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sábado, 5 de septiembre de 2015

Dinamarca heredó el papel de Yugoslavia en 1992

Dinamarca protagonizó en la Eurocopa celebrada en 1992 la mayor sorpresa que se ha producido nunca en la historia de un campeonato de selecciones de fútbol, junto a la posterior victoria de Grecia en 2004. Un torneo donde, a diferencia de la epopeya del cuadro heleno en Portugal, los daneses ni siquiera estaban clasificados.

Dinamarca, Danmark, Denmark, 1992, EURO,

La nueva Europa entra en escena
Los cambios políticos a los que estaba viéndose sometido el viejo continente tuvieron su lógico reflejo en el deporte.

El desmembramiento de la U.R.S.S. hizo florecer en la última década del siglo XX a las repúblicas en las que estaba formado el gigante soviético. Una transformación que se trasladó al fútbol, donde la Unión Soviética se había clasificado como primera de grupo en una ronda preliminar que había dado comienzo en 1990.

La decisión tomada fue la de ser representados para esta ocasión con una bandera distinta, un himno universal –como es la 9ª Sinfonía de Beethoven- y una denominación diferente. Así es como la Confederación de Estados Independientes saltaba a escena y cobijaba a 9 de sus repúblicas (Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Kazajistán, Kyrgyzstán, Moldavia, Rusia, Tayikistán, Turkmenistán, Ucrania y Uzbekistán), quedando fuera las tres naciones bálticas (Estonia, Lituania y Letonia).

CEI, Comunidad Estados Independientes,
Escudo de la Comunidad de Estados Independientes (C.E.I.)

La otra gran modificación que estaba sufriendo Europa se estaba produciendo en los Balcanes, donde los ropajes que habían cubierto a Yugoslavia se estaban descosiendo para dejar desnudo a un país cubierto de cicatrices y heridas.

La sobresaliente camada formada por jugadores como Pancev, Prosinecki, Jarni, Boban, Stanic, Jugovic, Stosic, Spasic, Katanec, Hadžibegić, Suker, Ladic, Stojanovic, Bogdanović, Savićević, Jokanović, Mijatovic y Mihajlović –muchos de ellos campeones de Europa de clubes con el Estrella Roja en 1991 y campeones del mundo de selecciones juveniles en 1987, en Chile- estaba llamada a alcanzar grandes cotas, empezando por una Eurocopa cuyo billete se esfumó por la sanción impuesta por el Consejo General de las Naciones Unidas en mayo de 1992.

Estrella Roja Belgrado, Red Star, Crvena Zvezda, 1991,

Se rompía de este brusco modo el sueño de una selección que apuntaba a ser uno de los candidatos al título. Su plaza recayó sobre Dinamarca, quien había quedado en segunda posición en la fase de clasificación que habían encabezado precisamente los yugoslavos. Una invitación tan inesperada que sorprendió al propio cuadro danés.

Explota la ‘dinamita roja’
En la década de los 80 se produjeron las chispas que encendieron la mecha del fútbol en Dinamarca. Los buenos resultados sumados en la fase de clasificación para España’82, como el triunfo ante Italia –posteriormente campeona del mundo-, daban cuenta del potencial que estaba manando. Sensaciones refrendadas en la ronda preliminar de la EURO de Francia'84 donde además de conseguir el billete se tomó el fortín inexpugnable de Wembley, con un solitario gol de Allan Simonsen.

Todas estas victorias necesitaban un espaldarazo, el cual llegó por partida doble: alcanzando las semifinales de la Eurocopa de 1984 y posteriormente clasificándose por primera vez para un campeonato de mundo, el que se celebró en México, en 1986.

El grupo formado por Morten Olsen, Søren Lerby, Ivan Nielsen, Preben Elkjær, -protagonista del éxito del Hellas Verona-, John Lauridsen y Allan Simonsen, junto a los más jóvenes, como Jan Mølby, Jesper Olsen y Michael Laudrup firmaron las semifinales en Francia 1984 y un brillante estreno en la Copa del Mundo de 1986, cayendo en octavos de final. El responsable de apagar la dinamita de los escandinavos en ambos casos fue España: primero, con la emocionante tanda de penaltis en Lyon (1984) y, después, en México (1986), con una inspiradora tarde de Emilio Butragueño en Querétaro, autor de cuatro goles.

