminó siendo el ídolo de la azzurra, aunque su fama fue efímera porque futbolísticamente no aportaría nada más destacable en su carrera.
  • Inglaterra - Camerún (3-2) Inglaterra derrotaba a Camerún en un vibrante encuentro que terminó siendo el duelo más atractivo de todo el torneo. Lineker fue el salvador desde los once metros, primero en el 83', que supuso el empate, y más tarde en la prórroga, con otra pena máxima que le encaramaba, junto a 'Totò', como el máximo anotador del Mundial.
Semifinales:
  • R.F.A. - Inglaterra (1-1, RFA pen). Posiblemente, estos 'pross' eran la mejor selección inglesa desde 1966, a los Lineker, Gascoigne y Platt, ya citados, se sumaban Waddle, maravilloso extremo que  brillaría en el Olympique de Marsella, Beardsley y Barnes, entre otros redondeaban el plantel.

    Pero a pesar de este elenco, volvían a quedarse fuera de la contienda tras un cruce frente a Alemania Federal. Brehme y Lineker habían dejado el encuentro empatado, por lo que los once metros volvían a ser decisivos. En esta ocasión, Pierce y Waddle fallaron los penaltis en la tanda. Lineker entonaba su famosa frase: "el fútbol es un deporte de once contra once, y siempre ganan los alemanes".
  • Waddle y Matthaus, Italia 1990
    Matthäus consuela a Waddle, tras errar el último penalti.
  • Italia - Argentina (1-1, ARG pen), Argentina se jugaba el pase a la final en Nápoles y Maradona intentó conseguir el apoyo de 'su' público, de los tiffosis napolitanos, arremetiendo contra la política italiana que dejaba de lado al Sur. Apoyándose en su situación como estrella del Napoli. La grada desoyó a su astro y apoyó a Italia, aunque el corazón anduviera dividido.
    El encuentro terminó empatado, tras el gol de Schilacci y la réplica, que vino en la segunda mitad, por parte de Caniggia. De nuevo, se llegó a los penaltis donde el guardameta de la albiceleste, Goycochea, volvió a brillar, atrapando dos lanzamientos. 

La final: Dejó para la posteridad la imagen de Maradona insultado al público, ya que desde las tribunas, del olímpico romano, se abucheó al himno argentino. Atrás quedaba la plácida atmósfera de San Paolo, donde la albiceleste casi jugaba en casa, en el hogar del '10'.
Argentina en Italia 1990

Alemania basaba su juego en la fortaleza de su defensa: Kohler y Aurgenthaler, apoyado por la versatilidad de Brehme, la clase de Hässler y la velocidad de Littbarski, todo ello bajo la batuta de Mattäus y con el promedio goleador de Klinsmann.

Esta máquina de juego teutona pasó por encima a una mermada y deslavazada Argentina, que contaba con cuatro bajas significativas y que giraba alrededor de un Maradona, el cual no estaba tan fino como en 1986. El partido, poco atractivo, se decidió en la segunda mitad con la tarjeta roja a Monzón, en el 65', primera expulsión de un futbolista en una gran final, y a la que siguió un dudoso penalti en contra transformado por Brehme en el 85', quien lo ejecutó con su pierna derecha a pesar de ser zurdo. Para sumar otra anécdota al lanzamiento, el habitual ejecutor era Matthäus, años después ha reconocido que no quiso lanzarlo porque tenía que cambiar la bota, se le había roto en la primera mitad, y no confiaba en poder golpear bien al cuero.

Argentina, desquiciada, se quedaría con 9 hombres tras la doble amonestación de Dezotti en un ejercicio de impotencia por no poder atacar la meta defendida por Illgner. La Copa se había decidido desde la pena máxima, el hábitat habitual de esta anodina edición.  

Nace la nueva Alemania

La República Federal Alemana conseguía su tercer campeonato, siendo éste el último Mundial en el que jugaría bajo las siglas R.F.A. Beckenbauer se convertía en el segundo seleccionador que lograba el título como jugador (1974) y como entrenador. Éxito que ya había cosechado previamente Mario Zagallo, como futbolista en el 58 y 62, y en las labores de técnico en 1970.

Italia 1990
  1. R.F.A.
  2. Argentina
  3. Italia
  4. Inglaterra

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