Butragueño, México, 1996, Dinamarca, España, Querétaro,

La eliminación en primera ronda de la Euro 1988, en un grupo donde España fue de nuevo el responsable de truncar las aspiraciones nórdicas con un 3-2 en el partido inaugural- se compensaba con la llegada al combinado nacional de nueva savia como Flemming Povlsen, Lars Elstrup, Peter Nielsen, Peter Schmeichel o Brian Laudrup.

Dinamarca se adentraba en la década los 90 sin billete para el Mundial de Italia y sin pasaporte para la Euro 1992. Aunque el destino tenía reservada una plaza especial para ellos.

Tres países con circunstancias complicadas
Ocho equipos estaban clasificados para la fase final de la Eurocopa que se iba a celebrar en Suecia desde el 10 de junio de 1992: Italia, Francia, Escocia, Inglaterra, Suecia, Países Bajos, C.E.I, Yugoslavia y Alemania.

Tres eran las federaciones que reflejaban los cambios políticos producidos en el viejo continente:
  • La Comunidad de Estados Independientes asumía la herencia deportiva de la U.R.S.S., aunque no todas las repúblicas estuvieran adheridas.
  • Alemania disputaba su primer torneo internacional con una selección que representara a toda la nación. La RDA cerraba en Bélgica, el 12 de septiembre de 1990, 38 años de aventura en solitario. Mientras que la RFA lo haría poco después, el 31 de octubre de 1990, en Luxemburgo.
  • El conflicto bélico de Yugoslavia seguía su escalada de odio y destrucción.
La expulsión de Yugoslavia del torneo
El Consejo General de las Naciones Unidas y la Comunidad Europea decidieron sancionar, a finales de mayo de 1992, a Yugoslavia, víctima del interminable conflicto. Este bloqueo incluyó la imposibilidad de que cualquier combinado nacional participara en cualquier evento deportivo.

Yugoslavia, Jugoslavija,
Escudo usado por la federación yugoslava de fútbol.

La prometedora Yugoslavia, que había liderado su grupo en la fase de clasificación con 7 victorias y una sola derrota –ante Dinamarca, en Belgrado- era obligada a otorgar su plaza, precisamente, al conjunto nórdico, los cuales habían quedado en segunda posición y se encontraban planificando su tiempo libre para aquel verano.

Los aliados de Dinamarca para no hacer el ridículo
Dinamarca se vio participando como invitada en un torneo donde a pesar de tener en contra ciertos elementos como la nula preparación física o la ausencia de mentalidad competitiva, tenía otros puntos a favor:
  • Carecía de toda presión deportiva
  • Uno de los grandes favoritos había sido eliminado, Yugoslavia.
  • Su bestia negra no había entrado entre los 8 mejores, caso de España
  • Podía actuar casi como local dada la cercanía con Suecia, aunque todavía no estaba construido el puente de Oresund que ha acercado en los últimos años, todavía más, sendas naciones. 

El reto de Richard Möller Nielsen
A falta de solo 10 días para que empezara la Eurocopa, el seleccionador nacional Richard Möller Nielsen fue diseñando una convocatoria a la que no aceptó uno de los líderes, Michael Laudup, al que se le juntaba el hecho de no tener una buena relación con el míster y la de arrastrar el cansancio tras una extenuante temporada con el Barcelona que había concluido con la consecución de la Copa de Europa de clubes en Wembley.

En cambio, su hermano, Brian, sí aceptó la llamada para la Euro de una selección que en su gran mayoría estaba cambiando sus vacaciones de playa y montaña por el césped sueco.

Dinamarca, Danmark, Denmark,
    El coraje de Kim Vilfort
    No todos los internacionales daneses estaban en destinos paradisíacos o disfrutando del tiempo libre, Kim Vilfort se encontraba en aquellos días en un hospital velando por su hija de 7 años, enferma de leucemia. La mujer de Vilfort fue clave para que el mediapunta del Brøndby accediera a enrolarse en esta sorprendente e histórica aventura del plantel vikingo en la cual puso la rúbrica definitiva.

    La Eurocopa de Suecia, 1992
    Los convocados para la Eurocopa acudieron al campo de entrenamiento de la federación danesa de fútbol que hay a las afueras de Copenhague. La idea que sobrevolaba la mente de la mayoría de ellos era tratar de no hacer el ridículo en los tres partidos de la primera ronda donde estaban encuadrados con Suecia, anfitriones del torneo, Francia e Inglaterra. Pero el mensaje del entrenador era otro y más sorprendente: “Vamos a Suecia a ganar”.

    Elstrup da la primera alegría
    UEFA 1992, EURO 1992,El torneo europeo, cuya gran novedad es ser el primero a nivel internacional donde aparecían los nombres de los futbolistas en la espalda, arrancó con un empate sin goles ante Inglaterra, reforzando la confianza de un equipo que había concluido la edición anterior, la de 1988, con cero puntos en su casillero.

    El gol de Tomas Brolin en la segunda cita con Suecia, en esta clásica amistosa rivalidad entre vecinos, fue una bofetada de realidad y obligaba a vencer a Francia para seguir vivos en el torneo. La postrimera diana de Elstrup ante los galos en el minuto 93 colocaba el 2-1 que prolongaba este cuento de hadas nórdico hasta las semifinales, donde esperaba la temida Holanda.

    Peter Schmeichel exprime a la 'oranje'
    Gullit, Van Basten, Rikjaard, Koeman, van Breukelen, van Aerle, Blind, Bergkamp, Winter, de Boer eran la base de la ‘oranje’, por aquel entonces vigente campeón continental. Los Países Bajos acudían favoritos a un encuentro que resultó mucho más parejo de lo esperado y que Rikjaard niveló en el último suspiro, llevando la semifinal a la tanda de penaltis.

    En la tanda desde los once metros, el guardameta holandés Van Breukelen trató de desestabilizar a los daneses en cada lanzamiento, al final fue un de los mejores jugadores de la historia de Holanda, Marco Van Basten, el único que falló en la tanda, al acertar Peter Schmeichel el lado que eligió el delantero natural de Utrecht.

    Peter Schmeichel, Danmark, Denmark,

    El sueño de verano danés se prolongó hasta su máxima expresión. Alemania, tras vencer a Suecia por 3-2, esperaba pacientemente en una inesperada final con un invitado con el que nadie contaba.

    La Alemania unificada ante la unida Dinamarca
    El modo como afrontaron los dos equipos este choque fue la clave del éxito y del fracaso. Mientras los germanos habían transformado su sede en un búnker hermético, los nórdicos vivían bajo la más absoluta relajación, bajo ese espíritu vacacional del que todavía no se habían desprendido.

    La ‘Mannschaft’ de 1992 era un equipo potente formado por referentes como: Illgner, Kohler, Brehme, Hässler, Effenberg, Riedle, Klinsmann y Sammer, primer representante de la Alemania Oriental en este reestreno de la Alemania unificada. Un equipo campeón que puso en aprietos la meta nórdica, siempre bien cubierta por un inspirado Schmeichel.

    El derechazo de Jensen a los 18 minutos rompió el lento ritmo que llevaba el encuentro y encendió los ánimos de Dinamarca y su bulliciosa hinchada, conocida como ‘roligans’, que teñían de rojo las gradas del Ullevi de Goteborg, ciudad situada justo enfrente de la costa danesa.

    El apoyo también de los aficionados suecos a sus vecinos se notó en las gradas, haciendo que Dinamarca jugara de local en un estadio que definitivamente explotó cuando Vilfort finiquitó el partido a los 78’, justamente el jugador que más estaba sufriendo a nivel personal lograba sellar la tranquilidad al nuevo y casual campeón de Europa, el que heredó el testigo de Yugoslavia, la selección que muchos apostaban como ganadora en 1992.

    miércoles, 19 de marzo de 2014

    Eduard Streltsov, el Pelé ruso torpedeado por el Soviet

    Grandes talentos del deporte destinados a brillar han terminado, en muchas ocasiones, olvidados en el cajón de estrellas que pudieron ser y que nunca fueron. El caso de Eduard Strelstov (Стрельцову, en alfabeto cirílico) cumple en parte con esta máxima. Un jugador con clase suficiente para asombrar en la Unión Soviética y prometer capítulos legendarios en las Copas del Mundo, capítulos que nunca se llegaron a escribir.

    Eduard Strelstov, child, niño

    La gris juventud de Streltsov
    Eduard Streltsov nació en los suburbios de Moscú, en 1937, en el seno de una familia rota por la Segunda Guerra Mundial. Su padre, militar, había preferido rehacer su vida en Ucrania tras el conflicto bélico dejando a su madre, trabajadora de la metalurgia, el doble papel de progenitora.

    Streltsov mostró enseguida detalles de su calidad futbolística dentro del equipo de la fábrica de su madre. Una clase que no pasó desapercibida para los ojeadores del Torpedo, quienes quedaron prendados de su juego tras enfrentarse los juveniles de la entidad blanquinegra.

    A pesar de que son muchas las personas que afirman la pasión de aquel joven por el Spartak, Streltsov no desperdiciaba la oportunidad de ganar unos cuantos rublos a costa de otro de las grandes instituciones de la capital. El Torpedo abría las escotillas en 1954 para recibir a uno de sus representantes más legendarios.

    rublos soviéticos

    La URSS, dominadora de los Juegos Olímpicos
    El deporte fue siempre uno de los vehículos preferidos de propaganda del régimen comunista. Una manera de mostrar su superioridad frente a los países occidentales. La creación, en 1951, del Comité Olímpico de la URSS daba el pistoletazo a los atletas para luchar por el medallero en los JJ.OO.

    El segundo puesto obtenido por los soviéticos en Helsinki 1952 era el precedente para arrebatar el cajón más alto a los propios estadounidenses, durante la cita siguiente, la de Melbourne 1956, una edición donde el fútbol contribuía al éxito del 'ejército rojo'.

    La edad de oro de la selección soviética
    El combinado de fútbol afrontaba con sigilo la edición olímpica australiana, dado que cuatro años antes había caído en los octavos de final ante Yugoslavia, demostrando que para colgarse el oro había que ser muy constante en todo el torneo.

    URSS en los JJOO

    La convocatoria olímpica de fútbol de la URSS, en 1956, se compuso exclusivamente de futbolistas de escuadras moscovitas, con representantes de los cuatro clubes más importantes de la capital: Spartak, Dynamo, CSKA y Torpedo.

    En aquella lista destacaban Lev Yashin (portero, Dynamo), -la llamada 'araña negra', balón de oro en 1963-, Igor Netto (capitán y 'todocampista', Spartak), Anatoli Ilyin (delantero, Spartak) -autor del primer gol de la historia de la Eurocopa, en 1960-, Valentín Ivanov (delantero, Torpedo) -máximo goleador en el Mundial de 1962-, Nikita Simonyan (delantero, Spartak) o el jovencísimo Streltsov, 19 años, una de las figuras del Torpedo y pichichi del campeonato soviético el año anterior, en 1955.

    Los soviéticos disfrutaron en estos años de su mejor etapa como selección nacional -antes de su último partido oficial, disputado en 1991-, una edad dorada que se confirmaba al ocupar el pódium en los JJ.OO de Melbourne., tras vencer a Yugoslavia en la final por 1-0, y al coronarse como campeones de Europa en 1960. Un triunfo que no fue disfrutado por Streltsov, dado que su vida iba a sufrir un drástico cambio que le iba impedir acudir tanto a esa cita como a la Copa del Mundo de 1958, donde hubiera destacado como una prometedora estrella.

    Eduard Streltsov, el genio enjaulado
    Streltsov se había convertido en una de las referencias del Torpedo y apuntaba a llevar la misma responsabilidad en la cita mundialista de Suecia (1958), donde se encontraría con Pelé, el espejo con el que muchos reflejaban a Streltsov.


    Dos semanas antes de que la URSS hiciera las maletas, Streltsov fue inculpado de abusar sexualmente de una chica de 20 años de edad. A pesar de que no existían pruebas concluyentes ni la acusación contaba con una base firme, el proceso siguió adelante. Incluso recibió la promesa de un trato de favor y permitirle acudir a la Copa del Mundo si se autoinculpaba. Streltsov aceptó su condena esperando el gesto de las autoridades, el cual nunca se produjo.

    Los doce años en Siberia claudicaban el meteórico ascenso deportivo de la nueva joya del fútbol ruso, un diamante sin pulir que se quedaba encerrado en una caja. Los rumores de conspiración contra él surgieron desde el primer momento. Un comentario ofensivo hacia una de las amigas personales de Nikita Krushev -Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética- pudo ser el detonante, como también la imagen 'moderna' y los aires de libertad del propio Streltsov. Una amenaza rebelde vestida de futbolista.


    Regresa con la fuerza de un 'torpedo'
    En 1963, el Secretario General del Comité Central, Leonid Brezhnev, levantaba la sanción que quedaba finalmente en cinco años de servicio en un campo de trabajo. Tiempo suficiente para perder algo de agilidad e insuficiente para desprenderse de su magia y olfato goleador, cualidades innatas en él.

    El regreso de Streltsov en 1965 no pudo coincidir en mejor momento para la institución. Los blanquinegros del Torpedo sumaban el segundo entorchado de su historia y, tres años después, en 1968, una Copa de la Unión Soviética. Además, era honrado con el título de mejor jugador del país en dos ocasiones -1967 y 1968-.

    El legado de un mito soviético
    La figura de Streltsov en occidente es bastante desconocida. La imposibilidad de disputar un Mundial, escaparate por aquel entonces del fútbol internacional, impidió a todo el planeta degustar del arte de un icono cuya imagen sigue intacta en Rusia. No en vano, los taconazos son llamados como el 'pase Streltsov' y el estadio del Torpedo lleva su nombre.

    campo de Torpedo de Moscú, Eduard Streltsov

    A pesar de no disfrutar de una carrera continuada, y haber sufrido un cautiverio, los números de Streltsov corresponden al de una leyenda: 100 dianas para el Torpedo -segundo máximo artillero de la historia del club- y 25 tantos con el combinado nacional, de 38 partidos jugados -cuarto mejor goleador de la URSS y primero en promedio-.

    La búsqueda del reconocimiento
    Streltsov fallecía a causa de un cáncer, en 1990, con apenas 53 años de edad. Siempre defendió su inocencia, mantenida hasta el final de los días por sí mismo y su familia. Una lucha secundada por el maestro ajedrecista Anatoli Karpov, quien lidera desde 2001 el 'Comité Streltsov', encargado de esclarecer el caso, aunque sea a título póstumo.


    El reconocimiento a su persona siempre estará presente también con los premios que se otorgan en su nombre, los Strelyets, a los mejores futbolistas y entrenadores de Rusia. Otro de los logros conseguidos en estos últimos años ha sido reclamar la medalla de oro para la familia, metal que no pudo lucir Streltsov por no participar en el once titular de la final de Melbourne.

    estatua de Streltsov

    Varias estatuas recuerdan por Moscú al llamado 'Pelé ruso'. Una de ellas cerca del Olímpico Luzhnikí y otra adorna los alrededores del feudo del Torpedo, el estadio que lleva su nombre. Es raro el día que su tumba no amanece adornada con flores y, según argumenta The Guardian, incluso Marina Lebedeva, la mujer supuestamente violada por Streltsov, apareció por el cementerio en alguna ocasión.

    Suspicacias aparte, lo único que hasta ahora que es real, es que aquel turbio episodio frenó una de las más prometedoras trayectorias individuales del balompié soviético. Un moscovita bohemio con alma de '9' y la elegancia de un '10': un 'Pelé ruso'.

    miércoles, 22 de junio de 2011

    Antonin Panenka o la osadía desde el punto de penalti

    Posiblemente no exista en el mundo un lanzamiento más famoso desde los once metros que el que realizó el jugador de Checoslovaquia Antonín Panenka el 20 de junio de 1976 durante la final de la Eurocopa.

    Checoslovaquia era una nación acostumbrada a los éxitos deportivos, como los vividos con los subcampeonatos en los Mundiales de 1934 ante la Italia de Mussolini y en 1962 en Chile frente a una Brasil sin Pelé, lesionado, pero que contaba con Vavá, Garrincha y Amarildo.

    La Eurocopa de 1976
    La Eurocopa había nacido en 1960 como un campeonato europeo de naciones emulando a la Copa América de la CONMEBOL. La U.R.S.S. (1960), España (1964), Italia (1968) y la R.F.A.(1972) ya habían estampado su nombre como vencedores del torneo.

    Firma de Antonin Panenka.
    En la edición de 1976, Checoslovaquia había eliminado a la poderosa U.R.S.S., a doble partido, en el enfrentamiento de cuartos de final, primero con victoria en Bratislava -hoy en día Eslovaquia- por 2-0, con gol de Panenka, para empatar en Kiev -actualmente Ucrania- a dos tantos.

    La fase final del campeonato europeo
    La ronda decisiva del torneo, celebrada en Yugoslavia, suponía otro reto para los checoslovacos. En semifinales esperaba la ‘naranja mecánica’ de Cruyff y Neskeens. El partido terminó empate y en la prórroga el equipo de Panenka anotaba dos goles que le daba el pasaporte para la final, donde esperaba el campeón del mundo, la Alemania Federal de Beckenbauer.

    El desenlace del campeonato, disputado en Belgrado, terminaba con empate a dos, al estilo germano. Es decir, con un gol en el último minuto, que los llevaba al tiempo extra, donde el marcador no se movió. Los penaltis iban a decidir por primera vez al vencedor de un torneo internacional.

    Fue el periodista español Rafael Ballester, el que ideó este sistema pionero para dilucidar el vencedor del trofeo veraniego Ramón de Carranza, en 1962. Sustituyendo al arcaico lanzamiento de moneda. Poco a poco todos los torneos internacionales lo fueron introduciendo en sus reglamentos.

    La tanda de penaltis de Belgrado
    En el cuarto lanzamiento, Hoeness, actual presidente del Bayern Múnich, había errado su penal, mandándolo a las nubes. El último de la tanda de Checoslovaquia correspondía al jugador del Bohemians de Praga: Antonin Panenka, curiosamente también máximo mandatario a día de hoy del club checo. Estaba en juego el primer título para Checoslovaquia y el rival era el legendario portero del Bayern, Maier.
    Antonin Panenka
    Panenka fiel a sí mismo, lanzó como solía hacerlo -llevaba dos años practicándolo-, a pesar de que algunos compañeros sabedores de su peculiar estilo trataran de disuadirle. Y así lo ejecutó, por el centro y suave, con una sutil vaselina que hizo entrar el balón en la red, dando a Checoslovaquia su primer título internacional, convirtiéndose gracias a su osadía en uno de los mitos inmortales del fútbol y creando escuela con una nueva forma de materializar un penalti.


    Según Panenka, ningún guardameta era capaz de permanecer en el centro del arco en la ejecución de los 11 metros. En aquel entonces, todos tendían a lanzarse a uno de los lados en el último momento. A esta conclusión había llegado desde el instante que los entrenamientos del Bohemians concluían con una apuesta en forma de cerveza y chocolate, mientras Panenka intentaba marcar penas máximas y el cancerbero atajarlas.

    Antonin Panenka, actualmente

    Imitadores de Panenka
    Muchos futbolistas se han disfrazado de Panenka con mayor o menor éxito: como Zidane, Totti, Juan Román Riquelme, Neymar, o Sebastián Abreu, convirtiendo el descaro del bigotudo checo aquella noche de junio de 1976 en una nueva genialidad para el fútbol.

    lunes, 25 de octubre de 2010

    Marco Van Basten, el 'cisne' de Utrecht

    La primera camiseta de fútbol que quise comprar, y que años más tarde conseguí en el Rastro de Madrid -aunque fuera una réplica falsa-, fue la que llevaba ese elegante delantero de casi 1.90 m, Marco Van Basten, en la Eurocopa de 1988, que supuso para los Países Bajos el primer ansiado triunfo en un campeonato internacional.

    Camiseta Holanda, Países Bajos, Euro 1988, Holland, Netherlands,

    El 'cisne' de Utrecht
    Nacido en Utrecht en 1964, y formado en la cantera del Ajax, fue fichado por el Milan, dirigido por Arrigo Sacchi, donde en 1987 le acogió en sus filas junto a sus compatriotas Gullit y Rijkaard. Por aquel entonces el número de extranjeros, sin distinguir entre comunitarios o no, permitidos por club era de tres jugadores. Con la tripleta 'oranje' el Milan se coronó como rey del viejo continente en dos ocasiones: en la temporada 88/89 (4-0 ante el Steaua) y en la campaña 89/90 (1-0 frente al Benfica).

    El último partido oficial de Van Basten lo disputó en la final de Munich de 1993, en el mismo estadio en el que había logrado la Eurocopa con Holanda, donde el Olympique de Marsekka consiguió su primer título europeo arrebatando al 'cisne' de Utrecht la posibilidad de haber finalizado su carrera deportiva con un hermoso colofón. Una prematura despedida del fútbol debida a las lesiones que arrastraba en el tobillo.

    Marco fue el prototipo moderno de delantero centro: inteligente en sus movimientos, hábil con el balón, de un extraordinario golpeo con ambas piernas a lo que sumaba a un exquisito y demoledor remate de cabeza.

    Estadísticas de Marco Van Basten

    Marco van Basten, Múnich, 1988, EURO, Holland, Holanda, Netherlands, Países Bajos,
    • 58 partidos oficiales y 24 goles con los Países Bajos
    • 172 partidos y 152 goles con el Ajax.
    • 147 partidos y 90 goles en el Calcio.
    • 26 partidos en competición europea y 18 goles.

    Grande, Marco.

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